martes, 19 de marzo de 2013

Un artículo que no va a gustar a casi nadie

Ya se lo había dicho alguna vez, pero hoy vuelvo a sentirme idiota. Verán, cuando las cosas iban bien y el dinero salía de debajo de las piedras en el banco me estuvieron intentando convencer, literalmente hablando, de pedir una hipoteca mayor de lo que necesitaba. “No seas tonto”, me decían, “si pides más te lo damos igual y puedes cambiar el coche o hacerte un buen viaje con la financiación más barata que vas a tener nunca”. Y yo seguía siendo tonto. 

También a la hora de elegir piso, dadas mis limitaciones económicas, me busqué uno bien situado y grande, pero antiguo y sin ascensor porque no me podía permitir otra cosa. Algunos me miraban raro por no cogerme un dúplex en la Aceña de Olga, que por lo visto es lo más, y en el mismo banco también me decían que estirase más el tema, que no había problema para la financiación. No quise. 

Hoy, aquellos que con sueldos similares o peores que el mío y que sí se metieron a gastar a lo loco lloran por los rincones administrativos y de los medios de comunicación porque los desahucian. Han convertido su imprudencia y su atolondramiento en un problema nacional, en algo que “la sociedad y las administraciones” han de arreglar porque “viven una situación dramática”. Me van a permitir la expresión, pero… ¡hay que joderse! 

Antes de que me suelten a los perros permitan que les aclare un par de cosas. La primera es que las generalizaciones son lo que son, ya saben que no suelo usarlas porque no me gustan. La segunda, vinculada a eso, es que no critico que se luche contra los desahucios en general, sino que creo que hay que estudiar caso por caso y ver las causas de por qué se ha llegado a esa situación. 

Cuando una pareja que cobra 2000 euros entre los dos se mete a una hipoteca de 800 o 900 el problema no es social ni estatal, es un problema privado. Hay que ser un poquito previsor y, a menos que los dos sean funcionarios de carrera y tengan el puesto garantizado, prever la posibilidad de que uno pierda el empleo sin que eso implique la ruina directa. 

Ya sé, ya sé, los pisos son muy caros… depende de qué piso queridos amigos. Como comprenderán a mi me gustaría tener una casita de la calle Orense con mi jardín y mi pastor alemán, pero no puedo pagármelo y me tengo que conformar con una alternativa realista. También me gustaría tener un Morgan biplaza y una berlina para los viajes, pero la Primitiva se me resiste y no me veo en Gran Hermano haciendo el payaso para ganar dinero fácil. 

Hoy el secreto es saber llorar. El caso de la pobre anciana de La Coruña que vive en un piso de renta antigua por cuatro perras y que dejó de pagar el alquiler nos conmovió a todos. Tanto es así que le ofrecieron una plaza en una residencia, a la que renunció y una vivienda social, que tampoco le gustaba porque prefiere vivir en el centro. ¡No te jode! ¡Y yo! 

Lo mismo pasa con las preferentes, los sellos de correos y otros espejismos del boom económico. Si hubiera salido bien y fuera rentable les garantizo que nadie abriría la boca. Pero no, eran estafas y toca que pague Juan Pueblo. Nos parece fatal que rescaten a los bancos (a mi también me parece una tomadura de pelo) pero al tío que metió dinero en productos bancarios nos parece muy bien que le devuelvan la pasta de nuestros impuestos. Pues a mi no. Que denuncie al banco por estafa, que es lo que es, y que éste responda ante la justicia. 

La gente que va a trabajar todos los días, es prudente con sus gastos, ahorra, no se embarca a créditos que no sabe si podrá pagar, ni hipoteca su vida para vivir por encima de sus posibilidades, ni pide préstamos para irse de vacaciones sin haber terminado de pagar el del año anterior o para la primera comunión del niño… es idiota. Es lo que demuestra la cínica y absurda sociedad en la que vivimos. 

Ya sé que hay situaciones muy dramáticas de personas que no tienen responsabilidad en su situación. No es lo mismo alguien que se arruina por haberse metido donde no debía que otras persona que, por ejemplo, han tenido desgracias sobrevenidas (una enfermedad con gastos prohibitivos, un accidente laboral…). 

Lo mismo pasa con las empresas, y en esto tengo bastante experiencia. Hay sectores que sufren la crisis más duramente que otros, y empresas que se van al tacho por diversos motivos. No soy partidario de las subvenciones ni las ayudas en ningún caso, pero podría entender que el Estado echara una mano a empresas que han sido golpeadas por causas externas. Lo que ya no tengo tan claro es que se use mi dinero, el de mis impuestos, para ayudar a quienes han gestionado mal su negocio ya sean bancos, talleres, hoteles, zapaterías, restaurantes o tiendas de ropa. 
Volvemos a lo de siempre. El concepto de responsabilidad está muy devaluado y aquí lo importante no es demostrar que la situación no es culpa tuya sino gritar muy fuerte ante las cámaras y, si es posible, concentrar un buen grupo de gente que pelee por “la justicia”. 

En este momento en que nadie lee el texto sino sólo el título, ¿realmente estamos defendiendo causas nobles? ¿O simplemente hay un seguidismo becerril por causas que creemos que nos pueden beneficiar tarde o temprano? 

Piensen en lo que apoyan y pidan información. Las cosas no son siempre lo que parecen.

lunes, 18 de marzo de 2013

Lo importante es quien firma

Por lo que entendí de lo que ha salido en la prensa hay motivos para estar contentos. El señor Orozco ha dado el brazo a torcer, con lo poquito que le gusta, y ha aceptado las alegaciones que la Asociación Lugo Monumental presentó a la ordenanza municipal de tráfico, con lo que ya no se nos multará a los peatones por andar por la acera de la izquierda ni a los ciclistas por circular por la zona peatonal. 

Esto es una victoria del sentido común, de la civilización más elemental y del razonamiento básico de no aprobar normas absurdas a las que luego un agente que se encabrone (que los hay) pueda utilizar para sancionarte si le da por ahí. 

Sin embargo es llamativa la forma de presentar estas cosas. No se ha dicho que se aceptan las alegaciones en tal sentido o en tal otro, sino que se aceptan las alegaciones de PP y BNG en una u otra dirección. Es decir, que es un tema de grupos políticos en que se deja fuera a la ciudadanía organizada al margen de la política. 

No me entiendan mal, a mi lo que me importa es que se corrija la ordenanza, no que uno u otro se lleve el mérito de tal modificación, pero tengo que reconocer que molesta un poco que se rasquen unos a otros sin mencionar siquiera a las asociaciones (Lugo Monumental no ha sido la única, aunque sí la más notoria en presentar estas alegaciones) o a las personas que han alegado en este sentido. No costaba tanto trabajo decir que se han aceptado “las alegaciones” que dicen esto y aquello, sin ponerles padrinos detrás. 

¿Se ha llegado a esta modificación por una sesuda reflexión sobre lo que es bueno y malo? No, obviamente no, porque si fuera así ya se habría hecho cuando se aprobó la norma originariamente. La diferencia es que antes PSOE y BNG estaban coaligados y no se pisaban los callos, y que ahora el BNG ya no está en el gobierno así que puede decir lo que piensa incluso en temas que no eran de sus áreas. Esto funciona así, tristemente. Lo importante no es el contenido, sino el firmante. 

Hoy nos dicen que tras el paro “los políticos” son el problema más importante para los españoles. Si bien creo que esta generalización no es más que eso, una frase bonita que tanto la gente de a pie como los periodistas utilizan para poder buscar culpables de nuestra actual situación (sin reconocer su propia participación en los hechos causantes), tampoco es que exculpe a nuestros dirigentes de su amplia parcela de responsabilidad. Cuando digo que esta crisis la hemos causado entre todos, ese “todos” incluye a todos, políticos y no políticos, banqueros y periodistas, fontaneros y taxistas, panaderos y ministros… Aquí todo el que ha podido especular lo ha hecho, al nivel que ha podido (“yo no especulé, sólo compré un pisito por diez millones y lo vendí en dieciocho pero eso es distinto”). 

Pero volviendo a lo que estábamos, les decía que aunque ha sido público y notorio que ha sido la sociedad civil la que se ha movilizado para modificar estas cosillas en la ordenanza las alegaciones aceptadas han sido, por lo visto, las de los partidos. ¿Qué criterio se ha seguido para decir eso? Porque la primera entidad en registrar las alegaciones, que yo sepa, fue una Asociación, y no un grupo municipal. 

Vuelvo a insistir, que nos conocemos y sé que la gente es muy mal pensada, que no se trata de “jo, que lo hicimos nosotros”, sino de reconocer la importancia de la sociedad civil como contrapeso a la administración. Es importante, no por una entidad en concreto sino por el sistema en sí mismo, que la gente perciba que se puede implicar en la vida política de su ciudad o lo que sea sin tener que entrar en los mecanismos de los partidos, no porque estos sean malos ni mucho menos (lo cual es más que discutible) sino porque es fundamental en una sociedad civilizada que la política de partidos no sea el alfa y el omega, el principio y el fin de todas las cosas. 

Se nos pide a los españoles que seamos ciudadanos, que nos impliquemos, que demos la cara, y luego se intenta obviar esta participación para darle bombo a las organizaciones políticas. ¿Por qué? Obvio, porque todo ese tema de participación es realmente una cuestión estética, de cara a la galería. 

Probablemente no han captado bien de qué va esto. No se trata de que las asociaciones sustituyan a los partidos ni mucho menos, ni de los famosos presupuestos participativos (que me parecen una barbaridad), ni siquiera de que las asociaciones sean la voz del pueblo, que no lo son. Se trata de que se tenga en cuenta la opinión, ya no sólo de asociaciones sino de particulares, como una reflexión de temas del día a día. 

Las decisiones las han de tomar los cargos electos, puesto que para eso han sido elegidos, y no pido otra cosa, sólo que escuchen, que tengan en cuenta las opiniones no sólo de su partido y los demás grupos políticos, sino las de todo el mundo. No es tan difícil, tampoco hay tanta gente que dé un paso al frente y ofrezca la cara para que se la rompan. Pero para algunos lo importante es quien firma.

En cualquier caso, es una buena noticia para Lugo que se modifiquen normas abusivas. Es un día para celebrar.

viernes, 15 de marzo de 2013

Una empresa para vacaciones

Ahora que se aproximan las vacaciones de Semana Santa creo que alguien debería crear una nueva empresa para orientación de los sufridos trabajadores (los que quedan) en que se creen mapas que señalen por dónde no se debe ir. Lo digo más en serio de lo que pudiera parecer en primera instancia. 

No me refiero sólo a recomendar destinos a evitar (“en tal sitio suele hacer mal tiempo”, “en este país hay una revolución en marcha”, “si quiere volver con todos los dedos yo no iría a la montaña sin guantes”…) sino también a carreteras, medios de transporte o incluso poblaciones a rodear. En vista de las huelgas, manifestaciones o protestas que pueden acabar con tus vacaciones antes de empezarlas, esta empresa tal vez tendría futuro. Aquí es donde se me ve la vena liberal porque otra persona probablemente pediría que lo hiciera el Ministerio de Fomento. 

Por ejemplo: no sé si sigue adelante la huelga convocada por los trabajadores de Iberia contra los recortes de plantilla, pero si tienes un billete de avión para fechas significativas, que es cuando más daño hacen, pues es para echarse a temblar. Lo mismo si es de otra compañía, ya que pueden venir los controladores aéreos, el personal de tierra, o los camareros de las cafeterías de los aeropuertos a joderte las vacaciones de la forma más tonta. 

Si optas por coger el coche tienes que intentar evitar cortes de carreteras, barricadas incendiarias, autovías tomadas por las “manifas” o bloqueos de camiones. Por ejemplo tenemos las travesuras de los trabajadores del naval en Ferrol o de los mineros en el Bierzo, que cuando les apetece cierran las principales vías de comunicación de Galicia con la meseta y se quedan más anchos que largos. 

Los derechos a manifestación y huelga son una obviedad jurídica a estas alturas de la película. Lo que no acabo de ver tan claro es que esas manifestaciones y huelgas puedan violar un derecho tan sagrado o más que esos y que es el de la libertad de circulación. Por supuesto no es comparable que la plantilla de Iberia se niegue a volar con que un colectivo cualquiera corte la A6, ya que lo primero supone una consecuencia directa de la propia huelga y lo segundo un tema de vandalismo de difícil justificación. 

Lo mismo ocurre cuando hay huelgas de recogida de basuras o de limpiezas. No sólo se limitan a no recoger la porquería, sino que además van sembrando desperdicios para que la cosa se note más. Yo mismo lo he visto en el edificio donde trabajo, en que cuando hubo rollos laborales entre las personas que hacen la limpieza y la empresa que las contrataba además de mirarte mal si no tirabas basura al suelo lo hacían los que protestaban. 

De la silicona y los clavos en las cerraduras, los piquetes “informativos”, las pintadas, los carteles y pegatinas en escaparates y mobiliario urbano, las amenazas malamente disimuladas y los insultos a quienes deciden no secundar las huelgas ya no hablamos, que son materia conocida. 

Pero ya les digo, un mapa de esos en plan “Google”, que valen para señalizar casi cualquier cosa, con puntos negros a evitar o a buscar si a uno le va el turismo de cacerola (que me juego algo a que en breve se podrá poner de moda) tendría futuro. Yo es que no sé programar…

jueves, 14 de marzo de 2013

Manolita tenía razón

Les prometo que no estoy obsesionado con el tema del puente, pero es que viene en el periódico día sí y día también y veo que la memoria de nuestros convecinos es muy frágil, sobre todo a la hora de hacer propuestas que hace no demasiado rechazaron.

En el año 2003 en el programa electoral de Manuela López Besteiro, que era la Conselleira más valorada del gobierno de Manuel Fraga, y que en ese año fue candidata a la alcaldía de Lugo por el PP, se incluía lo siguiente entre las propuestas para la zona de San Lázaro – A Ponte: “Unha nova ponte e novas vías de comunicación deixarán o centro a menos de cinco minutos do barrio e permitirán peatonalizar e facer un carril bici na ponte romana e mellorar notablemente o seu entorno, facendo desta zona a central do gran Parque do Miño”. 

En rojo el trazado más o menos propuesto
Hubo una exposición en la Plaza del Campo en la que se mostraban los planos del puente que proponía Manolita. La idea era, en mi opinión, perfecta, ya que solucionaba todos los problemas que se planteaban con la construcción de un viaducto bastante discreto un poco más arriba del actual puente romano. Este puente no sería simplemente una estructura para cruzar el río, sino que sería la terminación de una nueva avenida que bajaría desde la Ronda de la Muralla directamente a ese vial, haciéndola por el actual barrio del Carmen, que está todavía sin desarrollar y que permitiría conectar el centro con la zona del Miño en pocos minutos. 

Curiosamente la propuesta de este puente hizo perder muchos votos al PP en aquellas elecciones, ya que los vecinos de la zona pusieron el grito en el cielo porque esta edificación suponía el derribo de dos viviendas, que parece ser que eran de personas con vara alta en la zona. El resultado en la mesa electoral del puente fue catastrófico. 

Ahora, diez años después, nos vienen a decir en la prensa que los vecinos piden un nuevo puente exactamente donde lo proponía Manolita. Diez años después le dan una razón que siempre tuvo. Una década para caer de la burra y darse cuenta de que el sentido común sólo va hacia un lado y que un puente por ser grande no tiene por qué ser más útil o mejor. 

El puente que proponía López Besteiro habría sido muchísimo más barato que el mostrenco que nos han metido, y lo que es más importante, es que habría tenido sentido. Esa nueva avenida de la que les hablaba no sólo sería útil para los vecinos del barrio, sino que haría que los lucenses pudieran bajar desde la Ronda de la Muralla al río en muy poco tiempo, conectaría realmente el centro con el río con una amplia vía que abriría, por fin, nuestro paseo fluvial a la ciudad sin tener que bajar por la calle Santiago y a Volta da Viña, que puede ser muchas cosas, pero cómoda no es una palabra que la defina. 

Lugo perdió con Manuela una gran alcaldesa, porque es una mujer que tiene la cabeza puesta sobre los hombros y que es principalmente práctica, no se anda con chorradas. Quizás por eso no ganó las elecciones, porque se enfrentó a un Orozco populista apoyado por un BNG cuyo discurso era (recuerden que salíamos del bipartito) “por dios no voten al PP, que tenemos un alcalde maravilloso” y claro, la gente votó al “alcalde maravilloso” y ganó el PSOE por mayoría absoluta. No eran buenos tiempos para el PP, ya que era la época de la guerra de Irak y esas cosas, y el no votar por unas siglas hizo que Lugo perdiera una oportunidad de oro de tener a Manuela como alcaldesa, que nos habría venido de perlas. 

Pero bueno, la democracia es lo que tiene. También Chávez o Hitler ganaron elecciones, lo cual nos indica que esa “infalibilidad” del pueblo que tanto les gusta cacarear a nuestros representantes políticos (principalmente a los que ganan) es un discurso tan hueco como tantos otros. 

Manolita tenía razón con lo del puente. También con muchas otras cosas, pero ya saben que nadie lo va a reconocer. Parece que fue José Blanco en el 2004 quien primero habló del puente, pero ya está todo inventado. Tampoco seré yo quien les diga que la idea fue de Manuela porque no sería cierto, se lleva hablando de poner más puentes sobre el Miño durante décadas, sólo que ella fue la primera a la que yo escuché hablar de una idea que tenía sentido y que hoy, fíjense, nos vuelven a poner sobre la mesa quienes lo rechazaron en las urnas hace no tanto. 

Y mientras tanto diez años y un montón de millones perdidos. Bienvenidos a Lugo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

El caballo de Blanco

Blanco de paseo con unos amigos
Que dice el amigo José Blanco, Pepe para los amigos tanto ocultos como declarados, que a los imputados no se les puede hacer dimitir. Este cambio de opinión quizás, sólo quizás, tenga algo que ver con que lo han imputado a él, y, claro, el punto de vista varía ligeramente cuando eres víctima de tus propios dardos. 

A mi nunca me han imputado, al menos por ahora (esta prudencia es porque tal y como están las cosas vayan ustedes a saber), pero aun así defiendo sin duda alguna la nueva tesis de Blanco, que no la antigua. Quienes me leen de vez en cuando probablemente ya lo habrán visto aquí, pero insisto por enésima vez en que una imputación no puede tener ni la más mínima consecuencia para un cargo público, ni para nadie. 

Blanco con su dedo acusador
Una imputación no es ni siquiera una acusación, es menos que eso. Es un momento procesal previo en el que no hay ni siquiera pruebas de ningún tipo sino como mucho indicios. En un Estado de Derecho sólo una condena puede tener consecuencias porque como ya hemos dicho muchas veces uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario, incluso José Blanco, José Clemente López Orozco, Luis Bárcenas, Francisco Camps, Iñaki Urdangarín, José Bretón o Joseph Goebbels. Este último no llegó a ser condenado ya que se suicidó antes de la captura de Berlín junto a su esposa y tras matar a sus seis hijos. Cosas de nazis. 

Pero a lo que íbamos, la figura de la imputación sólo tiene un fallo enorme: el nombre. Decir “imputado” suena fatal, es como si ya hubiera sentencia y para el lego en derecho, que es el español medio e incluso el que está bastante por encima del español medio, es una condena social. 

San Pablo y su caballo
José Blanco ha caído del caballo, cual Pablo de Tarso, y por fin se ha dado cuenta de que una acusación, una grabación o una llamada imprudente de un amigo es suficiente para machacar una carrera política que, supongo, él quería continuar al frente del PSOE gallego y como candidato a la presidencia de la Xunta de Galicia. ¡Cómo caen los poderosos! 

Les diré que no me alegro, aunque no me lo crean. El señor Blanco está siendo víctima de sus propias palabras, de la estrategia de su propio partido en el pasado que él mismo, como secretario de organización (que es un cargo muy importante por lo visto) ayudó o directamente diseñó. Que la cosa funcionara bien es un breve consuelo para quien se ve reo de una condena social que él colaboró a forjar y que ahora reconoce injusta. 

El problema de todo esto es que la conversión de Blanco es interesada, con lo que el peatón del que antes hablábamos lo va a desquitar con un “claro, qué vas a decir tú ahora” sin rascar ni un poco en la argumentación. No es fácil separar las simpatías o antipatías personales de las actitudes de quienes son titulares de nuestras pasiones, y si bien al señor Blanco le honra reconocer su pasado error, el ser destinatario de una imputación judicial le quita bastante credibilidad a su nuevo razonamiento jurídico. 

Ahora sólo falta que se compre un piso en el barrio del puente y reconozca que el mamotreto que hizo construir no sirve absolutamente para nada. Ya puestos a reconocer errores…

martes, 12 de marzo de 2013

Peatonalizar el puente romano: sí o sí

La gran esperanza blanca, el nuevo puente sobre el Miño, una de las obras mas absurdas, inútiles, desproporcionadas, agresivas, antiecológicas y ridículas de esta ciudad (y por ejemplos no será) tiene arreglo. Eso nos cuenta nuestro amigo el señor Alcalde, que propone ahora modificar el puente con un nuevo ramal para poder peatonalizar el puente llamado romano. 

La peatonalización es una lata, eso lo reconozco. Yo he vivido muchos años en zona peatonal y tengo que decir que es un coñazo andar a paso de tortuga para poder meter el coche en el garaje, y eso si eres el afortunado poseedor de una plaza en tu edificio y no tienes que mojarte para llegar desde donde puedas aparcar, que suele ser en el quinto pino (los pinos uno a cuatro están en zona azul y no puedes dejar el coche ahí todo el día) hasta tu casa. 

Pero una vez aclarado eso, y reconocida esa incomodidad, también les diré que no sólo soy un firme defensor de las zonas peatonales sino que creo que en Lugo queda mucho, muchísimo, por hacer en ese terreno. Por ejemplo, yo peatonalizaría casi casi una calle de cada dos. Esta ciudad adolece de plazas y de zonas de paseo saliendo del centro. Cuando se planifica una plaza, por ejemplo Viana do Castelo o Augas Ferreas, lo primero que se hace es rodearla de coches, en lugar de planificar el tema de manera que se pase en un único lateral, dejando buenas zonas para aparcar, y el resto de la plaza quede libre de vehículos. 

La peatonalización es el mayor signo de civilización de una ciudad. Donde no es posible siempre hay otro tipo de alternativas, como las que han llevado a cabo en Pontevedra o en Santiago, con zonas de amplias aceras, donde no es cómodo meter el coche precisamente para que la gente no lo meta, y con enormes zonas de aparcamiento gratuitas (eso es importante) al lado de las zonas peatonales. 

Pues bien, en nuestra ciudad creo que los tres grupos han equivocado su estrategia respecto al tema del puente romano y su peatonalización. Es una obviedad que, tras su reforma, ese puente tiene que ser exclusivamente peatonal, pero también es evidente que impedir el paso por sí mismo a ese puente no va a ser la panacea de nada ni la solución a nadie. 

Los vecinos y comerciantes ponen el grito en el cielo con sólo mencionar la posibilidad de que se les cierre el tránsito mecánico por el viaducto, y dicho así tienen razón, pero no se trata de ponerse de perfil y dar la razón a todo el mundo sino de buscar soluciones que sean razonables para todos y hacer también un poco de labor didáctica con los interesados del puente. 

Si se hiciera caso a la mayoría de los comerciantes por la calle de la reina seguiría habiendo coches, al igual que en San Marcos o por la plaza de España. No los hay porque hubo un alcalde, Joaquín García Díez, que le echó huevos al asunto y peatonalizó contra viento y marea porque sabía que era lo que había que hacer. Hoy nadie le discute que tenía razón, pero tampoco se atreven a dar un paso más llevando este mismo esquema a otras zonas de la ciudad. 

Imaginen el puente peatonalizado, pero también imaginen una humanización de la zona. Háganse la idea de lo que podría ser el paseo del Miño conectado a través del Balneario a la zona donde está el puente romano, y esa zona ajardinada, agradable, con bancos, césped, paseos… incluso se podría poner por ahí la famosa y tan esperada playa fluvial, porque otra cosa no, pero terreno en esa zona hay hasta aburrir. 

Por supuesto sería absolutamente necesario hacer un muy buen aparcamiento justo al lado de esta zona, probablemente junto al nuevo puente, donde poder dejar el coche antes de disfrutar de esta gigantesca zona verde, pero si queremos aprovechar el río es la mejor manera, con zonas verdes y peatonales. 

Los vecinos del puente, es cierto, tendrán que dar algo más de vuelta para llegar a sus casas, pero oiga, a cambio tendrían el jardín público más grande de la ciudad, con unas zonas de paseo estupendas y la tranquilidad de alejar el trasiego de motores de sus viviendas. También hay que dar mucha vuelta para meter el coche en tu garaje del Campo Castillo, pero es lo que hay. 

A pesar de que los físicos nos hablan de múltiples dimensiones, los humanos del montón sólo percibimos cuatro: las tres de siempre y el tiempo. Este último no se pide a la ciudadanía que lo perciba con claridad absoluta, ya que siempre hay mucha cerrazón para hacer cambios, pero sí a los gestores públicos. Regir los destinos de una ciudad no es sólo llevar corbata y el bastón de mando en las procesiones de Semana Santa, es más, no debería ser ni eso, sino ver un poco más allá, buscar realmente el avance de tu ciudad mediante cambios que ni siquiera tienen por qué costar un riñón. Con los 700.000 euros que nos costó la cafetería del parque se podría haber hecho mucho, muchísimo, de esa zona verde en el entorno del puente romano, e incluso se podrían haber hecho dos cafeterías: una en el parque y otra en el entorno del Miño. Un chalecito con pretensiones cuesta 300.000 euros de nueva planta, no me explico en qué han gastado más del doble en un cubo de hormigón.

lunes, 11 de marzo de 2013

La vida sigue igual...

Han pasado diez días desde la última entrada de este blog. ¿El motivo? Bronquitis aguda. Tengo que reconocer que no sólo es la enfermedad, sino el desánimo que lleva aparejada. No sé si es porque el tiempo no acompaña (si hiciera sol tal vez las cosas se verían de otra manera) o porque aún mi cuerpo no acaba de ponerse a funcionar después de tantos días de cama y manta, pero ver que los periódicos siguen hablando de lo mismo, de que las empresas cierran, el paro aumenta, el túnel se alarga y las cosas siguen igual, es decir, regular tirando a mal, no ayuda. 

Canalizar toda esta frustración, el descontento reinante, hacia un resultado electoral es lo único que preocupa a muchos: a unos porque la sombra de Zapatero es alargada y no es muy sencillo que recuperen el poder cuando su gran renovación es un tío que estuvo de ministro con todos los gobiernos del PSOE desde que murió Franco; a otros porque las recetas que con tanta fe y ahínco aplican no acaban de ser efectivas; a terceros porque ven que si se apaga el bipartidismo tendrán una brecha donde meterse como la nueva esperanza de un país desesperanzado. 

Y mientras tanto en Venezuela lloran a un líder muerto que fuera de sus fronteras pocos veían como una persona mínimamente seria. Lo de ir en chándal con la bandera no ayuda a que te tomen en serio, aunque de puertas adentro por lo que se ve funcionar, funcionaba. Y el Papa ya no está, que se ha retirado, mientras la Iglesia busca elegir un nuevo sucesor de San Pedro, que todos temblamos si es negro por aquello de Nostradamus (aunque creía que ya tenía que ser Ratzinguer el negro), para que luego digan que la superstición no existe en las sociedades civilizadas. 

El mundo sigue girando, y diez días de retiro no permiten ver grandes cambios. Los telediarios siguen hablando de Bárcenas, Urdangarín, Chávez… y los únicos cambios son para decirnos que hay más gente sin trabajo y destapar nuevos cirios políticos como el que se ha liado en Ponferrada, en que el voto del exalcalde acosador ha servido para derribar un gobierno. Lo que no pase en España no pasa en ningún sitio. 

¿Y Lugo? Lugo sigue igual: con su puente restaurado pero no peatonalizable porque las miras son tan estrechas como el paso que ha quedado, con su gobierno local en descomposición porque cada día parece que se marcha un concejal, con sus gastos en chorradas en un momento en que no se puede gastar ni en lo que es serio, con edificios vacíos que no se sabe qué hacer con ellos… 

No, no es un día animado ni optimista. Quizás mañana…