lunes, 20 de septiembre de 2010

ZP pacta con Satanás

Satanás es el PNV, o al menos eso parecía cuando PSOE y PP pactaron para echar a los nacionalistas vascos del gobierno autonómico de esa comunidad. Desde ese día estamos oyendo hablar de “nueva etapa” y de lo que han mejorado los derechos de los vascos no nacionalistas en la zona. También ha mejorado la lucha contra ETA, las detenciones del entorno, y el desmantelamiento de esa especie de “permisividad” que había, no con los terroristas, pero sí con quienes los apoyaban más o menos veladamente.

Todo iba muy bien, hasta que ZP se quedó sólo con sus presupuestos. Ahí el tema cambió porque la balanza se inclinó descaradamente por mantenerse en la silla presidencial a cambio de dar alas a sus otrora enemigos. Les está regalando las elecciones municipales a cambio de mantenerse en el Gobierno.

3449907876_4777c3bb56 La cuestión no es tanto si el PNV es tan malo como nos lo pintaban antes, sino en qué situación deja quedar al presidente autonómico, el también socialista (bueno, lo de “también” habría que discutirlo) Pachi López. El bueno del hombre se va a ver en su Parlamento sentado en el Gobierno frente a un partido con muchos más representantes que el suyo, y que encima se va a colgar las medallas de conseguir para el País Vasco mucho más que él. Zapatero está desmantelando su propio partido a cambio de quedarse en la Moncloa un añito más.

El PNV ha conseguido pactar en diferentes momentos con Felipe González, Aznar y Zapatero. A cambio ha logrado para el País Vasco una serie de privilegios y ventajas que los demás españoles no disfrutamos. La primera reflexión es “yo quiero eso para mi”, es decir, que todos los gallegos, extremeños, andaluces y Mingote-terrorismo-nacionalismo-04122007-429x329 demás querrán tener un partido nacionalista propio que pacte en iguales condiciones con el partido del gobierno. Sin embargo, esa filosofía no tiene ni la más mínima lógica. Si todas las regiones tienen su propio partido nacionalistas, el Parlamento no sería más que una negociación perpetua entre minorías. ¿Beneficia eso a España en su conjunto? Desde luego que no, igual que tampoco nos beneficia el trueque mal disimulado que Zapatero está haciendo ahora con el PNV.

Es un buen momento para proponer modificar el sistema electoral. Necesitamos hacer dos reformas básicas:

  1. El Parlamento ha de estar formado por partidos que representen a España, no a una región. Para ello, lo lógico sería que sólo los partidos que obtengan un número mínimo de votos en varias comunidades, por ejemplo, el 50% de ellas, puedan obtener escaños. De esta forma garantizamos que sean partidos que tengan una representatividad en toda España.
  2. El Senado tiene que dejar de ser una mera comparsa del Parlamento. La elección actual se basa en un sistema proporcional idéntico en su filosofía al del Congreso. Lo normal es que el Senado sea una cámara territorial, representando a Comunidades Autónomas y administración local (la gran olvidada en este país).

Todo esto, sin meternos en el berenjenal de las listas abiertas, que tampoco me parecen descabelladas ni mucho menos.

Esto evitaría la situación actual. Si un presidente se ve obligado a pactar con un partido de la oposición, al menos que los beneficios que se obtengan sean para todos, no sólo para cuatro gatos o para una Comunidad Autónoma determinada, porque así no sólo no ayudamos a España en su conjunto, sino que estamos potenciando un tipo de nacionalismo más novedoso: el nacionalismo interesado.

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