Por fin podemos ver en detalle el anteproyecto que la Protectora presentó hace un mes a los socios y del que sólo ayer facilitó documentación… tras mucho insistir, todo hay que decirlo. Se supone que un siglo de estos se colgará en la web oficial, pero mientras tanto pueden descargarse el proyecto aquí: pulse para ver el PDF.
Manuel Cortón y Diego Vila son los arquitectos autores del proyecto, que vemos a la espera de que se nos convoque a una nueva reunión en que poder aprobar todos juntos la propuesta y así convertirla en una cuestión de conjunto de la Protectora y no solamente de su junta directiva.
El proyecto es, en mi opinión, impecable. Contempla absolutamente todas las necesidades de la Protectora. Desde las más accesorias para el fin último de las instalaciones, como tener aparcamiento (algo que digo que es accesorio pero que en realidad es totalmente básico ya que ahora mismo se aparca en la cuneta de una carretera y cualquier día hay una desgracia) hasta las más importantes como tener caniles suficientes para que los perros y gatos dejen de estar hacinados.
La expansión del espacio de caniles acabaría con la actual situación de hacinamiento. No quiere decir que se alberguen más animales, sino que estarán más cómodos. |
Cuenta con zonas de paseo “privadas” para aquellos canes que sean más problemáticos a la hora de sacarlos, pero también con un gran terreno que Elena Candia, en su breve paso por la presidencia de la Diputación, cedió a la Protectora y logró con ello poner las bases para lo que ahora puede que se consiga: unas nuevas instalaciones donde está actualmente la Sociedad.
El Ayuntamiento, responsable de la competencia (bueno, de hecho con la nueva legislación es directamente del Alcalde, lo que no es ninguna broma), ha ido cambiando de rumbo y de argumentos según pasaron los años.
Orozco comprometió hace casi 20 años 90.000 euros para redactar el proyecto para la modernización de las instalaciones en el año 2008. Se hablaba también de la colaboración de la Diputación y de la Xunta. Fotito con perritos incluida, claro. Nunca se hizo nada.
La llegada de Lara Méndez a la Alcaldía cambió las cosas... a peor. Utilizó un informe de la Confederación Hidrográfica para decir que las instalaciones no eran legalizables en la parcela actual (cosa que dicho informe no pone en ninguna parte) y pretendía trasladar todo al antiguo matadero municipal, en una parcela muchísimo más pequeña que la actual y con un edificio que ni de broma se adapta para ese uso. Nos mintió a todos asegurando que el informe era definitivo y que las instalaciones eran ilegales, lo que es falso porque sólo una minúscula parte de dichas instalaciones incumple las normas y es perfectamente subsanable, cosa que hace el proyecto ahora presentado.
Aunque se demostró que era mentira (incluso Miguel Fernández, el actual Alcalde, reconoció en un pleno que las instalaciones son perfectamente legalizables) Lara Méndez siguió con su “teima” y cifraba sus esperanzas a obtener fondos europeos que, por suerte, no se consiguieron. Después habló de fondos propios, pero tampoco fructificó el tema.
Paul Alvarellos se puso de perfil en el asunto. Supongo que no quería desdecir a su antecesora pero que el traslado le parecía el mismo disparate que a los demás. Así que dejó dormir las cosas.
La llegada de Miguel Fernández a la Alcaldía parece que trae de nuevo el sentido común a este asunto (y espero que a muchos más) y se muestra partidario de actualizar las instalaciones y aprobar este ambicioso pero perfectamente factible proyecto, que cuenta con dinero de sobra ya que se cifra en 681.000 euros y el Ayuntamiento cuenta con 500.000, la Diputación había prometido más de 200.000 y en caso de que la cosa se dispare Elena Candia se implicó para que la Xunta de Galicia comprometiese su ayuda económica así que por fondos no va a ser.
La Confederación Hidrográfica no va a poner pegas al proyecto, ya que cumple con todas sus exigencias, y aquí ahora sólo faltan dos cosas: que la Protectora convoque una Asamblea para aprobarlo entre todos y que se empiecen los trámites, porque el orden es ese y no al contrario.
Soy consciente de las tensiones internas de la Protectora. Soy socio, pero sólo he ido por allí ocasionalmente (la última vez me echaron amablemente porque no soy capaz de soportar aquello) y cada vez que paso por las instalaciones salgo llorando.
Mucho voluntarios y colaboradores están hasta el gorro de la directiva, que los ignora y ningunea y que ejerce sus funciones de forma bastante unilateral, obviando los mínimos requisitos que una institución democrática requiere. Por su parte, la directiva está hasta el gorro de algunas personas, que son - me atrevería a decir que - agresivas con los cargos electos (eso lo he visto yo). Ambos tienen razón y ambos están equivocados, y curiosamente aciertan y erran en lo mismo.
Las tensiones son tremendas y ahora que estamos tocando con la punta de los dedos el principal objetivo de la Protectora, que es reformar las instalaciones, sólo un ejercicio de generosidad por ambas partes puede dar el resultado soñado. Dándole la vuelta, si esto se tuerce va a ser por culpa de los propios interesados en el bienestar de los animales, que ya sería sarcasmo.
La directiva ha de ceder, convocar la puñetera asamblea y aprobar el proyecto conjuntamente y los críticos (incluidos voluntarios y colaboradores) han de estudiar el documento con calma y en vez de buscarle las cosquillas a cualquier detalle ver si es positivo e intentar aportar en positivo y no troleando al Presidente, la directiva o incluso los arquitectos que generosamente han hecho este trabajo.
Este proyecto cuenta a día de hoy con condicionantes que pueden llevarlo al éxito. Miguel Fernández y Elena Candia parecen estar de acuerdo y si ellos dos dicen que sí la cosa está cantada. Esperemos que desde dentro no se diga que no, porque sería imperdonable.
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