martes, 6 de agosto de 2019

La terraza de la vieja cárcel se deteriora... y eso que no dejan a nadie pisarla

De esos cuatro elementos señalizados solo uno es "útil". El Auditorio no está abierto más que cuando hay actos, y no se permite el acceso al público ni a la cafetería ni a la terraza.
La vieja cárcel es probablemente uno de los mejores espacios culturales, si no el mejor, con los que cuenta Lugo en este momento. Sin embargo está claramente infrautilizada en conjunto y a pesar de que actualmente hay un par de exposiciones (que no ocupan el espacio completo ni de lejos) se sigue viendo como un cascarón sin demasiado contenido, más allá del infantil revanchismo que supura por todos sus poros al ver que se intenta colocar al visitante la idea de que es una cárcel franquista, cuando fue construida en el siglo XIX. Es decir, que sí que fue una cárcel franquista, pero también republicana, cosa que se oculta como si en esa época fuera un hospital para menesterosos.

En el nuevo gobierno bipartito municipal las tareas de Cultura las ha asumido el BNG, así que imagino que después del verano le darán un nuevo empuje al edificio y, si hay suerte, incluso puede que asuman aquella vieja y hermosa propuesta de ceder celdas a los artistas locales para que trabajen allí a cambio de que se permita al público ver cómo pintan, esculpen o lo que hagan en ese espacio. Además podrían usar la zonas comunes como áreas de exposición y venta de sus obras, que de eso se trata también.

Pero hoy no les voy a hablar de la parte cultural de la vieja cárcel, sino de la más prosaica, la de la cafetería. Estuve hace unos días por allí enseñándole el edificio a un amigo y me encontré con algunas curiosidades que les quería comentar.

Como ya sabrán, ese espacio lleva ahí cerrado y muerto del asco casi dos años y medio desde que se abrió el edificio, que ya es decir. Se intentó endilgar a un empresario incauto, por un canon de 2.000 euros al mes. Se nota que quienes diseñaron el concurso saben de hostelería lo mismo que de finanzas, porque eso es insostenible, y no tanto por el importe del contrato (que se rebajó en el último intento a 1.200 euros y siguió quedando desierto) sino por las disparatadas condiciones que se exigen al concesionario.

Por ejemplo, se le obliga a abrir todos los días del año (se ve que el tema de la conciliación y el descanso al Ayuntamiento le importa un cuerno) de ocho de la mañana a doce de la noche. Es curioso que el edificio abre a las 11, así que ya me dirán quién va a ir esas tres horas tan temprano a tomarse el café con leche a ese lugar. Por la tarde cierra a las 20:30 o a las 22:30, dependiendo del día, y volvemos a encontrarnos con la misma situación, ya que te tiras allí hasta las 12 de la noche mirando al aire.

La Administración debería dedicarse a lo que su nombre indica: administrar, y dejar los negocios para los que saben. Poner horarios y calendarios insostenibles a los concesionarios de los contratos lo único que logra es que nadie acuda al concurso, a menos por supuesto que sepan (como ocurre de vez en cuando) que nadie les va a hacer cumplir lo que pone en el papel.

La cafetería es un espacio agradable, con unas vistas diferentes de la Muralla… pero tampoco es precisamente ni el lugar más accesible del mundo ni será el más concurrido así que pretender imponer unas condiciones basadas en los deseos de cuatro mentes pensantes encerradas en un despacho es una quimera que nos lleva a donde nos lleva, al vacío de la cafetería, con los consiguientes problemas que eso trae.

Puedes hacer una foto si pegas el móvil al cristal, pero bueno...

Es curioso que ya se está deteriorando la terraza que tiene allí fuera, a pesar de que no se permite el acceso a nadie (está señalizada la terraza, igual que la cafetería) pero el público se lleva un chasco cuando sube y le dicen que no puede entrar, sino solo mirar desde el cristal como si fuera un pez. Supongo que si la cafetería estuviera funcionando sancionarían al empresario diciendo que el suelo se levantó por su culpa, pero ya ven, a ver a quién le reclaman ahora (supongo que habrá garantía, ¿no?). 

El suelo de la terraza, esa que no dejan pisar a nadie, ya se está levantando. Eso sí son obras bien hechas, sí señor.

Dos años y medio desde que se abrió la cárcel y la cafetería sigue vacía. Y lo que te rondaré, morena.

2 comentarios:

  1. Es un despropósito. El cuerpo frontal de la cárcel es un pegote añadido que resta calidad al conjunto. Estaba prevista su demolición en el Plan general del 91.
    Pero estos genios no sólo no lo tiraron sino que le añadieron una planta, la de la cafetería que nadie quiere.

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  2. A gran desfeita, para min, foi engadirlle aquel mamotreto de cristal encima, que non pega nin co edificio, nin co entorno da muralla. A solución: unha noite de piqueta.

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