| La calle está aparentemente terminada, pero ADIF no la ha recibido y, formalmente, no se puede poner en uso sin ese trámite. |
Se ha dado algo casi tan escaso como un eclipse total de sol: una sorprendente unanimidad de los tres grupos políticos del Ayuntamiento de Lugo para pedir que se abra de inmediato la calle Conde Fontao al tráfico.
Obviamente la cosa tiene sus matices, porque la coincidencia en el diagnóstico entre gobierno y oposición no se traduce en que todos vayan juntos cantando el Cumbayá a ver al Ministro V de Vecino, Óscar Puente, para que se abra ya mismo una calle que está terminada, ya que cada uno echa la culpa a los otros, como no podía ser de otra forma en esta sociedad de Tirios y Troyanos que estamos sufriendo.
La alcaldesa de Lugo, Elena Candia, pide una reunión con el presidente de ADIF para que se desbloquee de inmediato la calle y se permita el tráfico de vehículos, mientras que el BNG no echa la culpa a nadie en concreto y el PSOE acusa a la alcaldesa de no abrir “por decreto” esa calle.
¿Quién tiene razón?
Decía Fraga que cuando PP y BNG están de acuerdo es que tienen razón. No es un mal axioma, porque si ambas formaciones afirman lo mismo desde puntos tan difíciles de acercar parece razonable pensar que la cosa va por ahí.
La postura del PSOE es, como prácticamente todas desde que salió del Gobierno, cosa que lleva muy mal, una contradicción en sí misma. Afirma con total rotundidad que la alcaldesa puede decretar la apertura de la calle, en lo cual es posible que tengan razón… pero no explican que si lo hace asume las consecuencias de lo que pueda pasar en una calle que no está oficialmente “finalizada” porque no ha sido recibida por ADIF, que es la administración que contrató su reforma. De hecho, esa “recepción” de las calles era la argumentación que se usó durante las largas, larguísimas, eternas… obras del casco histórico para no hacer nada con ellas cuando se pedía. Si tenían razón entonces (cosa que creo que nadie les negó cuando lo explicaron) no la tienen ahora.
Es fastidiado ser esclavo de unas siglas y tener que dar la razón como a los locos a todo lo que dicen “los míos” y quitársela a “los otros” pase lo que pase, y aunque se contradigan. Hay excepciones honrosas, como la de Melchor León, el diputado del PSOE que carga contra su partido por la crisis del asalto a Ceuta, o Celia Villalobos, que votó a favor del matrimonio homosexual rompiendo la disciplina de voto de su partido, pero son casos tan escasos que se parecen demasiado a la caza de un unicornio.
Lo único que los lucenses que sufren los atascos al pasar el puente del tren saben es que la calle sigue cortada dos meses después de la supuesta fecha de finalización y sin ver a nadie allí hacer absolutamente nada.
Imagino que el día que los representantes de ADIF vengan a cortar la cinta no mencionarán esto, pero quizá deberían, igual que deberían abrir ya la puñetera calle.
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