miércoles, 3 de febrero de 2016

Los héroes de ASPNAIS

Durante la visita. Foto de ASPNAIS
El otro día me invitaron a una interesantísima visita a las instalaciones de ASPNAIS con motivo de su 50º aniversario. Me sorprendió ver esta organización con detalle, ya que a la asociación le pasa como a Betanzos, que todos pensamos que lo conocíamos bien porque nos pasamos años tomando cafés en la plaza principal pero luego descubrimos la zona vieja y el Parque del Pasatiempo y nos dimos cuenta de que nos faltaba lo mejor.

Los talleres de ASPNAIS donde se hacen las archiconocidas fregonas y los platos de pulpo son solo la punta del iceberg, tienen mucho más que ofrecer. Desde empaquetados de productos hasta una sala creativa de cerámicas. No creo que fuera mala idea que las empresas lucenses conocieran todo lo que en estos talleres les pueden brindar, e incluso quizás el Ayuntamiento podría promover una línea de artículos sobre la ciudad realizados en ésta y otras entidades para que los turistas tengan recuerdos de calidad y, encima, se colabore con buenas causas. Imaginen las posibilidades, con un puesto de venta en el fielato de la calle Aguirre de la Muralla, por poner un ejemplo.

Además de los talleres hay una la lavandería o actividades de jardinería que cualquier lucense puede contratar con la entidad. Con esto colaboran con la integración laboral de las personas que están en ASPNAIS y ayudan a que tengan un día a día lo más parecido posible al del resto de la población, y eso tiene un valor incalculable. Es increíble lo que el trabajo puede ayudar a alguien a apreciarse a sí mismo y su lugar en el mundo.

Por supuesto hay un área de atención y un centro de día en que se da cabida a aquellos usuarios que no están en condiciones de hacer tarea alguna. Se les ayuda a mejorar sus capacidades de comunicación, motrices… Probablemente es la parte más dura de ASPNAIS y la que te hace sentirte un monstruo por disgustarte si no tienes el iPhone 6 plus o un coche más nuevo. La vida es otra cosa.

Durante la visita. Foto de ASPNAIS
Hay que decir también que es inmenso el mérito de los 50 trabajadores y los 32 voluntarios que actualmente forman el equipo de ASPNAIS, que atiende a casi 140 personas. Conozco a algunos de los miembros de la plantilla y realmente los tenía por buena gente. Me quedé corto, son héroes que dedican su tiempo y su esfuerzo a ayudar a quienes la vida ha condenado con un inmerecido castigo.

Su jornada laboral tiene que ser terrible, aunque también infinitamente hermosa. Las personas a las que ayudan te ofrecen un amor incondicional, libre de toda malicia o de los intereses espurios que desgraciadamente parecen mover este cochino mundo. Son parte de sus vidas y de sus familias, y ver cómo les abrazan y cómo les besan, cómo se les ilumina la cara cuando los ven entrar en la habitación hace que te des cuenta de que la suya no solo es una profesión, es una vocación.

Yo, que soy un maniático de dejar constancia de todo, fui incapaz de hacer una sola fotografía. Me sentí tan intruso en un mundo que aúna lo divino y lo humano, que no me sentí con ánimos de violar esa intimidad con una cámara. Sin embargo les animo a que se acerquen a ASPNAIS y lo conozcan de cerca, y por supuesto a que entre todos ayudemos a que su labor sea cada día menos difícil.

Quizás la mayoría no tengamos la entereza y el coraje que hace falta para estar allí al pie del cañón, pero podemos colaborar de muchas maneras. La primera es sabiendo qué es lo que hacen y por quiénes lo hacen, y a partir de ahí cada uno que les dedique lo que pueda: tiempo, recursos o, aunque sea, simplemente difusión de su épica labor. No se puede pedir menos.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 2 de febrero de 2016

martes, 2 de febrero de 2016

El carril-bici como política trasnochada

La propuesta del Ayuntamiento de instalar más de 65 kilómetros de carril-bici llega, en mi modesta opinión, 20 años tarde.

Los carriles bici deberían ser cosa del pasado, viendo el ejemplo de nuestra ciudad-modelo vecina, la cercana Pontevedra. Lores, el alcalde nacionalista al que votan hasta los del PP, ha logrado que su capital sea una urbe envidiable en cuanto a modelo de tráfico, circulación e incluso convivencia entre vehículos de dos y cuatro ruedas y peatones.
Pontevedra, una ciudad completa que es "zona 30"
Foto de El Mundo

El secreto de Lores es no dar nada por sentado salvo una cosa: las personas ante todo. Puede parecer una obviedad, pero no lo es cuando vemos que en el resto de las urbes del planeta se da preferencia a que el espacio lo ocupen los coches, con la disculpa de que dentro llevan gente. Error. Los coches son unas máquinas horrendas que lo único que hacen es expandir el espacio ocupado ilimitadamente si se les permite.

Una de las cosas que más me sorprendió en la visita que hicimos en su día con el alcalde de Pontevedra a su ciudad (por cierto, hay que mencionar que estuvo con nosotros toda la mañana contestando a todas las preguntas que le hacíamos sin dudar ni medio segundo), es que la bicicleta, ese artículo de culto para la progresía, era considerada como un vehículo más. Se le permite hacer cosas que no pueden hacer los coches, sí, pero tampoco se equiparan al peatón.

Una de las cosas que parecían previsibles al ir conociendo su modelo es que hubiera carriles-bici por todas partes. Pues no. Como la ciudad entera es zona 30, es decir que esa es la velocidad máxima de circulación de los vehículos, el espacio asfaltado se comparte entre el vehículo de motor y la bicicleta. Simplemente perfecto. Y encima barato, ya que no hay que hacer ni un metro de carril-bici ni sacrificar espacio de aparcamiento, que sí se eliminó en la ciudad pero no para que anduvieran las dos ruedas, sino para la gente, las terrazas y la vida del peatón.

Ramón Ferreiro con el carril-bici propuesto
Infografía de El Progreso
Puede sorprender que alguien tan ajeno a mi ideología como es el nacionalista Lores sea siempre tan alabado en este blog, pero oigan, lo que se hace bien se hace bien y me da igual de dónde venga. Este señor es un Alcalde con mayúsculas, y ha logrado lo que nadie que yo sepa había conseguido antes, y es convertir una ciudad plagada de coches por todas partes en el paraíso del peatón.

Aquí empezamos a recorrer ese camino en 1995, pero se truncó a los cuatro años. Ahora parece que se intenta recuperar el tiempo perdido pero con políticas trasnochadas que cuando se completen se demostrará que no valen de nada. Si esos millones de euros que pretenden gastar en meternos carriles bici hasta en el carnet de identidad los usaran en campañas de concienciación y mejora del trasporte público otro gallo nos cantaría, pero se ve que se han quedado anclados en un pasado muy digno de la progresía de los 90.

lunes, 1 de febrero de 2016

¿Por qué no dejan a los niños tranquilos?

La utilización de los niños es algo que viene de viejo. El mundo del espectáculo es pródigo en este tipo de cosas, y ya se sabe que cualquier actor de renombre se niega a compartir pantalla con críos o con perros porque suelen acabar por absorber todo el protagonismo y eclipsar a quien se les ponga por delante. De ahí que los quieran usar, porque son jugosos para el público. Ya me entienden.

Por supuesto todo aquello que se considere trabajo está supuestamente limitado por el Estatuto de los Trabajadores para los menores de 16 años, y la protección del menor viene recogida en leyes como la orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor (jamás habríamos pensado en un título semejante, a que no…). A pesar de todos estos ríos de tinta y la manía de legislar todo hasta la saciedad, no se ha logrado avanzar gran cosa para que los niños queden a salvo de la inconsciencia de los padres.

Recientemente tenemos varios casos. El primero, obviamente el menos peligroso para la criatura en cuestión, fue el tan comentado (incluido en este blog) uso de un bebé de escasos meses en el Congreso de los Diputados como punto de referencia para fotógrafos y tertulianos. Funcionó y la diputada Bescansa logró ser el centro de todas las miradas. Luego dejó el crío en manos de la cuidadora que habitualmente se encarga de ella los días que mamá no busca protagonismo.

Fran Rivera, un inconsciente, arriesgando a su niña
Por supuesto este asunto palidece al lado de la estupidez criminal de Francisco Rivera, el torero al que se le pasó por la cabeza la chorrada de ponerse a torear con su hija en brazos. Aquí ya no se trata de la integridad moral o del uso de la imagen de la criatura para lograr un voto, un titular o una foto sino de poner en peligro su vida. Como no podía ser de otra manera, en este país de pandereta no faltó quien saliera a defender la barbaridad, e incluso a imitarla, y los compañeros toreros de Rivera hicieron lo propio con sobrinos, hijos y demás familia.

Es increíble cómo se pueden hacer esas cosas y no solo seguir mirándose al espejo sino encima sacar pecho y en lugar de decir “la verdad es que no pensé que fuera un riesgo, pero tienen razón, no es lo más oportuno” ponerse chulo y defender lo hecho, aunque a todas luces sea una temeridad.

La fiscalía y el defensor del menor han intervenido, y aunque me temo que quedará en agua de borrajas han hecho muy bien en hacer pasar por el banquillo (o lo que sea en esta fase del procedimiento) al torero, por muy famoso que sea. Las comparaciones que hizo el “diestro” a la salida de fiscalía no ayudan, y se atrevió a comparar poner a la cría delante de un toro de 120 kilos con llevar a niños en bicicleta o bajar las escaleras con ellos en brazos.

El del cocodrilo. Otro que...
También tuvo la osadía de decir que hay casos “peores” como el cabrón que tiró a la niña de 15 meses desde un balcón, y en eso tiene razón pero no lo exime de culpa. Sería como si un pirómano que quema un edificio se pretendiera exculpar diciendo que hay cosas peores como quemar la Sierra de Guadarrama.

Tampoco le faltó ocasión de explicar que esto es un paso más en la persecución de la tauromaquia. Hay que ser memo. Si a Jorge Lorenzo se le ocurre llevar un bebé en la moto en un entrenamiento y lo criticamos, a nadie se le pasaría por la cabeza pensar que es un ataque al motociclismo, sino a un acto de un taladrado. Hay un conocido cazador de cocodrilos australiano que hico lo mismo con un bicho de esos delante, y criticarlo no es criticar la caza de cocodrilos, aunque a priori no es algo que me resulte especialmente atractivo la verdad.

El "Castell" en que se mató la cría
El problema con estos asuntos es buscar dónde está el límite. Destrozar la vida de un crío llevándolo de plató en plató de televisión para que cuente chistes verdes que no comprende pero que hacen reír mucho a la gente, o diciendo frases ingeniosas que le han hecho aprender para ser más simpático a la audiencia, es una forma de maltrato que le pasará factura tarde o temprano. Lógicamente no es comparable con poner a un crío en una situación de peligro físico, pero las tradiciones como los "castells" esos como el que se desmontó el otro día llevándose por delante a una niña de doce años no parecen lo más lógico desde fuera pero tienen más defensores aún que lo de Rivera.

Claro que hay peligro en el mundo, lo difícil es legislarlo. Dejar en manos de los padres el juicio de lo que sus hijos pueden hacer y lo que no parecería lo más normal, porque damos por sentado que son personas prudentes que buscan lo mejor para sus niños, pero vemos que hay de todo como en botica y es difícil trazar una línea. Lo del toro es evidente que habría que impedirlo, lo del Congreso también parece obvio que es un uso no adecuado del niño pero que tampoco le causa mayores males... pero ¿y lo del Castell? ¿Lo consideramos un accidente o es una imprudencia temeraria subir a la cría a esa altura? Y si decidimos prohibirlo, ¿también les decimos que no suban a tobogantes en parques acuáticos? ¿O que no se metan en el mar porque puede pasarles algo? ¿O que no anden por la calle por si les cae una teja en la cabeza? ¿Dónde está la línea divisoria?

Todos hemos vivido momentos de riesgo en nuestras vidas, y no soy defensor de esos papás que cuando ven un coche a trescientos metros pegan un grito que parece que el Orient Express se ha descarrilado y va contra sus niños. Sí, claro, de ahí a, conscientemente, meter a un crío delante de un toro (aunque “solamente” pese 120 kilos) hay un trecho pero el ejemplo del Castell pone las cosas algo más complicadas. Personalmente me declaro incapaz de trazar una frontera y creo que han de ser los padres los que tomen esa decisión, salvo casos extremos como lo del toro.

Lo que más me sorprende es que haya debate sobre esto último. Pensé que sería de sentido común.

viernes, 29 de enero de 2016

Falta rematar para que cuente el gol

Sin pistas, una absurda pero buena
película sobre Holmes con
Michael Caine y Ben Kingsley
Al igual que Sherlock Holmes, todos los grupos de la oposición se pasan el día buscando pistas de los errores, pifias y desaguisados que cometen los gobiernos para poder sacarles los colores y avergonzarlos ante la ciudadanía. En el caso de Lugo, la pista encontrada por Ciudadanos es literal, además de helada. 

El asunto viene de la pista de hielo instalada en la llamada plaza inútil, que es la que está al principio de Ramón Ferreiro. El “divertimento” se puso allí aparentemente sin permiso alguno, ni contrato de ningún tipo y todo se hizo tarde, mal y a rastras. Hubo una actuación ante la policía local, que se personó en la instalación y comprobó que no había documentación alguna que autorizase el chiringuito y puso la correspondiente denuncia. Ese mismo día, según he entendido, fue cuando se hizo en registro la solicitud de la instalación. La pista de hielo se montó el día 27 de noviembre, pero hasta el 10 de diciembre no hay propuesta de gasto en el Ayuntamiento, lo cual es como cerrar el corral desde que se han escapado las gallinas (versión galaica del refrán hípico).


Al resto de los mortales se les exige que hagan la solicitud previamente, y que hasta que se les conceda no puedan poner un tornillo en vía pública, lo cual es lo lógico. Pregunten a los de las casetas del pulpo, sin ir más lejos, cómo se las gastan los de la cosa pública cuando se saltan el más mínimo trámite. Quizás porque no tienen madrinazgo en el Ayuntamiento.

Aparentemente la pista de hielo tampoco tiene seguro de responsabilidad civil, cosa que hay que tener, además de por puro sentido común, por imperativo legal. Una persona que tuvo un accidente en la instalación lo reclamó y se ve que no había tal seguro. 

Foto promocional de la pista de hielo de Lugo en la web de la empresa
www.invernalia.com
A título de curiosidad, hay que mencionar que en otras localidades la entrada es más barata que en Lugo. Por ejemplo en Ribadeo los cincuenta minutos (patines incluidos) que en Lugo cuestan 8,00 euros allí solamente se facturan a 6,00 euros. En Betanzos y As Pontes a 7,00 euros, y en Coruña y Valladolid cuestan los mismos 8 euros que en nuestra ciudad pero ofrecen una opción más barata, que es a 5,50 euros (6 sin límite de tiempo) si llevas tus propios patines. Se ve que por ahí negocian mejor.


Este cúmulo de chapuzas, incongruencias, irregularidades y demás fue denunciado públicamente por el grupo de Ciudadanos, con Olga Louzao a la cabeza, pero hay que decir que se quedaron a medias. Sugieren en un comunicado público que “no es nuestro lugar juzgar si aquí hay responsabilidad penal o no, no queremos judicializar la vida política aunque el ministerio fiscal puede muy bien manifestar interés de oficio sobre cualquier tipo de irregularidad pero definitivamente es nuestra obligación señalar cualquier tipo de irregularidad que sí conlleve una responsabilidad política que asumir”. Esto, que parece una de esas frases-trabalenguas de Rajoy, viene a decir que ellos no dicen que haya irregularidades aunque las estén denunciando y que no van a denunciar ante fiscalía aunque fiscalía debería actuar.

Olga Louzao, portavoz de Ciudadanos en Lugo
Foto de La Voz de Galicia
Pues no. Mal hecho. Si realmente piensas que hay una cuestión que puede suponer un delito no solo es una opción, sino que es una obligación como representante de los lucenses el ir a Fiscalía y presentar un escrito explicando la situación y diciendo que si ese ministerio aprecia indicios de delito deberá actuar. Se lo han dicho, pero a través de un comunicado colgado en Facebook y remitido a los medios de comunicación, y eso es una actuación en la que falta valentía, por decirlo suavemente.

Me cae bien Olga, y creo que está haciendo el trabajo que puede con los medios y el personal de que dispone, que es escaso para tarea tan ingente. Pero si para una vez que pilla al gobierno en un renuncio deja pasar la ocasión por “no judicializar” le estará dando una doble victoria, en este caso a Carmen Basadre: por un lado está aceptando que la cosa no es para tanto, y por otro entra en esa complicidad tan poco edificante de hacer la vista gorda o dejar el tema para una mera nota de prensa.

No es el camino. Si se ha hecho mal, se denuncia. Si no se ha hecho mal, uno ha de callarse. Pero el término medio, en este caso, no es lo más aconsejable. Falta rematar.

jueves, 28 de enero de 2016

Sentir los colores de la ciudad

La información de La Voz de Galicia de que ninguno de los cinco representantes de Lugo en Fitur era un profesional del sector turístico hace que nos planteemos si nuestro Ayuntamiento sabe a dónde va. La argumentación ofrecida por la concejala Carmen Basadre no ayuda, ya que sus razones se pueden resumir en “como los técnicos los llevaba la Xunta, para qué molestarse”. 

Presentación de Lugo en FITUR - Foto de La Voz de Galicia
Eso podría valer como razón para no enviar a nadie, pero dos coches oficiales pagados por todos nosotros llevaron a cinco ocupantes a Madrid. La excursión para aplaudir a Pedro Sánchez y pasearse por la capital nos la podían haber ahorrado porque no en qué ha beneficiado a nuestra ciudad y su promoción.

Que vaya la alcaldesa es más que razonable, y también la concejala del área de turismo. Incluso si necesitan llevar alguien que les abra las puertas podemos tragarlo. Pero los otros dos puestos parecería lógico que fueran ocupados por personal de la oficina de turismo o algún técnico del ramo, por aquello de poder contestar a las preguntas con algo más que vaguedades y lugares comunes.

No olvidemos que Fitur es una feria profesional y que los representantes de las agencias mayoristas se llevan una impresión más favorable de un trabajo bien hecho que de una constelación de supuestas estrellas políticas locales. Las empresas que van a Fitur buscan ganar dinero. Un “cazatalentos” de las grandes agencias está al acecho de una oferta interesante que le ayude en ese fin y Lugo ha de acudir a la feria con algo más serio que un vídeo, por bonito que éste sea (que lo era). Hay que llevar una oferta completa, con packs de estancias, actividades, manutención y transporte, y presentado por quien sepa hablar con los profesionales en su mismo lenguaje.
Artículo publicado en La Voz del
27 de enero de 2016

Esta excursión nos ha salido muy cara, y no por el coste de los dos coches y las dietas de los cinco cargos políticos, sino por la oportunidad perdida. Los plúmbeos discursos, llenos de cifras que todos suponemos infladas no hacen sino espantar a los posibles interesados. Por si fuera poco se echó de menos un mínimo entusiasmo por Lugo, y las palabritas de circunstancias contrastaron con los “¡Viva Vigo!” que a voz en grito lograron una ovación para Abel Caballero en su apasionada presentación de la ciudad olívica.

Que parezca que sientes los colores de tu ciudad ayuda a venderla a terceros. Y si realmente la sientes como tu ciudad ya ni les cuento.

miércoles, 27 de enero de 2016

Un ataque absurdo al mercadillo de Frigsa

Hay cosas incomprensibles que se cuecen a fuego lento hasta que un día explotan. Una de ellas es la del tema del mercadillo de Frigsa.
Los "jardines" que presuntamente se defienden.
Foto de Miguel Angel Barrul Jiménez publicada en
el grupo de Facebook "Eres de Lugo si..."

Resulta que tanto el viernes pasado como ayer, la policía local acudió a dicho mercado a hacer cumplir a rajatabla la ordenanza municipal que lo regula, y que no permite instalar furgonetas ni puestos sobre las zonas verdes del recinto. Esto, que parece totalmente lógico, no lo es tanto cuando vemos a qué se refieren por “zonas verdes”. Cualquiera que lea la expresión entiende que están defendiendo los jardines colgantes de Babilonia, pero no, hablamos de una explanada donde la hierba retrocede ante el asfalto notablemente.

En cualquier caso, hay algo que sigue siendo chocante. Si el Ayuntamiento decidió hace millones de años que se instalara el mercadillo en esa zona, ¿no sería lo normal adecuar la zona al uso? Es decir, que si lo normal en todos los mercadillos del planeta (y he visto unos cuantos, créanme, que es algo que me gusta) siguen el esquema de vehículo/vendedor/puesto/zona de paso para la clientela, ¿qué tiene de malo permitir que se instalen con cierta comodidad para todos?

No olvidemos que el vehículo no solo sirve de comodísimo almacén de la mercancía, que también, sino de probador y de anclaje de todo el chiringuito, y más en una ciudad como Lugo donde la lluvia no nos resulta completamente ajena.

El Ayuntamiento de Lugo, curiosamente, permitía que cientos de vendedores de mercancías ilegales se instalaran en San Froilán en la mediana de Ramón Ferreiro, sobre las zonas verdes que hay entre los árboles (que, ahí sí, estaban cuidadas), aparcando sus furgones en zona azul sin multa alguna, y vendiendo falsificaciones a la cara de todo el mundo. Tuvo que ser una denuncia firmada por un servidor la que acabara con aquello. Allí parece ser que no había nada que rascar y el entonces alcalde decía aquello de que no se pueden poner “puertas al campo”. Pues parece que sí se pudo.

Manteros en Frigsa. Como no tenían furgoneta no hubo
problema... Foto del gran Pepe Álvez
Frigsa necesita control, sí. En eso estamos todos de acuerdo. Pero no para impedir la normal actividad de las personas que honradamente van a hacer su trabajo. El control ha de ser de las mercancías que están en venta, de los permisos y de los correspondientes impuestos y tasas. Curiosamente estos días de tanta presencia policial sí se permitía la actividad de venta de manteros, porque se ve que iban a controlar otra cosa. Mientras tanto, impedir la normal actividad de quienes hacen su trabajo correctamente y venir a decirles que no pueden meter las furgonetas como llevan haciendo toda la vida es un ataque no solo gratuito sino absurdo.

“Es que lo dice la ordenanza”, dirán. Pues las ordenanzas se modifican. Lo que no tiene sentido es que tras décadas haciendo caso omiso de un artículo que es una estupidez ahora se aplique con toda vehemencia para dar la sensación de que se hace algo.

Tampoco deja de llamar la atención que la alcaldía haya negado cualquier intervención en el caso. “Es cosa de la Policía Local”, dicen, lo cual resulta chocante porque da la impresión de que la Policía Local, dependiente no solo del Ayuntamiento sino directamente de la alcaldesa (a menos que hayan cambiado la estructura), va por libre y no informa a los que supuestamente los dirigen de una campaña novedosa y que se sabe que va a levantar ampollas entre vendedores y clientes.

Los mercadillos son una gran cosa. De hecho en su momento propuse que los lunes y jueves se hiciera otro mercadillo en los sótanos de la plaza de abastos para completar una actividad diaria en ese lugar, y así incrementar el atractivo de los puestos permanentes. También es cierto que a mí me gustan mucho, por razones que desconozco porque no suelo acabar comprando nada, pero me encanta pasear entre ellos.

Defendámoslos. Pongan el recinto en condiciones para su actividad principal, la que lo llena de gente dos veces a la semana, y ayuden a que se cumplan las normativas como debe de ser, pero las que tienen sentido. Las otras cámbienlas inmediatamente.

martes, 26 de enero de 2016

Lugo instalado en el “dolce far niente”


Decir que Lugo está hecho unos zorros puede parecer exagerado, pero no está demasiado alejado de la realidad. El gobierno local está pero está poco, más interesado en ir en pandilla a Fitur a aplaudir a Pedro Sánchez que a hacer las cosas para las que les pagamos generosamente. Los líos heredados de Orozco siguen ahí, inasequibles al desaliento y agazapados esperando montar un cristo monumental en el momento más inesperado.

Lara Méndez no empezó con mal pie. Perecía que iba a conjurar los fantasmas del pasado cuando sacó adelante sorprendente y rápidamente la paralización de la ORA. Algunos quisimos ver un rayo de esperanza en esa medida, como si todos los desaguisados que estábamos viendo en los últimos años fueran a tomar el camino de la redención, pero no.

Seguimos igual, si no peor. Los concursos que estaban caducados y las empresas que estaban trabajando sin contrato siguen caducados y trabajando sin contrato respectivamente. A eso hay que añadir que las obras discutibles que se hacían se siguen haciendo, sin mover una coma en los proyectos, y que no hay nada nuevo bajo el sol, ninguna idea ni iniciativa que se pueda achacar al ya no tan novedoso equipo de gobierno, salvo cosas como la pista de hielo que probablemente acabará en el juzgado por la enorme cantidad de irregularidades que se cometieron.

También seguimos bastante igual en la oposición, donde el grupo mayoritario, que debería estar sacando oro de la mina que se le ha abierto con todos los líos que hay montados, anda perdido en sus propios ombligos. Probablemente tenga mucho que ver su jefe de filas, aparentemente en retirada y que solamente parece mantenerse esperando a ofrecer el puesto de portavoz municipal como moneda de cambio para seguir siendo diputado autonómico, donde se vive muy bien y se cobra mejor. El resto tampoco es que brillen demasiado con sus tareas de investigación y control al Gobierno.

Sí se ve una mayor actividad por parte de Lugonovo, si bien quizás pueda deberse a que los medios le hacen más caso por el morbo de ver que uno de los grupos responsables de la parálisis que vive la ciudad (la alcaldesa es alcaldesa gracias a ellos) tira piedras contra el tejado que ayudó a construir.

Por su parte, el BNG hace algo parecido a Lugonovo, haciendo propuestas a las que nadie en el Gobierno hace el más mínimo caso, y es que ya se sabe que si es de bien nacidos ser agradecidos, en política eso es de una inocencia que se acerca peligrosamente a la estulticia.

Nos quedan dos grupos, y empezaremos por el unipersonal, Izquierda Unida, escondida tras unas siglas que en este momento no recuerdo con seguridad pero que creo que son ACE. Carlos Portomeñe, que también empezó con bastantes energías y titulares, está tan desaparecido en combate como los demás.

Por último, Ciudadanos, con Olga Louzao a la cabeza, hace un trabajo razonable de control pero rezuma desbordamiento por todas partes. Están a lo que están, pero son solamente tres personas (dos concejales y un asesor) y no dan para tanto. Han acertado con lo de la pista de hielo, y si siguen la ídem quizás puedan acabar trincando a la concejala que incluso el propio Gobierno vería con buenos ojos que cayera en desgracia para sacársela de encima, si bien ha demostrado ser una superviviente nata.

Lugo está quieto, a la espera de un milagro, de la próxima campaña electoral o de sabe Dios lo qué. Más fondos europeos quizás.

El Gobierno parece estar aburrido de gobernar, como si hubieran hecho algo digno de mención en estos meses, y la oposición le sigue de cerca en esa desidia tan propia de las ciudades pequeñas como la nuestra, que los italianos han expresado con la gracia que solo ellos tienen para retratar la realidad más triste con elegancia: el “dolce far niente”.

Y lo peor es que no tiene visos de cambiar en próximas fechas.