viernes, 19 de octubre de 2018

¡Arreglen la Banda!

Imagen de la Banda de Lugo cuando todavía contaba con Rosendo como director. Hoy están descabezados.
En febrero de este año escribía sobre el incierto futuro de la Banda de Música de Lugo, y hoy, ocho meses más tarde, no solo hay que mantener la temperatura de esa preocupación sino que toca incrementarla unos cuantos grados, porque los juzgados no hacen otra cosa que dar varapalo tras varapalo a las ocurrencias del Ayuntamiento sobre este asunto.

La cuestión es que llevamos dos años sin poder ver un concierto de nuestra banda, lo que tiene varios enfoques: el cultural, con la tristeza que supone perder un elemento tan antiguo en la ciudad y que animaba tanto los jueves y domingos en la Plaza de España, el laboral, que supone un futuro incierto para los componentes de la Banda que no saben qué va a pasar con sus contratos y su futuro, y el económico, ya que llevamos años pagando sueldos desde los presupuestos públicos sin que se sepa para qué vale ese dinero. Bueno sí, se sabe, a día de hoy para nada.

Cuando un tema está en manos de alguien a quien le importa un pito, se nota. La concejalía de Cultura de Lugo, dirigida por Carmen Basadre (de la que, como saben, no soy candidato a presidir su club de fans), dedica más esfuerzos a hacer eventos minoritarios que a cuidar del futuro de la Banda Municipal, probablemente porque no le debe gustar mucho ese tipo de agrupaciones o esa música, no tengo ni idea. Si es el caso, sería triste que el capricho, las filias y fobias de una persona tengan consecuencias tan enormes para una agrupación que tiene una historia y una repercusión tan amplia en la ciudad.

Los hechos son los que me hacen pensar eso, porque si tenemos en cuenta que este año vivimos el primer San Froilán en muchas décadas sin actuación de la Banda, por poner un ejemplo, o que los conciertos llevan suspendidos casi dos años, es que mucho interés no hay.

Las sentencias sobre la Escuela Municipal de Música, un proyecto que me parece interesante pero que por lo que se ve se ha enfocado mal desde el punto de vista legal, hablan sobre dicha Escuela, y no sobre la banda. No me vale que usen de excusa sus meteduras de pata con la RPT y con la contratación de los músicos para hacer doblete, porque por esa regla de tres no sé cómo se apañaron los gobiernos de los últimos 100 años para mantener la Banda viva sin escuela ni similar.

Es una cuestión presupuestaria, claro, y se ve que el gobierno local no considera que la Banda merezca el esfuerzo económico que se hacía. Un disparate en mi modesta opinión, porque lo que tendrían que haber hecho es aumentar su utilidad en lugar de recortar sus presupuestos. Por ejemplo, ¿Por qué no se puede organizar un ambicioso calendario en que la Banda toque en las fiestas de las parroquias lucenses? La Panorama está muy bien, sí, pero no la tenemos a sueldo y quizá sea más apropiado tirar de lo que tenemos, promocionarlo y ponerlo en valor. Además una cosa no quita la otra, digo yo.

Lo que está claro es que en Lugo hay un grave problema, que para los músicos integrantes de la Banda no es solo un debate intelectual sino una cuestión práctica con la que se está jugando con sus garbanzos. Ya está bien de tomarles el pelo y marearlos de un sitio para otro.

¡Arreglen la Banda!

jueves, 18 de octubre de 2018

La ''jueza del tarot'' (discutiblemente) exculpada, pero (injustamente) sentenciada por la opinión pública

La "jueza del tarot", crucificada por sus creencias. Foto: La Voz de Galicia
La llamada “jueza del tarot” ha sido exculpada por el correspondiente órgano disciplinario del poder judicial. La reñida votación, que fue de 4 contra 3 votos, se basó principalmente en que la prueba principal, un vídeo grabado por periodistas de El Progreso, se consideró ilegítimo. No lo entiendo porque aunque el vídeo no valga como prueba hay muchas más, como los testimonios de los clientes atendidos por la magistrada, pero es lo que hay.

Tengo que reconocer que no entiendo el revuelo que se ha montado con todo esto. Bueno, corrijo, entenderlo lo entiendo, pero no lo comparto. Lo único que veo grave del asunto es que una funcionaria, jueza para mayor fantasía, presuntamente desarrollaba una actividad lucrativa sin que diera cuenta de ello a nadie, lo que creo yo que el ministerio de Hacienda no verá con buenos ojos. Pero la calle no ha reaccionado contra eso sino contra el supuesto escándalo que les supone que una jueza crea en “esas cosas”.

No entiendo por qué les parece mal que una persona con ciertas responsabilidades crea en el tarot pero ven totalmente normal que tenga fe en una religión cualquiera, preferiblemente la católica en nuestra sociedad. Creer en el poder de la mente, en la adivinación por medio de la baraja y demás se considera un disparate, una desviación que no puede ser tolerada en personas “serias”, pero sin embargo se ve con absoluta normalidad que un juez, un ministro o un inspector de Sanidad vaya todos los domingos a misa donde le hablan de gente resucitada y de milagros que desafían cualquier explicación racional.

No me entiendan mal, me parece muy bien que cada cual crea en lo que considere oportuno. Lamentablemente yo perdí la fe hace ya mucho tiempo (lo de “lamentablemente” lo digo porque tiene sus ventajas, para qué engañarnos) pero tampoco me considero uno de esos talibanes del ateísmo que luchan contra la religión como si fuera la peste negra. 

Mientras la jueza dicte sus sentencias ajustándose a derecho y no eche las cartas para ver qué le deparan los astros al reo, es cosa suya hacer eso, ir de misionera en vacaciones, peregrinar a Covadonga, ser striper o hacer punto de cruz en sus ratos libres.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Desastrosa organización en la presentación de ''La sombra de la ley'' (la peli muy bien)

La pésima organización de la presentación hizo que el Salón Regio no estuviera ni siquiera mediado cuando debía rebosar
Foto: La Voz de Galicia
Ayer fui a ver La sombra de la ley, la película que Dani de la Torre rodó, entre otras localizaciones, en Lugo y Monforte, haciendo gala de un amor por su tierra que no todos los que llegan arriba son capaces de tener en cuenta.

Antes de hablarles de la película, de la que podrán leer opiniones más interesantes y autorizadas que la mía en revistas especializadas y esas cosas, quiero empezar por comentar el acto de presentación en sí mismo. La organización fue desastrosa.

Traer a Dani de la Torre, a representantes de la productora y a algunos de los actores a Lugo para una presentación debería garantizar un interés mucho más amplio que el que hubo. ¿Por qué estaba el Círculo menos que mediado en el acto previo a la proyección? Pues creo que la explicación es bastante sencilla: porque se dieron mensajes confusos que hicieron que la gente creyese que para entrar al Salón Regio había que conseguir una invitación que solo se daba a socios. Es bastante entendible ese desconcierto porque parece bastante ilógico que el acto en el Círculo fuera abierto a socios y no socios y en cambio en esa entidad se repartieran invitaciones para ir a Abella a ver la película.

Esa es otra. Ya me dirán quién fue la mente preclara que anunció para las 19:00 horas lo del Círculo cuando la proyección se publicitó (y así figuraba en las invitaciones) para las 20:00. Vale que las autoridades tienen coche con chófer y que aunque la presentación dure solo media hora les llega el tiempo de sobra para llegar hasta Abella, pero el común de los mortales calculan que entre que salen del Círculo, cogen el coche, llegan al centro comercial, aparcan, recorren sus vacíos pasillos (Dani de la Torre creo que se fue con la idea de hacer allí una peli de zombis, en plan apocalíptica) y llegan al cine, se habrían perdido media película. Así que la mayoría optó por pasar del acto en el Círculo y se fueron (nos fuimos porque yo fui uno de los que pensó eso) directos al cine… para encontrarnos con la sorpresa de que la proyección era a las 20:30 y no a la hora anunciada.

Un desbarajuste difícilmente explicable y que solo se justifica por un absoluto desdén o por una improvisación hecha sobre la marcha, y hasta donde yo sé por una vez el Ayuntamiento no tiene nada que ver en esa chapuza.

Una vez dicho esto, les diré que el director estuvo muy majo, haciéndose fotos con todo el que quiso, y muy simpático en la presentación, a la que faltó (todo el mundo le esperaba) Luis Tosar, que probablemente estaría muy ocupado para venir a su ciudad a la presentación de esta película.

En cuanto a la película en sí, la verdad es que me gustó. Es una historia de mafiosos patrios ambientada en la Barcelona de los años 20, justo antes del golpe de Primo de Rivera, plagada de tiros y con escenas algo escabrosas pero efectivas. Creo que la sangre que sale en pantalla (que no es escasa) no está ahí por ser morbosos sino porque es necesaria para contar una historia cruel, y eso es un valor añadido de coherencia en una época en que los efectos visuales son un fin en sí mismo sin que tengan justificación en los guiones. No es el caso.

Me llamó mucho la atención la fotografía. Las cuidadas escenas de ese Lugo/Barcelona, las reconstrucciones de calles de los años 20, la Sagrada Familia en obras (bueno, sigue así pero ya me entienden), los barcos de vapor en el puerto… Una estética muy lograda y unos movimientos de cámara más que buenos que te daban esa sensación de “parece una película americana” que tanto nos gusta por un lado y nos avergüenza por otro (por eso de las comparaciones y tal). La música, excepcional. Ni muy exagerada ni tan sutil como para pasar desapercibida. La participación de Ainhoa Arteta es un toque muy de agradecer, por cierto.

Reconozco que hubo momentos en que me perdí, pero no porque la película sea aburrida o el argumento farragoso, sino porque estábamos todos muy ocupados buscando caras conocidas o sonriendo como bobos viendo los familiares escenarios del Círculo o de la plaza de España. Es una sensación extrañísima verte en el cine, aunque solo sea (en mi caso) unos brevísimos segundos y de espaldas (creo que de esta no me darán el Goya), pero es muy divertido reconocer a la gente con la que compartí aquella madrugada de rodaje, una experiencia que, por cierto, me pareció un coñazo, interesante, pero un coñazo.

El mejor de la película, para mí, Ernesto Alterio, que hace tan bien su papel de “El Tísico” que te dan ganas de matarlo tú mismo. Alterio, un tipo la mar de simpático que en el rodaje conversaba con todos y que simpatizaba con cualquiera, encarna un personaje repugnante al que llegas a odiar. También Michelle Jenner está bastante bien en el papel, aunque seguramente me influya que igual que Ernesto Alterio me pareció muy simpática y “normal” en el rodaje. En ocasiones quizás un pelín sobreactuada, pero creo que en eso nos influye que estamos acostumbrados a ver películas dobladas y el sonido “natural” se nos hace raro.

Ernesto Alterio, con lo majo que es, encarna a un odioso personaje y lo hace de vicio.
Foto: Fotograma de la película.
En fin, no me alargo más, simplemente les recomiendo que vayan a ver la película. Aunque solo sea por el morbo de ver un Lugo convertido en Barcelona en donde hasta un arco de la Muralla se integra tan bien en el paisaje que no te das cuenta de que tiene de ciudad Condal lo que Carmen de Mairena de obispo de Guadalajara.

martes, 16 de octubre de 2018

El PP pretende resucitar la Ordenanza Mordaza

Antonio Ameijide en el Pleno - Foto: web del Grupo Municipal Popular
(es la foto que ilustra su propuesta, no la elegí yo)
A pocos días de que la alcaldesa, Lara Méndez, retirase su inaceptable borrador, el PP de Lugo llevará otra vez al Pleno una propuesta que ya elevó hace un par de años por la que pretende que los concejales apoyen la elaboración de una Ordenanza Cívica para nuestra ciudad.

La verdad es que en ocasiones la estrategia de los partidos políticos se antoja tan compleja que es difícil de entender, por mucho que te hayas tirado años estudiando estos temas. Si bien es obvio que los populares pretenden que el gobierno vote contra una propuesta que hace escasos días defendía a capa y espada, tampoco es que vayan a conseguir mucho más que echarse a la derecha del espectro político y, encima, sin solucionar nada, porque lo único que presentan es una declaración de intenciones bastante poco currada. Con cuatro líneas lo único que puedes proponer es una idea genérica tan sumamente inconcreta que puede salirte una ordenanza razonable o un disparate como el que se nos había propuesto.

Si el PP quiere dar un paso adelante y desarrollar una ordenanza que pueda parecer razonable a la mayoría de la ciudadanía, tanto a los que defienden las libertades personales y por tanto no podían aceptar la inconcreción y la exageración el borrador anterior como a los que echan de menos una herramienta útil para frenar el vandalismo y los problemas que últimamente parecen ir subiendo de tono en Lugo, lo que tenían que hacer es presentar un texto propio. Esa es la manera de ser constructivos realmente, dando un paso adelante y redactando un proyecto de ordenanza que se pueda tocar, leer y criticar entre todos, y no simplemente intentando meter en un aprieto a una alcaldesa que bastante ha hecho en este tema comiéndose sus propias palabras, cosa difícil de digerir para cualquier político.

Los populares cuentan con nueve concejales, un buen equipo asesor y muchos compañeros en otras ciudades que les pueden ayudar pasándoles ordenanzas en vigor en otros municipios (bueno, Internet también ayuda notablemente en esto, que no estamos en los 80) y explicándoles por qué se redactaron de una u otra forma. Por medios personales y materiales no será, lo que nos deja como única explicación pensar en algo de alergia al trabajo real o a exponerse a un desgaste desde la oposición. Pero si estás en el baile hay que bailar, y si no, al menos no te metas a chinchar con un asunto que ya estaba muerto para casi todos.

En cuanto a los demás grupos, hay lecciones que podemos aprender con el derecho comparado. Es sorprendente que un análisis de nuestro entorno nos revela que una de las poquísimas ciudades que cuenta con algo parecido es Coruña, actualmente regida por las Mareas (que con los cristos que tienen, ya no sabe uno si son Podemos o cosa por el estilo en versión autóctona) y que hasta donde yo sé, a pesar de la oposición en Lugo por parte de su organización pareja Lugonovo, no han derogado en la ciudad herculina. También es cierto que no tiene nada que ver con el disparate que se presentó en Lugo porque en Coruña prácticamente está dedicada en su totalidad al botellón, algo que en nuestra ciudad, curiosamente, no se mencionaba ni de lejos en el borrador ya desechado.

Lugo no necesita una ordenanza cívica, lo que necesita es que se cumplan las normas que ya existen y, llegado el caso, que se retoque alguna para incluir cosas que a día de hoy no están claramente vedadas.

Sin embargo, alguno de los ejemplos que ponen los populares (en concreto la venta ambulante ilegal) sí están ya en las normas locales. De hecho si recuerdan hace pocos años se montó un buen pifostio con el tema de los manteros porque el Ayuntamiento caía en una obvia dejación de funciones (que por cierto, parece que vuelve a darse poco a poco) en el cumplimiento de esta ordenanza, lo que es una ilegalidad manifiesta.

Si el PP quisiera escucharme (cosa que dudo, porque no lo hacían ni cuando fui afiliado así que menos lo harán ahora) les diría que han cometido un error. O presentan un borrador propio razonable y bien escrito o deberían haber dejado la cuestión como está, usando si quieren la marcha atrás metida por la alcaldesa para hacerle la pascua… pero lo que han propuesto es una cosa intermedia y ya sabemos que eso nunca contenta a nadie. Ellos verán.

lunes, 15 de octubre de 2018

Se acabó un buen San Froilán

Sin Saltamontes no es San Froilán...
Acaban las fiestas de San Froilán y un año más la barracas, el pulpo, los peluches, los puestos de chilindradas, los trajes regionales, los conciertos y las mareas de gente gracias a los días de sol, han sido la norma. El broche del calendario festivo del verano gallego ha cumplido nuevamente con su cometido y las tradiciones se han reiterado, como es su obligación.

Me sorprende la habitual crítica que habla de que las fiestas de Lugo “son siempre lo mismo”, como si en San Fermín un año corrieran toros y otro corzos, o si en Valencia unas veces quemaran las fallas y otras las derribaran a pedradas. La repetición de las tradiciones es lo que las convierte exactamente en eso, y aunque la innovación es una cosa positiva con moderación, tampoco es un fin en sí mismo.

Si el San Froilán tiene una virtud inmutable es que mantiene ese ambiente de fiesta de pueblo grande que tanto nos gusta a muchos. Para los que entendemos que nuestras raíces rurales son algo de lo que sentirse orgullosos y no un motivo de sonrojo, reflejar eso en nuestras patronales es igualmente importante, una reivindicación de lo que somos, y sí, Lugo es la capital de una provincia eminentemente agraria. Incluso es parte del atractivo que hace que desde ciudades cercanas acudan año tras año a nuestras fiestas, con el mismo ánimo entre perdonavidas y cariñoso con el que algunos van al pueblo de los abuelos… y con la misma morriña y añoranza con que se visita cuando éstos ya no están.

¿Las cosas negativas de estas fiestas? Las conocemos todos: la falta de civismo de algunos que dejan plazas, parques y calles llenas de basura, las amenazas al patrimonio histórico que no se atajan, los botellones, el Cristo que se montó con la falta de suministro de agua corriente a las casetas, la venta de falsificaciones que, si bien se ha reducido notablemente desde que una denuncia ante Fiscalía acojonó a nuestras autoridades lo suficiente como para hacer su trabajo parece que quiere rebrotar…

Habrá que estar más pendientes para que no vuelvan a las andadas...
 Pero creo que han sido más las positivas. Creo que a Carmen Basadre casi le da un infarto cuando la felicité por la iluminación de estas fiestas, aunque supongo que nadie dudará de que es mi sincera opinión porque no soy yo muy de felicitar a la concejala de Cultura ni creo que me elijan presidente de su club de fans. También he de decir que hacía mucho que no me lo pasaba tan bien en un concierto como en el del Hombres G, aunque ahí el mérito se comparte entre la concejala que los contrató, Basadre, y la que propuso a ese grupo para las fiestas, Olga Louzao. Ha sido un acierto, al igual que Rozalen (aunque a ese no fui, la verdad), y llenó la Plaza Inútil de nostálgicos cuarentones con hijos y sobrinos que se degañitaron (nos desgañitamos) con el “sufre mamón” sin sonrojo alguno.



El concierto de Hombres G, abarrotado.

El espectáculo de “mapping” fue muy bonito, combinado con los fuegos artificiales. Se me hizo raro que la madre de San Froilán pareciera el androide de Metrópolis y que el santo a veces recordaba más a Ironman metido a calzador en una película de Disney que a un predicador medieval, pero el montaje me gustó mucho y la música, de “el Gran Showman”, muy efectista (aunque quizá no muy apropiada por las letras, pero bueno, ¿quién se fija en eso?).

La madre de San Froilán en plan Cyborg, pero el espectáculo muy chulo.


La feria medieval también volvió a tener su gran afluencia de público, con sus aves rapaces y sus puestos anacrónicos, porque esas cosas gustan y siempre hay quien da su toque de color, como un peculiar obispo en su trono autopropulsado que iba repartiendo bendiciones y agua bendita a diestro y siniestro. Personalmente me plantearía montar la feria en la Tinería, que creo que sería más apropiado, pero bueno, la plaza de Pío XII es un gran lugar también para montar los puestos, aunque la imagen me recuerda a Jesucristo expulsando a los mercaderes del templo…

Han sido unas buenas fiestas, y mientras no empiecen a soltar cifras a lo loco de cientos de miles de visitantes que nadie se cree, hay más por lo que felicitar que por lo que criticar.

jueves, 11 de octubre de 2018

¡Victoria! La Ordenanza Mordaza ha muerto

No se me ocurre mejor imagen para ilustrar esto: V de Victoria
¡Victoria! Por fin nos hemos librado de la amenaza de la Ordenanza Mordaza.

El sorprendente anuncio de Lara Méndez de que renuncia al borrador de la Ordenanza Cívica tiene muchísimas posibles lecturas. La primera y más evidente es que el ultimátum lanzado por el BNG de que retiraría todo apoyo al Gobierno Local si no daba ese paso parece que ha tenido éxito y ha acobardado al PSOE, que se veía abocado a apoyarse únicamente en PP y Ciudadanos para aprobar esa normativa, quedándose solo en el resto de asuntos, algo inaceptable para ellos.

Pero esa visión quizá sea demasiado simplista si tenemos en cuenta que faltan poco más de siete meses para las elecciones municipales, que es el único asunto que está sobre la mesa de cualquier partido político que vaya a concurrir a ellas. Nada, absolutamente nada de lo que escuchen o lean de aquí a Mayo y que provenga de un grupo político tendrá más objetivo que el de arrancar su voto. Olvídense de cualquier otra intención, del menor atisbo de generosidad o de interés por un asunto diferente que las elecciones… incluido Lugo.

Desde ese punto de vista, podemos entender que el PSOE local ha entendido, inteligentemente, que la presión ejercida desde la izquierda más siniestra (en el sentido geográfico del término) le suponía una sangría de votos que no se podría haber taponado sin renunciar a ese disparate en forma de borrador. Ni siquiera han podido reconvertir el bodrio que se había filtrado en algo mínimamente aceptable para casi nadie, por lo que no les ha quedado más que tragarse el sapo de tirarlo a la papelera.

Con esto se ponen una venda en una herida que no podrá curarse antes de Mayo pero que al menos dejará de supurar y de poner en peligro la vida del paciente. En un arranque de presunta generosidad y una supuesta actitud de “escuchar al Pueblo” retiran la Ordenanza y quedan razonablemente bien con sus más férreos detractores (entre los que me incluyo), y aunque puedan perder algún potencial votante que buscaba en ese texto una solución al desgobierno de la ciudad es probable que esa gente ya no les fuera a elegir en las municipales, porque su perfil es más tendente al PP, o a Vox si les da por presentarse en Lugo, que todo puede ser.

Lara Méndez, una vez más, se saca un as de la manga.
Quizá parezca por lo expuesto que critico a la Alcaldesa por la retirada del borrador, nada más lejos. Me parece una decisión valiente, un acto alejadísimo del habitual “sostenella y no enmendalla” al que estamos tan habituados, y un acertado reflejo de Lara Méndez y su equipo asesor (sí, Óscar, va por ti, que se ve tu hábil mano en el tema a la legua). ¿Hay interés electoral?... pues claro, es la idea, pero si fuera otro partido u otra persona la que estuviera en esa tesitura probablemente seguiría obstinándose en no ceder y resistiéndose a dar una victoria que se puede apuntar, en este caso, el BNG.

La tormenta amainará. Olvidaremos este asunto en unas semanas y los más libertarios perderán una de las bazas más importantes que tenían para robarle votos a la Alcaldesa por un butrón que se había abierto ella misma. Tapada esta vía de agua en el lado de babor quedan otros asuntos relevantes sobre la mesa, pero estoy seguro de que, convenientemente dosificadas, iremos recibiendo nuevas sorpresas que pretenden afianzar a Lara de cara a las municipales.

¿Funcionará o no su estrategia?… lo veremos…

miércoles, 10 de octubre de 2018

Protección, seguridad, represión y redes sociales

Cristales rotos de la Domus del Mitreo por graciosos que tiran piedras de la Muralla.
Foto: La Voz de Galicia
El debate está servido. Cámaras, patrullas a pie y protección legal de los monumentos por un lado, libertad individual, intimidad y libre albedrío por el otro, supuestamente.

El problema de estas cuestiones es que se parte de una premisa falsa, que es dar por sentado que la presencia de una patrulla de policía coharte la libertad personal. Si les soy sincero a mí no me ha molestado la policía en mi vida, e incluso cuando me han parado para soplar no me ha parecido que “desconfíen” de mí particularmente. Hasta las veces que me han multado por exceso de velocidad (es mi sanción recurrente, la de picar como un idiota en los tramos de 50 pasándolos a 60 o en los de 70 circulando a 80) les he tenido que dar la razón porque la tenían y no es que me sancionen porque les da la gana, sino porque yo lo estaba haciendo mal.

Pero este ejemplo de la velocidad es válido para el asunto que tratamos. Podemos debatir si es lógico que los radares y las patrullas se sitúen donde saben que los conductores vamos ligeritos en lugar de estar donde hay peligro, y es una discusión más que válida. Es innegable que hay un factor de búsqueda de recaudación en un radar situado en medio de una recta infinita, con visibilidad y donde no ha habido un accidente desde que los viajeros iban en burro, pero también es indiscutible que si no te pasas de la velocidad marcada no te sancionan.

En el caso que nos ocupa, que es la protección del patrimonio, pasa un poco lo mismo. Claro que hay diferencias entre que te saque una foto un radar (bueno, técnicamente se la saca al coche, ni siquiera al conductor) y que te graben haciendo tu vida diaria por la calle. Lo segundo es una intromisión en la vida privada de difícil aceptación, pero también es un sapo que no estoy dispuesto a tragar que se carguen nuestro patrimonio común impunemente.

Lugo Monumental, la entidad que tengo el honor de presidir, ha coincidido en estos días con el PP en la demanda de instalación de cámaras, con Lugonovo en su reclamación de que aumenten las patrullas a pie y con el BNG en que se solicite que la fuente de San Vicente sea declarada BIC. Creo que en los tres casos hemos andado más ligeros que los partidos políticos ya que solicitamos las medidas antes que cualquiera de ellos, pero estoy seguro de que no nos han “copiado” sino que simplemente hemos coincidido, y es lógico porque tampoco hay mucho más que rascar.

Hay diferencias en algunos puntos. Lugonovo por ejemplo está contra las cámaras de vigilancia, porque asegura que no sirven de nada para proteger sino solo para sancionar a posteriori. Tienen parte de razón, ya que la cámara en sí no es más que un elemento disuasorio y un método de prueba a usar una vez que ya ha pasado algo, pero no me digan que no nos habrían servido de mucho las imágenes que demostraran qué pasó hace pocas navidades cuando un vehículo atropelló y mató a un pobre señor mayor en la Plaza del Campo. El que lo hizo hoy se pasea por ahí sin consecuencia alguna, igual que los vándalos que tiraron al suelo la imagen de San Vicente, que nos costó 6.000 euros restaurar, por poner dos ejemplos bastante evidentes.

A nadie le hacen gracia las cámaras, pero son un mal menor si se usan bien.
El problema, como les decía el lunes, no es tanto si hay cámaras o no sino cómo se usan las imágenes. La propuesta elevada por nuestra asociación es que tengan un sistema cerrado de almacenaje de imágenes durante un tiempo prudencial (un mes es lo habitual en estas cosas) y que solo se pueda acceder a ellas cuando hay una denuncia y con la supervisión de un juez. No le veo problema alguno a esto, la verdad.

Otra postura más radical es la de otras organizaciones, que hablan de represión y cosas así. Me llama la atención la supuesta alergia de estos libertarios de salón a un sistema que no tiene otro objeto que poder revisar pruebas si ocurre algún suceso. Supongamos, por ejemplo, que hay una agresión sexual… ¿llamamos entonces “represión” a tener una prueba de lo sucedido? ¿Recuerdan ustedes las imágenes del juicio contra "la Manada" que demostraban que la chica salió temblando y llorando del portal? Si esas cámaras evitan una situación así ¿no les damos la bienvenida y estaremos precisamente pidiendo que pongan una en cada calle? Insisto, siempre bajo el sistema de grabación cerrada y solo accesible en caso de que pase algo…

Publica hoy La Voz de Galicia que unos simpáticos se dedican a arrancar piedras de la Muralla para tirarlas al cristal del vicerrectorado y que los daños superan ya los 10.000 euros. ¿Es a esa gente a la que defienden cuando les “reprimen” las cámaras? ¿Y no son capaces de ver que no tiene nada de malo “reprimir” ciertos comportamientos? No estamos hablando de que suban a Youtube un vídeo de un señor metiéndose el dedo en la nariz, sino de delitos. Supongo que cuando se publicaron las imágenes de la Cifuentes y las cremas no pensaron en su intimidad, sino en el delito cometido, pero claro, no era “de los suyos”.

Nos hablan del Gran Hermano y esas cosas. Estos antisistema de pacotilla no quieren ser conscientes de que mayoritariamente, si no todos, llevan en sus bolsillos unos complejísimos ordenadores con localizador GPS y conexión continua a servidores de grandes empresas que, esas sí, trafican con sus datos como si fuera cocaína. Se abren perfiles en redes sociales con nombres falsos, pensando, los muy cándidos, que no es posible saber quiénes son, como si Facebook no almacenase la dirección IP de sus teléfonos móviles en cada acceso…

Pensar que las cámaras de seguridad son "represivas" y ceder tus datos a diario
a las grandes corporaciones de redes sociales es contradictorio...
Ese sí es el Gran Hermano, porque qué quieren que les diga, cuando Orwelle escribió su libro (muy citado pero poco leído, me parece a mí) no creo que estuviera pensando en la policía local de una pequeña capital de provincias preocupada por defender a sus ciudadanos y su patrimonio. Creo que más bien se refería a lo otro, al entreguismo que bajo un iPhone, un Samsung o un Xiaomi para los más “rebeldes” (ya sabemos que China es el paraíso de las libertades) todos hacemos de nuestra intimidad.

martes, 9 de octubre de 2018

Cuando Montserrat Caballé estuvo en Lugo


Mi memoria es la que es, y no retengo los años en que sucedieron exactamente las cosas, pero debió de ser a principios de los 90 cuando Montserrat Caballé vino a Lugo y concedió solamente dos entrevistas: una a un medio de comunicación nacional y otra a la revista del Instituto A Nosa Señora dos Ollos Grandes (el “femenino”, para entendernos) en la que tuve el privilegio de ser yo su entrevistador.

Viendo hoy las preguntas que le hice reconozco que siento algo de sonrojo. Hay cosas que un “yo” adolescente le preguntó a la más grande de las cantantes de nuestra historia reciente que hoy no se me pasaría por la cabeza plantearle, pero a las que contestó con la elegancia y sin mostrar la más mínima incomodidad, riéndose y, hoy lo entiendo, superando la tentanción de ser condescendiente.

Fue en el Gran Hotel, en uno de los sofás de su planta baja, donde atendió mis preguntas con una continua sonrisa de la que lamentablemente no guardo foto alguna. De aquella no había móviles con cámara. Su representante me aseguró que nunca cedía ante peticiones de medios “pequeños”, y mucho menos de algo como una revista escolar, pero que le había conquistado que la tarjeta en que solicitaba la entrevista iba acompañando a una docena de rosas. La imaginación al poder.

El concierto tuvo lugar aquella misma tarde y aunque hace treinta años recuerdo el Gustavo Freire a reventar y a “La Caballé” acompañada únicamente de un virtuoso pianista. Fue un concierto maravilloso en que me quedó grabada su interpretación de “O mio babbino caro”, una pieza de Puccini que cuenta la terrible historia de una mujer que pide permiso a su padre para casarse con el hombre al que ama y que incluso amenaza con el suicidio si es rechazada.

Montserrat Caballé fue sin duda alguna la voz de oro de varias generaciones, quizás algo empañada por sus problemas con el fisco, sí, pero a la Historia pasarán sus grabaciones y su imagen como mito lírico, lo otro será una mera anécdota a pie de página.

lunes, 8 de octubre de 2018

Necesitamos cámaras de seguridad (¡qué triste!)

Las grietas y el vandalismo pueden acabar con esta fuente si no andamos con cuidado.

La fuente de San Vicente, un elemento que da personalidad y vida a la que probablemente sea la plaza con más encanto de la ciudad, se ha visto envuelta una vez más en lo que podría haber acabado en desastre, sobre todo si uno se fija en las grietas que ya presenta la base de la fuente. 

En esta ocasión, gracias a las redes sociales, hay vídeos en que se ve claramente quiénes son los cafres que han jugado con el patrimonio de todos en una acción que refleja no solo inconsciencia, sino un absoluto desprecio a nuestra historia común y nuestros monumentos, de los que somos únicamente usufructuarios, ya que tenemos la obligación de mantenerlos para el futuro. 

Se ve que un atropello mortal y los graves daños causados a una escultura que llevaba sin molestar a nadie 250 años - por cierto, cuestiones aún no aclaradas - no son suficientes para que las autoridades tomen una decisión que ya está tardando demasiado: la instalación de cámaras de seguridad en el recinto histórico. Como liberal, me cuesta mucho trabajo aceptar que se vigile a la gente en la calle, pero no nos están dejando otra salida. 

La cuestión, creo yo, no está tanto en si se graba o no se graba, sino en qué se hace con esas grabaciones. Si las imágenes captadas solo son accesibles cuando pasa algo y hay que llevar a cabo una investigación, y todo ello está supervisado por un juez, no le veo mayor inconveniente a que se instale un dispositivo que registre las imágenes y las guarde durante un tiempo razonable, hasta que se autodestruyan si no son necesarias. 

No hablamos, por tanto, de tener a un señor mirando a unas pantallas durante 24 horas al día, lo que además de un disparate económico y un despilfarro de personal policial, del que aparentemente no andamos sobrados a la vista de su escasez en las calles, tiene sus peligros porque todos recordamos lo que pasó con la cámara de la puerta de San Pedro y el espionaje a una pareja que se alojaba en un hostal cercano. 

Lugo no es una ciudad especialmente conflictiva, y gozamos de la tranquilidad que se disfruta en las urbes de pequeño tamaño, pero eso no quiere decir que no pase nada y que no se puedan tomar medidas para que, al menos, el que la hace la pague.



Artículo publicado en El Progreso del 8 de Octubre de 2018

jueves, 4 de octubre de 2018

¡Felices fiestas de San Froilán!


Parte del cartel de las fiestas. Muy bonito este año la verdad.
Por mucha empatía que uno quiera tener, hay situaciones que son incomprensibles para aquellos que no las sufren. Probablemente el asunto de las agresiones sexuales es muy complicado de interiorizar para los que no somos mujeres, e incluso para algunas de ellas que nunca se han sentido amenazadas directamente. Pero la realidad es la que es, y tozudamente nos enseña que las campañas de sensibilización no han servido de gran cosa porque sigue habiendo agresiones día sí y día también.

La medida tomada con los autobuses nocturnos durante las fiestas (fuera de esa época es complicado porque no los hay) en que se harán paradas “a la carta” para mujeres intentando así minimizar el riesgo que puede suponerles el ir andando de la parada a su portal a altas horas de la madrugada me parece acertada. Tanto es así que si es posible hacer algo similar me sorprende que no se lo planteen durante todo el año, y en horario diurno, para personas con dificultades de movilidad, sobre todo mayores.

He leído comentarios totalmente disparatados de gente que dice con ligereza que “se vayan antes para su casa” como si pasado un límite horario fuera menos grave una violación, o se lo tuvieran merecido, o se lo anduvieran buscando o como quieran decir la tontería, lo cual me parece tan sumamente salvaje que mejor no le dedicamos ni un segundo más que para reflexionar sobre la estupidez del mensaje que compara a las mujeres con Gremlins, a los que, como todos recordamos, no se podía alimentar pasada la medianoche.

El Ayuntamiento ha hecho dos cosas bien en estas fiestas, una es eso de los autobuses y otra poner una iluminación aparentemente decente (aún no la ví encendida pero tiene buena pinta). Aplaudo pues a la concejalía de Carmen Basadre por lo de las luces (es sin coña, para una vez que hace algo bien es un placer poder felicitarle). Confío en que para Navidad tengamos un nivel tan bueno o mejor incluso, aunque siguen sin sacar a concurso el tema así que no es que sea muy optimista, para qué les voy a engañar.

El programa festivo es normalito tirando a bajo. El concierto de Hombres G probablemente sea el plato fuerte de las fiestas, como si estuviéramos en 1987, y Rozalen es otro atractivo que al ser el domingo se quedará en una cuestión más bien local porque los que viven en otras ciudades y tienen que madrugar es difícil que vengan en masa, pero bueno, al menos suena. El resto ni idea. Sé quiénes son Los Gofiones porque le gustan mucho a mi madre y porque últimamente están abonados a Lugo, como cuando en los 80 no salía de aquí Mocedades, y poco más. Tengo curiosidad por ver si un año más tendremos un montón de conciertos de veinte personas (me refiero al público asistente, no al número de artistas que está en el escenario).

El pulpo, que no falte. Foto: La Voz de Galicia
Si les digo la verdad creo que el Ayuntamiento equivoca la organización del San Froilán de cabo a rabo. Como ya he escrito alguna vez las nuestras son las fiestas de pueblo más grandes del mundo, y como tales hay que apoyarlas. ¿Por qué no podemos tener una feria de ganado como dios manda, repetir aquellos desfiles de vacas…? Tirar de nuestros orígenes, de la tierra y el campo que nos sigue dando la vida y el sustento no tiene nada de deshonroso, al contrario creo que es algo de lo que estar orgullosos. Para fiestas “urbanitas” ya tenemos el Arde Lucus, aquí yo me iría más a lo rural.

En fin, a ver cómo va la cosa. Les deseo a todos un muy feliz San Froilán y unas fiestas de las que difrutar algo que, como cada año, haremos en masa (aunque no tanta como nos dicen siempre que hacen esa “contabilidad creativa” de asistentes) si el tiempo lo permite.

¡Felices fiestas!

miércoles, 3 de octubre de 2018

Faltan marquesinas para los autobuses de Lugo

La parada de autobús de Humanidades, sin marquesina ni atisbos de tenerla.
En mis tiempos universitarios el estudiante que tenía coche era un privilegiado que llamaba la atención por lo escaso de la situación. Lo normal era utilizar el de San Fernando (un ratito a pie, un ratito andando) o el transporte público si te quedaba lejos la facultad, como era mi caso. Yo vivía en el barrio de Vista Alegre de Santiago y mi centro estaba en el otro Campus así que dependía de la puntualidad del 4 para llegar a tiempo a clase. Hoy las cosas no son iguales y hay muchos más alumnos con vehículo particular que dependen menos del autobús que antes, pero sigue siendo una cuestión que está lejos de ser la más habitual, así que el transporte público continúa suponiendo un tema relevante para los estudiantes.

Al igual que en Santiago en Lugo llueve lo suyo. Bueno, quizás “al igual” sea excesivo porque en la ciudad del Apóstol empieza a llover un jueves y para de llover en marzo, pero nos entendemos. Esto no es Málaga precisamente, y las condiciones climatológicas no son las más propicias para permanecer en la calle sin un lugar donde guarecerse… y ahí precisamente es donde hace hincapié un correo que me ha enviado un lector pidiéndome que trate el tema de las marquesinas de autobús en Lugo, o mejor dicho la falta de ellas.

Hay un sitio especialmente significativo sobre este asunto, que es la gran explanada que está frente a la facultad de Humanidades. Un lugar grande, desangelado, donde el viento sopla con una fuerza intensa… y donde no hay ningún sitio donde ponerse a cubierto cuando esperas el autobús. No es el único de la ciudad ni mucho menos, pero como es el que me han pedido que mire con detenimiento, me centro allí.

Paran varias líneas de autobús allí, concretamente las 1, 7, 10 y 12, que dan servicio a los estudiantes de varios centros universitarios como el ya mencionado de Humanidades, pero también la escuela de Enfermería e incluso a los usuarios de As Pedreiras. Como es habitual en la ciudad, las cuatro líneas pasan a las horas en punto salvo la 12 que también lo hace a las horas y media. Es ridículo que solo haya frecuencias de media o una hora y que de repente veas llegar un trenecito de autobuses que ocupan toda la explanada, cuando lo lógico sería que organizasen los horarios para que pasaran cada 15 minutos, pero ese es otro asunto (aunque relevante, claro).

Es habitual ver a los estudiantes refugiándose en la entrada de Humanidades mientras no llega el autobús, porque no hay otro sitio donde protegerse de la lluvia, el viento o incluso del sol cuando cae de plano. ¿Tan complicado es poner una marquesina? Ahí no hay argumentos por falta de espacio, visibilidad o cualquier otra excusa chorras que se quiera dar. Ahí hace falta una marquesina y hace falta ya. Sé que es una cuestión prosaica, del día a día, algo práctico que no gusta a los líderes políticos porque hacerse fotos en una cosa tan vulgar no da votos, pero es importante para los usuarios.

Apoyar a los estudiantes es mucho más que poner contenedores y hacer la vista gorda mientras vomitan y mean en los portales en la fiesta de la Carballeira. De hecho es cualquier cosa menos eso, que es una actividad minoritaria que estoy seguro que la mayoría no hace pero que al final marca a todo el colectivo. Como mojarse cuando llueve.

martes, 2 de octubre de 2018

Los tesoros ocultos de Lugo

La restauradora Vania López muestra las pinturas.
Fotograma del vídeo publicado por La Voz de Galicia (www.lavozdegalicia.es/lugo)
Un edificio como la Catedral de Lugo, de tantos siglos y que fue el epicentro de la vida de la ciudad durante muchos de ellos, por lógica ha de contener cientos o miles de historias de todo tipo, la mayor parte desconocidas. Pero también estoy seguro de que encierra todavía muchísimos secretos más tangibles, huellas de su largo pasado que han permanecido ocultas por diversas circunstancias.

Una de esas huellas salió a la luz en estos días. Unas pinturas que yo diría que son barrocas, lo que permitiría fecharlas entre el siglo XVII y principios del XVIII (como me equivoque mi antigua profesora de arte, Rosa Piñeiro, me mata), de angelotes en la capilla del Ecce Homo de nuestra principal sede eclesiástica. Estuvieron durante sabe dios cuánto tiempo ocultas tras una capa de cal y pintura que, a su vez, tenía delante un retablo.

La restauradora Vania López se está encargando de devolverle su color y su vida para que tengamos un punto más al que atender en la Catedral, como si ya fueran pocos los que tenemos con el retablo de Cornelius de Holanda, el impresionante coro, o los paseos por las cubiertas y las torres, por no irme a los lugares más conocidos como el altar mayor o la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes. Y eso sin poner un pie en el Museo Diocesano, del que ya les hablé cuando reabrió y que merece mucho la pena.

Lugo es una ciudad milenaria, cargada de tesoros ocultos y de historia desconocida cuyos vestigios poco a poco fueron destruidos por ignorancia o por avaricia, dejándonos unos pocos restos que a día de hoy hemos aprendido a respetar y atesorar.

Cada vez que alguien hace una obra en el casco histórico se aterra pensando en que vengan “los del pincel” y le paren todo durante años porque aparece una botella de 1935, pero el problema no está ahí, en la paralización en sí misma, sino en quién asume el coste.

Verán, la Universidad de Santiago encontró durante las obras del Vicerrectorado la Domus del Mitreo. Dentro de cien o doscientos años nadie recordará la intención inicial de hacer allí un auditorio pero podrán seguir admirando un yacimiento arqueológico fantástico. Lo malo es que si en vez de a una administración le hubiera tocado el tema a un particular probablemente se habría arruinado por los costes y ahí es donde está la injusticia.

El patrimonio histórico es un elemento común que hay que encontrar, excavar, conservar, proteger y difundir, pero también hay que pagarlo entre todos para que no se cargue injustamente a quien “le ha tocado” porque tampoco le van a dejar quedarse lo que aparezca, lo cual es el colmo de la injusticia. Esa teoría del “paga tú que me lo llevo yo” no encaja.

Recientemente unos amigos de Ferrol vinieron a Lugo y se encontraron con una ciudad muy diferente de lo que pensaban. La Muralla, la Catedral y el casco histórico sorprenden mucho a todos los que nos visitan, lo cual se puede leer como un éxito de la ciudad y un fracaso de su promoción turística, ya que como pueden imaginar solo te sorprende lo que no conoces.

En fin, volviendo al inicio, tenemos desde ahora algo más que ver en la Catedral y así, pasito a pasito, piedra a piedra, se va poniendo en valor una ciudad que es inmerecidamente desconocida.

lunes, 1 de octubre de 2018

Jarro de agua fría en el estreno del Breogán

Mientras intentaban arreglar el problema...
Mi relación con el baloncesto es bastante escasa, porque el deporte no es lo que más me gusta del mundo ni como practicante ni como observador, y eso que mi familia es muy fan del Breogán y de hecho el padrino de mi bautizo fue un conocido jugador del equipo en los años 70, Alfredo Pérez (máximo anotador de la liga en los años 1970 y 1973). No ayudó que de pequeño me obligaran a bajar al Pabellón, donde me entretenía en el bar jugando al Phoenix porque me aburría soberanamente con los partidos de baloncesto. 

Sin embargo, como lucense, me interesa lo que le ocurra a los equipos locales e incluso intento echar una mano a alguno como el EMEVÉ, ya que doy por sentado que la potencia de Lugo en temas deportivos es algo a incentivar y a valorar, y por eso me preocupé ayer con la suspensión del partido del Breogán por un tema técnico. La cuestión es que no funcionaron las pantallas ni los cronómetros de posesión (creo que se llaman así…) con lo que primero el inicio se retrasó y luego se suspendió el partido.

Según contaban los que estuvieron en el Pabellón, se buscó una solución de urgencia, con unos cronómetros que se instalaron a pie de pista y que funcionaban, pero el otro equipo no quiso aceptar el apaño y optaron por la suspensión, cosa que sinceramente es como poco llamativa. ¿Hasta ese punto dependemos de la tecnología que no nos fiamos, ya no digo de un tío con un reloj en la mano y un papel donde ir apuntando las cosas, sino del sistema que había instalado hasta la semana pasada? Ya sé que ahora todo es más profesional y esas cosas, pero debería haber un sistema más rudimentario de emergencia que impida que los equipos no puedan jugar cuando es posible físicamente hablando y miles de personas se lleven un chasco de narices y no puedan ver el partido.

Como no entiendo muy bien de estas cosas es probable que el nuevo dispositivo sea obligatorio por las normas de la competición, pero también es de recibo que cuando hay una situación imprevista se pueda optar por lo que se tenga a mano para tirar para adelante. Contaban ayer en una red social que en un partido entre el Lugo y el Racing de Santander con el campo nevado, como no había pelota de color se pintó una de negro y jugaron. Se despintaba cada poco pero bueno, hubo partido (que el Lugo ganó 3-0 por cierto).

La dependencia de la tecnología es brutal. Lo que hasta hace unos años era una paletada (ir hablando con el móvil por la calle) o una grosería (ponerte a mirar la pantalla mientras estás con otra gente) lo tenemos hoy tan asumido que nos sale sin querer y nos extraña lo justo.

La afición se llevó un chasco considerable. Foto: Gigantes
La pena es que al Breogán le va a caer una multa por todo este asunto y, qué quieren que les diga, que la única persona que es capaz de arreglar la avería esté en Argentina durante el primer partido oficial del equipo en su retorno a la máxima categoría me parece mal por parte de la empresa que se encarga del mantenimiento. Vale que los marcadores funcionaban unos días antes y que puede que la culpa fuera de algún chisme que conectaron un ratito antes del partido y que mandó toda la instalación a tomar por saco, pero lo suyo es que haya un persona encargada de vigilar qué se conecta y cómo se hace para evitar estas cosas.

No se trata de ser comprensivos con la avería, que eso pasa en cualquier parte y no se puede controlar, sino en cómo se ha gestionado el problema, y la empresa encargada no ha estado muy fina, más bien lo contrario.

En fin, ahora a intentar minimizar daños y que el partido se juegue en cuanto puedan los dos equipos… y que la multa no sea excesivamente gorda.