miércoles, 31 de mayo de 2023

La lista más votada

Siempre que hay elecciones desde una u otra bandada se viene con el soniquete de “que gobierne la lista más votada”, lo cual es una opción perfectamente razonable… pero no la que contempla la legislación actual, que por cierto ambos partidos mayoritarios tuvieron oportunidad de cambiar y no lo hicieron. La cuestión es que ese modelo presenta complicaciones mucho más profundas de lo que pueda parecer a primera vista.

Vamos a suponer que se aplica ese principio y en Lugo gobernase quien ha ganado las elecciones, es decir, Elena Candia. Bien, nos ponemos en el día de la conformación de la corporación y se elige alcaldesa a la que encabeza la lista más votada… y a los cinco minutos los otros dos partidos presentan una moción de censura y la sustituyen por quien estimen oportuno.

“Es que no se podría hacer esa moción de censura”, dirá el defensor del modelo “lista más votada”. Entonces, le responderé, ¿quién controla al alcalde? Si el Pleno, que es donde reside la representatividad de los vecinos, no tiene la capacidad de tumbar al gobierno, ¿para qué está ahí? ¿para debatir sobre el sexo de los ángeles? ¿Para aprobar los presupuestos y, si no lo hace, prorrogar eternamente los anteriores? No parece muy sostenible.

Por otro lado el propio PP propone pactos en el País Vasco para que no gobierne Bildu en ningún sitio, lo que supone una alteración de “la lista más votada”. ¿Cómo se explica esa bipolaridad? “Es una situación excepcional porque Bildu tiene terroristas”. Bueno, es un argumento, pero recuerden que para algunas personas esa excepcionalidad se aplica a los partidos que no comulgan con sus ideas y es difícil trazar la línea aunque ahora parezca sencillo. Si quieren anular a los terroristas, pueden cambiar la legislación para que no se puedan presentar, que sería totalmente lógico, pero una vez que les dejan entrar en el juego, pueden jugar.

Sin embargo, en mi opinión la ley necesita otra modificación, pero no es la que casi todo el mundo propone. Yo lo que no permitiría es el reparto de tartas post-electoral, porque no deja de ser un mercadeo cuya moneda de cambio son los votos de cada una de las formaciones. Se puede entender que es algo legítimo (bueno, de hecho es perfectamente legal) pero estamos hablando de modelos ideales, no de lo que dice la ley actual.

Las elecciones son una consulta a los ciudadanos, y como tales en ellas se les pregunta por su partido político y su programa electoral favorito para regir sus destinos. Todo lo que modifique esa propuesta al día siguiente de las elecciones es, en mi opinión, una distorsión y una interpretación torticera de la voluntad del votante.

La única forma moralmente razonable de respetar la voluntad del elector es, creo yo, que quien desee gobernar en coalición se presente con una candidatura y un programa electoral conjuntos el día de las elecciones, para que quien coge la papeleta sepa exactamente lo que está votando. Esto en Lugo afecta, como es evidente, a la coalición PSOE-BNG, pero también en otros lares a las que puedan alcanzar PP y VOX o cualquier otra combinación que se les ocurra. Aquí no hablamos de interés partidista sino de lo que es éticamente correcto.

Hoy nos desayunamos con la noticia de que el PSOE de Orense está planteándose el pacto con Democracia Ourensana para conseguir la Diputación. Tanto decir en campaña que Jácome es Satanás encarnado y ahora se van a la cama con él para lograr poder y puestos, lo mismito que hizo el PP hace cuatro años, si bien es cierto que de aquella no había los audios famosos en que el sorprendentemente votado alcalde de Orense se autoinculpa de presuntos delitos. ¿De verdad alguien piensa que los votantes el PSOE de Orense les apoyaron pensando en que harían eso? Yo quiero creer que no, que tienen más moral y más principios.

¿Cómo se equilibran ambos principios? Es decir, si no ponemos al frente a la lista más votada ni permitimos coaliciones post-electorales, ¿cómo se logra un gobierno que no sea el que más votos reúne? Pues sencillo: monocolor, pero con apoyos del Pleno. En el caso de Lugo, por ejemplo, habría dos opciones posibles, o dejar gobernar a la lista más votada o que gobernase uno de los otros partidos con el apoyo del tercero, pero sin que éste entrase en el gobierno.

Evidentemente en Lugo lo más seguro sería que el BNG se vería en la obligación de apoyar un gobierno de Lara Méndez sin entrar en él, y lo harían, pero sería totalmente distinto. No tendríamos dos facciones enfrentadas día sí y día también gobernando la ciudad, como ha pasado estos cuatro años, y como será previsible que pase en los próximos.

Ojalá me equivoque, vamos a dar un voto de confianza a la nueva etapa y esperemos que hayan aprendido de los errores a pesar de que los discursos por ahora son muy triunfalistas y bastante poco modestos…

Iremos viendo.

martes, 30 de mayo de 2023

Nuevo mandato... y otras elecciones

Toca pactar, pero se pactará, aunque un nuevo ambiente electoral no es el mejor de los escenarios para ello... pero hay demasiados intereses en juego.

No pasaron ni 24 horas desde las elecciones del domingo y volvemos a estar otra vez metidos en el barro de una nueva campaña. Precampaña técnicamente, pero campaña a fin de cuentas. Los ciudadanos de a pie no distinguimos una cosa de la otra, porque lo de que supriman la palabra “vota” no es suficiente para diferenciar ambas situaciones.

El Presidente del Gobierno ha dado un golpe de efecto adelantando la convocatoria de elecciones unos cuantos meses, aunque realmente no tenía muchas alternativas. Sabe que seguir atado a sus socios de Consejo de Ministros es una rémora de la que se tiene que deshacer, porque cada día que pasa con Podemos en los ministerios le quita votos… y sorprendentemente a ello también.

Hay partidos que están pensados para la oposición y no para el gobierno, porque se basan en ideas genéricas que, cuando llevan al BOE, se convierten en disparates. El ejemplo más obvio es el de la tristemente célebre ley del “sólo sí es sí”, cuyo efecto más notable ha sido la rebaja de las condenas de más de mil agresores sexuales, algo que por mucho que pretendan minimizar tiene un calado de tal calibre que no hay por dónde cogerlo.

Pero este blog es sobre Lugo, y por mucho que la noticia del día sea la convocatoria de elecciones generales, en nuestra ciudad hay una sensación de permanencia que choca con lo que ha ocurrido en otras partes de España. En Galicia sólo ha habido cambios relevantes en la diputación de Pontevedra, en la ciudad de Santiago, donde el BNG se puede hacer con la alcaldía, en Ferrol, que el PP recupera con mayoría absoluta, y con el caso digno de estudio de Orense. En el resto todo sigue más o menos igual hablando de grandes ciudades. Quizá por eso aquí la sensación provocada por la convocatoria de Sánchez es algo distinta al de otros territorios, en que se respiran vientos de cambio.

Hoy leo que Lara Méndez afirma que los resultados del domingo son un respaldo a sus políticas. Yo no me vendría tan arriba, la verdad. Es cierto que mantienen el gobierno, pero también que lo hacen por los pelos, que no han ganado en ninguna mesa electoral (ni una sola, que es mucho decir) y que si bien es verdad que han subido en votos (algo que yo no me esperaba ni de lejos) su partido es el que menos lo ha hecho de los tres con representación municipal. Respaldar un gobierno es lo que ha pasado en Vigo, por ejemplo, o incluso si me apuran lo de Orense, por mucho que nos cueste entenderlo. En Lugo se han salvado por el canto de un duro y si bien hay que dar mensajes positivos, el triunfalismo no creo que sea lo más adecuado.

En todo caso el resultado es el que es y los desafíos para los próximos cuatro años son tremendos, así que a ver cómo va la cosa. Los vencedores todavía tienen que repartirse el botín y dudo que el BNG acepte mantener el papel que ha soportado estos cuatro años, pero tampoco puede tensar demasiado la cuerda porque dependen unos de otros… pero también “otros de unos”.

La campaña nacional no va a ser el mejor de los ambientes para la negociación, pero hay demasiado en juego como para mandar a freír espárragos el asunto, así que si alguien tiene en mente que existe la posibilidad de que no pacten, que se vaya olvidando porque habrá pacto a toda costa.

Por mi parte, tal y como he hecho siempre cuando ha habido elecciones, toca “reiniciar”, y por mucho que el gobierno sea continuista, tomarse el nuevo mandato como lo que es, una oportunidad de que se hagan las cosas mejor. Seguiremos.

lunes, 29 de mayo de 2023

Un gran día para Lugo

La urna es el objeto más sagrado de una democracia y el que no lo entienda así... que se fastidie.

Hoy es un gran día para Lugo: hemos elegido a nuestros representantes y eso es bueno en sí mismo. No son los que yo hubiera querido ni por los que aposté, ya que en mi opinión la ciudad necesitaba un cambio, pero son los que las urnas han decidido y no hay más que hablar sobre eso. 

El único consuelo que nos queda a los que no hemos visto cristalizar el cambio que deseábamos es que se han quedado fuera los partidos más extremistas, pero es llamativo que tantos años después volvamos al modelo “bipartito alterado” de Galicia, es decir, al binomio PP vs PSOE+BNG, que es la tónica habitual de nuestra comunidad autónoma. También es curioso ver que si los votos de VOX fueran para el PP (los de Ciudadanos venían de varias fuentes pero los estos otros se puede afirmar que eran mayoritariamente populares) Candia sería alcaldesa… pero ya saben, si mi abuela tuviera ruedas sería un patinete. La política ficción no es más que ficción.

Veremos ahora cómo se conducen las negociaciones, qué pasará con el reparto de concejalías, las condiciones que se ponen unos a otros y otros a unos, pero en todo caso obviamente habrá acuerdo porque hay mucho poder y muchos sueldos en juego y no existe la posibilidad de que salte todo por los aires.

Me choca muchísimo que la subida del BNG, que crece casi 2.000 votos, no le suponga ningún beneficio en representantes. Estaba convencido de que de reeditarse el bipartito sería con un 7/6 como en 1.999, pero no, se mantiene el 8/5, quién lo iba a decir.

Es llamativo el caso de la Diputación, que ha estado en el alero y se ha decidido por menos votos de los que hay en alguna comunidad de vecinos. Pero es lo que hay, y eso va a pasar siempre porque sean cuales sean las reglas del juego siempre habrá un momento en que un único voto pueda ser decisivo. No es razonable ponerse ahora a decir si las normas son tal o cual o si es justo o injusto: los dos grandes partidos tuvieron ocasión de cambiarlas con sus respectivas mayorías absolutas en Congreso y Senado y no lo hicieron, así que será que las ven bien.

El futuro inmediato estará condicionado por muchas cosas, pero muchas de ellas ya están decididas. Habrá que ver si el mal rato que pasaron ayer los ahora vencedores les hará reflexionar sobre si están haciendo las cosas como deben, pero como el resultado les ha favorecido lo más probable es que sigan por el mismo camino.

De la noche electoral sólo me ha preocupado Lugo, para qué les voy a engañar, pero aún así ha habido una noticia que me ha dejado boquiabierto y que me ha distraído momentáneamente de mi casi único objeto de atención: lo ocurrido en Orense. Que la lista de Democracia Ourensana, un partido cuyo nombre es un sarcasmo, haya sido la más votada es para echarse a temblar y hace que uno se pregunte en qué está pensando la gente. Pero oigan, la democracia funciona así. Lo de que el voto que yo no comparto valga lo mismo que el mío es difícil de tragar, porque cada uno piensa que el otro está mal informado o que tiene oscuros intereses, pero eso no es más que no saber perder.

Los lucenses hemos acudido a las urnas, ha aumentado la participación y el resultado ha sido el que tenemos delante. Ojalá hayamos acertado colectivamente y ojalá el nuevo gobierno cambie algunas de sus actitudes y formas de hacerlas cosas… si bien es cierto que no les ha ido tan mal haciéndolo como lo han hecho así que tengo mis dudas.

La conclusión sólo puede ser una: “Lugo locuta, causa finita”.

viernes, 26 de mayo de 2023

Guía (subjetiva) para el votante indeciso


Según las encuestas todo está en el aire, y los partidos estuvieron hasta ahora mismo a la caza del voto más preciado: el del indeciso. Algunos incluso intentaron seguir con su cacería mañana, pero Junta Electoral mediante se les ha chafado el cuento. En manos de esos indecisos está el futuro de Lugo para los próximos cuatro años, como suele suceder.

Si a estas alturas usted no lo tiene claro, es que no le resulta una decisión sencilla, algo que para tirios y troyanos es difícil de entender. La falta de empatía con quien está presionado desde tantas partes quizá sea la explicación de que haya tantas personas que aún no tienen claro qué hacer, y en este artículo pretendo darles algunas claves para reflexionar de cara al domingo.

Si esperan el frío análisis de una máquina dejen de leer: la objetividad es una fantasía. Todos somos subjetivos, por definición. Yo, personalmente, soy tremendamente crítico con el actual gobierno y creo que debemos cambiar de rumbo, así que ténganlo en cuenta si aún están leyendo esto para matizar mis palabras.

Una vez dicho esto, parece que las encuestas son bastante claras y, aunque no siempre aciertan, sí es cierto que suelen reflejar una tendencia, y que ahora mismo Lugo es la ciudad de Galicia con un futuro más variable, lo que tampoco ayuda al indeciso. A todos nos gusta votar a ganador, y que nuestro voto sea útil, pero esos conceptos son bastante difusos y más que discutibles. Vamos a darle una vuelta.

Nunca he creído en el voto útil. Me parece una trampa dialéctica para intentar manipular la opinión del votante, porque decirle a alguien que apostar por, por ejemplo, la coalición de Izquierda Unida con Podemos es “tirar el voto” refleja una importante incultura democrática. Que las encuestas no le den representación a la coalición liderada por Chus Rodríguez no quiere decir que quien le vote pierda el tiempo, ya que está expresando una opinión y como tal es más que respetable.

Así que no se dejen llevar por esa falacia y voten a quien les dé la gana teniendo en cuenta, eso sí, que su voto ha de tener un objetivo, y ahí es donde entramos en debate de cuál es la opción más razonable para lograr dicho objetivo.

A la hora de depositar su papeleta en la urna en Lugo, a día de hoy, hay tres objetivos posibles: mantener el gobierno actual (con o sin cambios internos), cambiar dicho gobierno o apostar por una tercera vía que, visto lo visto, tiene difícil prosperar pero que es una opción perfectamente válida.

Si cuando pasea por las calles de Lugo las ve limpias, considera que el tráfico está bien gestionado, siente satisfacción por los servicios públicos prestados por el Ayuntamiento, piensa que la ciudad está bien promocionada, aplaude las Caldas y el edificio de madera municipal, cree que el carril bici es un gran avance… es decir, si está satisfecho con la situación actual, su voto debería ser para el PSOE o el BNG.

¿Para cuál de los dos? Pues ahí deberá analizar con más profundidad los servicios prestados y diferenciar, a su juicio, cuáles funcionan bien y cuáles mal. Una vez hecho eso debería ver quién tiene la responsabilidad sobre unos y otros y, si coincide que los que van bien los lleva el uno u otro, parecería lógico que vote en consecuencia.

Supongamos ahora que considera usted que Lugo no está bien gestionado. Alternar las mayorías internas del Gobierno difícilmente va a arreglar el desaguisado y sólo un cambio en serio puede modificar eso. No les voy a negar, como ya he dicho, que yo soy partidario de ese cambio, porque me parece difícil hacer las cosas peor que cómo se han gestionado en Lugo en estos años. Pero para un indeciso el voto para el cambio es un poco más difícil de analizar porque parece que hay, entre otras alternativas, dos opciones claras entre las que optar: PP o Ciudadanos. ¿Cuál garantiza mejor que se cambie el futuro de Lugo?

Como ya he escrito en varias ocasiones, siento una simpatía enorme por Olga Louzao, candidata de Ciudadanos. Me parece una persona capaz, preocupada, informada y valiente. Sería una magnífica alcaldesa de Lugo, pero a día de hoy juega contra sus siglas y obviamente no va a ser la fuerza más votada el domingo. Por lo tanto nos queda pensar si votar a Ciudadanos es una apuesta por el cambio en un escenario en que, con el voto indeciso, tendría la llave de la gobernabilidad de Lugo. Por lo tanto, si usted quiere un cambio de gobierno pero sin una mayoría absoluta del PP porque no le gusta el mando único, y está en disposición de arriesgarse a que la cosa se tuerza y se reedite un bipartito PSOE y BNG en minoría, su voto es Ciudadanos.

A día de hoy parece que la única opción que garantiza al 100% un cambio de gobierno es el voto a Elena Candia. Según las encuestas publicadas no sólo es la única mayoría absoluta posible, sino que la está rozando, y sólo los indecisos tienen el poder de consolidar esa tendencia. Yo, que suelo votar por correo, me he inclinado por esta opción tras mucho pensarlo porque, como les decía, me gustaba mucho la opción de Olga Louzao pero no me da esa confianza absoluta de cambio que yo pido para Lugo a día de hoy.

El tesón y energía aparentemente ilimitada de Elena hizo que no sólo consolidase sus posibilidades sino que acaricie la mayoría absoluta, y eso es casi un unicornio político a día de hoy. A mí me conquistó por ser directa y práctica. Es pasmoso ver cómo gestiona los asuntos incluso solamente como candidata (por ejemplo la solución al disparate de las Caldas), y el desarrollo de las propuestas incluso sin haber pisado el ayuntamiento. Si puede gobernar creo que le dará a Lugo la inyección de adrenalina que necesita y, eso sí, que se preparen en Santiago porque les va a dar la lata día sí y día también, algo muy necesario.

En conclusión, por una vez estoy de acuerdo con los eslóganes del PSOE “Vota lo que piensas”, y del BNG “Lugo merece más”. Como les dije al principio nadie es objetivo, y abrazar esa subjetividad es la única forma de afrontar un tema sin querer caer en una “falsa ecuanimidad”. Yo ya les digo que he apostado por el cambio de la mano de Candia, pero ustedes han de pensar en qué es lo que quieren. Si desean seguir como hasta ahora, voten por PSOE o BNG; si quieren cambiar, por Ciudadanos o PP, y si quieren votar a otros partidos porque no les gusta ninguna de estas opciones, no lo duden: háganlo.

Voten a quien sea, a quien crean mejor para Lugo, pero voten.

jueves, 25 de mayo de 2023

¡Yo acuso!

El milagro de la conversión de chocolate en votos, la última esperanza del gobierno de Lara Méndez

Ayer la Junta Electoral notificó al gobierno de Lara Méndez que se les prohibían la actividades programadas para este sábado, jornada de reflexión, a raíz de una queja impuesta por un ciudadano. Ese ciudadano fui yo, y no sólo no tengo nada que esconder sino que estoy orgulloso de haber colaborado en evitar una maniobra electoralista pagada con mi dinero, nuestro dinero, el de nuestros impuestos.

La queja la puse a título exclusivamente personal, sin implicar a ninguna de las asociaciones u organizaciones a las que pertenezco. Soy Presidente de Lugo Monumental, socio de la Sociedad Protectora de Animales, el EMEVÉ, la Asociación Española Contra el Cáncer, el Senatus Lucus Agusti, accionista del CD. Lugo (tengo una o dos acciones, no se crean)… ninguna de estas entidades ha tenido nada que ver con este tema.

Si me decidí a poner una queja ante la Junta Electoral fue porque, como les decía, me parece insultante que se utilicen mis impuestos para una fiesta descaradamente destinada a captar votos en plena jornada de reflexión. No sé si estaba prevista la asistencia del presidente de la Federación de Vecinos para pedir el voto para la Lara Méndez, como hizo en aquella famosa cena con regalitos municipales incluidos, pero tampoco me sorprendería nada verles repartiendo las camisetas que supuestamente tenían preparadas.

Verán, estamos instalados en una especie de campaña electoral continua y ese es el único día en que podemos escapar de ella. Tenían 364 días para hacer estas cosas, todos menos uno, y han forzado la máquina y les ha salido mal. La jornada de reflexión es sagrada, y si no lo cumplen por las buenas, que lo hagan por las malas.

A veces por la boca muere el pez. Dice la señora Méndez, candidata del PSOE, que esos actos estaban englobados en una iniciativa que no es únicamente ese día sino que comenzaron “el día 12 y terminaban el día 27”. ¿No se dan cuenta de lo que eso quiere decir? El día 12 de mayo fue la pegada de carteles, el inicio de la campaña electoral, y el 27 es la jornada de reflexión. ¿No podrían haber disimulado un poco y poner actos durante todo el mes para que no fuera una asquerosa y evidente maniobra electoral? ¿De qué van?

Hoy la prensa recoge que la señora Méndez, en una pirueta dialéctica de difícil superación, montó ese sarao para ayudar a la recuperación de un barrio degradado, con ocupaciones, problemas de convivencia… justo lo que pretende prohibir a los demás decir porque se está denostando al barrio. De hecho hoy la concejala socialista Ana Abelleira abroncó a los medios de comunicación por publicitar los problemas de La Milagrosa. Lo siguiente será la censura.

La única censura aceptable es la autocensura. Por ejemplo, yo no le di ningún tipo de publicidad a la denuncia ya que entendía que es la Junta Electoral, sin presiones, la que se tenía que pronunciar para decir si tenía o no razón, y me la ha dado. Sobre esto, tengo que decir que me preocupa muchísimo la reacción del gobierno de Lara Méndez cada vez que tienen un problema legal: culpan a quien pone la queja o la denuncia el lugar de asumir que quienes están incumpliendo las normas son ellos. Si todo estuviera correcto, por muchas denuncias que se pongan éstas se habrían rechazado y la jornada se celebraría, pero no es el caso. Se han saltado las normas y se les ha paralizado por eso.

Pero incluso en el caso de que no tuviera razón, denunciar una situación que considero irregular no sólo es un derecho, sino también una obligación. Me choca mucho ver al PSOE en pleno acusando a Elena Candia de comportarse mal por llevar a Fiscalía los anónimos que recibió (anónimos con nombres y apellidos y hechos concretos). Pues hizo bien. De hecho era su obligación, porque de lo contrario cometería otro delito: el de encubrimiento. Tras su denuncia intervino un fiscal, que apreció indicios de delitos, y una jueza, que también los consideró. Que la cosa acabase en nada no quiere decir que Candia lo hiciera mal, simplemente es como funciona la justicia.

En todo caso, al margen de filias y fobias, quiero insistir en que yo no he anulado la chocolatada, la ha anulado la Junta Electoral que, hasta donde yo sé, no está bajo mi control. Si todo fuera legal y estuviera bien hecho, no habrían dado ese paso, pero lo han dado. Quien incumplió las normas electorales fue el gobierno de Lara Méndez, yo sólo lo he denunciado y la Junta ha evitado que se cometiera esa irragularidad.

Si se ven en una de estas situaciones les animo a protestar donde hay que hacerlo. La democracia supone desconfiar del poder, e incluso enfrentarse a él cuando se cree que hay que hacerlo, usando para ello las herramientas que nos da el Estado de Derecho. Ya ven que a veces funciona.

miércoles, 24 de mayo de 2023

El que posiblemente sea el más cruel incumplimiento del Ayuntamiento de Lugo

La Protectora de Lugo, pendiente desde hace décadas de mejoras o de un traslado.
Foto: La Voz de Galicia

Uno de los más graves incumplimientos que desde hace décadas mantiene el ayuntamiento de Lugo es el de resolver el lamentable estado de las instalaciones de la Protectora. Ya el anterior alcalde, Orozco, prometía reiteradamente que se les ampliaría el espacio, algo que nunca hizo.

El Gobierno de Lara Méndez reiteró esa promesa, pero jamás movió un dedo para hacerla realidad. Hablaron una y otra vez de mejorar las instalaciones (con planos y notas de prensa con foto incluidas, por supuesto) y después de reciclar el viejo matadero, junto a la depuradora de Nadela, y llevar allí a los canes y demás habitantes de la protectora, pero invierno tras invierno los animales siguen hacinados y sufriendo la crueldad de la especie más agresiva, destructiva y dañina del planeta: nosotros.

Las protectoras cumplen una función que hay que poner en su justa medida: son los que tapan nuestras vergüenzas como especie, cuidando de aquellos animales que nadie quiere o que han sufrido todo tipo de barbaridades por parte de sus despreciables propietarios. No les digo que deberían ser como catedrales, pero al menos sí que es chocante que nos gastemos un millón de euros en unas bañeras de agua tibia y tengamos a los pobres bichos congelándose año tras año en los crudos meses del invierno lucense.

Este tema me resulta muy cercano. Nuestro perro fue acogido aunque tuvo la suerte de no llegar a pisar una de esas tristes instalaciones. Tristes por lo que dicen de nosotros, no de ellos.

Sólo he ido tres veces en mi vida a la protectora, y las tres salí llorando. En la última ni siquiera pude entrar, fui a llevar las cosas de nuestro perro, Ducki, cuando nos dejó en enero y se las dejé en el almacén de la protectora, que es una puerta lateral. No tengo capacidad de entrar allí otra vez y ver el sufrimiento tremendo de los perros que, contra todo pronóstico, esperan por un hogar que los acoja y los cuide.

Me gustaría hacer desde este modesto blog dos llamamientos. El primero es a las administraciones, para que recuerden que esta situación sólo la pueden solventar ellas y de hecho sólo hasta cierto punto. Mejorar las instalaciones de la Protectora no es una cuestión de estética sino de justicia, y creo que ya ha pasado bastante tiempo en que se ha estado mirando para otro lado a pesar de que cada campaña electoral es un rosario de anuncios que no se van a cumplir.

Algunas personas en la Protectora merecen un monumento. Foto: La Voz de Galicia.

El segundo es a todos ustedes, mis queridos lectores. Entiendo que la situación personal de cada cual es la que es y quizá no puedan hacerse cargo de un perro o un gato… pero sí pueden echar una mano a la Protectora, asociándose. Son tan solo 40 euros anuales, que no es nada. Si ya colaboran con UNICEF, Cruz Roja, ASPNAIS, o quien sea ya hacen una inversión moral, pero por un pelín más al año (3,33 euros al mes) pueden echar una mano para mejorar la vida de nuestros compañeros de cuatro patas.

Si tienen más valor del que yo he conseguido reunir, también pueden implicarse algo más, como voluntarios para ir a pasear a los perros que se pasan sus vidas en unos pocos metros cuadrados, y quizás encuentren allí una vida a la que salvar… nunca se sabe. Yo lo intentaré en algún momento, ahora soy incapaz.

Noticia del 2019 con planos, fotitos y demás anuncios grandilocuentes.
No se ha hecho absolutamente NADA y todo sigue igual.

martes, 23 de mayo de 2023

Las elecciones están en la movilidad



Creo que las elecciones están en la movilidad. Los problemas de aparcamiento, las vueltas eternas que hay que dar para llegar a puntos cercanos, los líos con el carril bici, los precios disparatados de los aparcamientos municipales, la mala gestión del autobús urbano… son cuestiones del día a día en una ciudad que debería tener una fluidez relativamente sencilla por su configuración y tamaño pero que en realidad son quebraderos de cabeza terribles para los usuarios.

No todo es culpa de la administración. Hay particulares que también son para darles de comer aparte. El otro día en Montevideo vi cómo un señor, por que se lo dijo Dios, paró en medio y medio del carril para bajar unos bultos... y tenía un enorme espacio para aparcar un momento delante justo de donde paró. Pero para qué... los demás que se fastidien, y si encima no hay vigilancia, pues ahí nos vamos.

Pero además de esos comportamientos incívicos y de la nula presencia policial, la mayoría de las cuestiones se deciden en los despachos municipales. Veamos algunas.

Cuando se peatonalizó la ronda de la Muralla frente a la Mosquera, en contra del plan de tráfico vigente, se tomaron decisiones adicionales de difícil explicación, como hacer que los coches dieran toda la vuelta por Ramón Ferreiro y el cuartel de la Guardia Civil en lugar de subir por delante de Maristas como venían haciendo y enlazar a través de Hermanitas con San Roque. Por otro lado, la mal llamada peatonalización del centro, que en realidad será una simple reducción de coches sin que ni el ayuntamiento sepa cuántos dejarán de pasar por el recinto amurallado (no han hecho ni un solo cálculo sobre eso) está provocando, como era de esperar, la saturación de García Abad, una calle a la que ya le costaba absorber el tráfico que pasa por allí, y que ahora ha empeorado con colas que llegan hasta la Ronda del Carmen. Esta cuestión atañe al concejal de movilidad, Rubén Arroxo, que tiene la virtud de escurrir el bulto con maestría, algo que le vendrá bien el próximo domingo para arañar unos votos.

Las posturas pendulares del gobierno de Lara Méndez sobre la ORA tampoco ayudan. Ni siquiera los más críticos con ese sistema, entre los que me cuento, pueden ser absolutistas con ese tema y sorprendentemente la alcaldesa pasó de proponer extenderlo exponencialmente, abocando a un colapso del tráfico porque suponía poner a dar vueltas a 8.000 coches cada dos horas, a retirarlo totalmente. Ni tanto ni tan calvo. Hay zonas donde se pueden y se deben establecer limitaciones de aparcamiento por tiempo pero no necesariamente han de cobrar a los usuarios, que hay muchos sistemas. Los entornos de administraciones, por ejemplo, son el más evidente de todos.

En cuanto a los problemas para aparcar, es cierto que son un mantra habitual en casi todas las ciudades, pero no en la gloriosa abundancia de la nuestra, en que hasta en los barrios más alejados es complicado encontrar un estacionamiento. En Lugo se ha optado por reducir plazas a lo loco sin dar ningún tipo de alternativa, y la solución se ha politizado, una vez más, pidiendo que la Xunta abra su aparcamiento (que da acceso directo al edificio administrativo) mientras se mantiene cerrado el de la Diputación por la misma y razonable razón. Se han abierto, eso sí, algunas isletas de aparcamiento muy favorables, pero claramente insuficientes en proporción a las plazas eliminadas, y otras que están en construcción se hacen sacrificando unos árboles magníficos que podían haberse quedado ahí sin problema alguno pero que han caído bajo la piqueta de la nota de prensa.

El autobús urbano sería la alternativa razonable a todo esto. Peatonalizar, reducir aparcamientos y sacrificar el vehículo privado me parece algo totalmente lógico… siempre que se den opciones. Un autobús rápido, frecuente,  bien organizado y eficaz es la mejor receta para reducir la circulación de coches, pero la reforma realizada no cumple ninguno de esos requisitos. Ni siquiera han sido capaces de poner a funcionar esa aplicación en tiempo real que tanto anunciaron, y menos mal que tenemos Moovit, la aplicación israelí gratuita que funciona como un reloj y que informa perfectamente de los recorridos. Se ve que es posible, sólo que el gobierno municipal ha optado por dedicarse a otras cosas.

Otra opción para poder acceder al centro sería dejar el coche en el aparcamiento… pero los públicos han disparado sus precios porque así lo ha decidido el gobierno de Lara Méndez. Más de dos euros la primera hora en los tres subterráneos mientras, por ejemplo, el de Ánxel Fole (junto al antiguo Banco de España) cuesta 1,75 esa misma hora… Así difícilmente animamos a la gente a usarlos.

Todas estas cuestiones se pretenden tapar con chocolatadas, fiestas y bailes pero habrá que ver qué pesa más el domingo, si el circo o el uso diario de la ciudad.