jueves, 24 de octubre de 2013

Gastemos el superávit

Orozco presentó el proyecto para aumentar la casa consistorial tirando dos casas adosadas, la de la Balmes (no la de la esquina sino donde se vendían los libros) y la contigua, donde hace años Don Juan vendía unos excelentes cacahuetes a granel. Echo de menos esos cacahuetes. A la Balmes no porque sigue funcionando en la calle Progreso.

Supongo que la pasta saldrá de esos 36 millones de euros, que ya son euros, de superávit que anuncian para este año y los dos siguientes. No saben cuánto me alegro. Ahora sólo falta que entre todos nos pongamos a pensar qué vamos a hacer con tantísimo dinero.

Les voy a dar dos cuestiones que probablemente dejen el presupuesto equilibrado: la primera es la indemnización del Garañón, que si se tira nos va a costar un mínimo de 20 millones de euros a los lucenses, ya que por gentileza del señor Alcalde y su equipo, formado en aquel momento por figuras tan destacadas como Besteiro o Liñares, se firmó a puerta cerrada (por no haber no había ni funcionarios) un convenio que le garantizaba el beneficio al afortunado constructor y le indemnizaría en caso de no conseguir llevar a buen término el lucrativo negocio.

El segundo tema en que se podría gastar ese enorme superávit es San Fernando. Ya que nos sobra dinero a espuertas, según el gobierno local, podrían aprovechar para dar una lección a otros que están todo el día quejándose de que no les llega y arreglar por su cuenta el antiguo Cuartel de San Fernando para convertirlo en un museo de la romanización. Incluso propongo públicamente que, de hacerlo así, se denomine “museo de la romanización de Orozco”, no porque se romanice al alcalde, sino porque sería él quien daría ese golpe de efecto. ¡Será por dinero!

Esta operación dejaría aún unos flecos que se podrían gastar en cosas más secundarias, como rebajar los impuestos, aumentar la dotación a los comedores sociales y pequeñas cuestiones similares. Ya sé que eso no es lo que más luce, pero puede que incluso alguna persona agradezca poder llegar a fin de mes con más facilidad.

Fin de la sección irónica.

Parece increíble que, el mismo día en que se monta una reunión-circo con el Consejo Económico y Social, que por cierto no convocaron cuando fue lo de los manteros (un tema económico, e incluso más aún, social) para tratar la crisis de San Fernando se anuncie que se gastará un dineral en una obra innecesaria y accesoria para mayor gloria de la sede municipal.

¿Y si gastan ese dinero en hacer las reparaciones de urgencia en San Fernando? Después de todo, señor alcalde, el edificio es del Ayuntamiento. Ya, ya lo sé, hay un protocolo firmado, por el que la Xunta del bipartito aseguró que haría ahí el museo, pero según el gobierno local un protocolo no es un convenio, sino una “mera declaración de intenciones”.

Así se refleja en el acta del día 1 de septiembre de 2009 en que se contesta lo siguiente al entonces concejal, señor Lage: “tamén é certo, Sr. Lage, que non hai un convenio coa Xunta -vostede que é tan rigoroso, que me consta que é moi rigoroso, en todas as súas apreciacións- [senón] un protocolo; non é o mesmo, é parecido, pero non é o mesmo. O convenio obriga, o protocolo é unha declaración de intencións de ambas as dúas partes”.

Si ustedes van al registro de la propiedad y miran de quién es San Fernando verán que en los papeles pone que es del Ayuntamiento. Si hay una multa por mala conservación, la pagaremos todos, pero a través del Ayuntamiento. Por lo tanto, ese supuesto superávit puede ir para tapar goteras de un edificio municipal. Lo demás es política de la de mala calidad.

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