lunes, 18 de diciembre de 2017

Transparencia y subvenciones, o cómo intentar evitar el saqueo



Los recientes problemas que se han dado en diversas asociaciones y entidades sin ánimo de lucro de la ciudad ponen sobre la mesa un principio básico de difícil discusión: la cuestión es siempre la gestión del dinero o, quien dice dinero, dice recursos. ¿Cómo podemos evitar o minimizar estas crisis? Es muy sencillo, siendo lo más transparentes que se pueda, y esto gracias a Internet es más que fácil.

En mi opinión el tema de la transparencia sigue siendo la gran asignatura pendiente de España. Nadie publica sus cuentas al detalle como sí ocurre, por ejemplo, con la Casa Real Británica, de la que podemos saber el gasto en bolígrafos o el coste de mantener la carroza dorada de la reina. Aquí lo que se hace es, como mucho, poner en la web las cifras en partidas genéricas y decir que se ha gastado en “mantenimiento de vehículos” x miles de euros, pero seguimos sin saber si han pagado 5.000 euros por cambiar una rueda de un coche corriente.

Con esos mimbres, mal cesto podemos hacer. Los partidos políticos, por ejemplo, que son los que mandan tiene muy complicado exigir a los particulares que reciben subvenciones que publiquen sus cuentas al detalle cuando ellos mismos escaquean todo tipo de control y seguimos sin poder saber en qué se gastan los muchísimos miles de euros del presupuesto municipal que se destinan a los grupos políticos del Ayuntamiento de Lugo, por no irnos más lejos. Son una especie de “fondos reservados” como aquellos que tanta fama dieron a Roldán. De ahí luego salen los problemas, porque si nadie sabe a dónde va el dinero no podemos estar seguros de si han destinado esos euros a comprar carteles para una campaña informativa o se lo ha llevado crudo el caradura de turno que se pega mariscadas a cuenta del administrado.

De la misma forma en las asociaciones pasa algo parecido. La opacidad solo conduce a la discutible gestión del dinero, y aquí podemos distinguir dos niveles, el público y el privado.

Una asociación, por definición, es una entidad privada, formada por particulares y personas jurídicas aunque últimamente vemos que la administración usa esta fórmula para ciertas cuestiones, que creo sinceramente que no deberían, ya que tienen otras herramientas que recoge la legislación más adecuadas a los fines públicos. Pero a lo que íbamos, si un grupo de personas se une para lograr un determinado fin, lo lógico es que la directiva de turno explique de forma detallada a los asociados a dónde va hasta el último céntimo de su dinero. ¿Tienen obligación de exponerlo al público, a terceros? En mi opinión no, ni legal ni moralmente están atados a eso, aunque es un sano ejercicio pero no hay nada que les imponga esa condición.

La cosa cambia cuando reciben dinero público. Ahí creo que todas las entidades tendrían obligación de exponer sus cuentas. Todas. No me vale que solo digan a qué destinaron las subvenciones porque es una forma como otra cualquiera de hacer trampa. Vamos con un ejemplo. Si yo tengo de presupuesto 5.000 euros propios de los que pago por ejemplo viajes a la costa, y la administración me “ayuda” con otros 5.000 para el mismo fin, ¿qué me impide usar esta última cifra para cubrir el coste de las excursiones y embolsarme lo anterior? Sería igual que echar mano del dinero que me otorgan las administraciones. Inaceptable.

La legislación actual habla de transparencia desde el punto de vista del que otorga el dinero, publicando las concesiones de ayudas y subvenciones, aunque lo hacen torpedeando en la medida de lo posible una posible investigación por cualquier interesado. Supongamos que yo quiero saber cuántas subvenciones cobra una federación, asociación o cualquier entidad de esas que viven de nuestro dinero sin presentar jamás un resultado. No puedo hacerlo. Podré encontrar quizás algún euro por ahí en las subvenciones nominativas (las que se publican con nombres y apellidos) pero por supuesto no habrá una base de datos que me explique en qué “campañas” se ha “ayudado” o qué “convenios” se han firmado a mayores. Todo interesadamente confuso para desanimar al posible investigador.

Lo normal sería que la concesión de subvenciones tuviera como condición la publicación en la web oficial de la entidad no solo de todas las ayudas recibidas desde cualquier fuente pública, sino incluso las privadas y el destino del dinero, es decir, un balance de ingresos y gastos completo que incluyera, además, la justificación documental de esos gastos, las facturas.

Esa sería la única forma de que podamos controlar lo que ocurre con nuestro dinero. Si la entidad no recibe dinero público lo suyo es que esa información la envíen a todos los asociados (un pdf no cuesta dinero, así que no me vengan con los costes de impresión) y si tiene colaboración pública tendría que estar a disposición de cualquiera, porque ese dinero es de todos.

Confiesen en que están pensando en alguna entidad. Esa federación, esa asociación o esa organización que recibe dinero de toda fuente posible y no explica a dónde va, cuyo presidente tiene coche con chófer mientras sus asociados llegan a fin de mes como pueden y que ni siquiera saben cuánto cobra el mandamás por hacer un "trabajo" que se supone sin ánimo de lucro. Pero esto va más allá aún.

Esto que les cuento es tan ambicioso que soy consciente de que no se hará, pero sería lo suyo aunque afectaría a prácticamente todo el mundo en un país que está acostumbrándose cada vez más a vivir de la subvención. Asociaciones, federaciones, agrupaciones, partidos políticos, sindicatos, clubes deportivos, organizaciones varias, confesiones religiosas e incluso empresas que reciben nutridas partidas tendrían que explicar al público en qué lo gastan. Y si no quieren hacerlo son muy libres… pero entonces no recibirían dinero público. Así de sencillo.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Retirada la exposición de la Muralla... y anuncio de conferencia esta tarde


Hoy tengo que comenzar disculpándome por la información inexacta del artículo de ayer, el de la exposición sobre la limpieza de la Muralla. Las fotos fueron retiradas ayer mismo, a pesar de que yo les animaba a acercase a verla hasta mañana sábado. En mi descargo les diré que se había anunciado que la exposición estaría hasta el domingo 17, y que nos ha pillado por sorpresa a todos la precipitada y adelantada retirada.

Pensé que el error había sido solo mío, hasta que veo hoy en La Voz de Galicia que se difunde lo de la exposición de Muralla Limpia hasta el 17 y que El Progreso le dedica un amplio reportaje de dos páginas. Al menos me consuela un poco que ellos, que tienen mejor información que yo, también han picado, aunque ya saben lo que dice el refranero… mal de muchos…

La nueva exposición, de fotografías navideñas
Una pena, la verdad. Varias personas me escribieron para decirme que habían ido ayer por la tarde a verla y se encontraron con la desagradable sorpresa de hacer el viaje en balde. Este tipo de cosas no ayudan, porque si para una vez que medios de comunicación y particulares nos ponemos de acuerdo en decir que una exposición es interesante y que vayan a verla resulta que quien la organiza no es serio con su calendario, mal vamos. Aquí la Xunta ha metido la pata notablemente, aunque la nueva exposición no está nada mal, es sobre fotografías navideñas.

Lo que sí que se va a celebrar es esta tarde a las 20:00 horas la conferencia de Enrique Barrera, historiador, sobre la terrible historia de los gallegos que acabaron dando con sus huesos en Mauthausen, el campo de concentración nazi que fue una de las fábricas de muerte del régimen de Hitler. Ya les había hablado de la exposición que se organizó en la vieja cárcel, gracias a la siempre activa Ana Argiz, pero no sé si les había mencionado lo de la charla de hoy. Pues es, repito, a las ocho de la tarde en la vieja cárcel. Tiene buena pinta, y confío en que se realizará, ya que no la organiza una administración pública y los particulares son más serios en estas cosas.

Esperemos que enciendan la calefacción, porque la última vez que fui a ese salón de actos me congelé. La otra opción es ir pertrechados como a la nieve.

jueves, 14 de diciembre de 2017

La exposición sobre Muralla Limpia se retira el sábado. No se la pierdan

Una de las exposiciones más interesantes que he visto en Lugo. Solo está hasta el sábado.

Ramón Falcón, el artífice
Una de las actuaciones culturales y arqueológicas más relevantes de Lugo fue sin duda la operación “Muralla limpia”, encabezada por el nunca lo bastante reconocido Ramón Falcón. Consistió, como todos sabrán, en la demolición de los edificios adosados a nuestro principal monumento, liberándolo de las casas que lo escondían. Hoy, probablemente, no sería posible llevar a cabo tamaña proeza, o al menos eso parece cuando vemos que nuestras administraciones son totalmente incapaces de eliminar los cuatro tapones que faltan para completar la ronda interior.

En la Xunta han preparado una exposición que se puede ver desde el pasado día 2, y en que por primera vez salen a la luz fotos inéditas de los expedientes administrativos de aquel hito en la historia estética de Lugo. Solo estará hasta el sábado, así que les recomiendo vivamente que se acerquen a echar un vistazo antes de que la retiren.

Las fotografías nos dan una idea muy real de lo que era ese Lugo de los años 70, con sus hermosas casas de bajo y dos plantas, tres como mucho, a lo largo de toda la Ronda. Un lineal entero fue derribado, el que estaba adosado a la Muralla, pero lamentablemente el otro ha sufrido desde aquella terribles actuaciones que convierten la que debería ser la avenida más cuidada de Lugo en el estropicio urbanístico que sufrimos.

Edificios altos, demasiado altos de hecho, con un gusto más que discutible, conviviendo con los hermosos restos de un pasado que se resiste a desaparecer completamente y que nos recuerda que no todos los avances son para mejor. No cabe en cabeza humana que las sucesivas ordenanzas urbanísticas permitieran que los edificios superen en altura a la propia Muralla, o que se construyan aberraciones como alguna mole que parece una pesadilla que mezcla la Inglaterra decimonónica con el barroco más hortera.

Pero es lo que hay. Echar la vista atrás nos recuerda que hemos avanzado en muchas cosas y perdido otras por el camino. El derribo de las casas adosadas a la Muralla fue un gran acierto. Y hasta ahí.

Doble hilera de casas adosadas a la Muralla. Curioso.
Permítanme un consejo. Si aún disfrutan de sus abuelos, o de personas mayores en casa, invítenlos a ir a la exposición y que les cuenten lo que recuerden de esas casas. De hecho no hace falta que sean tan mayores, porque esto es de mediados y finales de los setenta, así que quien ande por los sesenta años ya recordará perfectamente todo aquel tinglado.

Recuerden, solo tienen hoy, mañana y pasado (el sábado solamente de mañana) para acercarse al edificio de la Xunta y ver la exposición. Por cierto, no deja de ser un sarcasmo que la propia sede autonómica haya sido otra de las actuaciones más que discutibles, porque se derribó un convento bastante más hermoso que el mamotreto de hormigón que hay hoy día, pero como lo de viajar al pasado está complicado… disfrutemos al menos de las fotos.

Si esto fuera una ciudad normal, estas fotos estarían expuestas permanentemente en el supuesto Museo de Historia de Lugo, el MIHL, pero ya sabemos cómo funcionan aquí las cosas. La guerrita entre partidos evita que el sentido común impere.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Palmeras en Lugo... ¿en serio?

¿Palmeras? ¿En serio? Bueno, al menos no son ecualiptos
Hace algún tiempo les propuse que me sugirieran temas, y tenía pendiente uno que un lector me hizo llegar. He tardado por varios motivos, el primero de ellos es que es un tema que no conozco bien y en que me preocupa meter la pata con facilidad, pero como el sentido común finalmente es el que impera, me he decidido. La cosa va de árboles.

La “humanización” (una palabra espantosa) de la plaza Agro do Rolo (al nombre también le llega bien) se ha saldado con la colocación de un palmeral rollo Elche, supongo que animados por el cambio climático y las intenciones de convertir ese espacio en una cosa tipo paseo marítimo de Benidorm.

Será que no hay árboles autóctonos que pueden ser tan ornamentales o más que las puñeteras palmeras. No les digo que necesariamente haya que poner castaños o robles, que tardan mucho en crecer, y ya sabemos que la política de hoy es un plagio del “fast-food” llevado a los resultados inmediatos y la foto, aunque sería espectacular una plaza que dentro de unas décadas se convierta en un hermoso refugio para estas especies que parecen estar en peligro de desaparición… pero palmeras…

Tengo poca idea de botánica, y aún así me parece que robles, castaños, alcornoques, tejos, hayas, álamos, sauces, abedules, fresnos, laureles, o avellanos son más propios de nuestra Galicia que esa especie de piñas gigantes aunque escuálidas que han plantado en la plaza, y que si les soy sincero no sé muy bien qué función cumplen porque sombra, lo que se dice sombra, no dan mucha. Cualquiera de esas familias arbóreas sería más apropiada… pero palmeras…

Reconozco mi debilidad particular por un árbol en concreto, el sauce llorón, que no tengo ni idea de si es igual de ajeno que las palmeras a nuestra tierra, y que tiene muchos problemas en un espacio urbano porque las raíces tienen la fea tendencia de extenderse por todas partes y romper cuanto encuentran a su paso. De ahí la ignorancia que alegaba al principio para decirles cuál sería la especie de árbol más adecuada para esa plaza, porque a lo mejor hay motivos “técnicos” que eliminan del listado alguna variedad en favor de otra… pero palmeras…

La cubierta de la discordia
Hay protestas sobre la cubierta de los columpios (ahora llamados “parque infantil”) porque los niños se mojan, aunque si les soy sincero ese punto no lo comparto porque tampoco es que se trate de una campana hermética, sino de una especie de paraguas que protege pero no aísla completamente. Es lo que tiene el aire libre, que te mojas y cuando sopla el viento te despeinas. Si no les gusta hay alternativas cerradas entre cuatro paredes y bajo techo donde los niños no se manchan ni se estropean con los elementos.

¡Qué manía de no dejar amplios espacios libres!
Francamente, el diseño de la plaza es razonable. Amplia, con muchos bancos y con espacios para jugar. La única pega que le pongo son las malditas palmeras y que personalmente yo habría previsto colocar los asientos de hormigón de otra forma porque así no se podrá utilizar para grandes eventos. Quiero decir que este espacio sería fantástico para llevar un gran concierto, por ejemplo, pero con tanto trasto por el medio no es factible, igual que ha ocurrido con San Marcos y con otros sitios. Al menos esta plaza no está inclinada.

Más de 300.000 euros se han gastado en “humanizar” (en serio, ¿no le suena fatal?) esta plaza. Esperemos que cumpla su función. A pesar de las palmeras.

martes, 12 de diciembre de 2017

El idioma de Ikea y otras distracciones

La web de Ikea ofrece tres alternativas lingüísticas. Ninguna es el gallego. Pues vale.
 Ayer un amigo me envió una de esas cadenas que se difunden por Whatsapp para animarme a enviar un mensaje a Ikea protestando porque la página web de la cadena sueca está en castellano, catalán y vasco… pero no en gallego.

Mi primera reacción, como suelo hacer en estos casos, es meterme en la web y comprobar la veracidad de la información. En este caso lo es, la página ofrece tres alternativas lingüísticas y ninguna de ellas es el idioma de Galicia, lo que por lo que se ve molesta tanto a algunas persona que montan esta modesta pero quizá viral campaña, que me parece muy bien, cada cual ha de pelear por lo que considera oportuno. Veo que la web de la tienda de Coruña sí está en gallego, supongo que a ver si cuela.

La página de la tienda de Coruña sí está en gallego. Por si cuela
De todas formas mi reflexión es la siguiente… ¿no creen que sería mejor para nuestra tierra que los esfuerzos del público se dirijan a animar a los compradores a ir a la producción autóctona? Es decir, que está muy bien que los suecos no se hagan los ídem y pongan la página en gallego, para así “infiltrarse” mejor aún en una comunidad que ha pasado de los muebles de castaño y pino a los de contrachapado nórdico en un abrir y cerrar de ojos, pero sería más sano para la economía local que nos replanteásemos lo que compramos.

No quiero ser cínico. La mitad de mi casa es de Ikea, aunque tengo que reconocer que le estoy cogiendo un asco tremendo al sistema de “hágalo usted todo y lléveselo como pueda” a cambio de cobrarte relativamente poco dinero, será la edad. La mayoría de mis muebles son de hace ya unos añitos, cuando me independicé y no tenía dinero para comprar otra cosa (tampoco es que ahora pueda permitirme lo que me gustaría), pero siguen siendo lo que son, de Ikea, así que no entiendan que critico al comprador de esa monstruosidad porque yo también lo fui y aún pico de vez en cuando con alguna carallada de esas que cuestan pocos euros y dan servicio, aunque cada vez menos afortunadamente.

Que te vendan cosas de diseño resultón, que puedes combinar como quieras, y más que razonables de precio son los argumentos de peso que han hecho de Ikea un imperio mundial que hasta donde yo sé no tiene rival en el mundo del mueble. Hasta que a Amancio le dé por ponerse a ello, al menos.

Pero precisamente por eso, porque es un gigante con todos los triunfos en su mano, las campañas de difusión privadas deberían intentar recuperar la atención hacia el pequeño productor, el mueble de la “ruta” que todos conocemos camino a Sarria, de la madera “da terriña” (vamos a sacar a los eucaliptos de la ecuación) y ese tipo de cosas.

A mí que Ikea tenga la página en húngaro me parece que a Galicia ni le va ni le viene. Cuanto más ajena resulte su web a nosotros mejor, porque solo nos faltaba que encima nos vengan con el cuento de que “somos como vosotros”, “venimos en son de paz”. No tienen más que fijarse en los nuevos anuncios de Ikea (buenísimos por cierto) que quieren transmitir que no solo encajan en cualquier sitio sino que no son de peor calidad que los otros.

Las cadenas van a lo que van, a conquistar nuevos mercados y a cambiar oro y joyas por espejos y baratijas. Es la modernidad. Y nosotros somos sus cómplices. Estarán encantados si nos distraemos con el idioma de su web. Así la visitamos y a lo mejor hasta compramos algo.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Tras el fuego, el agua

Avenida de la Coruña anegada.
Fotograma de un vídeo publicado por La Voz de Galicia que pueden ver haciendo clic en ella.

Galicia fue arrasada significativamente por el fuego hace no demasiado tiempo. En aquel momento desde el Gobierno autonómico se culpó a los incendiarios y, cual Felipe II, a los elementos, no sin cierta razón. Ahora nos toca el agua.

Ambas situaciones presentan similitudes muy importantes, salvo que hasta donde yo sé no es posible que cuatro desgraciados hagan llover torrencialmente aunque sí pueden plantar fuegos en los sitios más impredecibles y en los momentos más inoportunos. La única diferencia está, pues, en el origen del problema, aunque su gestión siempre desata críticas. Sorprendentemente los que critican una cosa defienden la otra y viceversa. Es el tributo a pagar por la fidelidad a unas siglas, aunque apuesto algo a que esta vez no habrá manifestaciones ni nadie se rasgará las vestiduras por la "imprevisión", aunque ocurra lo mismo año tras año.

Ronda de las Fontiñas anegada.
Fotograma de un vídeo publicado por
El Progreso que pueden ver haciendo clic en ella
Cada vez que hay un temporal, ahora llamados de muchas maneras más rimbombantes, como “ciclogénesis explosivas” o cosas similares, los vecinos de ciertas zonas de Lugo se ven con el agua al cuello, casi literalmente. La Ronda de las Fontiñas, Avenida de la Coruña y otros puntos habitualmente conflictivos están anegados, dando espectaculares imágenes y causando problemas importantes a los vecinos que, con resignación, activan sus protocolos privados para estos casos, que son habituales.

¿Acaso no sabemos que en Lugo llueve? ¿Somos poco conscientes de que tarde o temprano el agua iba a llegar en ingentes cantidades? ¿Se trata de un error de previsión por el diseño de la red de sumideros, incapaz de evacuar estas trombas, o simplemente que estaban sucias por falta de mantenimiento? En el primer caso habrá que plantearse obras de adecuación para futuras ocasiones. En el segundo la cosa es más sencilla, cesar a los responsables y buscar gente que haga su trabajo.

Volviendo al paralelismo de antes, se puede decir que lo mismo ocurre con los incendios. También sabíamos que algún cabrón podría plantar fuego a nuestros bosques y lo suyo sería pedir la dimisión de quienes no han podido evitar la catástrofe… y en su día yo no lo hice por lo mismo que creo que en el caso del agua hay que ser prudentes. Primero habrá que aclarar las causas, si es un problema estructural o una dejación de funciones, y luego veremos qué medidas tomar. La prudencia en estas cosas suele ser la guía más recomendable, aunque imagino que a los afectados poca gracia les hará quedar en manos de una “comisión de estudio” de esas que no suelen valer de gran cosa.

Entre tanto, la iniciativa privada y la imaginación particular han de suplir la habitual incapacidad de lo público, y si hay que volver a los tiempos en que los vecinos vigilaban que las alcantarillas de su zona no estuvieran tupidas y esas cosas habrá que hacerlo… y denunciarlo por supuesto.

El cielo se ha abierto por fin, los embalses recibirán un alivio y los pozos volverán a dar agua. Los terrenos quemados se cubrirán de verde y Galicia una vez más se curará de las heridas causadas por la irresponsable mano de los que siendo simples moradores nos creemos dueños. Pero no será igual, nunca lo es.

jueves, 7 de diciembre de 2017

La máquina del tiempo como recurso cultural del lucense

Agendas culturales de otras ciudades que SÍ difunden sus acciones.

Para que luego digan que en Lugo no se hacen cosas.
  • El 1 de diciembre hubo una jornada de puertas abiertas en Xuven Lugo, en el Palacio de Ferias y Exposiciones.
  • El 2 de diciembre, día del orgullo LGTBI de la ciudad organizado por ALAS de Lugo, un “algo” que no se concretó en la información difundida pero que debió ser muy interesante, en la plaza de España.
  • También el 2 de diciembre una comedia musical familiar “Quero ser maior” de Axóuxere Teatro en el Local Hipócrita de Doctor Gasalla 18.
  • El 3 de diciembre una actividad de “terras de auga e cultura 2017” con comida de restaurante opcional y acceso a personas con silla de ruedas…
La herramienta del lucense
para acudir a los actos publicitados por el Ayuntamiento
(los nacidos después de los 90 no saben de qué les hablo)
Todo esto muy interesante e informado por el Ayuntamiento de Lugo. Lástima que lo difundieran a toro pasado el día 4 en el Boletín Cultural. Como tengo el DeLorean en el taller no he podido ir.

Cuando se dice que nuestra ciudad no tiene oferta cultural se miente. El problema de Lugo no es la escasez de actividades, sino la gestión de la difusión y la escasez de demanda. Entre que no nos enteramos de lo que se hace, que no tenemos un interés desmedido en enterarnos, y que cuando nos enteramos no vamos si el protagonista del sarao no sale en la tele… estamos como estamos.

Llenazos hasta la bandera en obras de teatro más que discutibles por el morbo de ver a una protagonista del Hola! o del Semana, mientras artistas de mayor calidad pero menos televisivos tienen escaso público y repercusión. En Lugo, y me incluyo como pecador colectivo, nos cuesta mucho trabajo ir a un espectáculo para ver si nos gusta el artista. Solo acudimos si ya lo conocemos de antes y lo hemos visto en la tele, y claro, así no hay manera. Hacerse famoso en Lugo es complicado, hay que serlo para que te compren la entrada.

Por otro lado la gestión de la Cultura en esta ciudad es nefasta. Los colectivos, profesionales e incluso aficionados a esta noble tarea claman unánimemente contra la desastrosa política de subvenciones (es lo que más preocupa), cesión de locales, difusión de acciones culturales y favoritismos descarados... pero como suele pasar en las ciudades pequeñas es algo que se dice en los bares y se raja en privado, pero que cuesta mucho más trabajo poner en negro sobre blanco con una firma identificable, no sea que en la siguiente convocatoria de ayudas haya algún “problemilla administrativo” que fastidie la concesión o que el contrato a dedo le caiga al competidor que gasta más energías en dar jabón al responsable del desaguisado que en su propia actividad.

La Voz de Galicia (30/11/17) recoge esta llamativa noticia
Aunque por ahora dedico más bien pocas energías a hacer un seguimiento de los contratos de Cultura, cosa que un día de estos miraré con tranquilidad y teniendo a mano Alka-Setlzer para los ardores de estómago, sí me ha llamado la atención la reciente noticia de la apertura de un expediente a una empresa de animación contratada por el Ayuntamiento. Eso de que riñan a una contrata es una novedad digna de mención en una ciudad donde la extravagancia es tener los papeles en regla si trabajas para el consistorio.

En definitiva, todo sigue manga por hombro, y va a ser difícil que se corrija principalmente porque la siempre encantadora Lara Méndez sabe que va a estar calentando la silla durante mucho tiempo gracias a la incapacidad de los demás grupos de tener una alternativa mínimamente viable. Si no hay riesgo de desalojo, para qué molestarse.