| Un año más, vengan a probar el vino de la fuente barroca de la Plaza del Campo. Una fiesta con una estética estupenda... ¡y vino gratis! ¿Qué más se puede pedir? |
Como cada año por el día de Santa Marta, patrona de la hostelería (es decir, hoy, el 29 de julio) la asociación Lugo Monumental que tengo el honor de presidir ayuda a San Vicente a obrar su peculiar “milagro” y hacer que la fuente barroca de la plaza del Campo mane vino en lugar de agua. Este vino se reparte gratuitamente a los asistentes gracias al patrocinio de la bodega Viliga, que año tras año cede generosamente el vino que disfrutamos.
Las actividades de las asociaciones dan muchísimo más trabajo del que a veces pueda parecer. No se trata de poner cuatro tubos y, hala, a salir el vino, ni mucho menos. No protesto, sólo les indico que esto implica una serie de pasos previos y la implicación de instituciones como el Ayuntamiento, que nos presta la fuente, contenedores, vallas y, además, nos facilita un grupo de música tradicional que ameniza la velada.
A pesar de ese trabajo creo que el San Vicente es la actividad que más disfruto del año en la Asociación. Es un tema divertidísimo, y aunque les parezca curioso, dar en vino también lo es, creo que más aún que beberlo.
De hecho, un representante político vino hace varios años a la modesta entrega de premios que hacemos justo antes de encender la fuente, y yo pensaba que también contaba con quedarse a repartir el vino, con lo que le enfundamos la camiseta y lo pusimos al tajo. Me dijo después que no estaba previsto que lo hiciera… pero que si no nos importaba le gustaría repetir todos los años porque lo pasó de miedo. Ya ven, hay trabajos entretenidos.
El “milagro” de San Vicente de Lugo creo que es único en su especie. Sé que en el Camino de Santiago hay una bodega que tiene un caño que echa vino ocasionalmente, pero no tengo noticia de ninguna fiesta como la que hacemos en la ciudad.
Se remonta al año 1969. El primer año se hizo en San Froilán, a iniciativa de Ezequiel García Rodríguez, recaudador de impuestos. De aquella el vino se vertía en el enganche de esta fuente, en los jardines del Obispado. Hoy día se hace de otra forma, con tubos alimentarios que garantizan que todo está como debe.
Se volvió a llevar a cabo este acto, de forma irregular, en los años ochenta y en los noventa, en que hubo tres ediciones seguidas de 1992 a 1994. Se popularizó muchísimo, probablemente, por su llamativa estética y por la originalidad del sistema, pero a pesar de ello no fue hasta 2014 cuando se estableció una cita anual estable.
Desde ese año 2014 Lugo Monumental repite cada 29 de julio (día de Santa Marta, patrona de la hostelería) esta peculiar tradición que tanto lucenses como foráneos disfrutan año tras año. Sólo se cambia la fecha cuando cae en lunes, por ser un día de tradicional descanso de la hostelería.
Se ha cambiado el sistema a lo largo del tiempo. Si en su origen el vino corría por las cañerías de la fuente, actualmente se utilizan tubos alimentarios y un sistema de circuito cerrado que hace que el vino no entre nunca en contacto con la propia fuente por motivos de seguridad del monumento y, por supuesto, de salubridad e higiene.
Así que ya saben, anímense a disfrutar de este peculiar “Milagro” de San Vicente, en que mana vino la fuente.
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