miércoles, 10 de diciembre de 2014

La culpa es de la empresa

Que dice doña Carmen Basadre que las luces de Navidad no están instaladas porque la empresa contratada tiene mucho trabajo y no les ha dado tiempo. Un sólido argumento que deberían utilizar todas las administraciones para escurrir el bulto con sus obligaciones y que Larra reflejó hace ya unos añitos con su fantástico “Vuelva usted mañana”, lema que adorna la mesa de mi oficina en forma de taza con tal leyenda.

El domingo estaban poniendo algunas luces... aún siguen
A uno no sólo le molesta que las cosas se hagan tarde, mal y a rastras. Que le tomen por imbécil o que serían en tu cara sólo contribuye a aumentar el cabreo del puteado, y que a día de hoy el Ayuntamiento de Lugo no luzca las luces navideñas que sí hay en cualquier ciudad y en la inmensa mayoría de los pueblos es de traca.

La “disculpa” aportada no sólo no es tal sino que suena a cachondeo. Decir que una acción pública de una administración se paraliza porque la empresa contratada tiene mucho chollo es una sandez. Esperemos que las empresas de atención social que contrató la misma concejala no funcionen igual, porque puede ser el acabose.

Como muchos saben a estas alturas yo soy liberal. Esto quiere decir que defiendo que el sector público intervenga lo menos posible en la vida del ciudadano. Se suele interpretar que la extensión lógica de esta postura es la privatización de servicios, y si bien tiene algo de cierto no es exactamente eso, sino que, directamente, la administración no intervenga. No se trata de que el servicio lo preste una empresa privada al servicio del ayuntamiento sino de que directamente prescindamos del ayuntamiento en ese asunto.

Sin embargo ni siquiera el más liberal de los liberales a día de hoy entiende que la administración sobre a todos los niveles (que no es lo mismo que decir que sobra administración a todos los niveles, que eso sí). Simplemente se trata de usar la privatización de la prestación de servicios con “sentidiño”.

En Lugo, por ejemplo, tenemos claros ejemplos de un gobierno supuestamente de izquierdas que privatiza todo lo que se le pone por delante (ORA, jardines, recogida de basuras, autobuses, organización de fiestas patronales…) y una oposición supuestamente de derechas pidiendo que se estatalicen esos mismos servicios. Supongo que ni unos ni otros tienen mucha idea de los orígenes de los partidos a los que pertenecen porque tiene una lógica bastante escasa que se posicionen donde lo hacen.

Privatizar la gestión de un servicio no es privatizar el servicio. Que en Lugo los jardines los cuide Calfensa en vez de funcionarios no quiere decir que nos vayan a cobrar por mirar las flores, o por entrar en el parque de Rosalía. Supone solamente que los trabajadores son de una empresa y no del ayuntamiento, con la mejora en la productividad que esto supone. Ahí está el secreto de las privatizaciones.

Los buses urbanos también están gestionados por una empresa privada, y menos mal. También Urbaser nos recoge los desperdicios y a nadie se le pasa por la cabeza remunicipalizar el servicio, porque sería un disparate.

Así que echar la culpa a la empresa que instala la iluminación de las fiestas del retraso en la instalación de las mismas es una tontería. Me encantaría saber la respuesta a una serie de preguntas: ¿Cuándo se hizo el encargo? ¿Se hizo concurso o se adjudicó a unos colegas? ¿En el encargo se pusieron plazos o se les dijo que las instalaran “cuando les viniera bien”?...

Mientras tanto, seguimos a oscuras.

martes, 9 de diciembre de 2014

Se nos ha ido una buena persona

Como ya sabrán Manuel Méndez ha fallecido repentina y sorprendentemente. Les diré que era una persona a la que apreciaba, y en un grado bastante más alto de lo que yo mismo imaginaba. Esas cosas sólo las sabes realmente cuando no tienen remedio, y tras bastantes años dándonos bofetadas dialécticas en RadioVoz surgió no diré que una amistad, pero sí un aprecio y un respeto al menos por mi parte. Me parecería pretencioso suponer reciprocidad en este caso.

Cuando RadioVoz tenía el espacio local en que había una tertulia diaria, iban variando los temas y contenidos y los martes se dedicaban a la política local. Los invitados no éramos figuras políticas en activo, sino que casi todos eran “ex” algo, menos yo que era simplemente un simpatizante, y alguno más como Alfonso Orol que es cualquier cosa menos “ex”, más bien al contrario.

Manolo había sido concejal del PSOE durante dos mandatos, los de Tomás Notario y Joaquín García Díez, y mantenía su vinculación con la política por cuestión de sangre, ya que era el padre de Sonia Méndez. Solíamos coincidir bastante a menudo, y de hecho yo hacía todo lo posible por ir los días que iba él, porque si bien no consideraba fácil ganarle las discusiones, sí es cierto que las disfrutaba más que con otras personas.

Creo que todos los que le conocimos teníamos clara su bonhomía. Tuvimos grandes broncas, de las que supongo que el oyente escucharía casi asustando y con el teléfono en la mano para llamar a la Policía pensando “éstos se dan de un momento a otro”, pero nunca llegó la sangre al río porque los dos sabíamos diferenciar el argumento del argumentador. Salir de la radio tras tener una de las gordas e irnos a tomar un café no era algo raro.

Tengo que decirles que el fallecimiento de Méndez me impresionó enormemente y me entristeció muchísimo, por el aprecio que le tenía y porque me parece injustísimo que alguien con esa actitud y esa bondad se nos fuera tan pronto. 68 años, que hoy día no es nada. Justo cuando más disfrutaba de sus nietos, cuando en la jubilación tenía el tiempo libre que no saboreó antes en plenitud, va un infarto y se nos lo lleva.

Quien crea en el cielo sabe que una persona como él estará allí, discutiéndole con una sonrisa y sólidos argumentos al mismísimo Dios que la Biblia debería estar escrita de otra manera y que Vega de Valcarce tendría que ser la capital del Bierzo. Y hasta tendrá razón. Muchas veces la tenía y además siempre fue lo bastante elegante como para no hacer sangre cuando reconocías que era así. No he tenido a nadie como él en las muchas tertulias a las que he ido y crean que lo añoro.

Al final de las personas recordamos lo que vivimos con ellas, y de Manuel Méndez guardo el calor de las muchas horas de radio que compartimos en las que fuimos adversarios, pero jamás enemigos. ¿Quién podría serlo de alguien como él?

Querido Manuel, gracias por enseñarnos a muchos tantas cosas. Te echaremos de menos mucho más de lo que imaginas.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Cómo caen los poderosos e incluso los que quieren serlo

Es curioso que según nos caiga la gente le aceptamos cosas que criticamos a otros. Por ejemplo, el caso tan repetido de ese chiste que circula por ahí y que viene a decir que la mujer de Urdangarín no sabía nada, la mujer de Julián Muñoz no sabía nada, la mujer de (no sé cómo se llama el exmarido de Ana Mato pero ya saben por quién va)… no sabía nada… ¡y la mía se entera de todo! Ese chiste se aplica cuando quienes alegan ignorancia nos caen tirando a mal como mínimo. Si nos caen bien se disculpa el tema con la táctica de no hablar de ello.

Por ejemplo, quienes afirman que Pablo Iglesias es el futuro del país y la salvación de España (me cuesta hasta escribirlo), supongo que prefieren no hablar de las cosillas que nos van contando últimamente: que si su productora cobraba en negro, que si la tal productora parece que era en jurídicamente una ONG pero realmente un negocio, que si su novia adjudicaba contratos a la empresa de su hermano (es decir, el cuñado del titular de Podemos), que si la misma chica sacó un lucrativo margen de la venta de su piso de protección oficial, que si Iglesias cobra un sueldo del gobierno de Irán…

La reacción del Secretario General de Podemos cuando le plantean lo de su chica es hablar de “machismo” y acusar a la periodista, del sexo femenino, de no poder hacer esas preguntas por ser mujer. Curiosamente a mí lo que me parece la definición de machismo es precisamente que por ser mujer no pueda hacer esas preguntas, pero bueno, es una interpretación que cada uno hace.

Cuando en esta España nuestra nos da por ponernos la venda no hay forma de quitárnosla ni con ácido. Hasta que salga Wyoming haciendo chistes de las facturas en “B” de Pablo Iglesias o de las adjudicaciones a su cuñado por parte de su señora (ya, ya sé que no están casados pero nos entendemos, que tampoco estamos en el siglo XII), un sector muy grande de la sociedad seguirá haciéndose el sordo y el ciego, principalmente porque a nadie le gusta reconocer que estaba equivocado. Ana Mato no veía el Jaguar en el garaje y Pablo Iglesias no se enteraba de los pisos que vendía su compañera. ¡Qué cosas!

Iglesias y sus colegas han entrado directamente al núcleo duro de “la casta” que tanto criticaban, y lo triste es que ya venían de ahí. Eso de que un “compañero” de partido te contrate en la universidad por una buena pasta para NO hacer tu trabajo porque estás muy liado redactado los estatutos de Podemos, o dando mítines en las teles es muy de “casta” de toda la vida.

Pero no se dejen engañar, es todo persecución, manipulación. Las malvadas fuerzas oscuras que se alían contra los buenos chicos de Podemos se lo han inventado todo, a pesar de que nadie niega los hechos. Es una caza de brujas, nos dicen, porque los poderes económicos están nerviosos. Pues hacen bien en estarlo, y lo inconcebible es que no estén nerviosos los demás ciudadanos viendo lo que se nos puede venir encima.

¿Saben qué es lo que más me entristece? Que todo esto que está saliendo ahora ya se sabía desde hace tiempo, o ya lo sabía una importante parte de la prensa… pero no convenía sacarlo.

Pablo Iglesias y Podemos es un ejemplo clarísimo del poder que tienen los medios de comunicación, como no teníamos desde el “Chiquilicuatre” que mandamos a Eurovisión a hacer el ridículo. Una creación de las mismas televisiones privadas que ahora lo quieren destruir porque se han dado cuenta de que si este señor llega al poder les va a cerrar el chiriguito a imagen y semejanza de lo que hizo su admirado comandante venezolano, que prefería una única cadena en la que él saliera a cada momento por su lado bueno. Lo peor es que la gente haya picado en la creación, y que ahora picará también en su destrucción pero menos, porque es más difícil meter al genio en la botella otra vez que sacarlo.

El partido chavista Podemos (según la prensa cubana, que de eso algo sabrá) se va a resistir con uñas y dientes a su destrucción, y seguirá teniendo muchos apoyos de la rabia y la frustración que en este país sentimos una gran parte de los españoles. Lástima que no sepamos enfocarla en algo constructivo por una maldita vez.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Un único accionista mayoritario para el Lugo es lo mejor?

Hace poco más de año y medio saltó la noticia de que el C.D. Lugo necesitaba tres millones de euros para afrontar su conversión a sociedad anónima, requisito obligado para poder mantener la categoría a la que ascendió y en la que se mantiene.

Se pusieron a la venta con una serie de serios límites, con los que se supone que se pretendía evitar la monopolización del Lugo, y yo mismo animé desde esta modesta tribuna a que todos los lucenses adquiriésemos unas pocas acciones para, conjuntamente, reunir el dinero necesario.


Hasta ahí todo correcto. La sociedad lucense debía intervenir para mantener su equipo y éste devolvería el “favor” llevando el buen nombre de la ciudad por España y, si todo iba bien, hacer que esas acciones o subiesen como la espuma (difícil de creer) o, al menos, no perdieran su valor.

El esquema era redondo, pero hete aquí que metió su mano el todopoderoso Estado, en la forma humana del Alcalde Orozco y el Presidente Besteiro, y anuncian que “invertirán” 1,5 millones de euros en comprar acciones del C.D. Lugo. Es decir, que la sociedad de anónima tendrá poco, porque las administraciones locales serán las titulares del 50% de las acciones, y a pocas más que aporte alguien ya tenemos la cifra mágica para hacer con el club lo que les parezca, lo que es para echarse a temblar vistos los resultados de las decisiones de los consejos de administración de las cajas de ahorros, en las que, por ejemplo, Orozco tiene experiencia como consejero.

Aquí se produce un efecto singular. Los socios del C.D. Lugo tenían posibilidad de comprar acciones, pero en número tasado para evitar la monopolización del poder del club. Sin embargo, ante la insuficiente venta de títulos, se hace una excepción y se permite a las administraciones regidas por nuestros representantes, ¡oh, qué buenos!, disponer de todas aquellas que sus abultadas cuentas bancarias, henchidas de nuestros impuestos, les permitan comprar.

Incluso se dejó pasar ese hecho por aquello de que si la mayoría quedaba en manos del Ayuntamiento y la Diputación de Lugo es algo un poco de todos. Poco nos duró la alegría.

Las últimas noticias apuntan a la venta de los 1.5 millones de euros en acciones a un único postor, un lucense afincado en no sé dónde que pretende, mediante esa operación, ser accionista mayoritario del club de su ciudad, y lograr así lo que los socios no pudieron hacer hace año y medio.

Francamente, no tengo ni idea de fútbol y mucho menos de las complejas marañas societarias que suelen venir aparejadas con la contabilidad de los “holding” y otros palabros en inglés, pero no me gusta que una única persona pase a ser, en la práctica, propietaria del club de fútbol de la ciudad.

Supongo que no seré el único, y tampoco creo que esté sólo si les digo que hay cosas que suenan raras. ¿Esta operación estaba diseñada así desde el principio? ¿Por qué se venden las acciones si tanto el Ayuntamiento como la Diputación presumen de tener sus cuentas saneadas? ¿Ya no hay límite para que una única persona tenga las acciones que quiera? ¿Entonces por qué no se hizo así desde el principio? ¿Se irá el C.D. Lugo de Lugo si lo manda su propietario?... Cuántas preguntas…

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La categoría de los muertos

¿Hay categorías de muertos?

Este asunto se puede abordar desde diferentes prismas: el histórico, el social, el moral… Por empezar en ese orden, obviamente la Historia nos dice que sí, ya que no se valora igual el fallecimiento de Napoleón que el de su ayuda de cámara, por mucho que nos vengan con la relevancia de todos ante el mundo. Pues va a ser que no.

En cuanto a lo social, con mencionar el circo mediático que hubo en torno al deceso de la Duquesa de Alba o la que liaron cuando nos dejó Adolfo Suárez creo que no es necesario abundar más en el asunto y es prueba suficiente de que tampoco se trata igual a todos, y también tiene su lógica porque hay quien es noticia y quien no lo es.

Nos queda el más importante de todos, el tema moral sobre si es lógico que los seres humanos nos tomemos las muertes de una manera o de otra. Tampoco aquí veo equidistancia y creo que nadie en su sano juicio puede verla y, poniendo un ejemplo extremo que son los mejores para aclarar conceptos, equiparar al terrorista que lleva la bomba en el pecho con sus víctimas es un ejercicio de justificación repugnante.

Desapariciones en el mar
En Lugo hemos vivido de cerca tres sucesos luctuosos en un mismo fin de semana. El homicidio de un hincha de nuestros hermanos del Deportivo de La Coruña a manos de una pandilla rival, el asesinato de una policía en un atraco en que también resultó muerto el atracador y la desaparición, con pronóstico sombrío, de dos marineros gallegos en un barco de pesca.

Cinco muertes en tres situaciones.

 Equipararlas es una imbecilidad, sin paliativos. Me resulta ofensivo incluso que se me diga que hay una mínima comparación entre el atracador muerto y la policía a la que asesinó en plena acción criminal. Puedo aceptar que se categorice a los marineros con la policía pero nada más.

Escena del asesinato de la Policía de Vigo
Nos cuentan que el señor del Deportivo tenía varias condenas judiciales por antecedentes de violencia relacionados con el deporte. También que se citó junto a sus colegas con otra panda de descerebrados para darse de hostias. Si eso no es un caldo de cultivo obvio para que haya un muerto de por medio ya me dirán ustedes. Le tocó a él pero no sería raro que le cayera a cualquier otro, o incluso a un peatón que pasara por allí.

Culpabilizar al muerto no es “políticamente correcto”, nos decían. Ya dejé claro en otra ocasión que no comparto esa tesis, ya que si un señor va borracho, embiste con su coche a otro conductor y ambos fallecen, el primero es un cabrón y el segundo es una víctima, aunque los dos estén igual de muertos. Creo que el ejemplo del terrorista suicida y sus víctimas es también lo bastante gráfico como para no darle más vueltas a ese asunto.

Ultras en los estadios
Nos queda por ver, entonces, si organizar una batalla campal con el fútbol como excusa es suficiente argumento como para culpabilizar, también, al muerto en Madrid. Pues hombre, suficiente no lo sé, ahora que de víctima inocente tampoco lo califico. Si hubieran atacado a un pacífico deportivista que iba a ver el partido opinaría diferente, pero no es el caso.

De hecho creo que esta tesis está más arraigada de lo que nos quieren hacer creer, ya que por ejemplo la Diputación de Lugo en pleno dio el pésame a la familia de la policía fallecida y a las de los marineros desaparecidos (quizás en este caso de forma algo prematura), pero ignoraron al atracador, como es lógico, y al de Coruña.

No todos los muertos son iguales señores y el discurso contrario es una falacia.

martes, 2 de diciembre de 2014

Y seguimos picando

Seguimos picando como chinos. Cada vez que hay una noticia relacionada con una red social, ya sea Facebook, Whatsapp o Twitter, por poner los ejemplos más habituales, nos inundan con “declaraciones de privacidad” y cadenas de otro tipo como la típica de si se pone una bolita verde es que tu Whatsapp será de pago y similares. Suelen venir precedidas de afirmaciones como “ahora sí que es verdad que ha salido en el Telediario”, y la gente venga a reenviar o copiar y pegar aunque el Telediario no haya dicho esta boca es mía.

Los ciudadanos presumimos de estar razonablemente bien informados, pero a la mínima que se nos plantea la cuestión, tenemos el mismo sentido crítico que los cachorros de Golden Retriever, que se van a jugar con un asesino de niños igual que con un cuidador de ancianos, es decir ninguno. Cosas de la saturación de información.

La última que tenemos sobre la mesa es, otra vez, la típica declaración que la gente está poniendo en su muro y que empieza con “He recibido un mensaje de Facebook diciendo que a partir del 1 de enero del 2015 cambiarían la política de privacidad, por esto, debido al hecho de que Facebook ha optado por incluir software que permite el robo de información personal, certifico lo siguiente…”.

Es irrelevante que pongas lo que quieras en tu muro porque no vale absolutamente para nada, salvo para saturar los muros de tus amigos con una declaración en que lo único que certificas es tu candidez (que nadie se me ofenda, ¿eh?, que no es la cosa para tanto… incluida tú, mamá). ¿Acaso creen que una empresa que “roba” información va a mirar previamente si le has dicho que no lo haga en tu muro? No hombre, no.

Lo grande es que el texto pegado habla de cosas como un supuesto “código de la propiedad intelectual”, cosa que no existe en España (es una Ley de Propiedad Intelectual), o de una supuesta ley “UCC 1-1 1 1…” que nadie sabe lo que es pero que copia y pega “por si acaso”.

Señores, esto funciona así: Facebook tiene unas normas. Si quieren usarlo las cumplen y si no quieren usarlo no las cumplen, pero es un contrato que no se va a variar porque pongan en su muro lo que les apetezca. Otra cosa sería que la OCU o una organización cualquiera llevase esas condiciones a los tribunales o a la Agencia de Protección de Datos, o incluso que ustedes mismos pusieran una queja ante ese organismo. Ese sería otro cantar, pero lo del muro no vale para nada.

Con todo esto lo que pretendo es explicarles que no se puede ser tan crédulo. Las cosas que nos llegan por Whatsapp o por mensajes de cualquier tipo pueden ser falsas, ¿a que no se lo habían imaginado?

“Bueno hombre”, dirá alguno, “¿y qué trabajo cuesta pegar eso en el muro por si acaso?”. Pues verán, le veo dos problemas. El primero es la ausencia de criterio, la reducción a ganado que supone el hacer lo que se nos manda sin analizar si tiene la más mínima lógica. El segundo es que te crea una falsa sensación de seguridad que no existe realmente, porque por mucho que lo grites en tu muro estás perdiendo el tiempo.

Este país es muy dado a estas cosas. No nos fiamos de las fuentes oficiales porque somos firmes partidarios de las teorías de la conspiración pero si un mensaje de Whatsapp nos ordena tirarnos por un precipicio allá vamos como si fuéramos lemmings.

Se nos contaba hace unas semanas que Teresa Romero “no va a sobrevivir porque no interesa que cuente su versión”. Ha resistido y está haciendo caja de plató en plató. ¿Qué fue de aquellas teorías de la conspiración? Que eran falsas y se basaban en que la probabilidad de supervivencia era mínima, con lo que se afianzaban ese tipo de tontadas.

Piensen. Sean críticos, pero no sólo con lo que les digan las fuentes oficiales sino también, y sobre todo, con las que no lo son. Al final la confianza se gana y ningún mensaje anónimo la merece.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Banderas

Hacía tiempo que no tenía un fin de semana tan movidito, con citas en viernes, sábado y domingo en tres provincias gallegas diferentes. Ya ven.

El viernes comenzó con una jura de bandera en la Escuela Naval de Marín, a donde acudimos un grupo de lucenses a los que imagino que se nos calificará con facilidad de “fachas” por comprometernos con nuestro país. Es curioso, porque cuando salen otras personas a jurar otras banderas a todo el mundo le parece normal, pero francamente, creo que es una cuestión de modas, filias y fobias.

La bandera española, al igual que su escudo e himno, son denostadas en la propia España por algunos que las identifican erróneamente con una determinada opción política. Es decir, que si sientes España como tu país tienes que ser de derechas sí o sí, como si la gente de izquierdas tuviera que ser, por definición, nacionalista o proclive a tal tendencia. Inconcebible.

El modelo territorial no es de izquierdas o de derechas, pero una de esas ridículas triangulaciones que nos gustan tanto en este país (en esto sí hay una homogeneidad que iguala a todos los territorios) equipara el término España a franquismo y derecha. Una tontada como un piano pero que tiene muchos seguidores, que curiosamente han completado el círculo de la estupidez y usan terminología franquista al hablar del “Estado Español”, una frase muy de Franco.

El uso que hizo el dictador de los elementos tradicionales españoles, como el Águila de San Juan o el yugo y las flechas es otro buen ejemplo de la confusión reinante. La terrible incultura y la falta de una memoria histórica real y no politizada identifican estos símbolos con una oscura página de nuestra historia, cuando realmente deberían ser motivo de orgullo por reflejar muchos de nuestros mejores momentos como Nación.

Por ponerles un ejemplo, Hitler (sí, ya sé que es mi ejemplo de cabecera, pero ya nos vamos conociendo y no me digan que no se lo esperaban) utilizó la esvástica, un símbolo budista que debiera simbolizar el ciclo de la vida pero que todos asociamos a las negras prácticas de los nazis. Además de eso también usó hasta la saciedad el escudo y el himno alemán, y su bandera.

Miren las monedas de dos euros alemanas que puedan llegar a sus manos. Siguen usando el águila con orgullo, porque entienden, como deberíamos comprender en este país, que el uso torticero de los símbolos nacionales por algunos desgraciados no debería impedir que la gente normal los pueda utilizar con normalidad, valga la redundancia.

Ayer unos cabrones, amparados en los colores de un club de fútbol, mataron a un hincha de nuestros hermanos de La Coruña. Un suceso terrible y vergonzoso que se refugia en el deporte como podía esconderse tras cualquier otra aglomeración que sirve para que algunos den rienda suelta a sus impulsos más animales.

Supongamos, que no es así pero es un ejemplo, que la directiva del club del agresor apoyara semejante barbaridad, y que tras una cafrada de tal calibre tuvieran que dimitir y marcharse… ¿Verían ustedes normal que el club tuviera que cambiar los colores de su camiseta? No, ¿verdad? Porque todos entendemos que una cosa es el club en su conjunto y otra muy diferente cuatro cabestros, por muy importantes que esto se hayan hecho (vuelvo a insistir en que es un caso imaginario porque la directiva ya ha condenado el homicidio, como no puede ser de otra manera).

Por poner otro ejemplo, los nacionalistas se han adueñado de la competencia de dar y quitar el carnet de buen gallego. Ellos son los que deciden quién es merecedor de ser considerado gallego “de pata negra” y quién no, y parten de un primer hecho diferenciador que es totalmente radical para ellos: si no hablas gallego habitualmente no eres gallego, o no, al menos, un “buen gallego”.

Aunque esto puede parecer razonable a primera vista, ya que sería raro considerar un buen español a alguien que habla húngaro, parte de un supuesto falso, que es que en Galicia sólo hay un idioma cuando hay dos. Sin embargo en España el húngaro no es idioma oficial por ahora. Ser gallego no pasa necesariamente por hablar gallego, sino que es una cuestión tan arbitraria como amar a esta tierra y sentirla como propia, cosa que nadie, salvo el interesado, puede saber realmente. Y punto.

Preguntar a la gente si se siente más gallega o más española es una imbecilidad tan grande como decir si te sientes más lucense o más gallego. ¿Acaso los que nos preocupamos por nuestra ciudad somos “menos gallegos”? No. Este tipo de debates siempre me recuerdan a la tontada de preguntar a una madre a qué hijo quiere más. Probablemente uno le caerá mejor que otro, pero querer los querrá igualmente. 

En resumen, por muy repugnante que fuera el uso de los símbolos nacionales y del nombre de España por dictaduras y dictadores, me niego a cederles el honor de ser los abanderados de nuestra Nación. Ellos no son España, lo somos nosotros, todos, incluso los que no la quieren.