lunes, 19 de diciembre de 2016

Vuelve pronto Vicente



Ayer dediqué un poco habitual artículo (es muy raro que escriba un domingo) a intentar explicar por qué considero que ni la policía ni el Ayuntamiento son culpables de la calamidad de la fuente de San Vicente, un monumento al que tengo un cariño especial por su vinculación con el casco histórico, con la asociación Lugo Monumental que tuve el honor de gestionar un par de años y porque estéticamente siempre me ha parecido que la Plaza del Campo es la que más encanto tiene en toda la ciudad, sobre todo una vez destrozada la plaza de O Cantiño con esa reforma que le hicieron.

Hoy me gustaría insistir en esa idea, la de que echar la culpa a Lara Méndez o a la policía de la barbaridad de la noche del viernes es una tontería de marca mayor… Y no creo que nadie piense que soy parcial para exonerar de culpa a nuestra alcaldesa, a la que critico habitualmente, más que nada porque este blog está enfocado a nivel local.

Lo que sí es cierto es que hay que estar pendientes de lo que pasará a partir de ahora. Me preocupa que nuestro San Vicente esté aparcado en un almacén cogiendo polvo como le pasó a la matrona de la fuente de los leones, que solo se restauró de verdad cuando el tema acabó en el juzgado y hubo denuncias por no cuidar del patrimonio común de los lucenses.

Si no me equivoco la fuente de San Vicente no está protegida como Bien de Interés Cultural (BIC para los amigos), y quizá sería momento de empezar a plantearse si es momento de revisar nuestro listado de monumentos para elevar a las autoridades pertinentes la petición de proteger jurídicamente algunos elementos. Esto le va a dar igual al típico bandarra que está haciendo el ganso y que tira la estatua al suelo, pero nos podría ayudar a que la sanción fuera más dura y se lo haga pensar dos veces, o a conseguir fondos inmediatos para la restauración.

Desde su construcción en 1754 gracias al Obispo Izquierdo, la fuente estuvo prestando un honrado servicio público de abastecimiento de aguas durante más de doscientos años, y solo en los últimos años perdió su función principal porque declararon su agua no potable.

Se dice que el San Vicente de nuestra fuente perdió el dedo de su mano, que apuntaba al cielo, en la II República porque les hacía gracia la idea de ver a un santo con el puño en alto, cual comunista declarado. Hace unos diez años algún predecesor de los desgraciados que el pasado fin de semana la destrozaron, le arrancaron la mano completa que imagino que conservarán como trofeo de su estulticia.

En el año 2007 fue completamente restaurada, aunque sufrió otro ataque con el golpe, suponemos accidental, de un camión que rompió el vaso de la fuente, por lo que la dejadez de los responsables la dejó sin agua durante años.

Quizá la fuente de la Plaza del Campo pueda ser un símbolo del Lugo que está en peligro de extinción. Ese Lugo vilipendiado, violentado, apaleado y despreciado que tenemos que recuperar entre todos antes de que lo perdamos para siempre.

Si estuviera en mi mano animaría a todos los comercios, instituciones y demás a coordinar una gran campaña con la peana vacía de la fuente de San Vicente como símbolo. Una fuente hecha de chocolate en una pastelería, algo hecho con plata en una joyería, un bollo de una panadería, fotografías, grabados, dibujos, carboncillos… hay infinidad de posibilidades y todas con una misma leyenda “Vuelve pronto, Vicente”. Un mensaje de unidad en torno a nuestra fuente, para que no esté “archivada” en cualquier almacén durante años como le pasó a los leones de la Plaza de España, y para que empecemos a tener conciencia de que la piedra se puede pegar con química, pero nadie podrá eliminar las cicatrices de la destrucción que quedará ahí para siempre, como símbolo de la vergonzosa inconsciencia o malicia de quienes no saben divertirse sin hacer daño a nuestra historia.

Lugo necesita sacudirse la indiferencia y quién sabe si éste es un buen momento.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Los únicos culpables



Lo que le han hecho a la fuente de San Vicente solo puede ser obra de unos descerebrados que decidieron, probablemente alcoholizados, que es divertido destrozar un monumento que da personalidad a un punto estratégico de nuestro casco histórico desde 1.754.

Para muchos de nosotros la Plaza del Campo es uno de los rincones más hermosos que quedan en Lugo, y la escultura goza de una especial popularidad gracias a la fiesta en que San Vicente mana vino en vez de agua. Una vez más todos tenemos que lamentarnos por los actos de unos pocos.

Es fácil dirigir nuestra ira contra las fuerzas del orden con el habitual “¿y dónde estaba la policía?” o incluso razonar que donde ya hubo un atropello mortal sin testigos se deberían haber instalado cámaras. Esa forma de pensar nos llevaría a justificar un Gran Hermano omnipresente que controle nuestras vidas y, lamentablemente es posible que haya que buscar medios de vigilancia que nos protejan colectivamente de tanto salvaje, apenas oculto tras un barniz de civilización porque en vez de palos y piedras lleva un móvil 4G.

Vallas, cámaras, rejas, vigilancia… ¿son la solución? ¿Solo podemos proteger el patrimonio si no le quitamos ojo? ¿La Muralla solo se verá libre de excrementos caninos si tenemos patrullas continuadas? ¿De verdad la única forma de evitar el botellón en el parque es cerrarlo por las noches? ¿O esos no son más que parches que harán que se trasladen los problemas a otros sitios donde se vean menos? Nos quedamos con los síntomas pero no tratamos la enfermedad, y culpamos a la administración porque es más fácil que asumir nuestras carencias como educadores dentro de casa. El Estado ni es ni debe ser todopoderoso.

La culpa del “asesinato” de San Vicente Ferrer no es del Ayuntamiento, ni de la policía. La única culpa de los delitos es de los delincuentes.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 18 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

Hoy último día de la feria de asociaciones sociales

Les hablaría de lo de la Ronda de la Muralla, pero como eso va para largo y hay algo más urgente que tratar, ya que se acaba hoy, permitan que aplace lo de la “zona 30” hasta el lunes. Hoy les hablaré de un tema social.

Ante el planteamiento de que unos padres usen a su hija enferma para lucrarse la reacción normal es “Ningún padre haría eso”. Pues se ve que sí, al menos eso se deduce de las grabaciones y de las pruebas que se están presentando contra los padres de Nadia y que, a falta de que lo confirme un juzgado, parecen indicar claramente que les han pillado “con el carrito del helao”.

Estas dos personas están haciendo un daño tremendo. No solo a su hija, que también, ni a los cándidos que les entregaron un dinero que pensaban que se destinaría a ayudar a la niña, sino al conjunto de la sociedad, porque están consiguiendo que tantas y tantas asociaciones sin ánimo de lucro que se fundaron para ayudar a quienes necesitan de la colaboración de todos, pierdan una parte de su bien ganado crédito por contagio.

Cuando echas un euro en una hucha de ASPNAIS, Capaces o cualquier otra entidad cuyo noble fin es luchar por los demás tienes que tener la certeza de que ese dinero se utilizará para el objetivo para el que te lo están pidiendo. Las asociaciones que menciono afortunadamente no están en entredicho, y su seriedad y rigor hace que probablemente nunca lo estén, pero no son ajenas a este conflicto porque los padres de Nadia han arrojado dudas sobre toda cuanta organización se nos ponga por delante.

Es más, lo que se está propiciando es dar una excusa a quien la está buscando desesperadamente para no rascarse el bolsillo y hacerse el loco cuando se enfrenta a la posibilidad de donar parte de su dinero a una causa que no le afecta directamente (cuando nos toca, todos somos “sensibles”).

Si les soy sincero soy poco partidario de que el dinero público se desvíe hacia asociaciones, ya que entiendo que éstas son una agrupación de intereses de personas que quieren lograr un fin, pero hay una excepción y son precisamente este tipo de agrupaciones. Creo que es bastante normarl que establezcamos una diferencia entre Fundación Anade, Alusor, la Asociación Contra el Cáncer o COGAMI y la Asociación de Amigos de la Petanca o la Confederación en Defensa de la Pata de Elefante (espero que no exista ninguna para no meterme en un lío tonto).

En Lugo, anualmente, se celebra una feria de artesanía y productos realizados en beneficio de asociaciones de las primeras, de las que es más importante apoyar. El Ayuntamiento les cede la carpa que se monta con absurda frecuencia tras el edificio municipal y se la presta tres días. Termina hoy así que aún están a tiempo de darse un paseo por allí y comprar algún detallito que, además de ser resultón, ayuda a la economía de estas entidades. Dos pájaros de un tiro.

Fundación Anade, Centro Ocupacional de San Vicente de Paul, Asociación Española del síndrome de Wolf-Hirschhorn, Capaces, ALUSOR, Asociación Española Contra el Cáncer, ASPNAIS, AFALU, COGAMI, ASORLU, Asociación Galega de Lupus, ALCER Lugo, Raiolas, ALUME, ASPACE, Somos Unidos por el Cáncer, ADACE Lugo, ALUCEM, Down Lugo y Asociación Bonhomía (Creo que no me olvido a nadie, si es el caso, mis disculpas) son los muchos participantes en estos puestos en que hay de todo así que les animo a que se den una vuelta y a lo mejor encuentren algo que les guste y con lo que puedan hacer una aportación.

Aprovecho la ocasión para sugerir a las autoridades municipales que les ofrezcan a las asociaciones la posibilidad de utilizar esa carpa durante un fin de semana, y no solo de miércoles a viernes, porque es evidente que durante los días laborales hay menos público potencial, y al final se trata de colaborar de la mejor manera posible. No es una crítica, que me parece muy bien que les presten esta instalación aunque sea por la semana, sino una propuesta con la que podría mejorar notablemente el resultado de ventas de las entidades.

jueves, 15 de diciembre de 2016

¿Se quiere convertir la ORA en un ''mal necesario''?


Es ya conocida la noticia de la próxima clausura por parte del Ayuntamiento del aparcamiento de Ánxel Fole, el de la calle del Gran Teatro (lo del “gran” es una reminiscencia del pasado, sí, pero qué quieren que le haga, a lo mejor también me riñe alguien como cuando escribo “Plaza de España”). No han tardado algunos a salir a protestar, cosa que me parece un disparate porque cumplir la ley no es opcional.

De hecho habría que reclamar por lo contrario, si el ayuntamiento hubiera incumplido una norma y hubiera procedido a cerrarlo por razones ilegítimas o si hubiera permitido que se mantenga abierto sin licencia, como ha venido ocurriendo durante nada menos que 15 años. A eso sí habría que echarle un vistazo porque pocos negocios habrá que no reciban sanción alguna trabajando durante tres lustros de forma irregular, al menos según se deduce de las noticias publicadas en los medios de comunicación locales.

Entrada del aparcamiento que se va a cerrar. Foto: Cadena Ser
La cuestión de fondo no es si el Ayuntamiento puede permitir que se mantenga abierto, que la respuesta a esa pregunta la sabemos todos, sino la situación en que queda el casco histórico a partir del 9 de enero, fecha prevista para el cierre.

Se nos hace la puñeta coletivamente porque tras la clausura del aparcamiento gratuito del Hospital San José por las obras de adaptación para centro de ASPNAIS, el subterráneo de la calle del Gran Teatro es el único decente que hay en la ciudad. Los demás estacionamientos, los llamados “públicos” que se construyeron en la época de Vicente Quiroga, son de una cutrez que a duras penas permite salir de tu plaza sin un rayón o una abolladura. Y por si eso fuera poco el gobierno local acaba de autorizar que suban los precios, muy poquito es cierto, solo un 0,2%, pero suben.

Es ilógico que la concesión de esos subterráneos no se haya revisado para actualizar las instalaciones a las necesidades actuales. Si fueran privados era sencillísimo, se les obligaba y punto (de hecho no haría falta porque les iría al bolsillo), pero ya sabemos que lo “público” que tanto les gusta a algunos tiene estas cosillas, que no se adapta a los tiempos. Ampliar las plazas pasando a dos anchas por cada tres estrechas que hay ahora es de sentido común, y a la empresa se le puede compensar con una prórroga en la concesión por las pérdidas que pudiera suponerle, y que estimo que no serán muy cuantiosas porque no creo que llenen demasiados días al año.

Si hay una situación que no está bajo tu control (ni el cierre de San José ni el de la calle del Gran Teatro son cosa de Lara Méndez) lo suyo es planificar alternativas para paliar los efectos negativos, pero francamente, pedir al Ayuntamiento de Lugo un plan B es arriesgado, e incluso osado, teniendo en cuenta que ni siquiera tienen un plan A. Van a salto de mata.

Una posible solución provisional: un aparcamiento
desmontable que se puede retirar una vez superada
la "crisis" de los aparcamientos.
¿Qué soluciones podría haber? Muchas. Desde aparcamientos disuasorios con transporte en lanzaderas gratuitas, hasta ampliación de plazas con sistemas que hoy en día hay funcionando en varios lugares. Incluso hay unas estructuras desmontables que permiten meter un segundo piso a cualquier superficie, con lo que duplicas plazas de aparcamiento sin necesidad de hacer obras, y una vez solucionados los problemas se pueden retirar. Una sencilla búsqueda en Internet te da resultados de empresas que, sin ánimo de publicitar, se dedican a eso y que te ponen el aparcamiento en 48 horas. Miren por ejemplo www.anrotechparking.com o www.invertaresa.com que tienen opciones de este tipo.

Un tercer coche no cabe... Aparcamiento de Santo Domingo
En cualquier caso falta de previsión ante la suspensión de la ORA (cosa que comparto y aplaudo), el desbarajuste del transporte público (esto ya no me gusta, lógicamente) y la pérdida de unas 600 plazas de aparcamiento en pleno centro son elementos que van a dificultar aún más el acceso del público al recinto amurallado, lo que expulsará del centro de Lugo a los potenciales clientes, visitantes y demás, que probablemente optarán por a irse a los centros comerciales, que ahí no hay estas pegas, o a La Coruña a hacer sus compras.

Quizá se trate de eso... o de que la gente se vuelva loca para aparcar y pida de rodillas que vuelva la ORA para lucro de una empresa concesionaria que explote el suelo público... vaya usted a saber. Si se consigue que el ciudadano perciba la ORA como un "mal necesario", no habría protestas ni oposición ante un nuevo concurso para que otra empresa explote los aparcamientos de superficie de la ciudad, y no me refiro precisamente a los aparcamientos al aire libre sino a nuestras calles.

Puede que sea yo muy mal pensado, pero qué quieren que les diga, a veces parece que consuela más creer en la maldad que en la estupidez, porque lo primero al menos tiene una causa y lo segundo es simplemente incompetencia.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

A la hora de la verdad estamos solos

Ayer tuve un acto de conciliación judicial con la Editorial MIC. Con lo escrito el pasado día 5 de este mes se dan por satisfechos, y yo también con su aceptación de que lo que dije era cierto, así que ese tema afortunadamente ha “muerto” en la parte que nos concierne a la editorial y a mí.

Pero la cuestión que realmente me duele, como lucense, es la que se refiere al ayuntamiento de mi ciudad. Ahí no ha pasado absolutamente nada, y no creo que sea normal que este asunto me haya causado más problemas a mí que a la concejala que lo generó, firmando un convenio sin ningún tipo de publicidad ni concurrencia competitiva, y que una de dos, o mintió en el pleno cuando afirmó que la revista no la editaba la administración, o mintió en las cartas que se adjuntaban con la presentación de la empresa. Pero mintió, y hay que felicitarla, sí, porque una vez más sale airosa, riéndose en la cara de todos los que hemos tenido el coraje de hablar.

No es la primera vez que pasa algo así. Concretamente estoy pensando en la famosa pista de hielo de la Plaza Inútil, que el año pasado generó una tremenda polémica tras la denuncia de Ciudadanos y que este año no se puso, reconociendo de facto que las cosas no se habían hecho bien. Pero sin más consecuencias. Una vez acallados los ecos periodísticos la “nueva política” también decidió echar tierra sobre el asunto y dejar que se relegase al olvido.

Lara Méndez y Carmen Basadre - Foto de El Progreso
Por una vez les diré que la situación no es culpa exclusiva de la concejala. Basadre hace las cosas a la buena de Dios y nadie le pone coto: ni la alcaldesa, ni la oposición, ni siquiera las empresas perjudicadas por sus adjudicaciones sin concurrencia competitiva o las asociaciones que se supone que los representan. Todos miran para otro lado. Parece que le tengan miedo, no sé.

Se sacan titulares, se habla muy alto, se hacen fotos, denuncias públicas y se dice que son cosas ilegales, irregulares o incluso se menciona a la Fiscalía de cara a la galería en los plenos o artículos de opinión, pero nada más. Todo es una forma de llamar la atención para ganar votos, pero sin dar paso alguno, con lo que la situación se mantiene. ¿En qué han cambiado los procedimientos de la concejala en este mandato? En nada. Y seguirá igual porque le importa un pito lo que le digan y tiene la suficiente cara dura como para presentarse en el Pleno y en vez de dar cuenta de sus obvios errores, sacar pecho.

Si les soy sincero cuando salí del juzgado me planteé cruzar la plaza y meterme en Fiscalía a denunciar al ayuntamiento, pero hasta yo tengo mis límites y a veces me canso. Me siento indefenso en una cruzada que no me reporta otra cosa que disgustos y que mantengo por amor a mi ciudad pero que no puedo sostener yo solo, al menos en lo que a la parte legal se refiere. En la moral afortunadamente mi marido, mi familia y mis amigos me respaldan ampliamente.

De los demás, tampoco es que falten las buenas palabras. Todos me dan la razón y hasta los afectados reconocen que la verdad está de mi parte, pero quienes tienen no solo la capacidad, sino también los recursos materiales y legales, e incluso la obligación moral de dar un paso adelante porque han sido elegidos para representar los intereses de todos los lucenses no lo hacen porque son demasiado cobardes, demasiado torpes, demasiado egoístas o demasiado rencorosos como para hacer su trabajo.

Puedo entender que no se dieran cuenta de algún tema, yo también estuve en el Ayuntamiento y no caí en lo de la revista de las fiestas en su día, pero una vez que lo saben, que tienen delante la verdad, ¿por qué no han hecho nada salvo una comparecencia que solo ha servido para que la concejala se ría de todos? ¿De verdad a Lugo le está sirviendo de algo tener cinco partidos en la (supuesta) oposición?

Me duele particularmente por las agrupaciones que en teoría son más cercanas ideológicamente a mí, el PP y Ciudadanos. De los primeros me esperaba poco porque el uso hace costumbre pero de los segundos me sorprende más por la novedad. No contaba con que dejaran morir el tema, quizá por las incompatibilidades de algún miembro del equipo.

De la política ya te esperas cada vez menos, lo que es muy triste, pero también nos falla la sociedad civil. Las asociaciones están a la busca y captura de subvenciones y poco más. Nadie se enfrenta al poder, y quien tiene la osadía se ve señalado.

Mucha foto de bache, mucha frase grandilocuente... mucho ruido y pocas nueces. A la hora de la verdad, estamos solos.

martes, 13 de diciembre de 2016

Matar moscas a cañonazos

Ser alcalde de tu ciudad tiene que ser increíblemente satisfactorio, al menos si lo haces bien. Creo que no les revelo ningún secreto si les digo que siento una envidia tremenda por quienes han ostentado ese puesto en Lugo, sobre todo si han dejado buen recuerdo como Tomás Notario o Joaquín García Díez. Quizá por eso, por mi pasión municipalista, me enfadan tanto las cosas que veo a diario.

Por ejemplo, hace poco les traía a colación una noticia de la web municipal sobre el pintado de UN paso de peatones. Sí, uno. No es que hayan diseñado un plan de tráfico (bueno, sí lo han hecho pagando una fortuna a una empresa de Cataluña para dejarlo en un cajón, pero nos entendemos) o que se afronte una iniciativa para evitar accidentes, es que han repasado un puñetero paso de cebra. ¡Qué tristeza!

Recientemente volvieron a sacar otra noticia similar. “Instalada UNA banda reductora de velocidad en el barrio de A Residencia, en cumplimiento con los compromisos adquiridos por el Gobierno con el vecindario”. Les faltó poner a la banda municipal y majorettes abriendo el paso de la comitiva.

Por si esta tristeza fuera poco, la oposición, en este caso Lugonovo, salió a protestar porque no le colgaban la medalla de la banda reductora, que habían propuesto ellos “antes”. Como si hubieran descubierto América o inventado la rueda. ¡Qué pena!

No me entiendan mal, no me parece malo que pinten un paso de peatones o que pongan una banda reductora, solo faltaría, pero me suena a poca cosa para que lo consideren un logro político con el que se “cumplen compromisos”. Da idea del nivelón que tenemos y la pobreza de las iniciativas. Esto tenía que ser una cosa tan de trámite que no mereciera nota de prensa, y mucho menos la presencia de las autoridades como si se inaugurase un pantano.

Otras acciones que se metieron en ese gran “plan de salvación” son la reposición de bancos o el podado de árboles. Eso merecería, como mucho, una notita en plan “oiga, cuidado si pasa por Ramón Ferreiro que estamos podando y no sea que se le caiga una rama en la cabeza”, y hasta es exagerado para eso.

Obviamente no faltó el toquecito a la malvada Xunta, que como todos sabemos tiene la culpa de la pertinaz sequía, la caída de la hoja en otoño y todos los demás males que en el mundo son. Si les soy sincero me da la impresión de que realmente lo importante para la web era eso, el poder salir en una foto y meterse con el adversario político, si no, ni se entiende.

Lugo tiene temas más serios. Del Garañón seguimos sin noticias (y tiemblo el día que las tengamos), de la playa fluvial tres cuartos de lo mismo, la antigua cárcel bien, gracias... y así todo.

Sacar una nota de que se coloca un cojín en una calle es matar moscas a cañonazos. Dará votos, sí, pero algún día esas cosas también los quitarán porque la gente se dará cuenta de que si “venden” eso es que no hay otra cosa que decir.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Lugo, Ciudad del Sacramento... y ahora más aún

España sigue siendo un país mayoritariamente católico, aunque personalmente estoy convencido de que la "religión" más extendida es la agnóstica o, al menos, eso de “yo creo en Dios pero no en la Iglesia”. Las meteduras de pata de la organización ayudan a que esto vaya a más.

Porcentaje de católicos en España según el CIS.
Un mercado muy apetitoso...
Como decíamos, la católica sigue siendo la religión más extendida de nuestro país por mucho que vaya perdiendo importancia. El CIS dice que entre un 70 y un 75% de los españoles se declara católico, y aunque luego solo un 14% de ese total van a misa semanalmente, eso no quiere decir que solo esas personas se puedan considerar “católicos de verdad”. Siendo muy conservadores y tomando la cifra menor como tales, esta estadística arroja que más de 4,5 millones de españoles son católicos “pata negra”. Supongo que podemos asumir sin riesgo que bastantes más sienten cercanía por esa religión.

Pues si tenemos en cuenta todo eso, y viendo este asunto desde el punto de vista puramente económico, social, cultural o como le quieran llamar ¿alguien sería capaz de explicarme por qué ni Lugo, ni nuestro Ayuntamiento, ni la mayor parte de nuestros convecinos se ha dado por enterado de la importantísima renovación del privilegio de la indulgencia plenaria perpetua de la Catedral de Lugo?

“¿Y eso qué es?” Se preguntará alguno. El “Código de derecho canónico” y el “Catecismo de la Iglesia católica”, definen la indulgencia como la “remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”. ¿Se han enterado? Yo tampoco.

Lo que suele deducir todo el mundo es lo de que si vas andando a Santiago te perdonan tus pecados. Esto, como casi todas las cuestiones dadas por sentadas de forma popular, es una barbaridad, aunque basada “en hechos reales”, como las películas que deforman la realidad para que sea más espectacular o más fácil de entender para el público.

Para empezar no hay que ir andando, puedes ir cómodamente sentado en tu coche o sufriendo un poco más en el Freire. Tampoco es necesario abrazar al apóstol, darse cabezazos contra el “santo dos croques” (que, por cierto, es el Maestro Mateo, autor de Pórtico de la Gloria) ni ninguna de las demás tonterías que el turismo ha convertido en “tradiciones”. Las obligaciones concretas son visitar la Catedral de Santiago, confesarse y comulgar en los quince días anteriores o posteriores a la visita (no hace falta que sea allí) y… que sea Año Jacobeo. Y aquí es donde la importancia de Lugo cobra vida y justifica todo lo que les estoy contando.

Custodia del Santísimo en Lugo
Foto de la web del Obispado de Lugo
Conseguir la indulgencia plenaria en la Catedral de Lugo no está restringido a un capricho del calendario: se puede lograr todos los días de cualquier año, y además 24 horas al día porque Lugo tiene el peculiar privilegio de tener expuesto al Santísimo día y noche.

Esto quiere decir que si esta indulgencia plenaria, que no tiene ninguna otra ciudad que yo conozca, se hubiera otorgado a la catedral de Santiago o a la de León, todos ustedes lo conocerían porque sus Ayuntamientos se habrían movilizado dejando a un lado las cuestiones ideológicas y se explotaría ese hecho como un símbolo de triunfo de la ciudad. Porque lo es.

Pero en Lugo ya sabemos que se concibe que el progresismo ha de desentenderse de hechos históricos relevantes si no son acordes al único catecismo válido, el del Partido. Eso unido a la falta de pericia en su campo de la concejala responsable (es un decir) de Cultura y Turismo, ha condenado al olvido este asunto.

Escudo de Galicia
con Lugo en el centro
Es una pena. Lugo es la Ciudad del Sacramento, hecho que está reflejado en el escudo de Galicia (el cáliz central con la hostia son los de Lugo, sí), y desde hace un mes se ha renovado el privilegio por el que superamos de largo a Santiago de Compostela en el tema de las indulgencias. Es lógico teniendo en cuenta que ellos tienen al “siervo” y nosotros al “señor”. Pero eso no “mola” y se pasa de puntillas.

Si tuviéramos un programa cultural que hiciera palidecer la importancia de este asunto hasta lo podría entender un poco, pero no es el caso. La Voz de Galicia dedicaba su portada de ayer a hacer una acertada crítica del páramo que era Lugo durante el puente de diciembre, en que otras ciudades e incluso municipios mucho menores en tamaño y presupuesto, daban opciones interesantes para atraer público. Aquí nada, como si nos gastaran la ciudad.

El Gobierno Local, y concretamente la concejala Carmen Basadre, están más pendientes de presentar chorradas para hacerse fotos y salir en el periódico luciendo el palmito que de ser prácticos y plantear una estrategia de ciudad de cara al turismo, quizá porque no son capaces. Cortoplacismo, colegueo, ideología, caprichos y estulticia son las marcas de la casa. Y la oposición… de vinos, supongo, de otra forma no se entiende.