lunes, 30 de mayo de 2011

Carta blanca al fútbol

La celebración de la victoria del Barcelona en la Champions (felicidades, por cierto, a los culés que lean esto) se ha cobrado una víctima mortal. No es una broma, va en serio. Ayer por la noche una chica se mató en una fuente de Santa Comba, en La Coruña, porque se metió y se ahogó en una arqueta que no debía estar abierta y que no vio a causa de la espuma que tampoco tendría porqué estar allí. Si fueran las fiestas de un pueblo, o una guardería, un colegio… hoy estaríamos hablando, de forma exagerada y con grandes titulares, de cerrar todo, cancelar las patronales, investigar a la guardería o centro público y tomar medidas para que no vuelva a pasar cosa semejante. Pero, amigo Sancho, con el fútbol hemos topado. No pasará nada.

Deuda fútbol

No pasará nada porque con el deporte rey funcionan otras normas. Aunque es difícil encontrar el dato, todas las fuentes consultadas aseguran que sólo entre los clubes de fútbol de primera suman la bonita cifra de más de 3.000 millones de euros de deudas (más de medio Billón de pesetas, y no estoy acatarrado). Entre esas deudas, hay por lo visto más de 600 millones de euros que están por cobrar por Hacienda y la Seguridad Social. Si tienes una pequeña panadería, dos empleados o eres autónomo desde el Estado te machacan, pero ya se sabe que las deudas hay que tenerlas por millones para que no pase nada. La nueva ley de los grandes números. Se escucha continuamente a la gente protestar porque “los políticos” cobran grandes sueldos por gestionar la cosa pública, pero nadie menciona que a un tío le dan una burrada de millones por dar patadas a una pelota. “Es que salen rentable”, argumentan. Ya se ve lo rentables que son, por esos sus clubes juegan con MIS impuestos a no pagar SUS deudas.

Las peleas, navajazos, borracheras y destrozos también son parte del escenario habitual de las grandes finales y los partidos reñidos. Tampoco se toman medidas serias. Por “medida seria” entiendo, por ejemplo, cerrar los estadios si hay desórdenes públicos, sancionar a los clubes o, incluso, suspender la liga hasta que la ciudadanía entre en razón. ¿Exagerado? No lo creo. Imagínense que se lía una de esas en cualquier otra circunstancia: una huelga, la elección de la Fallera Mayor, una manifestación contra el precio del tomate, los “indignados” del 15M, la elección de la Fallera Infantil… ningún estamento tiene la carta blanca que tiene el fútbol. Tal vez ni siquiera los sindicatos, y eso que también disfrutan de una manga ancha considerable.

Teóricamente el deporte debería sacar lo mejor de cada uno. Se supone que la rivalidad tendría que ser sana y que se trata de pasarlo bien y disfrutar de un espectáculo en positivo. No es así. El común de los mortales se enciende como una antorcha en cuanto le mencionas a su equipo, y los cabreos sólo son equiparables a los de los conductores. La masa es irracional y agresiva y muchos aprovechan el anonimato que da el gentío para dar rienda suelta a su falta de civilización. Pues habrá que tomar medidas.

Cinco millones de parados y 3.000 millones de euros de deuda. Aquí las barbaridades las contamos a millones. Alegría.

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