viernes, 31 de agosto de 2018

Una metedura de pata por la que no habrá disculpas

El Xeral sigue durmiendo el sueño de los justos a la espera de más "sentidiño" y menos política cutre.
Foto: El Progreso
En política es más fácil superar un error que un ridículo, y esto último es lo que ha hecho el concejal de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Lugo, Daniel Piñeiro. Como les contábamos ayer tanto un servidor como la prensa local, la Xunta envió a mediados de julio el proyecto para el viejo Xeral, que estuvo un mes dando vueltas por dependencias municipales sin que se sepa exactamente por dónde estuvo descansando.

Esa situación, que no es totalmente anormal en ninguna administración en los meses estivales, no tendría mayor trascendencia si no fuera por los golpes en el pecho del gobierno local, el rasgado de vestiduras por las críticas y la acusación a otra administración, en este caso la Xunta, de haber registrado “solo un papel” sin la documentación adjunta, cosa que no hicieron como se ha demostrado.

No voy a decir que Piñeiro tenga que dimitir por esto, ya que me parecería exagerar, pero no habría estado de más una disculpa, que tan difícil se les hace a algunos cuando meten la pata como ha pasado. De hecho mucha gente tendría que disculparse. Por ejemplo, ayer algún comentarista del artículo que publiqué me decía irónicamente que “la culpa de todo es del Ayuntamiento socialista” (por cierto, me gustaría aclararles que el que es socialista es el gobierno local, no el Ayuntamiento, no es lo mismo) y hoy apostaría dinero a que no se disculpará, porque parafraseando a Juego de Tronos “Mayo is coming” y los nervios empiezan a aflorar. Nos espera una campaña larga y sucia.

Lejos de disculparse por sus acusaciones, el gobierno ha tenido palabras críticas para la Xunta, asegurando que deberían haber enviado la documentación al servicio de licencias en lugar de a la Alcaldía. Si tuvieran en la web un formulario con el encabezamiento correcto a lo mejor era más sencillo, pero como todo el mundo sabe los escritos que se dirigen a los ayuntamientos se suelen enviar a la atención del “alcalde-presidente”, en este caso “alcaldesa-presidente”.

En fin, que es lo que hay. Meter la pata hasta el corvejón como han hecho es consecuencia de esa manía de no afrontar las situaciones por sus fondos sino por un discutible y poco práctico (para la ciudadanía) enfoque siempre politizado, y así nos va.

“Mayo is coming”, habrá que tomar nota de todo esto.

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