| Un centro dedicado al vino en la vieja fábrica de la luz, un lugar al que hay que ir en coche. ¿Qué puede salir mal? Foto: La Voz de Galicia |
Este magnífico edificio, diseñado por el gran arquitecto Eloy Maquieira, ha sufrido una larga serie de bandazos desde que dejó de cumplir su función principal: generar electricidad. Su historia en los últimos 25 o 30 años es la narración de un fracaso tras otro por cuestiones de cerrazón política y falta de una visión realista de los posibles usos de la instalación.
Ahora, quizá para no cabrear a los muchos socios del Club Fluvial, en lugar de destinar el inmueble a su uso obvio y natural (crear la playa fluvial de Lugo y un acceso al caneiro para que todos podamos bañarnos allí) se opta por una nueva ocurrencia que lleva el mismo camino que los más recientes disparates de la ciudad: hipotecas y chiringuitos ruinosos y sin uso.
En 1998 el entonces alcalde, Joaquín García Díez, logró una escuela taller financiada por la Xunta en la que se rehabilitó el edificio entero y una de las dos turbinas de principios del siglo XX. La intención del exalcalde era producir energía y, además, crear un centro de interpretación del Río Miño en una reforma que fue respetuosa con ese magnífico edificio.
En 1999, tras no presentarse Joaquín a la reelección, se produce un cambio de gobierno y el PSOE del Alcalde Orozco mete el proyecto en un cajón, como tantos otros entre los que destaca la construcción de un auditorio en San Fernando, que 25 años después sigue esperando por un futuro claro ya que por ahora sólo es objeto de maquetas y anuncios de prensa desde hace lustros.
Tras dejar el edificio abandonado se acordaron de él y acometieron obras de mejora a cargo de las arcas municipales (millón y pico de euros si mal no recuerdo)... y una vez hechas esas reparaciones lo volvieron a cerrar a cal y canto, con lo que se volvió a deteriorar.
En 2008 el Gobierno de López Orozco, y tras esas obras de mejora, adjudica el edificio a la empresa INCA por una renta de 445 euros mensuales, para un edificio de 1.264 metros cuadrados según el Catastro… a 35 céntimos el metro. En 2016 el juzgado paraliza las obras de reforma, lo que en la práctica supuso un nuevo abandono del edificio hasta el día de hoy.
En febrero de 2021 el TSXG publicó la sentencia que condenaba al Ayuntamiento a pagar 2,4 millones de euros a la empresa INCA, a la que había adjudicado el edificio en 2008. El concejal de Medio Ambiente fue señalado por el juzgado como responsable por haber dejado pasar, de forma deliberada, el plazo de renovación de la concesión de la Confederación, a pesar de ser reiteradamente advertido por la empresa adjudicataria. Se archivó la causa penal.
En 2022 el Ayuntamiento presenta el enésimo proyecto para ese inmueble, un centro de “enogastronomía”, otra de las geniales ideas de la misma persona que diseñó las "Caldas", la "Peatonalización" del centro o los demás proyectos estrellados del Ayuntamiento. El Gobierno anunció que activaría un proceso de participación ciudadana para recoger sugerencias, mediante un cuestionario en su web, que no sé ustedes, pero yo no he visto en ninguna parte, quizá porque se podría saturar de respuestas del estilo "¿estáis de coña?".
En 2024, se firma el convenio entre Ayuntamiento y la Confederación para seguir adelante con ese "proyecto", por no decir ocurrencia. Si les soy sincero pensé que el nuevo alcalde lo pararía, porque parece un hombre con sentido común. Me equivoqué.
“Solamente” dos años después comienzan las obras que, seguramente, se terminarán en marzo o abril del 2027, con el tiempo justo para cortar la cinta para las municipales pero no el suficiente para demostrar lo disparatado de la iniciativa.
El Lugo del siglo XXI en pura esencia: despilfarro, falta de uso realista y fotitos para la prensa.
Centro de servicios para la playa fluvial, generar electricidad para calentar el agua de las "Caldas" sin gastar un pastizal... como de costumbre, se escoge la peor opción de todas (para la ciudadanía, claro).
ResponderEliminarOtro tema a explorar sería la remodelación del antiguo restaurante O Muíño para instalar, sorpresa, otro centro de interpretación (será que tenemos pocos). ¿Alguien sería tan amable de explicarme como van a solucionar las anuales crecidas que inundan el edificio para no dañar el museo? En este caso, pelotazo de la Confederación y de la USC por cerca de 1 millón de euros.