martes, 27 de mayo de 2014

¿No hemos aprendido nada?

Desde que pasan las elecciones todos los grandes analistas aseguran que “esto se veía venir”. Me niego a entrar en ese poco selecto club del “te lo dije, te lo dije… aunque no te lo dijera”, y más tal y como están las cosas, que pintan bastos en general con el ascenso de los extremismos.

En el Parlamento Europeo se sentarán nazis...
para echarse a temblar
Es curioso que a veces se mira a Europa para ver qué hacen los demás y otras no. En esta ocasión parece que a la prensa en general le gusta poco el espejo comunitario y se reducen a ver en clave interna el hecho de que un partido con tintes comunistas haya sido la gran revelación del domingo pasado, al igual que en otras naciones hermanas han ascendido la extrema izquierda y la extrema derecha, que en definitiva vienen a ser igual de extremos y perjudiciales para la salud democrática de la Unión.

Evidentemente cualquier crítica que se haga ahora a Podemos se va a entender como una defensa de los grandes partidos, léase PP y PSOE, pero no tiene que ser necesariamente así, y paso a explicarme: que tanto uno como el otro hayan perdido apoyos tiene su lógica tal y como está el panorama. La táctica de destrucción mutua, basada en no reconocer jamás los aciertos del adversario y sólo salir a la palestra a decir que el contrincante es Satanás encarnado lo único que genera es cansancio y hartazgo hacia ambos partidos, ya que tendemos a dar la razón a las críticas.

Esto hace que el ciudadano, cada vez más, busque terceras alternativas y que si hay una victoria mediática en todo esto es el que muchos consiguieran crear una barrera no tan invisible entre “los grandes” y “los demás”. El PP ya está acostumbrado a verse sólo (recuerden el “cinturón sanitario” o los pactos contra ese partido). El PSOE no tanto y habrá que ver cómo reacciona.

Lo que me preocupa seriamente no es la bajada de PP y PSOE sino el ascenso de opciones radicales. Verán, cuando UCD se fue al cuerno esos votos fueron a partidos “normales” en general. Cuando digo “normales” me refiero a formaciones que dan por sentadas ciertas cosas, como el Estado de Derecho, la Unión Europea, y unos mínimos democráticos racionales. No así otras formaciones.

“Podemos”, por ejemplo, lleva en su programa una renta “mínima” por el hecho de ser ciudadano que te saque de la pobreza. Muy bonito y sonoro, no lo niego, pero no deja de ser un suicidio colectivo. Si todo el mundo tiene una renta mínima para vivir por encima de la pobreza… ¿para qué trabajar? ¿Para qué vamos a estudiar, madrugar, y fichar si ya nos van a dar un salario mínimo que nos permita evitar todo eso? ¿No son conscientes de que ese tipo de acciones son lo que está acabando con este país? Y lo del “fijar un salario máximo” también suena bonito pero supongo que son conscientes de que al día siguiente de fijar esa norma Inditex se marchará de Arteixo a Londres, por poner un ejemplo, seguida de cerca por todas las grandes empresas.

De un señor cuyo ideal es Hugo Chávez y que pone como logotipo su propia cara es difícil esperarse algo diferente, pero de mis conciudadanos sí reconozco que esperaba más.

¿Qué alternativas tenemos entonces? ¿Votar a los de siempre o echarnos al monte con este tipo de pirados? Me resisto a creer que no haya entre la pléyade de grupos que se presentan a las elecciones uno o dos (por poner de derecha e izquierda) que puedan representarnos con mayor “sentidiño”.

Ya sé que soy insistente con el ejemplo, pero no puedo evitarlo. Hitler ganó unas elecciones con un discurso populista y que entraba con facilidad, apelando al corazón y al estómago, encendiendo las pasiones contra “los políticos” y similares… ¿No hemos aprendido nada?

Veremos lo que pasa y si esto es flor de un día o si tenemos espectáculo para rato.

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