lunes, 15 de junio de 2015

Bienvenida, alcaldesa

El sábado estaba en Valdoviño en el cumpleaños de un amigo y me perdí el pleno de constitución de la corporación municipal de Lugo y la elección de Lara Méndez como la primera alcaldesa de la ciudad, así que toco de oído, por lo que he visto en medios de comunicación.

La expectación era máxima, como es lógico. A los familiares y amigos más cercanos de los concejales, que serán un múltiplo de 25 como en otras ocasiones, hay que sumar los del “equipo” del partido respectivo, que en esta ocasión sí abultan más porque en vez de los tres grupos políticos acostumbrados hay seis.

Aunque quede feo decirlo por aquello de que cuantos más grupos más democracia (cosa discutible pero comúnmente aceptada sin espíritu crítico alguno), esto supondrá un auténtico problema a la hora de organizar el trabajo del ayuntamiento, porque si los plenos con tres intervenciones por turno (presentación de proposición, réplica y contrarréplica) ya eran bastante poco dinámicos, imaginen ahora que hay que duplicar todo el proceso.

Por otro lado el juego de las mayorías va a dar mucha vidilla. Las combinaciones de votación pueden suponer variaciones en muchos asuntos, si bien es cierto que lo más probable es que la habitual fábrica de mayorías absolutas se pongá en marcha esta semana para ver "si hay suerte" y Lugonovo y BNG se unen al PSOE en el gobierno y así se ahorran el engorroso trámite de tener que convencer a alguien en los plenos.

Toma de posesión de Lara Méndez. Foto de Pepe Álvez
Pero de todo esto hablaremos más adelante. Creo que poner el carro antes que los bueyes es un error, y que prejuzgar lo que podría ser o no ser el desarrollo de las negociaciones y del futuro de nuestra administración local es prematuro así que dejemos que las cosas sigan su curso.

Entonces ¿podemos decir algo del pleno del sábado? No demasiado, porque tampoco tengo ni idea de qué esperar.

Lara Méndez no es una persona muy conocida en Lugo que digamos. Eso no es necesariamente malo, pero tampoco es algo bueno. Como mínimo es llamativo porque no sabemos lo que piensa de ningún tema de la ciudad. Se puede argumentar que el compromiso es el mismo y que el programa electoral se mantiene (solo faltaría) pero cualquiera que conozca el funcionamiento de un ayuntamiento sabrá que la personalidad del alcalde es fundamental para saber qué esperar, y en este caso no tenemos ni idea de por dónde van los tiros.

La costumbre es dar cien días de gracia, pero imagino que eso era antes de esta sociedad de consumo inmediato en que aún no se han terminado de apagar las luces de los salones de los ayuntamientos y ya se están tuiteando las frases desafortunadas que algún concejal hizo públicas hace unos años. Cosas de la informática.

A veces no hacen falta cien días. En una campaña electoral, por ejemplo, se nos pretende convencer en quince, si bien muchos votos ya llevan decididos mucho más tiempo que ese.

En lo que a mí respecta, no me ha causado mala impresión nuestra nueva alcaldesa, si bien hablo desde el más absoluto desconocimiento. Me tiene “buena pinta” y espero que cambie bastantes cosas en cuanto a los usos y maneras del Ayuntamiento. Iremos viendo.

En cualquier caso, y aunque lo dudo porque estará muy liada, por si coincide que Lara Méndez lee esto, le transmito mi más sincera enhorabuena por su elección, una felicitación no exenta de una envidia que no soy capaz de disimular. Que sea para bien. De todos.

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