jueves, 10 de marzo de 2016

Rubén, estás equivocado

Entre mis amistades de Facebook contaba hasta hace poco con Rubén Arroxo (antes Arrojo), portavoz del Grupo Municipal del BNG en Lugo, una persona que me cae realmente bien y a la que no he tratado demasiado pero que en lo que lo he hecho me ha parecido un tipo aparentemente razonable. Aparentemente.

El motivo de nuestra “ruptura internauta” fue un vídeo que publicó con comentario adjunto y que me produjo tal cabreo que me pareció que era incompatible mantener ligada a mi perfil a una persona que pudiera decir cosas así. Quizás la pasión me cegó y fue un poco exagerado, pero ha pasado una semana aproximadamente y lo sigo viendo como una decisión razonable. A lo mejor pasado un tiempo se me pasa, pero por ahora no lo veo probable.

¿Qué ha podido publicar para una cosa así? Se preguntará alguno. Pues un vídeo de Arnaldo Otegi adornado con el siguiente texto escrito por Rubén: “Arnaldo Otegi, un dos grandes loitadores da vía pacífica para a liberación nacional de Euskal Herria, preso político do estado español por abertzale e marxista coherente, está dende hoxe na rúa. Un grande día para o irmao pobo vasco”.

Este mensaje, en la línea de Podemos y compañía, me parece tan sumamente grave que aunque pueda ser entendible por algunos no lo es por mí. Quizás porque me crie en una época en que veíamos casi todos los días matanzas en televisión y el telediario abría día sí y día también con muertes causadas por ETA. Justificar de una manera, por tangencial que esta pretenda ser, al terrorismo y encima asegurar que un tipo que secuestró, robó, atentó y apoyó a asesinos durante décadas está en la cárcel “por abertzale e marxista coherente” (se ve que la incoherencia exime del delito) me parece un insulto no solo a los muertos que se estarán revolviendo en sus tumbas sino a un Estado de Derecho que permite, porque no le queda otra, que la gente diga estas barbaridades... y que no mete en la cárcel a nadie por sus ideas como sí suelen hacer las dictaduras nacionalista-fascistas.

Una vez más tengo que defender el derecho de Rubén Arroxo (antes Arrojo) de decir lo que le venga en gana, aunque me revuelva el estómago. Es el precio de la libertad de expresión y seré el primero en pelear donde sea para mantenerla a toda costa, sobre todo para escuchar lo que no me gusta porque lo que me gusta ya lo digo yo. Otra cosa es que tenga que contar entre mis amistades, por virtuales que estas sean, con quien dice lo que me parece inasumible.
Traer a los amigos de Otegi es posible, a sus víctimas no.

No soy partidario de tirar de “enaltecimiento del terrorismo” a la mínima. Otegi fue condenado por ello si no estoy equivocado, además de "minucias" como secuestro o pertenencia a banda armada (ninguna sentencia le mete más años por abertzale y marxista), pero tampoco creo que la cadena sea eterna. La gente tiene derecho a equivocarse, y salvo amenazas o insultos y cosas de ese estilo no nos queda otra que tragar bilis y tener que soportar que haya quienes digan que ese señor es un pacifista o este tipo de cosas tan difíciles de escuchar.

En lo personal me ha ofendido, pero es que encima me ha parecido de una incoherencia tan brutal que no me parece lógico que un representante de un partido político que pretende silenciar a todo el que no piense como ellos, haga esas declaraciones. Para el BNG, los obispos no pueden hablar de nada, por ejemplo, ni es lícita en su opinión cualquier agrupación que no “condene expresamente el franquismo”. Podrá tener su lógica defender esas cosas, y es un punto de vista, fascista, pero un punto de vista que hay que respetar.

El genial Mingote retrató como nadie ciertas situaciones
Lo malo es que no sean igual de quisquillosos con quienes han matado gente a sangre fría, mediante bombas, tiros en la nuca o secuestrado a quien les ha dado la gana. No veo que pidan que Otegi "condene expresamente el terrorismo" antes de atreverse a compararlo con Nelson Mandela.
Ser activos defensores llamando “hombres de paz” o “presos políticos” a los terroristas y sus brazos políticos es una barbaridad de tal calibre que desacredita a quien lo dice. 
Con el terrorismo solo cabe la condena. Todo lo demás son figuritas decorativas. Rubén, estás equivocado.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El emperador o emperadora* está desnudo o desnuda

Es políticamente incorrecto decir que cualquier protesta etiquetada bajo el amplio y soberbio paraguas de la “igualdad” es una imbecilidad, pero algunas lo son. Sin ir más lejos, la de quitar al nombre del Congreso la parte “de los Diputados” porque es sexismo es una chorrada de padre y muy señor mío.

Obviamente no ha faltado quien se apunte al carro de la majadería como si hubiera sido digna de iluminación divina, sin que hasta el momento a ninguna de las lumbreras se le haya pasado por la sesera la extensión lógica de la tontería y exigir que en todas las sedes de los apagafuegos se titulen “Parque” eliminando el sexista término “de Bomberos”.

Claro que ahí entrarían en conflicto con otra especie muy propia de nuestro tiempo: las AMPAS y otros los defensores de la infancia, esos que consideran a los niños gilipollas y que entenderían que si dejas solo la palabra “parque” algún crío puede entrar a jugar con las mangueras de los bomberos (y bomberas, no sean malpensados) y hacerse pupa.

Es sorprendente que ninguna de sus señorías haya propuesto eliminar a uno de los leones de las Cortes y sustituirlo por una leona sin melena, aunque algún compañero de bancada podría aclararle que ya son un león y una leona (de hecho uno no tiene testículos) porque representan a Hipómenes y Atalanta. Si tienen curiosidad busquen en Google o, mejor aún, compren "La navaja inglesa" del lucense José de Cora, que les explica esta y otras cuestiones con gran detalle y acierto.
 
Personalmente pienso que lo del sexismo en el lenguaje tiene un punto de verdad y otro de exageración ridícula.

La parte cierta es que hay términos que se tornan de positivos en negativos según la terminación, y no es necesario poner muchos ejemplos para darse cuenta de lo que hablamos: zorro/zorra, hombre público/mujer pública, fulano/fulana, golfo/golfa… no hace falta darle más vueltas.

Esa es la parte que indiscutiblemente hay que subsanar. No es normal que una zorra sea una señora promiscua, o que se nos venga a la cabeza a todos, sin pensar en la posibilidad siquiera de que sea una mujer astuta, como pasaría en el caso de un hombre. Ahí sí estoy de acuerdo con que hay camino que andar.

Pero lo de buscar todas las palabras en masculino y ponerle la barrita de las narices y duplicar los discursos (queridos compañeros y compañeras…), es tan absurdo como coger todas las palabras masculinas y feminizarlas para no ser sexista.

Hay un montón de palabras femeninas que se usan sin tener en cuenta su género y no pasa absolutamente nada. Por ejemplo la palabra “bloque” es masculina y “nacionalista”, según el razonamiento de los fascistas del lenguaje, sería femenina porque termina en “a”, y no por eso decimos “Bloque Nacionalisto Gallego”.

De igual forma el PSOE no es el “Partido Socialisto Obrero Español”, y Franco sería muchas cosas pero no un “fascisto”. Tampoco se cambia la letra a género masculino en infinidad de términos como sindicalista, electricista, accionista, activista, madridista, anarquista, ecologista, taxista, periodista, futbolista, ciclista, guitarrista, atleta, dentista, oculista, socorrista, motorista, columnista, piragüista, ajedrecista, ebanista… Ni nadie en su sano juicio piensa que sean “femeninas” las disciplinas cuya denominación es de ese género como la Judicatura, Medicina, Química, Física, Matemáticas, Literatura, Filosofía, Arte, Pintura, Escultura, Arquitectura…

La censura de lo políticamente correcto está llegando a límites insospechados. Ya ni siquiera se puede decir que “El emperador está desnudo”, porque estamos obviando el papel femenino en la historia de las monarquías, así que hay que decir “El emperador o emperadora* está desnudo o desnuda”.

Francamente, a quien nos hace perder el tiempo con estas estupideces desde puestos de responsabilidad habría que denominaros, sean hombres o mujeres, “cargas públicas”. Sería plenamente correcto en ambos géneros.

* Sí, ya sé que es Emperatriz, pero eso es un cochino gesto de sexismo porque parece un cargo diferente.

martes, 8 de marzo de 2016

Rotunda victoria de Elena Candia



Ya fue el Congreso Provincial del PP y ya tenemos ganadora: Elena Candia. Con un margen más que holgado, el resultado capicúa (512-215) arroja que más que duplica a la candidatura de Raquel Arias por lo que la victoria es inapelable y rotunda.

Es curioso como estando fuera de todo esto me siento derrotado, porque como saben los que leen esto yo apoyo a Raquel Arias y lo que entendía que proponía para el PP de Lugo. Pero es lo que tiene marcharse de una agrupación, que dejas de poder influir directamente en sus decisiones porque te autoexcluyes de la votación. Al menos queda opinar…

Ahora toca ver qué pasa y estar pendiente de si las promesas de democracia interna, participación y más poder para la militancia se cumplen. Espero que sí.

En cualquier caso hay ciertas cosas que son difícilmente discutibles: la primera de todas es que es sano que haya más de un candidato a puestos directivos en los partidos políticos. El debate interno es higiénico por definición, aunque en este caso se ha echado de menos más confrontación de ideas y menos de personas. Probablemente la falta de experiencia del PP en tener elecciones que no estén decididas de antemano ha pasado factura y ha hecho que a algunos se les haya ido la mano con las presiones. Herencia de tiempos pasados que parece que se resisten a desaparecer.

Los temas que están ahora sobre la mesa son principalmente dos: el significado del resultado de las votaciones y cómo sanar las heridas que la batalla ha generado.

En el primer punto la cosa es más que obvia: la militancia ha optado por una línea continuista con lo que entiendo que están contentos con lo que había, lo que hace que esté contento de no estar porque yo no lo estaba. Por otro lado se ha reforzado enormemente a Elena Candia, mucho más que si hubiera sido la única candidata. Para aquellos que pudiéramos tener dudas sobre su apoyo en el PP, es mucho más limpio, transparente y alentador el 70% de Elena en estas elecciones que el 95% de Baltar en Orense. Incluso un 51% sería más significativo que esa sospechosa cuasiunanimidad.

Los congresos a la búlgara, sin vencedores ni vencidos, son un error en una formación política. Es importante que la gente pueda optar y elegir, que haya más de una persona con ganas y arrojo para querer ponerse al frente del grupo y que se pueda dar una victoria a alguien que se enfrenta a algo más que el aire, y estoy convencido de que refuerza enormemente no solo al que gana sino al conjunto.

Obviamente es menos bueno para el que pierde, pero es lo que tiene la democracia, que a veces ganan los otros. Y ahí entramos en el segundo punto, la curación de los bofetones, que por muy guante blanco que se hayan puesto en ocasiones, siguen siendo bofetones.

Se habla de integrar a la candidatura no elegida con la victoriosa. No estoy muy convencido de que ese sea el camino. Sería como si tras las elecciones el partido que gana tuviera que meter en el gobierno a representantes de todos los perdedores. No tendría sentido. Vale que esto no es el Parlamento, pero el símil es razonablemente aplicable.

Lo suyo es que quien ha ganado dirija el Partido con sus propios criterios y que los demás echen una mano, incluso haciendo una sana crítica cuando vean cosas que no les gustan. Se supone que ese es el gran cambio que el PP de Lugo ha experimentado en estas semanas: que se valora la libertad de expresión y se debería incluso incentivar la crítica constructiva. Veremos si esto es cierto o solamente una promesa de campaña, cuyo destino conocemos todos al día siguiente de las elecciones.

Felicidades a los vencedores, a Elena Candia y su equipo, a Quique Rozas, Teresa Taboada, Iravedra, Balseiro, Jesús Vázquez y todos sus apoyos, incluso aquellos con los que esto me ha costado un disgusto (que manda carallo también). Han salido victoriosos de este proceso y en sus manos está mejorar el PP para adaptarlo a lo que la sociedad exige.

Ojalá sea así. De verdad que me gustaría mucho que el PP vuelva a ser un partido en que poder confiar. Ideológicamente somos razonablemente próximos, pero en el resto les queda mucho por andar.

lunes, 7 de marzo de 2016

Ven al Camino Primitivo

El próximo jueves día 17 de marzo saldremos de Lugo para hacer el Camino Primitivo de Santiago que esperamos culminar el Domingo de Ramos, día 20, utilizando la Credencial expedida en nuestra ciudad por la asociación Lugo Monumental, con el sello y el aval del Obispado de Lugo y el patrocinio de La Voz de Galicia. 102 kilómetros que comenzarán en la Catedral de Lugo y finalizarán, como no puede ser de otra forma, en la Catedral de Santiago.

Para nuestra ciudad el consolidarnos como punto de referencia en el Camino Primitivo es algo totalmente inexcusable. De hecho es sorprendente la poca atención que se ha prestado hasta ahora a este asunto por parte de las administraciones públicas, que han ignorado en Lugo un tema que otras ciudades como Sarria han aprovechado y para las que ha supuesto jugosos ingresos y, lo que es más importante, situarse en el mapa.

Mientras aquí gastamos recursos en cuestiones de difícil explicación práctica, la promoción de nuestra ciudad como punto de inicio de la peregrinación más famosa del mundo queda relegada a un plano más teórico que real, a pesar de nuestras indiscutibles virtudes para ser una referencia en la primera de las rutas a Santiago.

Lugo es un lugar perfecto para comenzar la peregrinación a Santiago. Para los no creyentes es una referencia cultural indiscutible, con un rico patrimonio tres veces reconocido por la UNESCO y con dotaciones prácticas en forma de hoteles y locales de todo tipo que dan servicio y avituallamiento. Para los creyentes tiene el enorme atractivo de que se logra la indulgencia plenaria todos los días de todos los años, y no solamente en Jacobeo, con lo que quien empiece a andar en nuestra Catedral sale “perdonado de casa”. Lugo es la Ciudad del Sacramento, y en cuanto al simbolismo, me sorprende que se ignore que esta es la ciudad de la Exposición Permanente del Santísimo, al que cada año vienen las siete provincias del antiguo reino de Galicia a rendir pleitesía, acto que protagoniza el escudo autonómico.

También hay que decir que esta convocatoria es una prueba, un experimento por el que queremos saber si se cumplirá la anunciada amenaza del Deán de la Catedral de Santiago de marginar a nuestra ciudad. En la oficina de acogida del peregrino se aceptan folios en blanco con los sellos para acreditar el recorrido, pero han notificado que no admitirán la Credencial emitida en nuestra ciudad por razones que me resisto a comprender, salvo las asociadas a dos pecados capitales: la soberbia y la codicia, poco adecuados a una dignidad católica.

El otro día nuestra Alcaldesa, Lara Méndez, me trasladó su compromiso a venir a apoyarnos en el último tramo del Camino, en nuestra entrada en Santiago. Es algo a agradecer, y una muestra palpable del interés que este asunto despierta en las instituciones. Confío en que no sea nuestro único apoyo.

Puede que esto se vea como un desafío, y es parcialmente cierto, aunque prefiero verlo como la invitación a una reflexión. Como lucense quiero saber si en la Catedral de Santiago tienen algo contra mi ciudad. Y si lo tienen, poder obrar en consecuencia.

Si se quieren apuntar o quieren más información envíen un correo a caminoprimitivo@delugo.com y les damos todos los detalles.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del día 6 de marzo de 2016

viernes, 4 de marzo de 2016

La aniquilación del enemigo como táctica inaceptable

Durante décadas el mundo vivió al borde del colapso nuclear. Las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, acumulaban por separado suficiente arsenal destructivo como para volar por los aires este planeta y borrar de la faz de la tierra al ser humano. Se entiende que hoy día siguen teniendo esa capacidad aunque no parece que haya la misma tensión política que amenace con pulsar “el botón rojo”. Esa posibilidad de aniquilación mutua total generó lo que se llamaba la “política de disuasión”, es decir, que como la respuesta del otro sería tan terrible que no dejaría lugar a la supervivencia propia el efecto era que ninguno se iba a atrever a disparar primero. Al menos esa era la teoría.

Estos días asistimos, algunos desde la barrera, a prácticas más que discutibles en la guerra, ya abierta y sin cuartel, entre las dos listas que pugnan por hacerse con el control del PP de la provincia de Lugo. En principio sorprende un poco porque aparentemente una de las dos contendientes, en este caso Raquel Arias, parece que tiene menos posibilidades de ganar la presidencia (a pesar de que me cuesta reconocerlo ya que es mi apuesta), con lo que los partidarios de Elena deberían estar relajados, pero parece que no lo están tanto.

Según cuentan las malas lenguas se está intentando lograr que Raquel ni siquiera pueda llegar al Congreso, lo que es más sencillo de lo que parece. Verán la cosa funciona así en esta absurda carrera de obstáculos: de los setecientos y pico compromisarios cada candidatura tiene que presentar otra vez un número mínimo de avales para poder llegar a la votación. 155 me parece que son. Raquel ya los presentó, mientras Elena lo hará en breve (si no lo hizo ya y no me he enterado, que es posible) y habla de que tiene unos 600.

Pero no es tan sencillo: si una persona avala a las dos listas ambos avales se anulan, con lo que si una de las 155 firmas de los apoyos de Raquel se repite en los avales de Elena se anularían ambos. Para Candia sería algo irrelevante, ya que dice contar con un amplio margen que seguro que es cierto, pero para Raquel supondría no poder presentar su candidatura en el Congreso. Pues ahí radica la cosa. Según cuentan por ahí (con la prudencia que hay que tener en estos casos) personas del entorno de Elena están presionando a avalistas de Raquel para que también firmen por la otra candidata y así poder anular sus avales y sacar de la carretera a Arias antes del domingo, no sea que dé la sorpresa y gane.

Esto, que de ser cierto me parece una maniobra indigna, plantea varias cuestiones de mucho calado. La primera es que si están tan convencidos de la victoria, ¿a qué viene tomarse tantas molestias para lograr la absoluta y total destrucción del adversario? ¿No les llega con “ganar” que tienen que aniquilar a la otra opción? ¿Necesitan de verdad ser la única e incondicional verdad? ¿Que la otra opción no pueda ni hablar siquiera en el Congreso?

Me tomé la libertad de plantear a la candidatura de Elena Candia esta preocupación y me aseguran que ella no tiene noticia de tal cosa y que de tenerla no lo permitiría. Puede ser cierto, no se lo niego y no tengo por qué poner en duda su palabra porque siempre ha sido una persona correcta y cumplidora conmigo, pero ahí es donde entra en juego lo que les contaba ayer de los apoyos envenenados. Si realmente es cierto que hay personas haciendo estas cosas ¿qué grado de responsabilidad tiene la candidata? Si no sabe nada, probablemente ninguno. Si no sabe nada.

Un anónimo comentaba en mi artículo de ayer que tanto Raquel Arias como personas de su equipo están llamando a los “compromisarios de Elena” para pedirles que “cambien de bando” y que eso es gravísimo, que es lo mismo y que aplico una doble vara de medir.
 
Aunque intento ser objetivo, es obvio que uno siempre ve con mejores ojos lo que hace su "preferido" ("preferida" en este caso) pero me parece que no es subjetividad decir que no me parece nada grave, dependiendo únicamente del tono de la llamada. Si es simplemente para explicarles cómo ven las cosas y lo que quieren hacer y pedir su apoyo no lo veo mal, porque estamos hablando de persuadir con argumentos a compromisarios que tienen libertad de voto que, además, es secreto. Quizás esto último sea a lo que realmente algunos tienen tanto miedo.
 

También hay rumores en sentido contrario pero parece que menos cargados de bombo, como simple reacción en plan "y tú más". Si todo lo que se cuenta es cierto, si realmente está habiendo presiones y llamadas en que incluso se dice que se mencionan amenazas veladas sobre puestos de trabajo, es algo a analizar. Más cuando todo se hace para intentar acabar con una candidatura que a priori tiene las de perder.

Quizás sea porque tienen un temor no infundado de que cuando los compromisarios se enfrenten a su conciencia y tengan que votar de forma secreta por una u otra candidata se decanten por aquella que no le prometió un puesto a nadie ni intentó comprar a los cargos con ofrendas de más cargos, que es lo que ha parecido con la táctica de "fulano me apoya y entrará en mi ejecutiva".

Es una posibilidad poco realista, incluso puede parecer candidez creer que haya la opción de que la gente reflexione para votar contra todo el poder del aparato del Partido, y más inocente es cuando canta mucho que lo quieres ver para quien quieres que gane (yo sigo raquelista, ya saben), pero parece que la mera existencia de esa remota contingencia asusta a algunos tanto que prefieren intentar cargarse cualquier atisbo de derrota incluso antes de llegar al día 6.

No comprendo esa absurda costumbre de ver solo ventajas en la opción preferida y desventajas en la contraria. Esto incluso me costó una agria discusión con un amigo al que aprecio y que también cayó en la machacona tendencia de destruir al adversario, al que vapuleaba sin dejar ninguna posibilidad de nobleza por su parte, cosa que no comprendo.

Detecto un odio entre “bandos” que no comparto. Que yo crea más en Raquel que en Elena se basa en que la conozco más, y en que Candia se autodenomina continuista en un partido del que me marché y, por tanto, creo que ha de cambiar. También influye que mi experiencia en la Xunta desde que llegó Raquel es muy positiva: han cambiado muchas cosas para bien, y eso me gusta. Pero eso no quiere decir que para mí Elena sea malvada y retorcida ni mucho menos, si les digo la verdad le tengo aprecio, y no se trata de “nadar y guardar la ropa” porque he sido abiertamente partidario de Raquel desde el minuto 1. Solo es que creo que no se trata de “buenos y malos”, aunque sí es cierto que haya gente que considero “mala” que apoya a Candia, pero también hay “malos” que apoyan a Raquel. La cuestión viene más de en quién se apoyarán ellas a partir del día 7, y lamentablemente Candia ya ha metido a gente muy tóxica en su propuesta de ejecutiva. Y encima tiene detrás a Jesús Vázquez, que es para hacérselo mirar.

La política de destrucción total aplicada, sobre todo más en estos días, presuntamente por gente que apoya a Elena me preocupa, porque nada les impedirá seguir usándola después del día 6. Supongo que algún anónimo escribirá ahora “lo de Raquel también lo hacen”, pero creo que hay cosas que hay que decir dando la cara. Lo otro es muy sencillo.

El domingo los compromisarios votarán y solo deberán obedecer a sus convicciones y su conciencia. Si yo tuviera que recomendarles algo, les diría que se imaginen al PP de Lugo dentro de un año con una y otra Presidencia y que elijan la que creen que les gustaría más. Todo lo demás son tácticas, algunas de ellas inaceptables. No todo debería valer.

¡Suerte en vuestra elección, muchos estamos pendientes de ella!

jueves, 3 de marzo de 2016

Apoyos envenenados

De apoyos envenenados hemos hablado varias veces. Hoy toca otra vez retomar el tema gracias al olfato y la buena profesión de Paco Nieto, periodista y amigo con el que tengo el orgullo de compartir micrófono los lunes en Radio Lugo en el “Club de Opinión”.

Tertulia Arias-Candia
Foto de El Progreso
En el debate del jueves pasado en Telelugo, que presenta Paco y que supongo que seguirían atentamente los compromisarios que han de votar en el congreso provincial del PP de este domingo, hizo preguntas incómodas a ambas aspirantes al trono. Me parece lógico y creo que el buen periodismo es precisamente eso, el poner sobre el tapete los temas a los que quienes se enfrentan al tercer grado no les apetece contestar. Para dar jabón ya están otros medios.

Paco preguntó directamente a Raquel por la famosa “espantá” de mayo, cuando renunció al acta de la concejalía de Sober. Sentó mal, y me incluyo, porque sonó a “como no ganamos la Diputación no me quedo”. La pregunta, que aparentemente podría dar lugar a una incomodidad por parte de Raquel sirvió para que pudiera explicar su postura: que probablemente sí cometió un grave error al no explicarlo bien, pero que no estaba en condiciones de aceptar el desafío de ir como portavoz a la Diputación por un tema de salud, y de hecho las coincidencias de la vida hacen que el día que Elena Candia tomó posesión como Presidenta, Raquel estuviera en el HULA, en un quirófano, sometida a una intervención que la tuvo fuera de juego unos meses. Posiblemente el ser una persona celosa de su intimidad, cosa respetable, hizo que no explicara suficientemente este tema.

La otra pregunta incómoda, esta vez planteada a ambas pero peor para Candia, fue relativa a la participación en el Congreso del PP de una persona concreta: Jesús Vázquez, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Lugo, que apoya y hace activa campaña en favor de Elena simultáneamente a sus reiteradas campañas en contra del PP.

Tengo que reconocer que el primer sorprendido fui yo. No sabía que Vázquez seguía siendo afiliado del PP. Sé que lo era hace muchos años, cuando Cacharro presidía la Diputación de Lugo y podía otorgar generosas subvenciones a las organizaciones afines, pero pensé que tras aquella etapa había ido a buscar prados más verdes. De hecho ir fue, aunque no renunciara a su condición de afiliado esperando, imagino, a que la rueda girase y le fueran de utilidad los trienios en el Partido. Eso viste mucho.

El afiliado al PP Jesús Vázquez haciendo campaña...
Lo que tiene su guasa es que una persona que no solo no ha asomado la nariz por el PP en los últimos lustros sino que ha combatido al Partido de forma pública y notoria, siga siendo afiliado, y encima haya participado vivamente, según me cuentan, en la lucha por la Presidencia Provincial del PP en favor de Elena Candia. Hasta le ha organizado reuniones con afiliados y esas cosas por lo visto, cosa que ha sentado bastante mal en las bases, y con razón.

“¿Y lo dices tú” podrá decir alguno, “que te diste de baja hace un año y pico y hablas mucho de esto?”. Pues sí. Verán, yo me di de baja del PP porque estaba harto de muchas cosas y a muchos niveles, pero opinar es libre. Evidentemente si la parte más cercana, es decir, el partido a nivel local hubiera sido otra cosa probablemente seguiría dentro, pero no me gustaban ni los usos ni las maneras que veía. Y precisamente por eso me interesa enormemente el proceso abierto actualmente, porque sigo teniendo afinidad ideológica aunque por supuesto haya cosas que no me gustan como la peste a corrupción que asola un partido del que en otros momentos me podía sentir orgulloso.

Que Raquel Arias se pueda hacer con el mando en el PP de Lugo supone, en mi opinión, una ventana abierta a la renovación real del partido en el aspecto más importante: las formas y los mecanismos de participación, y una esperanza para que algunos podamos plantearnos volver a formar parte de sus filas. El anunciado continuismo de la otra lista no me convence.

El puño de hierro ha de acabar
Los tiempos en que el “puño de hierro” decidía de arriba abajo han de acabar, y si no lo hacen obviamente lo que se extinguirá será el propio partido tarde o temprano. La Sociedad no perdona. Tiene que haber una evolución y Raquel fue la que llevó ese tema como bandera desde el primer momento y la que me merece mayor confianza para concretarlo.

Desde luego, viendo los intereses que muchas personas que representaron durante décadas todo lo contrario a esta libertad de expresión y de movimientos, la esperanza de que esto ocurra se diluye día a día. La probable (que no segura) victoria de Candia apoyada en ciertas personas de dudosa capacidad democrática e incluso de discutible afinidad con la ideología de un partido al que combate, hace que personalmente tenga mis reservas.

Este tipo de elecciones son un caldo de cultivo para sacar a relucir filias y fobias. A mí me ha pasado por ejemplo con el caso de Jaime Castiñeira, una persona que considero que no ha logrado conectar ni con el pueblo de Lugo ni con los afiliados del PP y al que precisamente por eso considero un lastre, un apoyo envenenado para Raquel. Mucha gente de la ciudad de Lugo se ha decantado por Elena pensando erróneamente que Raquel pretende perpetuar a Castiñeira, cosa que no solo no ha dicho sino que directamente ha negado: quien elegirá al próximo presidente de la Junta Local serán los afiliados. No hay más que hablar.

Pero el efecto que esto haya podido tener en la militancia puede darse la vuelta con el tema de Jesús Vázquez. A pesar de la opinión que se transmite sobre la figura de Jaime, puestos a elegir parece mucho más positivo su apoyo que el de Jesús Vázquez por su trayectoria, si bien esto se ha sabido menos porque desde las filas de Candia se han encargado bien de intentar esconder su participación, cosa que Paco Nieto torpedeó el otro día.

A mí, personalmente, me suena muy mal, qué quieren que les diga

miércoles, 2 de marzo de 2016

El homenaje

Hoy reproduzco el texto leído en el homenaje a Miluca Real y Luis Latorre del Verruga en la cena homenaje que tuvo ayer en La Palloza.
 
Aprovecho para dar las gracias a Daniel Romay, José Luis Puga y José Rodríguez (Pepe de La Barra) por su generosidad al organizar este evento, a las autoridades y amigos por acompañarlos y a Ramiro, de La Palloza, por abrir para este acto un día de descanso, que solo los que tenemos vinculación con la hostelería sabemos lo que implica. 

¡Gracias a todos!

 
Señora Alcaldesa de Lugo
Señora Delegada en Lugo de la Xunta de Galicia
Señor Subdelegado del Gobierno
Señor Diputado Provincial 
Señor Presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hotelería
Señora Jefa de Servicio de Turismo de Lugo
Señor Concejal del Ayuntamiento de Lugo

Queridos amigos:

Los que hoy nos hemos reunido lo hemos hecho para ofrecerles un sencillo pero sincero homenaje a Luis y Miluca, Miluca y Luis, tras toda una vida dedicada al mundo de la hostelería en el Verruga, un local que ya forma parte de nuestros buenos recuerdos y que han dirigido durante décadas con tanto acierto.

Lo único malo del día de hoy es no poder compartir este homenaje con Don Cándido y Doña Emilia, fundadores del Verruga y maestros en muchos sentidos de la palabra, tanto en lo profesional como en lo personal.

Hablar del Verruga es hablar de una familia que comenzó poniendo tazas de vino en un humilde local, con el suelo de tierra batida, y que poco a poco logró ir creciendo en fama y prestigio gracias al buen hacer de Emilia en la cocina y de Cándido fuera de ella. No se habría logrado nada sin uno ni sin el otro, y lo mismo pasa con Luis y Miluca, son un equipo que se complementa y que juntos ha logrado lo que parecía imposible: mejorar el legado de Cándido y Emilia.

Si a Miluca le vino la profesión como continuación de la de sus padres, como algo natural, a Luis le tocó meterse conscientemente en este mundo tras casarse con ella. ¡Quién le iba a decir a aquel chaval que se crio entre las bicicletas de Hijos de Félix Latorre que iba a dedicarse a algo tan diferente!

Muchos sabréis que Luis fue árbitro de baloncesto, profesión que tanto le gustaba y que tuvo que abandonar por una lesión. Lo que no sabréis tanto es que también sacó el número 2 de toda Galicia en las oposiciones que de aquella había para entrar a trabajar en Caixa Galicia. A esto renunció voluntariamente para ayudar en el taller de bicicletas de su familia, un sacrificio que nunca volvió a mencionar.

Al casarse con Miluca se fue vinculando al Verruga y acabaron entrando a trabajar primero y a dirigir después un negocio que, como el de todos los que nos dedicamos a esto, marcaría para siempre nuestras vidas. En el caso de Luis, persona concienzuda, supuso replantear muchas de las cosas que se daban por sentado. Se cogió el coche y se fue por toda Galicia a buscar proveedores: percebeiros, cazadores, mariscadoras, pescadores… y cambió las formas de trabajar de un negocio que ya eran costumbres casi indiscutibles. Él las discutió y mejoró la materia prima del Verruga, algo que parecía imposible.

Cuarenta años metido entre las cuatro paredes del Verruga, casi literalmente, es algo más que una profesión, es una dedicación casi digna de un monasterio. Luis ha sido durante cuatro décadas la roca sobre la que se asentó la permanencia del local, y eso es mucho decir en un restaurante que cerró sus puertas tras más de 64 años de honroso servicio.

En cuanto a Miluca, mamó la profesión casi literalmente. Tenía seis meses cuando Emilia firmó el contrato del Verruga y se encerró a trabajar allí. Como no podía ser de otra forma, vivió su infancia entre barricas y jugando en la calle de la Cruz, divirtiéndose como solo Miluca es capaz de hacer allá a donde va, con la ventaja de que su alegría es contagiosa.

Puede que sea por eso, porque lo vivió desde niña, no es totalmente consciente del don que tiene para la cocina. Le parece algo tan sencillo y evidente que lo considera natural, y eso hace que sea incapaz de darte una receta con cantidades, porque cuando le pides que te concrete a cuánto aceite se refiere con “un poco de aceite” solo sabe contestarte “¡un poco, un poco!, ¿cuánto va a ser? Pues eso, ¡un poco!”.

Miluca siempre fue consciente de lo que suponía meterse a trabajar en el Verruga y a qué renunciaba, y por eso mientras estuvo en activo aprovechaba cada segundo de su tiempo libre para estar con su familia y vivir una vida que la hostelería intentó negarle, sin conseguirlo. Ahora que están los dos jubilados sabe todavía mejor a qué renunció durante tantos años y valora como nada la tranquilidad de las cosas sencillas: comer en casa tranquilamente, dar un paseo y salir con Luis a tomar unos vinos sin presiones. Lo que mucha gente da por sentado erróneamente son hoy placeres que disfruta a lo grande.

Luis y Miluca son un ejemplo de una vida de trabajo, esfuerzo pero también de intentar combinar dos mundos tan difíciles de encajar como el de la vida personal y la hostelería. Nunca fueron ambiciosos, e igual que Cándido y Emilia jamás pretendieron abarcar más de lo que sí podían apretar pero no querían apretar.

¿Por qué el Verruga nunca tuvo un salón de banquetes? Pues precisamente por eso, porque valoraban más su propio tiempo que amasar un dinero que no podría comprarles la libertad relativa de la que disfrutaron.

Para los que trabajamos en el Verruga, sobre todo en décadas ya lejanas, fueron más compañeros que otra cosa. Don Cándido y Doña Emilia eran los jefes y los demás trabajábamos codo con codo en un mundo muy diferente del de hoy, seguramente en un mundo mucho más sano, donde había más compañerismo y la vida se tomaba con otra alegría a pesar de que los medios eran menos.

Hoy ya nadie va a la “caza del Cocerello”, ni se envía a los novatos a buscar “la piedra de afilar la aguja de quitar los ojos a las angulas”. Bromas inocentes que se gastaban y que hacían que no fuéramos solo compañeros de trabajo sino amigos, con amistades que duran hasta hoy y seguirán por siempre.

Quizás hoy nos tomamos las cosas demasiado en serio. No serían imaginables situaciones como aquella en que se estropeó el extractor de la cocina del Verruga y el comedor se llenó de humo. Unos extranjeros se asomaron y le preguntaron a Don Cándido si aquello era normal, y automáticamente el jefe les contestó que sí, que era algo de los restaurantes tradicionales. “¡Típico, típico!”, les dijo “Típico de los restaurantes buenos, si no ven humo, ¡no entren!”.

Eran tiempos más inocentes, donde se reaccionaba de otra manera. Un camarero le tiró por encima un café a un cliente. Tras pedirle disculpas le trajo otro inmediatamente. Cuando el señor pidió la cuenta el compañero, muy atento, le dijo discretamente “Don Fulano, el café que le tiré por encima no se lo cobramos”… “¡Pues qué detalle, hombre”!.

Son pequeñas cosas que fueron pasando estos años y que solo una vez amenazaron con llegar a mayores, con aquel señor que se dirigió a Doña Emilia y le preguntó "Buenos días, ¿aquí dan de comer?", y claro la jefa le contestó que sí, pero que tenía que esperar un rato.

Tras la comida, el hombre empezó a hablar con uno de los camareros y, levantándose, le dijo "Bueno, me voy al fútbol", a lo que el camarero contestó "pues ahora mismo le traigo la nota". "Ah, no, que a mí me invitó la señora"... "¿Cómo que yo le invité?"... "Yo le pregunté si me daba de comer y usted me dijo que sí"...

Lógicamente se armó, y desde aquella cada vez que alguien preguntaba en el Verruga sin daban de comer, le respondían con una sonrisa "¡no, vendemos!".

Son muchos los recuerdos de un local en que se formaron algunos de los grandes profesionales que hoy tienen sus propios restaurantes. Una época que tal vez no fuera mejor pero sin duda sí más sencilla, y probablemente más noble. Unos años en que la palabra y un apretón de manos valían más que un acta notarial de hoy día.

A toda esa historia, en la que son protagonistas Luis y Miluca, queremos también rendirle hoy un homenaje. A una familia que siempre hizo que nos sintiéramos queridos, incluso cuando Don Cándido echaba una de esas broncas que se le pasaban al segundo… Gente sana, que acogió de nuevo en el Verruga a compañeros que se marcharon y regresaron después, como el inolvidable Suso Cendán o Arturo. Esas cosas no se olvidan.

Hoy los amigos de Luis y Miluca estamos aquí para decirles que siempre serán parte de nuestras vidas y que ahora comienzan una etapa en que podrán vivir la vida que siempre quisieron.

Felicidades y enhorabuena a los dos.