lunes, 27 de julio de 2026

Buscando a Carmen


Carmen L.R. Desaparecida el pasado martes 21 de julio. Se le vio por última vez en la calle Divina Pastora.

La muerte es algo inevitable. Es, en gran parte, lo que nos define. Saber que algún día no estaremos aquí hace que debiéramos ser conscientes de la importancia de unas cosas sobre otras y nos ayuda a recapacitar sobre el desmesurado peso que le damos a asuntos que, realmente, no tienen la menor trascendencia. Muchas veces la muerte llega, como escribió San Pablo, “como ladrón en la noche”, es decir, por sorpresa, sin avisar. Un accidente, un infarto repentino, una enfermedad que estaba oculta… somos más frágiles de lo que nos gusta admitir, aunque nuestro subconsciente insista en recordárnoslo de vez en cuando, como hoy, en que tuve una horrible pesadilla.

Hice mi primer testamento hace ya bastantes años porque, aunque no tengo ningún interés en que sea algo práctico a corto plazo (eso espero) me pareció que era importante que si pasaba algo imprevisto las personas que dejo detrás tuvieran los menores quebraderos de cabeza posibles. Los papeles suelen resolver muchísimos más problemas de los que crean y, de hecho, también es una de las razones que siempre esgrimo para defender la importancia de casarse. No porque vayas a morir mañana, sino porque te puedes morir mañana, debes preparar ciertas cosas porque de lo contrario acarreas una serie de trámites burocráticos perfectamente prescindibles.

Pero hay una situación que es, si me apuran, peor que la muerte: la desaparición.

Estos días vemos que una chica de 24 años, Carmen L. R., falta desde el día 21 de este mes. Mide 1,65 metros, complexión delgada, media melena de color negro y los ojos azules. Se le vio por última vez en la calle Divina Pastora, en la Milagrosa, vistiendo su uniforme de trabajo de Carrefour, si bien su teléfono quedó fijo durante varios días en el entorno del Río Miño, por lo que las búsquedas se están focalizando en esa zona.

La desaparición es una situación que, por fuerza, tiene que ser terrible para el entorno de la persona que falta. No se sabe qué ha pasado, si estará bien o no (ojalá que sí) y si ha sido voluntaria o por alguna circunstancia externa. Imaginen el calvario de la familia y amigos, que no tienen la menor idea de qué ha pasado.

En este momento sólo podemos intentar no especular. Montarse teorías, a cada cual más forzada, sólo hace que la angustia aumente y lo que necesitamos es ayuda.

Se han organizado batidas para buscar a Carmen en la zona donde se localizó la señal de su teléfono y estos días iré editando este artículo para incluir aquellas de las que me entere por si ustedes se quieren animar a colaborar.

Hace ya un año que falta Isaura, la señora que desapareció en la Avenida de la Coruña, y no sabemos nada de ella. Me resisto a retirar el cartel de su caso porque hay que seguir manteniendo la esperanza.

Ojalá ambos casos se resuelvan favorablemente.


ACTUALIZACIÓN

Me dicen que HOY día 27 de Julio a las 16:00 horas se retoma la batida. El punto de encuentro es el aparcamiento que está junto a Carrefour (pasando el hipermercado, a la izquierda).



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