jueves, 9 de marzo de 2023

Los estrellados proyectos estrella de Lara Méndez

Cuatro ejemplos de asuntos que iban a estar "arreglados" en este mandato y que siguen igual, si no peor... pero tranquilos, ahora nos volverán a prometer soluciones inmediatas quienes llevan 20 años sin solventar nada de esto.

En marzo de 2020, hace ahora justamente tres años, la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, dio su palabra de que el Museo de la Romanización se haría en San Fernando “sí o sí”. De hecho aseguró que sería en el presente mandato… que termina en junio sin que haya habido ni un solo movimiento firme en ese sentido.

“Es que unos días más tarde de esa promesa se desató la pandemia de Covid, y claro, las cosas cambiaron” podrá argumentar un bienintencionado creyente en la palabra de la Alcaldesa, y podría tener razón, si no fuera porque esa crisis sanitaria no impidió que se desarrollasen los proyectos en los que realmente Méndez tenía interés como pueden ser el denostado carril bici, las ridículas bañeras colectivas o la casita de madera sin uso definido por poner tres notorios ejemplos.

Tampoco va a poder cumplir su palabrita del niño Jesús de que culminaría el derribo “de forma inminente” del Garañón, "derribo que, tal y como prometimos, se desarrollará en este mandato". Pues parece que va a ser que no, ya que un banco ha pedido la paralización de dicha medida ante el juzgado y, aunque no lo hiciera, es más que razonable que haya que pedir a Patrimonio el consabido informe porque igual que afectaba a la zona la construcción afecta el derribo, y la norma no diferencia una cosa de la otra.

Del traslado de la Protectora de Animales ya ni hablamos. Ni un dedo han movido. Nada de nada. Una de las instalaciones más vergonzosas de la ciudad de Lugo, sino la que más porque refleja el asco que damos como especie, en que los pobres perros, y quienes los cuidan, siguen sufriendo unas deficiencias criminales que hacen insostenible la permanencia allí, porque para mayor fantasía no se pueden reformar porque aquello no es edificable. Se ha prometido reiteradamente una alternativa, pero tampoco llega mientras los canes mueren hacinados en un lugar que personalmente soy incapaz de visitar porque se me parte el alma.

El programa de gobierno de Lara Méndez para estos meses tiene que estar plagado de inauguraciones e hitos de cara a la campaña electoral. No queda otra, ya que no se gobierna pensando en las necesidades de la gente sino en los golpes de efecto para que lleguemos a mayo cantando las bienaventuranzas de nuestros próceres. Esto funciona así. Pero una cosa es la intención y otra la realidad. Con lo que no contaba la alcaldesa es con que los procesos administrativos en el ayuntamiento van a paso de caracol del río Rato, y que ella misma se ha columpiado con los plazos porque ha comprometido cosas que no tiene capacidad de hacer.

Mientras, en otras el retraso es totalmente intencionado. Por ejemplo no se ha producido la inauguración de las bañeras colectivas, pomposamente llamadas “Caldas” (será porque caldean artificialmente, esto es, contaminando, el agua del grifo que las llenará) ya que de abrirlas en octubre o noviembre ya sabríamos cuánto nos costaba el mantenimiento de semejante disparate… y seguramente ya estarían fuera de uso por alguno de los muchos problemas “técnicos” que siempre surgen en este Lugo nuestro. Si las ponen a funcionar en abril, aunque es obvia e insultante la intención, da igual porque siempre habrá quien pique y como siempre la cosa andará muy justita de votos y cada uno cuenta.

También es probable que, con gran pompa y circunstancia, abran el nuevo auditorio con el tiempo justo para dejarnos a todos boquiabiertos con las nuevas instalaciones pero sin el suficiente plazo para darnos cuenta de que no hay programación para llenarlo. Si lo inauguran en abril, aguas mil, habrá una contradicción muy interesante entre el discurso mantenido hasta ahora (no se puede abrir porque se pondría en peligro a los ciudadanos ya que el edificio se cae en pedazos) y el futuro (es una instalación magnífica gracias a las actuaciones del Ayuntamiento, que todo lo hace bien), y como la ciudadanía demuestra reiteradamente que traga con ruedas de molino, pues puede que lo haga una vez más.

El absurdo edificio de madera vecino de un centro comercial, que se hizo para demostrar que se podía hacer sin otra finalidad ni uso, también se abrirá en breve para que el soniquete de “han metido la pata con su obra más fetiche” no se pueda sostener. Después aparecerán informes que digan que la madera no está certificada y que nos han colado gato por liebre, pero siempre que sea después de las elecciones les importa un pimiento.

En Lugo hemos visto de todo. Una campaña electoral municipal del señor Orozco basada en la llegada del AVE a Lugo, competencia del Ayuntamiento como todos sabemos y un gran éxito en sus fines como podemos comprobar con sólo acercarnos a la estación de tren. Una fábrica de la luz que nos ha costado unos cuatro o cinco millones de euros y sigue estando ruinosa. Un Museo Interactivo que está semiabandonado y sólo sirve para anuncios de coches (muy resultones, por cierto) y exposiciones de juguetes… podríamos seguir pero creo que el mensaje se entiende.

El pueblo ha reaccionado… manteniendo a los gobiernos que cometen esos disparates. Quizá porque en la oposición tampoco estuvieron acertados proponiendo alternativas o porque directamente caen mal, vayan ustedes a saber, pero por lo que sea aquí estamos, de tropelía en tropelía sin castigo alguno. Pero tranquilos, en el próximo mandato todo se arreglará, como siempre.

miércoles, 8 de marzo de 2023

Las dos mujeres de mi vida

Emilia y Miluca en la barra del Verruga

Las principales mujeres de mi vida son dos: mi madre y mi abuela. Ambas más parecidas de lo que cabría esperar con un salto generacional enorme por la época que les tocó vivir, ambas dueñas de sus destinos y ambas mujeres fuertes y de carácter, pero no por ello de mal carácter, que a veces parece que lo uno tiene que ir con lo otro, y no.

Mi abuela Emilia nació en 1917. Vivió la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, el franquismo, la transición y muchas más cosas. Tuvo un problema médico que hoy en día, que somos más blanditos, a cualquiera nos habría postrado en una cama durante años. Ella no tuvo esa posibilidad, tenía que sacar adelante a su familia y trabajó lo que no está en los escritos.

En el año 1951 mi abuela cogió las riendas de lo que era una tasca popular, el Verruga, y la convirtió en un reconocido restaurante a base de tesón, trabajo duro y una mano en la cocina inigualable. Pero lo relevante a los efectos que nos ocupan es que el restaurante estaba a su nombre, no al de mi abuelo que sería lo normal en esa época. Legalmente las mujeres no pintaban nada, estaban subyugadas por sus maridos, pero (y ahí algo de mérito habrá que darle también a mi abuelo, que parece que los hombres siempre hemos sido malvados y abusones) Emilia fue dueña y señora del restaurante desde el primer día, una excepción en una normalidad vergonzosa que no se corrigió hasta los años 80.

Doña Emilia era mucha Doña Emilia. y quien financió la operación, Don Ramón Jato, un empresario miembro de una conocida y reputada familia que ayudó a muchísima gente a montar sus propios negocios, le dejó el dinero a ella (expresamente) y fue ella la que tuvo el negocio a su nombre hasta el día de su fallecimiento, 62 años más tarde. Sus esfuerzos y su labor pionera le valieron un reconocimiento de la Xunta de Galicia, que le otorgó la Medalla de Galicia en el año 1998.

Digna hija de su madre es la mía, Miluca. Nació en 1950, por lo que lo más gordo del franquismo lo vivió de niña y, aunque seguía habiendo muchas limitaciones, las cosas fueron cambiando. Se crio en un hogar en que veía a sus padres trabajar de sol a sol, pero en lugar de reaccionar rechazando ese modelo fue capaz de reconstruirlo para, trabajando después en el mismo sector, moldearlo para hacerlo más familiar.

Cuando mis abuelos se jubilaron (otra cosa excepcional porque en hostelería nadie deja un negocio, se quedan allí hasta que literalmente se mueren o no se tienen en pie) ella y mi padre tomaron las riendas del negocio, que mejoraron y al que dieron una proyección todavía mayor… pero dejando siempre en primer lugar a la familia. Eran otros tiempos, no los durísimos que les tocó vivir a mis abuelos, y podían permitirse el lujo de que uno de los dos se quedase en casa con nosotros mientras el otro trabajaba. Automáticamente todo el mundo daba por sentado que mi madre se quedaba y mi padre trabajaba. Pues no, de hecho solía ser más habitual al revés y mientras ella se quedaba en el restaurante él nos hacía la cena y se encargaba de lo doméstico. Por días, tampoco era algo matemático.

Más allá del restaurante mi madre siempre ha sido, y sigue siendo, una persona libre y feliz, en todos los aspectos de su vida. De nuevo aquí hay que dar un mérito a mi padre, porque hoy día es muy normal ver las cosas así pero en los 70 no era tan sencillo. También es cierto que si no tuviera esa forma de pensar creo yo que mi madre no se habría casado con él.

Me cuesta poner ejemplos porque es una cosa del día a día, de una normalidad que en mi casa siempre fue así y que a mí me chocaba que en las de mis amigos fuera diferente. De hecho me sigue sorprendiendo a día de hoy. No había ese rollo de “mi padre le dejó sacar el carnet de conducir a mi madre”. En nuestra casa no nos cabía en la cabeza esa diferencia. Se sacaba el carnet por los mismos motivos que mi padre, porque es algo útil y porque quería conducir. O se va de viaje a conciertos en el quinto pino “porque le dejan”, otra pata del mismo banco que nos parecía lo normal sin autorización alguna, sólo faltaría, aunque por lo que se ve no lo era.

En todo esto creo que el principio básico se repite: libertad, igualdad, normalidad… valores que siempre vimos así en casa y que por eso siempre me costó mucho entender que hubiera que reivindicar en la calle. Sí es cierto que hay ciertas cuestiones que incluso para nosotros hay que pulir, muchas derivadas de la personalidad de cada cual y no de una asignación de roles de género, pero lo gordo está hecho.

Puede que por eso me cueste realmente comprender algunas cosas que veo fuera, porque ni mi madre ni mi abuela nos las transmitieron. Jamás les escuché a ninguna de la dos cosas nada que se pudiera interpretar como un “respeto al marido”, porque ellas siempre han respetado a todo el mundo, sin jerarquías ni rangos.

Ojalá todo el mundo fuera como mi madre y mi abuela. Nos ahorraríamos muchos disgustos.

martes, 7 de marzo de 2023

Lugo de nuevo marginado en el mapa ferroviario

El mapa de ADIF que hoy publica La Voz de Galicia es para echarse a llorar. Pero no pasa nada, tenemos conciertos y jarana a cuenta del Eixo Atlántico.

Juvenal fue quien acuñó esa locución de que para evitar que los ciudadanos se implicasen en política el poder les proporcionaba “Panem et circenses”, pan y circo. En Lugo sabemos mucho de eso, sobre todo del circo.

Ayer les hablaba de la más que discutible campaña de Lugo como capital cultural del Eje Atlántico, una cuestión que se reduce a aglutinar las citas habituales en un programa único y a meter un par de cuestiones adicionales más para que parezca que se hace algo nuevo, todo ello adornado en todos y cada uno de los anuncios con la cara de nuestra alcaldesa, que se erige así a sí misma en un valor cultural en auge. Ya ven qué cosas.

Pero ¿qué es el “Eixo Atlántico”? En su web se definen como “organismo sin ánimo de lucro que se dedica a apoyar todas aquellas iniciativas que fomenten la cooperación transfronteriza”. Esto, como es lógico, a Lugo le interesa enormemente porque como todos sabemos nuestro futuro está en manos de Portugal.

Esto hace que los esfuerzos del “Eje” se dirijan a que la presidenta del ente, Lara Méndez, reclame… no, perdón, reclamar no que es de los suyos… “solicite” a la ministra el tramo Porriño –“frontera” portuguesa. De Lugo no hablamos.

De hecho no sé qué pintamos los lucenses en el Eje Atlántico, que ni siquiera toca nuestra provincia. En el mapa que publica hoy La Voz de Galicia sobre las infraestructuras ferroviarias podemos ver cómo las previsiones más optimistas esquivan nuestra provincia como si tuviera la peste negra. El llamado corredor atlántico corre al margen de Lugo, y nos conformamos con que nuestra alcaldesa presida ese chiringuito y nos traiga un refrito de conciertos para mayor gloria de la campaña electoral de mayo.

Titulaba Joaquín García Díez el otro día en su artículo de El Progreso “¡Qué más nos puede pasar!” para que reaccionemos y reclamemos lo que necesitamos. Tienes toda la razón, aunque permíteme, amigo mío, que te diga que tampoco cuando gobierna el PP se ha atendido mucho a Lugo… a pesar de tus esfuerzos.

Somos una provincia con un peso electoral discreto y eso se traduce en los Presupuestos Generales del Estado en aportaciones mínimas, para salvar la cara y dar ruedas de prensa de unos diciendo que son magníficos y otros contándonos que son el fin de los tiempos… y viceversa cuando en Moncloa se sienta el otro partido.

Nos falta unidad, porque tampoco tenemos una población que la reclame en serio. Si preguntamos sí, nos dicen que “hay que estar juntos para pelear por Lugo”, pero en la práctica somos tan sumamente perezosos e inmovilistas que nos conformamos con las cuatro migajas que nos caen de la mesa, y con ese “panem et circenses” que se reduce a subvenciones escandalosas a entidades que luego las malgastan en cuchipandas y caralladas varias y circo, que eso sí se nos da bien en forma de verbenas y conciertos que ni siquiera son de primer nivel.

Llama la atención el papelón de esa plataforma que vive del erario público directa o indirectamente llamada “Lugo non perdas o tren” que convoca manifestaciones y hace mucho ruido… cuando gobiernan los que no les firman los talones, claro está. Ahora, callados como… ya saben ustedes cómo continúa la frase. No se puede morder la mano que alimenta, aunque sea con el dinero de la caja común que “no es de nadie”.

Y aquí seguimos, debatiendo el sexo de los ángeles, esperando a que abran el auditorio, que solventen el problema de la Protectora, que nos digan para qué coño vale el edificio de madera de las Gándaras o que se tire el Garañón.

Tranquilos, no pasa nada, los trenes evitan Lugo pero tendremos una magnífica estación intermodal que costará un riñón y parte del otro para hacer fotos en la inauguración y ver lo maravillosos y modernos que somos en Lugo.

lunes, 6 de marzo de 2023

Yo, mí, me, conmigo...

Prueba de agudeza visual: ¿Cuál es el valor cultural más importante de Lugo según el Gobierno de Lara Méndez? Lo han acertado ¡la propia Lara Méndez!

Faltan poco más de dos meses para las elecciones municipales y los nervios hacen que se haya abandonado todo tipo de sutileza y se tire de garrote, que es más grosero, más vulgar, menos fino… pero parece que creen que más efectivo. Quizá nos tomen por cerrados de mollera y piensen que necesitamos mensajes poco sinuosos, no sea que nos perdamos.

Una parte del gobierno local (ya saben que tenemos el inmenso goce de contar con la gran ventaja del 2x1 en este tema), concretamente la encabezada por la alcaldesa, parece ser que ve con ciertos celos que su socio de gobierno salga demasiado en las fotos (especialidad de la casa), así que ha optado por la estrategia de pisarle cuanta competencia pueda bajo el paraguas de la “transversalidad”, que es una hermosa palabra tan prostituida como casi todas las que caen bajo el dominio de la política.

Así, tras saltarse limpiamente las competencias sobre movilidad del primer teniente de alcaldesa, Rubén Arroxo, rediseñando (mal, por cierto) el tráfico del casco histórico, ahora nos vienen con una maravillosa “capitalidad cultural” del foro atlántico, que no nos trae trenes, empresas o comunicaciones, pero sí jolgorios y cuchufletas ¡Arriba ese ánimo!

En dicha capitalidad hay novedades tan relevantes como el Arde Lucus, el San Froilán, el Caudal Fest, catas literarias… Sí, sí, es el habitual refrito pero más cargado de bombo para que parezca más lucido y así invadir el área de Maite Ferreiro con la excusa de proyectar Lugo fuera de nuestras fronteras. Eso sí, de abrir el nuevo auditorio ni hablamos porque si lo hacen (que todo es posible) irían contra su discurso de “está fatal, fatal, pero que fatal y si lo abrimos antes de gastar cientos de miles, sino millones de euros en él, pondríamos en riesgo la salud de los lucenses por culpa de la malvada Xunta”.

Volviendo al programa, si analizamos con detalle su contenido vemos que, siguiendo la costumbre de la casa, se apuesta más por la cantidad que por la calidad. Vemos, por ejemplo, que en la (no muy exitosa) feria gastronómica que montaron el otro día en la plaza de abastos la mayoría de los puntos del programa eran “apertura”, “inauguración”, otra “apertura”, otra “apertura” más, “presentación”… vamos, eventos que hacen que cualquiera salte del sofá de casa y acuda corriendo a escuchar los manidos y reiterados discursos sobre lo maravilloso que es todo y lo bien que nos va a ir en cuanto “difundan” nuestras virtudes. Pues parece que algo falla. Llevan años con ese discurso y una de dos: o no difunden un carajo o no lo hacen bien. ¡Y yo que pensaba que con las fotos de los famosos en el multisubvencionado chiringuito de “Y para comer, Lugo” ya tendríamos esto de bote en bote!

Pero lo mejor de todo este sainete, de este montaje que revisten con el manto del lucensismo para que no se pueda criticar porque entonces “estás en contra de la ciudad”, es que en lugar de la sutileza del bisturí han optado por la grosería del machete. No se han cortado ni medio pelo y entre los grandes valores culturales de Lugo como el pulpo, el cine, la vieja cárcel o los murales de Diego As, todas ellas cuestiones variables y temporales, destaca una imagen constante que simboliza la permanencia de la cultura en Lugo: Lara Méndez.

En todos y cada uno de los anuncios de prensa se van rotando las imágenes de ese logotipo que, si les soy sincero, no acabo de pillar. Quizá porque consideran que la población es igual de obtusa que yo, prescinden de toda prudencia e intercalan a Lara Méndez con el Julio César de Diego o una referencia al cine, a Lara Méndez con una imagen de la vieja cárcel y otra vez el cine, a Lara Méndez y el pulpo… ¿Hemos mencionado a Lara Méndez? Les ha faltado un monográfico en que en todos los espacios salga solamente la alcaldesa, por si no había quedado claro que este tema es ajeno al departamento de Cultura (líbrenos Dios de la coordinación) dirigido por el BNG.

A lo mejor estoy criticando por criticar y es una cuestión artística rollo Andy Warhol, aunque él usó de musa a Marilyn Monroe y no era ella la que pagaba la factura

¿Cuál es el objetivo de todo esto? ¿Acercar la cultura a los lucenses? Lo dudo. Si esa fuera la intención habrían optado por algún concierto decente, de alguna figura de renombre. ¿Difundir la cultura lucense al exterior? De nuevo me da que no, porque prescinden de todas las iniciativas privadas como el Facela Fest o todo aquello que no pueden controlar desde sus despachos.

El objetivo, queridos amigos, es únicamente promocionar a la alcaldesa como garante de la cultura lucense, en un alarde de egocentrismo fotográfico que no es habitual, al menos fuera de Lugo.

Entonces uno se pregunta: si no confían en quienes llevan las riendas de ese área en el Ayuntamiento, ¿nos han dejado abandonados tres años y nueve meses para, a las puertas de las elecciones, venir a nuestro rescate cultural?

Se mire como se mire, es difícil de tragar… pero vayan ustedes a saber.

viernes, 3 de marzo de 2023

Agujereando Lugo

Lugo no tiene una plaga de termitas de la piedra, tiene una colección de descerebrados.
Fotos: La primera, de la izquierda, es de El Progreso. Las demás son de mi, lamentablemente amplio, archivo de burradas urbanísticas lucenses.

La verdad es que somos peculiares cuando nos indignamos colectivamente. Resulta que está medio Lugo rasgándose las vestiduras porque han taladrado las piedras del atrio de la Catedral para poner unos cartelones de una prueba deportiva, y es lógica la indignación porque es un espacio monumental que se acaba de arreglar… pero parece que no nos fijamos en el resto de la ciudad, en que parece que haya termitas con un peculiar gusto por la piedra.

Agujeros en el suelo del atrio de la Catedral. Foto: El Progreso

Por lo que sea, suelo ir fijándome en estas cosas, y no hace falta buscar mucho para ver que es un uso y costumbre de Lugo tirar de taladro y agujerear donde les viene en gana para muy diversos fines, y por supuesto el primero en hacerlo es nuestro sacrosanto Ayuntamiento, garante de la conservación y primer premio en sanciones a particulares por hacer lo mismo que ellos, pero sin arroparse en el manto de la impunidad pública.

La plaza de Santa María, justo bajo las escaleras del obispado, es uno de los mejores ejemplos. Está como un colador y además llama la atención que cuando han ido a poner una cosa nueva ni siquiera han aprovechado los taladros anteriores, no señor, han hecho otros nuevos y así ampliamos nuestra colección.

Detrás del Ayuntamiento, en la plaza Ángel Fernández Gómez tres cuartos de lo mismo. Diversos cambios de mobiliario, carpas y demás chilindradas han acarreado que haya también un buen muestrario de taladros en el suelo común.

“Eso son cosas del pasado, ahora ya no se hacen”, podrá pensar algún bienintencionado lector, con esa cándida inocencia que parecemos demostrar únicamente a la hora de ir a votar y jugando a la lotería de Navidad. Pues no lo tengo yo tan claro, porque en las últimas fiestas navideñas nuestra querida administración local ancló en la Plaza del Ferrol unos adornos al suelo taladrándolo, una vez más, e incluso la recientemente repavimentada Quiroga Ballesteros sufrió la misma suerte con sus propios nuevos taladros. Bien es cierto que en esa calle se nota menos porque cada poco hay que cambiar las muchas baldosas que se rompen, así que pronto les tocará a éstas y aquí no ha pasado nada.

En una ciudad más o menos razonable lo que hacen para estas cosas es un plano de cada una de las plazas donde se montan chiringuitos y tener en ellas piedras que se pueden retirar para anclar las estructuras. Una vez se retiran se vuelve a colocar la piedra y tan amigos, pero en Lugo no. En Lugo sacamos pecho porque sale una noticia en el periódico pero pasamos por encima todos los días de cientos de agujeros igualitos y ni pestañeamos, porque, directamente, si no nos los señalan nadie se fija en esas cosas.

Y así hacemos ciudad.









jueves, 2 de marzo de 2023

La merecida victoria de una Enfermera Saturada

Merecida victoria de quien, aparentemente, fue penalizado por criticar un sistema disparatado

Hace algún tiempo, concretamente en el artículo del 27 de octubre del año pasado, les contaba que a Héctor Castiñeira, el autor de los exitosos libros de Enfermera Saturada, le habían sancionado en el Sergas casualmente al mismo tiempo en que había tenido la osadía de criticar a la administración en televisión. Ayer me llamó y me dio la buena noticia. Tras cuatro meses de pelear, admitieron su recurso y le dieron la razón que siempre tuvo, por lo que se anuló la sanción disfrazada bajo el término “penalización”.

La resolución de la Dirección General que resuelve el recurso estima “en los términos expuestos” (es decir, que no le han discutido ni una coma) el recurso de alzada interpuesto por Héctor y le devuelve no sólo el honor que muchos nunca pusimos en duda (de los trolls no te esperes otra cosa) sino sus derechos y su tranquilidad. Bien es cierto que estos cuatro meses que se ha tirado en el fondo de la lista por una sanción que se ha demostrado injusta a ver cómo se los compensan, que eso será harina de otro costal.

Pero lo que más llama la atención de todo este sainete, en que hay cartas de agosto certificando cosas que pasaron en octubre (se vé que el firmante tenía un Delorean en perfecto funcionamiento), es que el primer lugar donde se debatió la reclamación de Héctor fue en una “Comisión periférica de seguimiento”, en que está la administración y todos los sindicatos. Pues bien, esa “comisión” tiene la potestad de hacer propuestas vinculantes en estos casos y a pesar de las obvias y manifiestas falsedades del expediente y de las contradicciones del mismo, acordaron por unanimidad desestimar sus alegaciones inicialmente.

Por unanimidad, como ustedes saben, quiere decir que todos y cada uno de sus miembros votaron contra la reclamación de Héctor. Todos. Incluyendo todos y cada uno de los sindicatos que forman parte de esa comisión, los representantes de los trabajadores, los luchadores del oprimido, los que se van de mariscada a costa de nuestros impuestos y que aplican las normas contra las que luchan cuando les viene bien. Esos votaron contra una reclamación que era clamorosamente correcta.

Lo que pase ahora va a depender de la buena voluntad del perjudicado. Podría, desde perseguir a quien mintió descaradamente en las resoluciones anteriores, hasta presentarse con un sindicato de nueva creación a comerles el terreno a los clásicos y partidistas grupos de “liberados” que se dedican a tomar el pelo a los trabajadores afirmando defenderlos mientras pactan sus propias ventajas. Todo se andará.

Conociéndolo, y sabiendo que es vehemente, podríamos pensar que va a ir hasta las últimas consecuencias, pero también creo que es una persona que no busca guerras a lo tonto y probablemente reclame por los cuatro meses de injusta penalización y deje así las cosas, eso no lo sé.

En todo caso, esta resolución pone las cosas en su sitio y devuelve a una buena persona al buen lugar que le corresponde… y también tapa muchas bocas de mala gente que estaba deseando verlo caer, porque si hay algo que este país lleva mal es el éxito ajeno. La envidia es el pecado original de España, y unida a la sangre caliente que corre por nuestras venas hace un cóctel explosivo y muy poco agradable.

Felicidades por tu merecida, rotunda y reparadora victoria, Héctor.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Si ni los concejales del Gobierno de Lugo confían en el Gobierno de Lugo... mal vamos

Álvaro Santos, miembro del Gobierno que no sabe a quién va a votar en las próximas elecciones.
Foto: El Progreso.

Que a menos de tres meses de las elecciones municipales se sepa que el actual titular del departamento de urbanismo, Álvaro Santos, haya abandonado el PSOE es realmente algo a valorar. Parece que es un área maldita, porque tras dos años y poco en el cargo renunció a su acta su antecesor, Miguel Couto, probablemente el concejal más valorado del gobierno de Lugo por su efectividad, su buen trato y su profesionalidad, una pérdida de la que Lugo todavía no es consciente pero que supuso paralizar la renovación de un área vital para la ciudad.

En una entrevista que publica hoy El Progreso realizada a Álvaro Santos, miembro del gobierno en activo, éste afirma que se tendrá que pensar a quién vota en las próximas elecciones, algo que no creo que le haya hecho mucha gracia a su actual jefa, la alcaldesa Lara Méndez. Si ni los propios concejales que dirigen el cotarro tienen clara su labor, imaginen cómo debemos estar los demás lucenses.

Recientemente otro varapalo que recibió la alcaldesa fue la entrevista a su antecesor, López Orozco, en que éste afirmaba que a Lugo le faltaba impulso y que había que recuperar el fuelle que ha perdido, algo difícil de negar por mucho que nos vendan la moto de que todo va sobre ruedas. Lo que no nos dicen es hacia dónde van esas ruedas, pero parece que cuesta abajo y sin frenos.

La responsabilidad de todo lo que está pasando es de la alcaldesa, como es lógico, ya que es la cabeza del gobierno local y es ella la que toma este tipo de decisiones y es la que pone la cara para defender absurdos como las bañeras colectivas, el ridículo trazado del carril bici o los demás disparates que sufrimos... pero tampoco están exentos de culpa quienes le susurran al oído. Los cambios que en este mandato ha habido en su equipo más cercano no han sido buenos, y la sustitución de los principales asesores por otros cuya labor está siendo puesta en duda por casi todos los que los conocen no ha sido positiva para la ciudad. La política no necesita gente que la tense, que anime al insulto o que en lugar de argumentos simplemente difunda eslóganes. Eso, además de simplista, tiene un recorrido muy corto.

Personalmente he sufrido al menos tres veces el insulto directo por parte del Gobierno de Lugo en su actual etapa, y según me dicen las tres han surgido a sugerencia de la misma persona, que es quien ejerce de “Rasputín” municipal. La primera, cuando me acusaron de mentir por decir que la subida de tasas de terraza no derivaba de ninguna sentencia sino que lo habían hecho porque les dio la gana (de hecho, fueron ellos los que mintieron y jamás mostraron dicha sentencia a pesar de que se les conminó a ello, porque no existe tal documento). La segunda, cuando me volvieron a llamar mentiroso por el número de papeleras en el casco histórico a pesar de que me molesté en mapearlas una a una. La tercera, cuando de nuevo me acusaron de falsear los datos al demostrar que los aparcamientos municipales de Lugo tienen los precios más altos que los privados, algo que cualquier ciudadano puede comprobar cuando quiera con facilidad...

En las tres ocasiones los insultos fueron públicos y en dos de ellos miembros del gobierno me reconocieron que yo tenía razón pero que no podían confesarlo de cara a la galería porque no tenían defensa. De arreglar el problema en lugar de taparlo ni hablaron, claro. Del tercero aún estoy esperando una disculpa, que sé que no llegará porque su forma de actuar es esa: sostenella y no enmendalla.

¿Qué clase de ciudad quieren construir con ese tipo de estrategias? ¿Qué clase de equipo de trabajo vas a hacer cuando observas que tus compañeros e incluso tus líderes mienten y retuercen las cosas para sostener lo insostenible?

No conozco personalmente a Álvaro Santos más que de un par de reuniones, pero en lo poco que lo traté me pareció una persona razonable, directa y que no se anda por las ramas. Quizás esa sea su perdición, que tiene una serie de convicciones y que no comulga con ruedas de molino y en ese ambiente enrarecido de mentiras y manipulación es normal que se largue. Tal vez no sea así, y simplemente se trate de una cuestión de guerras de poder, pero ante la duda y visto de dónde se marcha, le doy el beneficio de la duda quizá porque a mí, hace ya muchos años, me pasó lo mismo.

Mucha suerte, Álvaro.