miércoles, 24 de enero de 2018

¿Y haciendo estas cosas queremos Lugo Patrimonio de la Humanidad?

''Reparación'', por llamarle de alguna manera, realizada en un punto estratégico del casco histórico.
La frase original es que “Dios está en los detalles”, pero en este mundo que tiende al laicismo y esas cosas vamos a dejarla en que “el Patrimonio de la Humanidad está en los detalles”. 

No sé si han visitado alguna ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, pero si han tenido esa fortuna y se han fijado un poco observarían que el buen gusto impera no solo en las grandes obras y edificios simbólicos y su conservación, sino que en las cuestiones menudas también se paran. Es como prestar atención a la guarnición cuando te comes un buen solomillo, lo que distingue la calidad de la excelencia. 

En Lugo, sin embargo, la chapuza es la norma. Bancos descascarillados cuando no directamente retorcidos, farolas apagadas aleatoriamente, jardines con calvas que parece que haya estado pastando el caballo de Atila, árboles podados a nivel de tronco, plazas “modernas” que parecen pistas de aterrizaje alienígenas… Ayer me pasaron el enésimo ejemplo del poco cariño y el nulo cuidado que se tiene para trabajar en lo público en Lugo. 

Unas manos pecadoras “repararon” una arqueta de desagüe situada en pleno Camino Primitivo de Santiago, Patrimonio de la Humanidad, a escasos metros de la Muralla Romana de Lugo, Patrimonio de la Humanidad, y razonablemente cerca de la Catedral de Lugo, Patrimonio de la Humanidad (ha quedado claro que el sitio merece una cierta atención, ¿verdad?) de la forma más chapucera que se puedan imaginar. A las fotos me remito. 

¿Ese es el casco histórico que queremos convertir en el cuarto Patrimonio de la Humanidad? ¿O es que aquella iniciativa planteada en su día por Santiago Fernández Rocha (a quien todavía muchos echamos de menos en el Pleno del Ayuntamiento) ha pasado de ser un noble fin a un nuevo juguete publicitario de la Corporación? Más bien lo segundo.

Les voy a poner otro ejemplo. El Domingo, día grande de FITUR, no había ni un solo folleto de Lugo en el puesto de Lugo. Todo era de la costa. Nada de nuestros Patrimonios de la Humanidad, gastronomía, Arde Lucus ni rabo de gaita. Se ve que ese día ya no había "personalidades" con las que hacerse la foto ni excursiones de representantes del pueblo que usan nuestros impuestos para ir a verse las mismas caras a Madrid o de colectivos que usan también nuestros impuestos (vía subvención) para dar coba a quienes les extienden los talones.

En Lugo las cosas no se hacen por su finalidad aparente, sino para cosechar votos, con lo que en realidad es irrelevante que cualquier cuestión cumpla su supuesta función siempre y cuando permita arañar unas cuantas papeletas. En El Progreso de hoy viene una larga relación de cosas que nunca funcionaron: las PDAs de la policía, el sistema de fichaje de los funcionarios municipales, el centro de nuevas tecnologías del Ceao, las cámaras de vigilancia de ese parque industrial… y un largo etcétera al que podríamos añadir los grandes melones presupuestarios que se abrieron para nada: el MIHL, la vieja fábrica de la luz, el dispendio en la Plaza de Abastos sin lograr implantar servicios básicos como el reparto a domicilio… 

No es que haya desatención a los detalles porque se centran en grandes temas, es que parece que realmente les importa todo un pepino, y para mayor fantasía aún tienes que escuchar a la gente hablando del gran alcalde que fue Orozco, cuyo mayor logro fue mantenerse 16 años como alcalde vendiendo humo o dilapidando el dinero del contribuyente en caralladas que no han servido de nada a la ciudad o temas que se está sabiendo ahora que nunca funcionaron. Y no me vengan con los centros sociales, cuyo mayor uso (lamentablemente) es ser clubes de naipes, y con lo que costó el MIHL podrían haber construido palacios sociales con auténticos servicios a la comunidad. 

La herencia que ha recibido Lara Méndez es terrible, y encima no se puede quejar porque el que la causó es de lo suyos. Ahora ha de lidiar con los problemas que le toca resolver y tampoco está demostrando ser la persona más ágil del mundo para hacerlo, aunque me consta que le pone empeño e interés, pero quizá para ser alcalde hace falta algo más importante: pasión.

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