viernes, 20 de septiembre de 2019

Grupos locales en San Froilán

Algunos de los grupos contratados con los concejales del área
Hoy tengo fácil hacer el artículo en positivo, porque ayer el Ayuntamiento anunció la contratación de cincuenta grupos lucenses para el programa de fiestas de San Froilán, una medida fantástica con la que no solo se apoya a los músicos locales en las fiestas locales (lo que debería ser habitual) sino que se abren muchas posibilidades al público de ver conciertos muy diferentes en emplazamientos variados.

Estoy de acuerdo con que esto, en sí mismo, queda un poco cojo, y que a nuestras fiestas les falta un gran espectáculo atractivo, una de esas figuras que arrasan como fue Carlinhos Brown, que en mi opinión fue el último gran concierto que hubo en Lugo... y ya hace 15 años. Que el programa de 2019 tenga como platos fuertes a “fulanito, componente de tal grupo de los 80” y a “menganito, vocalista de tal otro” es, como mínimo, un poco triste, y eso que el de Gurruchaga no me lo pienso perder.

Tiene mucha lógica que el Ayuntamiento de Lugo apoye a grupos locales, que las fiestas de Lugo tengan músicos de aquí y que se gaste dinero en artistas en su tierra y cuantos más estilos toquen, mejor. Las fiestas han de tener un programa variado, cubriendo desde la música clásica a la actual, ya que todo el mundo debería tener al menos un concierto que le atraiga. No tengo ni idea de si para el programa cuentan también con las corales locales o si se les ha ocurrido llamar a Noemi Mazoy, pero sería una buena idea hacer un esquema de los principales estilos e intentar abarcarlos todos o casi todos para llegar a la mayor parte posible de la población.

La filosofía seguida en los últimos años de que todos los conciertos han de ser gratuítos me parece una tontería. La gente no es boba y está dispuesta a pagar entrada para ver a determinados artistas. Pongan ustedes un precio razonable para ir a ver a Joaquín Sabina (por seguir con la nostalgia) o a cualquiera de los grupos que, ahí sí, actúan en el Caudal Fest pasando por taquilla y ya verán cómo se llena.

Aplaudo la contratación de grupos locales, pero tampoco estoy seguro de que eso deba ser una tendencia meramente propagandística. Es decir, que entiendo que lo suyo sería hacer un seguimiento y si un concierto tiene siete personas en el público prescindir de ese grupo para el año que viene. Sí, ya sé que los conciertos minoritarios “también tienen derecho” pero los recursos son limitados y hay que intentar hacer cosas atractivas.

En cualquier caso, piensen que estamos en el Madrid de la Movida, en los años 80, cuando se contrataba por primera vez a desconocidos como Alaska, Mecano u Hombres G. Obviamente en sus primeros conciertos no llenaban pabellones, eso vino después, y si nadie hubiera apostado por ellos en sus orígenes nunca habrían podido salir adelante. Ese es el enfoque que entiendo que da el Ayuntamiento y me parece perfecto.

Las fiestas de Lugo han de contar con los lucenses.

jueves, 19 de septiembre de 2019

¿Por qué se esconden los gastos del Ayuntamiento?

Desde el 1 de enero de 2018 solo aparece un contrato menor. La ley obliga a publicarlos al menos trimestralmente.

Denuncia hoy Olga Louzao, por enésima vez, que desde hace año y medio no es posible ver los contratos menores del Ayuntamiento de Lugo. Tampoco han publicado las subvenciones ni otra información que la ley obliga a colgar en Internet, con lo que uno se pregunta si hay algo que esconder para incumplir el artículo 63.4 de la Ley de Contratos del Sector Público que dice textualmente que "la publicación en el Perfil de contratante de la información relativa a los contratos menores deberá realizarse al menos trimestralmente".

La pestaña de la web oficial del Ayuntamiento etiquetada como “perfil del contratante” es una guasa. Anuncia procedimientos de hace más de un año como “en plazo de presentación de ofertas” y cosas similares. Vale que también pone arriba que los expedientes ahora están en la web www.contrataciondelestado.es, pero no creo que fuera tan complicado poner a los que pillaron vivos en el procedimiento una leyenda del estilo de “trasladado a tal web” con un enlace, más que nada porque de la otra forma queda ridículo.

Los contratos menores ya ni se pueden ver. Mientras ayuntamientos como Foz o Valadouro, y entidades públicas tales como la Dirección Provincial de Lugo del INSS o el Instituto Social de la Marina explican detalladamente hasta compras de “serigrafiado de sobres” por 495 euros, el Ayuntamiento sistemáticamente esconde a los lucenses en qué gasta nuestro dinero. Entre el 1 de enero de 2018 y hoy (ayer cuando lean ustedes esto) solo sale un contrato menor, por un tema del Fondo Galego de Cooperación. Ni uno más.

Por supuesto tampoco hay información sobre ayudas a entidades privadas. No se explica cuánto cobra cada asociación, federación o cualquier otra organización en subvenciones que provienen de nuestros impuestos y cuya gestión es completamente opaca.

Ya no se trata de un derecho común de toda la ciudadanía de saber a dónde va nuestro dinero, que también, sino de que la normativa no contempla, hasta donde yo sé, excepción alguna que les permita hacer esto, o mejor dicho, no hacer esto.

Si se gasta ese dinero en una comilona de miles de personas, en propaganda de cara a las elecciones o en comprar voluntades en venta es algo que los ciudadanos tenemos que poder saber, y aunque hay vericuetos por donde pueden intentar “camuflar” ciertos gastos, la información de quién recibe cuánto es fundamental.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

¿A quién le toca solucionar lo del aparcamiento?

Rubén Arroxo y Miguel Couto (fotos de La Voz de Galicia y El Progreso respectivamente).
A Rubén Arroxo le están cayendo, perdonen la expresión, hostias como panes por haber firmado el cierre del aparcamiento de Ánxel Fole, pero hay que decir que él no tenía opción alguna de actuar de otra manera.

Empezaré el análisis del asunto reconociendo que yo mismo no comprendía por qué había firmado él un documento que, por lógica, debería corresponder a las áreas de Urbanismo o Liciencias, así que me imaginé, con esa maldad que a todos se nos viene encima cuando la cochina política mete su (lamentablemente) sucia mano, que le habían metido un gol y que le habían encasquetado un asunto que a nadie le habría gustado firmar. Pues no, me equivoqué. Ni hay gol (aunque esto es matizable) ni ese cierre lo podía decretar el concejal competente en Urbanismo o Licencias.

Rubén tiene la competencia sobre el negociado de policía, y ahí es donde “aterrizan” todos los expedientes de ejecución de sanciones, porque es la policía la encargada de hacer cumplir las normativas locales. Tanto ha de sancionar a un señor por mear contra la catedral como a un pub que se pasa de hora de cierre, o a un aparcamiento que ha sido denunciado por trabajar sin licencia.

Para que sea más claro, les voy a hacer un paralelismo con Hacienda, una entidad que no resulta excesivamente simpática a casi nadie pero por razones similares a las que hacen que ahora le lluevan las críticas a Rubén. En ocasiones Hacienda ha de ejecutar embargos o apremios por vía ejecutiva de deudas de los particulares con la administración, independientemente de que sean multas de tráfico, impagos a la seguridad social o cualquier otra cuestión que no depende de Hacienda en absoluto.

Hacienda ejecuta el cobro de la deuda, sea cual sea el origen, y de hecho no tiene capacidad de modificar ese expediente. Podrá dar facilidades de pago o meterse en la gestión económica del mismo pero nunca recurriremos un embargo de una multa de tráfico pidiendo que Hacienda nos resuelva si el semáforo estaba apagado o la señal oculta por la maleza porque no es cosa suya. Es decir, no entra en el fondo del asunto.

De la misma manera, Arroxo no tiene capacidad de dar cobertura legal al aparcamiento de Ánxel Fole porque esa competencia recae en su socio de gobierno, Miguel Couto, que es quien lleva ese asunto.

No me entiendan que se trata de arrojar a los leones ahora a Couto, del que tengo hasta el momento una excelente opinión y me ha causado una muy buena impresión. No se trata de eso, sino de aclarar la cuestión de las responsabilidades de cada uno, y estoy seguro de que Couto está trabajando en las soluciones a este tema porque es conocedor de la importancia capital que tiene para la zona.

Si se toma alguna medida para legalizar el aparcamiento, como la propuesta estos días en este mismo blog y de la que hasta ahora nadie me ha rebatido una coma, la solución partirá de Urbanismo, no del negociado de policía.

Tal vez haya interesados en dar esa sensación, que Arroxo creó el problema y Couto lo resuelve, pero francamente hasta dudo de esa mala intención. Simplemente estoy convencido de que las circunstancias han sido las que han sido y que la línea temporal da una falsa impresión.

Lo que está claro es que el tema se ha de resolver, y pronto. Mientras tanto la espada de Damocles seguirá pendiendo sobre un casco histórico ya de por sí golpeado.

martes, 17 de septiembre de 2019

Sí, hay solución para el aparcamiento de Ánxel Fole

El PEPRI recoge expresamente la previsión del aparcamiento privado así que sí, se puede legalizar
El viernes pasado publiqué un artículo sobre el cierre del aparcamiento de la calle Ánxel Fole y en la sección de comentarios una persona, realmente bien informada, aportó una serie de datos fundamentales para entender que hay una salida legal que evite la clausura de la instalación.

Lo primero que hay que entender es que ese aparcamiento es una dotación pública, un servicio para toda la ciudadanía que, sea propiedad de una empresa privada, hace una función de tanto interés que trasciende su propia naturaleza de negocio y se convierte en algo que hay que mantener. De hecho si se fijan en los aparcamientos propiedad del Ayuntamiento (los de las plazas de Santo Domingo, Ferrol y Constitución) verán que esos no se actualizan ni se mantienen en condiciones porque les importa poco competir.

Pero a lo que íbamos. La clave para solucionar todo este embrollo es buscar una vía legal que permita mantener abierto el aparcamiento. Nadie en su sano juicio pediría saltarse las normas porque eso sería un delito de prevaricación, además de una simpleza argumental imposible de defender. Pero sí, hay vías a nuestro alcance no cerrarlo.

Ley del Suelo de Galicia en su artículo 103 dice que “el municipio podrá promover actuaciones aisladas en suelo urbano o en suelo de núcleo rural para hacer posible la ejecución de elementos concretos previstos por el planeamiento”, e incluso permite llegar a expropiar para ejecutar esas actuaciones, si bien en este caso no es necesario llegar hasta ahí porque la propiedad ya es de los interesados. Lo menciono simplemente para que vean hasta qué punto se dan herramientas de trabajo.

La pregunta obvia es: ¿hay previsión en el planeamiento? Pues sí. El PEPRI lo recoge explícitamente en uno de sus planos, el n.º 2, donde se grafía el aparcamiento previsto, con lo que se cumple la previsión legal y, por lo tanto, es legalizable.

A la vista de esta información, ¿por qué no se camina hacia ese objetivo? ¿Qué interés hay en clausurar el aparcamiento? Si todo el mundo les está diciendo unánimemente que supone un clavo más en el ataúd que están haciendo a medida del casco histórico, ¿no sería lógico centrar los esfuerzos en solventar el problema en lugar de tirar por la vía del cierre?

Por cierto, un tema puntual que no tiene relación directa pero que sigo sin comprender. ¿Por qué ha firmado la orden de cierre Rubén Arroxo? Vale que lleva el tema de movilidad e infraestructuras, pero en mi poco entender sobre la cuestión me parece que esto es un tema de urbanismo y licencias, que gestiona el concejal Miguel Couto, y no algo relacionado con el tráfico aunque tenga mucha incidencia. Deduzco que las licencias vinculadas a eso las gestiona Arroxo, pero supongo que eso está pensado para autorizar una marquesina en de autobuses o una zona de carga y descarga… en cualquier caso chirría, y hasta no sé yo si le habrán metido un gol con este tema.

En fin, confiemos en que recapaciten porque aún están a tiempo de evitar lo que a todas luces va a ser una importantísima faena para la ciudad. La ley lo permite y el PEPRI tiene las previsiones necesarias. Solo hace falta voluntad política y un poquito de trabajo, no mucho.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Una empresa de Lugo que ayuda a Lugo

Rueda de prensa de presentación de la colaboración de Arenal con el Club de Voleibol EMEVÉ
Más de mil nóminas al mes es lo que paga Arenal desde Lugo a su extensa plantilla repartida por toda Galicia y, cada vez más, incluso fuera de nuestra comunidad. Por si fuera poco el rendimiento que eso supone para nuestra ciudad en forma de los impuestos que dejan en este municipio, la empresa lucense acaba de sumar otra colaboración al tejido deportivo de base con el patrocinio de todos los equipos del club de voleibol EMEVÉ.

Soy consciente de que esto parece un publirreportaje, pero les prometo que nadie me ha sugerido este artículo y que, mucho menos, me reportará nada. Solo que creo que es de bien nacidos ser agradecidos y ya saben que tengo una inexplicable debilidad por el EMEVÉ a pesar de mi poco interés por el deporte en general. De todas formas este tema trasciende el deporte y la ayuda de Arenal al club de Voleibol.

Normalmente las empresas cuando crecen se deslocalizan, buscando prados más verdes y vericuetos legales en que poder ahorrar unos euros, algo legítimo aunque poco deseable para los territorios que abandonan. Hay notables excepciones, como Inditex, que sigue ubicada en Arteixo a pesar de que un simple traslado de sede social a uno de los muchísimos países que estarían dispuestos a hacer lo que fuera por recibir a Amancio ortega le ahorraría cifras mareantes. No lo ha hecho.

El caso de Arenal es, a escala local, similar ya que estoy seguro de que muchos ayuntamientos de nuestro entorno harían lo que fuera para llevarse el gato al agua y lograr que trasladasen sus negocios al municipio que se convirtiera en el mejor postor, pero no solo no lo han hecho sino que apoyan cuanta iniciativa hay en Lugo.

Los que organizamos actividades en nuestra ciudad sabemos que todo el mundo acude a cuatro o cinco firmas para buscar patrocinio. Aunque no es nuestro caso, ya que la asociación que tengo el honor de presidir no suele utilizar esas vías (salvo para el “Milagro” de San Vicente, que nos patrocina la bodega VILIGA), ahora mismo me vienen a la cabeza Gadis, Estrella Galicia… y Arenal. Son tres empresas que destacan por promocionar acciones a nivel local y eso, amigos míos, es importante para que ciertas acciones puedan salir adelante porque muchas veces hay buenas intenciones pero no pasta para hacer cosas.

Es fundamental que las empresas sean eso, entidades lucrativas que mueven la economía, pero también es algo a tener en cuenta que algunas destinen parte de sus beneficios a ayudar a sus vecinos a llevar a cabo acciones que de otra forma seguramente no se podrían hacer.

Los muchos chavales que van a jugar al Voleibol en Lugo con más medios gracias a la ayuda de Arenal seguro que se lo agradecerán, pero creo que también debemos hacerlo los que no somos beneficiarios directos, los que, simplemente, vemos como en lugar de guardarse la pasta o gastarla en un lujo privado, deciden compartirla con todos y ayudar a su ciudad a ser mejor.

Así que todo esto se resume con una sola palabra: Gracias.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Una noticia demoledora

El cierre del parking de Ánxel Fole es un durísimo golpe para el casco histórico
NOTA: Aunque la idea es poner algo positivo en el Blog los viernes, la actualidad manda... así que dejaré para el lunes lo otro... si encuentro algo, claro.

El cierre del aparcamiento de Ánxel Fole es una noticia demoledora para el casco histórico. Una más. No en vano, es el único lugar con plazas decentes donde dejar el coche en el recinto amurallado ya que los aparcamientos propiedad del Ayuntamiento (el de Santo Domingo y Plaza del Ferrol) son ratoneras de imposible justificación que tienen más motivos para ser cerradas que el que ahora clausuran.

Esto trasciende al perjuicio para los propietarios porque acabar con ese parking es tremendamente dañino para la ciudad. Llama la atención que, tras más de una década de bandazos administrativos y jurídicos, se haga cuatro meses después de las elecciones y justo antes de la campaña de Navidad, la más importante para el comercio, e incluso crítica para su supervivencia.

No vamos a poner en duda la legalidad del decreto, ya que estoy seguro de que a nadie le gusta tomar esa medida, pero sí desconfío de la diligencia del Ayuntamiento a la hora de buscar alternativas en todos estos años. Desarrollar el PERI de la zona y las demás herramientas que la Ley pone a disposición de la ciudad para evitar esto habría sido lo apropiado, pero parece que es más interesante pensar en contruir barrios nuevos, por muy verdes que sean, que solventar los problemas de los que ya existen.

El centro no se muere, al centro lo están matando. Peatonalizaciones que son pero no son, buses urbanos ineficaces a pesar de reiterados anuncios de modernización, retirada de servicios públicos, eliminación de aparcamientos sin dar alternativa, problemas y retrasos intolerables en la concesión de licencias, normativas rígidas con las que se golpea sin piedad a los pequeños autónomos mientras se hace la vista gorda para las grandes cadenas y las administraciones… El Ayuntamiento, el que debería ser un motor, se ha convertido en un escollo, una preocupación, un impedimento que parece diseñado para torpedear el natural desarrollo de la zona.

Desde Lugo Monumental hemos propuesto medidas para amortiguar el golpe, pero no dejan de ser parches temporales. Solo una política bien planificada y coherente, con un objetivo claro podrá invertir esta dañina tendencia. Pero no se ve nada de eso.



Artículo publicado en La Voz de Galicia del 13 de septiembre de 2019

jueves, 12 de septiembre de 2019

¿Por qué el Caudal Fest nos cuesta más del doble este año?

 


Anunciaba Olga Louzao, portavoz de Ciudadanos, que ha presentado una batería de preguntas relativas al coste que tiene para las arcas municipales la nueva edición del Caudal Fest. Tiene mucho que mirar porque hay cosas que son, por de pronto, llamativas tomando como base los datos que ofrece Olga. Vamos por partes.


¿Por qué nos costará el doble que el año pasado?:

Lo primero que hay que ver es por qué si se aprobó el pago de una subvención directa y excepcional a la organización por 144.195,61 euros por el evento del año pasado, este año se ha optado por un contrato de patrocinio de 310.970 euros (incluyendo el IVA). Esto supone más del doble para las arcas municipales.

¿A qué responde esa barbaridad de subida? Es difícil responder a eso, y espero que los responsables aclaren sus criterios.


La extraña gestión de la subvención de 2018:

En la primera edición del Caudal Fest, la de 2018, a la empresa se le concedieron 217.800 euros. Han leído bien. Verán que en el punto anterior les hablaba de que se les pagarán 144.195,61, lo que no se contradice con esto.

Una cosa es lo que se aprueba de subvención y otra lo que se paga, ya que por el medio hay un importantísimo paso que hay que dar: la justificación de la subvención. Hay más criterios para reducir un importe ya concedido, pero lo normal es que el problema está a la hora de aportar facturas. No tengo ni idea de por qué se hecho esa reducción, de casi 74.000 euros, pero si tenemos en cuenta que la ley impide subvencionar los beneficios, quizá la respuesta ande por esos lares. En cualquier caso, estaremos pendientes de las explicaciones del Gobierno a esta interesante cuestión.


Cambio de fórmula: contrato de patrocinio en vez de subvención:

El problema de las subvenciones es, como decía, que su gestión está muy tasada por la ley y que no se permite subvencionar beneficios, con lo que puede haber problemas a la hora de hacer el pago.

Alguno se preguntará: ¿pero entonces no puede haber empresas con beneficios que reciban subvenciones? La respuesta es que sí, pero que la subvención ha de ser de un gasto, no del propio beneficio. Me explico: si yo tengo una empresa me pueden dar ayudas para pagar los sueldos, mejorar las instalaciones o los ordenadores, y demás líneas existentes, pero lo que no pueden es darme una subvención sobre una factura que emito yo mismo. Tiene lógica, ¿no creen?

Por eso el cambio de sistema es lógico. De hecho en el artículo en que hablaba de esto el año pasado, yo mismo cuestionaba el uso de una subvención como medio para este fin, así que en eso no tengo gran cosa que decir… salvo que como también apuntaba en aquel artículo el IVA es algo a tener en cuenta (suma casi 54.000 euros en este caso, que es dinero).

Por otra parte, según les decía que las subvenciones están muy encarriladas por la ley, los contratos de patrocinio son un tema diferente. La legislación no los concreta demasiado y los cambios recientes de la normativa sobre contratos tampoco los aclara, así que son una especie de “cajón desastre” donde se mete todo y por eso cada vez son más usados.

En cualquier caso, parece que han de operar con cierto cuidado con este asunto, porque el contrato ha de ser razonable y proporcional. Si están “comprando” difusión de la ciudad por 310.000 euros, ya puede ser una buena difusión. Por ejemplo, habría que ver otros contratos similares que se firman con entidades deportivas, porque sería absurdo gastarse esa barbaridad en un concierto con la excusa de que se va a hacer publicidad de Lugo (que es de lo que va la cosa) y que al CD Lugo se le paguen 50.000 por esa difusión para toda la temporada (no sé la cifra real, es un decir).

Como lo de la transparencia no lo tienen muy claro y no he sido capaz de encontrar los datos de a quién y en concepto de qué se hacen estos contratos nos movemos en el resbaladizo territorio de las cábalas.


¿Se paga este año lo que no se cobró en 2018?:

Es una pregunta lícita, respaldada por las cifras. En 2018 la empresa iba a ingresar 217.800 euros y recibe solo 144.195,61. Este año se le hace un contrato por 310.970 (IVA incluido)… que les “resarce” con generosidad de lo que se perdió, ya que parte de los casi 54.000 euros de IVA lo pueden recuperar.

En 2018 “perdieron” 73.604.39 euros de lo que se había aprobado y este año se les conceden 93.170 euros más que la subvención del año anterior (166.774,39 euros más que lo que realmente percibirían del año pasado), con lo que sí parece que hay una compensación por esa parte de la subvención no cobrada, lo que entiendo que es de dudosa legalidad y una total inmoralidad.

Todo esto, insisto por enésima vez, a la vista de las cifras publicadas por el propio ayuntamiento y a la espera de que se respondan las interesantes preguntas planteadas por Ciudadanos.


A la espera de respuestas:

Creo que el Caudal Fest fue un acierto para Lugo y que está más que justificada su existencia, pero hay algunas sombras que deben disipar para que no tengamos problema alguno con el futuro de este evento. Lugo se ha puesto en el mapa de los festivales, y cierra el verano con este prólogo al San Froilán, algo más que positivo para la ciudad.


Pero el fin no justifica los medios, así que confío en que aclaren todas estas cuestiones y nos expliquen en base a qué algo que el año pasado no llegó a 145.000 euros reales de gasto este año nos costará a nuestros bolsillos cerca de 311.000 euros.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¡Otra vez elecciones! ¡Qué sorpresa!

A gastar papel
¡No me lo puedo creer! ¡Vamos a tener elecciones otra vez en unos meses! ¿Quién se lo iba a imaginar?…

La política es como las películas que ponen a mediodía los fines de semana o las telenovelas: son malas, previsibles, los personajes planos, encorsetados… pero enganchan a falta de algo mejor y aquí nos tienen, a medio país pendiente de los telediarios a ver si José Gabriel encandila a Rosario del Carmen y la lleva al altar, o al menos a la cama. Pues no, Rosario del Carmen ha dicho que nones.

Que tendríamos elecciones era evidente hace ya unos meses. El paripé de las negociaciones solo ha servido para paralizar el país durante más tiempo, y quizá para aprovechar otras vacaciones en Doñana, que debe molar mucho. Yo lo tenía claro desde que el CIS dijo que PSOE y PP subían en las encuestas a costa de sus respectivos competidores (que ahora ya no son el uno del otro), es decir, Podemos, Ciudadanos y Vox, que se hunden cada vez más en la miseria.

El panorama que se abre al elector es complejo, ya que nos van a venir otra vez con el soniquete de “las tres derechas”, los “ultras”, los “rojos” y demás frases hechas que tanto gustan al Pueblo, o eso parece porque nadie les ha plantado cara para decirles algo como “¿pero de verdad nos consideran tan simples?”… quizá porque lo somos.

Pedro Sánchez sabe perfectamente que en una nuevas elecciones va a crecer en las urnas, como lo sabemos todos, incluido Pablo Iglesias que se ve acorralado por su propio discurso y, aunque está deseando ceder a cambio de unos cuantos altos cargos porque ve que en Noviembre va a bajar en diputados, no puede hacerlo porque se lo comerían en su propia casa.

Por su parte Pablo Casado no puede disimular su satisfacción, porque también ve cómo va a recuperar terreno perdido a costa de Ciudadanos y Vox, quienes probablemente perderán votos a mansalva porque ni los primeros han sabido administrar su caudal político, ni los segundos han sido la “revolución” que anunciaban.

Mi impresión es que los 123 escaños del PSOE se van a convertir en 150, los 66 del PP en 90, los 57 de Ciudadanos transmutarán en 25, Podemos verá también reducidos sus 42 a 25, Vox bajará de 24 a 15 y en los demás aunque el reparto varíe la cosa va a quedar más o menos igual. Obviamente hablo de números redondos, pero me refiero más a la tendencia que a otra cosa.

Entre todos están logrando que la gente añore el bipartidismo, que ya es triste. Al menos sabías a qué carta quedarte y solo teníamos que soportar los chantajes de Pujol y demás hierbas (por cierto, ¿por qué ese señor y su clan no están en prisión preventiva como cualquier otro presunto chorizo?). Ahora la cosa se ha complicado y no para bien.

La ciudadanía está hasta las narices, pero no sabe cómo canalizar su frustración. Los “nuevos partidos” han venido y han decepcionado a una velocidad pasmosa. Ciudadanos, la gran esperanza de la derecha moderada y liberal, ha sido un chasco de proporciones épicas del mismo calibre que Podemos para los suyos, aunque por motivos diferentes. Mientras los primeros han demostrado similares dosis de endiosamiento personal del cabeza de cartel, la diferencia es que Ciudadanos ha metido la pata en cuestiones políticas graves y Podemos en temas personales igual de graves para sus bases. Vox, mientras tanto, está ahí pero sin mayor relevancia a día de hoy, y probablemente su ciclo se queme aún más rápido que los demás porque también su creación dependió más de unos medios de comunicación que ahora lo ignoran.

Con todo esto, el votante se va a lo conocido: PSOE y PP. Les auguro a ambos un crecimiento importante, aunque la situación, si acierto con los números, sería similar a la actual aunque con más poder por parte de Pedro Sánchez para imponer sus condiciones.

martes, 10 de septiembre de 2019

A ver lo que dura el amor

Reuniones Méndez - Quiroga (foto: El Progreso) y Arroxo - Balseiro (Foto: La Voz de Galicia)
Hubo ayer dos reuniones relevantes para Lugo.

Una, entre Lara Méndez y José Antonio Quiroga, Alcaldesa de Lugo y presidente de la CHMS (Confederación Hidrográfica Miño-Sil), trató el tema del caneiro del Muiño, que se arreglará de urgencia (lo que no deja de tener su guasa con la de tiempo que lleva roto), y el desbloqueo de los permisos para la playa fluvial, que ahora anuncian para el 2020. Ambos representantes mostraron la sintonía y fluidez en las relaciones que todos deseamos para nuestros gestores.

La otra, entre José Manuel Balseiro y Rubén Arroxo, delegado de la Xunta en Lugo y Teniente de Alcaldesa respectivamente, ha acabado en una amable rueda de prensa que refleja el entendimiento entre ambos y el compromiso de las dos partes para desbloquear cosas tan importantes para la ciudad como la entrega del Auditorio (que ya lleva terminado años pero que sigue cerrado a cal y canto), el remate del Plan Paradai (que viene desde los años 90), y la solución urbanística de San Eufrasio.

Las dos reuniones parecen haber ido muy bien, en un clima de colaboración digno de aplauso. Lo triste de todo esto es que la noticia sea eso, normalidad, lo se supone que debería ser. Estamos tan poco acostumbrados a ver juntos, sonrientes y con actitud constructiva, a cargos públicos (sobre todo si representan a diferentes partidos) que nos parece ciencia ficción. Lo habitual es la rueda de prensa tirante, la reunión tensa, el apretón de manos con una sonrisa forzada… todo lo contrario de lo que vemos hoy.

Obviamente choca más la imagen en el caso de la reunión entre Balseiro y Arroxo, porque son de partidos políticos diferentes y, aunque se me hace raro tener que felicitar a alguien por, insisto, lo que tendría que ser normal y habitual, en este ambiente enrarecido en que las siglas partidistas suelen tapar las institucionales es digno de mención que sepan hacer el trabajo para el que les pagamos: hablar con lealtad y normalidad de los temas que han de solventar.

A los ciudadanos nos va el sainete político, no se puede negar, de lo contrario no se explica que elijamos a gente que le da más importancia a la refriega partidista que a la gestión pública. Pero incluso en un país tan aficionado al tema se detecta cansancio. Nos estamos dando cuenta de que aunque pueda resultar divertido (al que se lo parezca, claro), el enfrentamiento entre políticos es una cosa y entre instituciones es otra. Lo primero es circo, lo segundo va contra nuestros intereses directos.

No sé a ustedes, pero a mí me aburren soberanamente las declaraciones del PSOE y el BNG diciendo que la Xunta está contra Lugo, las del PP diciendo que el Gobierno está contra Galicia, y las de cualquiera que diga que una institución está contra una parte del territorio que debe administrar. Es una imbecilidad, la diga quien la diga, sobre todo porque la experiencia nos dice que en cuanto las administraciones cambian de color invierten el discurso: el inmovilismo del gobierno de Rajoy con el tren para Lugo era “abandono” y el inmovilismo de Sánchez con el tren para Lugo es “espera positiva”, según los de su partido y los acólitos que les rodean y que viven del talonario público. Y así todo.

Confiemos en que algo empieza a cambiar. La imagen de ayer entre Balseiro y Arroxo es un primer paso, aunque no sé yo lo que durará el idilio porque todo apunta a que habrá elecciones generales en noviembre de este año, y seguro que sí tendremos autonómicas el próximo, por lo que lo más probable es que volvamos a lo de siempre. Ojalá me equivoque.

lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Es cara la ''vuelta al cole''?

La temida vuelta al cole. Foto: La Voz de Galicia
Cada Septiembre los grandes centros comerciales y las cadenas lanzan sus campañas multimillonarias para la “vuelta al cole”, y los periódicos y telediarios abren sus noticias con los niños llorando a la puerta de los colegios y los padres, en muchos casos, disimulando sus caras de alivio tras una máscara de indignación por lo caro que les salen los libros.

He de aclarar que este artículo probablemente no va a gustar a mucha gente, porque da una visión sesgada de una parte de la sociedad, pero si ustedes no hacen lo que reflejo aquí no tiene por qué darse por aludidos, igual que yo no lo hago cuando se ponen los típicos post sobre gente que no recoge las cacas de sus perros. Quien cumple no ha de ofenderse porque se denuncie a quien no cumple y no hay mayor defensor que un servidor de ustedes de las campañas para sancionar a los cerdos que dejan las deposiciones caninas por la calle.

Pues a lo que íbamos: es mentira, la enseñanza en este país es un regalo. Y no lo digo yo lo dice el Instituto Nacional de Estadística, que en sus encuestas anuales sobre el gasto medio familiar refleja una sorprendente unanimidad en toda España sobre dónde metemos los cuartos. Obviamente gastan más en Madrid o Navarra que en Galicia (tienen más pasta) pero los porcentajes de gasto por sectores son curiosamente similares.

Una familia en España gastó de media 29.871,28 euros en 2018 (en Galicia unos 2.600 euros menos) y de ese importe se dedicaron a la enseñanza 460,66, menos que los 518,88 que se gastan en alcohol y tabaco, los 1.643,16 invertidos en ocio y cultura o los 2.947,56 que se van a la hostelería. De hecho, de los sectores de gasto recogidos es el menor de todos.

Ahí tienen los datos. Vale que las estadísticas son peligrosas porque reflejan situaciones "medias", pero nos entendemos.
Fuente: INE
Siempre me choca ver al típico “papá preocupado” (o mamá preocupada, me da igual) bajarse de ese coche que cambia puntualmente cada cinco o seis años para no sentirse metido en una “lata vieja” (lo que realmente le preocupa es que le vean en esa “vieja lata” de siete años), a la vuelta de las vacaciones en el Caribe o en algún otro lugar (del que poder enseñar muchas fotos), que se gasta 60 euros en la peluquería un día que “no se hace nada” (esto es más de las señoras, imagino que no les parecerá sexista)… y tecleando en el grupo de WhatsApp de los coles en su teléfono de 600 o 1.000 euros (su hijo tiene otro) que “es un abuso que nos hagan gastarnos es fortuna en libros”.

Hay una obvia y evidente falta de criterio a la hora de valorar las cuestiones económicas. Nos duelen los 372 euros que calculan que cuesta la “vuelta al cole”, pero no los 400 de arreglar un rayón en el coche que solo supone una cuestión estética menor. Nos molesta que nos obligen a comprar libros de texto pero pagamos encantados gastos absolutamente superfluos destinados exclusivamente a la presunción y el ornato público… ¿qué refleja eso? Sencillo: que la educación nos importa un pimiento como sociedad. Que consideramos un gasto lo que es sin duda alguna una inversión a futuro. Debemos reflexionar sobre esto.

Por supuesto hay familias heróicas a las que les cuesta un mundo llegar a fin de mes y para las que 372 euros es una fortuna difícil de alcanzar. Que se han quedado en casa en verano porque no tenían otra posibilidad o que se sacrifican mes tras mes para que sus hijos puedan estudiar y mejorar su posición, pero insisto en que no hablamos de esa gente maravillosa sino de los otros, los que nos toman el pelo cada vez que se quejan de “lo cara que es la vuelta al cole”.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Un espacio infantil gratuito en la Plaza de Abastos

Espacio infantil en la plaza. Foto de la web municipal

Otro viernes, otra buena noticia: de lunes a sábado, de 10:30 a 13:30 hora el Ayuntamiento ha abierto de nuevo el espacio infantil gratuito en la Plaza de Abastos.

Esta propuesta, que surgió de los presupuestos participativos (en concreto la presentó Lugo Monumental y quizá por eso me gusta particularmente, para qué nos vamos a engañar) pretende ayudar a que las familias acudan a la Plaza de Abastos. Tener un sitio donde dejar durante un rato a los niños con seguridad, entretenimiento apropiado y personal especializado, y encima sin que te cueste un euro, es un atractivo importante que ayuda a que padres y madres quizá se animen a acercarse a hacer sus compras a la Plaza.

El camino, sin duda alguna, es ese. Trabajar a favor de la Plaza es dar servicios, opciones, pensar en qué necesidades pueden tener los eventuales compradores y cubrirlas. Eso es lo que hacen los grandes centros privados y sin duda es lo que tienen que hacer las demás áreas. Funciona, no hay duda.

La Plaza tiene a día de hoy aparcamiento subterráneo, un espacio para los niños y unos productos que no tienen rival… ¿A qué esperan para acercarse? 

jueves, 5 de septiembre de 2019

¿Para qué coño nos preguntan?

3 de septiembre. Tras publicitar la "semana internacional del agua" el Ayuntamiento sigue permitiendo que esto siga así...
Año tras año... Y sí, ya se lo he comunicado varias veces.
Desde que cierto tipo de políticos han descubierto a los “community managers” se les ha abierto un nuevo filón donde dar una imagen totalmente falsa y contraria de su realidad del día a día. Piden opiniones pero no aceptan las que no les bailan el agua; charlan con los cibernautas pero bloquean a los que les discuten cualquier cosa; piden respeto pero atacan a otras administraciones desde las cuentas institucionales… podríamos seguir pero ya saben ustedes de qué les hablo. Recientemente he visto un ejemplo que me ha molestado particularmente porque no hay por dónde cogerlo ni tiene defensa alguna.

Verán, a finales de agosto se celebró la semana internacional del agua, una de esas campañas que valen para que la administración gaste dinero en anuncios y parezca que hacen algo. Con ese motivo la cuenta oficial de Facebook del Ayuntamiento de Lugo publicó una de esas entradas "chachi guays" en que bajo el lema “Cada gota cuenta” recomendaban tomar duchas más cortas, reciclar agua para regar plantas… y no dejar el grifo goteando. A continuación pedían “trucos” para no gastar agua.

Ahí tienen: el perfil oficial de Facebook pidiendo consejos para no hacer después ni puñetero caso

Solo hubo dos aportaciones, una de una chica que aconsejaba (con gran criterio) cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes y otra mía sugiriendo cambiar los grifos de las fuentes públicas porque los que hay ahora se atascan continuamente y despilfarran litros por miles, literalmente hablando. El gestor de la cuenta oficial, que me parece que no es consciente de que está a cargo de la imagen de una administración pública, señaló con un “me encanta” la sugerencia de la otra persona, pero no reaccionó a la mía. Quizás es que no la vio, vamos a ser bien pensados aunque me lo ponen complicado porque entonces es dejación de funciones. Hasta ahí no tiene mayor consecuencia, es simplemente que no llevan bien las críticas, cosa que ya sospechábamos. En realidad a casi nadie le gustan demasiado, seamos sinceros, aunque hay quien encaja bien las constructivas.

Pero hete aquí que tres días más tarde, el 3 de septiembre, dando el habitual paseo con el perro, me encuentro por enésima vez la fuente de la Plaza de España abierta, con el grifo a pleno chorro y el suelo encharcado. Es uno de los que más fallan habitualmente, al igual que el que está en la fuente de delante del Cuartel de San Fernando y la de la plaza de la Soledad. Pues me sentó mal, qué quieren que les diga. Les avisas de buen rollo (no era la primera vez, he enlazado fotos de grifos así al 010 en diversas ocasiones, tanto que incluso me contestaron una vez en plan bien que era el "inspector de fuentes" o algo por el estilo) y en vez de tomarse las cosas como deben, es decir, tomando nota y arreglando el problema, pasan de todo.

¿Para qué coño nos preguntan? Ese es uno de los grandes problemas de la administración politizada que sufrimos a día de hoy. Todo es relativo, todo es publicidad, todo es propaganda… todo es mentira. No importa nada la ecología, ni el agua, ni el consejo que pueda dar la gente… solo es la imagen, la foto, el momento y, previsiblemente, el voto.

Si gastaran la mitad de las energías en hacer en lugar de en aparentar que hacen, otro gallo nos cantaba.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Volar es posible en el Criterium Aeronáutico de Rozas

Saltar en paracaídas... una locura y una experiencia. Foto: La Voz de Galicia
Es curioso, probablemente la cosa más interesante que he hecho este verano y se me ha pasado totalmente contársela, lo que no es muy lógico porque después de todo, esto es un blog, una bitácora personal, un diario online abierto al mundo mundial para que a quien le interese pueda leerlo.

A finales de julio se celebró, como viene siendo ya habitual, el Criterium aeronáutico de Rozas (se ve que cuando abren al público esconden esos misiles y drones asesinos que algunos decían que se fabricarían allí), en que durante unos días tenemos acceso a actividades que habitualmente no podemos disfrutar en Lugo: acrobacias, bautismos aéreos… y saltos en paracaídas. Pues sí, la cosa va de esto último.

Ya me tentó el año pasado, pero me eché atrás porque el precio me pareció excesivo, ya que son doscientos euros la broma. Mejor dicho, no es que sea excesivo, es que es mucho dinero que no es lo mismo. Si te paras a pensar que estás alquilando una avioneta con su piloto y sus permisos y combustible, un monitor que te acompaña en el salto (menos mal, que de lo contrario aún estaba en la avioneta pensando si saltar o no) y un material profesional, es barato… pero siguen siendo doscientos euros.

Verán que en las fotos que ilustran este artículo no hay ninguna mía hecha en el vuelo, solo una del aterrizaje hecha desde abajo por mi marido. Es que al precio del salto había que añadirle otros 120 euros por las fotos, que eso sí que me pareció un abuso porque realmente ahí no hay ni material ni nada, pero bueno, ya sabemos que a veces si no tienes nada que subir a redes sociales es como si no lo hubieras hecho y supongo que, conscientes de ello, tiran de leyes del mercado y suben el precio porque hay demanda.

Si la cosa es así, ¿qué me hizo cambiar del año pasado a éste? Probablemente que el día anterior al salto nos despedimos de Xohán Rompe, un amigo que nos enseñó que si en la vida puedes hacer algo nunca te arrepentirás tanto de no acertar o de hacerlo mal como de no hacerlo, así que me lancé (nunca mejor dicho) y cuando tuve oportunidad de pensarlo un poco ya había firmado los papeles y pasado la tarjeta.

La experiencia fue positiva en conjunto, pero tiene sus cosillas no tan buenas. La primera de las malas es la subida en avioneta. Te tiras unos quince o veinte minutos pensando “¿pero quién me mandaría a mí meterme en este fregado?”, viendo como el suelo se aleja cada vez más, atravesando las nubes lentamente y superándolas y diciendo “o me empujan fuerte yo yo de aquí no me tiro”. Mientras tanto el instructor te va dando unas mínimas orientaciones y señales que confías en que no hagan falta porque no te acuerdas ni de la mitad cuando se abre la puerta de la avioneta.

Ahí viene lo peor. Como dice un amigo mío profesional del aire, es una locura sacar los pies para tirarse de un avión que funciona y no haces más que pensar en eso y en que el día anterior hubo un paracaídas que no se abrió (aunque para eso está el de emergencia, que hizo perfectamente su trabajo). Pero no te queda otra, tampoco te dan mucha opción y acabas poniendo los pies en el estribo y confiando en que al lanzaros no os peguéis un bofetón con la cola del avión (los miedos no son siempre lógicos).

La cosa comienza con unos minutos de caída libre. Al principio bueno, se lleva con cierta tranquilidad, pero entonces te metes en las nubes. Eso no me gustó nada. Es como conducir por la A8 en Mondoñedo a toda leche y sin ver nada a un palmo de distancia. Vale que en medio de la nube no vas a encontrarte un Mercedes parado pero piensas en que puede pasar una bandada de pájaros, una avioneta o James Bond en globo escapando del Doctor No (vemos demasiadas películas) y bien, lo que se dice bien, no lo pasas.

Pero atraviesas la nube, se abre el paracaídas con un leve tirón (pensé que la cosa sería más brusca) y entonces la cosa cambia. Lo ves todo, lo disfrutas todo, lo vives todo y, al menos en mi caso, no puedes decir más que “Aaaah”, y eso que no soy yo especialmente onomatopéyico.

No tengo muy claro como describirles la sensación. No es como volar (eso fue la primera parte) sino como estar en un columpio en el quinto pino. Te da tiempo a disfrutar de la vista y lo haces tanto que apenas eres consciente de que el suelo se acerca a una velocidad considerable, y también es llamativa la cantidad de detalles que puedes ver a pesar de la altura, no me lo esperaba. Tal vez es que estás tan acelerado y en tanta tensión que estás totalmente alerta y no se te pasa nada desapercibido.

El aterrizaje es otro punto sorprendentemente positivo. Tú te limitas a levantar las piernas y el instructor lleva la parte negativa (sobre todo cuando acompaña a un tío de mi tamaño y, lo que es peor, mi peso). No hay que preocuparse por eso.

Ha sido una experiencia extraordinaria… Se la recomiendo para el Criterium Aeronáutico de 2020, apúntenlo en la agenda.

martes, 3 de septiembre de 2019

Dolce far niente

La valla que está junto al puente romano anuncia (falsamente) que la obra terminaría en octubre de 2012.
Tómense con calma quitarla, que queda muy bonita.
La administración usa ya no dos, sino infinidad de varas de medir como todos sabemos. No hacen cumplir las mismas normas a las grandes cadenas que a los pequeños emprendedores. Mientras los primeros tienen en nuestra ciudad letreros luminosos en el casco histórico, prohibidos según las ordenanzas que, a los segundos se les miran hasta los empastes antes de permitirles abrir la puerta para crear riqueza que se queda en Lugo y generar empleo. Ya si hablamos de el autocontrol, del seguimiento que la propia administración ha de hacer sobre sus normativas, imaginen la laxitud.

Ayer bajé a dar un paseo por la zona del puente romano y me fijé por enésima vez en un cartel que lleva afeando la zona desde hace, al menos, ocho años. Anuncia la obra de rehabilitación de la obra del propio puente, y está tan descolorido que solamente se ven los trazos en negro que no se ha comido el sol en que se menciona, por supuesto, a las todopoderosas administraciones y los muchos de nuestros dineros que han invertido. También pone la fecha en que finalizó la obra supuestamente, octubre de 2012. Digo supuestamente porque tardaron un año más, y hasta octubre de 2013 no se pudo inaugurar la obra, lo que no deja de ser sarcástico.

En cualquier caso ya son seis años de dejadez, de pereza, de no retirar un cartel que no puede estar ahí estropeando la zona. No es el único que ha “adornado” nuestras calles durante años y no puedo olvidar el que había (no sé si sigue allí, la verdad) en el Parque de Rosalía de Castro o el que anunciaba la rehabilitación del callejón de Santo Domingo, que estuvo lustros cayéndose en pedazos en una de las más céntricas plazas de la ciudad.

Hay más casos. En la Tinería, por ejemplo, hay un vallado de obra “decorado” con un graffiti que aparentemente ha encargado el Ayuntamiento pero que viola claramente lo dispuesto en el PEPRI, y por el que sancionarían a cualquier particular, pero recordando aquella máxima del exalcalde Orozco la administración puede hacer lo que le salga de las narices porque “no nos vamos a sancionar a nosotros mismos”. Y lo dijo en un Pleno, ante los ciudadanos de los que se estaba riendo, con un par.

Lugo no es una ciudad cuidada, lamentablemente. Hay atisbos de esperanza, cada vez más difuminados, en pequeñas actuaciones que parece que van por el buen camino pero hay que vencer una inercia de muchos años de “dolce far niente”, que es la marca de la casa en lo que va de siglo.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Lugo tiene tirón

Turistas en una visita. Foto de La Voz de Galicia

Comienza el mes de Septiembre y lentamente volvemos a la rutina. Los niños a los colegios, los demás a sus trabajos, los horarios especiales al cajón… Ha sido un verano extravagante en lo climatológico y muy poblado en lo turístico en Lugo, ya que creo que nadie recuerda una cantidad tan grande de gente de fuera en la ciudad visitando plazas, calles y monumentos.

¿A qué se debe ese éxito turístico? ¿A la más que discutible y discutida labor de las administraciones? (por no haber no hay ni una web turística de la ciudad) ¿A una campaña secreta que ha puesto en marcha una agencia de espías locales? ¿A la coincidencia? No tengo ni idea, pero me inclino más por esto último.

Internet es un pozo negro pero también ayuda a difundir un montón de lugares y de cuesiones habitualmente ocultas por el manto de la indiferencia institucional. Las campañas turísticas de Lugo siempre han sido pobres, malas, y enfocadas incorrectamente a la propia ciudad, ya que no pretendían captar visitantes sino votos, que es muy diferente, así que poco han podido tener que ver en la abundancia de gente en la ciudad.

Quizá nos haya ayudado el mal tiempo de la costa. Si estás en Foz, en Miño o incluso en Portonovo de vacaciones y te llueve un día te quedas por la zona a visitar Mondoñedo, Betanzos o Pontevedra… pero si son cinco, seis o diez ya te planteas ir a otros sitios más lejanos por aquello de conocer cosas nuevas. ¿Es el mal tiempo la explicación del éxito de Lugo en estas fechas? Pues no tengo ni el menor dato para afirmar tal cosa, pero mi instinto me dice que algo de eso hay, si bien es una argumentación que reconozco pobre.

Lugo gusta. Es una ciudad que al visitante le sorprende gratamente porque no se la espera, que es lo mismo que decir que no sabe lo que se va a encontrar, y aunque pueda parecer lo contrario eso juega a nuestro favor. Las expectativas son muy peligrosas, y si confías en algo extraordinario es muy difícil que se cumplan.

Ha habido innegables aciertos. La caseta de la Plaza de España es uno de ellos, sin lugar a dudas, pero también hay planificados tremendos errores como el traslado de la estación de autobuses, algo que a los turistas que llegan en bus les hará la puñeta (como a casi todos los usuarios, dicho sea de paso).

Tampoco ayuda que se pretenda empezar a sangrar a la gente que viene hasta por respirar, y al cobro de la Domus del Mitreo se ha unido el de la visita a la Catedral, cosa harto discutible y discutida como ya hemos hablado en infinidad de ocasiones.

Lugo tiene tirón. Ahora solo falta que nos empecemos a organizar un poco en condiciones.

viernes, 30 de agosto de 2019

Pequeños detalles, grandes resultados

El antes y el después. No es la misma farola, obviamente, pero se ve el efecto
Siguiendo con la intención de publicar cosas buenas los viernes, voy a hablarles de un pequeño detalle que creo que ayuda a embellecer nuestra ciudad: una manita de pintura a determinados elementos del mobiliario urbano.

A mediados del mes de Julio me fijé en que un trabajador del Ayuntamiento estaba pintando las farolas de la Plaza del Ferrol. El cambio fue más que llamativo y pasaron de ser un elemento gris (literalmente hablando) a dar a la plaza más “presencia”.

Se podrá discutir si los colores son los más adecuados (aunque personalmente en el conjunto me gusta como quedan) o si habría que esmerarse más en los detalles (quizá resaltando con doble color los relieves) pero eso son pequeñas mejoras que se podrían llevar a cabo en el futuro, aunque es imporbable que haya tiempo y dinero para darle más vueltas al asunto.

Esas pequeñas actuaciones, que parece que no valen de gran cosa, son precisamente las que marcan la diferencia en un espacio tan abierto como la Plaza del Ferrol.

Ojalá esa tendencia perdure y se vayan cuidando los detalles porque, al final, las grandes obras no sirven de gran cosa si se dejan de lado las pequeñeces.


jueves, 29 de agosto de 2019

Cuando éramos dueños del Paraíso

Playa de las Catedrales en los años 70 - Carlos Valcárcel
Permitan que ponga la foto en gran tamaño, es tan bonita que no admite reducciones
Viendo una de las extraordinarias fotografías con que Carlos Valcárcel nos obsequia frecuentemente en su perfil de Facebook, cuyo motivo es la Playa de las Catedrales en los años 70, me vienen recuerdos de una época que, al menos en eso, era mejor. La imagen de que les hablo es en blanco y negro y, por un capricho de la mente, también lo son mis recuerdos de esa playa a comienzos de los años 90 que era cuando empecé a ir regularmente.
Tenía 16 años cuando empezamos a ir en verano a Foz, y no era raro que cogiéramos el coche para pasar el día a Las Catedrales, o mejor dicho la parte del día que te permitían las mareas. Mis amigos, extrañados, me preguntaban cosas como: “¿Y a qué váis a esa playa, con lo incómoda que es, que cuando sube la marea hay que marcharse?” o “Pues no sé, es curiosa, pero tampoco es para tanto”.
Hoy sorprenderá esa actitud, pero era casi unánime. De hecho tengo fotos de esos días de playa en que estábamos solos en Las Catedrales en pleno agosto. Un lujo que hoy es impensable, ya que los miles de turistas que abarrotan el arenal todos los días, organizados convenientemente en rebaños guiados para no perderse ningún punto clave de la playa, impiden que se use para algo que no sea la foto, y ni siquiera una foto como la de Carlos.
Nunca me ha gustado aquella frase de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Es cierto que tendemos a teñir de buen color los recuerdos que tenemos de la niñez, aunque no siempre se corresponde esto con la realidad. Sin embargo en esta ocasión probablemente la memoria no me engaña y sí, era mejor cuando íbamos a Las Catedrales y estábamos solos.
Hoy la disfruta mucha más gente, pero no es lo mismo cantidad que calidad. Lo de hoy es más democrático, más lucrativo, más moderno y lo que ustedes quieran, pero no puedo evitar echar de menos aquellas tardes de verano en que no sentíamos dueños, al menos por un ratito, del Paraíso.

Las catedrales un día cualquiera de verano


miércoles, 28 de agosto de 2019

Cuidado con quien te ''influencia''


La verdad es que cada vez veo más la tele “normal”. Desde que aparecieron las plataformas de Netflix y demás, en que puedes elegir lo que quieres ver y cuándo, es raro que siquiera repase las cadenas abiertas salvo para ver los informativos de la mañana y de mediodía.

Sin embargo hay días en que nos da la venada y echamos un vistazo a lo que ofrecen los canales tradicionales y en esos casos a veces te enganchas con alguna tontería. Es el caso del programa de “Ven a cenar conmigo”, un concurso de Cuatro Televisión en que varias personas compiten para ver quién es el que da una mejor cena en su casa. Miren que no me gustan nada esos “falsos reality”, en que es todo más enlatado que el bonito de las ensaladas, pero reconozco que las veces que me coincide este programa nos engancha.

Además, hay una edición “gourmet” que tiene gente conocida, y la primera vez que nos coincidió estuvimos a carcajada limpia con Loles León, que alteraba a todo el mundo con su desparpajo pero con la que es imposible no pasar un buen rato.

Pero hoy les voy a hablar del programa de ayer. Hasta las dos y pico de la mañana nos tuvo enchufados a la tele, y escribo esto mientras termina el tercero de los que ponen en cadena y que te deja pegado a la pantalla. El anfitrión era Francisco, el cantante, y los invitados eran Rosa (la de Operación Triunfo), Raquel Mosquera (de las revistas del corazón), Laura Matamoros (por lo visto es conocida, yo ni idea) y un tal Aless que por lo visto es “influencer”, profesión para la que por lo visto no se pide nada más que tener más cara que espalda y que no te importe que se cachondeen de ti.

Lo que más me preocupa de todo es el contraste que las edades reflejan sobre muchísimas cosas: la educación, las formas y, sobre todo, la cultura. Que Rosa sugiriese que el Presidente de los Estados Unidos es Amancio Ortega es casi tan ridículo como que el tal Aless, que “crea tendencia”, “opinión” y que supuestamente se dedica al mundo de la música, preguntase al ver una foto “¿quién es Montserrat Caballé?”.

No les voy a decir que para infuir haya que tener un título universitario, que hoy en día ni siquiera garantiza que el que lo posee escriba correctamente tres frases y no meta faltas de ortografía de las que te hacen sangrar los ojos (la que más me ha molestado siempre es la de “haber si nos vemos”, por la falta de comprensión que supone), pero que un iletrado de tal calibre sea seguido por miles de personas es digno de estudio.

Hacer gala de la ignorancia ahora resulta que es “guay” y que la cultura es una cosa carca y antigua, como si Google fuera suficiente y los conocimientos no tuvieran mayor trascendencia que la de quedar bien jugando al Trivial. Es terrible.

Luego nos extrañamos de que quien se espeta a toda leche con el coche en la Ronda de la Muralla presuma, y que la gente le ría las gracias, y que surjan como hongos los personajes extravagantes que solo quieren un minuto de gloria sin más fondo que el de un plato, y ni siquiera uno sopero.

Pero bueno, consiguen su fama. De hecho aquí me tienen, hablando de esta gente.

País...

martes, 27 de agosto de 2019

Un concurso de fotos que te permite ganar y ser solidario


Tengo que empezar por reiterar que este blog es estrictamente personal y que las opiniones vertidas son mías y no representan a nadie más que a mí mismo, y si a veces traigo temas que tienen que ver con la asociación Lugo Monumental que tengo el honor de presidir es porque son temas de la ciudad que considero que son relevantes. Aclarado esto, vamos al tema.

La sociedad no siempre hace compatible el lucro personal con la colaboración con causas nobles pero a veces hay excepciones, y hoy les cuento una de ellas. Ayer se publicaron en la web www.lugomonumental.es las bases de un concurso de fotografías cuya finalidad es ilustar un calendario para 2020 promovido por la asociación a beneficio de ASPNAIS. Las doce empresas colaboradoras que patrocinan las páginas hacen posible que el proyecto sea viable y que no haya riesgo para los ingresos que revertirán en las arcas de la entidad social.

A la promoción personal que supone que una o varias fotos suyas figuren con su nombre en un calendario que pretende convertirse en una tradición local como otra cualquiera, se une que hay un premio en metálico de 50 euros por cada fotografía seleccionada. Como se puede dar el caso de que se elijan todas de un mismo fotógrafo el premio puede alcanzar los 600 euros, y todo por ayudar en una acción benéfica.

Las fotos son totalmente libres siempre que se ciñan a un área concreta: el casco histórico de Lugo entendido como el recinto amurallado (bueno, se incluye la Muralla, claro). Se pretende hacer un calendario bonito y que además de la colaboración con ASPNAIS busque la estética y que la gente lo quiera comprar para tener en su oficina, en su casa o donde sea.

El mecanismo del concurso es un poco rebuscado en apariencia, pero muy sencillo en realidad. Hay dos fases. En la primera se analizan las fotos recibidas para eliminar las que no cumplan los requisitos de las bases en cuanto a calidad, resolución, formato y demás (por ejemplo, las fotos han de ser en horizontal por el diseño del calendario). Una vez pasado ese primer filtro, viene la segunda fase, que es la más subjetiva de todas: cada empresa colaboradora elige la foto que más le guste para ilustrar su página, así que hay doce jurados para las doce fotos. Más plural imposible.

Esto hace realmente muy complejo que se elijan doce fotos de la misma persona, e incluso puede que de como resultado un calendario muy ecléctico, con imágenes de muy diferente estilo y enfoque, pero esa riqueza es algo positivo para mostrar la variedad que el casco histórico puede ofrecer.

En nuestra ciudad hay grandísimos fotógrafos tanto profesionales como aficionados. Las redes sociales se llenan de impresionantes imágenes captadas por personas que hacen de su cámara un pincel y de la ciudad un lienzo, y nos dejan para el recuerdo espectaculares fotos. Algunos como Jesús Burgo o Julio Leira podrían hacer una exposición antológica sobre Arde Lucus por ejemplo, y otros como Manuel Buján o Pepe Álvez se especializan en el día a día, captando rincones de Lugo desde otro prisma. No es una relación exhaustiva así que no se me pique nadie, son los que más habitualmente veo en Facebook.

Estoy seguro de que este concurso atraerá a los fotógrafos, y no por el premio, que es relativamente modesto, sino por la colaboración con ASPNAIS. De hecho ya han llegado al correo las primeras fotografías (cosa que me ha sorprendido gratamente), y si les soy sincero las empresas que seleccionen su imagen lo van a tener muy, pero que muy difícil visto el nivel.

lunes, 26 de agosto de 2019

Recursos gratis, mensajes confusos


Siempre se dice que un reloj estropeado da la hora con exactitud dos veces al día, y eso se basa en dos supuestos: el primero es que el reloj esté parado, ya que si atrasa o adelanta esto ya no se cumple, y el segundo que todos los días las horas son las mismas, lo que parece de sentido común.

Sin embargo, hay veces que la realidad supera al refranero y nos encontramos finalizando agosto y se mantiene en varios puntos de la ciudad la cartelería que anuncia el “I Congreso Iberoamericano Cultura e Memoria: As perspectivas da morte”, que trata temas interesantes como los rituales y espacios funerarios en el Lugo romano, la muerte digna, los diferentes enfoques culturales… Se anuncia todo ello en dos jornadas para el 30 de noviembre y el 1 de diciembre… de 2018.

Esos cartelones, utilísimos si se emplean correctamente para difundir las acciones culturales, turísticas y patrimoniales de Lugo, están ahí, muertos del asco con anuncios que pueden confunir al más pintado entre otras cosas porque no pone en qué año se hicieron las jornadas, algo que no debería ser necesario en un sitio donde los carteles se actualicen con una frecuencia razonable.

En lugar de haber hecho casi un año de publicidad inútil para unas jornadas que se clausuraron hace nueve meses, ¿no sería mejor poner ahí los principales museos y atractivos turísticos de Lugo, con sus horarios y demás? ¿Acaso no creen que en los sitios estratégicos en que están ubicados sería algo vistoso para los que vienen de fuera e incluso para los propios lucenses?

Nos gastamos ingentes cantidades de recursos en publicitar cosas a lo loco, pero lo que tenemos ahí, gratis, no es que no se use, sino que se usa mal y crea confusión. Ya ni hablamos de los paneles que tienen los quioscos de la Plaza de España y la de Santo Domigo, cerrados a cal y canto (por lo menos hasta su traslado para pudrirse en Frigsa como el que había en la Milagrosa).

Una pena. Cosas baratas, útiles y sencillas que no se ponen en uso.

viernes, 23 de agosto de 2019

La carta de Ana González Abelleira

Empezar la carta agradeciendo a la gente su trabajo es empezar con buen pie
Hoy voy a intentar iniciar una costumbre que, si hay suerte, podré cumplir semana tras semana. Intentaré escribir los viernes algo en positivo, que así nos tomamos el fin de semana con buen pie, y para empezar, les voy a hablar de una carta remitida por Ana González Abelleira a las asociaciones que año tras año hacen posible el Arde Lucus.

Es una carta magnífica, tanto por su propia existencia como por su contenido. Comienza Ana agradeciendo a las asociaciones su trabajo constante, incluso antes de presentarse ella misma, y eso es empezar con buen pie. A la carta no le veo que tenga ni una sola coma que quitar o que añadir, y es mucho decir, sobre todo viniendo de alguien crítico como un servidor de ustedes. Es breve, directa, humilde, colaboradora e informativa.

Que lo primero que hace un concejal que llega a un área sea enviar una carta a las asociaciones con las que ha de contar para presentarse y decirles la fecha del Arde Lucus es un acierto en la línea en que todos queremos que vaya nuestro ayuntamiento.

Conozco a Ana desde hace muchísimos años, y estoy seguro de que su labor al frente de la concejalía de mujer, igualdad y juventud estará marcada por esas líneas de participación. Supone un cambio radical y necesario frente a la prepotencia y el “ordeno y mando” que estaba instaurado en ciertas áreas del Ayuntamiento (entre ellas la que ahora ocupa Ana) y confío en que transmitan a todo el personal municipal ese necesario espíritu.

Los cargos públicos han de entender que la ciudadanía no está a su servicio, sino que es al revés. Nosotros no trabajamos para ellos, sino ellos para nosotros, una frase que le dije en su día a Darío Villanueva, entonces Rector de la Universidad de Santiago y que le sentó como un tiro... (un día si quieren les cuento aquello porque fue la leche), y el hecho de dar una subvención no implica comprar voluntades ni colectivos, por mucho que algunos parezca que están deseando venderse por el consabido plato de lentejas.

Lugo mantiene alcaldesa, pero cambia gobierno. Lara Méndez siempre ha sido una persona amable y accesible, que aunque imagino que no disfruta de las críticas (nadie lo hace) sí las acepta e incluso he observado ciertas modificaciones en cuestiones que se le han hecho llegar y eso es muy bueno. Su nuevo equipo (la parte del gobierno que le toca a su partido, quiero decir) lo ha elegido ella, no como el anterior, que era “heredado”, y estoy convencido de que reflejará su buen talante y su espíritu colaborador.

La carta de Ana es un magnífico primer paso. Confiemos en que sea una senda a seguir habitualmente.

La carta completa. No se asusten, que la publico con su permiso.

jueves, 22 de agosto de 2019

¿Por qué hay tantos locales vacíos en el centro?


Veo últimamente bastante pesimismo respecto al casco histórico desde que cerraron un par de tiendas del imperio Inditex, e incluso una amiga ayer me hablaba de la amenaza de que Lugo se convierta en un fantasma, como lamentablemente le ha pasado a Ferrol.

Lo primero que hay que decir es que no estoy tan seguro de que eso sea así. Vale, han cerrado Pull & Bear y Oysho, dos de esas locomotoras a las que la gente acude en las ciudades como polillas a un foco en verano, pero han abierto otras iniciativas en estos meses en el centro. Se han instalado en la zona “Mi madre no me deja”, una preciosa tienda de artesanía en cerámica que llevaba tiempo operando en Internet, Alfredo Bongianni, el magnífico fotógrafo que tenía su estudio en la Milagrosa y que ahora se muda al casco histórico, una franquicia de fundas para móvil que ha abierto en la calle de la Reina, están a punto de abrir una nueva oficina de REPSOL en la plaza de la Soledad o contamos con un nuevo puesto de corte de jamón que se puso donde estaba Tobarix… Hasta creo que han vendido la casa de la librería Souto, porque al menos ya no tiene el cartel que anunciaba su disponibilidad.

Son iniciativas comerciales y empresariales, en varios casos de autónomos o pequeños empresarios valientes y decididos que apuestan por el casco histórico y que no necesitan que se les subvencione o que se les oxigene, sino simplemente que no les toquen las narices más de lo estrictamente necesario, una fea costumbre de la administración, que por cierto es bastante selectiva en cuanto a quién le remite sus exigencias.

Quedan locales vacíos, claro que sí, como en todas partes. Algunos creo que es porque no publicitan convenientemente el precio que piden de alquiler. Por ejemplo, en la calle Progreso sé de un magnífico local que es pequeño pero muy visible y que está acondicionado que alquilan por cuatrocientos y pico euros al mes… pero como no tiene el cartel con el precio nadie llama ni siquiera para preguntar, porque todos dan por sentado que les van a pedir mil quinientos o más.

El gran problema del casco histórico es que algunos propietarios pretenden vivir de rentas y cobrar unas cifras mareantes por bajos que en muchos casos están en estado ruinoso. Creen que les va a venir Amancio Ortega a dar 10.000 euros al mes y que se va a encargar de la reforma sin que a ellos les afecte y lo que no entienden es que con su actitud cicatera lo único que están logrando es tener el local vacío y provocar un efecto contagio que hace un daño tremendo a la zona. Puedo entender que la tentación de pedir mucho está ahí, sobre todo si te dicen las burradas que se pagaban (en pasado) en ciertos lugares por bajos en estado discutible, pero eso debería durar poco al ver que no se alquila. No sé, yo preferiría alquilar en 600 que no alquilar en 2000. 

También es cierto que la administración no ayuda. Las exigencias, algunas de ellas totalmente irracionales, del PEPRI del casco histórico espantan a la gente, que se va a zonas donde les tocan menos las narices con tonterías (no todo lo que dice el documento lo son, pero tiene unas cuantas) y, por supuesto, la amenaza de que al hacer la reforma te paren la obra durante cinco años porque aparece un vaso de los años 50 está ahí, y encima pagas tú el pato porque la administración, muy cuca ella, pone en la norma que tú te haces cargo de la excavación pero lo que aparezca es para ella, algo insostenible. Ya si hablamos de los plazos para otorgar licencias podríamos meternos a hacer capítulos y versículos, como en la Biblia, de lo que se tarda. De la Plaza de Abastos ya ni les cuento, porque llevamos más de cinco años (que se dice pronto) esperando a que saquen a concurso los locales que tienen allí muertos del asco y que encima tienen aspirantes a los que no se permite acceder...

El casco histórico tiene tirón, es indiscutible. Montar un negocio dentro del entorno de la Muralla es un objetivo de mucha gente, pero hay problemas que no se afrontan. Salen los gestores municipales en los periódicos a rasgarse las vestiduras porque Inditex echa el cierre a dos franquicias pero no los veo preocupados por los pequeños negocios, que son los que pagan sus impuestos en Lugo y generan riqueza local. Quizá deberían revisar sus prioridades.