martes, 10 de septiembre de 2024

Publicidad institucional engañosa

Lean esta publicación del Ayuntamiento de Lugo y, antes de seguir con este artículo, piensen en qué entienden sobre lo que han visto. Seguramente sea una interpretación equivocada de la realidad, pero no por culpa del lector.

Una de las formas más peculiares que tienen algunos “gestores” de hacer ver lo mucho que hacen, aunque no lo hagan ellos, es provocar confusión con los anuncios que hacen, en que, sin mentir, distorsionan las situaciones para que parezca que hacen más de lo poco que hacen.

Es el caso de nuestro Ayuntamiento, uno de cuyos más oscuros pozos negros de gestión es el urbanismo. Todo el que haya pedido una licencia para hacer una obra, como una entidad benéfica que hoy denuncia que lleva esperando casi dos años para hacer la reforma de un edificio en el centro, sabe lo que es eso en Lugo. Mientras otros municipios dan las licencias con unas semanas o pocos meses de margen, en nuestra ciudad hay que armarse de paciencia y esperar años y más años.

Para contrarrestar esa imagen de que se trabaja más bien poquito, de vez en cuando se publican cosas como la que hoy nos ocupa, en que no sólo se presume de que se da una licencia (lo más normal del universo) sino que cualquiera que lo lea pensará que quien repara la Muralla es la administración local, y no la Xunta que es quien realmente promueve el tema.

Ponen el presupuesto, el plazo de ejecución, y enlazan la web municipal como si fuera cosa del equipo de gobierno y, por supuesto, no mencionan al verdadero promotor, no sea que reconozcan que sí se hacen cosas en Lugo que no están firmadas por “gobiernos amigos”.

Así que ya saben, cuando lean una publicación del Ayuntamiento de Lugo háganlo con la debida prudencia porque si es algo en positivo lo más normal es que les estén colando cosas que no son ciertas.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Adiós a Luis de La Tasca

Maruchi y Luis, dos mitades de un todo
 

Nos ha dejado Luis, de La Tasca, un referente de la hostelería lucense que estuvo al pie del cañón durante años junto a su piedra angular, su mujer Maruchi, a la que no sé ni cómo trasladar las condolencias y el cariño que sentimos por ella.

Luis era el paradigma del hostelero trabajador de sol a sol. Él y Maruchi madrugaron una barbaridad durante décadas, todos los días, para ser de los pocos locales de la zona que daba desayunos a la carta, lo que constituía uno de los mejores recuerdos que se llevaban de la ciudad los peregrinos que hacían noche en el “hostel” vecino.

Recuerdo a Luis tras la barra de A Tasca desde siempre. Prácticamente crecí en esa calle, y con el paso de los años conseguí entender su sentido del humor, muy particular pero muy marcado. Su trato profesional y hasta a veces aparentemente distante no conseguía evitar filtrar ese humor, que venía tintado de los vivos colores de los uniformes de Maruchi y de los disfraces del cocinero de cerámica que adornaba A Tasca en sus mejores tiempos. Recuerdos imborrables que nos quedan de nuestro amigo, para el que siempre tendremos un hueco en nuestros corazones.

Gran colaborador de todas las iniciativas de la Asociación Lugo Monumental, en el año 2021 en que se jubilaron, reconocimos a Luis y Maruchi con el premio a toda una vida dedicada a la hostelería, tan merecido. Hoy nos toca el duro trago de despedir a un querido vecino, compañero y amigo, que luchó como el que más para hacer realidad cada día aquel lema creado por Alfredo Sánchez Carro: “… y para comer, Lugo”.

Un cariñoso abrazo a toda su familia, y un ¡hasta siempre! para nuestro amigo, Luis de La Tasca.

Obituario publicado el 07 de septiembre de 2024 en la edición de Lugo de La Voz de Galicia y en El Progreso

viernes, 6 de septiembre de 2024

Árboles que ''estorban''

A la izquierda los árboles que "estorbaban" en Santa María. A la derecha, la destrucción de los de Montevideo.
 

El 16 de abril de 1901 La Gaceta de Madrid anunció la convocatoria de un concurso público para diseñar una estatua dedicada a Alfonso XII. Ganó el proyecto del arquitecto José Grases Riera, que, para no talar un árbol, proponía modificar la ubicación prevista para el monumento, lo cual fue uno de sus principales aciertos.

El monumento cuya ubicación se modificó para salvar un árbol en 1901. Igualito que en Lugo en 2024.

123 años después, en Lugo, la Diputación y el Ayuntamiento se han dedicado en los últimos meses a destruir árboles porque simplemente “estorbaban” a sus proyectos. Como lo leen.

Ayer se inauguró a bombo y platillo en el Hogar de Santa María un aparcamiento que ya existía. La diferencia es que ahora se abre al público por las tardes y los fines de semana, una iniciativa fantástica que ayuda a estacionar en esos horarios en el entorno del casco histórico.

El punto negro de las obras de reforma acometidas fue el derribo de varios árboles. Se argumentó inicialmente que estaban mortalmente enfermos, aunque ayer el presidente de la Diputación amplió el catálogo de motivos y dijo que se habían retirado los que estaban “enfermos o que estorbaban”. Terrible concepto para quienes se autodenominan ecologistas: un árbol que “estorba”.

El argumento de la supuesta enfermedad de los árboles talados fue rebatido por una profesora del Campus de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela, especialista en la materia, que el año pasado declaró públicamente que los árboles estaban en perfecto estado y que no era justificable su derribo. La Diputación se hizo la sueca y siguió con la tala, que llevó a cabo un sábado del mes de agosto.

Lo mismo ocurrió con los árboles que había en la calle Montevideo. También se adujo inicialmente una supuesta enfermedad (empieza a ser preocupante la pandemia arbórea selectiva que asola Lugo) que después el concejal de Medioambiente reconoció que era falsa y que se había cortado porque “lo ponía el proyecto”, proyecto aprobado por el gobierno local, que no es que fuera una cosa que venía impuesta por la divina providencia.

La denominación de “verdes” de proyectos que se cargan árboles o césped es uno de los principios básicos de la manipulación: pon un título que parezca defender una cosa y después haz lo que te venga en gana, y algunos aplaudirán con las orejas porque su fidelidad a unas siglas les impide ver cualquier otra cosa.

Evidentemente toda la polémica se achacó a una estrategia política del PP, como es habitual. En Lugo lleva gobernando el PSOE desde el siglo pasado, pero oigan, se ve que la sombra popular es alargada porque en esta ciudad no se puede meter la pata sin que la culpa sea de la oposición. Y se ve que funciona, porque ahí siguen. Es irrelevante que como por ejemplo ocurrió con el Garañón o con las “plataformas flotantes”, quien se oponga a los proyectos sean las sentencias judiciales o la UNESCO, la culpa siempre es de la oposición.

Da igual que mientan como ya han reconocido (la carta del concejal admitiendo la falsedad no ha tenido consecuencias) o que hablen de informes de los que nunca se ha sabido nada. Todo cuela y no hay el menor rubor.

Acostumbrémonos, es la nueva política. Llamemos verde a un proyecto y digamos que los árboles “estorban”. Observen la cuidadosa sensibilidad medioambiental del término.

jueves, 5 de septiembre de 2024

La ''playa fluvial'' de Lugo II - La enésima tomadura de pelo

Llamarle cutre a esto es quedarse muy corto. Les animo a ir a verla porque en foto hasta mejora. Fíjense en el cacho de césped artificial que han puesto ahí de cualquier manera... Esto no hay por dónde cogerlo.

Les relataba ayer la larguísima trayectoria administrativa, de casi 14 años de tramitación, que culminó ayer con la ridícula y vergonzosa inauguración de una plancha de plástico haciéndose pasar por madera que han colocado para bajar al río, y que estará únicamente dos semanas porque el día 15 de este mes tienen la obligación de desmontarla.

Magníficos remates de la tabla

Los materiales son de tan alta calidad que hasta ya los roban. Serán tornillos de oro.

Nada menos que la alcaldesa y todos “sus” concejales (a uno le tocó el papelón de marcarse un “Palomares” al más puro estilo Fraga) acudieron al acto. Ojo con esto: en la nota del Ayuntamiento dice textualmente “A alcaldesa de Lugo, Paula Alavarellos, xunto ao resto de edís do seu Executivo, visitou hoxe a pasarela de acceso ao río, no día da súa apertura ao público”. Se ve que los cinco concejales del BNG no son “de su ejecutivo”. A veces se les escapa decir verdades.

No sé si cuando se terminó la Muralla se hizo un acto con tanta afluencia de mandatarios, pero seguro que si ponían en funcionamiento una instalación tan pírrica como esta ni se les pasaría por la cabeza hacer un alarde, porque no tomaban a sus ciudadanos por imbéciles, y si lo hubieran hecho la caída del imperio habría tenido lugar mucho antes de lo que ocurrió.

Ocho miembros del Gobierno (incluida la alcaldesa) para inaugurar una rampa de poco menos de diez metros cuadrados después de más de 13 años de trámites... ¡Orgullo patrio!
Foto: www.concellodelugo.gal

Lo más triste del asunto es que la nota publicada en redes sociales por el Ayuntamiento es el reflejo de la actual realidad: no presume de la chapuza (se ve que algo de vergüenza les queda) sino que se dedican a acusar a la Xunta de Galicia de boicotear a la ciudad poniendo palos en las ruedas, a pesar de que tardó sólo 15 días en autorizarla.

El argumento podría colar (y para los hooligans colará, no lo dudo) si pensamos en las anteriores propuestas, tumbadas porque no cumplían las normas, pero se les olvida mencionar que también les denegó en varias ocasiones los chapuceros proyectos presentados la Confederación Hidrográfica (en manos del gobierno socialista) y que hay un informe del Consejo Científico del Comité Español de la UNESCO (lo pueden ver completo aquí, y no tiene desperdicio) que no sólo coincide con la Xunta en sus valoraciones y críticas, sino que termina diciendo lo siguiente:

“El Concello de Lugo atesora tres espacios que han obtenido merecidamente una distinción especial de la UNESCO (Reserva de Biosfera Terras do Miño, Camino de Santiago, Catedral de Lugo), conservar y proteger estos lugares para las generaciones actuales y futuras, acorde con los objetivos marcados en su declaración difícilmente se puede lograr fomentando proyectos contrarios a los mismos, salvo que con ello se pretenda poner en riesgo la continuidad de estas designaciones y apostar por un uso irracional e insostenible de los recursos naturales”.

Pero la política municipal lucense funciona así desde hace ya años. Se presentan proyectos absurdos (el centro de generación de energías del Ceao que cerró porque en vez de generar electricidad la consumía, el infrautilizado y carísimo MIHL, las mal llamadas “Caldas”, el carril bici, el edificio de madera sin uso, las surrealistas obras del casco histórico...) y cuando se les explica en qué están metiendo la pata o por qué es una ocurrencia totalmente absurda, en lugar de razonar las cosas y modificar o incluso anular los proyectos siguen con el viejo principio de “sostenella y no enmendalla”. 

Así nos va… y esto no ha acabado. Lo siguiente es convertir la antigua fábrica de la luz, que les recuerdo que ya no puede producir electricidad porque su propietario, el Ayuntamiento de Lugo, dejó caducar la concesión para poder generar energía (que podría, por ejemplo, abastecer las carísimas e inútiles Caldas), en un espacio dedicado al vino. Bueno, al menos eso va en consonancia con la política local. ¿Hacer allí la playa fluvial aprovechando el caneiro, el merendero que había y usando el edificio para cafetería, vestuarios y demás? No hombre, eso sería demasiado lógico. Mejor una ocurrencia más. Tiremos unos cuantos millones de euros más y endeudemos al Ayuntamiento haciendo cosas que no valen para nada.

En el tema de la rampita al río me quedan sobre la mesa varias preguntas que no sé contestar, dado que la información está tan intencionadamente dispersa que no es posible para un particular reunirla:

  1. Dice el Gobierno que la rampa no ha costado nada porque la hicieron con medios propios (se ve que esos no cuestan). Pero, ¿cuánto se han gastado en proyectos y materiales durante estos casi 14 años en las iniciativas que no llegaron a prosperar? ¿Dónde han escondido las piscinas de plástico que se compraron y que no valen ahora para nada? Si, como afirma el Gobierno, el servicio de socorrismo ya estaba contratado, ¿lo hemos estado pagando todo el verano para que sólo trabajen 11 días en septiembre? (Ayer estaba durmiendo plácidamente en un todoterreno aparcado a unos 50 metros de la rampa, dado el nulo uso que hacen los lucenses de esta bobada).
  2. Siguiendo la lógica del Gobierno municipal, que afirma que la Xunta les torpedeó la playa fluvial porque les requería cumplir la legalidad, y teniendo en cuenta que hay cientos de proyectos atascados en urbanismo pendientes de licencia, ¿entendemos que el Ayuntamiento boicotea a los lucenses que quieren hacer o reformar una propiedad?
  3. Teniendo en cuenta que la rampa se inauguró el 3 de septiembre y que el día 15 hay que retirarla, ¿qué pasará para el año que viene? ¿volveremos a empezar con el papeleo?
  4. ¿Cómo es posible que un gobierno que se autodenomina “verde” (a pesar de sus políticas arboricidas y de instalación de explanadas de piedra en lugar de zonas verdes en el casco histórico) critique la protección del medio ambiente?
  5. ¿Por qué hay aseos en esa absurda instalación, que por cierto ayer estaban cerrados con llave en el supuesto horario de funcionamiento, y en el casco histórico no hay ni un solo baño público en funcionamiento?
  6. ¿Cómo puede ser que al día siguiente de su inauguración ya le falten tornillos?

Seguro que a ustedes se les ocurren muchas más preguntas, estas son unas pocas.

Y recuerden, el Gobierno, por boca de Rubén Arroxo (aunque claro, según la alcaldesa no es parte de “o seu Executivo”), ya anunció que el año que viene subirán todos los impuestos y tasas para pagar estas “ingeniosas” iniciativas. Preparen la cartera, ¿o pensaban que estas tomaduras de pelo eran gratuitas?

miércoles, 4 de septiembre de 2024

La ''playa fluvial'' de Lugo I - Historial de tramitación

La ¿evolución? del proyecto en los últimos años

El tema de la “playa fluvial” de Lugo es tan sumamente enrevesado que voy a dividir el asunto en dos artículos. Hoy les hago un resumen de la larga, larguísima tramitación, que se extiende desde hace casi 14 años y que culminó con la inauguración, con baño de Palomares incluido, de una rampa para bajar al agua en el día de ayer.

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que hubo tres intentos diferentes para solucionar este asunto.

A primeros del año 2011, con gran despliegue de notas de prensa y fotos, la Diputación presentó a la Confederación un proyecto para construir una zona de baño en el Miño. Recibió la oposición de ADEGA y de la Sociedade Galega de Historia Natural.

A requerimiento de la Confederación el Ayuntamiento presenta un Estudio de Impacto Ambiental en enero de 2012 (un año más tarde), que se presenta en la Xunta para su evaluación. Ante los muchos defectos se requiere al Ayuntamiento, que no contesta, así que se archiva. Lara Méndez era, durante todo este proceso, vicepresidenta de la Diputación. 

Tras cinco años, enero de 2016 se archivan todas las actuaciones.

El segundo intento se inició al año siguiente. El Ayuntamiento, presidido por Lara Méndez, presenta en abril de 2017 una nueva solicitud para hacer unas piscinas flotantes de plástico en el Parque del Miño. Se firma un convenio con la Diputación que aportará 300.000 euros para esta iniciativa. Adega y EQUO presentan alegaciones al expediente ante la Confederación, que requiere al ayuntamiento más documentación.

Mientras, en julio de ese año el BNG publica que la Confederación le ha dado permiso para hacer un acceso público en As Saamasas que ese mismo verano se llevaría a cabo. La Confederación Hidrográfica detalla que el permiso concedido no es para una zona de baño pública ni para una playa fluvial, es única y exclusivamente para una escalera que facilite la bajada al río, cuyo acceso es libre. Nunca se llegó a instalar.

En abril de 2018 (un año después de la solicitud) el Ayuntamiento contesta a la petición de documentación de la Confederación, incompleta. Hace una segunda aportación en septiembre de ese año. La Confederación le pasa la documentación al servicio de Conservación de la Naturaleza para que emita informe.

En enero de 2019 la Xunta emite informe en que indica que se podría autorizar el proyecto siempre y cuando cumpla una serie de condicionantes que garanticen que un aumento de caudal no se va a llevar por delante las estructuras, que se eviten daños a la flora y fauna del río, que se modifiquen los anclajes previstos de hormigón (estamos hablando de una zona protegida, reserva de la Biosfera) y otros detalles. Entre los requisitos se incluye la obligación de comprobar la presencia de especies protegidas, como el mejillón de río, antes de la instalación de cualquier elemento.

En abril de 2020 (un año y tres meses después del informe de la Xunta) la Confederación autoriza al ayuntamiento la instalación de las estructuras flotantes, aunque asumiendo los requisitos que figuran en el informe de la Xunta y responsabilizando a la administración local de todos los puntos reflejados.

En junio de 2022 (dos años y dos meses después de recibirse la autorización) el Ayuntamiento comienza el montaje de las piscinas flotantes de plástico. No llegan a entrar en funcionamiento, ya que ese mismo mes la Xunta emite un informe en que indica que los condicionantes reflejados en el documento de enero de 2019 no se habían resuelto, y que no se ha informado comprobado la existencia o no de población de mejillones de río. Comprobado, se constata que sí hay una importante densidad de ellos en la zona elegida por lo que el Ayuntamiento solicita a la Confederación trasladar la instalación unos metros río arriba. En agosto de 2022 la Confederación deniega ese traslado y considera “no autorizable” el proyecto presentado por el Ayuntamiento de Lugo.

En octubre el Ayuntamiento retira el material de la piscina flotante del margen del río (del que no se sabe más). En la zona quedan instaladas mesas, tumbonas, baños y vestuarios que no se utilizan ya que no hay acceso al río.

En junio de 2023 la Xunta ofrece al Ayuntamiento asesoramiento técnico del Servicio de Patrimonio Natural para coordinarse con los técnicos municipales y de la Confederación para lograr acordar un proyecto que no dañe el entorno y sea viable.

En julio de 2023 el Consejo Científico del Comité Español de la UNESCO emite un demoledor documento sobre el proyecto que va en consonancia con las exigencias que recogía el informe de la Xunta de 2019. Pueden consultar el documento completo aquí.

Nuevamente la cosa queda en nada, a pesar de los gastos (no detallados por el Ayuntamiento) en materiales que nunca se llegaron a usar. 

10 de junio de 2024, la Alcaldesa se reúne con el presidente de la Confederación Hidrográfica para presentarle un nuevo proyecto para habilitar este verano dos puntos de acceso al río Miño a través de la instalación de rampas. El día 26 de ese mes la Xunta autoriza el proyecto, que necesita posteriormente la autorización de la Confederación.

3 de septiembre de 2024. La alcaldesa, acompañada de cinco concejales, inauguran una plataforma de algo menos de 10 metros cuadrados que cuenta con servicio de socorristas de 12:00 a 20:00 horas y que se tendrá que desmontar el día 15 de este mismo mes porque es el plazo autorizado por la Confederación.

Hasta aquí los hechos. Mañana opinión.

martes, 3 de septiembre de 2024

Turistas y 'fodechinchos''

 

Es el término de moda y el debate de actualidad: ¿es justicia social llamar a los turistas maleducados “fodechinchos” o lo consideramos pasarse siete pueblos? Personalmente yo soy más del segundo criterio.

La defensa de que sólo se usa para referirse a los que vienen a abusar de la hospitalidad de la buena gente de Galicia no me vale, porque maleducados los hay en todas partes, tanto de Piedrafita para un lado como para el otro, locales y foráneos, rubios, morenos, calvos y pelirrojos… Incluso en nuestra tierra hay personas realmente insoportables, prepotentes y que podrían dar cursillos al más borde de los madrileños sobre el innoble arte de ofender. Si se aplicase el término a todo cuanto imbécil viene con aires de superioridad, independientemente de su procedencia, no me molestaría tanto, pero hay un componente geográfico, incluso racial, que es el matiz que tan insultante me resulta.

Convertirlo en una especie de bandera, en una barrera entre “ellos” y “nosotros”, es una forma de recoger un sentimiento de rabia y utilizarlo como arma arrojadiza, y eso no es bueno, porque no es más que odio nacionalista mal disimulado. Y el odio es malo.

Podríamos argumentar, hablar de lo que nos ofendía cuando a nuestros primos, cuyos padres gallegos se habían ido a vivir a Cataluña, les llamaban “charnegos”. Podríamos recordar que nos parece muy insultante que “gallego” sea considerado sinónimo de tonto en países de Sudamérica. Podríamos incluso hablar de que cuando un crimen lo comete una persona extranjera es políticamente incorrecto mencionarlo porque es un delito de odio… pero realmente no creo ni que sea necesario llegar hasta ahí.

Sólo reflexionen si cuando le llaman a un imbécil “fodechinchos” lo hacen porque es imbécil o porque no es de aquí. Si es por lo segundo, vamos mal.

lunes, 2 de septiembre de 2024

¡Cómo está el servicio! (y la clientela...)



Entramos en septiembre y finalizan las vacaciones que me he tomado del blog, que curiosamente no han coincidido con las laborales, pero a veces hace falta parar para tomar aire. Hay muchos temas que han surgido en agosto y que me hicieron plantearme tirar de teclado, pero he sido disciplinado conmigo mismo y me he contenido porque los descansos tienen que ser eso, descansos.

Para retomar les quiero contar una anécdota que me pasó en verano. Estuve en la maravillosa costa lucense, en Barreiros para concretar un poco más, y tuvimos una suerte tremenda con el clima. Nos llovió únicamente un día y aprovechamos para hacer alguna visita por la zona, a Figueras y a Castropol.

En este último pueblo nos tomamos un café en una terraza en el puerto, y cuando el chico, que tenía la terraza a tope y por lo que se veía estaba solo, al pasar nos dijo esa frase tan habitual de “un momento por favor, que vengo ahora a atenderos” a lo que le respondí “no te preocupes, nosotros estamos de vacaciones y no tenemos la menor prisa”.

Se paró en seco, se dio la vuelta, nos miró y con una sonrisa de alivio nos dijo “muchas gracias, ¡es la primera vez que me dicen eso!”. Después, cuando estaba algo menos cargado de tareas y tras ponernos unos riquísimos cafés con hielo batidos, volvió e insistió en el agradecimiento, y la verdad es que se le vía aliviado.

Es algo que me cuesta mucho trabajo entender. Puedo comprender que cuando la gente sale del trabajo a tomar un café rápido, o incluso cuando está en trayecto y para en un área de servicio a picar algo tenga prisa y necesite que le atiendan pronto. Pero lo que no soy capaz de comprender es que si vas a estar sentado en una terraza tres cuartos de hora te pongas de los nervios si no te ponen el café al momento. ¿Tanta prisa tenemos para todo?

La hostelería es complicada, por eso no seguí con el negocio familiar, pero me quedó dentro el tema y no puedo dejar de observar habitualmente ciertos tics por ambas partes, tanto por los clientes, como les acabo de comentar, como por los camareros. Una de las costumbres de estos últimos que también soy incapaz de comprender es la de no apuntar los pedidos. Hay quien tiene una memoria prodigiosa y no se confunde jamás (Antonio o Víctor en el Café del Centro podrían hacer Notarías, creo yo) pero otras personas no dan una y aún así se resisten a coger una libreta y un boli y apuntar lo que le piden.

Ayer mismo en una cafetería de Lugo nos atendió una persona que no daba una. Le pedían las cosas y traía otras totalmente diferentes, o tenía que ir y volver continuamente para completar las comandas porque siempre se le quedaban cosas. Estuvimos un rato sentado y no vi ni una mesa que atendiera bien a la primera.

Esto, que puede parecer contradictorio con lo de antes, no lo digo porque te hagan esperar más (aunque si te traen los churros y al cuarto de hora el café sí que te hacen la puñeta, la verdad) sino por las vueltas que dan, los paseos extra que se pegan y la pérdida de energías, recursos y tiempo que supone.

Siempre recuerdo en estos casos a Suso Cendán. Era el mejor camarero que trabajó en el Verruga y no lo vi correr en mi vida. Era la calma personificada, y tenía todo perfectamente atendido y bajo control. Tenía dos mantras: apuntar todo y aprovechar el viaje. Si vas de la barra a la cocina o viceversa siempre hay algo que llevar, y al pasar por el comedor repasa todas las mesas para ver qué les hace falta, que siempre hay algo.

En todo caso, bendita hostelería, que siempre trabajan más cuando los demás estamos de vacaciones.