lunes, 20 de agosto de 2012

Educación electrónica

Siempre he pensado que la universidad ha de ser elitista, pero no me refiero a que se reserve a una élite económica sino intelectual. Debería haber un baremo que tuviera en cuenta exclusivamente las notas previas para poder acceder a una titulación. Incluso, si las cosas fueran razonables, no se deberían puntuar igual todas las asignaturas del curriculum del estudiante de turno, ya que si vas a hacer Ciencias de Mar tiene una importancia relativa que aprobaras raspadita Historia del Arte. Debería exigirse el aprobado en las asignaturas que no tienen relación con tus estudios (aprobar es lo mínimo) y puntuarse más, para el acceso, las materias que se pueden vincular a tus estudios futuros.

La Universidad tendría entonces que restringir las plazas. No tiene mucho sentido sacar 2.000 licenciados en una profesión que necesita 100, por ejemplo. Ahí es donde entraría la función reguladora del Estado de decidir, con un procedimiento que podría incluir a los profesionales en activo (sin darles el monopolio de la decisión, que a ver si van a cerrar el grifo para evitarse una futura competencia) o incluso algún tipo de consejo general de universidades, eso se podría estudiar.

Una vez aceptado un alumno en una Facultad por sus notas e intereses personales, se debería proceder a evaluar sus recursos económicos. Si la persona no tiene “posibles”, se entraría a darles facilidades en forma de reducciones de precios universitarios, concesión de plazas en colegios mayores públicos, y concesión de becas. Esto hay que hacerlo con cuidado, porque cuando yo estaba en Santiago estudiando tenía compañeros que recibían plazas gratuitas en los colegios mayores públicos y luego iban por ahí en un Golf (el coche de los pijos de la época, y les hablo de cuando los estudiantes íbamos en bus o el coche de San Fernando).

Cuando estás estudiando lees más fotocopias que otra cosa. No es que se pirateasen libros de texto, que también, es que los propios profesores te daban material en fotocopias como para parar un tren. Artículos, capítulos de libros, prácticas...

Una vez terminé la carrera juré no volver a leer nada en fotocopias, y entonces me metí a opositar, así que si no quieres caldo, dos tazas. Cuando aprobé la oposición creí que podría cumplir mi antigua promesa y se me ocurrió la idea de matricularme en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la UNED. Más de lo mismo pero más lioso.

Teóricamente, esta institución debería ser una fórmula para facilitar el acceso a estudios universitarios a personas que no disponen de tiempo para acudir a la formación reglada tradicional o que no tienen una Facultad en su ciudad. Sin embargo, hay cosas que te ponen trabas a la hora de sacar un título en la UNED. La mayor de todas es el coste, lo que empeorará con la subida de tasas universitarias.

Pero lo más complicado de la UNED es el acceso al material de estudio. Tienen montado un negocio redondo en que los que cubren la demanda son los que la crean. La UNED tiene su propia editorial, con unos precios que le ronca los motores, y cada año o cada dos cambian todos los libros (no sea que aproveches el del año anterior o lo compres a alguien que aprobase la asignatura). De esa forma, y al no haber clases en el sentido tradicional y apuntes de la asignatura, te clavan una fortuna año tras año en libros que ellos mismos escriben, maquetan e imprimen.

Como negocio no lo discuto, es un chollo para ellos, pero ¿es lógico que funcione así una Universidad que se dice que quiere dar facilidades? Hoy día, ya que el ordenador es una herramienta absolutamente necesaria en la UNED, ¿tan complicado sería poner en PDF los temarios de cada asignatura?. No me vengan con los costes porque un archivo informático no tiene costes. Otra cosa es su redacción, pero creo que no pasa nada si al profesorado de toda España se le incluye entre sus obligaciones la de redactar los textos, cosa que por otra parte ya hacen pero cobrándolos a mayores.

Quien dice esto para la UNED lo dice para el resto de las instituciones educativas. ¿Por qué el Ministerio de Educación no cuelga en una página web los textos oficiales de las asignaturas regladas de todo el sistema educativo? Vale, haces la pascua a librerías y editoriales, eso no se lo voy a negar, pero ellas mismas pusieron el árbol y la cuerda para ahorcarse el día que, para intentar ahorrar costes de imprenta, se les ocurrió meterse a sacar ebooks, que ya hemos comentado aquí alguna vez que en mi opinión serán el principio del fin de la industria literaria como la conocemos.

El Estado debe proteger al sector de las editoriales, pero más aún a las miles de familias de este país que verían un alivio considerable en sus cuentas si pudieran comprar un ebook (que cuesta 100 euros si te vas a uno bueno) y a partir de ese momento no tuvieran costes de material didáctico (libros, “fichas”, y ese tipo de materiales). 100 euros para toda la vida escolar es un chollo.

Yo les hablaba de la UNED porque es lo que me toca, pero francamente, el modelo es perfectamente exportable a muchísimas más cosas. Sólo es cuestión de ponerse a ello.

Y luego ser elitista, pero con las notas, no con los recursos económicos de cada uno.

viernes, 17 de agosto de 2012

Conciertos a escondidas

Yo no sé si es ironía o si realmente nos toman el pelo. Nuestros queridos amigos (esto es irónico) de la Diputación provincial de Lugo han tenido una idea maravillosa (esto no es irónico, que hay que aclararlo todo): hacer conciertos al aire libre los viernes de los meses de julio y agosto para solaz de propios y extraños. El lugar elegido para los conciertos es el jardín del Museo Provincial. El espectáculo se llama "conciertos florales"
Cuando uno tiene invitados en casa, por muy descuidado que sea siempre intenta pasar una escoba, recoger la ropa que tiene acumulada en el perchero de la entrada o sacar los periódicos viejos que apila en la mesa pequeña de la tele. Ese tipo de cosas. No se trata de disimular sino de dar una cara un poco decente.
Lo de "conciertos florales" tiene su guasa visto lo visto
Los del Bloque no están de acuerdo. Supongo que porque van con un rollito hippie que mola y remola pero que francamente, no me parece excesivamente presentable para un tema cultural. Para empezar, el recinto parece el escenario de una película de Tim Burton (tipo “Pesadilla antes de Navidad” o “Sleepy Hollow”). Tiene guasa que les llamen “ conciertos florales” y sólo se vean tres o cuatro rosales medio caídos y unos parterres que parecen un anuncio de herbicida.
Por lo demás, como imagino que hay otras actividades (eso espero), dejan todo tirado y se ven sacos de arena, tableros por el medio, restos de todo tipo... A todo esto se unen ciertas actividades que uno no sabe si son expresiones artísticas o actos vandálicos.
Sean sinceros, ¿de veras distinguen si esto es arte o vandalismo?
Ya sé que estoy pesadito con el tema del viaje de Italia, pero es que hay tanto que aprender... En Florencia había conciertos al aire libre de una banda de música, pero en lugar de esconderlos en un sitio en un estado más que discutible los hacían a los pies de uno de sus edificios más emblemáticos, el Palazzo Vecchio, en una de las principales plazas de la ciudad. Lo mismo en el Campo de Marte de París (al lado de la Torre Eiffel). Se te cae la baba cuando ves esas cosas.
En Lugo tenemos la manía de imitar a destinos turísticos que reciben visitantes por miles al día. En lo que es promoción me parece bien (eso no se imita), pero nada más. No puedes pretender que en Lugo haya tantos visitantes como para que encuentren los jardines del museo dando un paseo por la ciudad y se fijen en el cartel. Eso está muy bien en París o en Venecia, donde en cada calle hay una media de cinco mil turistas por metro cúbico, pero aquí todavía tenemos que hacer las cosas en los sitios más céntricos y vistosos. Ya llegará, con suerte, el día en que podamos “esconder” las cosas para que las encuentren unos pocos elegidos.
Que conste que el sitio elegido me parece muy bonito (cuando lo limpien y lo arreglen un poco) y que se presta para la actividad, pero creo que es pronto para creernos un destino turístico consolidado. Eso también vale para los lucenses, que no sé si se habrán enterado del tema de los conciertos pero que probablemente los verían con más facilidad en la plaza de España, que es donde se deberían hacer estas cosas.
Eso sí, me gustaría ver qué tipo de conciertos son porque no aclaran ni jota. No se sabe si es de coros y danzas, cuarteto de cuerda o si viene la Orquesta Filarmónica Real (en inglés la Royal Philharmonic Orchestra ). Bueno, turismo de aventura.

jueves, 16 de agosto de 2012

Las bicicletas no sólo son para el verano

Alaska con su bola de cristal
Hay gente que sabe ver el futuro y otros que no. No hablo de videntes, astrólogos ni pitonisos, principalmente porque no creo absolutamente en ninguna de esas cosas. Dudo mucho que estrellas muertas hace miles o millones de años en que imaginamos figuritas de animales, líneas arbitrarias en la mano, cartas con dibujos estrafalarios, esferas semitransparentes u otros artilugios al uso reflejen un destino que no está escrito ni mucho menos. La única bola de cristal en la que he tenido fe alguna vez era la de Alaska (los menores de 30 no sabrán de qué les hablo, imagino).
Pero eso no impide que haya quien vea indicios de lo que viene y se adelante. El caso más famoso creo que es el de Julio Verne, que se adelantó a su tiempo prediciendo la aparición de los viajes espaciales, los submarinos de gran recorrido y muchas otras cosas que no existían en su época pero que se podían imaginar con cierta facilidad si estabas un poco al día de las novedades que iban saliendo. H.G. Wells, escritor mucho menos popular que Verne, tampoco se quedó atrás con sus acertadas predicciones.
En una escala más modesta vemos que hay gestores públicos (vamos a llamarlos así porque “políticos” hoy parece un insulto) que saben prever lo que es el futuro más inmediato con la simple técnica de viajar por el mundo y llevarse una libretita donde apuntar buenas ideas. En Lugo tuvimos uno de estos, y luego llegó Orozco.
Joaquín García Díez, de quien he hablado aquí en más de una ocasión, supo ver que el mundo va hacia la bicicleta. Y no me vengan con que “es que el tiempo en Lugo es muy malo” porque ese era el argumento que usaban los más tontos contra la instalación de terrazas en los locales de hostelería y ya ven el éxito que tienen ahora que nos hemos dado cuenta de que con un abrigo y una cubierta se puede estar en el exterior en invierno tomando algo calentito.
Joaquín, hombre viajado, supo ver en países nórdicos (que nos pueden enseñar lo que es el frío de verdad) que el futuro de los desplazamientos urbanos es la bicicleta. Se puso manos a la obra y creó un circuito pionero en la ciudad que, si recuerdan ustedes, hacía un recorrido que atravesaba Ramón Ferreiro, los Tilos (Rodríguez Mourelo para los nominalistas oficiales), me parece recordar que bajaba por Armando Durán, y enlazaba con la Ronda de Fingoy hasta la avenida de Madrid, donde se reiniciaba.
Llegó Orozco y con su obsesión por hacer olvidar a quien pudiera al popular exalcalde borró en cuanto pudo las huellas de aquel carril permitiendo aparcar a los coches encima primero y asfaltando definitivamente después. Hoy sólo queda el tramo de Ronda de Fingoy porque cantaba mucho levantar la acera sólo para eso.
Aparcamiento de bicis en Florencia
Este verano tuve la suerte de poder ir a Italia. En Florencia, por ejemplo, no había más que bicicletas por todas partes. La enorme zona centro peatonal era un hervidero de peatones y ciclistas que, con toda naturalidad, compartían espacio sin ningún problema. Cientos, sino miles, de plazas para aparcar las bicis se encuentran en casi todas las calles, con lo que es una forma sencilla, barata, ecológica y hasta sana de moverse por la ciudad.
También lo pude ver en Austria o Inglaterra, países con un clima bastante peor que el nuestro, donde en pleno invierno la gente pedalea con toda normalidad. Supongo que parten de la base de que si puedes andar por la calle a pie también puedes ir en bici por malo que sea el día.
Lugo tuvo un carril bici que fue destruido. Después tuvo un servicio de préstamo de bicicletas que dejó de funcionar porque era un desastre, como ya hemos hablado aquí en alguna ocasión. En el 2007 se aprobó uno de esos planes-propaganda (la agenda 21) en que se proponía como objetivo un servicio de préstamo de bicis y un carril bici... Vamos, que el tiempo ha dado la razón a Joaquín y a quienes hemos defendido (convencidos por él) de que dos ruedas son mejores que cuatro.
La bici de cartón, que soporta hasta 140 kg y resiste al agua
En Israel han inventado unas bicis de cartón que cuestan 8,00 € para su fabricación y que encima se pueden hacer con cartón reciclado. Aunque las vendan en 20, o 30,00 € es una posibilidad a tomar muy en serio.
Eso sí, espero que a Rajoy no le de por obligar a usar casco en ciudad, tal y como por lo visto están estudiando, porque eso perjudicaría un uso racional y tranquilo (para aquellos que no andan por la acera o por zonas peatonales como si fuera la Vuelta Ciclista a España) de la bicicleta como medio de transporte urbano. Si quieren que obliguen en grandes avenidas o donde se puede circular a cierta velocidad, pero que no nos mareen demasiado en otros sitios.

martes, 14 de agosto de 2012

Toldos, paraguas y colores

Ya sé que soy insistente con algunos temas, pero es que me cuesta muchísimo trabajo aceptar la dictadura de la estupidez sin pelear contra ella cada vez que tengo un argumento nuevo. Si ya están ustedes hartos de leer sobre las normas del PEPRI y el URBAN sobre estética en la zona vieja, les recomiendo que hoy lean otra cosa porque voy a hablar de eso.
Verán, nuestros paletísimos gobernantes están aplicando su rodillo legal, que se denomina “normas urbanísticas” para uniformar la ciudad de Lugo y poner todo como a ellos les gusta. Entre las cosas más llamativas está que todos los toldos y paraguas de la ciudad (sin excepción) serán del mismo color. Todos. También llama poderosamente la atención que en un casco histórico se prohíban las puertas de madera, y tengas que pintarlas del mismo color que las ventanas del edificio, que en Lugo habitualmente son blancas, con lo que imagínense el panorama. Esto va a parecer un cementerio con tanta lápida blanca.
El problema de raíz es que se pretende vestir a una novia fea con un traje de diseño, a ver si así parece menos fea. No, no estoy diciendo que Lugo sea feo, no se me revolucionen. Lo que digo es que esta ciudad tiene problemas estéticos muchísimo más graves que el color de los toldos, como por ejemplo el cableado de las fachadas (competencia municipal, que también viene en algún artículo del PEPRI y que ellos curiosamente olvidan de aplicar cuando no les conviene), las espantosas plazas que nuestros próceres nos están colocando (ejemplos claros son San Marcos y O Cantiño), o los edificios que desafían la estética de la ciudad y que recientemente han recibido, contra toda lógica, licencia municipal.
Lugo no es Venecia, hay que asumirlo. En nuestra defensa diré que ningún sitio del mundo que yo conozca es como Venecia. Es una ciudad con un encanto especial, y tan diferente del resto del planeta que no hay nada que resista la comparación. Pues ni siquiera en Venecia son tan nazis con el tema de los colores y la libertad de cada uno para poner terrazas diferentes y bonitas como aquí. Allí ves un toldo rojo junto a uno verde, azul o blanco y no pasa nada. Las terrazas son cada una de su padre, como debe de ser, y la imagen global es la de una estética impecable.
Pero fíjense si además el Ayuntamiento se contradice a sí mismo que cuando tiene que aplicar las normas en “sus” instalaciones mete la pata. Ya no voy a hablar de los edificios municipales, que ninguno cumple el PEPRI, sino de algo más reciente. Acaban de abrir la cafetería del Parque de Rosalía de Castro que se ha construido al amparo de las nuevas normas municipales, hecha con dinero público y en una zona declarada bien de interés cultural. Además, llevan varios años dando la lata con que el Parque es un bien de la ciudad de primer orden y con el presunto plan director del parque que todos pensábamos que existía y que por lo visto no hay.
Pues bien, en el parque han puesto una terraza con paraguas azules, nada que ver con el soso beige obligatorio en el centro, y sillas de metal de toda la vida. Eso nos deja dos explicaciones: o el parque no es tan digno como el Alcalde afirmaba, o como la cafetería es concesión del Ayuntamiento ahí no se aplican las mismas normas que al resto de los mortales.
Paradójico o simplemente una tomadura de pelo, juzguen ustedes mismos.

lunes, 13 de agosto de 2012

Sindicato de ladrones

No es broma, hay una campaña en Internet para boicotear a Mercadona hasta que retire la denuncia contra el Sindicato Andaluz de Trabajadores, esos simpáticos sindicalistas que robaron varios carros llenos hasta arriba. Hasta ahora cuando hablábamos de sindicatos de ladrones era una metáfora. Ya no.
Siguiendo el método socrático, me gustaría hacer al señor ese de las barbas que cobra una fortuna como Diputado (de la que, que sepamos, no suelta un duro para “los pobres” a los que dice apoyar) una serie de preguntas. Entre ellas estarían las siguientes:
  • Si Mercadona no puede denunciar el robo en sus establecimientos ¿qué debería hacer? ¿abrir sus puertas y, previa presentación de la declaración de la renta, permitir a todo el mundo asaltar sus estanterías? Y cuando quiebre la empresa, ¿qué pasará con los trabajadores de Mercadona?
  • Aplicando su principio básico, si un pobre se queda sin folios, ¿puede asaltar la sede de su sindicato para coger los paquetes que le de la gana? Si se diera el caso ¿presentarían denuncia?
  • Si contesta que sí a lo de los folios (que son baratos) ¿qué pasa si necesita un ordenador? ¿o un coche? ¿o un despacho donde montar una actividad para salir de pobre? ¿Podría “okupar” los medios del sindicato, o la casa del señor de las barbas que sale en la tele con el puño en alto y el bolsillo repleto?
  • Todo esto, ¿es extensivo a Izquierda Unida, el partido por el que el señor de las barbas es Diputado?
Estamos en un momento harto complicado. Hay que recordar a la población que situaciones como éstas fueron las que aprovecharon ciertos personajes del pasado para encumbrarse en el poder con discursos facilones y populistas: Hitler y Mussolini son los ejemplos más claros de fascistas que ganaron en las urnas apoyados por un pueblo embobado por sus discursos “antisistema” que lo único que hicieron fue que su “sistema” devorase a la ciudadanía y los arrastrase a los peores años de la historia.
Es inconcebible que nos venga este tío a dar ejemplo asaltando supermercados, seguido por una corte de inconscientes cuyo principio básico es “si tú tienes y yo no me tienes que dar de lo tuyo”. Pues mire, depende de cómo se haya ganado lo suyo porque si ha sido con esfuerzo e inteligencia bien merecido lo tiene y ya bastante hace con dar la mitad todos los meses en forma de impuestos.
Lo que más me indigna es que encima estos tipos pretenden quedar como los salvapatrias que apoyan al pobre pueblo oprimido. ¿Qué proponen entonces? ¿El fin de la propiedad privada? ¿La estatalización de todo? Con lo bien que funcionó eso allí donde se aplicó... Rusia, Cuba, China... son grandes ejemplos de un sistema que se diferencia en el absolutismo medieval en que los jefes no se dicen nombrados por Dios, sino por el Partido, que más temible porque sus sacerdotes llevan pistolas.
Antes de apoyar un discurso simplista piensen bien en las consecuencias de lo que apoyan. Y si no pregunten a un alemán o a un italiano qué tal les fue haciendo lo contrario.

viernes, 10 de agosto de 2012

674 razones para pagar

Ayer por la mañana me encontré con un amigo por la calle y nos paramos en plan “ ¿qué tal las vacaciones?” “¿tu empresa sigue abierta?” “¿cuánto te queda de paro?” y esas cosas que nos decimos unos a otros estos días. De repente, nos quedamos los dos callados y ojipláticos al ver que un coche que se paraba a nuestro lado lo hacía en doble fila... justo ante un hueco enorme en que podía aparcar cómodamente.
Lugar de los hechos: ronda de la Muralla, a 50 metros de la Xunta. Hora: aproximadamente las 11 de la mañana. Consecuencias: un pequeño atasco porque alguien decidió que los 10 segundos que le llevaría meter el coche en el hueco eran más importantes que los minutos que le robó a todas las personas que tuvieron que sufrir el atasco provocado.
La primera norma de tráfico que deberían enseñar en las autoescuelas es “hagas lo que hagas no estorbes la circulación”. Es algo tan básico que yo creo que lo pasan por alto, pero si tenemos en cuenta que nos explican que hay que poner gasolina al coche para que ande, no sé si es lógico que se salten este punto.
Hay cosas más graves que el ejemplo que les acabo de poner, por supuesto. Ayer por la tarde (no es un recurso literario, ambas cosas son verídicas) a mi hermana se le ocurrió parar porque el semáforo se había puesto naranja (ya ven, locuras que tiene uno en verano, en lugar de acelerar como hace todo el mundo) y al que venía detrás no le pareció buena idea, así que intentó animarla a cruzar chocando con ella. El golpe fue tan violento (para ser en ciudad) que incluso la radio se le salió de su sitio. Cuando mi hermana se bajó a señalizar con un triángulo y con los papeles, la conductora del otro coche, sin inmutarse, arrancó y se largó de allí. Civismo en estado puro... perdón, quería decir cinismo.
La falta de civismo es un problema cada vez más llamativo. No sé si es porque estamos todos tensos como la cuerda de un violín o que realmente las cosas van a peor, pero francamente, a mi me da que cada vez nos importa menos lo que nuestros actos supongan para el resto de la humanidad.
¿Cómo se soluciona esto? Según el Ayuntamiento de Lugo imponiendo más sanciones, más altas y por más conceptos. Acaban de redactar un nuevo reglamento de tráfico en que los conceptos por los que nos podrán sancionar pasan de 130 a 674. Habrá 674 razones por las que nos puedan multar. Ahí es nada. Por si eso fuera poco las multas pasarán en muchos casos de los 80 euros a los 200.
Estoy parcialmente de acuerdo con la modificación. Me parece positivo que se aumenten las sanciones en ciertos casos, como aquellos que impidan la circulación fluida del tráfico. “Es sólo un momento” es una excusa de mal pagador que si llevamos todos a cabo se convierte en miles de “momentos” que acaban con la paciencia y el tiempo de cualquiera. Yo no soy quien para juzgar la prisa que pueda llevar otra persona, y por lo tanto nadie puede juzgar la que puedo tener yo. Así que lo mejor es dejar vía libre y cada uno que haga lo que tenga que hacer.
Pero eso es una cosa y otra es que se note tan a las claras que la idea es compensar la caída de ingresos de temas inmobiliarios con sanciones. ¿No les parece llamativo que en 2011 se presupuestaran 865.000 euros de ingresos por este tipo de multas y se reconocieran 1.847.316.93 euros? ¿Y no llama también la atención que este año se haya previsto recaudar 1.4 millones de euros? Debe de ser el único capítulo de ingresos que crece a ese ritmo, y a golpe de multa.
Está claro que si no hay infracciones no hay multas, con lo que en el fondo de la cuestión está que en teoría está en nuestra mano que no nos sancionen... pero con 674 conceptos sancionables, ¿creen ustedes que van a poder librar fácilmente del típico agente malhumorado? “ El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”, dice el refrán, así que imagínense a dónde nos puede llevar una mala.

jueves, 9 de agosto de 2012

Todo lo bueno se acaba

Todo lo bueno se acaba, incluyendo las vacaciones. Nos podemos consolar pensando en que lo malo también tiene un fin... o eso queremos creer. Como estoy recién aterrizado hoy va a ser una cosa de resumen, en plan filosófico. Mañana ya nos meteremos a comentar noticias si les parece bien.

Antes de nada quiero agradecer los correos que me preguntaban por qué había dejado de escribir. Siguiendo los consejos que publicita año tras año la policía nacional me abstuve de anunciar que me marchaba de vacaciones, no vaya a ser que entre los fieles lectores del blog haya algún revientapisos (todo puede ser, que ya uno va viendo cosas de lo más extrañas), pero ha sido bonito recibir correos que echaban de menos estas líneas. La verdad, anima mucho, así que gracias.

Sobre las vacaciones, les diré que siempre nos cuentan que viajar es bueno porque se aprende de culturas ajenas. Hoy día esto es una verdad a medias, y lo máximo que puedes ver es que los italianos van mucho en bici por zonas peatonales, lo cual envidio profundamente, o cosas de ese estilo, de detalle, pero al final todo el mundo (considerando Europa como el mundo) vive más o menos igual, con pequeños matices. Es lo que tiene la globalización, que hace que cuando llegas a casa veas en el súper de la esquina el recuerdo con el que cargaste 2500 kilómetros, y encima más barato. Pero es lo que hay. Nuestra gran barrera es ver si la Cocacola sabe igual en Moscú o en Tenerife que en Lugo.

Sí se aprecian cambios. Escuchas conversaciones, ves cosas... te das cuenta de que la gente ya no está tanto a pasarlo bien en las vacaciones como a que lo parezca. Pueden estar aburridos o algo peor, pero en las abundantes fotos no se puede notar, todas tienen que ser un anuncio de pasta de dientes frente a los principales monumentos del lugar. Y se lo dice un auténtico fanático de las fotos, que a veces me pregunto si no tengo antepasados orientales, pero no me refiero a la abundancia, sino a la pose, a esa costumbre que tenemos de que todo tiene que ser ideal.

Las vacaciones tienen que ser ideales igual que las vidas que queremos llevar. Todo ha de ser perfecto, redondo, limpio y estético. Cualquier error, desgracia o suciedad hay que esconderlo a toda costa porque queda feo. Los pisos, los coches, los móviles... no se compran tanto por su utilidad como por su apariencia. Da igual que no sepamos usarlos o que aprovechemos una fracción de su capacidad: un Ferrari es un Ferrari aunque sea para ir a hacer la compra al Carrefour.

Ya les dije que empezaba en plan filosófico. Creo sinceramente que el mayor mal de nuestra sociedad es precisamente ese: la obsesión con la perfección. El problema no es aspirar a que las cosas sean mejores o vayan bien, sino la falta de costumbre que tenemos a que no sea así. Eso acaba con trabajos, empresas, matrimonios y familias enteras, que se van al garete porque no estamos educados para asumir que hay tiempos buenos y tiempos malos.

La conciencia de que hay rachas peores que otras es básica, porque precisamente saber que es sólo una situación temporal es lo que ayuda a superar el mal momento. Pasa con la maldita crisis, y con todo lo demás.

No les voy a decir que la vida sea un camino de amarguras, pero desde luego tampoco es la película de final feliz que nos pretenden vender día sí día también. Así que sólo me voy a permitir darles una idea: si tienen la gran suerte de poder disfrutar vacaciones voluntarias (las del INEM no cuentan), si incluso han podido ir algún sitio bonito o tranquilo de viaje... no le den más vueltas. Disfrútenlo y no se preocupen de rellenar cada hora del día con algo “guay”, simplemente aprovechen el tiempo, y por aprovechar me refiero tanto a dar un simple paseo como a sentarse en silencio a ver algo bonito, que puede ser desde un palacio del siglo XVIII a una sencilla puesta de sol. No se compliquen la vida, que bastante retorcida es ya.