miércoles, 23 de mayo de 2012

Comunicación política

¿Qué es la política? ¿Y tú me lo preguntas? La política eres tú. Siguiendo el principio de Aristóteles de que el ser humano es un animal político (“zoon politikon”), se entiende que la política es la organización del grupo, de lo público, de todo aquello que no corresponde al individuo. Sin embargo esta definición tiene unas limitaciones tremendas, ya que se debería entender que no entra en la esfera de lo político lo privado, y sin embargo vemos que se regula cada día más lo que hacemos incluso en la más estricta intimidad.

politica El término de “político” como profesión cada vez está más devaluado. Parece que dedicarse al mundo de la gestión de lo público implica reunirse en akelarres y volar en escoba como mínimo, pero aún queda la esperanza (tanto la Aguirre como la de toda la vida) de que la ciudadanía acabe por darse cuenta de que si un carnicero sisa en la balanza no hay que condenar a toda la industria alimentaria. Incluso si el chorizo es el jefe de una cadena de supermercados hay muchas otras entidades que no hacen las cosas a mala leche y que no merecen ser condenadas por las faltas de sus contrincantes, ni siquiera por las de sus compañeros.

Ayer estuve viendo una entrevista que le hizo Ana Pastor (la de la tele, no la otra) a Basagoiti, el presidente del PP vasco. Duelo de titanes de lengua afilada, lo que es divertido siempre que ambos contrincantes estén a una altura similar. En este caso lo estaban. Ni una se cortó a la hora de preguntar, como es su sana costumbre, ni el otro se despeinó contestando lo que pensaba.

Ana Pastor - Basagoiti No había visto una entrevista tan larga a Basagoiti, y la verdad es que me gustó. Incluso cuando rebatió los argumentos de Esperanza Aguirre sobre la suspensión de la final de la Copa del Rey si hay pitos y abucheos a la bandera, el himno o el Rey. Este hombre argumenta, no cocea, y eso es algo que se agradece.

Pero incluso además del tema de argumentos, me gustó su naturalidad, su forma de hablar. Cuando se refería a la “bandera preconstitucional” como se dice en lenguaje políticamente correcto le llamaba sin titubear “la bandera del pollo”, que es como todos la denominamos cuando no es festivo. Cuando decía que Rosa Díez “apoyaba de forma decidida en el pasado” lo expresaba con un “aplaudía con las orejas” que me llegó a lo más hondo, porque es una expresión que uso habitualmente. Cuando se refería a que el PP “permanecía en silencio” usaba un “el PP no decía ni Pamplona”… Y no me vengan con que los políticos tienen que tener una altura en su lenguaje, porque este hombre cambia de registro con una facilidad pasmosa y tanto te habla en castellano entendible como en dialecto economista, que es lo mismo pero con más verbos compuestos y perífrasis.

Hace falta un poco de frescura, menos encorsetamiento. Evidentemente no pido que Rajoy salga en la tele empezando sus discursos con un “te dá cuén” o “saben aquel que diu”, la verdad es que es de los pocos políticos que habla meridianamente claro, aunque desde que es Presidente sí se ha envarado un poco, creo que es lo normal por la dignidad del cargo. Pero eso tiene que ser la excepción. A la gente hay que hablarnos (aquí me incluyo) sin que parezca que nos están leyendo el discurso de apertura del año académico en la Universidad Pontificia de Comillas.

Si se hacen recortes, llámenles recortes. Y expliquen clarito por qué se hacen. Y expliquen bien por qué no hay otra opción. Cogiendo el toro por los cuernos, sin volvernos locos ni marear la perdiz con argumentaciones largas y tremebundas que lo único que hacen es que cambiemos de canal.

comunicacion Profesionalizar la comunicación no quiere decir que haya que meter más párrafos en las notas de prensa o usar palabras más largas en los discursos, al revés. Quiere decir que hay que comunicar mejor, y esto se traduce en que lo que se dice sea comprensible. Creo que es bastante sencillo de entender.

Mi breve incursión en la vida política de Lugo, que fue probablemente una de las cosas más bonitas que me han pasado (sigo echando de menos la vidilla de la política municipal, cuesta acostumbrarse a volver a una oficina más gris y sin mucha posibilidad de retorno) me enseñó que siempre se puede hablar con claridad, siempre que se sepa lo que se quiere y que se sepa cómo decirlo. Eso es lo complicado.

1 comentario:

  1. EL AMIGO DEL PUEBLO23 de mayo de 2012, 11:14

    Quizás los políticos sean la excepción al resto de las profesiones, incluidos los carniceros. Porque ver ,fugazmente -hay censura-, por la televisión ,cuando se debatía el decreto de medidas anticrisis, el parlamento practicamente vacio es de código penal.Y se multiplican los ejemplos de absentismo.¿Dónde están nuestros egregios representantes?.Acaso el mandato popular de representación y la soberanía popular en la que se basa otorga una patente de corso a quien lo personifica. Es que nuestros político "entienden" ese mandato como un privilegio -como si fuesen señores feudales- y no como un derecho que acarrea sus correspondientes obligaciones.
    No ,por definición no todos son iguales pero en lo peor se suelen igualar demasiado, para nuestra desgracia.

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