| La escultura dedicada a Paula Alvarellos en su ubicación provisional en la Plaza de España |
No me gustan las esculturas en general, y muy pocas en particular. Me impresionó el Moisés de Miguel Ángel pero ya no sé si porque lo había estudiado en el instituto antes de verlo o porque realmente tiene “algo”, pero en los museos soy poco dado a pararme en las estatuas. Quizá por eso, por mi poca simpatía por las figuras, les diré que cuando vi la que hicieron de Paula Alvarellos en la prensa me pareció horrenda. Me recordó a otra que tampoco me gustó nada y que es la de la pulpera que está en la Mosquera y que me parece más un híbrido entre un herrero y un troll que una de las cortadoras de pulpo de las fiestas patronales.
Sobre gustos no hay nada escrito (bueno, estoy escribiendo sobre gustos, pero ya me entienden). No hay más que ver lo que se ha dicho sobre sustituir los logos partidistas por el escudo de la ciudad en las redes sociales del Ayuntamiento de Lugo. Cosas que pasan.
A pesar de todo esto, antes de ponerme con este artículo me acerqué a ver la escultura de Paula Alvarellos en persona y, para mi sorpresa, no sólo me convenció, sino que me pareció una magnífica representación de nuestra fallecida alcaldesa. Las fotos no le hacen justicia ni transmiten lo que es esa obra.
Es ella. No es un retrato ni un calco de Paula porque tampoco pretendía serlo, pero es ella. El escultor, Miguel Couto, ha logrado que ponerse frente a la escultura sea sentir que la ves, que está allí. Su fuerza, su carácter, su inclinación al diálogo… incluso su cariño. No me pregunten cómo lo transmite. No sé si es porque guardo un muy buen recuerdo de Paula o porque el escultor es un genio, pero de verdad que no podía estar más equivocado con mi primera impresión, basada en fotos. Es una obra magnífica.
La escultura está ahora mismo en la Plaza de España, en la parte de abajo (tras el quiosco y frente al Círculo de las Artes). Les animo a ir a verla para opinar, y que no les pase lo mismo que a mí y se hagan una idea equivocada antes de contemplarla en persona.
Fue puesta allí provisionalmente porque, al avecinarse la moción de censura, el bipartito no podía tolerar que fuera Elena Candia la que la inaugurase. Si les digo la verdad creo que, más allá de las ganas de cortar la cinta ellos mismos, fue un error. Estoy totalmente convencido de que a Paula no le habría gustado la moción de censura (si bien dudo que a ella le hubieran pasado eso) pero estoy igualmente convencido de que le habría encantado que fuera una rival política la que inaugurase su estatua porque ella veía con buenos ojos el homenaje a los contrincantes, así que asumo que también el de los contrincantes.
Cuando organizamos un homenaje al exalcalde del PP Joaquín García Díez, Paula fue invitada como alcaldesa de Lugo, aunque nadie pensó que fuera a acudir. Lo hizo. Fue un asunto que le costó discusiones en su partido (me lo dijo ella misma) pero asistió… y fue encantadora. Jugaba en “campo ajeno” pero, vestida con una chaqueta de un rojo rabioso (no daba puntada sin hilo) se metió en el bolsillo a todos con quienes habló porque era una persona que sabía dónde estaba y cómo tratar a la gente.
Por eso estoy tan seguro de que, al margen de las circunstancias y del cariño para sus propias siglas, para ella habría sido una señal de sana democracia que su estatua sea inaugurada en su ubicación definitiva por una alcaldesa de otro partido.
Por cierto, sobre esa ubicación definitiva: el plan que dejó trazado el bipartito supone la destrucción de una fuente que hay en el Parque de Rosalía para reemplazarla por otra con la efigie de Paula. No sé yo. Bueno, miento, sí lo sé: yo no lo haría. Hay muchísimos sitios en el parque para hacer ese homenaje a nuestra alcaldesa sin tener que cargarse nada.
Un último apunte. He leído mucho sobre si Paula se merecía esa estatua porque no le dio tiempo a hacer gran cosa. Puedo comprender esa crítica porque yo mismo pensaba así (ya ven, dos cambios de opinión en este mismo tema), y soy el primero en decir que fallecer es una desgracia, no un mérito… pero este caso creo sinceramente que es diferente.
No quiero crear polémicas, de verdad que no es mi intención, pero mi opinión sincera es que el cargo, la dedicación y el esfuerzo 24/7 que hizo, le costó la salud y, en definitiva, la vida. Si les parece poco sacrificio…