viernes, 4 de septiembre de 2015

Crónicas de Lugo

Plano de Lugo de 1864
Si tienes una pasión y encima la puedes convertir en tu profesión o, al menos, en una dedicación es algo maravilloso. A mí me pasó dos veces: una cuando Joaquín García Díez me llamó para contar conmigo en su equipo de trabajo en el Ayuntamiento de Lugo y otra cuando los amigos de Lugo Monumental me eligieron su presidente. La gran ventaja de esto es que el trabajo y el tiempo que pierdes con esos asuntos ni es trabajo ni es tiempo perdido, porque te gusta y lo disfrutas. Con lo del Cronista Oficial debería pasar algo parecido.

Empecemos por el principio: ¿Qué demonios es un “cronista oficial”? Por el nombre nos imaginamos a una especie de monje copista medieval que se sienta a una mesa a escribir en tiempo real la historia de la ciudad. No es el caso. Realmente su función es la de investigar y defender los valores culturales del municipio, lo que incluye la toponimia, literatura, tradiciones, costumbres, propias de Lugo en el caso que nos ocupa. Que después se haga algún artículo sobre actualidad es otro asunto, que concierte más a la prensa que a esta figura.

El cronista se supone que ha de ser totalmente independiente, alejado de cualquier interferencia política porque su objetividad se parece a la que ha de tener un juez o un funcionario (no se rían, que lo digo en serio). También se le supone una preparación y conocimientos sobre temas históricos ya que se le consultará sobre hechos pasados e incluso heráldica o historia de los símbolos locales. Me imagino que tendría mucho trabajo en una ciudad cuya principal fiesta es de recreación histórica.

Es un puesto honorífico, es decir, que no recibe un euro, por lo que imagino que los candidatos escaseará relativamente, si bien creo que hay varios nombres en la ciudad que podrían tener interés en esta función que les reporta relevancia social, que a veces es tan valiosa o más que la económica.

Cuando escuché lo de que se buscaba uno, me vino un nombre a la cabeza de inmediato que, por no meterlo en un lío, no diré. Como se dice que habrá posibilidad de plantear candidaturas se lo pregunté directamente, porque no quiero meter a nadie en un berenjenal sin su consentimiento, y declinó la oferta con la modestia y el estilo que le caracterizan y que precisamente hacen que lo siga considerando un candidato ideal. Es más, espero que se replantee el asunto porque francamente la tarea que ha de abordar el cronista le queda como un guante.

Dice Carlos Portomeñe que es una figura trasnochada. Puede ser, porque hoy en día no se comprende que alguien haga algo sin cobrar, pero tampoco creo que sobre. Un cronista que con objetividad y profesionalidad asesore sobre nuestro pasado no creo que sea nada malo. Es un “historiador de cabecera” con el que podríamos contar todos, y si bien es nombrado por políticos espero que recuerden que ha de ser algo lo más aséptico posible.

¿Qué no me mojo en ningún nombre? Pues no. Porque si les menciono a Xulio Xiz, Paco Rivera, Adolfo de Abel Vilela, o Felipe Arias a lo mejor les parece que me decanto por alguien. Y sería cierto. Eso ya llegará.

2 comentarios:

  1. O Sr. Paco Rivera non é capaz de usar os topónimos oficiais, nin de falar dúas frases seguidas en galego.

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  2. El asunto del cronista vacante es paradigma de lo ocurrido en Lugo en los últimos veinte años. Afecta a la independencia con la que se debería haber tomado nota de los acontecimientos por los que ha pasado la ciudad y sus habitantes. Tenemos veinte años en blanco.

    Supuestamente en el momento que existe mas "información" a la mano de los ciudadanos mas alejados del detalle concreto y fiel de los hechos nos encontramos.
    Algunos dirán que para que necesitamos cronista oficial de lo ocurrido en la ciudad contando con las actas de los juzgados y concursos públicos además de las páginas de sucesos retransmitidos por la Tv nacionales.

    Personalmente tengo la opinión de que el verdadero cronista de la ciudad, durante estos años de silencio representativo, ha sido Miguel Olarte, @olartemiguel, que en sus crónicas en el diario El Progreso ha reflejado, de forma personal e independiente, las luces y las tenebrosas sombras de la ciudad.

    Miguel Olarte ha sido un lujo en estos tiempos de deriva, y la recopilación de sus crónicas y entrevistas permitirían llenar el vacío intencionado de estos veinte años de oprobio.

    Propongo como cronista oficial de la ciudad a Miguel Olarte, periodista.

    P.D. Luis es muy acertada la imagen que has seleccionado para ilustrar tu artículo, el plano de Lugo de 1864 realizado por Coello de Portugal, ingeniero y cartógrafo muy reputado, y que refleja de manera muy fiel la posición del anfiteatro romano de la ciudad enfrente de la iglesia del Carmen. (en el mismo lugar donde hoy se encuentra).

    Sobre este importante edificio romano, tan visible en 1864, se ha polemizado durante los últimos trece años, crónicas y dictámenes varios, para al final ocultar nuestra historia común a favor de los intereses de unos pocos.
    Ese plano de Lugo refleja muy bien lo que persigue la vacante de cronista de la ciudad: que no exista memoria oficial de nuestra historia común que pueda ser puesta sobre la mesa en el futuro.

    Ese plano de Lugo de 1864 sería también hoy borrado por algunos.
    Saludos.

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