| El "Milagro" de San Vicente, uno de los eventos más vistosos de la Asociación Lugo Monumental Foto: El Progreso |
El martes fue la asamblea anual de la asociación Lugo Monumental y, tras su celebración, durante los próximos dos años tendré que seguir añadiendo la coletilla de “que tengo el honor de presidir”, ya que por unanimidad se me nombró nuevamente presidente.
Soy el primero en desconfiar de esas unanimidades. Me suenan raras, porque es difícil que no haya absolutamente nadie que ni siquiera se abstenga. Bien es cierto que no había más candidaturas, con lo que parece sencillo ganar en esas condiciones, pero también que, quiero creer, si nadie más se presentó es porque la gente está razonablemente satisfecha de cómo se llevan las cosas, y si nadie se opuso o ni siquiera se abstuvo será por eso o, insisto, eso me gusta pensar.
Lugo Monumental es una asociación peculiar. No pide subvenciones a nadie por lo que su independencia es total, y todas y cada una de las decisiones que se toman son votadas en un grupo de mensajería móvil por los 165 socios que somos hoy día (que no está nada mal para una entidad de barrio como la nuestra), por lo que cuando se manda una nota de prensa o se toma una postura sobre cualquier asunto no mi opinión, ni siquiera la de la directiva, sino la del colectivo. No sé en cuántas asociaciones están ustedes, pero confío en que tengan ese nivel de participación y transparencia.
También es peculiar que sea yo quien la preside, hay que reconocerlo. Un funcionario llevando una asociación de empresarios es algo raro. La “excusa” para mi pertenencia es la modestísima editorial que mantengo desde que en 2017 editamos el libro del Verruga (que, para mi sorpresa, se sigue vendiendo diez años después del cierre del restaurante). Los socios no sólo aceptan esa situación, sino que se ve que les convence porque precisamente por la peculiar situación en que estoy la independencia del colectivo es aún mayor, puesto que no nos pueden hacer la puñeta atacando a “mi local” cuando pisamos algún callo.
No lo digo por decir. En su día ya pasó. Originalmente formé parte de Lugo Monumental en representación de la empresa familiar, el Restaurante Verruga, y como ya de aquella desde la asociación éramos críticos con todos (si piensan que sólo nos metemos con el Ayuntamiento recuerden que llevamos al juzgado a la Xunta de Galicia en su día… y por cierto ganamos) a alguno le sentó muy mal. Por ejemplo, el Ayuntamiento en aquella época editó una guía de restaurantes y, ¡oh casualidad!, el Verruga no figuraba en ella. Perdonen la inmodestia (ahora que está cerrado puedo decirlo con libertad) pero no era precisamente un local desconocido ni falto de prestigio como para que su ausencia de una guía de restaurantes no generase una sospecha de motivaciones… digamos… vengativas.
Pero volviendo al asunto, la Asociación seguirá con el rumbo actual un par de años más, y trabajando como hasta ahora por el casco histórico. Sobre esto siempre me llama la atención que haya quien nos critica por eso, cuando es lo normal en una entidad de barrio. “Es que sólo pensáis en el centro”… no es una acusación, es la constatación de que se cumple lo que ordenan los estatutos, ya que el ámbito de la asociación es el recinto amurallado. Lo contrario sería como pedir desde el Ayuntamiento de Lugo que se asfalte una calle en Betanzos.
Los principales asuntos para este año serán el futuro de la actual estación de autobuses y el grave problema que hay en el centro con la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones y los suelos que instalaron y que, a los pocos meses de su entrada en uso, ya se están rompiendo por todas partes. Pero por supuesto se seguirán manteniendo las actividades habituales como el Milagro de San Vicente o el Truco o Trato de Samaín, y las que vayan surgiendo a lo largo del año.
En fin, que seguimos en el tema un par de años así que, aunque siempre aclaro que este blog es mío y no de la Asociación, comprenderán que hable de temas de ésta, como es natural.
Gracias a todos los asociados por su generosidad y confianza. Intentaré estar a la altura.