viernes, 7 de agosto de 2015

Un regalo inesperado

Hay cosas que te alegran el día, la semana y el mes por lo menos. Ayer por la tarde me encontré con un regalo que no esperaba, una reproducción de un cuadro de José Luis Mayor Balboa, pintor lucense que supongo que ustedes conocerán. Lo que más me gustó del detallazo es, además de lo inesperado, fue el cariño con el que me lo dieron, ya que fue cosa de Susana, la hermana de José Luis, y de sus padres.

La reproducción, a falta de enmarcarla, claro.
La reproducción es de uno de los cuadros que se expusieron hace unos meses en el Verruga, en una iniciativa que se está llevando a cabo para apoyar a los pintores lucenses y que comenzó con un pequeño homenaje a Mayor Balboa, cuya obra es excepcional y que lamentablemente falleció a los 30 años. Si siguiera con nosotros quién sabe lo que habría podido llegar a hacer.

Lo de exponer en comedores de restaurantes es bastante habitual, pero es menos usual que no se cobre nada a los artistas: ni porcentaje sobre la venta, ni se pide un cuadro como compensación ni nada de nada. Simplemente se hace por echar una mano a estos artistas. Ahora mismo, por ejemplo, hay una exposición de Drinix, de carboncillos de desnudos que son una pasada.

Pero a lo que iba, el cuadro, que era probablemente el que más me gustaba de todos, no es únicamente una pintura, sino un símbolo. La familia de José Luis atesora sus obras como lo que son, auténticos reflejos del alma de su añorado hermano e hijo, y las valoran mucho más allá de su considerable valor económico. Por eso me pareció tan importante que nos prestaran durante unas semanas unos cuadros que si tienen una característica es que son irremplazables.

Que se hayan molestado en ir a hacer una copia (por cierto, de excelente calidad, en lienzo), para dársela a quien no tenían la más mínima obligación de entregársela dice mucho de la generosidad de esta familia, que aprecia más un homenaje a José Luis que a ellos mismos.

Francamente, les diré que solo el cariño y la bondad de los Mayor Balboa merecería una exposición, pero también que la calidad de la obra de José Luis merece más que sobradamente cualquier despliegue que se le haga. Si se unen las dos cosas, imaginen.

Así que aprovecho el artículo de hoy para agradecerles su cariño, la labor que hacen conservando la obra de José Luis y la generosidad que demuestran.

Muchas gracias.

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