miércoles, 7 de marzo de 2018

Santa Eulalia de Bóveda, el tesoro desconocido

Santa Eulalia de Bóveda. Espectacular, impresionante... desconocida
Siempre se dice que Lugo es la gran desconocida y que no explotamos nuestros recursos convenientemente. Esta afirmación no solo es completamente cierta sino que es más grave aún, ni siquiera los propios vecinos de la ciudad conocemos los tesoros que encierra nuestra tierra.

El pasado viernes fui a una visita que organizó la Diputación Provincial a Santa Eulalia de Bóveda. Tras varias intentonas durante años para poder ir a ver ese lugar, que siempre me encontraba cerrado (“tienen la llave en una casa de allí cerca” era el curioso sistema de visitas) por fin pude entrar en el supuesto templo. Lo de supuesto es porque no se sabe exactamente si era eso o un mausoleo… entre otras teorías.

Las aves son el tema central de los frescos
La visita fue demasiado específica, en mi modesta opinión, ya que se habló únicamente sobre las pinturas, sobre las aves que recogen y esas cosas, pero no se mencionó ni la función del espacio, ni el motivo de que haya una piscina central, ni muchas otras cuestiones que quedaron en el tintero. Quien nos lo enseñó fue una persona* (lo siento, no me quedé con el nombre) que hizo su tesis doctoral sobre las pinturas y solo habló de ellas, con gran conocimiento sí, pero como visita la vi algo coja. Pero bueno, menos es nada.

Decir que es impresionante es quedarse muy corto. Tras visitar las catacumbas romanas y otros restos arqueológicos que atraen a millones de personas en la capital del imperio, hay que decir que lo único en que superan a lo de Lugo es en tamaño, porque en calidad de los frescos les ganamos por goleada. Las pinturas de aves en Santa Eulalia parece que se hayan hecho hace dos meses en lugar de más de mil setecientos años.

Observen la fuerza de los colores y su viveza. Tienen 17 siglos.

Es inconcebible que con ese tesoro a 14 kilómetros de la ciudad no haya visitas guiadas, excursiones y horarios estables para poder enseñarlo a quienes vienen, y a quienes estamos porque insisto que un porcentaje altísimo de lucenses sabe que está ahí por referencias pero nada más. La desidia es terrible.

Por si eso fuera poco, cuando llegas te encuentras con que el interior del tesoro aqueológico no tiene iluminación, así que se ve y no se ve. Las fotos que ilustran este artículo las hice con el móvil, y se ven bien porque tuvimos la enorme suerte de que había una cámara de televisión con foco que nos iluminó en el tenebroso lugar. Las visitas habituales no tienen esa suerte.

Entiendo que las luces tradicionales pueden dañar las pinturas y que es espinoso el tema. Incluso tampoco se crean que soy muy partidario de que vayan cientos de personas a estropear el lugar, que nos conocemos, pero programas un número limitado de visitas, que se podrían realizar en grupos pequeños, iluminar el lugar con sistemas que no dañen el patrimonio (las luces LED u otras de baja intensidad que no estropeen las pinturas), y con guías que sepan de lo que hablan es algo tan básico y tan prioritario que no me cabe en la cabeza que no exista.

Para visitar Santa Eulalia el horario es de martes a sábado de 10:00 a 15:00. Para más información pueden llamar al 982 160 124, donde hay que decir que atienden las dudas con muchísima amabilidad. Algo es algo.





* Me han informado de que quien nos lo enseñó fue el Doctor en Arqueología Enrique Montenegro. ¡Gracias por el aporte!

martes, 6 de marzo de 2018

Cafeterías públicas sin público

Cafetería del MIHL cerrada a cal y canto desde la inauguración del centro.
Publica hoy La Voz de Galicia que la vieja cárcel va a cumplir un año desde su reapertura y que la cafetería sigue desierta, lo que no deja de ser un dato curioso porque me imagino que el espacio tiene muchos pretendientes ya que es una perita en dulce. Céntrico, con unas bonitas vistas y en un espacio público, que si bien te limita notablemente a la hora de fijar los precios, también tiene costes mucho más reducidos porque habitualmente el canon es bajo en comparación a lo que cuesta alquilar un local.

La noticia también nos habla de que al tiempo que varios postores probablemente se van a interesar por ese local, ninguno quiere explotar la cafetería del Uxío Novoneyra, un local más céntrico todavía pero mucho menos atractivo porque ni tiene vistas ni está en un lugar “bonito”. El canon de 400 euros mensuales para explotar esa cafetería ha quedado desierto y es probable que así siga, porque dudo mucho que ese centro tenga bastante movimiento como para mantener ahí personal.

La que pasa desapercibida es la cafetería del MIHL. Como otro clavo en el ataúd de aquel supuesto gran museo, la pirámide que Orozco se emperró en edificar contra viento y marea y que si hizo historia es probablemente por ser el marrón cultural más grande en los anales de la ciudad. Que en los ya más de cinco años que lleva abierto nadie haya querido arriesgarse a montar allí un chiringuito es algo más que simbólico, es una demostración palpable de su nulo atractivo para propios y extraños.

La cafetería de la vieja cárcel, también cerrada.
Se ve que en un año no "ha dado tiempo" a sacarla a concurso
La costumbre de este gobierno “progresista” de meter dinero público en cafeterías que luego nadie quiere explotar es como poco llamativa. La única explicación es la desidia nacida de jugar con dinero que entienden ajeno aunque realmente es de todos.

Aunque se puede entender que suponen una competencia desleal para los demás empresarios, ya que no todo el mundo tiene la facilidad de trabajar en esos lugares, esto es discutible porque se supone que el concurso es público y se puede presentar quien quiera. Otra cosa es que ganen, claro.

La única que veo que funciona con cierta normalidad es la del Parque de Rosalía, si bien se basa entre otras cosas en no cumplir el pliego de condiciones ya que hasta donde yo sé se había anunciado que tienen la responsabilidad de mantener abiertos los baños que hay bajo el templete del parque y en todo este tiempo jamás me ha coincidido verlos en funcionamiento. Así también pujo yo, claro.

La dejadez en la gestión de estos espacios no es sello exclusivo de la casa municipal, ya que la Xunta también cerró su cafetería hace muchos años, calculo que unos seis o siete por lo menos, y ahí sigue, sin uso, muerta y enterrada para alegría, eso sí, de los locales del entorno que ven mejorada su afluencia por no tener una competencia tan directa.

El tema de las cafeterías públicas tuvo un momento de crisis profunda cuando se podía fumar en las demás pero no en los edificios oficiales. Hoy día no se puede echar el cigarrillo en ninguna con lo que hay una igualdad de condiciones que hace decantar la balanza hacia las concesiones por los menores gastos de explotación. Les condiciona el horario y los precios, sí, pero también es difícil encontrar un negocio de hostelería que tenga un horario tan “ventajoso” como los de esas instalaciones.

lunes, 5 de marzo de 2018

Fuentes

La fuente de la Rúanova hace lustros que no funciona, lo que convierte ese punto en un muro sin trascendencia.

Hay que vigilar los grifos...
Las fuentes de Lugo tienen un serio problema: o no funcionan o no dejan de funcionar. La grifería que se ha instalado, además de chocar bastante en lo que a estética se refiere, se atasca con facilidad y es muy habitual ver un chorro continuo de agua que el usuario de turno no se ha molestado en interrumpir cuando termina de usarla.

Como en todo, aquí tenemos cierta responsabilidad compartida. Quien usa la fuente debería preocuparse de que el grifo quede cerrado, pero quizás por la costumbre que tenemos de que todo se automatice muchos ignoran ese pequeño pero importante deber. Quizá sea que soy algo maniático y me fijo en esas cosas, pero si no a diario sí cada pocos días me veo tirando de esos pulsadores que tienen las fuentes para cerrar el paso de agua, ese bien tan abundante y tan escaso al mismo tiempo.

En lugares simbólicos como la calle Tinería hay una fuente que no solo no funciona, sino que presenta un lamentable estado de abandono. Ya no le quedan grifos ni escudos, se los han arrancado, y se mantiene ahí como un monumento a la desidia de lo público.

Fuente en la Tinería
Tradicionalmente las fuentes eran signos de prosperidad, de vida, del triunfo de la civilización sobre los elementos. Sin embargo esos tiempos son ya no vamos a decir que remotos, pero sí olvidados.

En la Rúanova hay una fuente en la verja del Museo Provincial en la que jugábamos muchos de niños, y que lleva lustros apagada. Supongo que lo que antes consumía simplemente agua ahora funciona con electricidad porque de otra forma no se entiende. 

Incluso la fuente de la Plaza del Campo, la tan simbólica de San Vicente, no está siempre funcionando y ayer los turistas miraban extrañados el vaso para comprobar si había agua en un monumento que aporta elegancia y monumentalidad a una plaza tan especial como esa.

En Lugo las cosas no se cuidan y es una lástima. Un poquito de atención sería más que suficiente para ser una ciudad perfecta, porque los elementos los tiene.

viernes, 2 de marzo de 2018

La vieja cárcel a punto de cumplir un año

A punto de cumplirse un año...

Ayer hablábamos del deficiente estado de conservación de una obra pública, la del callejón de Santo Domingo. He recibido algún mensaje en que se me decía, sorprendentemente, que “me fijo en cosas que como están escondidas no le importan a la gente”. Puede ser, no se lo niego, porque es verdad que presto atención a cuestiones que una parte importante de la población pasa por alto, pero no creo que eso sea lo mismo que decir que no les importan.

Pero como parece que solo lo que está en primerísimo plano tiene relevancia, les voy a traer hoy otro asunto de deficiente mantenimiento en un lugar que no puede estar más sobre la mesa todos los días: la vieja cárcel. Y para que vean que me voy a la zona “que se ve” les voy a explicar un par de cosillas sin siquiera poner un pie en el recinto, aunque si les digo la verdad esto también se debe a que ayer cuando me acerqué iba con el perro y no podía entrar a hacer fotos de la parte cubierta. Eso queda para otro momento, aunque será pronto.

La puerta de la vieja cárcel
incumple el PEPRI
Lo primero que llama la atención de la vieja cárcel es que la cafetería sigue cerrada. Ese error urbanístico y estético, que fue mantener el cuerpo delantero tapando la belleza del edificio central y que además va contra el proyecto original del siglo XIX, no ha servido por ahora de nada, más que para tener una especie de pecera vacía en la parte superior cuya función se nos dice que algún día será cafetería pero que por ahora solo es uno de esos despilfarros de la administración, tan habituales que ya pasan desapercibidos. Se cumple a final de mes un año desde que se abrió la vieja cárcel y la cafetería sigue vacía, con esa desidia tan propia de quien usa dinero ajeno.

Sin movernos de la parte delantera observamos que la puerta es de madera. Preciosa, la madera tiene esa maravillosa personalidad que tanto encaja en los cascos históricos. Lástima que esté prohibida por el PEPRI, que obliga a que todas las carpinterías tengan que estar pintadas de verde, blanco o marrón, vedando el uso de barnices. Ya ven.

Estado de la puerta lateral
En cuanto a la fachada lateral, la puerta principal de acceso era blanca, cumpliendo esa normativa, pero el problema está en el “era”. No ha pasado ni un año desde la inauguración a bombo y platillo del edificio y parece que la puerta haya estado siglos al sol de Málaga. De la pintura blanca original apenas quedan unos pocos restos.

Tampoco es ya blanco el muro lateral, que en la parte inferior presenta unas humedades terribles que lo convierten en una cosa entre verde y marrón. Quizá es que se va a completar el espacio expositivo con un jardín vertical y no nos hemos enterado, que todo puede ser y ya saben que la política convierte lo absurdo en un logro.

Por supuesto el tema de accesibilidad tampoco es que sea la panacea, ya que aunque el Ayuntamiento está ahora levantando los adoquines de la ronda y hace no demasiado se comprometieron con los “pasos” para sillas de ruedas, la entrada a la Cárcel por su puerta principal se hace a través de una calle de reciente creación e inexplicablemente adoquinada.

Dejo para otro día el interior, como les contaba, pero prometo hacer una visita sin Ducki para poder entrar, si bien es cierto que espero que lo de dentro esté mejor que lo de fuera. No es difícil.

jueves, 1 de marzo de 2018

Cuando el cartel perdura más que la obra que anuncia

Tampoco es que haya mejorado demasiado la cosa. No está peor, pero si no se mantiene se deteriora.
En una ciudad con restos romanos no debería llamar la atención que las cosas perduren, pero cuando lo que se mantiene en pie es un cartelón de plástico amarrado a unos hierros sujetos malamente a una fachada que debería estar limpia de polvo y paja, mientras la obra que anuncia está como está, sí cuesta trabajo que no se te vaya el ojo.

La plaza de Santo Domingo cuenta con un “adorno” que lleva ahí unos cuatro años aproximadamente. Una enorme pancarta que nos anuncia la obra de “rehabilitación do espazo urbano” del callejón del Hospital y el Carril do Son, que para que se sitúen es el lateral del convento de Santo Domingo y su trasera. El cartel se completa con una foto a gran tamaño del lamentable estado en que estaba el lugar antes de la actuación pública. Lo malo es que ya no dista tanto del lamentable estado en que está el lugar tras la actuación pública.

El tema de la publicidad en el casco histórico tiene su guasa. Mientras se sanciona a los particulares que tienen la osadía de violar las restrictivas normas al respecto, la administración, como de costumbre, hace lo que le viene en gana. Lo suyo sería que los carteles de obra, que ya de por sí son bastante discutibles cuando realmente parecen ejercer la función de anuncio político que otra cosa, se retirasen el mismo día de la inauguración de la actuación. Pero claro, es mejor dejarlo ahí hasta que el tiempo haga su función y lo pudra, aunque en esto sí son cuidadosos y el cartel está en mejor estado que la calle rehabilitada, hoy llena de pintadas, verdín, y con una tapa de alcantarilla hundida desde hace meses y conveniente vallada, pero no reparada.

El mantenimiento de este punto de la ciudad dista mucho de ser el adecuado. Se inauguró, como todo, y se dejó morir, como casi todo. Incluso si se fijan en las fotos del antes y el después ni siquiera se molestaron en tapar las pintadas que se pueden ver en la fachada de la derecha, casi al margen de la imagen.

Las actuaciones públicas a día de hoy son lamentables caladeros de votos, teniendo menos en cuenta la utilidad o la finalidad de la inversión que su repercusión en “la foto” o en la prensa del día siguiente, cortando la cinta y colgándose medallas de salvadores de lo público, mientras la tomadura de pelo es que este espacio se ha convertido en un urinario ya que la administración mantiene cerrados desde hace años los baños públicos que había en Plaza de España y Plaza de Santo Domingo. Con una inversión que supera los 300.000 euros (los del cartel más los "flecos"), se podían hacer unos buenos baños, ¿no creen?

No es de recibo que los espacios de la ciudad estén en ese estado, pero es todavía más insultante que el cartel que anunciaba la obra siga ahí, afeando la fachada de un edificio histórico, a mayor gloria de los próceres que se consideran la sal de la tierra.

Vergonzoso.

miércoles, 28 de febrero de 2018

La elección de idioma del ciudadano prevalece sobre la libertad del funcionario


Se denunció ayer que una persona acudió a la Xunta a hacer unas gestiones, y pidió que se le atendiera en gallego, a lo que recibió una mala contestación y una negativa. Se dirigió a otra persona y la respuesta fue similar, incluso con peor educación si cabe, usando como excusa el derecho del funcionario de turno a usar el castellano en contraposición con el derecho del administrado a ser atendido en gallego.

Este asunto es realmente sencillo de resolver desde un punto de vista legal y jurídico: el funcionario, cuando está en su puesto, ve subordinados sus derechos a los del usuario, ya que prevalece la elección de este último a la hora de ser atendido en la administración. De la misma forma que el derecho constitucional a la libre circulación se ve reducido durante el horario laboral de cualquier trabajador porque no puede elegir desempeñar su función en la playa, cuando estás atendiendo a un ciudadano no eres un individuo como tal, sino un servidor público que ha de adaptarse al usuario, y no al revés. En mi opinión estos trabajadores de la administración cometieron dos faltas graves: no respetar la libertad de elección de idioma del usuario y, encima, ser maleducados que también está tipificado como falta

El problema es que aquí se mezcla la puñetera política, y como es habitual enrarece el ambiente y convierte temas que debieran estar más que superados en puntos de enconamiento absurdos.

Hay innumerables ejemplos de faltas de respeto en ambos sentidos: desde el caso que ha servido de inicio a este artículo a otros, menos denunciados normalmente, de quien pide ser atendido en castellano y se le niega tal opción. Sin ir más lejos el Ayuntamiento de Lugo se negó durante años a emitir los recibos en castellano a petición de una señora que lo quería así, supongo que bajo esa idea de “no me diga que no lo entiende”, que sirve de absurdo escudo para intentar incumplir la ley. No se trata de entenderlo, sino de que uno usa el idioma que le viene en gana.

Les pongo otro ejemplo: en un tema con el que trabajo habitualmente se utilizan unos libros de registro que tenemos que diligenciar (legalizarlos, vamos, para que se puedan usar) y que son iguales en toda España, aunque hay ediciones bilingües en gallego, catalán y vasco. Pues bien, no es la primera vez que me llaman de Madrid, Burgos o Santander para preguntarme dónde pueden comprar el libro en gallego creyendo que tienen obligación de usarlos. Para nada, pueden enviar el que está en castellano o incluso el que está en castellano y vasco y tiene perfecta validez. El problema es que no todos mis compañeros están de acuerdo con eso y hay provincias que rechazan el libro si no viene en gallego, lo que es una ilegalidad total que no se denuncia por no meterse en problemas con la todopoderosa administración.

En Galicia tenemos la riqueza de poseer dos idiomas, pero la tonta manía de usarlos como arma arrojadiza para tirárselos a la cabeza unos a otros. Desde los que siguen considerando el gallego como algo “paleto” a los que reparten carnets de “buen gallego” y se los deniegan a los que usan el castellano. No hay más que recordar que a nuestro único premio Nobel de literatura, Camilo José Cela, se le niega reiteradamente el día de las letras gallegas porque la inmensa mayoría de su obra es en castellano, con lo que deberían cambiar el nombre al día “das letras en galego”, que no es lo mismo.

Todos los funcionarios tienen su lengua materna, unos el castellano y otros el gallego, pero lo normal es que se atienda al administrado en el idioma que use o, en todo caso, el que pida expresamente si es el caso. También es cierto que a todo el mundo se le despista a veces el asunto y le salta el automático, volviendo a su lengua habitual, pero se intenta corregir y ya está.

En la esfera privada es diferente. Ahí cada uno habla lo que le sale de las narices y no creo que sea una cuestión de “educación” eso de “contestar a la gente en el idioma en que te hablan”. Tengo una cuñada que solo habla gallego y no tenemos ninguna barrera comunicativa, hablando cada uno en lo que le apetece. De la misma forma si alguien habla en castellano y se le contesta en gallego no le veo nada de malo (salvo que el interlocutor no sepa gallego, claro, el turista es el ejemplo obvio) y de hecho me parece bonito que cada uno tenga la libertad de hablar lo que quiera.

¿Tanto trabajo nos cuesta aceptar que los demás hablen en lo que les salga de las narices? ¿Tanto molesta? ¿Tan difícil es entenderse con educación? Dejémonos de imposiciones y de hacer de esto un tema político e identitario y relajemos un poquito la presión de uno y otro lado. Menos en la administración, claro, que ahí hay que adaptarse al ciudadano que, después de todo, es el jefe supremo del funcionario.

martes, 27 de febrero de 2018

¿David Bowie pisó Lugo?


La relación de David Bowie con Lugo se me escapa, si les digo la verdad. Hasta donde yo sé no pisó nuestra ciudad en su vida y no soy consciente de su referencia a la Muralla en la letra de ninguna de sus canciones. Por eso tengo que reconocer que me resulta incomprensible la muestra que se inaugura hoy en el Museo Interactivo de Historia de Lugo (MIHL) sobre el cantante, no sé cómo lo ven ustedes.

El pastiche entre centro cultural, museo, sala de exposiciones (que no es lo mismo), foro de debates, merendero y no sé cuántas cosas más en que se convirtió ese error urbanístico demuestra que no sólo no estaba planificado lo que se iba a hacer con él sino que sigue en el limbo de la indefinición, en un “¿y ahora qué demonios hacemos con esto?” de difícil resolución, que intentan solventar metiendo allí lo primero que se les pasa por la cabeza aunque no tenga relación alguna con la ciudad.

La obsesión de nuevo rico de construir y construir a lo loco sin pensar en que no se trata únicamente de edificar sino que luego hay que mantener y, lo que es más difícil, utilizar los edificios nos trae a un escenario en que tenemos cáscaras vacías que se intentan rellenar con contenidos harto discutibles. Léase una exposición de David Bowie en un museo de historia local, sin relación alguna.

Lo suyo es que si se quiere hacer un homenaje al hombre heterocromo parece que lo normal sería exponer en la vieja cárcel, aunque como están convirtiéndola en un parque temático de la tortura franquista no encaja tampoco muy allá. Por cierto, eso tiene su guasa porque esa cárcel es de 1887 pero se anuncia como “cárcel franquista”, aunque también fue “cárcel republicana” y “cárcel monárquica”. En fin, cosas de la política que hace que una bandera del siglo XVI sea algo propio de la dictadura.

Pero a lo que íbamos, lo de la exposición de Bowie en un espacio supuestamente dedicado a la historia de Lugo no es una anécdota, es más significativo. Es la rendición a la evidencia de que ahí se van a hacer las mismas cosas que se venían haciendo, que se repitieron en el Mercado cuando era el juguete nuevo o que ahora van a la vieja cárcel. Me pregunto a qué se dedicará el Gustavo Freire cuando abran el nuevo y flamante auditorio, otro disparate arquitectónico por tamaño y ubicación del que nos daremos cuenta cuando vayamos.

Los artistas locales acariciaban la idea de que al abrirse el espacio rehabilitado de la plaza de la Constitución podrían exponer libremente, que las celdas se les prestarían para sus usos y que sería algo tipo abierto, donde poder presentar y crear su arte pero se equivocaron, igual que los que pensábamos que el MILH sería un lugar donde repasar la historia de nuestra ciudad como en el más que envidiable museo municipal de Madrid, situado en Tribunal y cuya visita les recomiendo muy vivamente.

Aquí se trata de construir, de meter hormigón. Nos quejamos del Gaiás y del nuevo aeropuerto de Santiago, símbolos del despilfarro, pero en Lugo tenemos el MIHL y ahora la Intermodal, la nueva pirámide a construir. Eso sí, luego metemos las botellas de agua mineral en el contenedor amarillo y estamos muy satisfechos de nosotros mismos.

No aprendemos.