viernes, 9 de enero de 2026

Feliz 60º cumpleaños, ASPNAIS

Un momento de la gala de ayer, que inicia los actos del 60º aniversario de ASPNAIS.
Foto: La Voz de Galicia

Ayer se celebró, en el Círculo de las Artes, un acto de conmemoración del 60º aniversario de ASPNAIS, una asociación por la que (creo que es bastante notorio) siento particular debilidad.

Miren, soy consciente de que lamentablemente el mundo está lleno de situaciones que necesitan de la colaboración de la sociedad, pero creo que todos tenemos nuestras preferencias, nuestros “cariños” por una u otra causa. A veces es porque nos toca más de cerca, otras porque desarrollamos más sensibilidad hacia algún asunto concreto sin saber explicar el motivo… y otras, como me pasa a mí en este caso, por genuina y sincera admiración.

ASPNAIS es un modelo a seguir.

El camino de esta intachable entidad fue marcado por su recordada y añorada alma mater, Conchita Teijeiro, que en un momento en que la discapacidad era un “baldón familiar” y poco menos que una vergüenza, dio un paso adelante y luchó como una leona por “sus niños”, dándoles no sólo un proyecto de vida y de esperanza, sino algo que incluso puede ser más importante: trabajo, dignidad, visibilidad, orgullo.

Visitar ASPNAIS es entrometerse en un lugar lleno de cariño, de esfuerzo colectivo, de amor incondicional y de trabajo. Los talleres y la lavandería de la Asociación no sólo son motores económicos, son fuentes de dignidad, recursos para que quienes en otras épocas estaban poco menos que desahuciados de la sociedad tengan una forma de ganarse la vida, estar ocupados y ser útiles. Hay pocas cosas más importantes. Quizá la única sea esa ternura que la plantilla de ASPNAIS deja impregnada en todos los rincones del centro.

El gran mensaje de ASPNAIS es que el modelo correcto no es el de la caridad, sino el del esfuerzo y la ayuda. Cada uno en la medida de sus posibilidades hace lo que se espera de su persona y se crean vidas productivas y plenas.

No puedo sentir más que orgullo de que esta entidad sea lucense, ni de que disfruten de un palacio, el Hospital San José, que la Diputación les cedió durante medio siglo y que estoy seguro que no tenía mejor uso.

Conchita Teijeiro dejó un legado que la hará más merecedora de nuestra admiración y respeto que la placa de la calle que, contra toda lógica, sigue sin tener en Lugo, y sus sucesores lo mantienen con el mismo mimo y respeto que ella tuvo siempre para “sus niños”.

Felicidades a todos: a los residentes, a los familiares, a la plantilla, a la directiva y a todos los colaboradores.

Feliz cumpleaños, ASPNAIS, y por muchos, muchísimos años más.

Gracias por estar ahí.

jueves, 8 de enero de 2026

¿Quién quiere principios cuando se juegan el poder?

El premio gordo no fue el del 22 de diciembre, será el 14 de enero

La política debería ser una dedicación noble, basada en ideales y cuyo fin último es el avance común de la sociedad, pero no lo es. La estructura de partidos políticos, organizaciones cuyo fin último no es alcanzar unos objetivos ideales sino obtener y mantener el poder a toda costa, ha ensuciado el concepto y ha logrado que no sólo subroguemos en ellos la soberanía popular, sino que la gran mayoría de la población sea cómplice voluntario o involuntario de sus estrategias.

El común de los mortales no piensa por sí mismo o lo hace muy limitadamente. Ser de unos o de otros ha convertido lo que antes eran “simpatizantes” o incluso “militantes” en hooligans de difícil recuperación, porque no atienden a razones, ni argumentos, ni a ideas sino a consignas y soflamas, que se siguen ciegamente incluso aunque sean contradictorias. Eso es lo de menos, lo importante es preservar al “líder” y al todopoderoso “partido” porque sólo su luz puede iluminar al mundo.

Los ejemplos son tan habituales y groseros que se han convertido en algo que ni llama la atención. Partidos de corte liberal o de derechas, como el PP, defienden en el pleno de Lugo la municipalización de los servicios, mientras que los que se dicen de izquierdas privatizan todo cuanto cae en sus manos al tiempo que cacarean defender lo público. Nadie, quizá con la honrosa excepción de Comisiones Obreras del Ayuntamiento de Lugo, se extraña de que un bipartito “progresista” formado por PSOE y BNG mantenga un discurso tan claramente opuesto a su diaria y omnipresente privatización.

Pero las contradicciones no sólo se ciñen a ese asunto, sino que es algo totalmente generalizado, ya que en lugar de seguir ideales se siguen tácticas y éstas varían tanto como el momento en que se requieren. Hay momentos en que se ganan votos pareciendo una cosa y otros en que es mejor aparentar la contraria, y creen que en lugar de generar confusión lo que se logra es un efecto publicitario a corto plazo, lo que posiblemente sea cierto, pero tapa el desencanto de fondo que se está generando entre la población de forma lenta pero inexorable. De ahí salen después los partidos antisistema, del hartazgo.

El “Tomégate” es otro buen ejemplo. Los tiene a todos muy nerviosos. Es normal. La Diputación es un premio muy jugoso y el cristo que tienen montado revuelve unas aguas que hasta ahora parecían la consabida balsa de aceite y que ahora hacen que ni unos tengan tan seguro poder hacer valer su mayoría fabricada, ni otros tan claro que no se entiendan los de enfrente para mantener sus (muchos y nunca soñados) sueldos. Por eso cada uno dice lo que le conviene, aunque se separe de sus discursos básicos y tradicionales, ya que no toca ahora ser serio sino práctico.

Mientras el PP ha tirado por la borda la presunción de inocencia de Tomé, y “exige” que ni el expresidente ni Pilar García Porto participen en votación alguna porque podrían “manchar” los acuerdos (recordemos que no hay acusación formal alguna ni, que sepamos, siquiera una investigación), PSOE y BNG ponen velas a los dos “apestados” porque de ellos depende mantener sus coches oficiales, sus presupuestos y, en definitiva, su poder. Nadie piensa en el fondo del asunto, porque a nadie le conviene.

El PP debería ser el adalid de la prudencia porque incluso aunque haya una investigación formal puede no pasar nada (el exconselleiro Villares podría darles un cursillo sobre este tema), PSOE y BNG afirman que ya no tienen nada que ver con los presuntos implicados y les importa un carajo que sean o no culpables (Orozco, Fernando Blanco o el propio Besteiro deberían poder ayudarles a reflexionar sobre esto, pero se ve que no interesa), pero tampoco renuncian a apoyarse en sus votos para mantener el poder, y no sólo es para una investidura sino para el año y pico que resta de mandato.

Si el día 14 PSOE y BNG aceptan gobernar con los votos de Tomé y García Porto habrán caído en su propia trampa y tendrán que sufrir el desgaste de estar señalados, hasta mayo del 27, como usufructuarios de quienes, según sus propios criterios, no deberían estar ahí. Pero la alternativa es difícil, sobre todo para el BNG: o dejar que gobierne el PSOE en solitario (para lo que también deberán unir sus votos a los dos “manchados”) o que entre el PP con sus 12 diputados y poner velas a Santa Rita para que esto se arregle en 4 meses, ya que en el último año anterior a las municipales no se puede presentar una moción de censura.

Es una situación imposible que el PP está calentando de una forma tácticamente perfecta pero ideológicamente insostenible. Pero ¿a quién le importa? De la vergüenza no se come.

Ambas partes parecen ignorar que no existe, insisto que sepamos, ningún tipo de denuncia, investigación judicial o policial. Sólo hay unas supuestas denuncias en un canal interno de un partido político de las que no se sabe más que lo publicado por la prensa. Pero da igual. Lo importante es el show business, porque es la forma de alcanzar el trofeo: el poder.

Como divertimento no les niego que el miércoles que viene den ganas de ir al Pleno de la Diputación con una buena provisión de palomitas, pero seguimos sin darnos cuenta de lo triste que es todo esto no sólo por las formas sino, sobre todo, por el trasfondo.

miércoles, 7 de enero de 2026

Una magnífica cabalgata de Reyes 2026


La cabalgata de 2026, una brillante (literalmente) cita en Lugo.
Fotos: La Voz de Galicia

Por culpa de la gripe, me perdí la cabalgata de los Reyes Magos de este año, que a la vista de las fotos y vídeos que he visto, ha sido espectacular. Un derroche de luz, animación, fantasía y colorido al que no le veo ningún “pero”. Un éxito total, una cabalgata preciosa de las que habitualmente vemos en la tele en otras ciudades con un deje de envidia y que esta vez nos ha tocado a los lucenses disfrutar y protagonizar.

Literalmente no he visto nada que no me encantase. Los elefantes de luz, las dos figuras articuladas gigantes, el espectacular dragón de globos, las vacas mecanizadas (que así evitamos disgustos), las carrozas… Todo ha sido precioso, atrayente y estupendo.

Hay que felicitar al Ayuntamiento y concretamente al departamento de Cultura de Maite Ferreiro, y no sólo por su excelente resultado, que también, sino por lo barato que nos ha salido a todos, y no lo digo irónicamente sino totalmente en serio. El presupuesto de licitación de las carrozas era de 52.325,00 euros más IVA (un total de 63.313,25 €), pero se adjudicó en tan sólo 44.000 euros más IVA (53.240,00 €) a la única entidad que se presentó, una empresa de Orense recientemente constituida (en agosto del 2025, para ser exactos) llamada Parade Factory di Luca S.L., con lo que el Ayuntamiento se ha ahorrado más de 10.000 euros. Para que luego digan que las privatizaciones no salen rentables.

Lo que no he llegado a comprender bien es si ahí se acaban los gastos, ya que, aunque entiendo que las carrozas no incluyen toda la animación que vino con ellas, no lo tengo muy claro porque no he encontrado en el perfil de contratación el resto de posibles gastos. En todo caso, estoy seguro de que lo sabremos más pronto que tarde y que a la vista del éxito obtenido será un dinero que habrá estado bien gastado. Empecemos el año con algo de optimismo.

Soy consciente de que puede parecer que estoy tirando de ironía y disfrazando una crítica como si fuera un halago, y en serio que no es el caso. La felicitación es auténtica porque ha salido todo de maravilla y a un precio que, hasta donde sabemos, ha sido más que razonable.

¡Enhorabuena!

lunes, 5 de enero de 2026

¿A qué esperan para avanzar con la Protectora?

La Protectora tiene proyecto aprobado y presupuesto "de palabra". Falta concretar. ¿A qué se está esperando? Foto: La Voz de Galicia

En este primer artículo de 2026 no puedo dejar de traer a colación el tema de Lugo que más me preocupa, y que es el futuro de la Protectora de Animales. Sí, ya sé que hay muchos temas importantísimos y de los que depende el bienestar de mucha gente, pero no puedo evitar pensar que los animales que hemos domesticado primero y abandonado después son una responsabilidad colectiva a la que estamos dando la espalda como sociedad e incluso como especie.

Las últimas noticias sobre la Protectora son nada menos que de octubre. Tres meses después de que tirios y troyanos se tirasen los trastos a la cabeza para ver quién era el primero que daba el paso para proponer un convenio en firme para financiar las reformas de la Protectora, nos encontramos con que, hasta donde sabemos no ha habido avance alguno.

El Tomégate ha paralizado la actividad política lucense ya que todos los que se juegan las habas en ese mundillo están centrados en saber qué va a pasar el miércoles de la semana que viene, ya que ese día es el que se elige a la nueva persona que presidirá la entidad y, aunque salvo sorpresas de guion la candidata del PSOE tiene todas las de ganar, sustos pasados no ayudan a que estén tranquilos y todos recordamos el “Martinazo”. Tomé está cabreado y nadie tiene claro qué puede suceder, porque ahora mismo el socialismo lucense es una jaula de grillos donde puede saltar lo imprevisto desde cualquier sitio.

Al margen de las peleas internas y los asuntos políticos, que les ocupan (y nos ocupan a todos) un tiempo que deberían dedicar a gestionar las cuestiones realmente importantes, no parece que nada se esté moviendo en torno a la Protectora. Puede ser que se esté trabajando con discreción, pero algo me dice que no es el caso.

El “dolce far niente” es la marca de la casa. Si no hay quien espolee ciertos temas parece que todo duerme plácidamente a la espera de que las cosa se solucionen solas y entre las fiestas, la enfermedad del alcalde, lo de Tomé, y el indudable desinterés que produce al Ayuntamiento el tema de la Protectora no se ven síntomas de mejora.

Mientras tanto, en estas gélidas fechas, los pobres perros siguen malviviendo y muriendo en unas instalaciones vergonzosas. Hay dinero consignado, hay proyecto aprobado, hay supuesta voluntad y hay todo menos iniciativa.

¿Qué tiene que pasar? ¿Qué haya una nueva campaña electoral para que los líderes vayan a hacerse la fotito de rigor con los perritos (eso sí bien lavados y escogidos) para hacer ver que hacen lo que no hacen? ¿Qué pasa con el día a día?

Hace unos meses la directiva de la Protectora fue reelegida con un único voto de margen, lo que demuestra que los socios no estamos muy contentos con lo que se está haciendo. Si fuera de otra forma el margen de la victoria sería otro, como es obvio.

Lo que se debió tomar como una advertencia y un motivo para ponerse las pilas no parece haber causado tal efecto, y no sé si es que cada uno ve las cosas como quiere o le interesa, pero sin duda alguna quienes están sufriendo esta desidia, esta falta de movimiento, son los pobres animales que se supone que estamos protegiendo.

El Ayuntamiento de Lugo aún no tiene presupuestos aprobados (algo difícil de entender al contar con la mayoría suficiente), pero la Xunta de Galicia y la Diputación de Lugo sí los tienen gestionados. En todo caso, si el Ayuntamiento tenía para 2025 500.000 euros y ahora tendrá que poner, como máximo, 200.000 para el proyecto, parece que no sería difícil dar el visto bueno a los números y firmar el puñetero convenio.

¿A qué esperan?

martes, 30 de diciembre de 2025

Guillermo es inocente (y siempre lo fue)

He aquí una persona inocente. Sí, inocente. Igual que publicaron su cara cuando se le acusó, hoy deberían hacerle entrevistas para pedirle disculpas por el calvario sufrido sin el menor indicio acusatorio según el propio juzgado. Foto de El Español

Normalmente en fiestas me tomo algunos descansos, unas pequeñas vacaciones del blog que son intermitentes ya que se cortan si hay algún tema que considero que debo tratar sin espera alguna, y hoy es uno de esos días.

Ayer recibí la buenísima noticia de que Guillermo, el lotero que sufrió un robo hace ya casi dos años en su administración, fue exonerado de toda culpa por todas y cada una de las partes que investigaron el suceso. Ninguno de los personados en la causa consideran que hay pruebas o siquiera indicios de la culpabilidad de Guillermo, que ve así por fin cómo se cierra el calvario al que fue sometido con esa puñetera manía que tiene “el pueblo” de declarar culpable a todo cristo sin tener la menor prueba.

Ya una jueza archivó el tema hace más de un año y medio, pero la Policía insistió y detuvo al lotero y dos presuntos cómplices, a pesar de que el auto judicial hablaba de que sólo había “sospechas”, y no “indicios”, mucho menos “evidencias” o “pruebas”. Son cuatro conceptos diferentes.

Una sospecha es una mera conjetura, un pálpito, una corazonada. Vamos, un “me lo dijo Dios” en toda regla (yo creo que el asesino es el mayordomo, me tiene pinta, pero no por un razonamiento lógico). Un indicio fundamenta una sospecha, pero no llega para confirmar un acto (hay varios candelabros en la sala donde mataron al marqués con huellas del mayordomo, aunque puede tenerlas de limpiarlo habitualmente y no está claro que fuera el arma del crimen). Una evidencia es cuando se ha contrastado científicamente la relación con el hecho (se encuentra un candelabro con manchas de sangre y huellas del mayordomo y se confirma que fue el arma del crimen).

Lo más confuso de todo es el concepto de “prueba”. Realmente no es lo que todos pensamos, una demostración incontestable de lo que se afirma. Es, simplemente, una evidencia o un conjunto de evidencias que, valoradas durante un proceso, se aceptan judicialmente como demostración de que algo es o no es cierto. No tiene que ser como en las novelas de Agatha Christie, en que hay un testigo directo o una imagen (aunque el primero podría mentir y la segunda, hoy día con la IA, como para fiarse), sino simplemente un conjunto de evidencias que permite llegar a una conclusión lógica.

Les escandalizará, pero es lo que hay. Llamativamente es en lo que se basa el Gobierno para decir que el Fiscal General del Estado fue condenado sin pruebas, en no entender qué es una prueba, y si nos ponemos estupendos deberían recordar que con lo mismo se condenó a José Bretón por el asesinato de sus hijos. No hay ninguna “prueba” como la entiende el común de los mortales, sino un conjunto de evidencias que descartan cualquier otra explicación y que, judicialmente, se ha considerado que demuestran la veracidad de las acusaciones. 

Pues si les parece que el concepto judicial de “prueba” flojea, imagínense si ni siquiera se llega hasta ahí. Si no hay ningún tipo de “indicios”, según todas las partes que han investigado el robo en la administración de loterías de Lugo. Ni la Fiscalía, ni la aseguradora (que, como comprenderán, se agarraría a un clavo ardiendo para no pagar los daños), ni el abogado del Estado… nadie ha acusado siquiera a Guillermo de nada. Nada de nada.

Pero no se preocupen, porque habrá imbéciles que sigan diciendo “pues para mí que fue él”. Porque “lo saben”. Porque sus poderes de deducción superan con mucho a los de todos los investigadores que llevan casi dos años con el tema, e incluso a los del mismísimo Sherlock Holmes, que era capaz de resolver rompecabezas imposibles e incluso aclaraba algunos crímenes desde el salón de su casa. Igual que estos sabios que, a pesar de que todo apunta a la inocencia de Guillermo, seguirán diciendo que “cuando el río suena…” sin acabar la frase diciendo que puede estar lleno de idiotas refugiados detrás del pasamontañas virtual que es su perfil falso de Facebook, donde no dan la cara porque saben que se les caería de vergüenza.

Guillermo siempre ha sido inocente. Todos lo somos mientras no haya una condena en contra. Igual principio se ha de aplicar a quienes la prensa, ávida de sangre porque es lo que vende (lo cual dice muy poco de nosotros como sociedad), ya ha sentenciado. Aquellos que sufren que se detallen con todo el morbo las acusaciones en portada y se vuelvan a resumir (en páginas interiores, eso sí) lo que se no ha demostrado por si alguien quiere seguir pensando mal.

La actualidad nos trae a la cabeza a Tomé, a quien han obligado a dimitir de la Presidencia de la Diputación por unas supuestas acusaciones. También se le ha reprobado en el pleno de Lugo con los votos de PP y BNG. Incomprensible. No conozco de nada a Tomé, creo no he hablado con él jamás y, si les soy sincero, no me resulta simpático por algún desplante suyo que sufrí, pero precisamente eso es lo que da valor a no dar por sentado nada antes de tiempo. No hay nada, sólo unas sospechas, ya que no tenemos claro si las denuncias que se dice que se presentaron tienen base alguna. Pero el mal está hecho. ¿Qué pasa si mañana se ve que no tenían fundamento? ¿Quién restaura a Tomé su honorabilidad y el tiempo perdido?

La única forma de evitar estos males es aplicar siempre la presunción de inocencia. Incluso cuando nuestras “sospechas” dicen lo contrario o cuando, por simpatías o antipatías, queremos pensar mal. De hecho, sobre todo en esos casos, porque hay que ser mucho más cuidadosos. Recuerden que la presunción de inocencia no es creer que alguien no hizo algo, es asumir que no lo sabemos y que hasta que una persona imparcial (el juez) diga que lo hizo no podemos dar por sentado lo contrario.

La alternativa es que una simple acusación destruya a una persona. Totalmente intolerable.

Felicidades a Guillermo por haber finalizado esta pesadilla. Lo mal que lo habrán pasado tanto él como su familia no se lo compensará nadie, pero ahora toca mirar adelante e intentar olvidar el mal trago.

NOTA:

Me he pensado mucho si para ilustrar este artículo debía poner una foto de Guillermo o una más genérica, de su administración, pero finalmente me he decidido por la suya porque no tiene nada de qué avergonzarse, y puede ir por la calle con la cabeza muy alta.

No tienes que esconder nada, Guillermo, son otros, los que llevan dos años disfrutando de tu desgracia, quienes han de bajar la mirada cuando se crucen contigo. Y si no lo hacen porque no quieren aceptar la realidad, ¡que les den!

viernes, 26 de diciembre de 2025

El tardeo de Nochebuena, un exitazo que hace prever otro en Fin de Año

David Taboada y Jairo López Quiñoá en el tardeo de Nochebuena de la calle Obispo Basulto

Las fiestas de tarde han venido para quedarse. Su éxito indiscutible en sus ediciones anteriores de nochebuena y fin de año ha animado a la Asociación Lugo Monumental, que tengo el orgullo de presidir, a organizar junto a Tapería Beira, El Riba, Jazz & Beer, Mazzamurelli, People y Taberna Daniel, con la colaboración de Atalaya comunicación y Publicidad, dos fiestas diurnas en ambas ocasiones.

La del miércoles 24 arrasó, y no sólo se beneficia a esa calle, sino a las aledañas que vieron cómo había más gente que de costumbre porque en Obispo Basulto no cabía un alfiler.

La fórmula es sencilla: música desde las 13:00 a las 20:00 horas con diferentes DJ’s, buen ambiente y cordialidad. Ni una incidencia, sólo gente divirtiéndose sin más.

¿Por qué fiestas de tarde?

Los motivos son muchos, y todos son positivos.

  • El primero de todos es que se causan muchas menos molestias a los vecinos de la zona, ya que el horario es compatible con el descanso nocturno.
  • Se facilita la conciliación de los trabajadores de la zona. En un día tan importante como Nochebuena este horario permite que todas las personas que hacen funcionar los locales puedan celebrar las fiestas con sus familias.
  • No se invaden horarios de actividades ajenas, ya que los pubs y discotecas funcionan más tarde y no se les resta afluencia.
  • Se facilita la participación de un público más variado. En estas fiestas es habitual ver familias con niños pequeños disfrutando del ambiente callejero, algo que no podrían hacer en otros horarios.

Desde la organización se ha hecho un expreso agradecimiento al Teniente de Alcalde, Rubén Arroxo, por su cercanía y colaboración en la tramitación de los permisos para que estas fiestas tengan lugar.

También se quiere agradecer al despacho de abogados Acevedo y Paz su generosidad al permitirnos instalar el escenario frente a su local.

¡Gracias a todos!

martes, 23 de diciembre de 2025

Cuantos más escándalos haya, más importante es creer en la presunción de inocencia

Seguimos sin querer entender que sólo una sentencia anula la presunción de inocencia.

Siguen saliendo supuestos escándalos en el PSOE gallego, con otra exconcejala que se suma a la denuncia que algunas de sus compañeras pusieron contra Inés Rey, alcaldesa coruñesa, por acoso laboral. No sé el futuro que tiene eso, partiendo de la base de que la relación entre un alcalde o un portavoz y sus concejales no es exactamente laboral, pero en todo caso, aplicando las normas maximalistas que les ha dado por poner como verdad absoluta, nuestros vecinos quizá se queden sin alcaldesa en breve. O no, que aquí los principios que se asegura defender se aplican según les pille el día.

Los partidos políticos van a tener que redescubrir la presunción de inocencia un día de estos. Ese principio que algunos defendemos cuando nos conviene y, aún con más ahínco, cuando no nos conviene porque es en ese momento cuando tiene importancia hacerlo. Pero los grupos que se reúnen bajo siglas partidistas no lo hacen así y, como mucho, lo mencionan tímidamente cuando les toca a los otros, mientras, sorprendentemente, cuestionan sentencias judiciales si no les viene bien el resultado.

En principio el sistema está diseñado con bastante sentido común. Hay unas reglas que se crean por personas elegidas por todos nosotros (las leyes redactadas y aprobadas por los diferentes plenos, parlamentos y demás), ejecutadas por un grupo más reducido que sale de ese mismo sitio (los gobiernos) y, en caso de duda, hay una tercera pata que resuelve si esa aplicación se corresponde con las normas o si entre nosotros hacemos lo que debemos (el poder judicial).

Esta última parte en teoría no tiene poder de decisión. Simplemente vigila que las reglas se apliquen, pero su función está siendo escamoteada por un nuevo actor que nadie tuvo en cuenta: la “opinión pública”, que tiene una histórica y peligrosa tendencia a dejarse llevar por el histerismo, poner guillotinas en las plazas y hacer rodar cabezas ante la mínima sospecha.

Esta ansia por la sangre ha sido aprovechada por irresponsables que se han pensado que era su oportunidad de ponerse al frente de la turba, y han exigido a todos (a todos los demás, claro) mucho más que la ejemplaridad: la perfección. Ya no sólo llega con ser inocente, ni siquiera con parecerlo. Tiene que haber cero acusaciones, porque el mero señalamiento supone la caída en desgracia.

Orozco, Besteiro, Tomé, Camps, Fernando Blanco, Cacharro, Villares… son nombres que se han visto salpicados por acusaciones, unas consideradas por “el pueblo” (sea quien sea) más creíbles que otras, pero que han acabado en nada… a pesar de lo cual los protagonistas sufrieron unas consecuencias totalmente absurdas, por algo que no hicieron.

La presunción de inocencia es el principio básico de cualquier Estado de Derecho. Da igual que las condenas sean duras o blandas, si no damos por sentado que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, estamos creando un castillo de cartas que cae con un soplido anónimo. Un disparate.

Lo normal es que cuando hay un comportamiento que alguien considera incorrecto o delictivo lo ponga en conocimiento de quien tiene que saberlo (fiscalías o juzgados) y que, una vez un tribunal sentencie, sea cuando se tomen las medidas oportunas. Pero eso es lento, da trabajo, y no colma los voraces apetitos de entrañas de los medios de comunicación y de “la plebe”, esa masa estúpida contradictoriamente formada por personas que, individualmente, no siempre lo son. Es mejor derribar a los poderosos preventivamente y después ya veremos qué pasa.

Las consecuencias son las que son. Echaron a Orozco por una sospecha que se demostró falsa. ¿Quién le restaura ahora su buen nombre? Y lo que es peor, ¿quién le devuelve el tiempo perdido? Nadie, es imposible. Bien es cierto que Lugo sufrió las consecuencias del error de nuestros representantes. Se cambió a quien, en mi opinión, no fue un buen alcalde, por quien, contra toda probabilidad, lo hizo aún peor arruinando al Ayuntamiento y gastando fortunas en obras absurdas que nos costará una millonada mantener por los siglos de los siglos.

Nos enteramos ahora de que la jueza que hizo la instrucción del proceso contra el exconselleiro Villares pide no procesarlo porque no ve por dónde coger el tema. Falta que la audiencia ratifique la decisión, pero sería raro que no lo hiciera. No se preocupen que habrá quien siga diciendo que es culpable porque alguien le ha señalado. Dan igual las circunstancias o que una jueza lo quiera archivar. La sangre tira, y si hay intereses detrás, ya ni les cuento.

En el pecado llevamos la penitencia. Normalmente los que caen por simples acusaciones son sustituidos por alguien peor, porque es fruto de una manzana envenenada, pero moralmente la situación es aún más grave: no se puede sacrificar a nadie en los altares del puritanismo forzado, de la caza de brujas política, del más ridículo macartismo disfrazado de falso feminismo. Si no hay sentencia no puede haber consecuencias, y si la hay no pueden evitarse.

Si nos saltamos al poder judicial, el sistema cae por la base y nos vamos directos a una dictadura y eso no es bueno, incluso aunque nos creamos todos un poquito dictadores al ser parte de esa “opinión” que hace caer a quien secretamente envidiamos.

Por Dios, apliquen la presunción de inocencia siempre, y con más fuerza cuando el acusado no les guste. La alternativa es siempre peor.