miércoles, 29 de enero de 2014

Otro escándalo en Lugo para la colección

Hay temas en los que hay que ser tremendamente cuidadoso para no caer en la trampa de la acusación fácil y la sospecha estéril, y más aún en la contradicción con los propios principios. Saben que servidor es un férreo defensor de la presunción de inocencia, ese carro al que últimamente se están subiendo notorios personajes públicos que, como don José Blanco, le tenían bastante manía a ese pilar fundamental del Estado de Derecho porque no se adecuaba a sus campañas políticas, basadas en la acusación contra quienes luego han salido limpios de polvo y paja de los juzgados.

Pero (aquí sí hay un “pero”) hasta yo, que llevo mi defensa de ese principio hasta las últimas consecuencias, aprecio la distinción entre la presunción de inocencia y la falta de prudencia. Lo de “la mujer de César” tiene cierta lógica cuando estamos hablando de cargos públicos Aunque el común de los mortales identifica ese principio con que “los políticos” tienen que dimitir cuando se les acusa de algo yo no voy por ahí, y de hecho no creo en eso. Voy a que no parece muy lógico poner al zorro a cuidar del gallinero, y que cuando un animal tiene pelaje de zorro, dientes de zorro, orejas de zorro, cola de zorro y andares de zorro lo más normal es que sea un zorro.

Toda esta larga introducción viene a intentar justificar por qué no considero que me separe de la presunción de inocencia si me preocupa un tema de los que habitualmente diría que “hasta que haya sentencia condenatoria todo el mundo es inocente”. Verán, se acaba de abrir un nuevo melón judicial sobre un tema de aparente corrupción que no sorprende a nadie.

La cosa va de terrenos: una jueza está investigando por qué una finca que se compra por 712.737 euros se hipoteca el mismo día de su compra por 1.582.518 euros y se le establece un valor en subasta de 2.008.187 euros. Eso de triplicar el valor de una finca así por las bravas en un mismo día suena raro como mínimo, pero bueno, puede ser una cuestión de que se negoció bien la compra.

Pero se agrava la cuestión cuando vemos que el afortunado comprador de la finca es una empresa vinculada por lazos familiares de primer grado con la que fue concejala de urbanismo, y que la finca que en el proyecto de Plan General era un patatal por arte de magia en el plan general aprobado se convierte por mitades en suelo urbano no consolidado y suelo urbano delimitado, con lo que recupera la edificabilidad que había perdido. Vamos, que las patatas se convierten en edificios por un toque de varita de la familiar directa del comprador.

¿Eso demuestra que esta persona modificó el Plan General para beneficiar a los suyos? No, pero tampoco podemos ignorar indicios razonables. No hablamos de que una finca de esas que tienen algunas familias desde hace generaciones en Lugo fuera recalificada, sino de una operación que se hizo en un día cuando era un terreno sin valor aparente que después se demuestra que sí lo tenía. ¿Casualidades? En urbanismo existen pocas, muy pocas, y más cuando hablamos de una diferencia de más de un millón y cuarto de euros.

Lo que molesta de todo este tema es que si una persona tiene una estrecha relación con el asunto que gestiona debería ser mucho más exquisita en el tema de la inhibición, y si resulta que su familia directa es de una potente empresa constructora, que me parece muy bien, a lo mejor no puede ser concejal de urbanismo. Y menos sin haber pasado por las urnas, porque esta concejalía fue designada “a dedo” por Orozco a una persona de su círculo personal, de su estricta confianza, que no iba en las listas, lo que más tarde, si mal no recuerdo, se consideró inadecuado por el juzgado.

La confianza y relación estrecha de Orozco con esta persona es evidente desde el momento en que ejerció de forma particular como abogada del señor Alcalde, desde que también fue su mano derecha en urbanismo como concejala, y desde que venía de gestionar la empresa municipal del suelo por nombramiento del mismo alcalde. Y ahora está bajo sospecha, otra más. Quizás sería procedente no poner a alguien tan vinculado al mundo de la construcción a dirigir el cotarro urbanístico. No sé, es una idea… aunque tampoco estaba vinculado Liñares y miren la que hay liada.

6 comentarios:

  1. Los que estamos personados como Acusación Pública en la Operación Pokemon, hablaremos en el juzgado que es el lugar adecuado.Asociación Abre la Muralla

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    1. Entiendo que el lugar adecuado es cualquiera para poner sobre la mesa los asuntos presuntamente irregulares que atañen a nuestra ciudad...

      En cualquier caso me parece fantástico que se personen en este tema que investiga ya el juzgado. Cuantas más opiniones legales, mejor.

      Un saludo.

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  2. Señor Latorre, huele su peperismo a distancia, disimule un poco hombre, tranquilo pronto entrará en las listas del PP de nuevo no se queje, pero antes deje que la justicia siga su curso que se nota bien que es usted político porque hace lo mismo que los indeseables del Psoe .... el Y tu más

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    1. SaraParadai, acusarme de "peperismo" es como acusar a Rubalcaba de "socialismo", una obviedad que creo que no aporta nada al debate y algo que jamás he negado. No veo dónde está la cuestión.

      En cuanto a la segunda parte, la del entrar en las listas del PP le agradezco el voto de confianza, aunque temo no compartir su optimismo.

      Por último, "y tú más" se suele referir a cuando se tapa una acusación con otra y a día de hoy nadie, y menos un anónimos, puede osar a acusarme a mí de nada similar a estos sucios manejos de los que acusan al señor Orozco y su equipo de presuntos delincuentes.

      Un saludo.

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  3. Es Usted igual de democratico que a los que acusa del otro partido, hombre que tiene usted una capacidad inmensa para escribir e incluso para hablar ante la cámara por dios no censure un comentario que le hace alguien que hasta se ha dignado a leer esto. Muy mal, las censuras son de otra época

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  4. Estimada SaraParadai:

    No se impaciente, que no va la cosa por ahí. Uno no está pegado a la pantalla todo el día, como comprenderá.

    Por lo demás, lamento que le molesten mis opiniones, pero nadie le obliga a "dignarse" a leerlas. Muchas de ellas se generan por actitudes presuntamente irregulares que, lamentablemente, no son novedad en Lugo, donde incluso Orozco no sería el primer alcalde o exalcalde en ser condenado por delitos. Una pena.

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