martes, 3 de mayo de 2016

Toca renovación de parlamentos varios

No solo nos anuncian una campaña electoral, sino dos, al menos en Galicia. Al nunca visto hecho de que se tengan que repetir las elecciones tras cuatro meses de jugar con los votos que otorgamos el 20 de diciembre, se une lo que tendría que ser poco sorprendente pero que se ha convertido en algo anormal en su normalidad: el no adelanto de las elecciones autonómicas. A mí personalmente me ha sorprendido.

Toca renovación del Parlamento de Galicia
Feijoo ha preferido dejar tiempo a sus adversarios para organizarse convenientemente para las elecciones a cambio de no convertir las autonómicas de Galicia en una sucursal de las nacionales, y probablemente haya hecho bien, tanto desde el punto de vista localista (los nacionalistas, que ahora critican la medida, la solicitaban hace poco tiempo por aquello de que “Galicia merece sus propias elecciones”) como desde el estratégico, ya que no le conviene una campaña basada en los líos de corrupción del PP a los que hasta ahora el que él preside es impermeable.

Poca gracia le habrá hecho a Rajoy, que observa cómo sus rivales lo van a vender como un desmarque de las políticas nacionales, y al que le interesaba más que Feijoo se uniera a él que viceversa, pero tampoco creo que sea un tema que le quite el sueño. Está a otras guerras más intensas y en las que se juega mucho más.

El PSOE, ante este anuncio, reacciona tomándose con más calma el encontrar un sustituto para Gómez Besteiro. Lo tiene difícil porque hay pocos nombres populares entre la población y que no repelan al electorado, que son de los requisitos para poder presentarse con algo de firmeza a unas elecciones autonómicas. Sacando a Pachi Vázquez o a Pepe Blanco, pocos socialistas del panorama gallego son conocidos a pie de calle, salvo por supuesto los que han tenido que marcharse por una u otra razón.

Toca renovación del Congreso y del Senado...
Sin embargo, por aquello de la cronología, habrá que ver primero qué pasa en los partidos a nivel nacional, si habrá cambio de sillas, si alguno aprovechará la coyuntura para poner zancadillas a quienes guarda resentimiento, o si habrá cambios inesperados en las listas al Congreso o al Senado, cuestión que sería de difícil comprensión para un electorado que hace tan solo cuatro meses fue consultado al respecto.

En Lugo las cosas están como están en los dos principales partidos. En un lado a navajazo limpio (ya, si no les aclaro más no saben de qué partido les hablo) tras la caída de su ballena blanca, Besteiro (ahora ya sí, ¿eh?), así que a saber qué va a pasar y quién va a colocar a quién en las listas. Me permito recomendarles mantener a Margarita Pérez Herráiz en cabeza de lista de Lugo, ya que hay que seguir aquella máxima de “en tiempos de tribulación, no hagas mudanza”, y además creo que es una persona trabajadora y que no provoca problemas, que es una de las cosas más importantes que puede hacer un político.

Por el otro, en vez de navajazos podemos hablar directamente de puñaladas traperas por la espalda, que es lo que funciona entre “traidores”. Perdonen la ironía, no me he podido resistir. Doy por sentado que no van a hacer la barbaridad de cambiar la cabeza de lista, ya que además de amigo, Joaquín probablemente ha sido el único diputado que ha cristalizado algo positivo para nuestra ciudad en tan breve tiempo con la duplicación de los servicios ferroviarios a Madrid. Difícil de superar, y más difícil aún de vender un cambio de jinete.

Con estos mimbres, los de la estabilidad en las cabeceras, es difícil hacer un nuevo cesto. Sé que es un poco contradictorio, pero francamente, si los partidos tradicionales quieren vendernos estabilidad y seriedad, les toca ejercerla. Los demás serán quienes tienen que intentar presentar las novedades que capten electores, sobre todo vistos los resultados de las anteriores elecciones.

En breve sabremos cómo reaccionan unos y otros, pero auguro sorpresas.

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