jueves, 19 de febrero de 2026

Un reloj que no va

Cinco momentos en cinco días diferentes. No da la hora bien en ninguno de ellos.

Hace poco más de mes y medio, un par de días antes de Navidad, el Ayuntamiento anunciaba a bombo y platillo la reparación del reloj de la casa consistorial para que siguiera dando la hora puntualmente tras años de graves problemas y mucho tiempo parado. Funcionó… unos días.

No hace falta ser muy observador para ver que no va.

Como suelo pasear por esa zona por las tardes con Spock, nuestro cruce de labrador con cabra loca, me llama la atención ver el desfase de las manecillas y que a veces anda como le apetece y otras está parado.

El día 8 de febrero a las 18:55 marcaba las 11:38. Del día 10 al 12 (al menos) estuvo parado en las 4:26, y el 17 a las 17:31 marcaba las 11:20. No se puede decir ni siquiera que dé la hora exacta dos veces al día como hacen los relojes parados, porque este va por libre.

Nos cuentan que “se reparó” incorporando un sistema mixto conectado a GPS y una serie de maravillas técnicas que, una vez más, son sólo un anuncio sin trasfondo, ya que sigue sin funcionar, como tantas y tantas cosas en esta bendita ciudad.

No se nos dijo cuánto había costado la reparación, que ha durado incluso menos que las piedras del suelo del casco histórico, y eso era un récord de difícil superación, pero todo es ponerse.

El Gobierno de Lugo anuncia muchas cosas y hay tres categorías de acciones: unas que no se hacen, otras que se hacen mal y otras que era mejor no haberlas hecho. No vamos a repetir el rosario de disparates que día a día nos traen a la cabeza el despilfarro del dinero público, tan necesario para unas partidas que no se cubren adecuadamente y tan sobrante en otras que nadie sabe a qué vienen.

Mientras tanto, la metáfora perfecta de Lugo sigue presidiendo nuestro ayuntamiento: un reloj que no da la hora o, lo que es peor, la da mal.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Hasta siempre, Félix

Félix Latorre Quiroga, el tercero por la izquierda en la fila inferior, en sus tiempos del Breogán
Foto: El Progreso

El domingo falleció Félix Latorre Quiroga, una buena persona. Creo que no se puede decir nada mejor de alguien que eso.

Muy conocido en Lugo por su etapa de jugador en el Breogán en los primeros años de este equipo a finales de los años 60, unos pasos que siguió su hijo, también llamado Félix, que también jugó en el equipo treinta años más tarde. Hasta su yerno está vinculado al baloncesto, entrenando al Estudiantes a día de hoy.

La pasión de mi familia por el baloncesto viene de lejos (yo soy la oveja negra, tanto por parte de padre como de madre), y Félix era uno de sus mayores exponentes. Ayer, a las puertas de su funeral, comentaban que se dieron cuenta de lo grave de sus dolencias cuando dejó de ir al Pabellón a ver a su amadísimo equipo. Sus problemas de movilidad, o mejor dicho, la complicación para estar todo el partido sentado en la grada, se lo dificultaron tanto que optó por dejar de ir, pero no dejó de seguir a su equipo.

En lo personal, les diré que nunca lo he visto enfadado. Era de esas personas que siempre desprenden buen humor, simpatía, alegría y que contagiaba cariño a todos los que le rodeaban. Jamás se quejaba de sus dolencias y cuando hablabas con él enfocaba todo de la forma más positiva posible, incluso en los momentos complicados.

Hace tiempo que no organizamos una "primada" de los Latorre, y cada vez que pasa algo nos acordamos de que es bueno verse de vez en cuando en conjunto. Es una familia enorme, desperdigada por muchos lugares y que es difícil de movilizar, pero días como estos hacen ver que es importante hacerlo para no perder el contacto con gente buena como Félix.

Su mujer Carmen, sus hijos Félix y Carmen y todos sus nietos, familiares y amigos acompañaron ayer al bueno de Félix en su funeral, donde hasta el sacerdote que lo oficiaba habló más como amigo que como cura, de la gran persona que se nos fue.

Hasta siempre, Félix.

viernes, 13 de febrero de 2026

Boa viaxe, Don Xesús

Don Xesús Alonso Montero, fillo adoptivo de Lugo

Cando morreu a miña avoa a todos pillounos a contra pé. Tiña 96 anos pero ninguén contaba con que sentase a durmir unha sesta e non espertase, porque parecía tan eterna coma un bosque e todos dabamos por sentado que chegaría aos 100 anos.

O mesmo pasou con Xesús Alonso Montero. Estabamos tan afeitos a súa lonxevidade, a súa brillantez na madurez, aos seus artigos de prensa e a súa presencia coma defensor das súas ideas que non eramos conscientes de que, coma todos, tiña unha cita ineludible en Samarra.

Os lucenses tivemos a sorte de contar con el coma veciño temporal no físico pero permanente no simbólico. Lugo foi a súa terra de adopción durante, segundo dicía Alonso Montero, os mellores anos da súa vida. Foi mestre de moita xente, incluída a miña nai, que garda un agarimoso recordo da súa labor coma docente, e que loitaba nas trincheiras das aulas polo orgullo do Galego que tanto defendeu.

A cidade deulle o máis que merecido título de “fillo adoptivo” de Lugo, e tan só hai uns meses que foi homenaxeado no Vello Cárcere coma o que era, un embaixador de luxo do noso recuncho, e un loitador incansable polas súas ideas.

Incluso o BNG, que tanta oposición lle fixo (lembremos que incluso no Pleno do Municipio de Lugo os únicos votos en contra do seu nomeamento veu das filas nacionalistas, algo que aínda hoxe segue a crear malestar e tensión dentro do Bloque) publicou onte unha mensaxe de pésame polo seu falecemento.

Non o coñecín persoalmente, só a través dos seus artigos de prensa e da súa pegada na cidade, pero non foi necesario para que, dende as antípodas do pensamento, o respectase e incluso o admirase.

A súa defensa do galego non era agresiva nin impositiva, senón que animaba coa súa amabilidade a usalo lonxe da “liturxia” oficial e sen enmascaralo, que foi o que probablemente lle costou a súa imposible relación co BNG, xa tocada de morte ao nacer porque, coma bo comunista, era contrario ao nacionalismo.

Non son quen de dar leccións sobre isto. Este blog o escribo en castelán porque é a miña lingua materna, pero unha vez mais, coma homenaxe a Don Xesús Alonso Montero, este artigo o fago en galego porque é o menos que merece unha figura coma el.

Nunha entrevista en La Voz de Galicia lle preguntaban como se salvaría o galego, e dicía isto:

O galego sálvase o día que as clases sociais acomodadas, instruídas e cultas falen o galego na súa casa. Poñer á xente un galego como o portugués ou moi próximo ao portugués? Sería a debacle! A xente botaríase a rir. Xa é bastante difícil ver como defendemos o galego na época de Franco ante o castelán para despois ter que defendelo despois ante o portugués. Todos partimos do feito de que hai que salvar o galego, pero por ese lado non se salva... Podería salvarse na escrita, pero falaría a xente ese galego? Non. Se queremos salvar o galego, en primeiro lugar hai que reivindicar que o castelán non debe desaparecer de Galicia. Sempre crin que non tiña sentido propoñer aos galegos unha sociedade que erradicara o castelán para que se implantara o galego.

E engadía en outra pregunta a radiografía que moitos pensamos que hai neste momento:

O galego fálase na televisión, no Parlamento, en certas institucións... Liturxicamente.

Tiña razón. Moita xente usa o galego coma se usaba o latín en misa: coma parte do espectáculo. Non escoitei unha palabra en galego a moitas das persoas que nos diferentes foros públicos o falan “obrigados” pola corrección política. Existen excepcións coma Elena Candia ou Rubén Arroxo, pero son minoritarias, e incluso notorios membros do BNG de Lugo cambian ao castelán cando non hai cámaras ou micrófonos. Liturxia.

jueves, 12 de febrero de 2026

Zonas del Hogar de Santa María se caen en pedazos

Diferentes daños en zonas del Hogar de Santa María, un edificio del Ayuntamiento que está cedido a la Diputación Provincial de Lugo.

La Presidenta de la Diputación de Lugo, Carmela López, ha estado haciendo una ronda de visitas a las dependencias de ese organismo, lo que es muy positivo para conocer de primera mano lo que le toca gestionar.

No sé si le han enseñado todo, realmente, porque en las fotos de la prensa sólo se ven las cosas buenas y, sin ir más lejos, en el hogar de Santa María hay unos serios, muy serios, problemas de humedades y goteras, que están causando destrozos importantes.

Hace un año se derrumbó una parte del techo que, a día de hoy, sigue sin repararse, causando no sólo una penosa imagen sino un problema de salubridad.

Cabe destacar que el edificio no es propiedad de la Diputación, sino del Ayuntamiento, que se lo cedió a la entidad provincial pero que mantiene su titularidad, así que imagino que algo tendrán que decir de cómo se están manteniendo sus bienes, que son de todos los lucenses.

Curiosamente hace no muchos años se renovó el tejado, pero no por completo. Sólo se cambiaron las cubiertas de los pabellones 1, 2 y 3 que es donde están algunos servicios como vías y obras o recaudación (en manos del ala socialista) dejando fuera de la reforma otros pabellones como el 4, que alberga nada menos que el centro de artesanía (que gestiona el BNG). Se ve que la reforma no tocó esta parte por motivos “técnicos”… De todas formas los pabellones cuyo tejado fue reformado también tienen goteras y humedades (no tan graves, pero es de chiste con un tejado que tiene unos pocos años...).

El pabellón 4 recibe visitas guiadas, alumnos (niños de la Tradescola por ejemplo), y tiene unos 15 trabajadores que están expuestos a los daños que puede producir esa humedad y los más que probables hongos e infestaciones que traen consigo. Hace unos días se derrumbó parte del techo del taller del traje regional.

Los bienes públicos han de mantenerse, pero parece que aquí se hace la vista gorda por motivos que no consigo comprender.

El otro día concejales del BNG visitaron el derrumbe causado por las lluvias en la Muralla de Lugo y exigieron celeridad en las reparaciones. Casi no les dio tiempo a terminar la frase porque en un tiempo récord comenzaron los trabajos de limpieza, retirada de escombros y reconstrucción de nuestro principal monumento. Quizá deberían aplicarse al cuento y, ya que son ellos los titulares de las áreas dañadas en el Hogar de Santa María, darse un paseo por allí (con o sin Presidenta, eso ya como vean ustedes) para hacer lo propio en el edificio que están disfrutando.

Antes de que pase algo peor…

miércoles, 11 de febrero de 2026

Se consolida la ocurrencia de usar la fábrica de la luz como ''museo del vino''

Un centro dedicado al vino en la vieja fábrica de la luz, un lugar al que hay que ir en coche. ¿Qué puede salir mal?
Foto: La Voz de Galicia

Este magnífico edificio, diseñado por el gran arquitecto Eloy Maquieira, ha sufrido una larga serie de bandazos desde que dejó de cumplir su función principal: generar electricidad. Su historia en los últimos 25 o 30 años es la narración de un fracaso tras otro por cuestiones de cerrazón política y falta de una visión realista de los posibles usos de la instalación.

Ahora, quizá para no cabrear a los muchos socios del Club Fluvial, en lugar de destinar el inmueble a su uso obvio y natural (crear la playa fluvial de Lugo y un acceso al caneiro para que todos podamos bañarnos allí) se opta por una nueva ocurrencia que lleva el mismo camino que los más recientes disparates de la ciudad: hipotecas y chiringuitos ruinosos y sin uso.

En 1998 el entonces alcalde, Joaquín García Díez, logró una escuela taller financiada por la Xunta en la que se rehabilitó el edificio entero y una de las dos turbinas de principios del siglo XX. La intención del exalcalde era producir energía y, además, crear un centro de interpretación del Río Miño en una reforma que fue respetuosa con ese magnífico edificio.

En 1999, tras no presentarse Joaquín a la reelección, se produce un cambio de gobierno y el PSOE del Alcalde Orozco mete el proyecto en un cajón, como tantos otros entre los que destaca la construcción de un auditorio en San Fernando, que 25 años después sigue esperando por un futuro claro ya que por ahora sólo es objeto de maquetas y anuncios de prensa desde hace lustros.

Tras dejar el edificio abandonado se acordaron de él y acometieron obras de mejora a cargo de las arcas municipales (millón y pico de euros si mal no recuerdo)... y una vez hechas esas reparaciones lo volvieron a cerrar a cal y canto, con lo que se volvió a deteriorar.

En 2008 el Gobierno de López Orozco, y tras esas obras de mejora, adjudica el edificio a la empresa INCA por una renta de 445 euros mensuales, para un edificio de 1.264 metros cuadrados según el Catastro… a 35 céntimos el metro. En 2016 el juzgado paraliza las obras de reforma, lo que en la práctica supuso un nuevo abandono del edificio hasta el día de hoy.

En febrero de 2021 el TSXG publicó la sentencia que condenaba al Ayuntamiento a pagar 2,4 millones de euros a la empresa INCA, a la que había adjudicado el edificio en 2008. El concejal de Medio Ambiente fue señalado por el juzgado como responsable por haber dejado pasar, de forma deliberada, el plazo de renovación de la concesión de la Confederación, a pesar de ser reiteradamente advertido por la empresa adjudicataria. Se archivó la causa penal.

En 2022 el Ayuntamiento presenta el enésimo proyecto para ese inmueble, un centro de “enogastronomía”, otra de las geniales ideas de la misma persona que diseñó las "Caldas", la "Peatonalización" del centro o los demás proyectos estrellados del Ayuntamiento. El Gobierno anunció que activaría un proceso de participación ciudadana para recoger sugerencias, mediante un cuestionario en su web, que no sé ustedes, pero yo no he visto en ninguna parte, quizá porque se podría saturar de respuestas del estilo "¿estáis de coña?".

En 2024, se firma el convenio entre Ayuntamiento y la Confederación para seguir adelante con ese "proyecto", por no decir ocurrencia. Si les soy sincero pensé que el nuevo alcalde lo pararía, porque parece un hombre con sentido común. Me equivoqué.

“Solamente” dos años después comienzan las obras que, seguramente, se terminarán en marzo o abril del 2027, con el tiempo justo para cortar la cinta para las municipales pero no el suficiente para demostrar lo disparatado de la iniciativa.

El Lugo del siglo XXI en pura esencia: despilfarro, falta de uso realista y fotitos para la prensa.

martes, 10 de febrero de 2026

La oficina de turismo no debe estar ''escondida''

Llegar a la oficina de turismo, ver el horario, y que está cerrada sin un cartel que avise del motivo o de a dónde dirigirse no parece lo más adecuado.

En dos meses y medio el Ayuntamiento no ha sido capaz de resolver el problema de ratas y malos olores de la oficina de turismo de la Plaza del Campo, que lleva cerrada desde finales de noviembre.

Pónganse ustedes en la piel de un turista que, si busca la oficina de información, normalmente es porque no conoce la ciudad. Mira en Google y le manda a la Plaza del Campo y al llegar se encuentra con las instalaciones cerradas sin un triste cartel que indique qué pasa o a dónde ha de dirigirse. No parece la mejor tarjeta de visita, por mucho que en FITUR se presuma de esas instalaciones.

Por si eso fuera poco, la alternativa habilitada no parece la más adecuada, ya que se ha trasladado al personal a la sala de exposiciones Porta Miñá, una ubicación difícil de encontrar para los visitantes.

Ante este panorama desde Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, se ha sugerido se habiliten como oficina de turismo las instalaciones del llamado “Edificio de nuevas tecnologías” ubicado en la plaza Ángel Fernández Gómez (parte trasera del Ayuntamiento), cuyo uso es prácticamente testimonial a pesar de estar en una ubicación privilegiada. Además, al contar con un acceso independiente del edificio principal del Ayuntamiento no supondría un problema de seguridad y se aprovecharía para hacer más visitables los restos que hay en ese lugar.

Si, por cualquier causa, no se considerase viable esa ubicación se sugiere el arrendamiento de un local en el centro, donde sea fácil de encontrar para los visitantes que, recordemos nuevamente, no conocen la ciudad.

En el caso de que no se aceptasen esas dos opciones, la Asociación ofrece su oficina de la calle de la Reina que, si bien está en una galería comercial, supone una ubicación céntrica y fácil de encontrar si se señaliza adecuadamente. En todo caso, es mucho más accesible que la actual oficina provisional.

En Lugo tuvimos la oficina de turismo en la galería de la Plaza de España durante décadas sin mayor problema, aunque la mejor ubicación que hubo, en mi opinión, fue en los años 90, cuando Joaquín García Díez instaló la oficina municipal en el propio edificio del Ayuntamiento, en la planta baja, unos locales que hoy usa un grupo político.

Tal vez sea una buena idea ver qué es más útil para quien nos visita.

lunes, 9 de febrero de 2026

¿Por qué se ha caído un trozo ''nuevo'' de la Muralla y no uno de 17 siglos?

El trozo derrumbado de la Muralla no es original, sino una "rehabilitación" del siglo XX.
Foto: La Voz de Galicia

La caída de unos metros de la Muralla de Lugo ha sido la consecuencia más notable de la nueva borrasca que nos visita, denominada Marta.

Lo que más llama la atención es que la parte que se ha venido abajo no es de la época romana, sino una reconstrucción, algo chapucera, de los años 20 del siglo XX (en torno a 1.921 por lo que se ve). Esta intervención aguantó un siglo aproximadamente, que es poquito en comparación a los 17 que lleva en pie nuestro principal monumento.

Es increíble cómo una cultura de hace tantísimo tiempo hacía tan bien las cosas. En una de sus apasionantes visitas guiadas (he ido varias veces y repetiría mañana mismo) nos explicaba Celso Rodríguez, el arqueólogo que excavó la Domus del Mitreo frente a la Catedral, que los romanos usaban un hormigón que tiene la extraordinaria capacidad de fortalecerse con el tiempo.

Dos ejemplos hacen más que evidente el éxito de esta mezcla: uno es nuestra maravillosa Muralla, que como ven resiste en las partes romanas mientras se desmenuza en las “modernas”. El otro es la cúpula del Panteón de Agripa de Roma, que lleva casi 2.000 años en pie resistiendo guerras y desgracias y que es la cúpula de hormigón sin refuerzo más grande del mundo.

Usaban una mezcla que hacía que cuanto más años pasen más sólido se vuelva el conjunto y, en la práctica, es como si la parte original que queda de la Muralla se fuera convirtiendo poco a poco en una única y sólida roca. El “opus caementicium” romano usaba cal viva, ceniza volcánica y agua de mar, haciendo que esa especial mezcla se vaya endureciendo en lugar de dañarse con los siglos.

No sólo es la composición, sino cómo se llevaba a cabo. Se mezclaba la cal con la ceniza calentando mucho la mezcla y después se añadía el agua. Esto hace que en la mezcla queden pequeños restos de cal que, en vez de ser consecuencia de una mala mezcla, es el secreto de su éxito ya que esas partículas rellenan automáticamente las pequeñas grietas que puedan quedar cuando les entra agua de lluvia, sellando los huecos y reforzando la estructura.

Si la estructura está en el mar (por ejemplo, un puerto) la reacción es todavía más intensa por las reacciones químicas que provoca el agua salada y, al revés que pasa con lo que se hace hoy día, donde el mar va deteriorando el hormigón, usando la mezcla romana se refuerza.

La gran pregunta es… si los romanos conocían esto, ¿por qué no se usa hoy día esa mezcla? Pues por lo de siempre: por el coste. La ceniza volcánica no es fácil ni de obtener ni de transportar en cantidades masivas, y además el resultado es óptimo para ciertas estructuras pero no para otras. Por ejemplo, no valdría para puentes de carreteras que necesitan refuerzos de acero. Además, tarda mucho en fraguar y hoy vamos a toda prisa para todo…

Quizá no sería mala cosa recuperar esa técnica para casos concretos, como la rehabilitación de la Muralla de Lugo.

Todos pedimos celeridad a la Xunta de Galicia en su reparación pero quizá deberíamos tomárnoslo con más calma y que la obra se haga siguiendo una técnica que, como está más que comprobado, resiste el paso de los siglos sin despeinarse.

Ojalá el suelo del casco histórico se hubiera hecho pensando en mantener esa permanencia y no en "la foto", porque es irónico que a los pies de un monumento de 1700 años cuyas partes originales siguen en pie y seguirán por mucho tiempo, ocho meses después de ponerse en servicio el pavimento del centro ya esté reventado por todas partes. Y no será porque no se avisó. Quizá para otra vez podrían usar "opus caementicium" y a ver si así...