viernes, 17 de febrero de 2012

La gemela fea

Lo emocionados que estábamos y el anti-clímax que supuso ver la foto. Las comparaciones son odiosas, y más entre hermanas de taller. Hablo de la “Mona Lisa del Prado” un cuadro pintado a imagen y semejanza de la Mona Lisa “pata negra”, la de Leonardo, la buena, probablemente el cuadro más conocido del mundo.

gemela

La presunta gemela se parece lo mismo que el Pozí (en paz descanse) a Marilyn Monroe. Bueno, ahí me he pasado unos cuantos pueblos, pero digamos que la esposa del señor Giocondo se puede considerar enigmática o fea, según el retrato al que miremos. Así se entiende que pasara desapercibido y que estuviera en un almacén del museo de El Prado cogiendo polvo.

Nuestra Mona Lisa tiene la misma pose, el mismo peinado, el mismo traje, el mismo fondo, pero no le falta algo, probablemente la mano de Leonardo. Es una lástima, porque anda que no íbamos a fardar con otra copia del cuadrito en cuestión, pena que a Da Vinci no le diera por hacer tiradas en serie.

A pesar de todo yo, ignorante confeso en lo que a valoración de pintura se refiere (ya lo habíamos hablado, ¿se acuerdan?) les diré que la Mona Lisa “mala” me sigue pareciendo infinitamente mejor que todo lo que en el telediario nos han enseñado sobre ARCO, esa exposición donde no sabes si un montón de cajas apiladas en un palé es una obra de arte (esto es literal) o si se lo han dejado los de la mudanza de la exposición de Baños y Azulejos, que tuvo lugar la semana anterior. Qué quieren que les diga, yo sí creo que el emperador va desnudo.

La Mona Lisa “mala” es mala probablemente por comparación con la otra. No te fastidia. Pero pongan cualquier porquería de las que nos quieren vender ahora como “arte conceptual” o una carallada de esas a su lado y verán que ni es tan “Lisa” ni es tan “mala”. Ahí la comparación sigue siendo odiosa, pero a favor de la copia.

La originalidad no es mala, lo malo es que una obra sólo tenga ese rasgo distintivo. Aún les digo más. Imagínense que la Mona Lisa “mala” fuera la original, es decir, que Leonardo hiciera su versión después de ver el retrato que hoy consideramos una copia. ¿Eso hace que su cuadro deje de ser infinitamente mejor? Para nada. Hay versiones que mejoran el original, incluso películas mejores que el libro en que están basadas. No todo es “es que se me ocurrió a mi”, también hay que tener arte, mano o lo que sea.

El genio de Tàpies con un pincel es muy discutible, pero si hablamos de marketing y venta nadie osará a dudar de su capacidad. Colocar esas cosas que pintaba por las cifras que cobraba tiene un mérito que ya hubieran querido para sí Mozart o Leonardo. Cada uno nace para lo que nace, qué le vamos a hacer.

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