viernes, 29 de junio de 2012

IBI sagrado

IBI Cuando uno plantea un debate de nivel, como el que se ha abierto con el tema de si la Iglesia Católica ha de pagar IBI o no por sus bienes terrenales (los espirituales, si Merkel lo permite, seguirán exentos) ha de tener mucho cuidado. Verán, el problema del Impuesto de Bienes Inmuebles es que, permítanme la burda expresión, es el coño de la Bernarda, donde todo el mundo quiere meter mano esperando un milagro, económico en este caso. Unos tirando para arriba y subiéndolo para cuadrar las cuentas municipales, que se han ido al cuerno con la parálisis de la construcción (de donde sacaban el grueso de sus ingresos) y otros intentando bajarlo.

La prensa de hoy habla de que el Ayuntamiento de Lugo no le cobra al obispado el IBI del aparcamiento subterráneo del Seminario, lo que ya me parece de chiste. Están exentos los lugares de culto y las residencias de sacerdotes, obispados y esas cosas, pero no creo que ninguna norma avale que un negocio esté exento de IBI.

La exención de impuestos es una cosa muy seria por dos motivos, el primero es el económico, y el segundo el comparativo. Para que alguien deje de pagar un impuesto, el que sea, el razonamiento tiene que estar muy bien atado, porque si no se produce un agravio comparativo con los demás ciudadanos que, como es lógico, pagamos nuestras cuotas de participación económica en la sociedad organizada que tenemos.

Pero ya saben que esto es España, no un país serio. Aquí la cuestión ya no es un debate sosegado sobre el tema, o sobre por qué los españoles, dependiendo de la casta a la que pertenezcan o de dónde residan geográficamente, pagan unos u otros impuestos, lo que parece de chiste. Saben ustedes que, por ejemplo, Castilla y León no tiene impuesto de sucesiones pero Galicia sí, con lo que aquí sale mucho más caro morirse que en nuestra autonomía vecina. Y ya no entremos a los territorios “aforados”, que vienen a ser un “yo hago lo que me da la gana con los impuestos así que si no te gusta, ajo y agua”, pero en fino. Como iba diciendo, el debate aquí no es ese, sino “a ver, ¿quién me cae mal?, pues a la yugular”.

El PSOE ha abierto la caja de los truenos con el tema del IBI de la Iglesia Católica, a la que dicen no querer atacar, con el válido argumento de que aquí ha de pagar, literalmente, hasta María Santísima. Me parece un razonamiento muy adecuado… siempre que se aplique universalmente. ¿Saben ustedes quienes están exentos del pago del IBI además de la Iglesia Católica?

  • todas las demás confesiones (mezquitas, sinagogas…);
  • cualquier local adscrito a una sociedad o fundación sin ánimo de lucro (lo que puede incluir desde sindicatos a asociaciones, ONGs, partidos políticos, asociaciones de vecinos…);
  • los de la administración que tengan como fin educación (cualquier tipo de educación), seguridad o penitenciaría (cuarteles, colegios, bibliotecas, cárceles…);
  • bienes comunales y mancomunados (el típico monte mancomunado gallego, por ejemplo);
  • las representaciones de embajadas y consulados extranjeros;
  • la Cruz Roja;
  • líneas de ferrocarril y edificios para su explotación;
  • el Comité olímpico y federaciones deportivas,
  • todos los que sean Patrimonio Histórico del Estado.

SGAE Llama la atención que los defensores del pago del IBI por la Iglesia tengan esa preocupación porque, por ejemplo, Cáritas abone el impuesto mientras guardan silencio ante la exención a otras asociaciones “amigas”, como la SGAE (que tiene un precioso palacete como sede). Los sindicatos, por poner otro ejemplo, han salido corriendo a decir, con la fina ironía y el respeto que les caracteriza, que pagan “religiosamente” el IBI de sus locales “en propiedad”. Esto último es el matiz. Resulta que seguramente ustedes ya saben que los sindicatos mayoritariamente se alojan en edificios propiedad del Estado, por lo que no pagan un euro al Ayuntamiento de turno. Si aquí nos conocemos ya de viejo.

Es decir, que el IBI es como los hoteles, el que paga el precio completo es que es bobo o lo parece. Hay dos cajones de sastre, el de las asociaciones y fundaciones y el del mecenazgo, que abren la puerta a que cualquier local con un gestor un poco espabilado al frente no pague IBI.

Entonces la pregunta es, ¿a qué viene ese rollo de atacar a la Iglesia en concreto? No me entiendan mal, estoy de acuerdo con que la Iglesia pague el IBI porque de las obligaciones fiscales no debe librarse nadie, pero me preocupa esa parcialidad en el debate. O lo centramos en ver por qué la Federación Española de Petanca tampoco paga, o mejor dejamos el tema hasta días de más calma. Seguramente para muchos la Petanca sea más digna de respeto que la Iglesia, lo cual es un debate que está abierto a opiniones, pero desde luego no se sostiene una iniciativa que, además de parcial, no ataca el problema de raíz, que es la injusta y desigual vara de medir que hay con Tirios y Troyanos cuando interesa a unos u otros tirarse los trastos a la cabeza.

jueves, 28 de junio de 2012

Lugo, Lugo y más Lugo

Lugo Quienes me conocen saben que soy un acérrimo localista. No en el sentido de defender que mi minúsculo terruño es mejor que el resto, con esa actitud excluyente que los nacionalistas suelen tener, sino como preocupado por el día a día de mi ciudad como espacio en el que paso la mayor parte de mi vida. Para mi es mucho más importante lo que pasa en la ciudad de las murallas que lo que ocurre fuera, por lo que la política autonómica, nacional o internacional me interesa, mayoritariamente, en lo que afecta a Lugo y los lucenses (con excepciones, claro, hay temas de interés generales). Eso explica el nombre de este blog, Historias desde Lugo, porque mi referencia siempre es Lugo.

Ese interés por todo lo que a nuestra ciudad se refiere me lleva a darle vueltas siempre a ciertos temas que en Lugo son auténticos quistes de perdición por la falta de imaginación, que no de presupuesto. Es curioso que se tire semejante cantidad de dinero en campañas y páginas web de dudosa efectividad mientras ideas sencillas, con un coste razonablemente pequeño, podrían dar un impulso al turismo mucho más grande que las tontadas que normalmente tenemos que pagar con nuestros impuestos.

avion Les voy a poner unos cuantos ejemplos. La mayor campaña en favor del turismo de Lugo se hizo cuando en 1995 el Rey nombró a la Infanta Elena Duquesa de Lugo. El recién entrado alcalde, Joaquín García Díez, aprovechó el tirón y se tiró a la calle con diapositivas de la Muralla (de aquella no había powerpoint o estaba en sus inicios) para darla a conocer por el mundo y lograr así la distinción de Patrimonio de la Humanidad para nuestro viejo anillo de piedra. También llevaron a cabo iniciativas turísticas relevantes como poner guías turísticas, hacer un precioso mapa de la ciudad obra del dibujante Chencho Pardo, o pedir a alguna compañía aérea que llamase Lugo a un avión. Parecen cosas pequeñas, pero tenían dos virtudes: la primera ser efectivas, y la segunda ser proporcionales en cuanto a su coste.

Evidentemente no estoy hablando de que Lugo haga pivotar sus campañas turísticas en hacer unos mapas o poner su nombre a un avión únicamente, pero la cuestión es que desde que entró Orozco en el Ayuntamiento nos gastamos muchísimo dinero en hacer “planes de excelencia turística” que acumulan polvo en un cajón y que sólo dicen obviedades (como que Lugo está en el noroeste peninsular, noticia que nos ha dejado a todos pasmados) y llegan a lugares comunes, y dejamos de lado las pequeñas medidas que tienen gran efectividad. Matamos moscas a cañonazos y encima se nos escapan muchas.

CD Lugo Falta imaginación. Por ejemplo, ahora que el Lugo sube a segunda división, y ahí la gente es seria metiendo dinero en ir a ver a su equipo, nos abre un mercado potencial de visitantes a nuestra ciudad que se agradecerían mucho. La propuesta sería simple: estudiar con qué antelación (yo creo que la semana anterior sería suficiente) se podrían hacer campañas en esas ciudades para que vengan a pasar el fin de semana a Lugo cuando juguemos en nuestra casa contra su equipo, dándoles información útil del estilo de “cómo llegar”, “dónde alojarse” y esas cosas. Incluso con publicidad de hoteles y restaurantes los impresos les garantizo que saldrían gratis.

No hace falta inventar nada, está todo hecho. Sólo hay que tener ganas de hacerlo. Aquí el problema es que nuestros queridos concejales gobernantes no piensan en el turista, sino en el voto, y por eso tenemos unas miras tan cortas para traer producto importado. Es más rentable la chocolatada, que mete más papeletas en la urna. Y lo triste es que les funciona.

miércoles, 27 de junio de 2012

Bendita amnesia… a ratos

Lo mejor y lo peor que tiene nuestra España es su falta absoluta de memoria, o al menos sus ataques de memoria selectiva. Por ejemplo, este fin de semana en Lugo creo que sólo escuché hablar de la prima de riesgo una vez, y para cagarse en ella en una canción en plan chirigota. La celebración del Arde Lucus, los triunfos de la Selección Española, Fernando Alonso, Nadal y, sobre todo, el C.D. Lugo hicieron que nuestra ciudad fuera de fiesta en fiesta como hacía muchísimo que no recordaba, creo que desde que empezó todo el rollo de la crisis en el 2008. Fíjense cómo pasa el tiempo, llevamos 4 años de crisis y parece que sean 20 o 1, dependiendo del día que nos levantemos.

forges_gol Pero esa especie de amnesia colectiva a veces viene muy bien. Evidentemente no es buena para evitar en el futuro los graves errores del pasado, empezando por hipotecar nuestra economía hasta límites insospechados duplicando la deuda pública y esas cosas. Pero a veces hay que dejar descansar la cabeza, y si les soy sincero a mi personalmente me vino muy bien estar 72 horas sin acordarme de la Merkel, Zapatero, Rajoy, la prima de riesgo, los mercados, los bancos, Grecia, Portugal, la zona euro y la madre que los parió a todos.

Nuestros problemas son graves, pero creo que estamos cayendo en una espiral obsesiva. Vale, hay que ser conscientes, pero tampoco creo que sea bueno abrir los telediarios todos los días dando bombo a las cosas más negativas, porque francamente, así a ver quién se atreve a meter un duro en nada. “¡Con la que está cayendo!” es el mantra colectivo que sustituye a “buenos días” o “¿cómo te va?”. Esa frasecita hace que nadie gaste lo que tiene con lo que se paralizan aún más las cosas, por si ya fuera poco lo que teníamos.

Lugo este fin de semana fue un ejemplo de despreocupación relativa, y aunque obviamente se notó que hubo mucha menos gente y que la que había gastaba muchísimo menos que en otras ediciones, tal vez el camino sea ese: la moderación sin renunciar a la diversión.

amnesia Evidentemente hay cosas que no volverán, y que no deberán volver jamás. Bueno, ahí me he pasado, fijo que en un futuro la sociedad se olvidará de lo ocurrido, como olvidamos la crisis del 29 u otros problemas cíclicos, y caeremos en los mismos errores una y otra vez, pero imagino que no lo veremos muchos de nosotros. Una sociedad no se puede basar en la apariencia, el boato y la presunción. No es posible que se pida un crédito para ir de vacaciones sin haber terminado de pagar las del año anterior. No es lógico meterse a pagar letras para hacer la primera comunión del niño/niña. Es un absurdo pagar un piso que te cuesta 800 al mes de hipoteca con dos sueldos de 1000 euros… No puede ser, y punto. Nos hemos acostumbrado a vivir muy por encima de nuestras posibilidades, y todo el mundo parece que se cree ministro de la gobernación.

Pero quiero volver al inicio. Cuando uno tiene un problema grave tiene que intentar poner un poco de distancia. Eso no quiere decir que lo olvide o que no tome las medidas oportunas para solucionarlo, simplemente que no puede hacer que su vida gire en torno a ese problema. No podemos permitir que ni siquiera una enfermedad, la ruina o cualquier otra situación pueda hundirnos la vida al 100% porque si ya es complicado salir adelante en este valle de lágrimas, más lo será si estamos todo el día regodeándonos en las desgracias. No es fácil, pero hay que intentar ser un poco optimista.

De la crisis vamos a salir pase lo que pase, así que al menos que no nos amargue la existencia más de lo justamente necesario.

martes, 26 de junio de 2012

¡Viva el Arde Lucus! ¡Viva Lucus Augusti!

Está claro que no hay nada como participar en una actividad para que se produzcan dos efectos simultáneos: el primero es que se vive con muchísima más intensidad; el segundo que se pierde completamente la objetividad. Eso me ha pasado este año en el Arde Lucus.

Me sorprendió que alguien (¿por qué esa manía de firmar como Anónimo cuando no se pone nada raro?) me pidiera un comentario en el blog de ayer sobre la valoración de la fiesta. También me han llegado un par de correos preguntándome por qué no había escrito el artículo del lunes. Les diré que me pedí el día en el trabajo para descansar de la fiesta, y francamente, no me apetecía nada de nada ponerme a darle a la tecla. Privilegios de no cobrar por hacer esto.

Senadores Otras ediciones me puse en situación con la vestimenta romana, pero este año participé activamente en una actividad, la del Senado del Arde Lucus, y la verdad es que las cosas se ven de una forma absolutamente diferente. Te pierdes una gran parte de las actividades, ya que estás a lo tuyo y no te da mucho tiempo de ver mucho más, pero lo pasas pipa. Si además coincide que tienes unos compañeros tan divertidos, nobles, leales y sorprendentemente responsables como los que tuve el honor de acompañar en este primer Senatus Lucus Augusti, qué quieren que les diga, esto va rodado.

Este año ha habido mucha menos gente que otros, eso es difícilmente discutible. De hecho se andaba por la calle. No digo que sea algo bueno o malo, porque francamente, quizás estemos más cómodos así, pero es una realidad innegable. Hasta el Ayuntamiento ha renunciado a inflar las cifras a lo loco como en años anteriores.

Respecto a la organización, en la parte que yo he conocido, ha sido bastante caótica. Las cosas salen bien en el Arde Lucus no porque haya una persona responsable o una organización competente, sino por la buena voluntad y la organización interna de cada una de las asociaciones implicadas, que ponen toda su energía en que esto no sea un desastre.

Gladiadores Pero hay errores recurrentes que hacen que año tras año el Arde Lucus caiga en los mismos fallos: el tostón del pregón, que cada vez menos gente aguanta, el ardiente suelo del escenario de la Plaza de Santa María que hizo suspender, por segundo año consecutivo, la actuación de los alumnos del Conservatorio de Danza (parece que no aprendemos de errores pasados), la mala megafonía en muchas actividades, el caos con los personajes reales del Lucus Augusti romano, la cutrez del marco histórico, que mezcla hechos que en realidad tuvieron tres o cuatrocientos años de diferencia… En las primeras ediciones se podían perdonar algunas de estas cosas, pero llevamos ya más de una década y la cosa se está enquistando.

Uno de los grandes problemas de la organización ha sido el que pasó en otras ocasiones: que no hay un único responsable, sino media docena. La democracia es una gran cosa, pero para organizar algo así está de más. Si quieren sean demócratas para elegir al responsable, pero que haya una única voz cantante o esto va a salir desafinado el año menos pensado.

Por último, creo que es fundamental que se vaya renovando un poco el Arde Lucus. No es normal que desde hace 10 años el circo sea siempre el mismo, con los mismos gladiadores, que resucitan de año en año, y hacen las mismas cosas. Es un poco cansino. Para los de fuera está bien, porque no han venido antes, pero los de Lugo ya se hartan de dar siempre los mismos paseos por las mismas actividades, creo yo.

Senadores - Primer acto En fin, permítanme que vuelva a mencionar a los compañeros del Senado y a agradecerles el compañerismo y el buen ambiente que hemos disfrutado. Esperemos que no se quede la cosa en un único intento.

¡Viva el Arde Lucus! ¡Viva Lucus Augusti!

viernes, 22 de junio de 2012

Banquetes sumergidos

Pues no, hoy no hablo del Arde Lucus. Si tal el lunes, según me levante (que será tarde porque ya me he pedido el día en el trabajo, que no sé yo cómo acabará esto). Hoy les voy a explicar un tema que lleva dando que hablar unas cuantas semanas. Verán, hay una campaña de inspección de trabajo que se está centrando en la hostelería, particularmente en los banquetes, a donde están acudiendo por sorpresa inspecciones para ver si todo el personal tiene la documentación en regla y están dados de alta en la Seguridad Social.

Camarero Como suele pasar en estos casos, hay una parte de la población que ve esto un ataque a un sector, pero hay que decir que yo, que por lazos familiares estoy muy vinculado a la hostelería, creo que ya era hora de que se cogiera el toro por los cuernos y se ponga coto a tanta cara dura que hay por ahí. Lo malo es que no lo hagan con todos los sectores, pero imagino que es cuestión de tiempo, que Roma no se construyó en un día.

Los hosteleros que cumplen con las normas laborales, que son la inmensa mayoría, ven cómo hay unos cuantos personajes que se dedican a coger gente sin ningún tipo de contrato para hacer “extras” durante los banquetes de los fines de semana. Por si no conocen cómo funciona el tema se lo explico: un extra es un camarero que sólo trabaja puntualmente un mediodía o una noche para un banquete. Suelen cobrar en torno a los 90 euros por sesión, aunque esta cifra varía muchísimo en función de si tiene que ir temprano para montar la mesa o no, su experiencia, lo cotizado que esté el profesional y, por supuesto, la reducción que la crisis puede haber causado en estas cifras. La relación laboral de estas personas con el empleador es puntual. Sólo se les llama cuando hacen falta, con lo que de lunes a viernes están en sus casas, o estudiando, o haciendo otro trabajo, y los viernes noche, sábados y domingos se sacan un dinerillo que en muchos casos es vital para llegar a fin de mes.

Nada que decir respecto a este esquema, aunque reconozco que me rechina un poco si es algo muy habitual. Quiero decir que hay muchos negocios que funcionan más en épocas puntuales y no por ello se les permite contratar por horas, pero bueno, esa es otra guerra.

El problema es que aunque vayan a trabajar cuatro horas es obligatorio, sólo faltaba, darlos de alta en la Seguridad Social… y muchos no lo hacen. Evidentemente es por ahorrarse un dinero en prestaciones, claro, pero también hay otros motivos: un exceso de papeleo para algo que se percibe como una cosa puntual (aunque insisto que la reincidencia hace que no sea tan puntual) y, en muchísimas ocasiones, que el propio interesado no quiere que le den de alta porque está cobrando prestaciones por desempleo o de otro tipo, o porque ya tiene un empleo semanal. Los hosteleros que tienen plantilla fija, que son casi todos los que no dan banquetes, ven cómo se le exige el cumplimiento de una larga serie de normas laborales que algunos de estos “grandes hosteleros” no cumplen. Y ahí interviene la Inspección.

Economia sumergida La guerra contra el fraude es defendida por casi todo el mundo… hasta que le toca la china, claro. Pero es de justicia. Si todo el mundo hace las cosas bien, si la economía sumergida sale a flote en la medida de lo humanamente posible, es obvio que habrá que presionar menos sobre la gente honrada, que les juro que alguna queda. De todas formas, antes de poner el grito en el cielo y decir que “vaya morro tienen algunos” piensen en la nueva norma sobre el personal doméstico. Ahora hay que asegurar al personal de casa, con lo que media España se ha convertido en empresaria. Y muchas personas empleadas de hogar no quieren que se les asegure, pero es lo que hay. Antes de ponernos locos a gritar a los que defraudan pensemos bien qué hacemos nosotros mismos y si alguna vez hemos pedido que “no necesito factura, no me cobres el IVA”. Que nos vamos conociendo…

No me entiendan mal ni tiren a la generalización. Conozco a grandes hosteleros de esta ciudad que dan banquetes desde hace muchos años y que aseguran a sus empleados. No es una condena indiscriminada. Yo me meto con el chorizo, me da igual que sea hostelero, político, panadero o guardia civil. Lo que estamos hablando es que se tiene que acabar la vista gorda en todo. Si todos cumplimos hay dos efectos beneficiosos: un incremento de la recaudación sobre quienes estaban distrayendo dinero de todos, y que se acabe esa sensación de que quien cumple la norma es idiota.

jueves, 21 de junio de 2012

Arde Lucus y San Juan

Mañana comienza la edición de este año del Arde Lucus, la fiesta que amenaza amistosamente a la de San Froilán con desplazarla como día señalable en el calendario lucense. No sé si les pasa a ustedes, pero a mi me da la impresión de que cada año hay más gente en las mercerías haciendo cola para comprar adornos, cintas e hilos de colores para decorar sus vestimentas romanas. Hay crisis, no lo niega nadie, pero que nos quiten lo bailao. 

Llama poderosamente la atención la queja común de que coincida con la noche de San Juan. O tenemos muy poca memoria colectiva, que también, o no entiendo qué clase de sociedad somos en que cuando una cosa crece ha de olvidar sus raíces. Paso a explicarme: el Arde Lucus nació hace más de una década en una noche de San Juan. Tal vez no lo recuerden, pero fue una fiesta que se creó a iniciativa de algunos hosteleros del centro que decidieron darle un toque a la noche de las hogueras y pidieron permiso para sacar unas barras y unos grifos de cerveza a la calle.

La ecuación de buen tiempo + cerveza dio como fruto una de las fiestas con mayor crecimiento de Galicia. Pasó en un año de ser una cosa de iniciativa privada a una fiesta institucional de la ciudad, y el hábil Orozco (que otra cosa no, pero ojo tiene para dar y tomar) vio que la idea iba a tener tirón y se la quedó para el ayuntamiento, lo cual es positivo porque el ayuntamiento es Lugo. El Arde Lucus no sería lo que es sin un abandono de los personalismos y una asunción de la fiesta por parte de los representantes de la ciudad.

Pero insisto, el Arde Lucus nació en San Juan, de ahí su nombre. Por eso es sorprendente que ahora se nos cabree tanta gente porque “coincide” una cosa con la otra. Es como si los compostelanos se enfadaran porque en los años santos coincida su fiesta patronal en domingo (por definición es como se sabe si es Año Santo o no).

El error del ayuntamiento no fue mantener el Arde Lucus en la fecha que le corresponde, fue cambiarlo el año pasado porque coincidía con el Corpus. Por muy tradicional que sea, que lo es, el Corpus es una fiesta religiosa, bastante minoritaria y que, en todo caso, no es incompatible con el Arde Lucus. Si tenemos en cuenta que es el propio Ayuntamiento el que organiza ambas fiestas, con hacer que el programa de actos de una no coincida con la otra en el mismo sitio y a la misma hora, arreglado.

Además, después de 10 años el Arde Lucus optó el año pasado a ser declarado Fiesta de Interés Turístico, cosa que logró porque la Xunta miró para otro lado y se saltó el reglamento que concede esa distinción. En dicho reglamento se establecen pocas condiciones, pero una de ellas es la de la antigüedad (igual o mayor a 10 años) y otra que sea en una fecha predeterminada y estable (último fin de semana de junio, por ejemplo). La primera condición se puede obviar porque así lo dice la norma, y en casos excepcionales se podrían saltar ese punto, pero la segunda no. Eso quiere decir que el nombramiento de Arde Lucus como fiesta de interés turístico autonómico es una ilegalidad manifiesta, pero nadie va a ir al juzgado a aguarnos la fiesta, creo yo.

Sarria, por poner un ejemplo, tiene unas fiestas de San Juan impresionantes. Coruña también cuenta con sus hogueras playeras que atraen a cientos o miles de personas… Que el Arde Lucus coincida con esto no es malo para ellos, sino para todos, pero tampoco es culpa de nadie. El error fue plegarse al Corpus. Se puede dar misa y estar repicando siempre que no lo haga la misma persona.

miércoles, 20 de junio de 2012

San Fernando

San Fernando 08-03-07 (1) El tema del futuro del cuartel de San Fernando va como el refrán: “un ratito a pie y un ratito andando”, es decir, que no va. Este edificio, declarado de Bien de Interés Cultural vaya usted a saber porqué (las comparaciones son odiosas, pero es una relación bastante caprichosa de elementos), iba a ser el futuro auditorio de Lugo. La historia viene de viejo, como casi todo lo que Lugo ve venir. Las cosas de Palacio van despacio, pero las de Muralla ni se imaginan.

Érase una vez una ciudad que tenía un teatro. Se llamaba, de forma rimbombante el “Gran Teatro”, y era bastante feo, sinceramente. Era un edificio de hormigón sencillo pero no excesivamente elegante. Pero era el único teatro de la ciudad. El problema es que estaba en manos privadas, y dichas manos decidieron venderlo para que se derrumbara y se hicieran pisos. Las administraciones, menos boyantes entonces porque no existían esas grandes, ingentes, cantidades de dinero que hasta hace dos días manejan, en lugar de comprar el edificio o protegerlo jurídicamente, nos dieron a cambio un auditorio en un antiguo matadero, el de Frigsa, y un sueño.

Este sueño sigue hoy renqueando: Un nuevo auditorio para la ciudad, que le visionario Joaquín García Díez emplazó en el Cuartel de San Fernando. Pero llegó el cambio de gobierno, y con él entró Orozco y su alergia a todo aquello que recordara a Joaquín, así que se dedicó a retrasar todo lo posible la idea para que los lucenses olvidaran su autoría, como olvidaron la de tantas otras cosas, como olvidaron el trabajo que el anterior alcalde hizo para lograr la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad. Y esa declaración fue un regalo para Lugo, pero un regalo envenenado para el proyecto del Auditorio porque, por lo visto, esa obra afectaba al entorno de la Muralla, lo cual sorprende bastante viendo lo que se ha hecho en Lugo mucho más cerca de nuestro bimilenario muro de piedra.

OBRAS EN LA PARCELA DEL AUDITORIO El nuevo auditorio de Lugo por fin parece que empieza a tener visos de realidad. En la enorme parcela de Aceña de Olga donde está previsto que se edifique enormes máquinas están haciendo unos espectaculares movimientos de tierras que empiezan a tener forma de algo más que un solar. Luego vendrá el turno del hormigón, pero hemos avanzado más en un año que en los 11 anteriores. “Sen tempo non foi”. Lo malo es que nos lo plantan en una zona bastante alejada del centro, que es lo que dicta la moda.

Ahora San Fernando duerme el sueño de los justos. Su nuevo uso será, aparentemente, el de Museo de la Romanización. No es mal sitio para que la Cohors del Arde Lucus guarde sus enormes trastos (me refiero a las piezas que reproducen armas de asedio, no me sean malpensados) durante los 362 días que no hay Arde Lucus. Lo malo es que no hay un duro y el edificio, mientras, se deteriora mientras su propietario, el Ayuntamiento de Lugo, con una desfachatez digna del Libro de los Records, carga tintas contra la Xunta porque, recordemos, aunque se está gastando un dineral en el nuevo auditorio hay que atacarla porque es “del enemigo”. No dicen en su nota de prensa que la propiedad no está transferida y, hasta donde yo sé, quien mantiene un edificio es quien lo tiene en su poder.

A mi, personalmente, no me acaba de convencer la idea del Museo de la Romanización, qué quieren que les diga. Creo que hay otros muchos, muchísimos usos mucho más interesantes para el edificio. Lugo tiene un pasado romano innegable, con nuestro principal monumento como testimonio, la Muralla, pero no es nuestro único pasado. La etapa medieval en la ciudad tuvo una enorme importancia que el magnetismo de Roma oculta muchas veces. Pero tampoco creo que un museo más en la ciudad sea necesario. Tenemos las salitas municipales, tenemos el espectacular Museo Provincial (que ya les gustaría en muchos sitios que por otros motivos admiramos), el desconocido museo diocesano, y en breve (es un decir) el surrealista MIHL. Creo que estamos servidos por el momento, la verdad.

Las decisiones en la administración no se pueden tomar diciendo “todo lo que sea cultura es bueno” o “siempre que sea un museo más es positivo”, porque aunque no guste oírlo, además de construirlo hay que mantenerlo. Ese dinero estaría muy bien gastando en otro tipo de dotación, desde una residencia de mayores (no me digan que no es un sitio espectacular), o un Parador Nacional de Turismo (idea de Joaquín García Díez pero que con los ajustes actuales dudo que se pueda llevar a cabo) hasta una fundación Duquesa de Lugo que podría mejorar la (escasa) relación de nuestra infanta con la ciudad y darnos una promoción que el dinero no puede comprar fuera de nuestras fronteras.

Infanta Elena La ventaja de esta fundación sería, además, que valdría tanto para un roto como para un descosido. Si se quiere que la fundación se especialice en el pasado romano de la ciudad podría albergar una exposición permanente (para los que les guste el museo de la romanización de las narices), pero además podría ser un eje en que pivoten más actividades: unos premios anuales “Duquesa de Lugo” de promoción de nuestra tierra, con la hija del Rey y futura hermana del Rey viniendo a entregarlos en una gala que nos daría minutos de telediario, un centro (serio) de estudios sobre la ciudad… El límite es la imaginación.

Si prefieren, ya que la Corona está en horas bajas y para no arriesgarnos a que nos peguen un “urdangarinazo” podemos hacer una fundación Lucus Augusti, que da mucho juego, y que la infanta siga viniendo de vez en cuando a lo de los premios mientras no se porte mal. Si eso ya dejamos de invitarla.

El Cuartel de San Fernando tiene una estructura perfecta para albergar casi cualquier cosa. Su distribución en torno a un patio central permite que con una mano de pintura y un repasito general valga para ponerse a andar con cierta facilidad. A menos que sigan dejando que se caiga en pedazos, claro. No me digan que no es una buena ocasión para convocar un concurso de ideas.