martes, 21 de enero de 2020

La Diputación imprime un catálogo que ya no vale para nada


El día 30 de julio de 2019 se inauguró en el Museo Provincial una exposición llamada “Eu sempre soñei a miña historia” que repasa la obra de José Vázquez Cereijo y que se clausuró el 22 de septiembre del año pasado. Ayer, 20 de enero de 2020, cuatro meses después de liquidada la exposición, se presentó su catálogo, con esa parsimonia desesperante que caraceriza a la administración local de Lugo, en este caso concreto a la Diputación Provincial.

Presentar el catálogo de una exposición medio año después de que se inaugure es como llevar la carta a los clientes de un restaurante cuando están desayunando en su casa al día siguiente, una inutilidad que solo transmite dos cosas: la falta de interés en que el público que acude a la galería sepa lo que está viendo, y el despilfarro de recursos públicos para editar un libro que ya no tiene ningún sentido. También les diré que aunque no soy un fanático de la pintura, me encantaría echar mano a uno de esos catálogos porque la exposición realmente me pareció muy atractiva, que es mucho decir viniendo de un inculto pictórico como yo.

Anne Nikitik es la persona que más hace por el legado de Vázquez Cereijo
Foto: La Voz de Galicia
Conociendo a la propietaria de la colección, Anne Nikitik, la viuda de Vázquez Cereijo, estoy seguro de que habría preferido pagar ella misma el catálogo y que llegara a tiempo. De su carácter generoso y desprendido da fe que el día de la inauguración se ofreció un coctel en los jardines del propio Museo que pagó ella, ya que la administración no lo veía procedente. A ver cuánta gente conocen que haría algo así.

La cultura es como la ecología, algo que llena la boca de nuestros gobernantes pero que les da pereza practicar, o, lo que es peor, algo sobre lo que consideran estar. La pachorra que transmite presentar el catálogo a los cuatro meses de cerrarse la exposición (sí, sé que me repito pero es que me parece de chiste) no es solo una muestra más de la infinita burocracia que soportamos, sino del total y absoluto desinterés por que el libro cumpla su función.

Da igual, paga el lucense, pagamos todos y el dinero público “no es de nadie” según las inmortales palabras de la ministra Carmen Calvo así que se puede utilizar de forma caprichosa e inútil.

Imprimir ese libro solo sirve ya para poner el logotipo de la Diputación en unas páginas que no van a servir para nada. De hecho lo lógico habría sido reconvertirlo en una especie de “antología” en homenaje a Vázquez Cereijo, eliminando toda referencia a ser un catálogo de una exposición de hace medio año, porque así al menos no habrían hecho el ridículo.

En fin, una más. Da igual, a nadie le importa.

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