viernes, 19 de julio de 2019

Por fin una oficina de Turismo en un sitio lógico

Fantástica ubicación para la oficina de Turismo, un gran acierto. Quizá le falta algún cartel indicativo de lo que es.

Hay cuestiones de sentido común que en ocasiones se dejan de lado por motivos poco acertados como los razonamientos de “rentabilidad política”, un concepto muy usado en Lugo a pesar de que las pruebas demuestran de forma reiterada lo absurdo del planteamiento.

Por ejemplo, emperrarse en hacer un museo subterráneo, el MIHL, donde Cristo perdió el mechero es una chorrada que nos ha costado 11 millones de euros a los lucenses, más los muchísimos euros anuales que cuesta el mantenimiento del bodrio, y todo porque había que hacerse los interesantes y “llevar el turismo a los barrios” cuando el visitante apenas pasa unas horas en la ciudad, un asunto que no se ataja convenientemente.

Otra de las manías absurdas de nuestras administraciones (aquí comparten culpas tanto la Xunta como el Ayuntamiento) es la de poner las dos únicas oficinas de turismo que teníamos a escasos metros una de la otra, y convertir su localización en una divertida gincana para que quienes buscan asesoramiento turístico pierdan media mañana encontrando el supuesto punto de información para quienes no conocen la ciudad. Otra tontería, basada en la boba idea de que “así visitan la Tinería”, como si los de fuera estuvieran pensando en irse a hacer selfies en Aceña de Olga.

Afortunadamente la entrada del BNG en el Ayuntamiento ha traído un poco de “sentidiño” a este asunto, y toca felicitar a la misma concejalía que criticaba hace un par de días por otro tema: han puesto una pequeña oficina de información turística en el sitio más evidente, obvio, cómodo y visible que se podía: la plaza de España, justo frente al Ayuntamiento. A los visitantes hay que ayudarles, no volverlos locos preguntando dónde se puede conseguir un puñetero plano de la ciudad. Eso parece que hasta ahora nadie lo entendía.

La primera oficina de turismo municipal que recuerdo la instaló Joaquín García Díez en una de las oficinas del propio Ayuntamiento (la primera entrando a la izquierda) en el edificio viejo, el de toda la vida. Era un sitio perfecto, porque es donde te la esperas encontrar. La ubicación actual, en la calle, tiene ciertas ventajas para el turista, ya que es más visible todavía y encima te permite tener horarios más generosos que los de la casa consistorial. El único “pero” que le pongo es que el personal debe pasar un calor terrible en la palloza en que los han metido, pero bueno, hay sistemas para todo.

Otras ubicaciones razonables para la oficina, y que no supondrían poner nuevos armatostes, son uno de los fielatos de la Muralla (en la Aguirre por ejemplo sería fantástico, porque hay mucho espacio y hay dos) o el abandonado quiosco de la Plaza de España, que encima tiene baño (también cerrado lamentablemente), pero el sitio elegido es incluso mejor que estos.

Ayer me acerqué al puesto para ver de qué iba y vi interesantes folletos: uno sobre las visitas turísticas a la catedral, otro sobre la red de museos municipales y otro sobre las ventanas arqueológicas de la ciudad. Muy interesantes. La única cosa que no me convenció es que solo los tenían en gallego porque, según el chico que informaba muy amablemente, “se han terminado en castellano”. Habrá que imprimir más, pues, ya que se ve que la demanda es mayor.

Sería interesante quizás abrir la oferta informativa a las demás administraciones y tener folletos completos que incluyan los demás museos (sobre todo el Provincial), la Muralla y esas cosillas que hay por ahí, e incluso estaría bien que las guías de Lugo pudieran tener allí algún tipo de información con sus tarifas, pero como me parece que esto se instaló hace poco tiempo vamos a darles un voto de confianza.

Lugo aspira a mimar al turismo y este es un primer paso en la dirección correcta. Que la oficina esté en un sitio visible es fundamental.

Felicidades a la concejalía responsable de turismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Derecho a réplica:

Se admiten comentarios, sugerencias y críticas. Sólo se pide cierta dosis de "sentidiño" y cortesía.