viernes, 19 de julio de 2019

Por fin una oficina de Turismo en un sitio lógico

Fantástica ubicación para la oficina de Turismo, un gran acierto. Quizá le falta algún cartel indicativo de lo que es.

Hay cuestiones de sentido común que en ocasiones se dejan de lado por motivos poco acertados como los razonamientos de “rentabilidad política”, un concepto muy usado en Lugo a pesar de que las pruebas demuestran de forma reiterada lo absurdo del planteamiento.

Por ejemplo, emperrarse en hacer un museo subterráneo, el MIHL, donde Cristo perdió el mechero es una chorrada que nos ha costado 11 millones de euros a los lucenses, más los muchísimos euros anuales que cuesta el mantenimiento del bodrio, y todo porque había que hacerse los interesantes y “llevar el turismo a los barrios” cuando el visitante apenas pasa unas horas en la ciudad, un asunto que no se ataja convenientemente.

Otra de las manías absurdas de nuestras administraciones (aquí comparten culpas tanto la Xunta como el Ayuntamiento) es la de poner las dos únicas oficinas de turismo que teníamos a escasos metros una de la otra, y convertir su localización en una divertida gincana para que quienes buscan asesoramiento turístico pierdan media mañana encontrando el supuesto punto de información para quienes no conocen la ciudad. Otra tontería, basada en la boba idea de que “así visitan la Tinería”, como si los de fuera estuvieran pensando en irse a hacer selfies en Aceña de Olga.

Afortunadamente la entrada del BNG en el Ayuntamiento ha traído un poco de “sentidiño” a este asunto, y toca felicitar a la misma concejalía que criticaba hace un par de días por otro tema: han puesto una pequeña oficina de información turística en el sitio más evidente, obvio, cómodo y visible que se podía: la plaza de España, justo frente al Ayuntamiento. A los visitantes hay que ayudarles, no volverlos locos preguntando dónde se puede conseguir un puñetero plano de la ciudad. Eso parece que hasta ahora nadie lo entendía.

La primera oficina de turismo municipal que recuerdo la instaló Joaquín García Díez en una de las oficinas del propio Ayuntamiento (la primera entrando a la izquierda) en el edificio viejo, el de toda la vida. Era un sitio perfecto, porque es donde te la esperas encontrar. La ubicación actual, en la calle, tiene ciertas ventajas para el turista, ya que es más visible todavía y encima te permite tener horarios más generosos que los de la casa consistorial. El único “pero” que le pongo es que el personal debe pasar un calor terrible en la palloza en que los han metido, pero bueno, hay sistemas para todo.

Otras ubicaciones razonables para la oficina, y que no supondrían poner nuevos armatostes, son uno de los fielatos de la Muralla (en la Aguirre por ejemplo sería fantástico, porque hay mucho espacio y hay dos) o el abandonado quiosco de la Plaza de España, que encima tiene baño (también cerrado lamentablemente), pero el sitio elegido es incluso mejor que estos.

Ayer me acerqué al puesto para ver de qué iba y vi interesantes folletos: uno sobre las visitas turísticas a la catedral, otro sobre la red de museos municipales y otro sobre las ventanas arqueológicas de la ciudad. Muy interesantes. La única cosa que no me convenció es que solo los tenían en gallego porque, según el chico que informaba muy amablemente, “se han terminado en castellano”. Habrá que imprimir más, pues, ya que se ve que la demanda es mayor.

Sería interesante quizás abrir la oferta informativa a las demás administraciones y tener folletos completos que incluyan los demás museos (sobre todo el Provincial), la Muralla y esas cosillas que hay por ahí, e incluso estaría bien que las guías de Lugo pudieran tener allí algún tipo de información con sus tarifas, pero como me parece que esto se instaló hace poco tiempo vamos a darles un voto de confianza.

Lugo aspira a mimar al turismo y este es un primer paso en la dirección correcta. Que la oficina esté en un sitio visible es fundamental.

Felicidades a la concejalía responsable de turismo.

jueves, 18 de julio de 2019

Que se mueran los perros

Su mirada lo dice todo. Foto: La Voz de Galicia
Pasó la campaña y con ella las promesas que se daban como hechos quedan en el limbo de las posibilidades. Algunas son cuestiones menores, sin gran importancia, pero de otras dependen, literalmente hablando, vidas.

La Diputación anunciaba en febrero a bombo y platillo que al mes siguiente comenzarían las archiprometidas obras de ampliación de las instalaciones de la Protectora de Animales de Lugo, una entidad que está saturada y que refleja la miseria de una especie, la nuestra, que domestica a otras para después abandonarlas y dejarlas morir de hambre o atropelladas por un camión.

Marzo era el mes en que se fijaba el inicio de las obras, y según el pliego de cláusulas tenían cinco meses para completar las obras, algo razonable teniendo en cuenta que a partir de octubre comienza el mal tiempo y los animales acogidos por la Protectora pasan unos inviernos terribles en las instalaciones actuales, donde el agua se congela para que se hagan una idea del frío.

Pero acabó el periodo electoral y los tiempos se relajan. Ya no hay que poner buena cara para las fotos, salvo para las de los pactos claro, y se hace la pelota a los partidos que tienen en su mano la llave de la caja de Pandora en lugar de a los votantes. Cuatro años de tranquilidad, de poltrona y de poder absoluto hacen que uno se tome con más pachorra las promesas que hace unos pocos meses eran necesarias para la provincia como el agua para las plantas.

Y así estamos. No se ha movido una piedra. Y ya han pasado marzo, abril, mayo y junio. Tenían que estar terminándose unas obras que aún no han supuesto la colocación de un solo ladrillo.

Parafraseando a la canción, podemos decir "que se mueran los perros". ¿Qué más da? Si total, abandonamos y matamos a los perros, ¿a quién le importa que esos pobres animales sufran un invierno más hacinados porque esta sociedad no es capaz de asumir sus responsabilidades?

A veces damos asco como especie, la verdad.

miércoles, 17 de julio de 2019

Aún estamos a tiempo



Anteayer les hablaba de la importancia de no cerrarse a nuevas formas de hacer lo que crees saber hacer, y hoy sigo por ese camino, porque, casualidades de la vida, me ha coincidido hace pocas horas ir a una presentación de un trabajo de fin de máster que se basa en esa idea.

Rosa Rey, a la que conozco desde hace un par de semanas nada más, presentó su tesis de fin de máster proponiendo un sistema de enseñanza que se aleje de las típicas clases en formato “magistral” (el profesor habla y los alumnos escuchan) dando una vuelta de tuerca al tema y apostando por la implicación en primera persona de los estudiantes en un proyecto concreto, relevante y del mundo real.

Propuso como piedra angular de su formato la disparatada idea de trasladar la estación de autobuses a una ubicación incómoda y más alejada del grueso del núcleo urbano, bajándola a la estación de tren donde, como ya sabemos, nadie va andando porque es incomodísima.

Lo mejor del trabajo de Rosa es que pretende inculcar en el alumnado algo cada vez más escaso: la visión crítica, la idea de que no porque nos den una única solución ha de ser la mejor, y que hay que preguntarse desde todos los puntos de vista si un gran proyecto es bueno por el simple hecho de costar muchos millones.

En Lugo hemos tenido ideas espantosas que no se llegaron a realizar por falta de presupuesto, como el derribo de la Muralla de Lugo que hoy protegemos como a una hija, y otras igualmente inútiles que sí se llevaron a cabo como el MIHL, un ridículo edificio que no tiene uso alguno y que nos ha costado 11 millones de euros que están literalmente enterrados. Ahora estamos a tiempo de evitar otro dispendio en algo que empeorará nuestros servicios y para ello lo fundamental es analizar el tema objetivamente, como propone Rosa Rey.

Quizá si hay que gastar fondos de la Unión Europea en mejorar nuestras instalaciones sería adecuado plantearnos soterrar la estación de autobuses, de forma que se haga esa gran plaza con la que algunos están obsesionados pero sin sacrificar para ello un servicio ubicado en un lugar cómodo y útil. Pero hacer una tontería porque tienes el dinero para ello no es un argumento, es una bobada.

Aún estamos a tiempo, y lo estaremos hasta que le metan la piqueta a la Estación de Autobuses.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 16 de Julio de 2019

martes, 16 de julio de 2019

Pues empezamos bien con Cultura

Def con Dos, el grupo cuyo vocalista fue condenado por el Supremo por un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, en el cartel del San Froilán
Les juro que pensaba ir en positivo, pero poco ha tardado el BNG en liarla con cuestiones ideológicas chirriantes. Menos de un mes en sus cargos y su primera medida relevante en el ámbito cultural ha sido contratar para este San Froilán a un grupo, Def con Dos, cuyo líder ha sido condenado por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas de ETA y los GRAPO, ahí es nada.

Vamos por partes. Maite Ferreiro, la concejala de cultura, ha jugado la carta de la defensa de la libertad de expresión, y pocas personas encontrarán ustedes más favorables a la sacralización de ese derecho que yo. De hecho la condena de ese señor me parece un disparate porque decir ciertas cosas lo hace a uno un imbécil pero no un delincuente. Sin embargo, el Tribunal Supremo opina de forma diferente y como nos pongamos a tomarnos las sentencias como nos venga en gana, mal vamos. Lo que no puede uno es esgrimir la justicia cuando le conviene y, cuando no, decir que no hay que tener en cuenta las sentencias.

La pregunta que hay que hacerse, sin embargo, no va de si un Ayuntamiento puede o debe contratar a un grupo marcado por una condena penal de este calibre, ese es otro debate. La pregunta que está detrás de todo esto es si la cacareada libertad de expresión que se arguye es real o un simple artificio para justificar que, en el fondo, se considera que hay “delincuentes buenos” y “delincuentes malos”, o que existen incluso “asesinos buenos” y “asesinos malos” ya que en el realidad se justifica a quien se ríe de Ortega Lara, un tío cuyo gran crimen que merece el escarnio fue ser secuestrado por ETA durante 532 días.

No es cierto que se defienda la libertad de expresión, sino que se avala la de una cierta ideología, una postura concreta, una visión en que se ve lícito cachondearse de víctimas de actos terroristas pero no de otros delitos.

¿Estaría dispuesta la concejala de cultura, no ya a contratar sino simplemente a ceder un espacio público municipal a la Fundación Francisco Franco para una conferencia? ¿Le parecería correcto traer a las fiestas patronales a un condenado por humillar a la víctima de la Manada o a cualquier otra de una agresión sexual? Si la respuesta es negativa, ¿considera la concejala que es más justificable matar a una persona o encerrarla casi dos años en un zulo que violarla? Incluso sin entrar en cuestiones delictivas, ¿permitiría a Hazte Oír aparcar su autobús en una plaza pública para difundir su mensaje?

Si defendemos la libertad de expresión hay que hacerlo tanto con lo que nos gusta como con lo que nos asquea porque de lo contrario no es cierto que sostengamos ese principio, es que lo prostituimos según nos convenga para acercar el ascua a nuestra sardina.

Han entrado en un terreno resbaladizo del que huyeron con habilidad durante la campaña electoral y que espero que no frecuenten porque es preocupante la manía de tildar a los demás de fascistas mientras no se defiende la libertad de expresión sino “una” libertad de expresión. De hecho, me pregunto si su concepto me cubre a mí también por criticar la postura del BNG en estas primeras actuaciones al frente de la concejalía de Cultura o con esto ya soy “de la extrema derecha”, que es la etiqueta que se pone a todo el que no dice amén a los postulados de los grupos de izquierda.

lunes, 15 de julio de 2019

No siempre sabes hacer lo que crees saber hacer

Café con leche con hielo
Llevo un par de semanas de vacaciones del blog pero ahora espero recuperar la normalidad, y hoy voy a empezar por hablarles de un tema intrascendente pero que creo que ilustra bastante bien lo importante que es tener la mente abierta a nuevas ideas y propuestas.

Verán hace unos días en un local de San Vicente del Grove, concretamente el Asador D’Pepe que está justo frente a la playa de Ospiño, en que se permite llevar perros (ahora entenderán qué hacía yo allí), pedí un café con leche con hielo y me pusieron exactamente eso, un café, con leche con hielo. Es decir, un café solo y un vaso de leche fría con cubitos de hielo.

Me llamó mucho la atención y me pareció una ocurrencia, y hasta subí a Facebook una foto con un comentario irónico… que me tuve que comer (beber sería más apropiado en este caso) cuando probé el invento. Muy rico.

Tiene toda la lógica del mundo ponerlo así. Para empezar es ridículo calentar la leche para después enfriarla, pero por otro lado sí tiene lógica que el café se sirva caliente para disolver el azúcar y porque, además, el café se hace en caliente. Además, si la leche está fría y con el hielo, cuando le echas el café se mezcla todo perfectamente pero sin deshacer tanto el hielo como cuando te ponen un café con leche y un vaso con hielo. Un acierto.

La moraleja de todo esto es que es importante no cerrarse a las nuevas formas de hacer cosas, incluso las que damos por sentado que hacemos bien.

Hoy recupero la actividad del blog y, aunque llevo muchos años con él, espero poder darle un aire más optimista acorde con la nueva singladura del gobierno local de Lugo.

Vamos a ello.

viernes, 28 de junio de 2019

Una moneda de dos euros para Lugo

¿Se imaginan una moneda de dos euros con Lugo como protagonista? ¿Por qué no?

Hay campañas que no cuestan un céntimo a la administración local y que puede impulsar para difundir los atractivos de nuestra ciudad, y una idea fantástica en ese sentido se presentó ayer desde la Asociación Lugo Monumental que tengo el honor de presidir.

Antes de seguir, quiero aclarar que este blog es mío, personal, no de ninguna asociación a la que pueda pertenecer, incluida la que llevo yo mismo, pero evidentemente si hablo de cosas de Lugo que me parecen interesantes y alguna entidad a la que pertenezco da un paso en ese sentido tiene lógica que lo trate, que tampoco es esto el BOE como para hablar de incompatibilidades y cosas así. Lo hacía cuando no pertenecía a ella así que no veo objeto a vetar temas por el simple hecho de que lo haya propuesto una asociación de la que soy miembro, si bien es también lógico tomarse mi entusiasmo con la debida prudencia porque no soy objetivo (aunque nadie lo es).

Entrando en materia, la propuesta es tan sencilla como efectiva si se logra: pedir al Gobierno de España que se acuñe una moneda dedicada a Lugo, la ciudad de los tres Patrimonios de la Humanidad (Muralla, Catedral y Camino Primitivo). El diseño se haría como consideren conveniente, aunque en mi opinión lo apropiado sería realizar un concurso de ideas.

Se pide que esa moneda empiece a circular en el año 2021, ya que es año Xacobeo, y así se haría valer la relevancia de nuestra ciudad en el primero de los Caminos de Santiago. No podemos olvidar que Lugo es el primer punto del Camino Primitivo desde el que se puede obtener la preciada Compostela, y que su importancia como Ciudad del Sacramento la hace un punto de inicio perfecto para cualquier peregrino.

La Asociación pedirá al Ayuntamiento de Lugo, la Diputación Provincial y la Xunta de Galicia que le remitan sendas misivas de apoyo a esta propuesta, para acompañarla con su petición de forma que la unanimidad de todas las administraciones sea un primer paso firme para conseguir un logro promocional sin precedentes.

Se han hecho sellos de Lugo, pero hoy día casi nadie manda ya cartas por correo postal, así que su impacto promocional es residual, mientras que las monedas en circulación sí son un bien popular y útil que además traspasaría fronteras y llegaría a toda Europa, ahí es nada.

Cada Estado puede emitir dos monedas al año de dos euros. Tienen una cara nacional diferente de la habitual y mantienen la común. Con la primera moneda conmemorativa en euro emitida en España, se hizo memoria del IV centenario de la primera edición de la obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

En España, desde al año 2010 se emite cada año una moneda conmemorativa destinada a bienes o lugares incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. ¿Por qué no Lugo?

Monedas de la serie de Patrimonio de la Humanidad:

2010. Centro histórico de Córdoba
2011. Alhambra, Generalife y Albaicín de Granada
2012. Catedral de Burgos
2013. Monasterio de San Lorenzo el Escorial
2014. Parque Güell
2015. Altamira
2016. Acueducto de Segovia
2017. Santa María del Naranco
2018. Casco histórico de Santiago de Compostela
2019. Centro histórico de Ávila

2021. …¿Lugo?

jueves, 27 de junio de 2019

Hoy cierran los cines de Abella, mañana abren los de Montero Ríos

Otro cine que echa el cierre, aunque en este caso era obvio.
Hoy se proyecta por última vez en los cines de Abella. Los Cristal, en la calle Montero Ríos, relevan a los del centro comercial y sus salas, que supongo que seguirán siendo las tres que tenían hace ya años (aunque se presumen remozadas, claro), sustituirán a las 7 de que disponía el único cine en activo que, hasta hoy, hay en la ciudad.

Pronto vendrá la competencia, en Las Termas, y por fin podremos empezar a ver en Lugo ciertas cintas que el monopolio existente hasta ahora, con la digna excepción de los Cines Codex (por cierto, no tengo ni idea de qué tal les va con su experiencia en la ciudad), nos traía casi por favor.

En Abella ya solo ponen una película, Toy Story 4, y poco a poco han hecho huir de allí al público igual que antes hicieron en Las Termas. Es la misma empresa, o al menos la misma gente. Los que tuvieron hace años los Cristal los cerraron y se fueron después a Las Termas, que también cerraron para irse a Abella, que ahora, completando una extraña órbita, también clausuran para volver al inicio, a la calle Montero Ríos.

Las reformas en los Cristal terminan mañana. Foto: La Voz de Galicia

A mí personalmente me gusta más la ubicación actual, que te permite ir a ver una película y cenar en un lugar decente (no me entiendan mal, me refiero a algo que no sea una hamburguesa o una pizza) sin tener que coger el coche.

Recuerdo aquellos tiempos en que tenías muchos cines donde elegir. El Gran Teatro, el Victoria, el Cine Paz, el Ronda, los multicines Dumas en la calle Castelao… Recuerdo haber visto películas en todos ellos pero curiosamente al que más cariño le tenía era al Kursal, con sus larguísimas filas de butacas con el terciopelo rojo ya medio levantado, su olor a viejo y ese encanto que ningún multicine alcanzará jamás por mucho que tengan dolby surround envolvente, 3D y la madre que los parió a todos.

Supongo que en esto se va notando la edad, en que echas de menos cosas que, objetivamente, son peores que las que hay ahora, pero que guardas con cariño en tu memoria. Pero qué quieren que les diga, era otra cosa.

miércoles, 26 de junio de 2019

¿De veras es necesario derribar el Xeral?

La "supervisión" del derribo del Xeral. Foto: El Progreso
Comienza el derribo del viejo hospital de Lugo. Es el fin de una era, y eso se supone que es bueno porque hay que avanzar. El problema es que las eras ya no son lo que eran, permítanme la aliteración.

El antiguo Xeral fue inaugurado en 1975, y tardó muchísimo menos en construirse de lo que están tardando en derribarlo. Han estado casi nueve años desde la inauguración del HULA en noviembre de 2010 dando vueltas a qué hacer con el muerto que les quedó en el barrio de la vieja residencia, y tras muchas cábalas han llegado a la conclusión que desde el principio era obvia: un centro de mayores, un Punto de Atención Continuada (PAC), y como novedades la futura nueva comisaría de la Policía Nacional. Para ese viaje no hacían falta nueve años de alforjas, la verdad.

Pero en lo que me quiero centrar hoy no es en lo que viene sino en lo que se va.

Lugo es una ciudad que cuenta con monumentos históricos como la Muralla romana, la Catedral de origen románico (con posteriores modificaciones góticas, barrocas e incluso neoclásicas) y multitud de monumentos y edificios que han visto pasar generaciones de ciudadanos por sus fachadas durante siglos. Sin embargo también es una ciudad que derriba sin piedad inmuebles construidos hace relativamente poco tiempo.

No tengo ni idea de si el Xeral podría haber sido reciclado para albergar algunas instalaciones, pero me cuesta creer que sea más rentable económicamente tirar con todo y empezar de cero. Más rentable políticamente sí, claro, porque las fotos de hoy con el Presidente de la Xunta “supervisando” el derribo (siempre me hace gracia lo de la “supervisión”, como si los cargos públicos tuvieran que cerciorarse en persona de que se hacen las obras), y las de dentro de unos meses con la colocación de la primera piedra, la inauguración, la puesta en funcionamiento y demás no tienen precio para una campaña electoral.

Es que el edificio tiene aluminosis”, me dirán. Pues vale. Pero para eso hay soluciones. O el edificio ya estaba en un estado que lo hacía inestable (cosa que dudo porque se tomaron con bastante pachorra su desalojo) o se pueden tomar medidas para que dure muchos, muchísimos años más en pie sin riesgo alguno.

Responde a criterios técnicos”, me podrán argumentar. Y puede ser cierto o no. Los técnicos normalmente responden a las preguntas que se les plantean. Si uno orienta su pregunta a “¿cree que es mejor tirar o rehabilitar?” a un arquitecto, probablemente éste se inclinará por lo primero, porque a todos nos gusta dejar huella en la historia y firmar la construcción de un nuevo mamotreto. Si en cambio le pregunta directamente “¿cuál es la mejor solución para salvar este edificio?” probablemente la respuesta sea muy diferente.

La vieja FRIGSA, inaugurada por Franco en 1956 y derribada en 2002, también duró menos de 50 años.
Foto: La Voz de Galicia

Debo de ser de las pocas personas que echan de menos la antigua FRIGSA. El magnífico edificio, que costó un esfuerzo titánico derribar, podría haber albergado el mayor centro social y de ocio de la ciudad, o incluso podría haber supuesto tener un MIHL sin los problemas eternos que causa el actual, que se llena de agua en cuanto se despistan los de mantenimiento porque está en una zona con un nivel freático incompatible con su uso.

Le seguirán otros edificios en uso, como la estación de autobuses, siguiendo criterios de foto y de política y no de sentido común, y mientras tanto los lucenses asistimos impasibles al despilfarro de nuestro dinero.

No me entiendan mal, no se trata de que haya que mantener todo porque sí o de impedir la mejora de la ciudad (creo que no soy sospechoso de pretender tal cosa), sino de racionalizar las inversiones y de no meter la excavadora por razones tan innobles como las campañas electorales.

Lo que está claro es que en esta ciudad metemos la piqueta con mucha ligereza. No es normal que un edificio construido en 1975 dure tan poco tiempo. No es lógico que las multimillonarias inversiones se hagan a 45 años vista. No es de recibo que nuestro dinero se malgaste de esta forma.

Eso sí, luego nos dicen que reciclemos folios para salvar el planeta.

martes, 25 de junio de 2019

Señales confusas, multas injustas

Esto es como lo del vestido azul y negro... ¿Qué límite de velocidad ven ustedes ahí?

Una de las medidas más polémicas de Lara Méndez fue la de reducir la velocidad máxima en la Ronda de la Muralla a 30 kilómetros por hora. Yo mismo, que apoyo la “pacificación” del tráfico, consideré y considero que aunque es una idea razonable si se implanta a nivel global no parece tener mucho sentido hacerlo por vías sueltas, y ya me dirán qué lógica tiene que en la Ronda, de dos carriles, tengas que ir a 30 y en Montero Ríos, por poner un ejempo, puedas circular a 50 km/h. O lo pones en todas (salvo excepciones como puedan ser vías del estilo de Duquesa de Lugo) o en ninguna.

Pero hay algo peor aún, es crear confusión. Los lucenses sabemos perfectamente que nuestra principal de distribución del tráfico está limitada, pero la gente de fuera no tiene por qué saberlo, y cuando creas confusión con la señalización puede haber disgustos.

Las enormes señales de limitación a 30 que se pintaron tapando las de 50 están prácticamente borradas, y se ve ya claramente la vieja señal, lo que para el que viene de fuera es como mínimo confuso. Probablemente el ejemplo más claro es el de las señales que están a la altura del hogar de Santa María, pero no es el único caso.

La confusión se aclara con la señal vertical, pero
¿creen que es necesario crear el problema?
“Pero al lado hay una señal vertical que dice que el límite es 30 y todos sabemos que las verticales prevalecen sobre las horizontales”, podrá apuntarse, y sí, es una observación válida para el ejemplo y por supuesto que es cierto que la vertical aclara la confusión… pero no es menos cierto que no tiene mucho sentido crear una confusión que aclarar, ¿no creen? ¿Para qué entrar en el debate de qué señal tiene prioridad y montar un lío? ¿No es mejor poner las cosas claras y evitarse el conflicto? Además, ¿están ustedes seguros de que en todos lo casos hay una señal vertical que aclara la cuestion?

Es como lo de los pasos de peatones, otra de las principales señales para el tráfico urbano, están también en un estado lamentable y hay sitios en que solamente quedan restos casi imperceptibles. Hasta que un día pase algo, haya un atropello y entremos a debatir en un juzgado si el muerto lo paga el conductor o la administración que no señaliza correctamente las calles… pero eso no devuelve la vida o la salud a nadie.

Hay prioridades que atender, y probablemente ésta sea una de ellas.

lunes, 24 de junio de 2019

La (prohibida) hoguera 300 de San Juan

San Juan en Lugo - Foto: El Progreso

Dice la prensa que no hay barrio o parroquia del municipio de Lugo” que la pasada noche no hubiera hecho su hoguera de San Juan, pero se equivocan. Un barrio, el más conocido de todos y por todos, sigue vetado por el Ayuntamiento para hace hogueras: el casco histórico.

El argumento, un más que discutible informe de los bomberos al que se achaca la decisión de impedir que en el centro se lleve a cabo una tradición que durante muchísimos años tuvo lugar sin problema alguno.

Ni siquiera se nos ha notificado a día de hoy la denegación de un permiso que solicitamos hace más de un mes, quizá para evitar que recurramos esa decisión. Hace ya varios años que insistimos para lograr hacer una hoguera en el casco histórico, concretamente en la Plaza de Santa María porque es el sitio más estético y en que más se puede aislar la hoguera de los edificios conlindantes. Pero no hay forma.

San Juan en Oviedo, en pleno centro frente a la Catedral. Ya ven...

No se comprende la decisión, sobre todo cuando se solicitó permiso para un fuego de un tamaño razonable. Nadie pretende hacer una macro hoguera como la de los barrios que cuentan con solares muy amplios, pero sí un pequeño fuego que se podría comparar prácticamente con los de las parrillas que, esas sí, se permiten instalar en fiestas como en el recientemente terminado Arde Lucus.

Obviamente nadie está más preocupado que quien solicita el permiso sobre la conservación del suelo y no dañar la piedra, y los propios bomberos fueron los que nos dieron la solución, que no es otra que poner una capa de arena entre el suelo y la superficie a incendiar. Una vez terminada la fiesta, se barre y a otra cosa mariposa. Vamos que por ahí tampoco hay excusa.

Lo que me sorprende es esa cerrazón para permitir algo que en otros lugares es perfectamente normal. Por ejemplo, las fallas de Valencia se hacen en pleno centro, a pocos metros de las casas, y si un alcalde tiene la osadía de impedirlas ya puede ir saliendo por pies porque lo corren a gorrazos. Aquí no pasa nada.

Estamos confundiendo la gestión con la propiedad. El suelo municipal no es propiedad del ayuntamiento, sino de los ciudadanos. Esa fea costumbre de permitir solo lo que a uno le viene en gana, y, lo que es más grave, hacerlo por parroquias (literalmente en este caso) no es lo más positivo del mundo.

El municipio de Lugo tuvo 299 hogueras, y no tuvo 300 porque una la impidieron escudándose en un informe arbitrario y totalmente intolerable.

Fallas de Valencia

viernes, 21 de junio de 2019

Solo unos meses para cambiar las cosas


El Bloque tiene unos meses para poner a andar los cambios que quiera hacer o no los hará. Esto no lo digo yo, sino uno de los artículos que más me calaron de todo lo que me hicieron ver en mi vida de estudiante, de algo sirvió alguna de las lecturas obligatorias.

En los años 80 Rose y Milton Friedman firmaban un artículo llamado “La tiranía del statu quo” que, en resumen, viene a decir que todo gobernante tiene un periodo de entre seis y nueve meses como máximo para poner en marcha las reformas que desea ejecutar, y que si no lo hace el inmovilismo acaba por triunfar y la reticencia del que llamaban el “triángulo de hierro” formado por la maquinaria administrativa, social y política, que impiden cualquier avance. Lo escribió pensando en Ronald Reagan, y es curioso porque fue uno de sus más destacados asesores, pero se sintió decepcionado al ver que no ponía en marcha lo que habían hablado largamente antes de su victoria electoral.

Tal vez los Friedman hoy reducirían ese tiempo. El mundo de la tecnología hace que seis meses de los ochenta se hayan reducido a dos de los actuales, y que la máquina devoradora de novedades en que nos hemos convertido se canse en un tercio del tiempo de la ausencia de movimientos por parte de los regidores.

En cualquier caso, lo que es obvio es que cualquier gobierno recién elegido tiene un periodo de gracia, lo que aquí llamamos los 100 días, en que se le da cuartelillo para poner a andar sus reformas y mostrar por dónde pretende ir.

Cuando Lara Méndez llegó a la alcaldía confié en que daría un nuevo aire al Ayuntamiento y que supondría un cambio respecto a la forma de actuar de Orozco, que nunca me convenció a pesar de que era un regidor muy popular. Con el tiempo vi que la marca de la casa era la parálisis y la inactividad, y que realmente no solo no se avanzaba sino que la única preocupación era la sala de prensa. Echó la culpa a los demás: al Estado (hasta que cambió de color político, claro), a la Xunta, a la oposición e incluso a los funcionarios. Nada se le podía achacar a su gobierno, todo era cosa de los demás.

Pero ahora se han acabado las excusas. Entre PSOE y BNG tienen mayoría absoluta, tendrán presupuestos, podrán aprobar lo que quieran en el Pleno… y cumplirlo. Es, probablemente, un momento crítico para Lugo y uno de los últimos cartuchos que nos quedan antes de que esto acabe como un páramo económico, social y demográfico y tengamos que recurrir a una repoblación como la del Obispo Odoario en el siglo VIII.

Tengo esperanza, matizada por la experiencia, pero esperanza a fin de cuentas. Obviamente no puedo creer en el nuevo gobierno con la candidez que me hizo esperar mucho hace cuatro años, pero sí es cierto que confío en que las cosas empiecen a funcionar.

Lara Méndez ahora tiene un equipo elegido por ella, un programa redactado por ella, un gobierno nombrado por ella y un socio de gobierno pactado por ella. Y no olvidemos que al ser bipartito es posible que la competencia entre socios haga que ambas partes se pongan las pilas. Es su única ventaja para el pueblo.

Toca trabajar, y ponerse a ello ya mismo. Recuerden a los Friedman y la tiranía del statu quo. 

Ya no hay excusas.

jueves, 20 de junio de 2019

En España (también en Lugo) siempre gobierna la lista más votada



Si partimos de una falsedad podemos llegar a cualquier lugar, por lo que lo primero que hay que tener en cuenta es que, por ley, en este país siempre gobierna la lista más votada. Otra cosa es ver qué votos contamos, si los del ciudadano o los del concejal.

Verán, la falacia es pensar que la primera opción para la ley es que gobierne la lista que más votos recibe de la ciudadanía, no es el caso. La actual ley electoral dice que será alcalde el que obtenga la mayoría absoluta de los votos de los concejales en la primera votación, y ahí es donde entran los pactos y las reuniones de despacho. Solo si el candidato no consigue la mayoría absoluta entra en juego el criterio de la lista más votada. Es perfectamente legal y de hecho los dos grandes partidos, que claman los días pares contra la norma, los días impares dicen lo contrario. Ambos pudieron cambiarla y no lo hicieron, y de hecho todavía pueden porque la suma de sus votos llega de largo para modificar las leyes.

El resumen de todo esto es: cuando los míos sacan más votos, que gobierne el más votado y cuando lo sacan otros, que gobierne la coalición. La misma ley, diferentes criterios según la conveniencia. En las generales pasa algo muy parecido. Pedro Sánchez decía hace unos meses que si Rajoy no lograba la mayoría para ser presidente era su problema, y ahora dice que si él no logra lo mismo la responsabilidad es de los demás. Por su parte Rajoy clamaba para poder gobernar al ser el más votado pero su partido cierra la puerta a apoyar al vencedor de la última cita de las generales y le obliga a entregarse a los independentistas y otras hierbas, porque todos buscan el rédito político en lugar del bien de España.

¿Cuál sería la solución? Personalmente lo tengo muy claro, no creo que sea ético que gobierne una coalición que no se ha presentado a las elecciones, porque ni su programa, ni su ideología ni sus cargos han sido elegidos con información previa por parte de los votantes. Por poner un ejemplo de primera mano, dar por sentado que los electores del PSOE en Lugo desean que el BNG lleve asuntos de cultura y lengua es un disparate equivalente a que pensar que los votantes del BNG están de acuerdo con que se continúe con las cuestiones que se criticaban hace unos días en campaña. Si quieren gobernar juntos, que se presenten a las elecciones juntos y con un programa común.

¿Qué alternativa hay entonces? ¿Debe gobernar necesariamente la lista más votada? No, para nada. Creo que lo lógico sería que en un sistema de partidos como el que sufrimos actualmente el gobierno solo pueda estar formado por miembros de la misma lista, y que si alguien quiere que no gobierne determinada agrupación apoye a otra opción. En ese caso, por ejemplo, en Lugo el BNG se vería en la tesitura de apoyar un gobierno de Lara Méndez en solitario sin ser “convencido” con la vicealcaldía y las concejalías o dejar que gobernase Ramón Carballo, que tiene dos concejales más.

Lanzarse en brazos de la teoría de la lista más votada es peligroso, y ni siquiera es necesario para garantizar cierta normalidad. Todos conocemos casos en que hay que hacer “una excepción”, pero la ley no puede contemplar tal cosa, ni marginar a un partido por extremista y disparatado que nos parezca. Hemos visto casos del PP apoyando un alcalde del BNG, a PSOE votando a favor de una alcaldía para VOX y casi todas las combinaciones posibles que resultarían inimaginables hace una semana, pero que se han dado. Más de 8.000 situaciones diversas no se solventan con una regla de hierro.

Pero la ley es la que es y nadie la va a cambiar porque siempre conviene al que gobierna, que es el que tiene más fácil modificarla, así que si no nos gusta a los ciudadanos que mercadeen con nuestros votos ya saben lo que hay que hacer, ajo y agua. No estamos en manos de los gobiernos ni de las grandes mentes, es peor, estamos en manos de los partidos políticos.

miércoles, 19 de junio de 2019

Álvaro Santos, víctima de la pirámide

En todo partido político lo que cuenta es quién está en la cúspide de la pirámide. Todo lo demás es irrelevante.
Álvaro Santos ha dimitido como secretario de los socialistas lucenses, y reconozco que la noticia me ha sorprendido mucho. No lo he tratado demasiado pero lo poco que lo he hecho me ha parecido una persona práctica, resolutiva y decidida. También les puedo decir que tuvimos un desencuentro no causado por él ni por mí sino por circunstancias sobrevenidas originadas por terceras personas y sin embargo ha seguido siendo amable y correcto, que es muchísimo más de lo que se puede decir de la inmensa mayoría de nuestros mandatarios. Vamos, que no tengo mala impresión de él en lo poco que lo conozco.

Su dimisión me ha parecido chocante porque lo tenía por alguien ambicioso, sin darle tintes peyorativos al término. La aspiración de lograr hacer cosas, el anhelo por mejorar la sociedad en que vives se ve como algo negativo porque se asocia siempre a un intento de autopromoción personal, pero no siempre es el caso, y desde luego dar un paso atrás en lugar de marcarte el segundo capítulo del “caso Martínez” en tu propia casa demuestra que pones el interés común de tu agrupación por encima del particular, que ya es algo digno de valoración. Santos dimite y probablemente su caída arrastre la de Darío Campos al frente de la Diputación, a pesar de haber mantenido la plaza y de haber tenido unos resultados muy buenos en las urnas a nivel global. La política de partidos, esa perra traidora.

¿Qué pasará ahora? No tengo ni idea. Probablemente Tomé logre la presidencia de la Diputación de Lugo y los ciudadanos, meros espectadores en una elección en que no intervenimos, tendremos que aclimatarnos al nuevo escenario elegido por unos pocos. El tema no es ya que gobierne o no la lista más votada, sino que va a hacerlo una fracción (o una facción si prefiren) de la segunda. La que manda el partido, que es quien realmente tiene la sartén por el mango.

Los criterios de capacidad, eficiencia, profesionalidad, e incluso los resultados en las urnas son irrelevantes en la lucha por el poder en el seno de los partidos políticos. Da exactamente igual que uno triunfe o que fracase ante el electorado porque lo único que importa en la férrea pirámide del poder interno es la fidelidad indiscutible al líder. El líder nunca se equivoca, el líder jamás mete la pata, el líder es sabio e infalible y todo aquel que ponga en duda esos axiomas ha de ser purgado.

El problema es cuando se produce una elección interna y hay que decantarse por uno u otro aspirante al bastón de mando. Si te toca mojarte tienes que apostar todo a una carta y muchas veces quien ve peligrar su único sustento (los puestos elegidos dedocráticamente) ha de taparse la nariz y decantarse por quien cree que va a ganar, y no necesariamente por quien cree que es mejor para el conjunto, lo he visto demasiadas veces como para dudar de esta verdad universal.

Supongo que muchos están pensando “pues ya les vale”, pero somos todos los que estamos consintiendo que esto sea así. Además, pónganse en su piel por un momento. En infinidad de ocasiones hablamos de personas que salen de la nada y de repente gozan de un sueldo envidiable y, lo que es más atractivo para algunos, el poder de manejar las administraciones a su antojo sin más obligación que hacer notas de prensa que justifiquen día sí día también sus inutilidades y sus cambios de criterio, y les funciona. Se ven rigiendo los destinos de sus vecinos, pudiendo beneficiar a sus amigos y fastidiar a sus adversarios, vengándose de todas las afrentas reales o ficticias que hayan recibido y mandando sobre personas que, esas sí, aprobaron una dura oposición tras sacar una carrera y sumar más años de estudio para lograr su puesto y tienen muchos más conocimientos y experiencia que ellos, pero que se han de someter a sus mandatos, y eso mola, es la revancha del mediocre, el triunfo de la medianía disfrazada de democracia. Es gente que no conoce más profesión que la del sueldo público no logrado por oposición, y, por lo tanto, frente a la obediencia ciega no tienen más futuro que la fría calle, así que es muy complicado que su dignidad supere a su afán de supervivencia y elijan la coherencia o la nobleza frente al poder y el sueldo.

No entiendan que todo esto lo aplico al PSOE, en todas partes cuecen exactamente las mismas habas y sin excepción todos los partidos funcionan así. “El que se mueve no sale en la foto” decía Alfonso Guerra para poner por encima de cualquier otra cosa al Partido al que le debían todo. Y así seguimos.

Y la culpa es nuestra, que somos los que lo consentimos.

martes, 18 de junio de 2019

El Arde Lucus 2019 - Menos gente... pero mejor fiesta

El Circo, uno de los espectáculos más seguidos del Arde Lucus - Foto: La Voz de Galicia
Valorar el Arde Lucus no es fácil porque hay, al menos cuatro o cinco puntos de vista diferentes que tienen opiniones habitualmente dispares. Por un lado está la visión del participante, el que se implica en la fiesta metiéndose en una asociación y trabajando duramente para disfrute propio y ajeno; por otro la del profesional cuya actividad económica se liga a las fiestas, e incluso en esa categoría hay subgrupos porque no es lo mismo la mercería o la modista que el hostelero o el que tiene un puesto en el mercado que se pone en la Plaza de España, o el fotógrafo y el cámara de prensa y televisión para los que estos días suponen un desafío profesional; también tenemos el punto de vista del lucense que acude como público, con o sin vestimenta de época, el del que disfruta de la tranquilidad y considera una molestia los tambores, y el del visitante que viene a la ciudad; y por último está la visión del político y los medios de comunicación como tales.

Mi valoración es personal, no es de ninguna asociación a la que pertenezca o a la que represente (vamos, que hablo desde mi punto de vista y no soy portavoz del Senado ni escribo como presidente de Lugo Monumental), pero intento tener en cuenta todos los enfoques que les decía, aunque es muy difícil hacer una valoración conjunta, pero sí hay varias cuestiones en que están todos más o menos de acuerdo aunque haya matices sobre las consecuencias de los diferentes hechos. Vamos por partes:

1.- Hubo menos gente. Sin duda, el festival de Sons do Camiño que tuvo lugar en Santiago restó afluencia al Arde Lucus… pero eso no es necesariamente negativo. No hubo las riadas de otros años, así que ganamos en movilidad, en comodidad y en evitar pisotones y empujones. Paradógicamente para parte de la hostelería fue mejor así, porque se vendieron muchísimos menos barriles de cerveza pero se llenaron más los comedores. Esto tiene su lógica, ya que cuando está todo abarrotado la gente se marcha a lugares más tranquilos a comer, así que probablemente a los que tienen comedor les haya ido mejor. Otra cosa son los bares y los pubs, que se habrán resentido más, pero relativamente también porque el público que nos “robó” Santiago es de una franja de edad determinada que es más de botellón en el parque que de consumición en un local. 
Sorprendentemente esa menor afluencia de público no se notó tanto en los desfiles. Personalmente tuve la sensación de que había mucho más público, por ejemplo, en el central del sábado que en otras ocasiones. 
2.- Los lucenses cada vez se caracterizan menos. Es otra de las frases recurrentes, pero no estoy muy seguro de que sea cierta. En mi opinión no es que la gente se vista menos, es que el que quiere hacerlo a estas alturas ya se ha metido en alguna de las 18 asociaciones que cada año dan vida al Arde Lucus y por eso se ve menos lucense “libre” con ropa de época. Las hay de ocho personas pero también de varios centenares de miembros, con lo que hablamos de que, a ojo de buen cubero, unas 750 personas están implicadas directamente en la recreación del Lugo Romano.
3.- Hay más visitantes. Sí, esa sensación también la tuve yo. Hay más gente de fuera que viene a ver el Arde Lucus, y empieza a haber también habituales que repiten una y otra vez que son los que también se preocupan de traerse su ropa de época. La incidencia en las cajas locales es mayor con visitantes que con autóctonos, porque al final supone una entrada de dinero en la ciudad que, para algunos, es la justificación de estas fiestas. Afortunadamente desde hace ya varios años el Ayuntamiento ha desistido de hacer el ganso dando cifras imposibles de afluencia.
4.-  La fiesta siempre es lo mismo. Esencialmente claro que es lo mismo, como todas, o ya me dirán ustedes si en San Fermín un año salen toros y otro cocodrilos. Las fiestas son todas iguales año tras año con variaciones relativamente sutiles, pero decir que el Arde Lucus no ha evolucionado es una sandez. No tiene nada que ver con aquella modestísima fiesta que hicieron el primer año unos cuantos hosteleros del casco histórico.
Claro que ha cambiado, claro que ha mejorado, claro que cada edición tiene novedades. Negarlo es negar el trabajo de las cada vez más numerosas asociaciones, que presentan novedades, actividades y campamentos mejorados año tras año.
5.- La organización es un desastre. También hay que matizar esto. Han tenido grandísimos aciertos, siendo el mayor de todos, en mi opinión, realizar el acto final en la Plaza de España donde no solo más gente puede verlo mejor (en el Parque de la segunda fila para atrás no se ve nada) sino que se apreció mejor porque estaban más cerca y encima podían estar sentados en las escaleras. 
Sí han metido la pata en temas recurrentes que año tras año no se corrigen, aunque también se ha notado que las asociaciones cada vez hacen menos caso de esas cosas y trabajan conjuntamente al margen de las instrucciones que consideran absurdas. Curiosamente las acciones que las asociaciones hacen por sí mismas salen infinitamente mejor que los actos presuntamente coordinados, lo que indica el camino, dejar que se autoregulen dentro de lo posible. Pero seguimos con errores de novato de la organización en la 18ª edición que no comprendo que no se hayan corregido aún. El año que viene probablemente haya cambios importantes, y bienvenidos sean.

El Senado en sesión. Foto: Facebook oficial Arde Lucus

No puedo dejar de cerrar esta valoración sin mencionar a mis compañeros del Senatus Lucus Augusti. Como les decía al comienzo del artículo, es totalmente diferente el punto de vista de un visitante o de alguien que no participe en primera persona, y el Senado funciona fantásticamente gracias a una organización estupenda, al durísimo trabajo conjunto de los compañeros y a que asumimos que si bien es relevante hacer bien las cosas no es menos importante disfrutar y pasarlo bien.

Todos y cada uno de mis compañeros son fundamentales para que esto funcione y si nos ponemos a personalizar seremos injustos porque es muy difícil saber si ha tenido más relevancia uno que otro. Desde el Presidente, Xurxo, que se pasa más tiempo en el Arde Lucus preocupado por los demás y vigilando que todo vaya bien que disfrutando de la fiesta, hasta nuestro Lope de Vega, Carlos, que escribe las obras que hacemos cada año, pasando por cada uno de los que trabajan muy duro por el bien común.

Pero sin duda este año, hay que hacer una mención especial a la querida Ligeria, la meretriz encarnada por nuestro compañero Antonio, que en la actuación del Senado dio una nota de color (¡y qué color!) a la representación y sin la que no habría sido ni de lejos el éxito que fue. Sin duda ha sido el papel más atrevido, más divertido y más destacado (y descarado, sí) de todas las actuaciones que hemos hecho en estos ocho años de andadura. Sin su desparpajo no habríamos triunfado. ¡Gracias Antonio!

Ligeria y el abogado del acusado - Foto:  Belén Cordero - publicada por Viva Lugo


viernes, 14 de junio de 2019

Una ocasión única para promocionar el Arde Lucus... desperdiciada

No les digo que vayan a tomar posesión en bigas, pero al menos podrían aprovechar la coincidencia de fechas...
En España hay un total de 8.131 ayuntamientos, por lo que es muy complicado hacer algo que llame la atención sobre uno de ellos, ya que los focos están centrados en las grandes urbes y las capitales más importantes, sobre todo con las alcaldías de Madrid y Barcelona en el aire.

Precisamente por eso, porque es harto espinoso poder ganar cierto protagonismo sin hacer el ganso, es importantísima la coincidencia de fechas que se produce este año, en que la toma de posesión de las nuevas Corporaciones es mañana, en pleno apogeo del Arde Lucus... ¿Se imaginan que los 25 concejales acudieran al Pleno ataviados con vestimentas de época? Quizá no nos ganaríamos las portadas de los periódicos nacionales, pero sin duda sí unos valiosísimos segundos de telediario que supondrían un impulso promocional a Lugo y a la fiesta romana que no se puede comprar con dinero.

No sé si es por un extraño sentido del ridículo, porque lo consideran una falta de respeto o porque, simplemente, no creen que vaya a funcionar, pero yo al menos lo intentaría. Una nota de prensa avisando a los medios para que manden fotógrafos y cámaras podría ser más que razonable y el riesgo de que la iniciativa no tenga éxito es un precio proporcional al mínimo esfuerzo que requiere el intento.

Dejan pasar estas ocasiones, que son únicas porque dependen de coincidencias de calendario que no se pueden comprar, y despúes gastan ingentes cantidades de dinero público en campañas que no funcionan y que simplemente pretenden convencernos de lo mucho que les preocupa la promoción de la ciudad y de sus atractivos, entre los que está el Arde Lucus sin duda alguna.

Pero bueno, aún están a tiempo de reconsiderarlo...

jueves, 13 de junio de 2019

Y al día siguiente... ¿qué?

Primera reunión PSOE - BNG Foto: Europapress
Es un clásico, un cliché, pero es lo habitual. Las películas suelen terminar con el beso de los protagonistas, su romántico alejamiento hacia el ocaso la, cada vez menos, la consabida boda. Pero ¿qué pasa al día siguiente?

Una de las primeras películas que ví que trata eso es la segunda parte de la ochentera “Tras el corazón verde”. Se llama “La joya del Nilo” y comenzaba precisamente así, con el desengaño del día después, cuando los amantes, siempre perfectos durante el romance, se ven por la mañana recién despertados y conviven con las manías del otro. Algo mucho más prosaico, menos literario, pero, precisamente, más significativo y decisivo para una relación.

Salvo improbables sorpresas de última hora, el BNG apoyará este sábado la investidura de Lara Méndez como alcaldesa de Lugo, pero ahí no termina la novela, sino que comienza.

Según la prensa, los nacionalistas tienen más prisa por alcanzar un pacto de gobierno que los socialistas, y es lógico porque son estos últimos los que tienen la sartén por el mango, ya que son conscientes, como todo el mundo, de que el único escenario que no se contempla es que el BNG apoye una moción de censura con el PP, así que una vez Lara tenga el bastón de mando ya nadie se lo va a hacer soltar.

¿Es posible de nuevo un gobierno que cuente solamente con ocho concejales de los veinticinco de la Corporación? Sí, claro que es posible. Incluso tengo mis sospechas de que es deseable para algunos, porque pueden preferir gestionarlo en solitario con dificultades que perder la mitad del gobierno y, al tiempo, la única excusa que puede colar si no se hace nada: la culpa es de los demás.

Lara Méndez, que es inteligente y está bien asesorada por un buen estratega, está jugando sus cartas con una parsimonia que no es casual, sino una táctica muy hábil para marcar sus condiciones y sus límites. Sabe que una vez sea investida alcaldesa no hay posibilidad de que le quiten el cargo, ya que el Bloque jamás firmaría una moción de censura que hiciera alcalde a Carballo, y sabe también, por experiencia, que la llamada ley de grandes ciudades le da unos poderes muy amplios al gobierno, con lo que podrá vender sus éxitos de forma individual y culpar de sus fracasos o de la parálisis municipal a la malvada oposición, que no le vota los presupuestos. El victimismo no le ha ido tan mal, dentro de lo que cabe.

Rubén Arroxo, por su parte, está en una postura muy complicada. Si la noche electoral el único partido que se sentía realmente ganador era el Bloque, hoy también es quien está recibiendo toda la presión. Le quedan 48 horas para cerrar un acuerdo con el PSOE ya que, desde el sábado, perderá su mejor baza (de hecho su única baza) para la negociación. Una cosa es el poco creíble órdago de “a que me abstengo” y otra muy diferente sugerir un escenario de ciencia ficción como “a que te largamos y ponemos a Carballo de alcalde”. Yo lo sé, usted lo sabe, él lo sabe, ella lo sabe, todos lo sabemos, ustedes lo saben y ellos lo saben. No se puede conjugar de otra forma.

Por otro lado, el Bloque tiene que tener cuidado porque es un partido que habitualmente gana votos en la oposición pero los pierde en el gobierno, incluso aunque trabaje bien y haga sus deberes, porque no creo que olviden el ejemplo de los bipartitos anteriores en Lugo y su pobre aprovechamiento electoral de ellos.

Puede parecer que el BNG tiene igual de cogido al PSOE que el PSOE al BNG pero solo lo parece. La situación no es ni siquiera comparable. Los nacionalistas, que estaban muy rufos la noche del 26 se van desinflando ante la dura realidad, y el buen rollo que, según ambas partes, caracteriza las reuniones para alcanzar un acuerdo no quita para que todos sepan que aquí quien tiene las de ganar es Lara Méndez.

miércoles, 12 de junio de 2019

Asco de normas


Supongo que cuando uno es representante público en un alto estamento como pueden ser las Cortes Generales pierde un poco el sentido de la realidad. Sueldos jugosos, prebendas, ventajas, móviles de alta gama… aunque todo ello algo menos exagerado de lo que la mayoría de la gente piensa, sí son salarios y retribuciones muy altas en relación a lo que viven muchísimas personas día a día. Todo depende de con quién se compare.

Les voy a contar un caso de una persona real, una mujer de algo más de sesenta años en una situación terrible. Esta persona trabajó durante mucho tiempo como asistenta de hogar, y aunque cotizó, al haberlo hecho por horas es muy difícil sumar días trabajados, así que para el Estado es como si nunca hubiera dado un palo al agua, lo cual es una falsedad inasumible.

Le han diagnosticado un cáncer, con no muy buen pronóstico. Estuvo de baja por esa causa desde hace algo más de un año y medio y ahora se enfrenta a un doble drama: por un lado, le dicen que la quimioterapia no está funcionando y que no es operable, lo que supone una probable sentencia de muerte… y por otro le han dado el alta con lo que vienen a decir que para la Administración está en condiciones de trabajar.

Sí, ya sé que no es exactamente así. Cuando pasa un año y medio, la baja se convierte en alta o en invalidez. El problema es que como tiene poco tiempo cotizado esta invalidez no se la pueden dar. Si no puede trabajar, según la Administración, tiene que pedir una Pensión No Contributiva (las conocidas P.N.C.) pero como esta mujer cobra una pensión de viudedad, no puede recibir esa PNC.

Y ahora me pregunto yo… ¿qué clase de desalmados han redactado esas normas? ¿Me están diciendo que como tiene una pensión de viudedad (que es la que es, como imaginarán no llega para nada) no pueden darle un céntimo más? ¿No sería lógico que esas pensiones se pudieran sumar hasta llegar a un mínimo digno?

No soy partidario de dar sueldos Nescafé a lo loco. No se pueden crear vagos y sostener con dinero público a todo aquel que no tenga ganas de trabajar, pero es que no estamos hablando de eso. No es el caso de un tío de treinta años que puede desempeñar una función (quizá no en lo que le guste, pero puede aunque no le da la gana), sino de una mujer enferma. Pues nada, ¡que se apañe! ¡Que con ese dinero pague una vivienda, luz, agua, calefacción y comida!… y ya no hablemos de salir a tomar un café o, por supuesto, ir al cine. Eso son lujos reservados a gente de bien.

Mientras esta mujer, que encima es una persona extraordinaria que ha cuidado de los demás durante años y que siempre tiene una palabra amable para cualquiera, tiene que apañarse con una limosna pública, se despilfarran millones en maquetas y proyectos que nunca se harán, en obras faraónicas totalmente absurdas o innecesarias, en campañas que van a parar a manos de intermediarios o en subvenciones millonarias para partidos políticos, sindicatos y asociaciones chupópteras que destinan ese dinero a irse de putas y a cenas con marisco. Y sin entrar en la corrupción pura y dura, que también tiene mucho que rascar, pero solo con quedarnos en la “corrupción legal” nos llega para el ejemplo.

Este país se va al carajo, pero no porque la macroeconomía no funcione, sino porque lo que no funcionan son las escalas de valores y las normas.

¡Qué asco de normas!

martes, 11 de junio de 2019

La plaza está de luto



El pasado viernes día 7 falleció Olga Díaz Fouz, a la que ustedes seguramente conocerán por haber estado muchísimos años al frente de la Carnicería Olga de la plaza de abastos. En una de esas terribles e inexplicables injusticias, falleció a los pocos meses de jubilarse y no pudo difrutar de su más que merecido retiro tras una vida de madrugar, trabajar y cuidar de los demás.

El sábado el tanatorio se quedó ridículamente pequeño para albergar a la marea de personas que fueron a dar su último adiós a quien dejó huella en todos los que tuvimos el placer de conocerla. Olga despertaba el cariño y la simpatía en quienes la trataban y no hay mejor legado en esta vida ni mejor consuelo para amigos y familiares.

Hasta el mismísimo día de su jubilación e incluso después de dejar el puesto de la Plaza, Olga siguió aportando su energía y su apoyo a sus compañeros, luchando por el bien común de un espacio que, aunque iba a abandonar profesionalmente, fue toda su vida.

Tuvimos el privilegio de contar con su consejo, su apoyo y su trabajo en Lugo Monumental y hemos perdido a una amiga leal, una compañera generosa y una luchadora incansable.

Muchas gracias por todo, Olga. Descansa en paz.

lunes, 10 de junio de 2019

Quo vadis, Albert?

Hace seis días Ciudadanos rechazaba pactar con Vox. Hoy levantan el veto...
No me disgustaba Ciudadanos, su mensaje sonaba bien y parecía demostrar que el aire fresco no solo puede venir del ala izquierda. Parecía una agrupación joven, sin ataduras, sin los clichés y las herencias de otros partidos, limpia, respetuosa sin embargo con el pasado del país y sin grandes estridencias para llamar la atención. Pero ven ustedes que hablo en pasado.

Aunque todavía no me ha dado una gran decepción tampoco mantengo esa cierta esperanza que me causó en principio, expectativa, todo hay que decirlo, matizada por la experiencia. Uno ya empieza a peinar canas (o a no peinar nada que es peor) como para creer en unicornios y príncipes naranjas, así que desde el comienzo me tomé con cierta prudencia el mensaje de bienaventuranza que nos lanzaba Albert Rivera.

Como politólogo, lo primero que me escamó fue ese cambio de la noche a la mañana de estatutos en que se pasó de autodefinirse como partido “socialdemócrata” a “liberal”, como si fuera una cuestión de matices y no una profunda revisión de la base del ideario. Vale que a la mayoría de la población le importa un cuerno eso, pero oigan, algo significa. Sin embargo hasta podríamos entender ese cambio como una evolución positiva.

Lo que no es tan positivo es que la única constante de Rivera parece ser el cambio de discurso. Me gustaba aquel Albert que aplaudía el pasado de PP y PSOE en lo bueno y criticaba lo malo, sin cortarse a la hora de reconocer los grandes logros de España en los últimos cuarenta años de democracia y haciendo guiños a los ciertos de los dos grandes partidos del país. Ahora vemos un líder que traza líneas rojas a un partido socialista que, si bien no es ni de lejos el de Felipe González, dista mucho de otros grupos mucho más tóxicos y sin duda más discutibles a la hora de sentarse a negociar como puede ser Vox.

Cuando se creó aquel “cordón sanitario” contra el PP a muchos nos pareció un disparate pretender ignorar a una gran parte del electorado, y los mismos que lo protagonizaron usaron esos mismos argumentos para criticar la línea roja contra el PSOE. Ya saben, las veleidades de la política, basadas en oportunismo y no en principios. Eso es lo que me ha molestado de Ciudadanos, que se ha apuntado al carro del cortoplacismo político en lugar de dar ese ejemplo de coherencia del que tan necesitados andamos.

Los platos rotos los han pagado sus candidatos locales. Olga Louzao ha mantenido sus meritorios dos concejales (si alguien opina que es un fracaso que le pregunten a Lugonovo si no sacrificaría una cabra por haber tenido esos números), y si no ha crecido no ha sido por demérito propio, sino por el mensaje de la central. También es cierto que logró sus magníficos resultados de 2015 gracias a la marca, pero eso no quita que lo que en un momento suma en otro reste, y aquí les ha pasado eso.

Ciudadanos necesita sentarse a pensar seriamente qué quiere hacer. Lo primero debería ser entender que no puede dar criterios absolutos desde Madrid para que en un sitio u otro pacten de determinada manera, porque no conocen las realidades de los más de 8.000 ayuntamientos de este país, y precisamente la capacidad de decir en un sitio que el PSOE tiene que marcharse y en otro que el PP ha de dejar el poder es lo que les tiene que diferenciar de otros grupos.

Pero su pensada ha de ir más allá del momento actual, tiene que dar una vuelta a su estrategia y sus principios reales de cara al futuro. Si pretenden ser una verdadera alternativa para España en su conjunto, han de demostrar que los únicos enemigos que tienen, las únicas líneas rojas que trazan, son las que aislan los que quieren hacer daño al país, a los ladrones, a los corruptos, y a los que desean romper la unidad de la nación. El resto han de ser bienvenidos a hablar y actuar en consecuencia de lo que digan.

viernes, 7 de junio de 2019

Falta una semana. Planchen las togas


La preparación del Arde Lucus tiene mucha más trastienda de la que mucha gente se imagina. No hablamos solamente del montaje de las carpas, los campamentos, los fuertes y las tiendas, sino también de los ensayos de las obras de teatro, los desfiles y las danzas. No es ninguna broma el chollo que da esto y si nos pagaran por ello no habría dinero que llegase.

El año pasado La Voz de Galicia de Lugo encabezó un especial que se distribuyó a nivel autonómico en que se reconocía la labor de las 17 asociaciones que año tras año reviven el pasado imperial de Lucus Augusti, y desde ese momento se nota que hay un mayor respeto al trabajo de tantos cientos de personas que, desinteresadamente, aportan su esfuerzo y su dedicación a una fiesta para el disfrute de todos.

No me atrevo a hablar de cifras, porque ni quiero hacer el ridículo que tradicionalmente protagoniza las exageraciones oficiales ni me quiero quedar corto porque no tengo forma de hacer un cálculo aproximado, así que diremos que año tras año el Arde Lucus trae mucha gente a Lugo. Pero no importante ya no es quiénes vienen sino los que estamos aquí. Las fiestas no se hacen para los de fuera sino para nosotros mismos, y el orgullo de ciudad no se mide en función de los visitantes, por mucho que económicamente sea un factor fundamental.

El Ayuntamiento este año ha publicado un vídeo fantástico de promoción del Arde Lucus, que les enlacé hace un par de días en este mismo blog. Es una historia muda en que el protagonista cree soñar cuando se encuentra por toda la ciudad con romanos y castreños ataviados como hace dos mil años, y acaba integrándose en la fiesta. Eso es, exactamente, el Arde Lucus, la integración de toda una ciudad en una celebración común.

Venció todos los obstáculos posibles. Cuando los hosteleros del casco histórico crearon la fiesta nadie daba un duro por ella. De hecho hubo una notable resistencia por parte de responsables municipales, que se apuntaron al carro cuando vieron que tenía éxito. Cosas de la política, que hacen que pases de renegar a inventar que inventaste el Arde Lucus, pero ya sabemos que esas cosas al final se saben y se vuelven contra quien miente descaradamente.

El Arde Lucus superó la competencia del San Juan (fiesta para la que originalmente se había creado, curiosamente) y este año se enfrenta a un reto complejo, que es la coincidencia en fechas con el macrofestival “Son do Camiño”. Confiemos en que el tirón de la Roma imperial siga funcionando.

Falta una semana. Planchen las togas y preparen las coronas de laurel. Cepillen las pieles y saquen brillo a las joyas de falso oro. Lucus Auguti vuelve.

jueves, 6 de junio de 2019

Sí a la reducción de horarios en hostelería

El problema de los horarios es una espiral que hay que romper

En el mundo de la hostelería es aún más complicado que en otros sectores aunar los intereses de empresarios, empleados y clientes. Lo que beneficia a unos perjudica a otros, y cada cual busca satisfacer su propio interés. Sin embargo, un grupo de hosteleros de Lugo, formado por diferentes profesionales de reconocido prestigo y larga trayectoria, ha lanzado una propuesta valiente y muy interesante que pretende romper ese círculo vicioso atacando a la raíz del problema: los terribles horarios que tienen los restaurantes. Proponen cerrar las cocinas a las 15:30 a mediodía y a las 23:30 por las noches, y que la clientela se acostumbre a respetar unos horarios razonables y civilizados.

He estado muy vinculado a la hostelería toda mi vida y sufrido las consecuencias de un mundo en que la gente ve normal ir a comer a las cuatro de la tarde, mostrado una nula empatía con la vida familiar del personal de los restaurantes. Es un sector con unos horarios difíciles, pero muchas veces forzados por una clientela que no acepta que le tasen los tiempos y que ven la solución sencilla (como lo son todas desde fuera) en “poner más camareros”. Eso sí, tampoco quieren que les suban los precios para pagar esos sueldos, con lo que la cuenta no sale.

Es un sector que ya de por sí complica la conciliación familiar, ya que por su propia naturaleza se trabaja cuando los demás están de vacaciones, sobre todo los niños. También son los que pringan cuando el resto disfrutamos de las fiestas familiares: Navidad, fin de año, Semana Santa, fiestas patronales… hay que tenerlo en cuenta cuando se nos pide un mínimo autocontrol horario.

Y no, no hablamos de perjudicar al turismo, ya que normalmente los visitantes son los primeros en ir a comer porque habitualmente han madrugado. El cliente tipo que va tarde es el autóctono, el abusón que después está dos horas de sobremesa porque considera que es obligación del restaurante mantenerse abierto hasta que a ellos les dé la gana. Curiosamente esa misma gente va a comprar a las grandes cadenas de ropa y ni se le pasa por la cabeza entrar cinco minutos antes del cierre y quedarse una hora probándose chaquetas, principalmente porque saben que los echan y porque socialmente solo está bien visto avasallar a la hostelería.

No se trata de cargar contra el cliente, sino contra el cliente que abusa, que es una minoría. Si usted va a horas razonables a comer y a cenar esta medida no le va a afectar en absoluto y estoy seguro de que redundará en su beneficio porque todos estaremos más satisfechos de trabajar en mejores condiciones. El personal que nos atiende y que cocina para nosotros merece que respetemos sus horarios y que valoremos su trabajo.

Artículo publicado en El Progreso del 6 de junio de 2019