El Plan Reanima fue una gran noticia. Que el Ayuntamiento de Lugo fuera pionero en ayudar a las PYMES del municipio a superar los gravísimos efectos económicos del estado de alarma es algo digno de aplauso. El anuncio de que la administración local completaría el 30% de los salarios de los trabajadores en ERTE o ERE que no cubre la prestación del SEPE también era admirable, aunque cuando se publicaron las bases vimos que era falso, son las empresas las que tienen que completarlo a cambio de una mínima ayuda que ni de lejos cubre ese coste.
| 180 euros en un único pago si la empresa cubre el 30% que se comprometió a completar el Ayuntamiento. Así cualquiera. |
Pero hasta de lo que sí se contempla en las bases no se ha visto un céntimo, y estamos ya en Junio. Nadie ha cobrado unas ayudas que se suponía que eran urgentes, para dar liquidez a los pequeños negocios mientras tenían cerradas sus puertas. ¿Cuándo van a darlas, cuando ya no hagan falta? Porque las empresas que no hayan podido sobrevivir y tuvieran que cerrar sus puertas no las podrán recibir (de hecho las tendrán que devolver si se les adjudican) y las que ya hayan reabierto no las necesitarán tan imperiosamente como cuando no tenían ingresos, si bien a nadie le vendrán mal.
Cuando se convocan este tipo de ayudas hay que tener en cuenta el fin que tienen. Si se suponía que era para ayudar a pagar las facturas, alquileres y demás gastos mientras se tenía cerrado el negocio sería un poco absurdo que ese dinero llegase en Julio o Agosto, así que esperemos que se concrete en breve. Si al menos se tuviera una resolución firme que dé la seguridad de recibirlo podría valer como ingreso pendiente o incluso como aval para un crédito, pero nadie sabe nada.
Que se diga que se han recibido muchas solicitudes como excusa para no tramitarlas pronto suena a broma. Si hay un presupuesto de 5 millones para ayudas de 1.200 se entiende que ya calculaban que habría muchas solicitudes. No tener previsión de personal y medios para tramitarlas con la urgencia que se precisa es un fallo de gestión muy grave sobre todo cuando es una iniciativa propia.
Artículo publicado en La Voz de Galicia del 1 de Junio de 2020




