martes, 9 de abril de 2019

La Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas por las obras pendientes


A pocos días del comienzo oficial de una campaña electoral que llevamos viviendo durante años, la Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas sobre las obras que la administración autonómica tiene pendientes en Lugo. El delegado de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, no se anda con rodeos y achaca el retraso a la falta de concesión de licencias por parte del Ayuntamiento, y ve una clara intención política en esa desidia porque “estamos en periodo electoral y no les interesa que estas obras comiencen con agilidad”. Por su parte, el Ayuntamiento responde que está haciendo “el ridículo” y que quienes están pendientes de informes y de papeleos son ellos, porque se les ha requerido.

Este tipo de discusiones absurdas se podría terminar si ponen papeles encima de la mesa. Si la admistración sabe de algo es de generar tanta documentación para la reparación de un lavadero público como la que haría falta para levantar la Pirámide de Keops, así que todo queda registrado, plasmado y documentado sobradamente como para que puedan demostrar cada cual sus razones.

El Ayuntamiento reconoce, por ejemplo en el caso del colegio del Sagrado Corazón, que sí es cierto que lo tienen ellos paralizado porque “están adjudicando” la dotación de servicios, pero en los demás casos aseguran que los expedientes presentados no están completos y que lo requirieron a la Xunta. Si yo fuera ellos sacaría a la luz la fecha de solicitud de la licencia y la del requerimiento, a ver cuánto tiempo ha pasado y a quién tenemos que echar la culpa del retraso. Papeles cantan.

La hemeroteca no es muy favorable a la postura municipal. Recuerdo a bote pronto la que liaron cuando afirmaban tajantemente que la Xunta no había pedido permiso para la demolición del antiguo Xeral y les pusieron en las narices el documento registrado de que sí se había hecho. Luego supimos que el servicio municipal donde estaba el expediente se lo “escondía” a otros por las guerras internas que hay entre personal del Ayuntamiento. Lo mismo ocurrió con la petición de un juzgado de lo social para Lugo, que desde el Gobierno central aseguraban que no se había reclamado por parte de la administración autonómica y de nuevo un papel registrado les dejó en mal lugar, porque sí se había pedido…

Tampoco es que el argumento de que el Ayuntamiento es lento sea descabellado. Cualquiera que haya pedido una licencia, ya sea para pintar una pared como para edificar una nave industrial, conoce la parsimonia con la que se toma la administración local estos temas. Meses y más meses en tramitar algo que en otros municipios lleva semanas, enzarzándose en largas y farragosas tramitaciones de nunca acabar, son la marca de la casa. Les pasa con sus propias obras, como para no hacerlo con las ajenas.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que en Lugo hay un déficit de actuaciones que nadie parece estar muy interesado en solventar, porque no les va tan mal haciéndolo así. Los votantes seguimos apoyando a los partidos que utilizan las instituciones como armas arrojadizas, y que en lugar de buscar soluciones buscan excusas para dejar las cosas en plano eternamente, y eso explica que sigamos dando vueltas en círculos siempre sobre los mismos temas desde hace, como mínimo, veinte años.

En nuestra mano está parte de la solución.

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