viernes, 9 de febrero de 2024

El (posible) retorno de las torres del Garañón

¿Pueden regresar las desaparecidas torres del Garañón? Pues a día de hoy... sí.
Foto: El País
 

El Banco Santander ha comprado en subasta la parcela del Garañón. Lo pudo hacer el Ayuntamiento, pero están a por uvas por no variar. Como las entidades financieras no son precisamente hermanitas de la caridad, hemos de suponer con cierta seguridad que si lo hacen es porque le van a sacar tajada, ya que no se caracterizan por invertir a lo loco y es todavía menos probable que hayan aflojado la pasta para crear la zona verde que nos prometió la exalcaldesa Lara Méndez.

La cosa es bastante sencilla. El Santander es el principal acreedor de la constructora que llevó a cabo todo el tema de las torres del Garañón, y por ese motivo no tendrá que poner ni un céntimo para hacerse con la parcela, ya que todavía le deben más dinero que los 7,2 millones de euros que pagó por ese suelo.

Pero lo que nos interesa a los lucenses es… ¿Qué pretenden hacer con ella? Porque no hace falta ser la Bruja Lola para darse cuenta de que no están pensando en plantar hierba y dejarlo como zona verde para mayor gloria de la banca, ahí hay negocio, y además es perfectamente legítimo. Hay que recordar que esa parcela es edificable, así que nada les impide volver a empezar y levantar otra vez unas torres.

El Ayuntamiento ahora tiene varios caminos. El primero es modificar el Plan General para evitar que ahí se construya nada, lo cual es un procedimiento lento y farragoso y todo dependerá de que la agilidad privada del banco presentando una solicitud de licencia para hacer otras torres no sea mayor que la pública para evitarlo. El resultado parece cantado. Además, habría que ver si eso no conllevaría también indemnizaciones siempre y cuando el banco sea ágil con la parte administrativa.

Otra opción es comprar al banco la parcela, lo que supondrá un desembolso de, como mínimo, el precio pagado por la entidad al juzgado. Volvemos a recordar que los bancos no son organizaciones caritativas por lo que obviamente la factura será superior a la que han abonado por ella, lo que nos hace preguntarnos por qué el ayuntamiento no pujó por la puñetera parcela en el juzgado y se la quedaba para ampliar el Parque Rosalía, una oportunidad perdida para acabar con este problema de una vez por todas… a la espera de que los juzgados dictaminen si hay que indemnizar al constructor, cosa no improbable.

En plena campaña para las autonómicas con Besteiro de cabeza de cartel, el tema no puede ser menos oportuno. Vuelve a poner sobre la mesa que él era el concejal de urbanismo cuando concedió la licencia, después anulada por los juzgados, y que firmó junto a otros concejales de su partido un convenio con la constructora que se firmó un 31 de diciembre, sábado, con el ayuntamiento cerrado y en que se blindaba al promotor frente a la reducción de edificabilidad que entraba en vigor al día siguiente, 1 de enero.

Siguiendo el argumentario que siempre mantuvo Orozco si mañana presentan un nuevo proyecto no les queda otra que comérselo, porque él aseguraba que eran “actos reglados” y que es el Plan General el que obligaba a hacer ahí unas torres. Obviamente eso no es cierto, ya que la parcela de al lado, la de la caseta de telefónica, tiene la misma calificación en el PXOM y se le negó la licencia, pero habrá que ver qué pasa aquí.

En todo caso lo que parece evidente es que a los lucenses nos va a tocar ser, una vez más, los paganos del asunto. Un problema más de los heredados para Paula Alvarellos, que imagino que está buscando cómo apagar incendios por todas partes y ahora se reavivan las llamas de éste.


jueves, 8 de febrero de 2024

Llevan años engañándonos: la Protectora puede quedarse donde está

Las instalaciones actuales de la Protectora (foto: La Voz de Galicia) y el viejo matadero, a donde quieren trasladarles.

El debate sobre la nueva Protectora parte de un supuesto falso: que la parcela donde está no vale porque no se puede construir nada en ella. Eso no es verdad.

Hay un regato subterráneo, grafiado en la Confederación según le confirmaron a los responsables de la Protectora, pero no existe ningún informe que diga que no se puede construir nada en la parcela, sino que simplemente advierte que hay que dejar un margen de 5 metros a cada linde del regato y que, en caso de que éste esté canalizado, hay que volver a dejarlo como estaba, es decir, siguiendo su curso natural.

Las consecuencias de esto son tremendas.

En primer lugar, nos han estado tomando el pelo durante años con el mantra de que las instalaciones actuales no son legales ni legalizables. Hay que actuar sobre ellas, por supuesto, pero no es necesario ni trasladar la Protectora ni tirar todo lo que hay. En el peor de los casos, se trataría simplemente de edificar nuevas instalaciones en otra zona de la parcela.

Se podría decir que es una parcela no edificable, y tendrían razón. Pero lo que no se puede edifica son viviendas o cosas de ese tipo, pero sí las instalaciones de una Protectora ya que tienen la misma calificación jurídica que una granja de animales y por lo tanto no hay impedimento alguno. De hecho las instalaciones de Garatuxa están en una parcela no urbanizable y cumplen perfectamente con las normativas.

La Protectora disfruta de una parcela de 40.000 metros cuadrados, enorme, en que cabe todo lo que se quiera y que permite que los voluntarios puedan sacar a pasear a los perros sin salir de los lindes del espacio de la Protectora, algo muy interesante y que las alternativas propuestas no contemplan.

Si esto es así, ¿por qué hay esa obsesión desde el Ayuntamiento de que se marchen de donde están y trasladarlos al viejo matadero? La parcela propuesta tiene unos 12.000 metros, es decir, casi la cuarta parte que la actual, y sólo "valdría" si se comprasen algunas parcelas del entorno para poder completar las instalaciones. Eso nos lleva de nuevo a la pregunta inicial: ¿Por qué hay tanto interés en trasladarlos?

Es probable que sea algo tan simple como dar uso a un edificio con el que no tienen ni idea de qué hacer. Eso pasa mucho en Lugo, y vienen con ocurrencias como un museo del vino donde Cristo perdió el gorro o con construcciones de edificios (como el "impulso verde") que no tienen uso alguno ni actual ni previsto.

Lugo tiene un rico patrimonio inmobiliario municipal. Se cae en pedazos porque no se mantiene, pero ahí está. ¿Por qué no hacen cesiones a terceros de esos edificios que no se usan? ¿Qué problema habría, por ejemplo, en usar el viejo matadero como almacén para asociaciones del Arde Lucus que están como sardinas en lata en locales pequeños o que tienen que alquilar naves para guardar sus materiales? Seguro que hay más usos, e incluso no sería disparatado hacer un concurso de ideas.

Pero lo que no tiene sentido es llevar años mintiendo sobre las posibilidades de una parcela para buscar alternativas multimillonarias... y encima no hacerlas.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Si en campaña quiere decir algo a un político, ¡hágalo!

La campaña es de las pocas posibilidades que tenemos de decir ciertas cosas a quienes nos van a gobernar. Que lo escuchen además de oírlo es otra cuestión... pero es nuestra obligación intentarlo.

Las campañas electorales se diferencian del periodo normal únicamente en que hay más carteles por la calle, soportamos coches con megafonía (¿alguien vota porque le griten unas siglas mientras pasea tranquilamente o está leyendo en el sofá de su casa?), y se nos convoca a más actos por parte de los contendientes. Bueno, por algunos de ellos.

Me choca enormemente que la mayoría de los partidos políticos se rodean únicamente de afines, o quienes creen que lo son, para los mítines. Convocan a las mismas personas una y otra vez para decirles las cosas que normalmente ya saben o ya creen, en lugar de intentar pescar en caladeros ajenos, que parecería lo lógico.

La estrategia política de hoy día se reduce a meter la pata lo mínimo indispensable y claro, para eso es mejor no arriesgarse a llamar a gente que no sea "de la casa" no vayamos a montar un cirio en un foro en que sólo hay que reducirse a aplaudir y asentir sin el menor espíritu crítico.

Hay algún candidato que sí tiene un poco más de valentía y se arriesga a dar la palabra a quienes no comulgan con sus ideas o, aún siendo cercanos ideológicamente, critican abiertamente algunas cuestiones, y ahí creo que está la diferencia entre la mera congregación de fieles para escuchar el habitual salmo y la reunión que puede ser incluso productiva. ¿Se arriesgan a escuchar cosas que no les gustan? Por supuesto que sí, pero es que eso no tiene nada de malo. Si sólo les dicen las cosas que les gusta oír se van aislando cada vez más en su burbuja de supuesta infalibilidad y llega un momento en que se creen dioses.

La participación, para algunos partidos políticos, se reduce al "sí Bwana". Están tan acostumbrados a escuchar halagos de quienes trabajan para ellos o quienes pretenden entrar en "las listas" para vivir de la política que no son capaces de abrirse a nada más.

Sólo he visto una excepción muy honrosa, que fue Joaquín García Díez. Cuando comencé a colaborar con él en el 2007 no nos conocíamos de nada. Evidentemente yo sabía quién era él y él tenía alguna referencia de mí por el Verruga, pero nada más. Cuando fui ganando confianza y le decía las cosas con las que no estaba de acuerdo, en lugar de reaccionar como la mayoría (dando menos la oportunidad de hablar a quien le rebatía cosas) hizo lo contrario. Hoy tengo el privilegio de llamarle amigo y en gran parte fue gracias a esa fantástica actitud de aceptar todos los puntos de vista para poder completar el suyo propio con más visiones. No es lo habitual, ni mucho menos. Tampoco lo es que la gente se atreva a decirle "al jefe" que en algo no está de acuerdo.

Que haya ese miedo a hablar a los líderes no es un tema menor. Esa conjunción de personas endiosadas por un lado y de miedo a hablar por el otro (temor alentado por el propio sistema de partidos en que sólo el culto al líder permite el ascenso) crea las condiciones para la tormenta perfecta para que, una vez se gobierna, las administraciones hagan tonterías como la de las Caldas. Nadie de los "cercanos" se debió atrever a decirle a la exalcaldesa que era un disparate y que sería un fracaso, y los que desde fuera lo advertimos fuimos tachados de cualquier cosa menos bonitos. Supongo que lo mismo le pasaría a Fraga con la Ciudad de la Cultura, un concepto bonito pero con una ejecución disparatada trayendo piedras de Brasil (se ve que las gallegas no valían).

No se dejen arrastrar por todo eso. Si en estos días tienen ocasión de contactar con los líderes de las agrupaciones y tienen algo que criticarles háganlo. Con educación, con respeto, con buenas palabras, con argumentos... pero háganlo. Sean del partido que sean y tengan las posibilidades que tengan de gobernar. Son de los pocos días que se bajan a la calle a escuchar a la gente o al menos a fingir que lo hacen. Pues déjense oír. Después será tarde.

martes, 6 de febrero de 2024

888 euros al día para mantener unas Caldas desiertas

Las mal llamadas Caldas, desiertas como es habitual. Foto: El Progreso
 

Justo al inicio de la campaña electoral para las autonómicas se ha sabido el coste del mantenimiento de las mal llamadas Caldas de Lugo, uno los grandes proyectos estrella de la exalcaldesa Lara Méndez (junto al edificio de madera, que sigue vacío, y el inutilizado carril bici), y que ahora intentan esconder debajo de todas cuantas alfombras hay.

Analicemos las cifras. La broma de mantener el agua templada (tirando a fría) sale en un mínimo de 27.000 euros… al mes.

Eso son 324.000 euros al año.

Eso son 888 euros al día.

Si aún fueran un éxito rotundo… pero eso es algo que era obvio que no iba a pasar porque les recuerdo que en realidad hablamos de bañeras colectivas, llenas de agua del grifo calentada (y no mucho) con una caldera. Para estar al aire libre. En Lugo…

El pasado mes de enero hubo 56 reservas en todo el mes de las 7.808 plazas disponibles, y ni siquiera estamos seguros de que esas 56 personas fueran a chapotear allí porque la aplicación sólo nos dice quién cogió una plaza, no quién la usó. En el mejor de los casos esa ocupación supone un 0,72% del total.

Cada reserva nos ha costado 482 €… Nos salía más barato invitar a los usuarios a cenar una mariscada.

No ha habido ninguna dimisión, ningún reproche, ninguna petición de disculpas, ningún “pues nos hemos equivocado”. No ha pasado nada, ni pasará. Esto es Lugo.

Creo que no es necesario añadir nada más.


lunes, 5 de febrero de 2024

Basura para unos, tesoros para otros

El tresillo de la Calle San Roque. Llamativo era no me dirán que no.

Casualidades de la vida. El viernes pasando por la calle San Roque vi un tresillo con muy buena pinta junto a un contenedor. Llamaba mucho la atención, porque parecía en perfecto estado y no estaba muy claro si estaba para tirar o si lo habían dejado allí para recogerlo o algo así.

Como íbamos en coche no pude parar, así que fuimos a aparcar y volvimos a curiosear. Ya había una señora haciendo guardia y que me miró un poco mal porque le hice una foto al mueble. Le pregunté si estaba esperando para llevárselo y me contestó, un poco seca, que sí, que estaba esperando a que fueran con un furgón. Supongo que estaba harta de que le preguntaran, aunque yo personalmente si estuviera en su situación lo había movido unos metros y me habría sentado en él, así no habría dudas sobre que no estaba para tirar.

Comentando en un grupo de amigos el tema les enseñé una foto y una persona reaccionó con cara de pasmo: "¡Pero si ese sofá estaba en la casa que compré yo hace años!". No parecía probable que fuera otro igual, porque la tela de seda del sofá y su estilo no creo que sean muy fáciles de repetir, así que lo más lógico es pensar que era el mismo.

La persona que dijo eso no se quedó el sofá, porque el vendedor de la casa le pedía por el juego de tresillo y dos butacas la friolera de 5.000 euros, que no quiso darle a mayores, así que se lo llevó. De esto hace ya unos cuantos años y ya ven dónde acabó el tresillo, aunque no podemos decir que terminase sus días allí porque alguien le dará nueva vida.

Reconozco que soy de los que cuando pasan por cerca de un contenedor echa un vistazo, no lo puedo evitar. La de cosas que tira la gente. Hace años, por ejemplo, rescaté un juego de botes de cristal de confitería, de la marca Tardá, en perfecto estado, todos ellos de vidrio y con sus tapas metálicas. Los tengo en mi casa en una estantería y son una preciosidad. También tengo una máquina de escribir Remington que alguien había tirado... y el mismo viernes pasado, el del día del tresillo, no me hice con una cadena musical porque también llegamos tarde. Y mira que ando buscando yo una cadena, de las de los 80 o 90 con tocadiscos, CD, y doble pletina.

Lo que para unos es basura para otros es algo útil, a lo que se puede dar una segunda vida. Con esa filosofía hace más de una década la entonces concejala (y amiga) Sofía López Linares llevó al pleno del ayuntamiento de Lugo una iniciativa para que se abriera un sistema de rescate de objetos útiles que a veces alguna gente tira y que podrían servir de mucho a personas con recursos limitados que no se pueden permitir otra opción. Era una iniciativa estupenda, que colaboraría con el reciclaje y ayudaría a reducir ese consumismo terrible que tenemos, pero como era de esperar se votó en contra y en su lugar tenemos otras ideas "ecológicas" como la de tener unas Caldas al aire libre que llenan con agua del grifo calentada con una caldera.

Así que ya saben, cuando tengan algo que funcione pero les estorbe en lugar de tirarlo alegremente déjenlo al lado del contenedor o, mejor aún, súbanlo alguna plataforma tipo Wallapop por poco dinero y así todos salimos ganando: ustedes se libran del cachivache y le sacan unos pocos euros (que total no iban a recibir si lo tiran), el comprador lo disfruta como un tesoro, y el mundo se ahorra tener que procesar otro desperdicio que puede tener una nueva vida.

viernes, 2 de febrero de 2024

¿El fin de la cita previa?

 

El Gobierno ha decretado el final de la cita previa. Veremos si eso se cumple porque igual que eso, nos dijeron que se acababan los contratos temporales y ya ven, ahí siguen, y no hablemos del spam telefónico que también se prohibió y es el pan nuestro de cada día.

La cita previa fue un descubrimiento para gran parte de la administración durante la pandemia, que ayudó a organizar y ordenar las visitas. La cuestión es que la crisis del Covid va buena y siguen obligando a sacar cita para cualquier chorrada en la mayoría de las administraciones.

En la Xunta no es un requisito, aunque se recomienda. Por ejemplo si usted quiere ir a presentar un papel en la ventanilla sin cita ya hace un año que lo puede hacer, aunque si no quiere esperar cola y se quiere garantizar un horario de atención más ajustado puede pedirla. Parece que es un equilibrio razonable entre ambos sistemas.

Lo curioso es que no siempre la cita previa funciona igual en una provincia que en otra, incluso dentro de la misma administración. Por ejemplo, en una de las cosas que tramitamos en mi zona, el diligenciado de libros de subcontratación, cada provincia sigue un sistema diferente. En unas hay que pedir cita previa y dejar el libro varios días, en otras sólo atienden un día por semana y también pidiendo cita... y en Lugo se atiende de lunes a viernes de 9 a 14 horas, sin cita previa, y el libro se diligencia al momento. Hay sitios donde es peor aún. En una provincia de Andalucía tienes que enviarlo y te lo devuelven al cabo de ¡un mes!

Son cosas que se van enquistando, costumbres que se implantan y cuesta retirar pero no por pensar en la comodidad o el bienestar del ciudadano, sino de la propia administración. Es como cuando sube el petróleo y sube la gasolina... pero cuando baja el barril seguimos pagando una fortuna por repostar.

Otros tics que quedaron de la pandemia son el de pedir datos indiscriminadamente. Por ejemplo para entrar en el edificio del Ayuntamiento de la Plaza de España hay que dar a la entrada tu nombre, DNI y número de teléfono, y no comprendo para qué. Además, teniendo en cuenta que también están allí las oficinas de los grupos políticos suena un poco a "vigilancia" de quién va a visitar a quién y eso es difícilmente digerible.

La duda que nos queda es si esta norma sobre la cita previa se aplicará "de verdad" o si tendremos que esperar a que la gente se caliente y monte un lío para acabar con un sistema que pudo tener cierta lógica en un momento puntual pero que no tenemos por qué seguir tolerando. La administración está a nuestro servicio, y no al revés.

jueves, 1 de febrero de 2024

Y yo que pensaba que los bancos eran para sentarse

Los antiguos bancos de Plaza del Ferrol, los del Parque de Rosalía... y los nuevos que han puesto pero que ya se han retirado.

Poco han durado, pero ya han causado daños. Los bancos instalados en la Plaza del Ferrol para la reforma de esa zona estuvieron apenas unas semanas y ante las protestas, entre ellas las de la Asociación de Vecinos del Centro y del Partido Popular, se retiraron para poner otros iguales pero con un respaldo más razonable, ya que los que se pusieron serían muy monos, pero prácticos más bien poco.

Uno se pregunta en qué están pensando el diseñador, el fabricante, el instalador y, sobre todo, el responsable que decidió poner unos asientos en que el respaldo no coincide con el asiento. Mucho diseño, mucha modernidad… pero poca comodidad. Si partimos de la base, que muchos creíamos obvia, de que la función de un banco es sentarse y a poder ser cómodamente, este diseño no tiene el menor sentido y por eso, ante las protestas generadas, se van a cambiar.

Pero la retirada de los bancos ha destapado un segundo problema: manchan. Están hechos con el famoso acero autopatinable, conocido como acero Corten, un material que a algunos les encanta. A mí me parece una trapallada, qué quieren que les diga. Eso de que chorree óxido no lo acabo de ver práctico y si bien en una fachada de un edificio puede quedar bien (para gustos) en un mobiliario urbano no tiene lógica alguna. 

Se supone que este acero mancha sólo temporalmente, pero mancha. No sé qué le ven de malo a otros materiales que además, en un casco histórico, no parece que desentonen junto a una Muralla Patrimonio de la Humanidad.

En unas pocas semanas los bancos ya han manchado el suelo. Imaginen lo que podrán hacer durante años.

En Lugo ya lo sufrimos en la Plaza de Abastos, donde la absurda reforma que se hizo incluyó ese material como elemento decorativo en la zona del sótano hacia Santo Domingo y lo único que ha servido es para manchar de óxido el suelo, en un local en que la limpieza tiene que ser el primer mandamiento.

El famoso acero en la Plaza de Abastos...

No sé si recordarán el cristo que montó el ayuntamiento en la prensa cuando, justo recién renovados los pavimentos de la Ronda de la Muralla frente a la Mosquera, hubo unas manchas de grasas en el suelo. Parecía que hubieran tirado pintura a la Gioconda. Ahora en cambio no pasa nada por unas manchas de óxido en una zona que ni siquiera está inaugurada.

Quizá ya no estaremos a tiempo de cambiar el tipo de bancos pero oigan, después de ver el fracaso de los puestos en Quiroga Ballesteros, esos de piedra dura y sin respaldo, o de los que hay junto a San Pedro, tal vez no sería mala idea poner bancos de madera con respaldo, como en los viejos tiempos. Serán más “vintage” o menos de diseño, pero son estupendos para sentarse y ya ven, algunos pensamos que los bancos son para eso.