Ayer, charlando hasta altas horas con un lector, éste me preguntaba por mi opinión sobre la moción de censura que, ahora sí, se presentó oficialmente en el Ayuntamiento de Lugo. Es evidente que el tema es el más comentado, debatido, gritado e histerizado en la ciudad (y gran parte de los límites exteriores del municipio) en estos momentos, así que vamos a ello.
Empecemos por el principio. ¿Me gusta una moción de censura apoyada en una tránsfuga? La respuesta corta es no, claro que no me gusta. A nadie le puede gustar. Estoy seguro de que ni a las propias protagonistas principales, Elena Candia y María Reigosa, les hace la menor gracia y por eso se lo pensaron tanto. ¿Eso quiere decir que estoy en contra de que se haya presentado? Pues no, y paso a explicarles los motivos. Conste que son los motivos de mi postura, no los de nadie más, así que no busquen motivaciones maquiavélicas.
Aclaremos en primer lugar la diferencia filosófica que tanto se lee estos días en redes entre “legalidad” y “moralidad”. ¿Algo puede ser legal pero inmoral? Por supuesto. Lo vemos todos los días y es tan habitual que no me voy a molestar ni en poner ejemplos, seguro que ustedes piensan en algunos. Legal y moral no es lo mismo.
Es obvio que el transfuguismo es legal (curiosamente, lo que son las cosas, gracias a un recurso que el PSOE presentó contra la norma que lo impedía, y que ganó en el Constitucional) igual que también lo es la moción de censura, una herramienta perfectamente válida y democrática regulada por los legisladores. En eso no hay la menor duda. La pregunta es si una moción de censura es inmoral, y el subtema es si un tránsfuga puede hacerlo por causas morales. Pues, soy gallego, depende.
Depende de cómo se ha llegado hasta ahí, porque evidentemente no es lo mismo que una persona deje un partido y se vaya a otro por convicción o porque le han colocado a su sobrinita en una empresa pública o regalado un Mercedes. Lo primero claro que es aceptable, por eso está regulado, lo segundo es un delito.
Llegamos entonces al nudo gordiano de todo esto. En el caso de Lugo, ¿María Reigosa dejó el PSOE y se embarca en la moción de censura con el PP porque le han comprado o por convicción? Personalmente no tengo ni el menor indicio de lo primero (el “escándalo” de la plaza en la Xunta se les ha desinflado al ver que dicho puesto se creó hace un año cuando la autonomía ganó competencias sobre ese tema), pero sí de lo segundo. Del hartazgo de una persona con firmes convicciones, preparación y más personalidad que todos sus excompañeros juntos.
Las claves las pueden leer en la entrevista que le hizo La Voz de Galicia y que ese periódico publicó hace unos días.
En primer lugar, está el hecho de que el Pleno es un mero adorno para el gobierno bipartito de Lugo. Aunque se apruebe algo por mayoría del Pleno, incluso por unanimidad, no ejecutan los acuerdos que no les gustan por lo que realmente esa democracia de la que tanto alardean realmente no tiene reflejo en la realidad. Les importa un carajo lo que digan los representantes de los lucenses, hacen lo que les viene en gana porque, salvo cuestiones muy puntuales, la ley de grandes ciudades le da unos poderes enormes a la Junta de Gobierno. María veía que, aunque se aprobase algo en Pleno no valía para nada, así que eso le hizo dar un paso más. Aquí tienen otro debate sobre la prevalencia de la legalidad sobre la moralidad, si quieren lo hablamos otro día con más detalle.
Pero lo que lo que me parece gravísimo y decisivo es este párrafo de la entrevista (la negrilla la he puesto yo):
Quisieron hacerme firmar pliegos que no cumplían con la legalidad, de hecho hay informes de Intervención que alertaban de contratos que llevaban muchos años caducados. El gobierno local está normalizando una situación cuando los propios servicios que fiscalizan advierten de irregularidades constitutivas de responsabilidad civil o penal, con las que nadie debería estar de acuerdo. En este contexto le dije al alcalde que me diese 15 días para regularizarlo todo y pedir que lo revisaran y corrigieran. Sin embargo, se reunió conmigo en mi despacho para, básicamente, obligarme a firmar, a lo cual me negué. Y a mediodía me llamó para decirme que cogiera un día de vacaciones y que ya se encargaban ellos. Había muchas facturas sin explicación alguna, y en un ayuntamiento hace falta fiscalizar.
Eso no es grave, es gravísimo. Yo diría que incluso delictivo. Presionar a alguien para cometer una ilegalidad es, por definición, una ilegalidad. Vale que es una cuestión normal en el bipartito, donde hasta el Alcalde deja de vez en cuando su puesto para no firmar cosas del BNG para que éstos laven sus propios trapos sucios, pero oiga, sólo esto justificaría, en mi opinión, no sólo una moción de censura sino una investigación de Fiscalía, pero “¿De quién depende la Fiscalía? Pues eso”.
El BNG y el PSOE llevan días desgañitándose hablando de “comprar”, “corrupción”, “ilegalidad”, “penas de cárcel” … Es comprensible su histeria, pero no tanto que desde organizaciones que se suponen con cierta responsabilidad se acuse de delitos sin la menor prueba, más allá de que no conciben que alguien no les apoye en todo cuanto hacen.
Están diciendo cosas muy gordas. “Carroñeros”, que “acceden por la muerte de tres personas”… Estas cosas son demasiado fuertes para no tenerlas en cuenta. La única persona que, literalmente, accedió a la alcaldía de Lugo por un fallecimiento fue el actual titular del puesto, Miguel Fernández, al que habían obligado a renunciar anteriormente. No era ni la opción B de su propio partido y desde que llegó al cargo anduvo a bofetadas con sus propios concejales. Pero no olviden que la responsable de todo esto es la huida Lara Méndez, que se parapeta en el Parlamento de Galicia y que si se hubiera quedado en el puesto habría evitado esta situación, hasta puede que se hubiera evitado alguna desgracia.
Otro argumento que usan es que se quiere “ganar en los despachos lo que se perdió en las urnas”. A ver, criaturas, el PP tiene 4 concejales más que el PSOE y 7 más que el BNG. Quienes gestionaron un gobierno en los despachos, a puerta cerrada y sin la menor transparencia, fueron PSOE y BNG. Volvemos a lo de antes, es perfectamente legal, pero ¿es moral? ¿No se está manipulando la voluntad de las urnas repartiéndose el botín? Tal vez no, es opinable, pero lo que es obvio es que si se avala que el bipartito ganó las elecciones en el Pleno, que es donde cuentan los votos, también ha de avalarse que Candia gane en el mismo lugar. Es lo que hay. O estamos a setas o estamos a Rolex.
Yo creo firmemente en la legalidad y moralidad de los gobiernos de coalición… pero creo que lo segundo sólo siempre y cuando se presenten juntos a las elecciones y tengan un programa público (por ejemplo cuando Podemos e Izquierda Unida hicieron eso, me pareció fantástico). Lo que no me gustan son las componendas post-electorales. No creo que los votantes del PSOE tengan que tragarse darle poder a un nacionalismo que va contra las mismas bases del socialismo (que, por definición, es internacionalista) y sus banderitas ilegales, igual que me parece intolerable que VOX entre en gobiernos del PP. Pero una vez más lo que vale para unos ha de valer para otros.
Tal vez habría que cambiar el sistema, pero mientras tengamos el que tenemos hay que comérselo y las reglas están ahí para todos, da igual que sea Noia que Lugo, el Gobierno de Extremadura que el de España… El Estado de Derecho es la única posibilidad real de convivencia y las leyes se cambian si no están bien. Pero mientras no se toquen, es lo que hay.
Yo creo a María Reigosa y hasta ahora no he tenido ningún indicio de que haya mentido en nada. Creo que se ha hartado y que ha hecho esto por pura convicción moral.
Hermana, yo sí te creo. No porque seas mujer, sino porque veo tu trayectoria y es coherente. Y mientras nadie me demuestre lo contrario, seguiré creyéndote.