lunes, 1 de abril de 2013

Entre yates anda el juego

Les dije el otro día que hablaríamos del presupuesto de la peatonalización de Quiroga Ballesteros, pero que podría haber temas de actualidad. Lo hay. La foto de Feijoo creo que merece desplazar a mañana el otro tema. 

Sale una foto de Feijoo con su colega de hace 20 años y le ha faltado tiempo al BNG para pedir su dimisión. Parece que aún supuran ciertas heridas, como la de la foto de Quintana en el yate, con la bandera española de fondo, que le costó al bipartito las elecciones por acumulación con otras meteduras de pata públicas y notorias (me resisto a creer que una única cosa te haga perder unas elecciones si eres un brillante gobernante). 

Feijoo ha salido con un comunicado en el que afirma que cuando supo lo que hacía este señor dejó de tener relación con él. No tenemos por qué no creerle. Yo tengo conocidos e incluso amigos que han venido de vacaciones conmigo que después resultaron ser lo que no parecían (sin fardos de coca, pero fueron decepciones personales importantes). Incluso a mucha gente le ha pasado que durante un divorcio su expareja saca a relucir una mala leche que era desconocida para su cónyuge durante los 20 o 30 años de matrimonio. 

Parece bastante básico, pero lo voy a decir explícitamente por si acaso: nadie puede ser culpabilizado por lo que hace un tercero, por estrecha e íntima que sea su relación. Cuando digo nadie, me refiero exactamente a eso. Yo jamás he dicho que Orozco tenga que ser culpabilizado de las cafradas o presuntas cafradas que hacía Liñares en el Ayuntamiento de Lugo. Tampoco creo que Rajoy tenga la culpa de lo que hacía Bárcenas, o Griñán de que un cargo de su Junta pusiera el cazo para los EREs. No es un "y tú más", justo lo contrario, es una defensa global.

Y no me entiendan mal: no digo que en estos casos no haya que pedir explicaciones, claro que hay que hacerlo, pero porque hablamos de personas que están bajo tu mando. Lo de Feijoo ni siquiera llega a ese grado de responsabilidad. En los tres ejemplos (Orozco/Liñares, Rajoy/Bárcenas, Griñán/EREs) se puede entender que hay un grado de responsabilidad (no de culpabilidad a menos que exista complicidad o que estuvieran metidos en el ajo) porque se entiende que si una persona es subordinada tuya has de tener un cierto control sobre lo que hace. Lo que se llama culpa in vigilando. De todas formas se entiende que al primero al que le intentan ocultar estas cosas es al jefe, siempre que éste no lleve porción del pastel, claro, pero incluso en este caso tu culpa también es por tus actos, no por lo que hace otra persona. 

La foto de Quintana no le hizo perder las elecciones porque su colega fuera mala persona, sino porque la administración de la que Quintana era vicepresidente acababa de darle una concesión muy jugosa en el tema del concurso eólico. Es decir, no se culpa a Quintana de nada que hiciera su amigo (que en teoría tampoco hizo nada malo) sino que se pedían explicaciones de lo que parecía que podía ser un trato de favor. Aquí no hay nada de eso: no se acusa a Feijoo de esconderle fardos de coca en el sótano de su casa, ni de utilizar cargo alguno para echar un capote al señor este. Sólo se le acusa de haber sido amigo suyo. 

Pues qué quieren que les diga, con las vueltas que da la vida tarde o temprano es fácil que todos nos tengamos que avergonzar de alguna amistad, porque una cosa es la gente en su vertiente social y otra en sus tejemanejes. Y si no que pregunten a todos los “amigos” de Dorribo, o a la típica señora que cuando hay un asesinato en el piso de abajo dice que el homicida “era un señor muy agradable, saludaba siempre en el ascensor y me sujetaba la puerta del portal”… 

A ver si ahora tenemos que pedir certificado de penales para tomar un café.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Gobernar es decidir

Los gallegos somos conocidos por no definirnos con facilidad, tal y como refleja la expresión de que no se sabe si subimos o bajamos. Algunos somos excepción al tema, ya que es fácil saber qué opinamos de algo con sólo preguntar (o incluso sin preguntar si lees el blog), y quizás sea un error porque el que tiene boca, se equivoca, y cae en la peligrosa deriva de la contradicción. 

¿Cómo no contradecirse? Suele ser sencillo, diciendo lo que se piensa. Uno puede cambiar de idea, o evolucionar respecto a su opinión original con algo, a mí me ha pasado con temas como la limitación de mandatos de cargos públicos (antes no la apoyaba pero ahora sí tras una conversación con un amigo que me convenció de lo acertado de esta medida), pero cuando hablamos de principios es más difícil andar variando. 

Alumnos de As Mercedes - Foto de La Voz de Galicia
Cuando se defiende simultáneamente una cosa y la contraria ahí ya no estamos ante una indefinición, sino ante una cara dura como el cemento armado. Es lo que le pasa a nuestro bienamado gobierno local, que exige a la Xunta diálogo con los alumnos y profesores de As Mercedes mientras que respecto a la peatonalización de Quiroga Ballesteros la niega a los placeros y comerciantes con el argumento de que una decisión de este tipo afecta a toda la ciudad y no se deben tener en cuenta los intereses de unos pocos. Con los vecinos del puente, en cambio, también quieren dialogar (como con los de As Mercedes) para no peatonalizar un puente tras gastar una pila de millones en la que, según ellos, sería la alternativa al tráfico. 

Personalmente creo que un gobierno ha de gobernar. Esto no quiere decir que haya que dar puñetazos en la mesa a diestro y siniestro y hacer lo que le venga en gana, no se trata de eso, pero sí de hacer lo que se considera necesario sin preocuparse de si las encuestas les dan o quitan votos por ello. Si se hubiera encuestado a los "interesados", los coches y autobuses seguirían pasando por delante de los Franciscanos.

Por supuesto ese principio básico no quiere decir tampoco que no se escuche a la gente. No parece muy lógico tomar decisiones a puerta cerrada y sin hablar previamente con las personas afectadas, ya que siempre se dice que cuatro ojos ven más que dos, y doscientos pares verán más que cinco. Creer que se está en posesión de la verdad de manera absoluta de forma que no sea necesario hablar con nadie más me parece un error. 

Pero consultar tampoco es vincular. Uno puede reunirse con los vecinos de la zona, con los comerciantes, las asociaciones, la junta de cofradías y el deán de la catedral para tratar temas que les afecten, pero es no implica que se haga lo que estas personas digan. ¿Para qué reunirse entonces? Pues porque nos pueden hacer ver cosas que se nos habían pasado, para explicar las decisiones que se prevé adoptar o, incluso, para dar salida a un derecho que debería ser constitucional y que es el de la pataleta. 

Recreación del puente romano
http://lvcvsavgvsti.blogspot.com.es
Creo firmemente que el paso de As Mercedes a un centro de Formación Profesional puro es totalmente lógico, como lo fue en el caso del Politécnico. Si queremos una FP seria y competitiva va siendo hora de centrarse en ella haciendo que los centros de enseñanza de profesiones estén dedicados a ello en exclusiva entre otras muchas medidas. También creo que peatonalizar Quiroga Ballesteros y el puente mal llamado romano es no sólo una buena idea sino algo que, como ha pasado en otras zonas, beneficiará (y mucho) a los comercios y, sobre todo, a la ciudad. 

Pero también creo que tanto la Consellería de Educación como el Ayuntamiento de Lugo han metido la pata en el proceso. Lo suyo es reunirse con la gente para plantear lo que se está estudiando y pedir opinión, no para modificar el fin último, sino para ver alternativas a los problemas que se pueden plantear y que tal vez no se aprecian desde un despacho. 

En el caso de As Mercedes, por ejemplo, ya hubo problemas cuando se hizo lo mismo con el Politécnico cambiando todo a medio curso. No parece muy lógico recolocar a los alumnos en abril cuando faltan dos meses y pico para acabar el curso. Lo suyo debería ser terminar donde empezaste y el año que viene convocar ya las plazas en los centros que se considere conveniente. 

En cuanto a Quiroga Ballesteros los comerciantes y empresarios de la plaza y el entorno también tienen que tener derecho a hablar, a exponer sus quejas, los problemas que puede generar la medida y que así se propongan soluciones que no eviten la peatonalización pero maticen sus efectos. 

No será lo último que hablemos de este tema. El lunes, si no se nos va el nuevo papa o hay un tema de más urgencia, les contaré lo que nos costará a los lucenses decidir dónde van los bancos y farolas, porque el resto ya está diseñado.

martes, 26 de marzo de 2013

Más zonas peatonales

En ocasiones es complicado marcar límites. Verán, ya saben que yo defiendo la peatonalización como una de las mejores formas de humanizar estas colmenas que llamamos ciudades. La agresividad de una acera estrecha donde convives con tubos de escape y pasos de cebra (ya nadie les llama así, ¿se han fijado?) se matiza mucho con una amplia tira de piedra que permita la convivencia de peatones y otras opciones como la bici, los patines o el carrito de niño. 

Qurioga Ballesteros - Foto de La Voz de Galicia
Sin embargo, que es una forma más pija de decir “pero”, nadie en su sano juicio puede defender un absoluto en el tema de la peatonalización. No sería lógico que no pudieran circular coches desde la plaza del Rey a la Piringalla, ya que lo que haríamos así sería desertizar la ciudad. No hay que pasarse. 

Ayer nos contaba el Ayuntamiento que quieren peatonalizar la calle Quiroga Ballesteros, en su tramo desde la calle Montevideo hasta Santo Domingo. Obviamente esto supone automáticamente la peatonalización de la parte de abajo de Santo Domingo, ya que su único acceso es por la plaza de abastos, y en esta plaza quedaría únicamente una vía para dar servicio al aparcamiento subterráneo. 

En principio la idea no me parece mala, me gusta que el peatón vaya ganando terreno en el casco histórico y me parece que es una calle que puede tener mucho futuro como peatonal, ya que hay negocios, hay vida en ella. Me parece, desde luego, una opción mucho más lógica que cuando peatonalizaron el tramo de ronda, que sólo sirve para… ¿nada? 

El problema de peatonalizar Quiroga Ballesteros es el tráfico. Hay mucha gente que cruza por el centro desde la ronda, a la altura de la Gasolinera Martínez, hasta la calle Castelao. Esta gente ahora tendrá que ir por la ronda y saturar aún más esta vía, con los consiguientes líos de tráfico en la calle Villalba y esa zona, que ya le llega bien. Por otra parte, imaginen el cristo que se puede montar en la calle del Teatro si no calculan bien el tema, ya que sería de acceso a los dos aparcamientos (Santo Domingo y Ánxel Fole), además de entrada y salida para toda la zona peatonal (coches de propietarios de garajes) y servicio de abastecimientos varios, transportes… 

También es preocupante el tema de la Plaza de Abastos. No es lo mismo una tienda tipo zapatería, mercería o incluso textil, que un sitio donde hay que meter terneras enteras y cajas de pescado. Tampoco es lo mismo para el comprador, que lleva cosas que pesan y que querrá, intuyo, poder acercar más o menos el coche. La solución a esto es el túnel que siempre dicen entre la plaza y el aparcamiento subterráneo, y después que la gente se busque la vida para hacer descuentos con horas de aparcamiento como hace el resto del comercio del casco histórico. 

Dejo para el final lo que más me quita el sueño… ¿van a hacer una horterada del estilo de la que han hecho en San Marcos? Ya sé que lo que mola es ser modernos, pero para eso que se compren un coche eléctrico. Me dejen la ciudad más o menos presentable, por favor, que frente a la Diputación uno no sabe si vestir de Pasarela Cibeles o pisar con cuidado por si hay gente enterrada. Es lo que tiene plagar una plaza de lápidas. 

Tengo que decir que el buen gusto no caracteriza a nuestros actuales gobernantes en Lugo, y que cada vez que hacen algo la cagan en ese sentido: el puente romano, la plaza San Marcos, O Cantiño, el paseo de las lápidas de la plaza de España… hay innumerables ejemplos de lo paletos que son a la hora de reorganizar la estética urbana, al menos en mi opinión por supuesto. 

La calle de Quiroga Ballesteros puede ser peatonal, sin duda, pero al igual que pasaba con San Marcos con cerrar el tráfico y elevar la parte de la calzada a la altura de las aceras igualando el pavimento va que arde. Y por favor, cuidadito con el “mobiliario urbano”, que las farolas torcidas esas que ponen ahora son, además de feas, un coñazo.

lunes, 25 de marzo de 2013

¿Dónde están los que pedían la intervención?

Hay cosas que son opinables. Otras no tanto. Por ejemplo, que la estrategia que está siguiendo Rajoy desde el Gobierno para evitar que esto se acabe de hundir es la acertada o no es cuestión de puntos de vista. Unos cuantos millones de españoles (tampoco tantos como en otras ocasiones) votaron al PSOE, que fue el que colaboró activamente en este tremendo desaguisado, mientras que unos cuantos más (más que en otras ocasiones) apostaron por Rajoy. 

Obviamente habrá un nutrido grupo de votantes del PP en las últimas generales que hoy no lo harían… o sí, que diría don Mariano. Lo que está pasando en Chipre, con sus corralitos, sus quitas a los depósitos, su crisis bestial que tiene a la gente metida en sus casas… es un ejemplo de lo que podría haber pasado en este país si nos hubieran intervenido, cosa que mucha gente decía estar deseando. 

Tal vez fuera porque estamos mal acostumbrados, que muchos pensaban que la intervención era recibir unas pocas órdenes desde Bruselas a cambio de una lluvia de millones, como los que nos cayeron para “formación” todos estos años y de los que no se ha sabido gran cosa. Pero no, no es así. La intervención es mala, amigos míos, algo a evitar, y no una especie de maná divino que venga a sacarnos las castañas del fuego a cambio de nada. Si les parece que los ajustes han sido duros, miren a Grecia o Chipre y luego hablamos. 

El otro gran frente abierto que tiene Rajoy es el de Bárcenas y sus chanchullos, que vienen a dar un paso más hacia la desconfianza ciudadana cuando ya parecía que lo del Gürtel estaba más o menos amortizado. Pues no, esto repunta, y la única estrategia acertada creo que es la de Feijóo y Esperanza Aguirre (extraño verlos de la mano en algo): depurar responsabilidades, cesar a los que hayan metido mano a la caja de forma irregular, y pedir disculpas a los españoles por hacernos pasar esta vergüenza tanto a los que son afiliados al PP como los que no. 

Yo, personalmente, me pongo colorado de sólo pensarlo porque es un tema que da auténtico asco. No me vale el “y tú más”, que cada vez se pone más complicado al escalar los escándalos de magnitud, o el “y tú también”, que es a lo que vamos. Los EREs de Andalucía no anulan lo de Bárcenas, por mucho que se intente, y a lo máximo que vamos a llegar así es a reafirmar ese “todos son iguales” que tanto éxito de público y crítica tiene en nuestros mejores teatros. 

Me deja perplejo el caradurismo de algún dirigente del PP que dice que Griñán estaba al tanto de lo de los EREs sin la más mínima prueba en favor de tal afirmación. Haciendo un ejercicio de lógica aristotélica, entonces Rajoy estaría al tanto de los sobres de Bárcenas, de la trama Gürtel y de un concejal de Rabanillos de la Higuera (espero que no exista el pueblo, que me meto en un lío) que aparcaba en una plaza de minusválido (perdón, discapacitado). 

No se puede exigir control absoluto de una organización por parte de su dirigente, porque hay sinvergüenzas que lo primero que hacen es esconder sus actividades de quienes les pueden echar a la calle, y lo de “es que usted lo fichó” haría que el presidente del grupo Carrefour se fuera a la trena cada vez que en un cajero de su cadena nos diera mal el cambio. Hay que ser un poquito más proporcionales. 

Parece que no aprendemos. Pepe Blanco dio la pista de lo que te puede pasar cuando pones en marcha un ventilador lleno de porquería sin calcular que a lo mejor te pone perdido el traje de Armani. Seguimos igual, sólo que ahora del lado de estribor.

viernes, 22 de marzo de 2013

89 céntimos

89 céntimos parece que es una fortuna, o al menos eso de deduce de la que se ha liado con el fin de la gratuidad del Whatsapp para dispositivos Android. Para las tres personas que no sepan lo que es, el Whatsapp (guasap, wasap, o similares según la grafía del inglés “nivel medio” de España) es una aplicación que permite mantener conversaciones, enviar imágenes, vídeos, sonidos e incluso hacer grupos de charla a través del móvil de forma gratuita si tienes conexión de datos (vamos, internet). 

La aplicación salió, como tantas otras, en versión de pago para iPhone por 0,89 € y gratis para Android o Symbian (Nokia). De todas formas no entiendo muy bien cómo va eso porque yo la compré y luego me devolvieron el dinero a la cuenta, tal vez porque los de Apple son un poco raritos para sus sistemas de trabajo (eso sí, funciona como un reloj) y será por alguna oscura cláusula de la maraña de normas que aceptas cuando, sin leer el contrato, dices que lo has leído y que estás de acuerdo. 

Pero más allá de la anécdota está el hecho en sí mismo. No vamos a decir que fue una revolución, pero sí una incomodidad masiva por esos 89 céntimos de euro. Es que ni para un café. 

Hablamos de una aplicación que se instala la gente en móviles que les han costado un riñón y parte de otro, de un pago anual que no llega al euro, pero aun así la percepción de que “era gratis y ya no” es lo que cuenta. De hecho otras aplicaciones (léase el Line, que a menos que cambie mucho me niego a usar porque, entre otras cosas, los monigotes son feos como un pecado) han aprovechado para empezar agresivas campañas publicitarias certificando su gratuidad ahora y en la hora de nuestra muerte. Por cierto, ya me dirán de dónde saca la pasta una aplicación gratuita para hacer tanto anuncio en la tele con actores conocidos. 

Mientras el mundo se hunde a nuestro alrededor, la gasolina cuesta el doble o más que hace unos pocos años, los recibos tienen más ceros que el guion de una película de James Bond o nos enteramos de pelotazos de cientos de miles o millones de euros, la preocupación son los cochinos 89 céntimos del Whatsapp. 

Está visto que la subjetividad reina.

jueves, 21 de marzo de 2013

Democracia interna en los partidos, esa pose tan moderna

Un tema tabú que ahora se está empezando a airear públicamente, además de la presunta querida del Rey, es lo de las elecciones en los partidos. Antes la cosa pasaba sin pena ni gloria, y a posteriori te enterabas por la prensa de que un partido u otro habían elegido como presidente, secretario general o fallera mayor a la persona que fuera, habitualmente en única candidatura. 

Ahora no, hay un striptease público en que nos cuentan con pelos y señales los manejos, negociaciones y maquinaciones para hacerse con el control del partido, que es donde reside el poder por mucho que vayamos a las urnas cada pocos años. 

Pero esto es engañoso. La palabra striptease viene del inglés, de la suma de “strip” (desnudarse) y “tease” (broma, burla, engaño…). Es decir, que es un desnudo trucado, una pose que está pensada para excitar al personal. En este caso para excitar sus conciencias y voluntades, se entiende. 

La democracia interna en los partidos no existe, simplemente es una pose muy moderna. Las campañas para mangonear la agrupación no son reales, sino un juego de malabarismo dialéctico, una cuestión mediática en que los argumentos no son un fin en sí mismo, sino una herramienta más. Se dice lo que se cree que se ha de decir para que los militantes, y los futuros votantes, piquen y a uno le den lo que quiere, que es el codiciado sillón de mando del ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma o país. Las ideas no se preparan pensando, sino encargando encuestas y dejando en manos de las grandes empresas de estudios de opinión las políticas a seguir y los puntos clave que poner en negrilla en los programas electorales. 

Lo lógico sería que uno exponga sus ideas, sus convicciones, y que con esa rampa de lanzamiento los votantes de lo que sea opinen sobre eso. Ganaría las elecciones el que más personas convenza. Pero eso es una falacia, no funciona así. 

Que conste que la culpa no es sólo de los que montan el circo, sino también de los que compran entradas. Que Telecinco tenga un canal para Gran Hermano es porque hay gente que ve el canal de Gran Hermano, no lo hacen por convicción moral. Pues esto es igual. Si votas pensando en lo guapo que es el candidato, en lo bien que sale en la tele o en cosas así de tontas estás pidiendo a gritos que te engañen. 

Hoy en la prensa vienen dos casos relacionados con todo esto. El primero es el del PSOE gallego, y el segundo el del PP local. 

En el primero se habla de elecciones primarias. Esta incultísima España comulga con lo que le pongan en los titulares y se han tragado cebo, anzuelo y sedal, y no se comen al pescador porque no se les pone a tiro. Unas elecciones primarias son cuando un partido elige a su candidato a alguna elección pública. Aquí no se da ese caso, porque lo que se elige es al secretario general del partido, no al candidato a nada, a menos que luego nos digan que está legitimado para presentarse a la Xunta sin pasar por la casilla de salida, que todo puede ser. 

El sistema elegido, y “pionero” según el único candidato al puesto, es que los militantes eligen delegados y éstos al secretario general. Vamos, lo mismo que ha hecho el PP desde que se fundó y que el PSOE siempre calificó de “falta de democracia”: elección por los militantes de compromisarios y del presidente por éstos. 

Por su parte el PP de Lugo se verá las caras con dos militantes que fueron expulsados del partido, según ellos, por opinar. Yo, personalmente, he recibido emails de estas personas que no opinaban sobre ideas, sino que encabezaron una persecución tanto interna como en los medios de comunicación contra Jaime Castiñeira. Fue una cuestión personal, que se traslucía en cada palabra que escribían y pronunciaban y que ha generado esta situación. 

Que conste que yo tampoco estoy muy contento con la democracia interna de los partidos, que es prácticamente nula. Sin embargo no creo que el problema sea tanto la normativa de las formaciones como la falta de valor de sus militantes. Es poco frecuente que alguien dé un paso al frente y diga “yo quiero pelear contigo por la presidencia”, principalmente porque a mucha gente no le queda tiempo después de ganarse la vida, y otra que puede no está dispuesta a meterse en ese fregado. También están los que esperan que les llueva maná divino en forma de puesto, contrato o “ayuda” de algún tipo, que en todos los partidos, sobre todo cuando pisan moqueta, suelen aparecer como los champiñones en épocas de lluvia. 

Hay un miedo cerval a plantarse en una reunión o un congreso y levantar la mano para decir “oiga, yo también quiero participar” y cada vez más, porque hasta los que son honrados y quieren hacer algo positivo se encuentran con que la sociedad los va a mirar mal. La política hoy en día es una dedicación denostada, de forma suicida hay que decir, por una sociedad simplista que reduce todo a un “la culpa es de los políticos y los banqueros”, sobre todo porque quien eso dice no es ni lo uno ni lo otro, ni aspira a serlo. 

En fin, lo de siempre: lean. Es lo único que les puedo recomendar. No les digo que tengan que tragarse “Así habló Zaratustra” o la “Crítica de la razón pura”, pero al menos dediquen unos minutos a leer la noticia entera y no sólo el titular. Y tampoco se crean todo lo que ponen, tengan espíritu crítico.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Hasta que pase algo gordo

Ya me estoy cansando de decir que aún queda margen para el asombro, pero es que la realidad supera a la ficción. La cobardía en este país es una de las mayores señas de identidad de muchos de nuestros dirigentes. Por no afrontar la realidad y llevar las leyes y normas hasta sus últimas consecuencias nos hacen a todos atravesar una cuerda floja que pende sobre un abismo de demandas y problemas. Ahora les hablo, concretamente, de la fiesta de la Carballeira que se celebrará hoy en Aceña de Olga. 

Fiesta de la Carballeira - Foto de La Voz de Galicia
Nos cuenta la prensa que el Ayuntamiento ha preparado la zona añadiendo contenedores y limpiando de hojas el suelo de la zona, no sea que se manchen los zapatos los asistentes, pero lo más grande es que la fiesta no está autorizada. Es decir, que se admite de facto la existencia de la fiesta, y en lugar de tomar medidas contra su celebración se prepara el terreno, no sea que se nos pique el personal. 

Lo primero que tengo que decir es que no entiendo las razones que llevan a no autorizar la Carballeira. No me vale lo de que allí beben menores, porque también lo hacen en las casetas del pulpo del San Froilán y no por eso las cierra el Ayuntamiento. Tampoco creo que sea un argumento que el lugar no sea idóneo para esto, porque anda que no hay fiestas populares en sitios bastante más cutres y nadie abre la boca. Tal vez el error sea de los organizadores, por no haberle puesto un nombre de un santo a la fiesta, que siempre es más fácil organizar la “fiesta de San Fernando” (yo hoy la haría de “Francisco”, que está de moda) que la de la Carballeira. 

Basura de la Carballeira - Foto de La Voz de Galicia
Pero la cuestión no es esa, sino el cumplimiento de las normas. O la fiesta es legal o no lo es. O está autorizada o no lo está, y es lo segundo. Si está autorizada el Ayuntamiento no sólo ha de poner contenedores y limpiar las hojas, sino que estaría bien que pusiera unos baños portátiles y hubiera una previsión sanitaria para las probables intoxicaciones etílicas que se dan año tras año con una alegría pasmosa y una dejadez paterna que raya el delito. 

Pero no está autorizada, es una concentración totalmente ilegal, y el Ayuntamiento no sólo lo sabe, sino que colabora tomando medidas que en un juicio en caso de que pase algo son la prueba flagrante de su aquiescencia, también llamado pasotismo. 

Vendiendo alimentos - Foto de La Voz de Galicia
“¿Y qué quiere usted que haga?”, dirá el político meapilas de turno. Pues muy sencillo: la multa es un recurso maravilloso que tiene la administración para hacer cumplir las normas. No les estoy diciendo que detengan a 500 chavales, que eso ya sé que es ciencia ficción en un país en que si juntas el número suficiente de personas puedes hacer cualquier cosa, pero sí que se sancione a los organizadores y, por qué no, a todos aquellos que hagan lo que no deben. Menores bebiendo, personas que se ponen a vender alimentos con carteles de la forma más descarada, asistentes que hacen sus necesidades entre los arbolitos… vamos, lo que vienen siendo comportamientos sancionables de toda la vida. 

Yo soy liberal. Eso, traducido al cristiano, no significa que quiera que los bancos reciban dinero público, sino que considero la libertad individual como un fin en sí mismo y un derecho que ha de ser restringido sólo en casos de necesidad. Aquí, ya lo he dicho, no se da esa necesidad ya que no sé por qué no se autoriza la fiesta (tampoco estoy seguro de que alguien lo haya solicitado, vaya usted a saber), pero lo que es obvio es que si se aprueba una norma es para que se cumpla y no para sancionar el día que te levantas con el pie izquierdo como cuando multaron a las carrozas de los Reyes Magos. 

Ahora una última reflexión. ¿Qué pasaría si un chaval en la Carballeira bebe hasta el coma y se nos va al otro barrio? ¿O si alguien resbala con la basura y se rompe la cabeza? ¿Han oído ustedes hablar del concepto de “responsabilidad civil subsidiaria”? ¿Y de la “dejadez de funciones”? Porque si algo pueden dar por sentado es que los papás del crío van a buscar culpables principalmente para lavar sus propias conciencias y la imagen del crío difunto, que no tenía culpa de nada.

El Madrid Arena fue lo que fue. Parece que no aprendemos. Tanto rollo con las normas de seguridad, las previsiones y la madre que los parió y con no pedir autorización ya puedes hacer las cosas como te dé la gana sin ningún tipo de consecuencia. Hasta que pase algo gordo.