martes, 12 de mayo de 2026

Sobre la escultura dedicada a Paula Alvarellos

La escultura dedicada a Paula Alvarellos en su ubicación provisional en la Plaza de España

No me gustan las esculturas en general, y muy pocas en particular. Me impresionó el Moisés de Miguel Ángel pero ya no sé si porque lo había estudiado en el instituto antes de verlo o porque realmente tiene “algo”, pero en los museos soy poco dado a pararme en las estatuas. Quizá por eso, por mi poca simpatía por las figuras, les diré que cuando vi la que hicieron de Paula Alvarellos en la prensa me pareció horrenda. Me recordó a otra que tampoco me gustó nada y que es la de la pulpera que está en la Mosquera y que me parece más un híbrido entre un herrero y un troll que una de las cortadoras de pulpo de las fiestas patronales.

Sobre gustos no hay nada escrito (bueno, estoy escribiendo sobre gustos, pero ya me entienden). No hay más que ver lo que se ha dicho sobre sustituir los logos partidistas por el escudo de la ciudad en las redes sociales del Ayuntamiento de Lugo. Cosas que pasan.

A pesar de todo esto, antes de ponerme con este artículo me acerqué a ver la escultura de Paula Alvarellos en persona y, para mi sorpresa, no sólo me convenció, sino que me pareció una magnífica representación de nuestra fallecida alcaldesa. Las fotos no le hacen justicia ni transmiten lo que es esa obra.

Es ella. No es un retrato ni un calco de Paula porque tampoco pretendía serlo, pero es ella. El escultor, Miguel Couto, ha logrado que ponerse frente a la escultura sea sentir que la ves, que está allí. Su fuerza, su carácter, su inclinación al diálogo… incluso su cariño. No me pregunten cómo lo transmite. No sé si es porque guardo un muy buen recuerdo de Paula o porque el escultor es un genio, pero de verdad que no podía estar más equivocado con mi primera impresión, basada en fotos. Es una obra magnífica.

La escultura está ahora mismo en la Plaza de España, en la parte de abajo (tras el quiosco y frente al Círculo de las Artes). Les animo a ir a verla para opinar, y que no les pase lo mismo que a mí y se hagan una idea equivocada antes de contemplarla en persona.

Fue puesta allí provisionalmente porque, al avecinarse la moción de censura, el bipartito no podía tolerar que fuera Elena Candia la que la inaugurase. Si les digo la verdad creo que, más allá de las ganas de cortar la cinta ellos mismos, fue un error. Estoy totalmente convencido de que a Paula no le habría gustado la moción de censura (si bien dudo que a ella le hubieran pasado eso) pero estoy igualmente convencido de que le habría encantado que fuera una rival política la que inaugurase su estatua porque ella veía con buenos ojos el homenaje a los contrincantes, así que asumo que también el de los contrincantes.

Cuando organizamos un homenaje al exalcalde del PP Joaquín García Díez, Paula fue invitada como alcaldesa de Lugo, aunque nadie pensó que fuera a acudir. Lo hizo. Fue un asunto que le costó discusiones en su partido (me lo dijo ella misma) pero asistió… y fue encantadora. Jugaba en “campo ajeno” pero, vestida con una chaqueta de un rojo rabioso (no daba puntada sin hilo) se metió en el bolsillo a todos con quienes habló porque era una persona que sabía dónde estaba y cómo tratar a la gente.

Por eso estoy tan seguro de que, al margen de las circunstancias y del cariño para sus propias siglas, para ella habría sido una señal de sana democracia que su estatua sea inaugurada en su ubicación definitiva por una alcaldesa de otro partido.

Por cierto, sobre esa ubicación definitiva: el plan que dejó trazado el bipartito supone la destrucción de una fuente que hay en el Parque de Rosalía para reemplazarla por otra con la efigie de Paula. No sé yo. Bueno, miento, sí lo sé: yo no lo haría. Hay muchísimos sitios en el parque para hacer ese homenaje a nuestra alcaldesa sin tener que cargarse nada.

Un último apunte. He leído mucho sobre si Paula se merecía esa estatua porque no le dio tiempo a hacer gran cosa. Puedo comprender esa crítica porque yo mismo pensaba así (ya ven, dos cambios de opinión en este mismo tema), y soy el primero en decir que fallecer es una desgracia, no un mérito… pero este caso creo sinceramente que es diferente.

No quiero crear polémicas, de verdad que no es mi intención, pero mi opinión sincera es que el cargo, la dedicación y el esfuerzo 24/7 que hizo, le costó la salud y, en definitiva, la vida. Si les parece poco sacrificio…

lunes, 11 de mayo de 2026

Primeros pasos de la ''era Candia''

Elena Candia en su toma de posesión (Foto: El Correo Gallego) y el Escudo oficial de Lugo.

El viernes comenzó su andadura Elena Candia como Alcaldesa de Lugo y sus primeras decisiones han marcado ya pautas interesantes para los que observamos con interés y, por qué no reconocerlo, bastante curiosidad, por dónde van a ir los tiros del nuevo gobierno local.

Su primer acto de agenda fue reunirse con el personal municipal. La Junta de Personal y el Comité de Empresa, es decir, los representantes de los trabajadores y funcionarios del Ayuntamiento, fueron los primeros en su lista, seguidos por Bomberos y Policía Local. La casa no funciona sin que el personal colabore, y eso es aplicable a la pequeña tienda o a la gran administración. Ser consciente de eso es fundamental.

Justo después se reunió, por separado, con PSOE y BNG para preparar el pleno de organización y que le trasladen qué proyectos consideran prioritarios y que no se deben ver afectados por el cambio de gobierno. Por lo que se filtró, las reuniones no fueron muy cordiales, lo que tiene cierta lógica visto el pifostio que han alentado desde algunos sectores.

A eso siguieron reuniones protocolarias, oficiar una boda (que ya estaba en agenda desde hace tiempo y que ya iba a llevar a cabo Elena Candia), una comida a dos funcionarios que se jubilaban, más inauguraciones… Una agenda repleta acorde con la arrolladora energía de la titular, que a este paso va a tener que ponerse un camastro en el despacho privado, porque sólo le falta dormir en el Ayuntamiento. Si ya parecía omnipresente en la oposición, verán ahora.

Los primeros días tampoco han estado exentos de simbolismos: la retirada de la bandera de Palestina de la fachada de la Vieja Cárcel y la sustitución de la ensalada de logotipos (bueno, eran dos, pero también hay ensaladas sencillas, miren la de tomate) por el escudo municipal en redes sociales han dado bastante que hablar.

En cuanto a lo primero, a pesar de que algunas personas han protestado, la decisión no deja de ser algo que debería ser tan obvio y normal como cumplir las normas y esa bandera estaba ahí ilegalmente. La Ley 39/1981 regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas y especifica que sólo las banderas de España, de la Comunidad Autónoma y la local (si la hay) podrán ondear en edificios públicos junto a las que correspondan de acuerdo a normas internacionales.

Por si a alguien le quedasen dudas sobre la interpretación de la ley, hay una sentencia más que aclaratoria del Tribunal Supremo que dice claramente que nones, que no se pueden poner banderas que no sean las oficiales. Otra sentencia posterior, de 2024, exceptúa, curiosamente, la bandera arcoiris, lo que demuestra que hasta los jueces tienen sus contradicciones. Pero la del 2020, la que prohíbe la que había en la Cárcel, anuló un acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife que instaló una bandera no oficial y que se vio obligado a retirarla. Vamos, que lo que se ha hecho es cumplir la ley por lo que es difícil de entender que algunos monten tanto escándalo.

El tema del logotipo es otro cantar. Ahí no hay obligación legal sino simplemente de una decisión de la alcaldesa. Parece de sentido común que un Ayuntamiento no tenga dos logotipos, pero es lo que ocurría: la parte socialista usaba uno (casualmente de color rojo corporativo PSOE) y la parte nacionalista otro (también casualmente de color azul claro corporativo BNG).

Si se hubiera usado la ley del embudo se habría sustituido por un logo azul oscuro que, casualmente, coincidiría con el color corporativo del PP, pero Candia ha sido más inteligente que eso y ha reemplazado los colores políticos por el escudo oficial del Ayuntamiento de Lugo.

Estoy de acuerdo con los críticos que dicen que ese escudo es muchísimo menos visual que el logotipo que se usaba anteriormente (particularmente el rojo), y que era más llamativo y más icónico el de la Mosquera que el escudo. Nada que objetar a ese argumento, pero la cuestión de fondo es otra: ¿Qué es lo que se persigue? ¿es más importante que sea “guay” o que nos represente a todos?

Una administración pública tiene que ser un poquito seria con estos temas, y francamente, que se utilice el escudo oficial no me parece ningún disparate. Me gustaba el icono anterior, claro que sí, pero el sesgo partidista que tenía (demostrado por el uso que hacían las dos partes del anterior gobierno de los colores) no era adecuado.

Tal vez podría haber cambiado los colores, simplemente, pero ¿Cuál se podría poner que sea neutral? El escudo, a pesar de que no sea un icono moderno y súper chulo es imparcial y eso es fundamental en una administración pública. No todo es moda e impacto, también es importante que haya cierta seriedad detrás.

El mensaje que transmite Elena Candia es evidente: "quiero un ayuntamiento para todos".

Veremos si lo consigue.

NOTA: Como me conozco el percal, y sé que los trolls y apesebrados (dejo fuera de esta referencia a las personas que legítima y genuinamente discrepan conmigo, que me parece estupendo) están deseando decir “claro, estás encantado porque es del PP”, me gustaría recordarles que cada vez que hemos tenido un nuevo titular de la Alcaldía les he deseado lo mejor, y lo mismo hago con Elena Candia. Si lo hace bien es bueno para todos.

Tienen aquí tres ejemplos:

viernes, 8 de mayo de 2026

380 días

El tiempo vuela, y no se puede desprovechar ni un minuto.

Hoy es el primer día de una nueva etapa en el Ayuntamiento de Lugo.

Elena Candia, alcaldesa de la ciudad, tiene exactamente 380 días para demostrar su capacidad al frente de una administración tan compleja y, al mismo tiempo, tan cercana, como es un ayuntamiento de una capital de provincia.

Puede parecer poco tiempo, porque de ahí hay que restar que los últimos meses ya son de campaña electoral (como si no viviéramos en una continua refriega en ese sentido), pero también es verdad que en un día en el gobierno del ayuntamiento se pueden hacer más cosas que en un año fuera de allí.

Su primera reunión como alcaldesa es con los representantes del personal. No es un mal comienzo. Si la plantilla no responde, no hay nada que hacer, eso lo sabe cualquiera que haya gestionado desde una cafetería hasta la plantilla de El Corte Inglés. Tal vez ese primer guiño, si se completa con respeto y medidas de sentido común, pueda enderezar la difícil situación que se lleva viviendo durante muchos, muchísimos años, en el municipio.

380 días es una cifra que tal vez pueda parecer pequeña, pero en manos de las personas adecuadas se amplía exponencialmente.

Hay una magnífica serie llamada “El ala oeste de la Casa Blanca” que relata el día a día de una ficticia administración estadounidense. En la última temporada de la serie hay un capítulo titulado 365 días, ambientado en una situación que parece de retirada por ser su último año de mandato, en que un personaje explica que pueden influir más en la vida de las personas en la Casa Blanca en un día que en el resto de sus vidas al salir de allí. Aquí pasa lo mismo, y hay quince días más.

Tras el rollo friki, vamos ahora con un punto de vista más científico. Milton Friedman, premio Nobel de economía en 1976, y su esposa Rose publicaron en 1984 un breve ensayo llamado “La tiranía del statu quo” que, resumidamente, viene a decir que lo que un nuevo gobierno no cambie en 6 meses no lo hará en el resto del mandato porque los grupos de presión, la burocracia, y los intereses particulares presionan para que las cosas se queden eternamente como están. El miedo al cambio es humano, pero en la gestión pública es una tendencia terrible hacia el inmovilismo.

Si combinamos ambas sabidurías llegamos a una conclusión importantísima. El gobierno de Elena Candia tendrá una oportunidad de oro para demostrar su valía y para hacer, en los 380 días que tiene entre hoy 8 de mayo y el 23 de mayo de 2027, en que se producirán las elecciones municipales, muchísimas cosas que desde la oposición es imposible llevar a cabo.

No es un desafío menor y, como a todas las personas que han ostentando ese cargo le deseo la mejor de las suertes, porque de sus aciertos depende mucho el futuro y la prosperidad de todos los que aquí vivimos.

jueves, 7 de mayo de 2026

El comunicado de María Reigosa

María Reigosa en el Ayuntamiento. Foto: La Voz de Galicia

Querido y amable lector:

Como en otras ocasiones, hoy les traigo un escrito que no es mío, sino que es un comunicado emitido ayer por la concejala no adscrita, María Reigosa. Ella es la pieza clave de todo lo que está pasando y que, previsiblemente, culminará hoy con la moción de censura que hará alcaldesa a Elena Candia.

Mañana opinaré, pero hoy simplemente quiero trasladarles este comunicado porque creo que es muy aclaratorio.

Muchas gracias.


Comunicado de María Reigosa:

Quero comunicar publicamente que mañá, xoves, votarei a favor da moción de censura que permitirá abrir unha nova etapa no Concello de Lugo.

Tomei esta decisión desde a responsabilidade, desde a reflexión e desde a convicción sincera de que Lugo necesita recuperar estabilidade, confianza institucional e unha forma de gobernar máis útil para a cidadanía. Creo nun Concello centrado en resolver os problemas reais do día a día, en coidar os servizos básicos e en ofrecer un municipio con planificación a medio e longo prazo, con máis futuro e máis oportunidades para todos os lucenses.

Incorporeime ao goberno municipal co ánimo de sumar, de reforzar a acción de goberno e de achegar a miña experiencia e o meu perfil técnico, como enxeñeira de camiños, canais e portos, ao servizo do municipio de Lugo. Pero, co paso do tempo, fun comprobando formas de funcionamento, dentro do actual goberno do PSOE e do BNG, coas que non me sentía cómoda nin identificada; dinámicas que considero afastadas da maneira rigorosa e responsable coa que entendo a xestión pública.

Os problemas de coordinación interna, as diferenzas arredor de determinados expedientes e as facturas con reparos ou responsabilidades administrativas acabaron evidenciando para min algo máis profundo que simples discrepancias políticas ou persoais. Dinme conta de que Lugo necesitaba outra maneira de gobernar: máis organizada, máis transparente e máis centrada en solucionar os problemas dos lucenses.

Cando unha concelleira, como me ocorreu a min en distintas ocasións, manifesta dúbidas diante de determinados expedientes, o razoable nunha administración sería revisar, aclarar, informar e actuar con total transparencia e seguridade xurídica. Porque gobernar non consiste en trasladar problemas a outro, nin en buscar quen asuma determinadas firmas. Gobernar significa asumir responsabilidades e afrontar os problemas conforme á legalidade e ao interese público. Por iso considero especialmente preocupante que se normalicen determinadas prácticas ou fórmulas destinadas a evitar responsabilidades políticas ou administrativas. As institucións non poden funcionar desde a improvisación nin desde os atallos.

Outra cuestión coa que tampouco me sentín identificada foi esa tendencia constante a buscar culpables ou a alimentar a confrontación con outras administracións cada vez que xurdía un problema. Creo sinceramente que a cidadanía espera dos seus responsables públicos diálogo, colaboración e solucións, non conflitos permanentes.

Estou convencida de que Lugo necesita abrir unha nova etapa baseada no diálogo, na estabilidade, no rigor e nun funcionamento institucional máis serio e transparente. Creo que os lucenses precisan recuperar a confianza na política útil, na capacidade de entendemento e nunha forma de gobernar centrada en resolver os problemas reais da veciñanza. Nese sentido, confío na responsabilidade, na capacidade de diálogo e no proxecto que lidera Elena Candia para impulsar ese cambio que Lugo necesita.

Quero tamén explicar que a miña implicación na política municipal nace exclusivamente do compromiso coa cidade de Lugo e da vontade de achegar a miña experiencia profesional e o meu coñecemento técnico ao servizo da veciñanza. Son funcionaria A1 dun Ministerio e, polo tanto, a miña traxectoria profesional é allea á política, unha actividade que sempre entendín como unha forma de contribuír, desde a responsabilidade e o servizo público, a mellorar os servizos municipais e o día a día dos lucenses.

Remato cunha reflexión: a política non pode converterse nun espazo de odio nin de presión persoal contra quen pensa diferente ou toma decisións plenamente lexítimas; e, moito menos, desde posicións que deberían representar, precisamente, o respecto, a igualdade e a convivencia democrática.

miércoles, 6 de mayo de 2026

¿Seguro que es verdad el "yo habría ayudado"?

El tramo de Muralla donde ocurrió la desgracia y un fotograma del vídeo con la mujer intentado no caerse.

La muerte de una mujer, que se cayó de la Muralla de Lugo hace unos días, sacude conciencias y nos hace reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo entre todos. Sí, entre todos, no crean que por rasgarnos las vestiduras y decir “yo la habría ayudado” tenemos menos responsabilidad colectiva en esto. Habría que haber estado allí para saber qué habríamos hecho realmente.

Por si no conocen la situación, aunque lo dudo porque no se habla de nada que no sea esto y la moción de censura, fue la siguiente: circula un vídeo en que se ve que una mujer, por razones que desconocemos, está descolgada de la Muralla de Lugo intentando agarrarse como puede y que, finalmente, no consigue sujetarse y se precipita al suelo. El núcleo de la polémica surge del hecho de que se ve a un montón de gente mirando, algunos incluso riéndose y grabando con sus móviles en lugar de intentar ayudarle.

La crítica es tan sencilla como demoledora. ¿Qué clase de personas pueden estar viendo esto y cachondeándose de la situación en lugar de intentar ayudar a la buena señora? ¿Hasta qué punto nos hemos deshumanizado tanto que ni siquiera somos capaces de acercarnos y, entre un grupo, echar una mano a alguien en un apuro?

No seré yo quien defienda la inacción en esto, aunque sí he de decirles que creo que hay un problema de percepción: no creo que la gente que estaba allí se imaginase que había un riesgo de muerte. Desde la barrera todos somos Manolete, y nos gusta mucho el “yo habría…” a toro pasado. De hecho, aunque la altura no es poca (unos 3 o 4 metros diría yo) a la vista tampoco parece mortal de necesidad y de hecho si esta persona no hubiera tenido la mala suerte de voltearse al caer probablemente el tema se habría saldado con un coscorrón o una pierna rota, pero, para su desgracia, no fue así y se pegó un golpe grave por el que falleció antes de llegar al hospital.

A esa probable falta de percepción de riesgo de muerte hay que añadir que cuando hay mucha gente viendo algo como esto es menos probable que alguien ayude. Es un efecto psicológico real y medido, por contradictorio que pueda parecer. La situación se convierte en un espectáculo y todos piensan “si no se mueven todos para echar una mano es que no es para tanto”, por lo que la masa borrega en que nos hemos convertido opta por no hacer nada con un resultado trágico en este caso. Quizá si en vez de tanta gente hubiera tres o cuatro personas no estaríamos hablando de esto.

La cuestión es si eso justifica el pasotismo colectivo. En el vídeo se ven un par de meritorias personas con los brazos en alto, intentando ayudar a la mujer, pero el resto pasa de todo. Bueno, no, aún peor: se ríen. Si en vez de esta actitud se hubiera juntado toda esa gente bajo el adarve de la Muralla y hubieran levantado sus brazos habrían salvado a la mujer.

No me atrevo a decir lo que habría hecho yo, porque hay que estar en el momento y el lugar. Quiero pensar que habría reaccionado de otra forma, pero no estoy seguro. Todos vemos ocasionalmente situaciones en que piensas “mira ese, se va a matar”… y no hacemos nada.

Cuando nos adelanta un Fittipaldi en la autovía no llamamos inmediatamente a la guardia civil para denunciarlo, aunque en el fondo seamos conscientes de que a lo mejor en la siguiente curva se mata o, lo que es peor, se lleva a alguien por delante. No subimos a la Muralla a reñira a alguien si le vemos caminando por el murete (y no es infrecuente) ni tampoco avisamos inmediatamente a los socorristas si vemos a alguien acercándose a las rocas en la playa, ni denunciamos a inspección de trabajo si al pasar por delante de una obra nos fijamos en que un albañil no lleva el arnés de seguridad. Sacudimos la cabeza y pensamos “hay que estar loco”… y seguimos andando. No queremos problemas, nos gusta la comodidad de nuestras vidas y tampoco somos los policías del mundo.

No justifico la actitud de los mirones y mucho menos sus risas, pero cuando condenemos su actitud pensemos si realmente en nuestro día a día nosotros hacemos otra cosa. Quizá, si somos sinceros, no nos guste la respuesta.

martes, 5 de mayo de 2026

El acicate

Una pena que estas prisas no les entraran hace algunos años...

Tenía que haber una moción de censura cada seis meses. Es un revulsivo, un acicate, un petardo en el culo… como le quieran llamar, pero sea lo que sea es fantástico ver cómo se sacuden el pasotismo de encima cuando ven que se les escapa el sillón y el reparto de pasta.

La sensación de movimiento repentino es estupenda, y el primer efecto es lograr que de pronto haya una cascada de anuncios, inauguraciones de obras (que estén sin terminar es lo de menos), contrataciones… de proyectos estupendos y maravillosos de los que presumir el año que viene en la campaña, y con un aliciente extra para los actuales gobernantes: si el asunto en cuestión sale adelante se colgarán la medalla (“eso ya lo dejamos nosotros hecho”) y si se tuerce echarán la culpa al nuevo gobierno (“mira que quedó listo, pero esta gente no tiene ni idea de lo que hace”). Es perfecto. Nadie les puede acusar de no ser previsores... cuando les interesa, claro.

El ejemplo mayúsculo es la visita de ayer a la nueva estación de trenes sin trenes. Se dieron un paseo por allí algunas autoridades (las del "lado correcto de la historia", claro está, que a las otras no las invitaron), que es lo que se puede hacer por ahora porque cortar cintas con las máquinas por el medio queda raro. Pero no será por falta de ganas, que si pudieran lo habrían hecho.

El problema del asunto es que hay cosas que se dejan a medio hacer, o que directamente no se sabe cómo están porque se esconden bajo la puñetera caja de siete llaves que esperemos que los nuevos gestores abran, vacíen y tiren al mar. No sé ustedes, pero yo personalmente estoy harto. Setec Astronomy (si no saben de qué hablo, deberían ver la magnífica película de “Los Fisgones”).

La orden del día es presentar todo lo que se les ocurra, esté como esté y sea como sea. Hoy, por ejemplo, Jorge Bustos presenta a las 10 el “Lucus Cultural”, un prólogo a la fiesta de junio. Hasta este año consistía en una serie de actividades previas al Arde Lucus en que las asociaciones calentaban motores y hacían acciones de promoción de sus representaciones. Este año, hasta donde yo sé, no han contado con ninguna de las 19 entidades del Arde Lucus, y se reducirá a un puñado de acciones de relleno y así salir en el periódico con la consabida fotito.

Pero el fondo del asunto, la fiesta en sí, el mismísimo Arde Lucus, está por ahora en el aire. Dejar un marrón en esto es una irresponsabilidad pública, pero una táctica política cutre, de manual.

Esa fiebre de trabajo aparente que les ha entrado está muy bien calculada, hay que reconocerles el mérito. Se ciñe a anuncios de prensa y gastar en la medida de lo posible el presupuesto municipal, pero dejando la gestión para los que vienen. En el tema de Arde Lucus del que hablamos, por ejemplo, lo último que se supo fue que en una reunión que hubo el 13 de abril en que se facilitó a las Asociaciones un borrador de “convenio” al que la mayoría respondió con alegaciones, observaciones y, lo que es más importante, fundamentadas dudas sobre su legalidad. No hubo más respuesta ni contacto alguno. Silencio.

Se sigue sin saber cómo se van a concretar la colaboración de las Asociaciones en el Arde Lucus, si con ese convenio aparentemente ilegal (o que, al menos, chirría mucho), que supone ejecutar una modificación del presupuesto municipal... que no se llevó al pleno de abril. Que apanden los que entran con el lío, con el menor tiempo posible, y que se busquen la vida.

Por supuesto tampoco se sabe nada ni del programa de actos, ni de la organización de la fiesta. Supongo que no pegarán palo al agua y dejarán que se coman el marrón “los nuevos”, porque a un mes y diez días de una de las mayores fiestas de la ciudad se ve que consideran normal que todo quede cogido con alfileres. Será una del millón de cosas urgentes que le tocará encarar a Elena Candia si, como parece previsible, pasado mañana es investida alcaldesa de Lugo.

De lo que no son conscientes es de que todas las Asociaciones, que están compuestas por unos 1.000 lucenses, saben cuál es la situación, saben lo que se está haciendo y saben lo que se les ha ignorado para el Lucus Cultural de este año.

Ellos verán, pero esto, como la violencia que están generando, se les puede volver en contra con cierta facilidad.

lunes, 4 de mayo de 2026

Que cuarenta caídas no son nada

Un de las "escasas" caídas en Quiroga Ballesteros, que el gobierno local minimiza. A lo mejor era buena idea ver las fechas de las denuncias y cruzarlas con las noticias de caídas para comprobar que no todas se denuncian (por si alguien tiene dudas de algo tan obvio). Foto: El Progreso.

Que la mala pata es seña de identidad del gobierno local en este mandato es cosa sabida. La cadena de desgracias y mala suerte, en algunos casos más graves que en otros como es evidente, ha sido la tónica que marca el devenir del día a día municipal.

Pero como en muchas cosas en la vida, y sin negar la influencia de la suerte, también se pueden comprar papeletas para que ésta se decante en uno u otro sentido. Por ejemplo, baste ver el vídeo del tenso, bronco y desagradable Pleno del pasado jueves, en que el concejal de urbanismo Jorge Bustos, afirmaba categóricamente que los accidentes de la calle Quiroga Ballesteros no eran para tanto y que “sólo” hay 40 denuncias… para que al día siguiente se les escoñase otra persona y las ambulancias volvieran a ser necesarias. Lo dicho, hasta en eso les persigue la mala pata. A la persona que se escoñó, más aún, claro.

Sentarse en un Pleno a afirmar con toda firmeza que la cosa no es para tanto es buscarse un titular en poco tiempo. Ese karma del que tanto hablan los trolls y que disimula (o lo intenta, con escaso éxito) deseos de muerte para los rivales ha tardado muy poquito en pasarle la factura al concejal, que ha visto cómo la realidad desdecía en tiempo récord sus palabras. Una dura realidad, tan dura como el suelo de piedra que han puesto (mal) en todo el centro.

En algo sí tiene razón Bustos: hay pocas denuncias (y miren que se avisó). La gente es muy reacia a tramitar una queja formal por muchos motivos, que van desde la pereza hasta que les preocupe que parezca que quieren dinero, o incluso que les da vergüenza su propia caída y prefieren seguir adelante sin meter a terceros. Pero las caídas existen, ¡vaya si existen!

Hace algún tiempo se había publicado que había más de 125 partes policiales, que tampoco son reflejo absoluto de la realidad porque en muchas ocasiones tampoco se llama a la policía, pero ya es más del triple de las que aseguraba Bustos. Salvo que las trituradoras funcionen también en esto a buen ritmo, quizás en unos días sepamos la verdad.

En todo caso negar un problema o minimizarlo es una táctica peligrosa, sobre todo en un tema que no hay que ser muy espabilado para comprobar “in situ”. Si se toman un café en una de las terrazas de Quiroga Ballesteros casi les puedo garantizar que verán una caída.

¿Exageración? Bueno, he metido un “casi”, pero si les sirve de algo lo mismo me decía un equipo de la TVG que hace un año casi exacto (fue el 11 de mayo de 2025) me llamó para hacer un reportaje sobre este tema y, justo cuando me estaban entrevistando, casi se esnafra un señor en directo.

A micrófono cerrado y cámara apagada les explicaba que era el pan nuestro de cada día, a lo que respondieron con razonable incredulidad (a mí también me costaría creerlo) pero justo cuando el cámara estaba terminando la frase “hombre, no será para tanto”… se pegó un bofetón de campeonato una buena señora que no sólo dio con sus huesos en el suelo sino que se rompió un diente. Esa sí es una de las 40 denuncias porque me aseguré yo de que llamase a la policía e hiciese un parte de lesiones. Me veía venir que usarían el número de denuncias como si fueran los Santos Evangelios.

El primer paso para solventar un problema es tenerlo presente. Si lo negamos públicamente o reducimos su importancia vamos a actuar sobre ese supuesto de “no pasa nada”. El rollo “fake news”, “fango” y demás puede ser una útil táctica política, pero desde luego es un disparate desde el punto de vista ejecutivo.

Y si nos mienten o se mienten a sí mismos con esto, tan obvio, tan evidente, tan pedestre, tan del día a día… ¿cómo vamos a fiarnos en temas que no vemos en primera persona?