viernes, 30 de octubre de 2020

El problema no es la frase, es el voto

A este paso el futuro de la Plaza y el Mercado es éste: el cierre.

De empatía andamos justitos, ya lo llevamos diciendo una temporada larga, y aquel rollo de que “saldremos más fuertes de esto” se demostró como uno de esos eslóganes del estilo de “el trabajo os hará libres”, un sarcasmo que no sólo oculta la realidad sino que la intenta invertir en una vergonzosa tomadura de pelo colectiva.

Siguiendo esa línea, en el Pleno de ayer del Ayuntamiento de Lugo escuchamos cómo la concejala encargada de la Plaza y el Mercado, Cristina López, no sólo se negó a reconocer los daños que las obras están causando a los empresarios de ambos espacios municipales sino que tuvo la osadía de decir justo lo contrario, que las obras lo que habían traído es “un incremento de flujo de gente ingente hasta el punto de que hay un incremento muy importante tanto de público como de ventas”. Y no contenta con ello remató con la frase lapidaria que tanto gusta a los políticos y que tanto saca de quicio a los ciudadanos: “No venden si no quieren”.


Lo grande es que a pesar de que sí es cierto que hay mucho tránsito de paso (que no de ventas) por la Plaza porque la gente cruza por allí para atajar por las obras, en lugar de aumentar las medidas de seguridad las han retirado. Antes había personal para organizar el tránsito de clientes y “gente de paso” y ahora no, porque se ve que salía “muy caro”. Eso sí, en el edificio de la Plaza de España hay una garita para blindar el edificio porque es muy sencillo jugar con la salud ajena pero cuando el pellejo a arriesgar es el propio la cosa cambia. Si son conscientes de que hay un montón de gente pasando por allí (repito, que no comprando allí, que no es lo mismo) es curioso que quiten la seguridad que, según la ordenanza municipal, es competencia del Ayuntamiento.

Pero es que además no es cierto que hayan aumentado las ventas. Puede haber algún puesto que puntualmente lo haya hecho, no se lo niego porque son bastantes y habrá de todo, pero generalizar eso es un disparate, sobre todo cuando hay gente que está al borde de la quiebra y que recibió esa frase como una bofetada con la mano abierta en toda la cara. Con familias cuyo sustento está en riesgo, en la situación actual no se puede decir ese despropósito y pretender que no haya reacción por parte de gente que ve cómo no puede pagar sus facturas porque no hay ventas.

Estoy totalmente seguro de que en el momento en que dijo semejante barbaridad se dio cuenta del disparate. De hecho, cuando los placeros bramaban pidiendo su dimisión, cosa que me parece más que razonable y no por esta frase sino por una larga lista de problemas de Plaza y Mercado que siguen sin solventarse, le trasladé el malestar personalmente, ya que Lugo Monumental es la asociación más representativa de ambos espacios municipales. Su contestación fue pedir disculpas y que no sabía cómo trasladar a los industriales su pesar por todo esto. Si les digo la verdad, me pareció sincera, pero lamentablemente el mal está hecho, y no por la frase sino por el voto que vino a continuación.

Porque el problema no está en que durante el calentón del debate una concejala se dejase llevar y dijese algo que no debería. Eso, siendo grave, me parece un mal menor. El problema real es que se votó contra la proposición, presentada por Olga Louzao de Ciudadanos, en que se pedían cosas de tan puro sentido común como eximir del pago de la cuota mensual a los placeros mientras durasen las obras, garantizar la accesibilidad de los espacios públicos o señalizar correctamente los accesos.

Si la concejala responsable del Mercado y la Plaza y el resto del Gobierno hubieran votado a favor de la propuesta el cabreo de la gente habría sido menor y simplemente hablaríamos de una ofensa gratuita, pero es que encima se opusieron a echarles una mano con unas medidas que son de puro sentido común y que, encima, se comprometieron con los placeros a estudiar. Se ve que les mintieron o que la conclusión de su “estudio” fue denegar las peticiones.

Los problemas de la Plaza y el Mercado comienzan por una ordenanza disparatada que exige imposibles a los industriales, que impone condiciones insostenibles y que, por razones que se me ocultan, se niegan a querer modificar a pesar de que se les ha dicho reiteradamente y hasta se les ha pasado un listado de los artículos problemáticos.

Pero es que a mayores de eso seguimos arrastrando temas desde hace años como la inexistente climatización del edificio (en que te hielas en invierno y te asas en verano), los problemas de accesibilidad, o que ni siquiera sean capaces de resolver la concesión de puestos cuyo plazo terminó el 20 de enero, hace casi un año. Cualquiera de esos puntos es más preocupante que una frase desafortunada en un Pleno por grave que ésta sea.

Empatía, les falta empatía. A final de mes los concejales reciben puntualmente sus salarios, muy superiores a lo que estaban acostumbrados algunos de ellos, y se han venido arriba. Han perdido el sentido de la realidad y en lugar de defender a sus ciudadanos o a las áreas bajo su responsabilidad se han convertido en lo que antes denostaban. Han pasado del “no sé cómo se pueden hacer las cosas tan mal” al “ahora me toca a mí”. Ese es el problema, no una frase que, por grave que sea, no deja de ser una salida de tono por la que se ha pedido una disculpa, aunque fuera en privado.


jueves, 29 de octubre de 2020

Samaín en el casco histórico (con ''sentidiño'', claro)


Viernes por la tarde y sábado todo el día, celebramos Samaín

Como digo siempre, este blog es mío, no de ninguna organización, pero sería un poco absurdo no comentar las cuestiones que atañen a una asociación que yo mismo presido, ¿no les parece?

Desde Lugo Monumental hemos organizado unas actividades de Samaín para mañana y pasado que esperamos que sean un equilibrio entre el disfrute de los niños y la más evidente de las prudencias en la situación que vivimos. Se han eliminado todas las actividades que pudieran suponer una concentración de gente, y sólo se han mantenido tres que no entrañan riesgo alguno.

  • La primera son unas visitas nocturnas con la guía oficial de Turismo Ana Quintas. Son para grupos de 5 personas nada más, y serán el viernes y el sábado a las 20:00 horas haciendo un paseo por el casco histórico e incluyendo, por supuesto, la Muralla y el exterior de la Catedral y haciendo también un repaso por la tradición del Samaín. El coste es de 10 euros por persona (es la única actividad con coste), el aforo es extremadamente limitado y el teléfono para más información y reservas es el 617 254 976.
  • La segunda actividad es el “escenario del terror”. El año pasado fue con un diseño de Jesús Crende y con un ataúd real, en que sorprendentemente los niños hacían cola para meterse. Este año no parecía razonable hacer algo así y se optó por instalar el croma en el escaparate de un local (Cortinajes Carlos, en la calle San Froilán, que nos cedió generosamente su espacio) para que quien quiera se haga una foto frente al cristal sin contacto alguno. Crende hizo un nuevo diseño y realmente se ha superado. El autor de Lugo Apocalíptico ha creado una pasada de gráfico con la catedral derruida y llena de detalles. No se lo pierdan.
  • Por último, 57 locales repartirán caramelos a los niños con el “Truco o trato”, una actividad que, seamos francos, los americanos han puesto de moda a través del cine por mucho que le busquemos ahora un origen supuestamente gallego. En el fondo es lo de menos, lo interesante es que los críos se diviertan y puedan salir a la calle, al aire libre, y recorrer los locales para recibir sus chuches disfrazados de lo que les apetezca. El listado de locales lo pueden ver en www.lugomonumental.es donde también hay un mapa en que figuran todos.

El fondo diseñado por Jesús Crende

Una vez explicado lo que se va a hacer, les confieso que no ha sido una decisión fácil, ni mucho menos. Entiendo que mantener actividades de Samaín con la que está cayendo va a levantar muchas críticas, y estoy convencido de que yo mismo sería uno de los que verían con desconfianza esto si quien lo organizase fuera otro porque, aunque a todos nos gusta pensar que somos objetivos, por definición nadie lo es. Cada cual depende de su situación, de sus circunstancias, para valorar cualquier cosa. Es la condición humana.

Entonces, ¿para qué nos metemos en este fregado? Pues si les digo la verdad, se ha pensado en los niños. En este momento en que andamos tan escasos de empatía, quizás haya que intentar hacer un esfuerzo y ponerse en su lugar. Piensen en los críos más pequeños, que llevan todo el año viviendo una situación caótica, viendo a sus padres preocupados, pasando un verano extraño, sin fiestas patronales, con la perspectiva de una Navidad incierta… Si podemos hacer una actividad que no tenga riesgo alguno (y aquí no lo hay) ¿por qué no hacerla?

Juzguen ustedes mismos, a la vista de las actividades que se proponen, si alguna entraña el menor riesgo para alguien. La respuesta es obvia: no. Bueno, matizo, tienen el mismo riesgo que pueda haber al ir al supermercado, al salir a tomar un café o al ir al trabajo o al cole o incluso menos.

Además, no sé si se han fijado pero los niños respetan más las distancias de seguridad, las normas y las limitaciones que los adultos. Por las mañanas ves a los críos guardando rigurosamente sus distancias mientras los adultos se apiñan dándoles un mensaje confuso.

En fin, que si tienen niños pequeños en casa anímense. Búsquenles un disfraz y sáquenlos a la calle. Al aire libre no hay problema alguno y si cuando lleguen a por caramelos a un local ven que hay gente esperen turno tranquilamente en el exterior y disfruten de la tranquilidad que da respirar en una zona peatonal sin apenas tráfico rodado.


miércoles, 28 de octubre de 2020

Sí, se ríen de nosotros. Y mucho.

No es un botellón ni una fiesta "pirata" en un bar. Es una reunión con ministros y gente de "alto nivel" que se ve que, ellos sí, pueden reunirse como y cuando quieran sin problema.


Nunca he sido partidario de esa idea de que la gente que se dedica a la política tenga que ser perfecta, principalmente porque si exigimos ese nivel lo único que vamos a lograr es que nos engañen (más aún, quiero decir) porque el ser humano, por definición, es falible.

Pero una cosa es que puedan coger vacaciones, liarse con un compañero del Ministerio o tener un problema por un desacuerdo en el pago de la reparación de su coche, y otra muy diferente es que en plena crisis sanitaria se vayan todos de cuchipanda a un palacio (concretamente en el Casino de Madrid) a reírse de nosotros a mandíbula batiente.

Los ministros de Justicia, Cultura, Defensa y, lo que es más grave, Sanidad (Juan Carlos Campo, José Manuel Rodríguez Uribes, Margarita Robles y Salvador Illa) fueron algunos de los muchos invitados, a los que se unen varios presidentes autonómicos, el alcalde de Madrid, Pablo Casado, Inés Arrimadas… y por supuesto militares de rango, empresarios de los niveles más altos… Ahí, dando ejemplo todos juntos en pandilla.

Cuando se está sancionando a la gente que hace reuniones, se reúnen unas 150 personas sin mascarillas, servidas por camareros que, esos sí, pueden trabajar sea la hora que sea sin que se puedan preocupar por su propio bienestar…

Nos dicen que en Navidad nos veamos por Zoom, que no nos reunamos, que dejemos de ver a nuestros amigos y de estar con nuestros familiares… El sábado fui a ver a mis padres y no pude darle un abrazo a mi madre porque me preocupa que eso la pueda matar… pero si eres ministro o de la élite nacional se ve que estás a salvo de todo mal.

En cualquier país civilizado esto supondría una cascada de dimisiones. Me da exactamente igual las medidas que se tomasen de seguridad, porque si todos los invitados, el personal y demás pasaron por pruebas PCR nos estarían demostrando que esos test que a la población le racanean se hacen por centenares cuando les interesa.

Hace unos días veíamos al Presidente del Gobierno poco menos que sentado en el regazo del Papa, en una imagen carca como pocas en que, una vez más sin mascarillas ni distancias, nos demostraron que aquí hay algo que no encaja en el relato oficial. Y no, no soy negacionista, sólo digo que me da que nos están tomando el pelo.

Se ve que a falta de mascarillas tienen la protección divina.

No es ético, no es aceptable, no es razonable y no es asumible. Y culpar al director de El Español es quedarse muy corto, porque nadie va a una fiesta a punta de pistola aunque lo inviten. Dimisión para todos, desde el señor Alcalde de Madrid a todos los cargos públicos, el Presidente del Partido Popular, la de Ciudadanos y cualquiera que esté cobrando un sueldo por representarnos. Y al ministro de Sanidad, además, debería caerle una multa por reírse de nosotros en todas esas comparecencias en las que nos advierte de las duras semanas y meses que se nos vienen encima y que seamos muy prudentes.

Culpan a los jóvenes, al botellón, a los pubs, a los bares, a las fiestas populares, a las reuniones familiares... pero ellos hacen justo lo contrario de lo que nos obligan al resto. Y nuestra reacción es... ninguna.

Hay que destacar que los únicos que rechazaron sus invitaciones fueron los representantes de Podemos y de Vox, que manda carallo. Los únicos que han mostrado “algo”, sea vergüenza torera, cálculo electoral, coherencia o algo tan sencillo como el puro sentido común son los partidos extremistas de derecha e izquierda, lo que nos hace pensar en qué manos estamos y si la alternativa es caer en las suyas, lo que es para echarse a temblar independientemente de que sean de un lado o de otro.

Me estoy conteniendo mucho y creo que he conseguido evitar todos los insultos que se me vienen a la cabeza, pero cuando lo estamos pasando todos tan mal es indignante que esta gente haga lo contrario de lo que nos obligan a sufrir a todos.

martes, 27 de octubre de 2020

Las pintadas a la Catedral, el enésimo acto vandálico

 

Las pintadas, eliminadas con un proceso que erosiona la piedra, son el problema real.
Foto: La Voz de Galicia

El ataque vandálico sufrido por la Catedral de Lugo es uno más en la larguísima lista de sucesos preocupantes que, en pocos años, dañan patrimonio que lleva siglos siendo parte de nuestra ciudad. Podemos recordar las agresiones al pobre San Vicente, que literalmente perdió la cabeza, las continuas meadas contra la puerta de la Catedral – con herrajes del siglo XII que se están deteriorando -, las pintadas continuadas en todo el casco histórico e incluso en la propia Muralla de Lugo…

Todo esto es lamentable, no tanto por lo que se gasta en reparar los daños (que también) como por el hecho de que un objeto “arreglado” no es lo mismo que uno que no haya tenido que ser restaurado. Revela un pobre cariño por nuestra ciudad y por la Historia que esos muros recogen.

La Asociación en Defensa del Patrimonio Gallego ha llamado la atención al Ayuntamiento de Lugo por la forma de limpiar las pintadas de la Catedral, usando productos químicos y agua a presión, algo vedado por Patrimonio porque probablemente haga más daño a la piedra que la propia pintada. Restaurar un daño siempre es más complejo que provocarlo, y cuando hablamos de elementos de tanta entidad no vale cualquier sistema.

¿Cuál es entonces la solución? La lógica indica que es más importante evitar el daño que buscar formas de repararlo. Sin embargo, el Gobierno Local se resiste a la instalación de cámaras de vigilancia como reiteradamente se les ha solicitado. Incluso tras el atropello mortal en la Plaza del Campo quedó sin resolver por no tener forma de localizar al vehículo, lo que nos da idea del poco control de accesos que hay a la zona supuestamente peatonal.

Pero tampoco seamos injustos. Nadie puede culpar de aquella desgracia al hecho de no haber cámaras, y es igual de grave un atropello en el alto de Garabolos que en el casco histórico, lo que haría que siguiendo esa lógica tuviéramos que llenar de cámaras todos los rincones de la ciudad, algo que no me resulta especialmente apetecible.

Entonces ¿por qué en el casco histórico es más prioritario poner cámaras? Pues porque una pintada en una pared normal se puede borrar, se puede pintar por encima o se puede incluso picar la fachada y volver a remozarla… pero en una piedra que lleva siglos ahí es más peliagudo como se ha demostrado estos días.

No se engañen, ya hay cámaras, muchas muchísimas cámaras. Detrás de San Fernando, por ejemplo, hay una apuntando hacia Amor Meilán aunque nunca he sabido el motivo de esa “prioridad” en una calle en que prácticamente sólo hay garajes. Hay en la Ronda unas cuantas, pero destinadas a controlar el tráfico y a multar a los conductores. Hay en los edificios públicos (no tienen más que darse una vuelta por Hacienda, la Subdelegación del Gobierno o por el antiguo Banco de España, ahora Catastro, para verlo)… Tenemos cámaras apuntado a todo menos a nuestro Patrimonio, a nuestra Historia.

¿Les preocupa su intimidad? Pues que no les quite el sueño. No hablamos de cámaras en que haya un señor mirando unas pantallas, sino de circuitos cerrados de grabación que vayan “pisando” las imágenes cada mes, borrando con las nuevas las antiguas. Y sólo se accedería a ellas si pasa algo, de forma que podamos aclarar quién es el mendrugo que se dedica a pintarrajear nuestra ciudad.

Bueno, una patrullas andando tampoco serían mala cosa…

lunes, 26 de octubre de 2020

No comprendo el toque de queda

 

Un control durante el confinamiento. Ahora toca lo mismo pero de noche.

Empezaré diciéndoles que, de entrada, a mí personalmente el toque de queda no me afecta en absoluto. A las once de la noche invariablemente estoy en casa y antes de las seis tampoco salgo, así que mis dudas sobre esta medida no vienen de una problemática personal ni mucho menos.

Una vez aclarado esto, me pregunto qué se pretende lograr con este toque de queda, porque en serio que no lo consigo entender. ¿A quién afecta? ¿Se supone que es para acabar con los botellones y las fiestas en pisos? ¿Eso no se supone que ya estaba prohibido? ¿Si van a la fiesta en un piso a las 22:50 y se quedan hasta las 6:05 no estamos en las mismas?

Una vez más resulta complicado entender el porqué de las normas que se aprueban, encima, con la inmediatez del “lo publico hoy y entra en vigor hoy”, lo que ayuda aún más a confundir a todo el mundo.

Pienso en la gente que llega a casa del trabajo pasadas las diez de la noche y que tiene que sacar a pasear al perro. Pues tiene que salir poco menos que corriendo para no entrar en el horario límite, lo que no tiene el menor sentido porque va a ir solo con su mascota. ¿Qué peligro entraña? ¿Qué riesgo obliga a correr a los demás?

No me entiendan mal, creo que hay que tomar medidas, pero me choca esa reducción de horarios estando toda la mañana trabajando codo con codo, encerrados en ocasiones en edificios sin ventilación con cientos de personas (la administración, dando ejemplo), y, si eres papá, llevando a tus hijos al cole en aulas de 25 niños. No soy capaz de entender el criterio que se sigue.

Las normas hay que cumplirlas, no entenderlas, pero francamente lo segundo ayuda enormemente a lo primero. Si en una carretera fuera de la ciudad, sin peatones, tienes dos carriles en una dirección en plan autovía nadie comprende que tengas la velocidad limitada a 30 y por eso es bastante más complicado que lo respetes, y eso ocurre por ejemplo en el acceso al aeropuerto de Santiago, donde no he visto jamás a un coche que respete ese límite. En cambio todos podemos entender que en una zona escolar el límite sea es y, aunque alguno se lo salte, la lógica ayuda al cumplimiento.

A veces parece que el BOE recoge la mentalidad funcionarial del que trabaja de 8 a 15, y no me lo entiendan como un ataque a los trabajadores públicos porque, entre otras cosas, yo lo soy. Me refiero a que las normas han de tener sentido y objetivos y en este caso ambas cuestiones parecen brillar por su ausencia.

Cada vez tengo más claro que las reuniones en que se deciden estas cosas deberían ser retransmitidas en directo para poder escuchar lo que dice cada cual. Ya sé que los Consejos de Ministros son secretos, pero oigan, ya que estamos reduciendo derechos quizá sería interesante saber los motivos reales. Si el objetivo es, como decía antes, acabar con botellones y fiestas en pisos, ya prohibidas anteriormente, que lo digan en voz alta. Que sepamos todos que debemos estas prohibiciones a los descerebrados que anteponen sus copas y su ocio al bienestar de la mayoría.

viernes, 23 de octubre de 2020

Toca plegar velas

Aunque la provincia de Lugo (no así la capital) es una de las zonas menos graves dentro de Galicia, otra de las menos afectadas de Europa por el Coronavirus, está en nuestras manos que siga siendo así.

La segunda ola está siendo peor que la primera en incremento de contagios, como era previsible viendo antecedentes como los de la gripe española y otras pandemias. Curiosamente no es igual de agresiva en cuanto a fallecimientos, al menos por el momento, y no me atrevo a dar un motivo de eso porque no tengo ni idea, ni veo criterio fiable alguno al que agarrarme para ver una razón objetiva.

En cualquier caso no pinta bien y toca plegar velas, reducir en la medida de lo posible los riesgos e incluso intentar transmitir un mensaje de prudencia que nunca se debió abandonar pero que sí es cierto que todos relajamos un poquito porque las cosas parecían mejorar en esa calma que precede a la tormenta.

Quedarse en casa en la medida de lo posible parece razonable, pero también lo es hacer actividades que no supongan un peligro para nadie. Salir a pasear, guardando distancias y tomando precauciones, no tiene nada de malo e incluso creo que es favorable para la salud física y mental de todos. No estamos confinados, al menos por el momento, pero sí advertidos de lo que puede pasar si no tenemos un mínimo de precaución.

Los comercios siguen abiertos, y es bueno acudir a ellos siempre que se haga con prudencia. Todos sabemos lo que tenemos que hacer, y antes de sacar la flamígera espada de la justicia y convertirnos en esa policía de balcón tan en boga desde que empezó todo este tema, cuidemos de nosotros mismos. Si vemos que en una tienda hay bastante gente y no nos sentimos cómodos, esperemos a que salga alguien para entrar. Si en un local la terraza tiene las mesas demasiado juntas (en esto veo cierta relajación, la verdad) nadie nos obliga a sentarnos, seamos prudentes y vayamos a la de al lado si las tiene más separadas.

El Ayuntamiento de Lugo organizó en el casco histórico dos series de conciertos de pequeña envergadura para los sábados en la Plaza del Campo (con los Tardeos de San Vicente) y los domingos en las calles Cruz y Obispo Basulto (en forma de Sesiones vermú) en colaboración con Lugo Monumental y los locales de la zona. Se han aplazado siguiendo un elemental criterio de sentido común y de prudencia. No necesitamos que las cifras suban en Lugo para tomar precauciones, hemos de hacerlo para evitar que suban.

Esto no quiere decir que no se haga nada, ni mucho menos, sólo que el formato ha de ser diferente y evitar toda reunión innecesaria. De hecho para Samaín se está preparando una actividad para los niños pero con todas las garantías posibles.

Permítanme un consejo, tómense todo esto con calma. Estamos todos nerviosos y saltamos a la mínima. La situación nos tiene hartos y está haciendo mella en nuestra empatía, paciencia e incluso educación. Tomen aire, a través de sus mascarillas, y sonrían. Hay muchas cosas por las que estar de mala leche pero con eso no vamos a arreglar nada. Antes de juzgar lo que ven pregúntense si es posible ponerlo en perspectiva, porque no todo es lo que parece a primera vista.

Así que recuerden: sentidiño, es la palabra clave.

jueves, 22 de octubre de 2020

Salir a la calle puede salvar muchos negocios

Las terrazas de Lugo, un servicio público que permite salvar muchos negocios. Foto: El Progreso


Una de las medidas más efectivas para ayudar a la hostelería a sobrevivir económicamente a la situación actual fue el permiso extraordinario para instalación de nuevas terrazas y ampliación de las existentes que concedió el Gobierno del Ayuntamiento de Lugo. Esta excepcional medida está vigente, según las noticias publicadas, hasta el próximo día 1 de noviembre.

Sin embargo, el invierno que se avecina no permite ser optimistas, y parece lógico que se amplíe esta medida hasta, al menos, el próximo 31 de enero, fecha en que también finalizan los expedientes de regulación de empleo que el Gobierno de España ha prorrogado. El Gobierno de España, se supone, ha hecho esa prórroga porque tienen una estimación de los efectos económicos de la pandemia a medio plazo y por lo tanto parece una fecha objetiva a la que extender los efectos de la medida aprobada por el Ayuntamiento.

De la misma forma, sería interesante extender automáticamente esa medida si se producen futuras prórrogas de los expedientes de regulación de empleo, que son actualmente unos plazos conocidos por todos y muy publicitados por la prensa de todos los ámbitos. 

Dado que lo que viene ahora es mal tiempo, y que va a quedar así durante una buena temporada, parecería razonable que se permita la instalación de paraguas, toldos provisionales y demás elementos para proteger a los clientes de la lluvia, siempre que no supongan el cierre total del espacio (lo que convertiría esas terrazas en espacios equiparables al interior de los locales, lo que no tendría sentido desde un punto de vista sanitario y mucho menos estético) y que todos los elementos sean instalados sin dañar solados o fachadas. 

Es lógico valorar muy positivamente las medidas que tomó en su momento la Alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, tolerando temporalmente la instalación de estas terrazas en lugares donde hasta el momento no se permitían, pero el plazo dado se agota y no tenemos noticias de una prórroga, por lo que es necesario aprobarla y publicitarla cuanto antes para que los negocios puedan hacer sus previsiones. 

Pero no sólo hablamos de hostelería. El comercio también debería poder salir a la calle y ocupar una parte de la vía pública (siempre que la disposición física lo permita, lo que será más sencillo en calles peatonales) para la instalación de cualquier elemento que considere oportuno. El comercio local necesita revitalizarse y la instalación de puestos de venta externos, publicidad o incluso pequeñas atracciones para niños podría ser una de las claves de esa recuperación. 

Confiemos en que el Ayuntamiento, que en esto ha hecho las cosas razonablemente bien, acceda a estas peticiones que fueron presentada oficialmente ayer (aunque ya se habían enviado unos días antes de forma menos “formal”) y eche un cable en la medida de sus capacidades.