| El carril bici actual (línea verde) y el proyectado (líneas de puntos). Fuente: página 51 del PMUS de Lugo |
Ríos de tinta han corrido en Lugo por los dichosos carriles bici y, ahora, serán más por el llamado PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible) que, si la población llega a conocer en detalle, se echará las manos a la cabeza porque creo que todavía no son conscientes de lo que pone en ese documento, y no sólo en lo de los carriles bici.
El PP de Elena Candia, que trabaja a toda máquina (con el siempre eficiente Ramón Cabarcos al timón de este asunto), está haciendo una intensísima campaña de información por los barrios para que la gente conozca el PMUS, ya que hasta el día 18 de marzo (el miércoles de la semana próxima) está abierto el plazo para presentar alegaciones. Por cierto, ese plazo de alegaciones se abrió por una reclamación del grupo popular ante el TSXG porque el gobierno pretendía aprobar el documento sin ese paso, por la puerta de atrás, a pesar de ser un tema crítico para el futuro de la ciudad.
El propio Rubén Arroxo tuvo que salir al paso del tema del carril bici para decir que mientras él sea concejal no se ejecutarán carriles bicis segregados, es decir, esos que suponen crear un nuevo carril, sacrificando habitualmente una fila entera de aparcamientos.
El problema de las declaraciones de Rubén es que son incongruentes. Sentarse en la junta de gobierno que encargó y presuntamente diseñó el PMUS (en realidad lo privatizaron, como casi todo), aprobarlo inicialmente, pretender aprobarlo definitivamente sin pasar por el Pleno… para decir que no se va a cumplir es un contrasentido. Si el propio gobierno (o parte de él) cree que ese carril no debería estar ahí, lo normal sería hacerse una auto-enmienda y modificarlo para que no figure, porque si está es para algo.
Pero más allá del muy polémico plan que aumenta los carriles bici de los 12,2 kilómetros actuales a los 47,4 (es decir, casi multiplica por cuatro su extensión), el PMUS tiene muchas más disposiciones polémicas y que probablemente la ciudadanía aún no conoce.
En primer lugar, está el límite de plazas de aparcamiento para ustedes. Cuando se construya un nuevo inmueble sólo podrá haber una plaza de aparcamiento por vivienda. Nada de tener dos coches, o de poner más plazas para poder alquilar o vender las que sobren para que, por ejemplo, los que trabajen en la zona puedan tener dónde dejar su coche. Para mayor fantasía, el plan recomienda que las plazas de garaje estén en otro edificio… Vamos hacia atrás.
También plantea “supermanzanas”, que son, para que nos entendamos, bloques de manzanas de la ciudad en que se permite la circulación alrededor, pero se dificulta en el interior.
Por supuesto, se plantea dificultar la circulación con más peatonalizaciones y convirtiendo avenidas como la de La Coruña en unidireccional (de salida, para mayor INRI).
¿A qué se debe todo esto?
La filosofía del plan es sencilla: dificultar el uso del coche para que la gente opte por no usarlo.
El objetivo del plan es que en el año 2030 se reduzca el uso de los vehículos privados al 50% y en el 2050 se supriman. Suena muy bonito, pero choca con la realidad en una ciudad con una orografía complicada en su eje lateral (es decir, desde el Puente Romano hasta Fontiñas) y una población que no es precisamente joven… salvo que nos volvamos a los coches de caballos (los de verdad, esos que relinchan).
Nada de educación ni de convencernos, se impone esa dificultad para obligarnos a dejar el coche en casa… salvo que vayamos a los centros comerciales, por supuesto, que ahí dejan manga ancha y les construyen enormes avenidas de cuatro carriles y esas cosas. El plan en eso parece transparente, quizá demasiado: acabar con la economía de los pequeños comercios para redirigirlos a las grandes superficies.
¿Qué alternativas hay?
El fracaso de las medidas que ha habido hasta ahora es evidente. La peatonalización de la Ronda frente a la Mosquera lo que ha logrado es aumentar el tráfico en otras zonas como Ramón Ferreiro o la calle Dinán, y la del centro ha convertido García Abad en un infierno. La gente no deja el coche, sólo da más vueltas y, presumiblemente, contamina más, aunque en otros lugares.
Quizás en lugar de empezar a dar palos por coger el coche habría que, primero, dar alternativas. Por ejemplo, con la edificación de grandes bolsas de aparcamiento en altura como la que se propuso desde Lugo Monumental (esa gente tan maja) en la calle Castelao, o mejorando de verdad el bus urbano para que la gente lo use.
El tema del autobús es un buen síntoma. Por mucha campaña que se haga de que va de fábula, en su página 21 el PMUS reconoce que sólo el 5% de los lucenses usa el transporte público. Para que se hagan a la idea en Madrid supone el 40% de los desplazamientos. Parece que algo no se está haciendo bien en ese campo.
Si quieren consultar el PMUS, que está en exposición pública, pueden intentar buscarlo en la web municipal. Yo no he sido capaz de encontrarlo ahí, pero les ofrezco aquí un enlace para su descarga.
Léanlo y opinen por sí mismos.