viernes, 5 de junio de 2020

Apuesta por lo local

El especial de regreso de De Segunda apuesta por lo local. ¿Y tú?

Llevamos años escuchando que la prensa en papel va a desaparecer. Afortunadamente no ha pasado tal cosa, y aunque es cierto los medios digitales son una interesante vía de difusión de la información, nada sustituye el encanto del tacto de un periódico con el café.

Durante el confinamiento la prensa se consideró un bien de primera necesidad, tan esencial que incluso era justificación para salir de casa como cuando se iba a por el pan o a hacer la compra, y considero que es algo plenamente justificado.

Además de la prensa diaria tradicional, hay publicaciones publicitarias de tirada local cuya filosofía es totalmente diferente, ya que no buscan ser medios de información de actualidad sino que se dirigen a otro público. Son gratuitas para los receptores, se financian con la publicidad de las empresas y suelen incluir a mayores interesantes artículos, pasatiempos y demás, con lo que los usuarios las reciben con mucho interés.

De Segunda es la más consolidada de esas publicaciones en Lugo. Llevan desde 1997 (que ya son años) sacando a la calle un periódico mensual que ya es tradición para muchos, entre los que me incluyo, y que además recoge anuncios por palabras gratuitos para los particulares.

¿A qué viene esta “publicidad”? Pues verán, porque en este mes de Junio han tenido un detallazo que no puedo dejar de mencionar: han ofrecido a las empresas locales la colocación de anuncios gratuitos en sus páginas en este número “de regreso”. Son 48 páginas que se han convertido en una guía de negocios locales que luchan día a día por mantenerse a flote en un escenario incierto y que De Segunda apoya con este más que generoso gesto.

Los comercios locales son las venas de una ciudad, por las que fluye el público. Hemos vivido lo que es salir a dar un paseo por una ciudad cerrada, sin tiendas, y nos hemos dado cuenta de lo triste que es. Las grandes plataformas (sí, hablo de Amazon, claro, pero también de otras) no son “el enemigo” del comercio, son “el enemigo” de la ciudad en su totalidad. Por supuesto que hay herramientas de venta online dedicadas al comercio local que son beneficiosas porque ayudan a mejorar la comodidad para el cliente, pero son diferentes, porque no están basadas en un modelo centralizador y monstrouso, sino en la venta local.

Quizá todo lo que ha pasado nos sirva para concienciarnos de lo fundamental del tejido empresarial propio. Tal vez nos demos cuenta de que comprar una chilindrada en Internet nos ahorre unos céntimos o un euro, pero que a la larga lo único que hace es condenarnos a todos como ciudad. Da igual que usted sea funcionario, jubilado o estudiante y piense que, como su sustento no depende de ellos, no le afecta el cierre de los comercios locales, vaya si le afecta.

Piénsenlo antes de hacer sus próximas compras y reflexione sobre el futuro que quiere para usted, para sus hijos y para Lugo. De Segunda ya lo ha hecho y ha apostado por todos nosotros. Quizá debamos hacer lo mismo.

jueves, 4 de junio de 2020

El cobro de los vados de Lugo a un paso de la ilegalización

Un vado lucense cuya tasa probablemente se tendrá que devolver. Foto: La Voz de Galicia

Se abre un nuevo melón en el Ayuntamiento de Lugo. Es más que probable que los cobros de TODOS los vados de la ciudad que liquiden a partir de ahora se tengan que devolver a los titulares, porque la ordenanza que los avala está en un tris de morir en las trincheras judiciales, y todo porque nuestro bienamado Gobierno Local se resiste a hacer las cosas bien.

Verán, la cuestión es relativamente sencilla: todo acuerdo que establezca tasas por el uso o aprovechamiento de un dominio público (terrazas, grúas, vados…) ha de estar avalados por un informe técnico y económico previo a su aprobación, en que se explique el valor de mercado del bien o la posible cobertura del coste del servicio. La tasa, a diferencia del impuesto, se supone que no “beneficia” a la administración, sino que simplemente le repercute el coste de un servicio.

Aquí es donde en Lugo lo llevamos bastante mal. Estuvimos sufriendo las tasas más caras de toda Galicia para la instalación de terrazas, por ejemplo, y de hecho cuando se recurrió hubo una respuesta del servicio técnico competente, bastante borde e insultante por cierto, en que se venía a decir “estos son unos cuñados y no tienen ni idea de lo que hablan”. Pero resulta que los “cuñados” fueron a los tribunales y ganaron, y hoy en Lugo se pasó de pagar anualmente cerca de 60 euros metro cuadrado a 19, porque tenían razón.

Nuestra administración local, lejos de aprender la lección y escuchar a quienes les proponen cambios, siguió con su “teima” y, con esa pachorra que caracteriza a todas las administraciones porque en caso de haber una sentencia condenatoria el dinero a devolver no es de quienes firman las barbaridades sino de todos nosotros, continuó aplicando sus criterios a pesar de las pruebas en contra. Esto es lo que está pasando con los vados. En este caso desde la entidad reclamante (la APEC, que una vez más demuestra que tienen un excelente sentido jurídico) se puso en duda la memoria económico-financiera y se ganó, así que todo Lugo puede reclamar.

Si usted tiene garaje en su comunidad y son muchos vecinos quizá no sea un coste muy elevado por vivienda, pero si son poquitos la cosa cambia. El vado no es precisamente barato.

Pues bien, la reciente sentencia contra la liquidación de un vado no solo da la razón al demandante sino que planteó un recurso de legalidad ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia que, de prosperar (como es probable) tumbará la ordenanza y dejará en el aire el cobro de todos los vados de la ciudad.

¿Quiere decir eso que me tendrán que devolver el dinero de años anteriores? Si no reclamó usted lo dudo mucho, pero sí pasaría con los de este año. La liquidación será probablemente a finales de este mes o durante julio, así que el proceso a seguir es pagar la liquidación pero recurrirla administrativamente en base a la ilegalidad de la tasa. Si le deniegan el recurso, deberán ir al tribunal económico del Ayuntamiento (que tiene la ventaja de ser gratuito) o al contencioso-administrativo, que tiene coste pero seguro que algún despacho de abogados mínimamente espabilado monta una demanda colectiva de afectados para que el coste sea ridículo para los particulares. Además, habiendo una condena al Ayuntamiento previa es posible que se le condene en costas con lo que el recurrente recibiría el dinero de la tasa y no le costaría nada el proceso.

Es lo que tiene hacer las cosas mal, que se te vuelven en contra. Y no aprenden.

miércoles, 3 de junio de 2020

Barra libre en los EREs



El peor escenario posible, legalmente hablando, es el de la inseguridad jurídica. Si uno no sabe qué normas ha de cumplir y de qué manera es muy complicado sujetarse a ellas, porque de la interpretación que se haga puede estar violando la legalidad o no y eso es inadmisible.

Eso es lo que nos está pasando a los que nos dedicamos a algo relacionado con los EREs (los llamados ERTEs) y la maraña legislativa que han montado con los Reales Decretos y Reales Decretos-Ley que han ido publicando como enajenados, a veces con correcciones e interpretaciones posteriores que los liaron más aún. Ni los tiempos de adaptación dados han sido suficientes ni el lenguaje ha sido claro, con lo que aquí cada cual hace lo que le viene en gana. Esto hace que lo que se informaba correctamente hace unos días ahora no sea así, lo que perjudica notablemente a las empresas y los trabajadores.

Por ejemplo, el Real Decreto del 18 de mayo hablaba de que las empresas recuperarían a los trabajadores en la medida en que podían ir recuperando su actividad. Esto abre un melón considerable, ya que si puedo abrir ya no hay causa de fuerza mayor, por lo que teóricamente no debería poder seguir manteniendo a la plantilla (al menos no en su totalidad) en un ERE basado en esa causa… pero por otra parte si tengo un restaurante de 400 metros cuadrados y se me permite abrir la terraza aprovechando cuatro mesas es absurdo volver a la actividad. Este tipo de paradojas han sido quebraderos de cabeza que han traído por la calle de la amargura tanto a gestores como administrados.

Pues bien, el criterio es la flexibilidad total: ¿se puede seguir con el ERE de fuerza mayor incluso aunque se pueda reabrir?: Sí. ¿Se puede recuperar a trabajadores y, si las cosas no van bien, volver a meterlos en el ERE?: Sí. ¿Se puede pasar a una persona de suspensión de contratos a reducción de jornada e ir variando sus porcentajes según nos venga en gana?: Sí. Todo es que sí con una limitación: el 30 de Junio se acaba la manga ancha y volvemos a recuperar una relativa normalidad.

Pero lo que llama poderosamente la atención es que toda esta barra libre laboral la respalda un gobierno que se dice de izquierdas y que asegura que su objetivo es derogar la supuestamente perniciosa reforma laboral. Esa misma reforma que permitió salvar cientos de miles de empleos mediante la tramitación urgente de EREs temporales y que ellos no solo no relajaron sino que reforzaron, reduciendo los plazos de tramitación (incluso hasta el absurdo) y convirtiendo últimamente este asunto en una coladera en que la empresa puede hacer lo que le venga en gana.

Después vendrá el tío Paco con las rebajas y empezarán a hacer inspecciones y a tramitar sanciones por los excesos, pero va a ser muy difícil culminar en multas, salvo para las pequeñas empresas que no cuentan con legiones de abogados que puedan desenmarañar las normas publicadas para encontrar un párrafo que sirva de justificación a sus desmanes. Mientras tanto, el Juan Pelanas de turno, el pequeño comerciante con un empleado, el autónomo que no puede contratar al gran bufete legal, tendrá que pagar las multas que le pongan tras actuar de buena fe buscando la supervivencia de su pequeño negocio.

Menudo panorama.

martes, 2 de junio de 2020

¿Para cuando el Reanima?




El Plan Reanima fue una gran noticia. Que el Ayuntamiento de Lugo fuera pionero en ayudar a las PYMES del municipio a superar los gravísimos efectos económicos del estado de alarma es algo digno de aplauso. El anuncio de que la administración local completaría el 30% de los salarios de los trabajadores en ERTE o ERE que no cubre la prestación del SEPE también era admirable, aunque cuando se publicaron las bases vimos que era falso, son las empresas las que tienen que completarlo a cambio de una mínima ayuda que ni de lejos cubre ese coste.

180 euros en un único pago si la empresa cubre
el 30% que se comprometió a completar el Ayuntamiento. Así cualquiera.

Pero hasta de lo que sí se contempla en las bases no se ha visto un céntimo, y estamos ya en Junio. Nadie ha cobrado unas ayudas que se suponía que eran urgentes, para dar liquidez a los pequeños negocios mientras tenían cerradas sus puertas. ¿Cuándo van a darlas, cuando ya no hagan falta? Porque las empresas que no hayan podido sobrevivir y tuvieran que cerrar sus puertas no las podrán recibir (de hecho las tendrán que devolver si se les adjudican) y las que ya hayan reabierto no las necesitarán tan imperiosamente como cuando no tenían ingresos, si bien a nadie le vendrán mal.

Cuando se convocan este tipo de ayudas hay que tener en cuenta el fin que tienen. Si se suponía que era para ayudar a pagar las facturas, alquileres y demás gastos mientras se tenía cerrado el negocio sería un poco absurdo que ese dinero llegase en Julio o Agosto, así que esperemos que se concrete en breve. Si al menos se tuviera una resolución firme que dé la seguridad de recibirlo podría valer como ingreso pendiente o incluso como aval para un crédito, pero nadie sabe nada.

Que se diga que se han recibido muchas solicitudes como excusa para no tramitarlas pronto suena a broma. Si hay un presupuesto de 5 millones para ayudas de 1.200 se entiende que ya calculaban que habría muchas solicitudes. No tener previsión de personal y medios para tramitarlas con la urgencia que se precisa es un fallo de gestión muy grave sobre todo cuando es una iniciativa propia.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 1 de Junio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

No hagan más daño


Lo último que se presentó a los placeros fue este proyecto, que ya sabemos que NO se hará

La proyectada peatonalización de la calle Quiroga Ballesteros es una buena noticia para la zona, pero como muchas veces ocurre se confunde la bondad del objetivo con los perjudiciales medios empleados para alcanzarlo. Planificar una reforma de una calle de 200 metros y decir que va a tardar 10 meses es un disparate, sobre todo teniendo en cuenta que en esta ciudad se vivió hace más de 20 años la peatonalización de decenas de calles en el casco histórico, con renovación de pavimentos, instalaciones, canalizaciones y demás, y se completaron todas ellas en un plazo de 14 meses. Y no, ese largo tiempo no es para ahorrar porque el coste de la obra es elevadísimo comparándolo con otras similares e incluso con algunas realizadas en Lugo.

El plazo es lo más preocupante. Dilatado e inexplicable, perjudica a mucha gente, sobre todo a los comercios de esa calle y a los industriales de la Plaza de Abastos y el Mercado de Quiroga Ballesteros, que ven con pasmo que se abrirán zanjas casi un año (con lo que campañas críticas para su supervivencia como la de Navidad se van al traste) mientras las obras de la propia Plaza siguen sin terminarse desde hace más de un lustro. Solo tienen que darse un paseo por la planta inferior para ver de qué hablamos.

Incluso las reformas de la Plaza y el Mercado fueron más que discutibles. Tantos millones gastados para que en verano siga haciendo un calor intolerable (incluso más que antes del cambio de la cubierta, sorprendentemente) y en invierno un frío insoportable, para que siga siendo el único edificio municipal sin Wifi, para que los baños presenten un aspecto inadmisible, para que la escalera que tanto espacio comió se use simplemente de macetero, para que el ascensor esté tan escondido que nadie lo usa porque no lo encuentra…

Por si esto fuera poco llevamos esperando mucho a que se ocupen los puestos vacantes. Por fin se sacaron a concurso pero desde el 20 de enero, fecha en que terminó el plazo para presentar la documentación, no se ha resuelto. Según la prensa hubo 19 solicitudes, y van cuatro meses sin que sepamos nada, lo que demuestra el ritmo de trabajo de nuestro Gobierno Local. ¿A qué esperan? ¿No son conscientes de que de esa resolución depende el futuro de mucha gente?

Probablemente el problema sea ese, la falta de conciencia de la repercusión que este tipo de decisiones tiene en la vida de los demás. Levantar 10 meses una calle no parece grave, salvo que tus ingresos dependan de que el público pueda entrar en tu local. Esa es la cuestión.

Estamos a favor de la peatonalización, pero no es razonable llevarla a cabo sin hablar primero con los afectados y exponerles el proyecto para que hagan sugerencias, sin que previamente haya líneas de autobús razonables para dar una alternativa a los ciudadanos y sin tener en cuenta que la prioridad es causar el menor perjuicio.

Reflexionen y, por favor, entiendan que esto es un grito de socorro para que tengan presente la gravísima situación que atraviesan ahora mismo las familias que dependen de pequeños comercios y puestos en Plaza y Mercado. Con estas cosas están empeorando sus problemas. No les hagan más daño.

Artículo publicado en El Progreso del 31 de Mayo de 2020

jueves, 28 de mayo de 2020

¿Cobra un ERE/ERTE? Pues cuidado (o cómo evitar el susto que se va a llevar en mayo de 2021)



Todas aquellas personas que están cobrando EREs (los llamados popularmente ERTEs) van a tener un serio disgusto el próximo año, cuando a la hora de hacer la declaración de la renta les toque apoquinar una cifra importante. ¿Por qué? Pues vamos a verlo.

El bulo de los dos pagadores:


Para empezar, uno de los bulos más extendidos en el mundo de los impuestos es que tener dos pagadores hace que pagues más impuestos. Es falso, pagas exactamente lo mismo si cobras 25.000 euros de una empresa que si cobras 14.000 de una y 11.000 de otra. Es lo primero que tenemos que tener claro a la hora de afrontar el problema que se le va a venir encima a bastante gente cuando en mayo de 2021 tengan que rendir cuentas ante Hacienda.

Si esto es así, ¿por qué hay tantos problemas con los dos pagadores? Pues muy sencillo, porque normalmente les hacen mal las retenciones. Vamos a seguir con el ejemplo de antes: en el primer caso una persona trabaja en una única empresa y tiene un sueldo bruto de 25.000 euros. Según los tramos le tocaría aplicar un tipo del 30% y le retienen lo que le toca en su empresa que serían 7.500 euros. A la hora de hacer la declaración no tendría que pagar nada ni recibir devolución. Hasta ahí está claro.

Pero ahora vamos al segundo caso. En las empresas en que trabaja le hacen las retenciones… pero contando solo con “su parte”. En la que le paga los 14.000 le retienen el 24% (3.360 euros) y en la de los 11.000 le retienen el 19% (2.090 euros). Pues ahí está el problema. Cuando llegue la hora de hacer cuentas con Hacienda se va a encontrar con que el Estado no hará esa cuenta por separado sino conjuntamente, con lo que lo retenido (3.360 + 2.090 = 5.450) es menos que lo que tiene que pagar (que siguen siendo los 7.500 de antes) así que le saldrán a pagar 2.050 euros.

El primero tendrá la percepción de que “no paga ese año” y el segundo de que “paga más de 2.000 euros”, pero es mentira, ambos pagan lo mismo solo que uno en cómodos plazos y el otro tras un susto de narices al hacer la declaración.

También hay otra diferencia y es que el ingreso mínimo para estar obligado a hacer la declaración baja de los 22.000 euros a los 12.000 (si has cobrado menos de 10.500 euros del principal). Hay algunas excepciones y casos particulares, pero lo normal es esto.

¿Y qué pasa con las prestaciones de los EREs/ERTEs?

Esa es otra. Como nuestro amado Estado es tan peculiar las prestaciones por desempleo tienen retención (aunque normalmente mal hecha si no son del año completo) pero las que se abonan por las regulaciones de empleo temporales normalmente no la tienen. Eso quiere decir que lo que ustedes cobran a final de mes es el total sin haber hecho el descuento que corresponde a hacienda y que en mayo de 2021 se van a llevar un buen susto porque en eso son implacables y van a pagar todo junto.


¿Cómo lo puedo evitar?

Es relativamente sencillo: si su ERE ya está terminando o es de corta duración lo recomendable es que le pida a su empresa que le aumente la retención hasta final de año para compensar lo que no le han “restado” hasta ahora. Va a ser una faena cobrar menos, lo sé, pero tómenselo como una especie de pago a plazos de los impuestos que no va a poder eludir.

Si el expediente dura más, ahí es recomendable que soliciten al SEPE que le apliquen las retenciones oportunas, pero recuerde que el cálculo no lo puede hacer con lo que cobre solo de prestación sino que ha de meter los ingresos del resto del año.

¡Ánimo a todos!

miércoles, 27 de mayo de 2020

El Parque del Miño convertido en una selva

El Parque del Miño convertido en una selva junto a la fábrica de la luz (frente al Fluvial), entre la pasarela (que se adivina ahí detrás) y la feria de exposiciones.
El lunes por la tarde me fui al parque del Miño para dar un paseo con Ducki, nuestro labrador. La crisis nos ha venido fatal a los dos y nos hemos echado unos kilos encima que hay que intentar volver a bajar, y andar es lo más recomendable para estas cosas.

El Parque del Miño fue una de las grandes obras de Joaquín García Díez, y se ha convertido uno de los mejores paseos de la ciudad… pero mi sorpresa fue encontrarme con una auténtica selva. El más disgustado fue Ducki, que se quedó sin una pelota porque fuimos incapaces de encontrarla entre la maleza.

En el mejor de los casos la vegetación me llegaba por encima del tobillo, y en muchas zonas superaba ampliamente la cintura. Es increíble lo que puede crecer todo en esta época en solo un par de meses, pero es lo que hay. Y si no lo mantienes pasa lo que pasa.

Entiendo que la empresa que lleva lo de los jardines no dejó de hacer sus funciones durante todo este tiempo, o al menos eso parecería lo lógico porque no tendría mucho sentido ya que con las calles vacías precisamente era el mejor momento para hacer tareas de mantenimiento. Pues se ve que esta parte se les olvidó, lo que es chocante a estas alturas en que ya se puede salir a pasear más lejos de casa.

Contrasta esta dejadez, que también se produce en otras áreas verdes como el parque de Marcos Cela, con el anuncio por parte del ayuntamiento de que abren nuevas zonas de paseo, concretamente en el Carmen. Nada que objetar, solo faltaría, y me alegro enormemente de que le presten atención a una parte de la ciudad tan olvidada hasta este momento, pero es curioso que se pongan a hacer cosas nuevas mientras no se mantienen las ya existentes.

Quizás en estas nuevas ansias de fijarse en el Carmen tengan algo que ver los magníficos artículos que el arquitecto Ramón Cabarcos lleva publicando en La Voz de Galicia (va por el capítulo 15) y que ha recopilado en un libro. Ese enorme trabajo ha demostrado no solo el increíble potencial de la zona sino la preocupación (que muchos compartimos) por cómo se va a afrontar su futuro.

La obsesión por construir e incrementar espacios urbanos no solo no es sostenible, sino que no es razonable. Lugo tiene una barbaridad de viviendas vacías que deberíamos reciclar antes de pensar en seguir expandiéndonos como enajenados, y eso se puede aplicar tanto a las residencias como a todo lo demás. 

Una zona verde necesita cuidados y mantenimientos y no es lógico seguir abriendo nuevas áreas mientras se descuidan las que ya tenemos. Lo primero es lo primero.


Si consiguen llegar a los bancos creo que dan un premio o algo...


Este espacio fue recientemente rehabilitado...
La papelera les da una comparativa para ver el tamaño real de los hierbajos...

martes, 26 de mayo de 2020

Ansiedad, depresión y tristeza, las otras secuelas del COVID-19



Uno vive su vida no la de los demás, y por eso la perspectiva que cada cual mantiene sobre una situación difiere de la del resto de los mortales por mucha empatía que tenga.

Por ejemplo yo he pasado lo más gordo del aislamiento causado por la pandemia de una forma diferente a la de la mayoría, ya que no es que haya seguido trabajando con normalidad, es que mi labor ha aumentado exponencialmente por las funciones que desarrollo en la administración. No me entiendan mal, soy un administrativo de base no un cargo, pero me ha tocado la china por la naturaleza de mi trabajo y he estado acudiendo todos los días como si nada pasara. Bueno, no, tuve que ir muchísimo más. 

Esto, unido a que tenemos perro y había que sacarlo de paseo aunque sea cerca de casa, hace que en realidad no haya sufrido el confinamiento, así que me cuesta mucho trabajo ponerme en la piel de toda la gente que se quejaba amargamente por estar metidos en sus casas (deberían de leer el diario de Ana Frank y luego a ver si se quejaban) y también me parece que estoy viviendo el regreso de forma distinta a los demás.

Suspendí la actividad del blog porque no daba hecho más y lo último que me apetecía al volver a casa era sentarme ante el teclado, pero también porque no tenía mucho que contar ni que reflexionar que no fuera el monotema. Para dar vueltas a lo mismo no merecía la pena y sobre todo cuando me di cuenta de que la información que teníamos en un momento era completamente diferente a la del anterior, así que pensé que no merecía la pena opinar sobre algo que quizá no fuera cierto.

Me pasó con el tema de las mascarillas. Si ven el artículo el día 10 de marzo les decía que había que buscar la mesura y que “tampoco es que tengamos que ir por la calle con guantes y mascarilla”. Incluso en otro artículo me hice eco de las recomendaciones de que solo se usara en caso de pacientes con patologías porque era lo que nos recomendaban. Pues ya ven, los guantes no pero la mascarilla nos la han puesto por decreto tras decir que no era recomendable. Y así todo. Muy poca seguridad la verdad.

También es cierto que en ese artículo les contaba que no había ido a un desayuno con Feijoo porque no me parecía el momento más prudente para hacerlo, y a pesar de que me llamaron alarmista tampoco es que recomendase al resto no ir, simplemente hice lo que consideré más conveniente sin más. Curiosamente quienes organizaban ese desayuno el día 10 de marzo ahora cargan contra quienes apoyaron las manifestaciones de dos días antes. Tal vez tengan razón con la crítica, pero también deberían recordar sus propias acciones.

Pero lo que les iba a contar. No viví el confinamiento como el resto y quizá tampoco vivo la “desescalada” (me sigue chirriando ese término) como la mayoría. En lugar de sentir alivio y alegría por la paulatina vuelta a la normalidad me noto de mala leche, molesto… no sé si será algún tipo de síndrome de esos tan modernos que tenemos ahora en el primer mundo, pero lo noto mucho.

No me atrevo a comparar lo que nos tocó en alguna administración con trabajos mucho más duros, peligrosos y de mayor responsabilidad, como todos los relacionados con sanidad, seguridad o abastecimiento de alimentos, no me entiendan mal. Yo venía a un edificio totalmente vacío a sentarme frente a un ordenador mientras otros se jugaban la vida en los supermercados, sostenían la mano de moribundos o directamente vivían situaciones dantescas. Les hablo de las sensaciones, pero si a mí me está pasando esto no quiero pensar lo que les tocará a otros que estuvieron en las trincheras de la defensa de la salud.

Si a alguno de ustedes le pasa esto, ya ven, no están solos. La mezcla de desconfianza, tensión acumulada, hartazgo y, por qué no decirlo, miedo nos pasa factura e incluso me atrevo a decir que la alocada alegría en este caso es muy fácil de convertirse en imprudencia. De hecho hasta veo con malos ojos ese exceso de júbilo y me parece una falta de respeto tanto a los miles de muertos (aunque hoy haya 2.000 menos que ayer, sorprendentemente) como a quienes se han dejado la salud física o mental por el camino, que son legión. A lo mejor por eso estamos todos tan tensos y tan susceptibles y eso causa las batallas absurdas de que les hablaba ayer.

Tal vez haya que empezar a asumir la “nueva normalidad” e intentar superar juntos este trauma. Por mi parte intentaré volver a darle a la tecla y a hablar de Lugo, que es lo que más me interesa. No les prometo la constancia diaria de antes, pero se intentará.

¡Vamos a ello! ¡Ánimo a todos!

lunes, 25 de mayo de 2020

La necesaria ''desescalada'' en la tensión social



Hoy es el día del orgullo friky, con lo que un servidor, que acumula varias aficiones de ese estilo, está de celebración. Soy coleccionista de sellos (lo que hoy día sí se puede considerar una frikada en toda regla), y fan de Sherlock Holmes, Don Camilo y, por encima de todo, de Star Trek, así que miren si tengo para celebrar.

Aunque les parezca una tontería, sacando lo de los sellos que es otro tema, casi todos los frikismos tienen en común el trasfondo de la lucha del bien contra el mal. Desde las agudas deducciones de Holmes a las humanas gamberradas del pueblo de Don Camilo, y pasando por las reflexiones morales de Star Trek, todas y cada una de las aventuras de estos mundos se basan en ese eterno dilema, el de lo moral y lo inmoral, lo bueno y lo malo. Coinciden también en no encorsetar esos conceptos en la costumbre reinante, e incluso Sherlock Holmes dejó libres a asesinos “morales”.

¿Y a qué viene todo esto?, se preguntarán. Pues verán, aunque les parezca mentira me ha hecho reflexionar sobre todo lo que está pasando últimamente, y no me refiero a la crisis del coronavirus directamente sino a la crisis social, política e incluso ética en que estamos inmersos.

No es necesario repasar las barbaridades que unos y otros han dicho (ni la de que el COVID es de diciembre porque termina con “D” ni la de que Nueva York, Madrid, Teherán y Pekín están en línea recta, hay para todos), no es el objeto de mi reflexión, sino cómo hemos reaccionado, cómo nos ha influido y cómo la sociedad, que ya estaba bastante polarizada, se ha ido todavía más a los extremos cosa que parecía improbable.

Los que defienden la labor del gobierno afirman que nadie lo podría haber hecho mejor, y los que la atacan dicen justo lo contrario, que no hay peor gestión en Europa y puede que en el mundo. Ambos puede que tengan parte de razón, pero la raíz de nuestro problema no es el argumentario usado en un debate sereno y pausado sino la ausencia de éste.

Yo mismo me he visto afectado por la tensión reinante. Durante estos dos meses me ha podido el estómago y he eliminado de mis amistades en Facebook a gente que en persona me cae muy bien, de las que tengo un buen concepto y que considero buenas, pero que en redes sociales me alteraba: todo el santo día dando la matraca y haciéndose altavoz de unos o de otros sin el menor espíritu crítico, publicando barbaridades y falsedades más que obvias… hemos perdido todo filtro y todo pudor y la guerra encarnizada no es contra el bicho, sino entre nosotros, y se usa como munición cualquier tontería.

No les diré que yo no me he equivocado, claro que sí. De hecho si miran los artículos anteriores de este blog todos recomendamos en su día que las mascarillas se dejasen para los enfermos que las necesitan. Eran otros tiempos, y la información que nos daban (que ahora sabemos que no era correcta) aconsejaba ir por ahí. También les diré que sigo sin ver clara la “desescalada”, ese palabro que nos han colado por una mala traducción del inglés, porque a día de hoy seguimos teniendo más gente contagiada que cuando todo esto empezó, pero supongo que la economía no resiste más y se hace de la necesidad virtud.

Pero al margen de todas estas cosas, por mucho que haya disensión entre unos y otros lo que no podemos es caer en la destructiva espiral que nos está enredando a todos. Ya no se trata de diferentes opiniones, sino de odio. He visto a gente vomitando su maldad día sí y día también tanto virtual como físicamente: gente que grita desde los balcones sin saber si la persona que veía en la calle venía de hacer un turno en el hospital, o de atender a una persona que no podía valerse por sí misma. La empatía ha desaparecido, sustituida por un miedo cerval y una rabia mal contenida, un genio que nos va a costar meter otra vez en su botella.

Sí, el frikismo también tiene que ver con todo esto. Desde siempre las historias nos han enseñado a distinguir lo que está bien de lo que está mal, a vivir en definitiva, y es irrelevante que la cita sea de la Biblia, del Julio César de Shakespeare o del Spock de Ronddenberry, la reflexión es lo que vale. Necesitamos fases para aliviar la tensión social, y rápido.

Relajémonos todos un poco y si notamos que la rabia nos invade, demos un paso atrás y recapacitemos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

La excusa perfecta

Vaya, vaya... aquí no hay playa... ni la habrá en una larga temporada
El coronavirus se va a llevar las muchas culpas que tiene… y otras muchas que no tiene. Es la coartada perfecta para cualquier retraso, paralización o incumplimiento en los próximos meses, hasta puede que un político hábil lo pueda estirar algunos años para decir por qué no ha cumplido su palabra. Y habrá quien se lo crea.

Para empezar ya lo han utilizado como comodín para explicar por qué no habrá playa fluvial tampoco este año. Ya saben, porque el estado de alarma congeló los plazos y esas cosas… ya teníamos todo a punto y se nos ha torcido justo ahora. Vaya por dios qué mala suerte tenemos. Como cuando San Fernando se quedó sin albergar el auditorio cuando ya arrancaban las máquinas. Si es que nos ha mirado un tuerto.

El problema es que la excusa es, como poco, endeble. La paralización de los plazos administrativos se hizo para no perjudicar a los ciudadanos que encerrados en casa tenían difícil ir a una ventanilla o hacer una vida normal, pero no para ser la disculpa de la negligencia y la pereza administrativa, otra pandemia que lleva asolando Lugo desde hace un par de décadas. La administración ha seguido funcionando para lo que les ha interesado (¿A que les han cobrado las tasas de basura este trimestre?). Además, los funcionarios de la Confederación han estado teletrabajando y han resuelto otros expedientes así que no se explica por qué el de la playa fluvial, que es tan importante para la ciudad, no se ha podido o no se ha querido tramitar.

De la pobre argumentación dada la única que podría colar es la de que puede haber otras prioridades ahora, pero tampoco parece muy acertada. Si, como es probable, muchos lucenses nos vamos a quedar en ciudad este verano por la causa que sea (destacando las económicas), tal vez el camino a seguir sea justamente el contrario: crear alternativas de ocio que no supongan tener que pagar una cuota mensual. Una playa fluvial pública parece la más obvia y quizá la más necesaria de todas.
 
Artículo publicado en La Voz de Galicia del 20 de Mayo de 2020

domingo, 10 de mayo de 2020

Ahora sí siento miedo

Hay de todo, como en botica. En esta terraza por ejemplo se atiende con mascarilla y se desinfectan las mesas tras cada uso, o al menos eso es lo que vi yo. Pero no todo el mundo es tan responsable...

Era la típica pregunta de la que no esperabas más que una respuesta genérica, también de circunstancias, pero ahora el “¿qué tal todos?” ha cobrado un terrible sentido de realidad.

Tengo amigos y familiares que han pasado por el Coronavirus, afortunadamente todos ellos con síntomas relativamente leves y sin necesidad de ingreso hospitalario. Pero cuando conoces a gente que lo ha pasado es cuando sientes el escalofrío por la espalda, y lo cerquita que está lo que ya todos llamamos “el bicho”. También tengo en mi entorno personal sanitario que sale llorando de sus guardias porque más allá de los aplausos, de los arcoiris y esas cosas son la infantería que está librando esta guerra y que ve lo que sufren las víctimas.

De todo esto en Lugo somos conscientes a medias a pesar de que en este país tenemos 26.000 muertos. Como aquí la incidencia ha sido relativamente baja no le damos la importancia que tiene, y que se hace patente cuando ves no solo los ataúdes, sino a la gente intubada, sedada porque la maquinaria es insoportable, y boca abajo durante dos o tres semanas en la UCI. Esto va muy en serio.

He tenido que ir a trabajar todos los días presencialmente, y les voy a hacer una confesión: iba sin mascarilla. Estaba literalmente solo por la calle y no me preocupó en ningún momento… pero con el desconfinamiento las calles se van llenando y ahora sí siento miedo. Gente joven, mediana y mayor pasea alegremente sin protección alguna. Ya sabemos que no sirve de mucho para no contagiarse, pero sí para no contagiar a otros, así que es una cuestión de conjunto porque ni siquiera sabemos quién es portador.

Cuando esto empezó se recomendaba dejar las mascarillas para los enfermos que las necesitaban pero ahora sabemos más. Por ustedes, por sus personas cercanas, por quienes quieren: guarden distancias, vayan por la acera de la derecha, usen protecciones, tengan cuidado, no se confíen… Piensen en todos.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 10 de Mayo de 2020

martes, 28 de abril de 2020

Solo hay un camino hacia la ''salvación'': pruebas masivas a toda la población


En esta época de “cuñadismos” en que todos creemos saber qué sería mejor (tanto los que dicen que se está haciendo todo muy mal como los que sostienen que el Gobierno tiene la Verdad absoluta y jamás se equivoca, obviamente nadie dice algo pensando que no tiene razón) lo único que podemos hacer cada uno de nosotros es aplicar el más elemental sentido común, la lógica basada en los escasos datos que se nos dan y que, encima, tenemos que poner en cuarentena, una palabra que no olvidaremos jamás.

Ayer les explicaba por qué no comprendo que se empiece a hablar de relajación cuando la situación no ha mejorado, solo “empeora más despacio”, como si eso fuera un logro. Hoy me pregunto por qué no es posible hacer test masivos a toda la población. Nos cuentan que España es de los países del mundo que más pruebas hacen, pero qué quieren que les diga, no comprendo que no sean más en todas partes, ¿será que es muy complicado producirlos? No tengo ni idea, pero el camino de la salvación es ese, parece obvio.

Verán, hasta el mismísimo Dios, según el Antiguo Testamento, necesitó que los judíos le señalasen sus casas pintando las puertas con sangre para no llevarse por delante a sus primogénitos en el “contencioso” que tuvieron Jehová y el faraón de Egipto. Obviamente es una metáfora que los nazis convirtieron en una terrible realidad a la inversa con sus estrellas amarillas, que identificaban a los “enemigos del pueblo”.

Como especie siempre hemos tenido la absurda tendencia de separar a “los nuestros” de “los otros” (hoy me voy a quedar sin comillas en el teclado), aplicando criterios más visibles como el color de la piel o menos detectables, como si el lugar de nacimiento está a un lado u otro de una línea imaginaria, la religión o las tendencias sexuales. Algunos defienden esas separaciones como una característica gregaria de defensa de la manada, aunque si les digo la verdad a mí me parece un disparate residual de cuando nos bajamos de los árboles.

Pero si bien es cierto que la separación arbitraria es una barbaridad, en casos como el que nos ocupa, el de una pandemia, es una cuestión de salud pública. Obviamente no estamos hablando de que quien tenga el coronavirus tenga que llevar una esquila o una carraca para identificarse, como los leprosos de la antigüedad, pero sí parece que es de sentido común que todos podamos saber la situación de nuestra salud y tomar las medidas oportunas.

El fondo del asunto es el evidente: hay que detectar dónde actuar y dónde no. Si los test tienen un coste de aproximadamente 10 euros y tenemos 47 millones de habitantes, parece que lo lógico sería gastarse 1.500 millones de euros en test, para hacernos uno a la semana cada uno durante un mes (supongo que harán ofertas por lotes).

Sí, ya sé, no es tan fácil comprarlos. Lo que es preocupante es que el país que presumía de tener “la mejor sanidad del mundo” sea totalmente incapaz de producirlos, al igual que mascarillas y demás material de protección, y los esté importando del país donde, paradójicamente, empezó todo este caos. Claro, al traerlos de fuera ya entras a competir con los demás países y ahí entra la ley de la oferta y la demanda.

Puedo entender que en los primeros días esto no se enfocase así porque había otras urgencias, pero a día de hoy, creciendo el número de infectados (y lo que rondaré, morena, porque cuantas más pruebas se hagan más casos van a aparecer) no me cabe en la cabeza que la prioridad absoluta no sea detectar y aislar a los positivos.

Se nos dice que 15 casos comenzaron con todo este circo, imaginen los miles de ciudadanos que no saben que están contagiados que andarán (o andaremos, quién sabe) por ahí esparciendo el bicho.

Y con esa inseguridad, cuando están empezando a hacer estudios porque no tienen ni idea de por dónde van los tiros, nos hablan de “desescalada”.

lunes, 27 de abril de 2020

La curva que nadie quiere mirar... pero que es el dato fundamental



Decía Conan Doyle a través de su más famoso personaje, Sherlock Holmes, que “es un craso error teorizar sin datos”, ya que invariablemente se adaptan los hechos a las teorías previas en lugar de seguir un proceso lógico. A su más que razonable punto de vista falta añadir que los datos que nos han de facilitar han de ser objetivos y reales, y que no han de estar “cocinados” por los intereses políticos que, sin mentir exactamente, distorsionan la realidad.

Se nos habla de la curva, el “aplanamiento de la curva”, la “mejora de la situación”… y yo no lo veo por ninguna parte. Veamos a qué me refiero, porque el otro día lo puse en Facebook y parece que o no me expliqué bien o la gente no quiere ver la realidad porque es demasiado dura.

Nos están dando los porcentajes de contagiados diarios, y como se está reduciendo el número nos empiezan a hablar de “desescalada” (uno de esos “palabros” que tanto gustan a nuestros dirigentes pero que en castellano no significa nada). Sin embargo la realidad es mucho más dura y más difícil de asumir: no estamos mejorando, solo empeoramos más despacio.

El talón de Aquiles del razonamiento gubernamental está en que toman los datos de los nuevos contagios, pero no tienen en cuenta que hay que sumar los anteriores y restar los curados y los fallecidos. Es decir, lo que tenemos que tener en cuenta es el número de casos activos, el número de personas enfermas, porque es el dato clave en toda esta historia, y lamentablemente no ha dejado de crecer ni un solo día.

Si tomamos los datos oficiales, que además todos damos por sentado que son menos de los reales, vemos que a día 23 de abril había en España 213.024 contagiados, 22.157 fallecidos y 89.250 curados. Eso da un “saldo” de 101.617 personas que están enfermas a día de hoy, es decir, que no se han curado ni han fallecido. Esa cifra se ha ido incrementando desde que empezó todo esto y jamás ha dado un paso atrás. Esa es la única curva a tener en cuenta.

Tomar medidas mientras se ha detectado la enfermedad en más de 100.000 personas es un disparate de marca mayor, porque además hay que sumar los no diagnosticados, los asintomáticos y los que, teniendo evidentes señales, se niegan a aceptarlo y no se acercan a los hospitales porque tienen miedo de ser señalados por esta moderna peste.

No me cabe en la cabeza que, casi dos meses después de empezar a hablarse de este tema, un país que presume de “la mejor Sanidad del mundo” no haya sido capaz de producir test a millones. Solo la detección de los casos nos permitiría atajar esto de forma eficaz, como es de puro sentido común.

Sí, ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero cualquier situación se enfrenta haciendo un diagnóstico realista primero, no la versión edulcorada que los gobiernos tratan de transmitir para mantener la calma. Yo, inocentemente, daba por sentado que el confinamiento era para preparar esos test, y que irían permitiendo abrir las puertas según fueran detectando que estás “limpio” o no, parece algo elemental. Pues no.

Ojalá me equivoque, pero creo que están aplicando a este tema un “pensamiento mágico” que no es aceptable en una gestión seria de una crisis como ésta.

martes, 21 de abril de 2020

Los bulos NO son libertad de expresión

El General Santiago la ha liado parada con su supuesto "lapsus", aunque si fuera tal lo habrían corregido y no lo han hecho.

El domingo todos nos quedamos ojipláticos cuando escuchamos nada menos que al Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, el General Santiago, decir que lo que dijo pero… ¿qué dijo exactamente? Aunque yo mismo fui de los que puso en redes sociales las palabras del General, también es cierto que desconfío mucho de los cortes abruptos antes y después de las declaraciones polémicas, así que me he molestado en buscar el corte entero. En él dice lo siguiente, textualmente:
Estamos trabajando con nuestros especialistas en dos direcciones, una a través de la Jefatura de Información con el objetivo de evitar el estrés social que producen toda esta serie de bulos, la otra línea de trabajo es minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del gobierno, todos esos bulos los tratamos de desmentir a través de nuestras redes sociales”.
Una vez aclarado esto, vemos que PP, Ciudadanos y Vox han salido en tromba a criticar el supuesto atentado contra la “libertad de expresión”, y ahí han metido la pata. No por hacer una crítica, sino por responder a lo que nadie dijo. El General Santiago no mencionó nada de opiniones, críticas o ataques al Gobierno. Estaba hablando de bulos, como es evidente en el contexto de la frase, y en ese campo las fuerzas del orden tienen todo el derecho del mundo a investigar y perseguir a quienes se dedican a publicar información falsa que lo único que está haciendo es crisparnos a todos y hacer que no confiemos en nada ni en nadie.

¿Hay una más que obvia contradicción en que un gobierno del que forman parte partidos políticos que calificaron de "fascista" la que ellos mismos bautizaron como "ley mordaza" la aplique con tanto ahínco? Pues sí, por supuesto, pero como ya vimos ayer no se ponen colorados haciendo lo que antes atacaban con dureza y aplicando las normas que juraron derogar. Pero esa no es la cuestión, como tampoco lo era cuando se aprobó esa supuesta "ley mordaza", sino la de qué es lo que se va a perseguir.

La Constitución consagra la libertad de expresión (que en realidad es la de opinión) y la de información, pero añade un matiz fundamental: esa información ha de ser “veraz”. ¿Eso quiere decir que ha de ser cierta? No, quiere decir que quien la transmite debe pensar que lo es. Ya sé, es un sofisma, pero no hace falta ser Aristóteles para entender a qué se refiere. Uno no puede inventarse una noticia, así de sencillo. Es un debate interesante y profundo, porque si entendemos que el Gobierno tiene la capacidad de definir lo que es cierto le estamos dando en realidad la herramienta de la censura, pero no van por ahí los tiros. En cualquier caso en nuestro sistema democrático no es el poder ejecutivo el que ha de dictaminar si alguien ha traspasado esa línea sino los jueces, que para eso los tenemos.

¿Esto quiere decir que no haya que criticar las palabras del General? No, por supuesto que no. Personalmente me parece que el problema de lo que dijo está en la escala de valores. Evitar el estrés social y minimizar el clima contra la gestión del Gobierno son, aparentemente, las dos preocupaciones que el Ejecutivo ha marcado como prioritarios en la lucha contra los bulos, pero no olvidemos que estamos en una crisis sanitaria. ¿Qué pasa con todas esas tonterías que se dicen sobre las mascarillas, los remedios caseros y demás? ¿No creen que es fundamental que la información que recibamos sobre temas que afectan a nuestra salud sea fidedigna? Pues se ve que eso no les preocupa, cuando tendría que ser lo prioritario.

Habrían sido buenas preguntas para hacer al General pero la férrea censura impuesta en Moncloa impidió que pasara el "filtro" ninguna de las cuestiones que los periodistas querían plantearle. Y se quejaban del plasma de Rajoy... 

También les diré que muchos de los bulos que andan por ahí son mercancía para tontos. Hay muchísimos tan groseramente falsos, tan fáciles de contrastar que sorprende que algunas personas le den a “compartir” sin el menor espíritu crítico. Normalmente porque quieren creerlos, por terribles que sean, para denostar a un gobierno con el que no están de acuerdo, y esto vale para cualquier "bando".

Recuerden que aquí no hablamos, insisto, de opiniones sino de hechos. Cuando uno comparte un artículo que comienza diciendo “ahora sí que es cierto, que lo he escuchado en la tele”, si no lo ha escuchado en la tele está mintiendo a la persona a la que se lo envía. “Es que me lo mandaron así” dirá el cenutrio… pues macho, lo editas y pones “parece ser que lo dicen en la tele pero vete tú a saber, que yo no lo he escuchado”, porque a estas alturas ya sabemos todos que una cosa es lo que afirma el mensaje y otra la realidad.

Un bulo es un dato falso, una foto trucada, una información desfasada… y a veces son cuestiones que una rápida busca en Google nos ayuda a desmontar sin necesidad de llamar a Sherlock Holmes ni recurrir al laboratorio de física aplicada de Oxford. Cuando le llegue una información “revolucionaria” desconfíe. Cuando le llegue un artículo firmado por un famoso desconfíe. Cuando más intenten justificar la veracidad de la tontería con sellos oficiales y supuestos nombres de cargos públicos desconfíe. Solo los mensajes que tengan enlaces a las páginas web oficiales de los organismos son fiables, aunque ahí entraríamos en otro debate que es el de los “bulos de Estado”, pero eso es otro asunto al que dedicaremos en breve unas líneas también. Quizá mañana.