jueves, 15 de noviembre de 2018

Ferrán Adriá viene a Lugo a enseñar ''gestión''



Que Ferrán Adriá venga a Lugo a dar lecciones de gestión de restaurantes tiene su guasa, sobre todo cuando cerró el suyo alegando “descanso creativo” después de reconocer que perdía medio millón de euros al año. Dijo que cerraba durante dos años en 2011, es decir, hace siete.

Si hubieran enfocado la charla como un tema de “cocina creativa” pues vale, eso tiene su público, y estamos en un momento en que cada cual hace lo que le viene en gana y lo vende mejor o peor, que es su derecho igual que el del consumidor de pagar fortunas por platos que valoran con mayor o menor acierto. Allá cada cual.

Pero no, la charla es sobre gestión, y hasta ha sacado un libro el tío con consejos para llevar un negocio. Insisto, el que lo cerró perdiendo medio millón de euros al año. En cualquier caso estoy seguro de que habrá público porque cuando viene alguien que sale en la tele es un éxito asegurado.

Viene a Lugo, la ciudad donde los restaurantes duran décadas si lo hacen mínimamente bien, a explicarnos cómo “gestionar”. Si la charla la diera la familia que regenta el Campos, que llevan ahí casi setenta años, o Alberto, que empezó con su restaurante hace 43, o Ramiro de La Palloza, que a base de duro trabajo y buena profesión montó un imperio de la nada, pues aún podría tener interés. Hasta, para evitar que se entienda como publicidad, podrían llamar a José Luis Puga, que acaba de jubilase tras 33 años rigiendo el Anda o a mi madre, que desde el día en que nació hasta su jubilación hace poco tiempo vivió en y para el Verruga durante 65 años. Eso sí es gestión, señores míos.

Hoy día los cocineros famosos parecen estrellas del rock, cosa que me parece muy bien, al menos para ellos. Sin embargo es una pena que las cuentas no salgan, quizá porque basan sus montajes en imagen y no en fondo.

Sergi Arola, otro de los fetiches de las estrellas Michelín (distinción que no premia la buena cocina, sino determinado tipo de cocina, que no es lo mismo) echó el candado dejando unas deudas de siete millones de euros, que yo hay días que no los gano.

Por supuesto, para mayor fantasía, son ya conocidas las inmensas fortunas destinadas a “promoción culinaria” que de nuestro dinero se destina a este tipo de cosas, y la subvención de siete millones de euros (casualmente los mismos que dejó a deber Arola) recibidos en 2009 por el “Basque Culinary Center Fundazioa” que, según ellos, era para estimular la economía y el empleo. Pues ya ven.

Pues nada, todos a ver a Adriá y que nos explique cómo puedes arruinarte y aún así dar lecciones a los demás de cómo gestionar tu restaurante. Ojalá haya turno de preguntas.

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