| A la izquierda el anterior ascensor, que jamás se usó, y a la derecha el estado actual de la obra. Una muy buena reforma, con sentido común. |
Tras tanto hablar de fútbol (quién me lo iba a decir a mí…) volvemos a la normalidad y al día a día que es, en realidad, nuestra vida real.
Lugo, esta ciudad tranquila donde nunca pasa nada (hasta que pasa), es un lugar en que se hacen obras que no sirven para nada y que, de hecho, hay instalaciones que se retiran sin que jamás lleguen a encenderse, y no hay la menor consecuencia para nadie.
Durante estos meses se está acometiendo una reforma del edificio sindical de la Ronda de la Muralla. Se ha trasladado a la Inspección de Trabajo, que ocupaba una planta del edificio y que ahora está en el de Correos, y se ha modificado la que era una entrada bastante cutre a la sede de los sindicatos.
Ahí es donde me llama la atención que se ha quitado un pequeño elevador que había en la parte izquierda de la fachada para salvar el desnivel de las escaleras… y que nunca llegó a encenderse. De hecho, no estaba siquiera conectado a la red eléctrica, con lo que malamente iba a funcionar. Su único uso fue el de papelera y basurero.
Lo que se ha hecho ahora es más sostenible y de sentido común: una rampa. Entiendo que es más cómodo para la persona que va en silla de ruedas que haya un pequeño ascensor como el que había, eso no lo dudo, pero también es obvio que es mejor que haya una rampa siempre disponible que un chisme que jamás se ha encendido. Incluso en el supuesto de que se llegase a conectar, siendo como son estas cosas en muchos casos, me veo venir un rosario de averías y de “fuera de funcionamiento” que no solventaría el problema. La rampa sí.
Soy consciente de que me estoy quedando con un detalle pequeño de una reforma mucho más importante. La ejecuta el Gobierno de España y está cifrada en 1,5 millones de euros, enfocando el grueso de la reforma a la eficiencia energética, que es algo que hoy día no se reduce a bajar la factura de la luz sino a intentar no depender tanto de las fuentes de energía, que cada vez son más problemáticas.
Si toda la obra en ese edificio se hace con el mismo sentido común que lo de la rampa, estoy seguro que será una buena actuación, porque francamente, lo que habría que ver es quien fue el espabilado que hizo la anterior y que dejó el único punto de accesibilidad de esa fachada sin uso durante tantos y tantos años.
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