jueves, 12 de mayo de 2022

La enésima ocurrencia para la Fábrica de la Luz

Las nuevas turbinas que costaron 700.000 euros y que no valen para nada. Y nos cuestan otros 1.400 euros mensuales por su depósito en una nave de O Corgo... Foto: La Voz de Galicia

La enésima ocurrencia para solucionar el papelón de la Fábrica de la Luz es un centro de “enogastronomía” que, en lugar de estar situado en el lugar natural para ello, que sería el núcleo urbano de la ciudad, se lleva al quinto pino con la esperanza de que para el visitante que caer por allí sea un “atractivo turístico”. Lo de intentar generar electricidad en la Fábrica de la Luz ya si eso, para otro día.

Cuando otros municipios están haciendo sus números para recuperar las viejas generadoras basadas en el agua, un recurso limpio, estable y sostenible, en nuestra ciudad hemos gastado millones y millones de euros en un edificio que está en el mismo estado, o peor, que antes de tamañas inversiones. No sólo vamos dando tumbos buscando una utilidad para el inmueble, sino que por el camino desperdiciamos euros públicos ante la pasiva reacción de la población, algo que me cuesta muchísimo trabajo comprender.

Tenemos almacenadas en O Corgo (se ve que en Lugo no hay almacenes donde meterlas) dos enormes turbinas que nos han costado nada más y nada menos que 700.000 euros y cuya función es, hasta el momento, coger polvo y costarnos otros 1.400 euros al mes en concepto de alquiler del depósito de los mamotretos. De instalarlas para ponernos a generar electricidad, en un momento en que la crisis energética es terrible (y lo que te rondaré, morena) ni hablamos porque la habitual brillantez administrativa de nuestro bienamado Gobierno Local ha logrado perder la concesión de una explotación eléctrica que data del siglo XIX.

La ciudad de Lugo pagará en 2022, aproximadamente, unos 11 millones en luz, una cifra nada desdeñable, que podríamos aliviar si se consiguiera recuperar esa concesión, algo que ignoro si es legalmente posible pero que habría que explorar porque el mejor uso que podría tener la Fábrica de la Luz es, pásmense, fabricar luz. Aunque sólo fuera para sostener el gasto que se nos viene encima con las famosas “caldas”, ese ridículo sucedáneo de aguas termales que consisten en unas bañeras colectivas con agua del grifo que se calentará con una caldera. Ecología de primer nivel, oigan.

Si nos ponemos a sumar los gastos que se han hecho en ese inmueble nos podríamos asustar porque a los 2,4 millones de euros de indemnización que hemos pagado a la empresa INCA por no hacer nada, hay que sumar otras grandes cifras que se gastaron en arreglar el edificio para seguir conteniendo aire, el precio de las turbinas que ahora por lo visto no sirven para nada, y los demás conceptos que vayan ustedes a saber cuánto suman, pero que dudo que bajen en total de los 4 millones de euros.

El Gobierno de Lugo despilfarra como un nuevo rico, pensando en el corto plazo, el titular y la foto, pero sin una planificación a medio y largo plazo que sería lo deseable. La próxima aventura en que nos van a embarcar es ese absurdo centro enogastronómico donde Cristo perdió la sandalia y que se unirá a otro museo que el Estado va a abrir en lo que hasta ahora era el restaurante O Muíño, una instalación muy lógica y aprovechable para los lucenses, que ven que, mientras se destinan ingentes cantidades de dinero a todos estos proyectos de discutible uso, este verano, en el mejor de los casos, tendremos una parodia de playa fluvial que costará otra fortuna.

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