| Fernando Ónega en la Muralla de Lugo. Foto: El Progreso |
Fernando Ónega fue nombrado ayer hijo adoptivo de la ciudad de Lugo, con el voto favorable de PP y PSOE, y la oposición del BNG. Pasa así a engrosar la lista de personas que la ciudad reconoce como propias en contra de la opinión del Bloque, que también se opuso a la inclusión de Xesús Alonso Montero, algo que sigue pasándole factura a los nacionalistas a día de hoy.
El reconocimiento a Ónega no surgió por su fallecimiento. Julio Méndez Menéndez de Llano, el impulsor de esta iniciativa, ya comenzó a recoger firmas para lograrlo antes de su óbito, y lo ha logrado.
La verdad es que no me gustan los homenajes póstumos. Si una persona lo merece, lo merece en vida para disfrutarlo y recoger el honor en persona. Sin embargo, en este caso, como la tramitación se inició antes del fallecimiento de Ónega sí tiene más sentido que se complete la iniciativa y se le reconozca como vecino de la ciudad, donde tenía grandes amigos y una vinculación de la que enorgullecerse.
Fernando Ónega fue mucho más que un periodista magnífico, fue jefe de prensa y redactor de discursos de Adolfo Suárez en un momento clave de la historia de España: la transición. Creó frases inmortales como el “puedo prometer, y prometo”, que más allá de la anécdota, lograron dar forma a la Democracia que hoy disfrutamos.
La prensa ha de ser observadora, pero las personas, obviamente, pueden intervenir siempre que puedan y lo crean conveniente. Es el caso de Fernando Ónega, que logró ser parte de esa Historia que también registró.
La excusa que el BNG puso en el pleno para no apoyar su nombramiento fue que no hay “consenso social”, algo que no le impidió poner un monumento a una persona tan discutible como Moncho Reboiras, cuyo mayor mérito fue que le matase la policía en época de Franco, lo que lo convirtió en “mártir” de la causa nacionalista, a pesar de ser un mero criminal y aprendiz de terrorista. Ahí el “consenso” no lo veían necesario, como tampoco lo vieron para poner una bandera ilegal en la vieja cárcel. Es curioso cómo funcionan las cabezas.
20 concejales de los 25 que tenemos han apoyado el nombramiento, como consenso no está mal…
A principios de agosto habrá un acto de entrega del título de hijo adoptivo de Lugo a los representantes de Fernando Ónega. Será una ocasión magnífica de demostrar que esta ciudad agradece una trayectoria profesional y personal a alguien que se ganó un respeto indiscutible y que, sin duda alguna, fue de las mayores figuras periodísticas de Lugo.