martes, 11 de junio de 2013

Compuestos y sin torques

Don Álvaro Gil, a la izquierda en la foto
Los herederos de Don Álvaro Gil (creo que en Lugo el Don lo tiene más que ganado) han ganado el enésimo juicio para recuperar sus piezas que, ya ven, son las principales del Museo Provincial de Lugo. Esto nos deja a todos sin los torques de oro, el carnero alado y algunos cuadros.

Pero a pesar del duro golpe no puedo evitar tener que dar la razón inicialmente a los familiares, teniendo como única fuente de información lo que viene hoy en la prensa. Repasemos su versión, que está apoyada documentalmente.

La historia del conflicto empieza en 1999. Los herederos de Don Álvaro Gil envían una carta al entonces Presidente de la Diputación, Cacharro Pardo, pidiéndoles tres cosas que, aparentemente, son de sentido común. La primera es que cambien los contratos del depósito para ponerlos a nombre de la hija y nietos de Don Álvaro (sus herederos); la segunda que se contrate un seguro para cubrir las piezas; la tercera, que se les devuelvan unos cuadros que estaban también en depósito y que no estaban expuestos.

Ninguna de las tres cuestiones fue respondida por Cacharro, pero tampoco por Besteiro en los años que lleva de Presidente. Por supuesto, BNG y PSOE culpan al anterior presidente de dejar una “herencia envenenada” (curioso, Rajoy tiene que cerrar el pico porque “ya ha pasado un año y medio” pero otros pueden seguir apoyándose en esa excusa seis años después). Ante el silencio los legítimos propietarios fueron al juzgado y acabó la cosa como hoy vemos.

Ni diálogo, ni negociación, ni perrito que les ladre. Han optado por la vía de la justicia para marear la perdiz durante década y media y convocado a reuniones estériles a las personas a las que luego se negaban a responder por escrito, no sea que metamos la pata como, de todas formas, hicieron.

El craso error de Cacharro y Besteiro ha sido encabronar a quienes ostentan la propiedad de una de las piedras angulares del Museo Provincial de Lugo. Es una obviedad que ahora va a ser muy complicado que acepten dejar en nuestra ciudad lo que han tenido que pedir en los juzgados durante tres lustros. También habría que revisar esa política de las administraciones de que, perdiendo juicio tras juicio, se lleve todo a las más altas instancias para ver si hay suerte y el particular no puede pagar el recurso.

Lugo se ha equivocado en este tema. Y digo Lugo porque dos gobiernos de diferente signo se han pronunciado del mismo modo y se han equivocado de la misma manera. Han ofendido e insultado a quienes tienen la sartén por el mango, y aunque sólo sea por egoísmo, por intentar retener las piezas en Lugo, deberían haber estado un poquito más abiertos al diálogo.

Cómo será la cosa que la familia ahora da por cerrado la comunicación verbal porque no se fían, y probablemente hacen bien.

Carlos López, portavoz de la familia, se deja ver enfadado, dolido y están dispuestos a llevarse la colección a Santiago o Pontevedra (ellos residen en Madrid) por no hacer un feo a Galicia. Pero a los lucenses nos van a hacer la puñeta porque nuestros representantes en la Diputación no han estado a la altura y no han sabido obrar con un mínimo de tacto. Y no puedo culpar a la familia.

Hace tres o cuatro años fui al Museo Provincial a ofrecerles el depósito de un cuadro. Se trata de un retrato enorme que el pintor lucense López Guntín hizo de mi abuela Emilia. Vale, ya sé que no son Las Meninas, pero es un afamado pintor de nuestra ciudad y el cuadro no es ninguna tontería.

Si les soy sincero no me pareció demasiado amable el trato que recibí ya que poco menos que nos dijeron que “o lo regaláis o no nos interesa”. Tal vez el efecto de lo que ha pasado con la familia de Don Álvaro Gil tenga algo que ver, pero digo yo que será mejor tener algo prestado que no tenerlo. Como comprenderán es muy difícil regalar un cuadro familiar (o un tesoro en el caso de la familia Gil) sin quedarse la posibilidad de recuperarlo. Anda que no hay donaciones de ese tipo en todo el mundo y no pasa nada.

¿Hay solución llegado este punto? Lo dudo mucho. Para empezar porque habría que empezar por pedir unas disculpas que nadie va a asumir ("la culpa es de Cacharro", dirán unos, "sólo querían dinero" dirán otros) y mientras tanto Lugo, compuesto y sin torques.

Eso sí, sólo voy a pedir un favor: que nadie se atreva a decirme que "la Cultura es nuestra prioridad" porque han puesto un millón y medio de euros sobre la mesa para una empresa de fútbol y no han querido pagar un seguro para proteger el mayor tesoro que hay, por poco tiempo, en el Museo Provincial de Lugo. Han pagado una fortuna por una exposición temporal con una mesa llena de unto (es en serio) o una pecera con unas pirañas, pero se resisten a soltar un euro para mantener aquí una parte de nuestro patrimonio histórico... Hechos son amores y no buenas razones.

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