jueves, 2 de julio de 2020

Se nos jubila Toñi


Antes muerta que sencilla

Toñi se jubiló el martes. Más de cuarenta años de profesión en la joyería Honorino Freire, una etapa que ahora cierra para vivir como siempre ha querido: a su aire. Tampoco es que no lo haya hecho hasta ahora, pero ya me entienden, no es lo mismo.

No recuerdo cuándo nos conocimos, porque la conozco desde siempre. Cuando andaba en pantalón corto ella ya estaba en la joyería (algo increíble, con lo joven que es ;) ). Sí tengo memoria de cuándo comenzamos a relacionarnos en serio, como personas adultas, y fue a partir de una reunión que hubo en la calle de la Cruz con el concejal responsable de obras de aquella época por el cambio de pavimento de nuestra calle. Ella y yo fuimos los lanzados que les dijimos que si estaban locos pretendiendo levantar la calle en plenas fiestas.

Toñi no deja a nadie indiferente, protagonista voluntaria o involuntaria independientemente de dónde esté. Da igual que sea la mujer elegantemente vestida en el pabellón de los deportes cuando juega el EMEVE que la mujer elegantemente vestida en la reunión de la comunidad de vecinos, o la mujer elegantemente vestida que visita a sus vecinos de calle para recaudar el dinero de las luces de Navidad (¡cualquiera se le resistía!). Creo que la única vez que la he visto con otro atuendo es cuando la “obligamos” a ponerse una camiseta para poner el vino en la fuente de San Vicente, cosa que creo que me ha perdonado, a duras penas pero lo ha hecho, porque la amistad todo lo puede.

En las muchas reuniones a las que he ido con ella ha sido siempre la voz de la razón, la mesura y el sentido común, pero sin confundir eso con rendir la firmeza en los principios y la férrea defensa de su forma de pensar. Lo ha hecho siempre sin estridencias, con esa magnífica voz que jamás alza porque no le hace falta, con esa mirada de “¿pero tú de qué vas, criatura?” que sabe poner cuando alguien se le pone torero y que consigue que se le deshagan como un azucarillo en las cataratas de Niágara. Se ha enfrentado a personas que avasallan allá donde van y las ha desarmado sin mover un dedo, con la envidiable, sana  y difícil táctica de dejarles hablar hasta que se dan cuenta de su propio ridículo, salvo cuando han atacado a sus amigos, a los que ha defendido independientemente de las consecuencias.

Siempre tuve claro que ciertas personas son el alma de una zona, de un barrio, de una ciudad y sin duda alguna Toñi es una de las fundamentales para entender el casco histórico de Lugo y, por extensión, la propia ciudad. Daría una magnífica responsable de lo que quisiera: una concejalía, una alcaldía o lo que le apetezca, porque no sólo tiene una inteligencia fuera de toda duda y unos valores a prueba de bomba sino que posee algo más importante: empatía.

El martes unos amigos nos juntamos para hacerle un modestísimo homenaje el día que se jubilaba (por eso el miércoles no hubo artículo, que uno ya no está para esos trotes) y creo que le gustó, o eso espero.

En cualquier caso esto no es un punto y final. Creo que es justo al contrario, un inicio. Ahora tendrá todo el tiempo que necesita para trabajar más aún, pero sin esclavitudes de horario o de otro tipo, solo tendrá que dedicarse a lo que le apetezca y estoy totalmente convencido de que serán las mismas cosas que hacía antes pero con más energía todavía.

En todo esto solo hay una sombra, la de la envidia cochina que siento cuando veo que te jubilas, Toñi. ¡Felicidades!

2 comentarios:

  1. Sin duda Toñi, con su estilo, su clase y su manera, totalmente diferente de ser y estar, en cualquier situacion, profesional o personal, que yo la haya visto y compartido, deja un vacio, que no alcanzo a describir, en quien ha sido su clienta, su escuchante y su lectora y que suscribe este pequeño comentario, lleno de cariño y buenos deseos, para esta nueva etapa en su vida.
    Nos vemos Toñi.

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  2. Hermosas palabras, un gustazo leerlas. Gracias

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