viernes, 12 de junio de 2020

¿Cuándo termina un ERE/ERTE de fuerza mayor?



Llevamos dos meses hablando de los EREs (que siguen llamando ERTEs y, como ya me estoy cansando de explicar ese asunto me tendré que unir a la mayoría y aceptar que se les llame así, por mucho que me chirríe) como si fueran algo estable durante este tiempo, pero nada más lejos. La diarrea legislativa que les ha dado en Madrid produce tanto cambios en las normativas como, lo que es más grave, en la interpretación de las mismas. El aberrante lenguaje jurídico empleado no ayuda y ver que califican de “renuncia” lo que sería un desistimiento o, mejor aún, una “finalización anticipada” tampoco es lo más acertado.

La consecuencia es que cosas que se informaban hace un mes como seguras ya no son válidas y a día de hoy la situación es tan confusa que es casi imposible obtener información fiable. Intentaré aclarar algunos de los principales cambios que se han venido produciendo.

Sigue habiendo dos tipos de EREs, los de fuerza mayor y los de causas económicas, técnicas, organizativas y de producción (los ETOP). Los primeros necesitan una resolución de la administración que convalide la existencia de dicha fuerza mayor y los segundos no, son una decisión de la empresa a la que llega tras una negociación con los trabajadores o sus representantes. Me voy a centrar en la confusísima situación actual de los de fuerza mayor, y su finalización o no.

El ERE de fuerza mayor finaliza en dos supuestos: que se extinga la causa de fuerza mayor alegada o que la empresa decida ponerle punto final por cualquier motivo. Parece sencillo y evidente, pero no lo es tanto, ya que aunque el lunes se prevé la finalización del Estado de Alarma, el Gobierno ha prorrogado los efectos de estos EREs hasta el día 30 de Junio… por ahora.

Con esto nos encontramos situaciones extravagantes: si una empresa pidió un ERE vinculado al COVID-19 y puso que comenzaba el 14 de marzo y que duraría 15 días, ¿sigue vigente hasta el día 30 de junio? Pues la respuesta es que sí, pusiera o no otra fecha de finalización. Incluso los que vincularon su duración al estado de alarma que termina el día 21 de junio verán los efectos de los EREs prorrogados hasta el 30. Si, como se está hablando, se “estiran” dichos efectos hasta septiembre o incluso hasta diciembre (dependiendo del sector), también se prorrogaría ese expediente hasta la fecha que digan, automáticamente sin tener que hacer nada salvo que cuando regulen esa prórroga exijan, por ejemplo, que la empresa lo solicite (lo que supondría otra avalancha administrativa que esperemos que no se produzca.

Por supuesto esa prórroga no es obligatoria, las empresas pueden finalizar el ERE cuando les venga en gana, pero ahí nos encontramos con otro malentendido, la pregunta del millón: ¿el hecho de que una empresa recupere a todos sus trabajadores a jornada completa implica que finaliza el ERE? Pues no, tiene que haber un pronunciamiento expreso por parte de la empresa. ¿Y ese pronunciamiento es obligatorio si toda la plantilla trabaja con normalidad? Tampoco. Solo tienen que comunicar la renuncia al expediente si lo consideran oportuno y si recuperan definitivamente a todos los trabajadores, pero pueden dejarlo “vivo” hasta la fecha que se decida (ahora mismo, insisto, el 30 de junio pero con posibles prórrogas) y pudiendo incluir y excluir a los trabajadores cuando lo estimen conveniente. Ha habido mucha confusión e información encontrada con este punto. Antes no se podían volver a incluir en un ERE a los trabajadores recuperados, salvo que dicha exclusión fuera comunicada de fecha a fecha, pero ahora el criterio es la flexibilidad.

¿Y si ya he comunicado la renuncia total al expediente tengo alguna opción? Pues es discutible. No se puede “revivir” el expediente, pero sí tramitar otro de fuerza mayor mientras dure el estado de alarma, es decir, antes del lunes, y que finalizaría el 30 de junio… o cuando el Gobierno refleje en una norma que, por no variar, publicarán el 29 a las 23:00 horas.

Los EREs ETOP, por su parte, no ven afectada su duración por todo esto ya que, como venía siendo habitual, es la que se decidió por parte de la empresa o la que se acordó con los trabajadores.

Artículo publicado en El Progreso del 12 de Junio de 2020

jueves, 11 de junio de 2020

Ni héroes ni villanos



Vivimos una época extraña. Antes se nos vendía un elemental maniqueísmo de “buenos y malos”. En las películas (que, nos guste o no son el mayor reflejo cultural de nuestra sociedad) se diferenciaba claramente a los unos de los otros, pero el público entendía que era una exageración y que la realidad es diferente, y ni los héroes lo son a jornada completa ni los villanos ejercen como tales de lunes a domingo. Sin embargo ahora estamos en una situación inversa. Hasta el Joker es malo “pero no tanto porque es comprensible su maldad” y en cambio en el mundo real la gente solo ve iconos absolutos para bien o para mal.

El Rey Juan Carlos, Amancio Ortega, incluso Fernando Simón… todos ellos comparten tanto defensores a ultranza que no admiten que se les haga la menor crítica como detractores encarnizados que no ven nada bueno en sus trayectorias. Es algo terrible, entender la vida como una película de los años 50 en que el malo se mesa la barba mientras ríe alocadamente en previsión de su fatídico plan (que, por cierto, siempre le cuenta al bueno no sabemos por qué motivo, y acaba metiendo la pata). Así no vamos a ninguna parte.

Nos encantan las cosas planas: simplifican la vida y ayudan a situarse. El problema es que no son ciertas. Nadie es completamente bueno ni completamente malo. Hasta Hitler, el ejemplo de cabecera que para mí representa al mal absoluto, tenía un amor a los animales que le llevó a aprobar pioneras leyes en defensa de éstos, normas que hoy representan el no va más de la civilización. Lo que son las cosas.

Nuestra naturaleza humana nos hace contradictorios. Hasta en temas en que supuestamente estamos convencidos presentamos comportamientos ilógicos. Vemos a grupos que hace unas semanas se manifestaban contra el Gobierno por falta de libertad (una libertad que estaban ejerciendo en ese momento, dicho sea de paso), concentrándose denunciando que se autorizaron concentraciones como el 8M que, según ellos, difundieron el coronavirus enormemente, ¿no son contradicciones? Por otra parte los que criticaban a esos concentrados porque ponían en riesgo la salud de todos (de hecho estaban deseando que se contagiaran “para que aprendan” y difundieron noticias falsas sobre repuntes causados por esas manifestaciones porque les habría encantado) aplauden con las orejas las que se hicieron antes y las que se hacen ahora contra el racismo…

Nadie parece tomar en consideración los hechos sino la ideología que está detrás. Si usted quiere creer que el 8M fue un disparate porque el Gobierno tenía información sobre lo contagioso de la enfermedad y el peligro que suponía me parece lógico, pero entonces no se reúna en masa y sin mascarilla con otra gente para protestar haciendo exactamente lo mismo que critican. Si, por el contrario, piensa usted que no hay tanto peligro (sí, hay quien lo piensa) y que es un riesgo aceptable reunirse para denunciar el asesinato de un señor en la otra punta del planeta (ignorando las decenas de miles de aquí, en las que no ve usted responsabilidad alguna) no se queje de que los otros se manifiesten. Vamos, que seamos coherentes unos y otros. Y ya si intentamos ver el punto de vista ajeno y evitar el “no tienen nada de razón en nada” ni les cuento lo bien que nos iría.

Personalmente todo esto me da una pena terrible. Ese rollo de que vamos a salir mejores de todo esto me parece que es un eslogan tan falso como casi todos los eslóganes. Esta crisis ha sido un crisol en que hemos quemado cosas, sí, pero no las malas sino las buenas, los pocos resquicios de decencia que nos quedaban como sociedad, y hemos salido más egoístas, más polarizados, menos empáticos y menos comprensivos que nunca. Nos estamos convirtiendo en lo que jamás debimos ser: extremistas, radicales… entrando en un peligroso juego en que un detonante puede llevarnos a revivir lo peor de nuestra Historia.

La política actual lo envenena todo y nos está transformando en seres de pensamiento único. Todo lo que dice El Partido es bueno, y todo lo que dicen los demás es malo. Según quién gobierne en un sitio u otro se califican los mismos hechos de forma contraria, porque lo único que importa es trasladar un mensaje monolítico de “nosotros o ellos”.

La cuestión es ¿cómo cambiamos esto? ¿Quién ha de dar el primer paso, la esfera política o la social? Pues siempre pensé que seríamos los segundos, los de la calle, pero visto que a día de hoy la mayor parte de las organizaciones civiles están compradas, apesebradas por la subvención y el dinero público que usan de forma opaca, me temo que aunque sería el camino correcto va a ser muy difícil que se emprenda esa senda. Tampoco podemos esperar que la política sucia y rastrera de hoy le dé la vuelta a la situación.

¿Qué nos queda entonces? ¿Confiar en la prensa, que también está alimentada de dinero público y que, salvo honrosas excepciones, apoya a quien le paga las facturas y no a la Verdad a la que juraron lealtad? Difícil.

Sí, es posible que hoy la cosa sea muy negativa, pero es lo que veo, qué quieren que le haga. Quizás entre todos deberíamos empezar a cambiar las cosas en nuestra propia esfera, evitando creernos discursos unilaterales y que no admiten fisura. Tal vez así poco a poco vayamos cambiando las cosas, pero francamente, lo veo difícil.


miércoles, 10 de junio de 2020

Cuando promocionar Lugo es un honor

No suelo poner en el blog fotos en que salga yo, pero hoy no me he podido resistir. Esta imagen es magnífica, obra del fotógrafo Óscar Cela y publicada hoy en La Voz de Galicia. Ha sido un honor pisar ese suelo, ese yacimiento para promocionar nuestro Lugo querido.

Como saben, este año no hay Arde Lucus. Eso hizo que los compañeros del Senatus Lucus Augusti hayamos pensado en alguna alternativa, hacer cosa útil para la ciudad ya que no vamos a poder llevar a cabo la obra que teníamos prevista. La propuesta que se hizo es la de grabar unos vídeos promocionales de algunos de los rincones más vinculados al pasado romano de la ciudad, al Lucus Augusti imperial, para difundirlos como invitación para que la gente venga a Lugo.

Los escenarios elegidos fueron la porta Miñá, la Mosquera, la llamada “piscina romana” que está junto a la Catedral, el local de Ajuar en el Campo Castillo (que tiene el privilegio de tener dentro de su tienda un cubo del trazado original de la Muralla en esa zona), la ventana arqueológica del acueducto en San Marcos… y la Domus del Mitreo. Esta última fue la que se nos asignó a Marcos y a mí (a solicitud propia, todo hay que decirlo) y si les digo la verdad imaginaba que me iba a gustar, pero no que me iba a impresionar tanto.

Pisar el espacio de la Domus del Mitreo, estar de pie donde hace siglos se llevaron a cabo ritos de los que tenemos pocas noticias porque eran secretos, ponerse la toga e invitar a la gente a venir a Lugo justo en un emplazamiento con tantísima historia y tan importante como el yacimiento mitraico de Lugo ha sido una experiencia inolvidable. Siento una profundísima envidia de los arqueólogos que excavan esos yacimientos. De hecho hace muchos años estuve en un campo de trabajo en Tarazona donde hicimos trabajos de ese tipo y encontrar un trocito de vasija o un pasador de pelo metálico (que hoy está en el museo de aquella ciudad) es algo que, si te gusta la historia, emociona muchísimo.

Encima ayer tuvimos la suerte de que un fotógrafo de La Voz de Galicia, Óscar Cela, estuviera “de caza” por la zona cuando se estaba grabando el primero de los vídeos, en la Porta Miñá, y también se acercó al Mitreo… y nos hizo la magnífica foto que ilustra este artículo y que también utilizó el periódico para la noticia de la reapertura del museo. Ya sé que lo importante es el recuerdo y no la foto, pero ayuda muchísimo a conservar la memoria de las cosas y Óscar hace unos disparos magníficos. El equipo de grabación también nos hizo fotos que seguro que son fantásticas pero aún no las he visto, lo estoy deseando.

No sé si ustedes han ido a ver la Domus, pero si no lo han hecho les pido por favor que lo hagan. La entrada es barata (no recuerdo ahora pero son sobre tres euros o algo así) y la explicación de lo que están viendo es tan apasionante y ayuda tanto a entender no solo el pasado romano de Lugo sino la evolución de la ciudad a través de los siglos, que debería ser obligatorio ir para censarse en la ciudad.
No soy quién para hablar en nombre de los compañeros del Senado, pero estoy seguro de que se unirán a mí que, por la parte que me toca, quiero hacer un muy sincero y sentido agradecimiento al área de cultura del Vicerrectorado de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela (y en concreto a Paloma Lugilde) porque todo fueron facilidades, amabilidad y disponibilidad absoluta para grabar este vídeo a pesar de que coincidió en un día complicado, el de la reapertura del yacimiento (de hecho también coincidimos con un equipo de la TVG por eso mismo). Se nota que su compromiso con Lugo es real y está más allá de cualquier otra consideración y así da gusto hacer las cosas.

martes, 9 de junio de 2020

La fábrica de la luz, un desastre por el que nadie va a pagar (salvo nosotros, claro)

¿Y ahora qué? ¿Vamos a gastarnos otra fortuna en poner esto a andar?

2,4 millones de euros es lo que vamos a tener que pagar entre todos a la empresa INCA porque al Gobierno Local le dio por dejar caducar los papeles, habrá que ver si por la habitual pereza de la que hace gala, o por algo peor, intencionadamente. A esto hay que sumarle lo ya gastado antes en el edificio.

En el año 2008 el entonces alcalde Orozco, quien firmó otras hazañas como la licencia de las torres del Garañón, el centro de energías del Ceao que en vez de producirla la consumía, y otras lindezas, sacó a concurso una concesión del antiguo edificio después de haberse gastado 1.148.852 euros en restaurarlo. El proceso de privatización (por cierto, para ser de izquierdas es un sistema que les encanta) estuvo guiado por el concejal Liñares, chorizo confeso al que sorprendentemente se le sigue tratando de usted porque se ve que no todos los malos son iguales. Pero incluso dentro de la casa no todo el mundo estaba de acuerdo ya que otro miembro del Gobierno Local, Daniel Piñeiro, que para mayor fantasía era concejal de medio ambiente y urbanismo, formaba parte, o estaba muy vinculado, a Adega, la asociación que llevó a los tribunales las obras (con razón, por cierto).

Pero el problema no está en los denunciantes, no se confundan. Señalar con el dedo algo mal hecho no solo es un derecho de la ciudadanía, sino incluso un deber. Si ustedes saben algo que puede ser un delito y no lo ponen en conocimiento de quien puede evitarlo son responsables de lo que pase, obviamente en menor grado que quien lo hace, pero responsables a fin de cuentas.

En 2007 las obras anunciaban un "Museo Interactivo". Ya ven...

A lo que íbamos, la cuestión es que al final de todo este sainete la fábrica de la luz sigue abandonada, el millón y pico de euros que se gastó en rehabilitarla perdido y despilfarrado, la empresa se va a llevar a mayores 2,4 millones de nuestros euros sin molestarse en hacer el prometido museo, la concesión de generación de energía está caducada (una concesión de finales del siglo XIX, y que jamás se podrá reactivar)… ¿y ahora qué?

¿Qué responsabilidades va a pedir a sus socios de gobierno el BNG, obviamente afín a ADEGA (incluso personal de confianza del grupo municipal del ayuntamiento formaba parte de las protestas, cosa que me parece muy bien)? ¿Acaso van a escurrir el bulto porque “era cosa de Orozco y los de ahora no tienen nada que ver”? Really George?

Lugo ha sufrido este tipo de disparates municipales reiteradamente durante los últimos 20 años. García Díez dejó muy alto el listón de lo que se podía hacer con energía, ganas y un proyecto de ciudad en tan solo un mandato, del que todavía hoy seguimos viviendo. Pero desde 1999 hasta ahora solo hemos visto barbaridades de las que se saca pecho como el desmesurado puente blanco, locuras medioambientales como el ya citado centro de energías del Ceao… y la cosa no solo no ha cambiado, sino que sigue por el mismo camino: puentes con “vigas dóricas”, bañeras al aire libre con agua del grifo calentada con una caldera, nuevos barrios enteros cuando media ciudad se cae en pedazos…

Creía que se habría aprendido. Incluso cabía pensar que la crisis del COVID-19 habría ayudado a que se diera una pensada a todo esto y se actuase con más “sentidiño”, pero parece que no, seguimos instalados en lo mismo: la política de la rueda de prensa, el presupuesto abultado y las grandes obras olvidando que es en las pequeñas donde se juega el futuro de la ciudad.

Pero ya ven, es muy sencillo comprar casi todas las voluntades. No habrá consecuencias políticas, ya se lo avanzo. Es muy jodido, con perdón, pasar del sueldo público y la moqueta a la manifestación de protesta, sobre todo cuando el camino que se buscaba era el contrario. Detrás de la pancarta hace frío, mucho frío.


Gracias a estas personas que fueron quienes comenzaron la protesta hoy sabemos que se hizo todo mal. ¿Serán consecuentes sus compañeros con lo que eso significa o todo seguirá igual? Apuesto por lo segundo.
Foto: La Voz de Galicia


viernes, 5 de junio de 2020

Apuesta por lo local

El especial de regreso de De Segunda apuesta por lo local. ¿Y tú?

Llevamos años escuchando que la prensa en papel va a desaparecer. Afortunadamente no ha pasado tal cosa, y aunque es cierto los medios digitales son una interesante vía de difusión de la información, nada sustituye el encanto del tacto de un periódico con el café.

Durante el confinamiento la prensa se consideró un bien de primera necesidad, tan esencial que incluso era justificación para salir de casa como cuando se iba a por el pan o a hacer la compra, y considero que es algo plenamente justificado.

Además de la prensa diaria tradicional, hay publicaciones publicitarias de tirada local cuya filosofía es totalmente diferente, ya que no buscan ser medios de información de actualidad sino que se dirigen a otro público. Son gratuitas para los receptores, se financian con la publicidad de las empresas y suelen incluir a mayores interesantes artículos, pasatiempos y demás, con lo que los usuarios las reciben con mucho interés.

De Segunda es la más consolidada de esas publicaciones en Lugo. Llevan desde 1997 (que ya son años) sacando a la calle un periódico mensual que ya es tradición para muchos, entre los que me incluyo, y que además recoge anuncios por palabras gratuitos para los particulares.

¿A qué viene esta “publicidad”? Pues verán, porque en este mes de Junio han tenido un detallazo que no puedo dejar de mencionar: han ofrecido a las empresas locales la colocación de anuncios gratuitos en sus páginas en este número “de regreso”. Son 48 páginas que se han convertido en una guía de negocios locales que luchan día a día por mantenerse a flote en un escenario incierto y que De Segunda apoya con este más que generoso gesto.

Los comercios locales son las venas de una ciudad, por las que fluye el público. Hemos vivido lo que es salir a dar un paseo por una ciudad cerrada, sin tiendas, y nos hemos dado cuenta de lo triste que es. Las grandes plataformas (sí, hablo de Amazon, claro, pero también de otras) no son “el enemigo” del comercio, son “el enemigo” de la ciudad en su totalidad. Por supuesto que hay herramientas de venta online dedicadas al comercio local que son beneficiosas porque ayudan a mejorar la comodidad para el cliente, pero son diferentes, porque no están basadas en un modelo centralizador y monstrouso, sino en la venta local.

Quizá todo lo que ha pasado nos sirva para concienciarnos de lo fundamental del tejido empresarial propio. Tal vez nos demos cuenta de que comprar una chilindrada en Internet nos ahorre unos céntimos o un euro, pero que a la larga lo único que hace es condenarnos a todos como ciudad. Da igual que usted sea funcionario, jubilado o estudiante y piense que, como su sustento no depende de ellos, no le afecta el cierre de los comercios locales, vaya si le afecta.

Piénsenlo antes de hacer sus próximas compras y reflexione sobre el futuro que quiere para usted, para sus hijos y para Lugo. De Segunda ya lo ha hecho y ha apostado por todos nosotros. Quizá debamos hacer lo mismo.

jueves, 4 de junio de 2020

El cobro de los vados de Lugo a un paso de la ilegalización

Un vado lucense cuya tasa probablemente se tendrá que devolver. Foto: La Voz de Galicia

Se abre un nuevo melón en el Ayuntamiento de Lugo. Es más que probable que los cobros de TODOS los vados de la ciudad que liquiden a partir de ahora se tengan que devolver a los titulares, porque la ordenanza que los avala está en un tris de morir en las trincheras judiciales, y todo porque nuestro bienamado Gobierno Local se resiste a hacer las cosas bien.

Verán, la cuestión es relativamente sencilla: todo acuerdo que establezca tasas por el uso o aprovechamiento de un dominio público (terrazas, grúas, vados…) ha de estar avalados por un informe técnico y económico previo a su aprobación, en que se explique el valor de mercado del bien o la posible cobertura del coste del servicio. La tasa, a diferencia del impuesto, se supone que no “beneficia” a la administración, sino que simplemente le repercute el coste de un servicio.

Aquí es donde en Lugo lo llevamos bastante mal. Estuvimos sufriendo las tasas más caras de toda Galicia para la instalación de terrazas, por ejemplo, y de hecho cuando se recurrió hubo una respuesta del servicio técnico competente, bastante borde e insultante por cierto, en que se venía a decir “estos son unos cuñados y no tienen ni idea de lo que hablan”. Pero resulta que los “cuñados” fueron a los tribunales y ganaron, y hoy en Lugo se pasó de pagar anualmente cerca de 60 euros metro cuadrado a 19, porque tenían razón.

Nuestra administración local, lejos de aprender la lección y escuchar a quienes les proponen cambios, siguió con su “teima” y, con esa pachorra que caracteriza a todas las administraciones porque en caso de haber una sentencia condenatoria el dinero a devolver no es de quienes firman las barbaridades sino de todos nosotros, continuó aplicando sus criterios a pesar de las pruebas en contra. Esto es lo que está pasando con los vados. En este caso desde la entidad reclamante (la APEC, que una vez más demuestra que tienen un excelente sentido jurídico) se puso en duda la memoria económico-financiera y se ganó, así que todo Lugo puede reclamar.

Si usted tiene garaje en su comunidad y son muchos vecinos quizá no sea un coste muy elevado por vivienda, pero si son poquitos la cosa cambia. El vado no es precisamente barato.

Pues bien, la reciente sentencia contra la liquidación de un vado no solo da la razón al demandante sino que planteó un recurso de legalidad ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia que, de prosperar (como es probable) tumbará la ordenanza y dejará en el aire el cobro de todos los vados de la ciudad.

¿Quiere decir eso que me tendrán que devolver el dinero de años anteriores? Si no reclamó usted lo dudo mucho, pero sí pasaría con los de este año. La liquidación será probablemente a finales de este mes o durante julio, así que el proceso a seguir es pagar la liquidación pero recurrirla administrativamente en base a la ilegalidad de la tasa. Si le deniegan el recurso, deberán ir al tribunal económico del Ayuntamiento (que tiene la ventaja de ser gratuito) o al contencioso-administrativo, que tiene coste pero seguro que algún despacho de abogados mínimamente espabilado monta una demanda colectiva de afectados para que el coste sea ridículo para los particulares. Además, habiendo una condena al Ayuntamiento previa es posible que se le condene en costas con lo que el recurrente recibiría el dinero de la tasa y no le costaría nada el proceso.

Es lo que tiene hacer las cosas mal, que se te vuelven en contra. Y no aprenden.

miércoles, 3 de junio de 2020

Barra libre en los EREs



El peor escenario posible, legalmente hablando, es el de la inseguridad jurídica. Si uno no sabe qué normas ha de cumplir y de qué manera es muy complicado sujetarse a ellas, porque de la interpretación que se haga puede estar violando la legalidad o no y eso es inadmisible.

Eso es lo que nos está pasando a los que nos dedicamos a algo relacionado con los EREs (los llamados ERTEs) y la maraña legislativa que han montado con los Reales Decretos y Reales Decretos-Ley que han ido publicando como enajenados, a veces con correcciones e interpretaciones posteriores que los liaron más aún. Ni los tiempos de adaptación dados han sido suficientes ni el lenguaje ha sido claro, con lo que aquí cada cual hace lo que le viene en gana. Esto hace que lo que se informaba correctamente hace unos días ahora no sea así, lo que perjudica notablemente a las empresas y los trabajadores.

Por ejemplo, el Real Decreto del 18 de mayo hablaba de que las empresas recuperarían a los trabajadores en la medida en que podían ir recuperando su actividad. Esto abre un melón considerable, ya que si puedo abrir ya no hay causa de fuerza mayor, por lo que teóricamente no debería poder seguir manteniendo a la plantilla (al menos no en su totalidad) en un ERE basado en esa causa… pero por otra parte si tengo un restaurante de 400 metros cuadrados y se me permite abrir la terraza aprovechando cuatro mesas es absurdo volver a la actividad. Este tipo de paradojas han sido quebraderos de cabeza que han traído por la calle de la amargura tanto a gestores como administrados.

Pues bien, el criterio es la flexibilidad total: ¿se puede seguir con el ERE de fuerza mayor incluso aunque se pueda reabrir?: Sí. ¿Se puede recuperar a trabajadores y, si las cosas no van bien, volver a meterlos en el ERE?: Sí. ¿Se puede pasar a una persona de suspensión de contratos a reducción de jornada e ir variando sus porcentajes según nos venga en gana?: Sí. Todo es que sí con una limitación: el 30 de Junio se acaba la manga ancha y volvemos a recuperar una relativa normalidad.

Pero lo que llama poderosamente la atención es que toda esta barra libre laboral la respalda un gobierno que se dice de izquierdas y que asegura que su objetivo es derogar la supuestamente perniciosa reforma laboral. Esa misma reforma que permitió salvar cientos de miles de empleos mediante la tramitación urgente de EREs temporales y que ellos no solo no relajaron sino que reforzaron, reduciendo los plazos de tramitación (incluso hasta el absurdo) y convirtiendo últimamente este asunto en una coladera en que la empresa puede hacer lo que le venga en gana.

Después vendrá el tío Paco con las rebajas y empezarán a hacer inspecciones y a tramitar sanciones por los excesos, pero va a ser muy difícil culminar en multas, salvo para las pequeñas empresas que no cuentan con legiones de abogados que puedan desenmarañar las normas publicadas para encontrar un párrafo que sirva de justificación a sus desmanes. Mientras tanto, el Juan Pelanas de turno, el pequeño comerciante con un empleado, el autónomo que no puede contratar al gran bufete legal, tendrá que pagar las multas que le pongan tras actuar de buena fe buscando la supervivencia de su pequeño negocio.

Menudo panorama.