viernes, 27 de diciembre de 2013

La responsabilidad de tener un perro

Está habiendo un interesante debate en un grupo de Facebook llamado “Lugo a debate” sobre el tema de los perros en la muralla. Ha derivado, como es lógico, en el “mantenimiento” que un dueño ha de tener sobre su perro, más allá de la alimentación y esas cosas.

Foto de El Progreso
Es curioso que el debate está polarizado en dos sectores que están de acuerdo en lo más obvio: no se puede permitir que la gente tenga a los perros asilvestrados, cagando donde les da la gana sin recoger sus “regalos” o abalanzándose sobre los niños con la excusa de que “sólo quiere jugar”. Me gusta una frase que puso una persona que dice que “mi hijo no es el juguete de tu perro”.

Yo adoro a los perros. De veras, no se imaginan lo que me gustan. Los Golden Retriever, Pastores Alemanes, San Bernardo, y Labradores son mis favoritos y si por mí fuera cada vez que me cruzo uno me pararía a jugar. Sin embargo no tengo perro, porque no tengo casa ni terraza en el piso y me cuesta verme esclavizado a una dependencia absoluta cada vez que quiero marcharme un fin de semana o a madrugar durante los próximos 15 años para sacar al perro a pasear antes de entrar al trabajo.

Creo que es importante que antes de comprar o conseguir un perro (ya sea porque el de un amigo tiene cachorros o porque uno va a la Protectora a hacerse cargo de uno) los futuros propietarios se sienten con alguien que tenga perro y se enteren bien de dónde se van a meter. Cuando era pequeño teníamos en casa un pastor alemán que era una de las alegrías más grandes que, como niño que era yo, tenía al llegar a casa, pero cuidarlo es otra historia.

Tener un perro es una gran responsabilidad para ti, para el perro y para terceros. El principio básico es que el perro es tuyo, no de la gente que te cruzas por la calle ni de los que van a ir a los parques o a la muralla después de ti, y que no tienen por qué aguantar pisar cacas ni cosa semejante.

Una vez más, la irresponsabilidad particular hace que tenga que intervenir la administración aprobando normas sancionadoras para ciertos comportamientos. Una multa de 100 euros por no recoger una deposición del perro, que vaya aumentando si hay reincidencia, y otras por diferentes comportamientos incívicos creo que serían una buena receta contra ciertas actitudes.

Tener perro es una gran bendición, pero es una bendición que hay que elegir, para lo bueno y para lo malo.

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